CAMBIOS

Su luna de miel termina oficialmente y ambos deben volver al trabajo. Los primeros días son raros. Han pasado de estar veinticuatro horas juntos a no verse apenas sino al principio y al final de la jornada. No lo dicen, pero se echan de menos. Siguen desayunando juntos, por costumbre, aunque tengan horarios distintos. Se cuentan su agenda para el día, y más tarde se llaman para ver cómo les va o preguntarse cualquier tontería, solo por oír la voz del otro… Se excusan pensando en que eso es lo que haría una pareja normal. No suelen coincidir durante el resto del día, pero cuando la noche se va acercando, ambos empiezan a mirar la hora, ansiosos por volver a casa.

Siempre que su agenda lo permite, Ren la va a recoger personalmente dondequiera que esté, trabajando o en clases. Aparte de sus trabajos en Love Me (que la pueden conducir a cualquier parte de la ciudad, incluidos los famosos estudios TBM donde se graba el programa que tiene a un cierto pollo de mascota…), Kyoko está grabando la segunda temporada de Box-R y asistiendo a las clases de la autoescuela y de artes dramáticas. Ren está hasta arriba de trabajo atrasado. Ninguno tiene tiempo para más. Pero se buscan sin darse cuenta. Y es que en cuanto están en público, dejan caer sus máscaras y se muestran como una pareja enamorada. Que es exactamente lo que son, en sentido estricto.

Kyoko, a su pesar, se está acostumbrando al café americano, bastante diluido, que prepara su marido, y Ren, también a su pesar, se ha estado habituando a los cambios en su apartamento. Y que le parta un rayo… Le encantan…

Una noche llegó y encontró la mesita baja del salón llena de fotografías, cuidadosamente dispuestas para su observación por parte de Kyoko. Estaba con la mano en la barbilla, pensativa. Después de saludarse, le dijo:

- El Presidente se las ha dado al chófer que me ha traído. Hay como tropecientas. Demasiadas…

- Sip…

- A mí me gustaría más una selección. No vamos a llenar el apartamento de fotos nuestras, ¿no? Eso sería narcisista…

Ren asiente, pero su atención ahora está puesta en las fotografías.

Hay fotos de su viaje de novios. De momentos en los que ni siquiera estaban seguros de que hubiera cámaras cerca. De Hongo Mio y Katsuki charlando y riendo durante un descanso del rodaje. Fotos de spots de Ren, de pasarela y modelaje. De la fiesta de cumpleaños de Kyoko. También de la sexy Natsu sonriendo seductoramente a cámara. Y justo en el medio, como presidiendo la colección, y bastante más grande que las demás, su beso de recién casados. El beso que fue portada en todas las revistas del corazón. A Kyoko se le hace raro verse siendo besada por Ren. Es casi como si estuviera viendo su vida desde fuera. Ese fue el beso que la dejó con las rodillas de mantequilla y el sentido común hecho puré. Porque ella le correspondió con todo lo que era. Sin mentiras. Por completo.

- De esta ha mandado otra más pequeña. ¿Por qué crees que será?

Ren sonrió.

- Esta es para ponerla en el dormitorio. Se supone que debe recordarle a la pareja el porqué se casaron.

- Ah… Como si nosotros no lo supiéramos…

- Nunca des las cosas por sentado, Kyoko…

Y allí la dejó, dándole vueltas a la cabeza sobre qué demonios quería decir Ren con ese comentario…