DE PIES Y CRIATURAS MUTANTES

Kyoko regresa al salón tras la ducha, ya en pijama. Viene cojeando. Ren, en el sofá, al verla tuerce el gesto.

- ¿Qué te pasa?

- Bah, los malditos zapatos de la sesión de hoy… Ahora, en frío, es cuando se me vienen los dolores de golpe… -se sienta junto a él.

- Trae.

- ¿Qué?

- Que me des los pies.

- No.

- Kyoko… No lo pienso repetir…

- Pero Ren…

No tuvo tiempo de decir más porque Ren tiró de sus pies hacia arriba, y ella, por el cambio de centro de gravedad, acabó cayendo de espaldas en el sillón…

- ¡Ren! Ya te he dicho que ¡POR DIOOOOSSS!

A Ren se le escapa una carcajada explosiva. Él sigue aplicando presión con el pulgar por la línea central de la planta del pie.

Kyoko, mientras, incapaz ya de seguir negándose, ha apoyado los codos en el sofá y ve cómo Ren le masajea los pies. Se muerde el labio inferior, intentando sofocar el deleite y el alivio. De vez en cuando se le escapa algún suspirito… Ella está segura de que si fuera un gato, estaría ronroneando…

- ¿No te habían hecho un masaje antes?

Ella niega con la cabeza, incapaz de vocalizar palabra.

- ¿Te gusta?

Asiente vigorosamente. Claro que le gusta…

- Es lo malo de los tacones. Mucha elegancia, pero poca comodidad.

Ella confirma el comentario… Ren comprime sus pequeños dedos para luego estirarlos con la palma de la mano. Se oyen estallar los nudillos.

- ¿Te duele?

De nuevo, respuesta no verbal. No, no le duele. Se sigue mordiendo el labio…

- Te vas a hacer daño si sigues así.

- ¿Eh?

- Mordiéndote… -le dice con la vista fija en sus labios.

- Ah. No.

En secreto Ren quisiera que Kyoko fuera una especie de ciempiés mutante (ella seguiría siendo igual de hermosa y adorable, por descontado…) para poder seguir toda la noche oyéndola gemir y suspirar bajo sus manos, mientras él la tocaba, un pie tras otro y tras otro, hasta que llegara el alba… Pero tristemente (o mejor digamos que menos mal…), solo tenía dos pies. El masaje ha terminado.

- Ya está… -suena ¿decepcionado?

- Muchas gracias, Ren -pero Kyoko no se mueve. Sus pies siguen sobre el regazo de Ren. Él no dice nada. Ella no dice nada. Ninguno se mueve. Solo se miran…

De repente, Kyoko se levanta del sofá. A toda prisa.

- Me voy a dormir. Buenas noches…

- Buenas noches, Kyoko…

"No puede seguir mirándome así… Como si él me… Como si él me deseara… ¡Bah! Tonterías tuyas, Mogami Kyoko… Esto…, digo… Hizuri Kyoko…", piensa ella.

"No debería haber hecho eso… Porque ahora conozco tu cara… Tu cara cuando sientes placer…", piensa él.

Ninguno dormirá muy bien esa noche.