A cristina, muchas gracias.
Me despisto a veces de decirlo, pero gracias también a los usuarios no registrados por sus amables comentarios.
PESADILLAS
Kyoko no hace más que dar vueltas y vueltas en la cama, pensando en Ren. En cómo la miraba hace tan solo un par de horas… ¿Será verdad lo que le dijo Moko-san? ¿Podría ser verdad que él…? No, no… Son solo imaginaciones suyas. Son solo sus ansias de verse correspondida… De verse amada. De saber que es amada.
A su lado, Ren también está inquieto. Kyoko lo ha sentido toda la noche agitado, dando vueltas dormido, farfullando en sueños palabras ininteligibles llenas de angustia. Las pesadillas han vuelto, comprende Kyoko.
En su tiempo casados, las noches de Ren habían sido pacíficas. Alguna vez incluso lo ha oído reír, con una risa alegre, inocente y mucho más joven, como si fuera un niño que jugara. A ella esa risa le hace recordar sus luminosos días de verano con Corn, cuando jugaban en el agua y se perseguían. Ella intentaba huir de él, entre risas y gritos alegres con sus nombres, pero él siempre la atrapaba. Y ella reía y reía más aún…
Pero ahora la oscuridad amenaza a Kuon, lo busca para destruirlo, para consumirlo. Porque ella sabe que el hombre que sufre las pesadillas no es Tsuruga Ren, sino Hizuri Kuon.
El hombre que huyó de su casa y de su nombre, que dejó todo atrás, por alguna negra culpa que no se permite olvidar, y que le atormenta. Ella lo vio cuando era Setsu. Ella vio la tortura, el dolor, la culpa… Vio la oscuridad moviéndose en sus ojos buscando devorar su alma… Él la mantiene a raya como puede, pero sigue ahí. A veces, ve cómo él se queda con la mirada perdida, mirando sin ver, nada más que al vacío. Sus pensamientos otra vez de vuelta a aquello que lo aniquila y lo reduce a pedazos.
Musita algo, un nombre… Kyoko… No. No puede ser Kyoko… La llama… Le suplica que no lo abandone… ¿Abandonarlo ella? Kyoko, repite. Él empieza a respirar más rápido, como si estuviera corriendo, mientras ruega un 'por favor'. ¿A quién? Kyoko… ¿Pero qué hace ella dentro de su pesadilla? Ren, le dice. Tiene que despertarlo. El dolor cruza su rostro, el sudor perla su frente. Sí, tiene que despertarlo. Ren… Kyoko, por favor, no me dejes… ¿¡Qué!? ¿Tiene miedo de que ella se vaya? Ren, le vuelve a decir… Kyoko, no me dejes sin tu luz… Su luz… Ella es su luz… ¿Pero cómo iba ella a…? No, no te vayas… Ren, despierta… Empieza a jadear, como si le faltara el aire… Ren… Ella se está asustando. No la oye. No despierta. Con mucho cuidado pone su pequeña mano sobre su corazón. Late rápido, muy rápido. Y entonces Kyoko dice: "Kuon". Él se detiene. Por un momento deja de respirar. Sus manos buscan la suya y la aprietan con fuerza, para no perderla, pero sobre todo para no perderse. Porque Kyoko sabe que donde sea que esté Kuon está demasiado lejos. Él responde a su voz. Su voz le guía. Y vuelve. Por fin vuelve. Él abre los ojos, sus hermosos ojos verdes, que brillan al reconocerla. Él la atrapa y la entierra en su pecho, dejando salir un doloroso suspiro de alivio. A Kyoko se le escapa un gemido de sorpresa, pero se deja abrazar. Sabe que Ren / Kuon casi se ha perdido. Solo cuando lo nota ya más tranquilo, intenta deshacer ese abrazo, pero él le susurra "Por favor…". Ella exhala un suspiro y se rinde. "De acuerdo…". Él sonríe, hunde la nariz en su cabello y con su mejilla le acaricia el pelo. "Gracias". Esa noche duermen abrazados.
El último pensamiento que cruza la mente de Kyoko, antes de que le alcance el sueño, es sobre lo que vio en los ojos de Ren.
Alivio. Alivio y amor.
Amor sin disfrazar.
No puede ser cierto.
