PASITOS DE BEBÉ Y NUEVAS COSTUMBRES 2
El viaje en coche transcurre en silencio. Glacial. A Ren le rodea el aura tóxica de los tiempos de Cain Heel. Y en torno a Kyoko, pequeñas furias y rencores celebran fiesta por verse libres después de tanto tiempo.
Ambos miran al frente. Sin cruzar palabra con el otro. Ni mirarse. Hasta que llegan al apartamento.
- Por favor, Ren. Ya puedes dejar el numerito. Cualquiera diría que estás celoso.
- Si te parece, voy a dejar que otro se acerque a lo que es mío.
- Yo no soy nada tuyo, Ren. Lo dije antes. No soy una cosa.
- No, claro. No eres nada… Solo mi mujer.
- Sí, tu mujer. ¿Y?
- No lo quiero cerca de ti…
- ¿A Shotaro?
Kyoko suspira, intentando deshacerse del enojo y hablar con calma…
- Ren, me ha llevado mucho tiempo entenderlo, pero ya conozco sus técnicas… ¿No ves lo que está haciendo? ¿No ves que solo quiere provocar? No quiere que se le olvide. No lo permitirá. Y cuanto más respondas a sus provocaciones, peor será. Entre él y tú…, qué vergüenza…, dos adultos comportándose como niños pequeños… Déjalo hablar solo… Deja que se ponga en evidencia como el niñato estúpido que es. No merece ni que lo miren… Por Dios, déjame olvidarlo.
Ren calla, sentado en el sofá, con los brazos sobre las piernas y la cabeza caída.
- ¿Realmente quieres olvidarlo?
- Eso es lo que he dicho…
- Él parece tener poder sobre ti, Kyoko…
- Tenía, Ren, en pasado. Me sigue enojando, es cierto, pero solo porque no puedo creer lo estúpido que puede llegar a ser…
Ren suelta una risotada triste.
- Estúpido sí que es… No puedo creer que siga amenazándote con la tontería de la apuesta…
Kyoko se congela, con el pánico reflejado en su rostro.
- Oh, vamos, Kyoko, no pongas esa cara… ¿De veras pensaba que no me lo diría Fuwa en persona? Nunca podría dejar de pasar la oportunidad de restregármelo por la cara…
- P-Pero… ¿Cuándo…?
- Ese mismo día… Me estuvo esperando aquella tarde en el parking y allí me lo soltó.
- Idiota… -dice ella bajito.
- ¿Kyoko?
- Tú… Idiota… ¿Y cuándo pensabas decírmelo? Yo aquí, volviéndome loca, pensando que si alguna vez te enterabas, renegarías de mí. Por ser tan tonta como para dejarme enredar en una apuesta estúpida… Y tú todo este tiempo lo sabías…
- Bueno, conozco a Fuwa lo suficiente para saber que saca lo peor de ti.
- Y de ti.
Ren tuerce el gesto.
- Sí, nunca me ha gustado. Eso no es un secreto.
Ren inhala dejando salir el aire lentamente, y luego se pone en pie.
- Supongo que a sus ojos, has perdido.
- Cómo no voy a perder. Me casé contigo…
- Mira, Kyoko… No soy nadie, lo sé... Solo tu marido… Pero quizás deberías repasar los términos y condiciones de esa apuesta. Sí… Deberías pensar en eso…
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, él no apostó nada. Eso lo primero. Una apuesta no es una apuesta si una de las partes no apuesta nada. Segundo, tú no te has enamorado de Tsuruga Ren. Tercero, en cualquier caso, Tsuruga Ren no existe. Aunque eso no debe saberlo él, al menos todavía. Cuarto, no puede obligarte a abandonar la vida que tienes aquí. Y quinto, jamás te dejaría volver a Kyoto sin mí. Y en ningún caso, para ponerte a limpiar, eso seguro…
- Ren, no te sigo, la verdad…
- Da igual… No te preocupes…
Y es entonces cuando Ren se acerca y recreando aquella vez de la gelatina al vino, se inclina y apoya una mano en el respaldo del sofá, y luego la otra al otro lado, dejando a Kyoko en medio, frente a él.
- ¿Qué haces? -pregunta ella.
Muac.
- Buenas noches. No te acuestes tarde.
- No… Buenas noches, Ren.
Eso fue un beso de buenas noches. Definitivamente… Y así fue como a partir del caos que siembra Fuwa Sho a su paso, nació el beso de buenas noches para Kyoko y Ren.
Ahora faltaba el beso de buenos días. Pero eso quedaría para la mañana siguiente. Pasitos de bebé.
Y aquí les dejo la canción que inspiró toda esta historia. Para mí siempre será la canción de Kyoko y Ren…
Just a kiss, por Lady Antebellum.
Youtube watch?v=tOeYH894-wA
Disfrútenla.
