Penúltimo episodio.

Esto se va acabando, señores…

Gracias por todo.


AL DESCUBIERTO

- Y luego te robé un beso. Porque eso sería lo único que tendría de mi amor por ti. Tú, el miembro nº 1 de Love Me, con el corazón roto. Yo, Tsuruga Ren, el mayor personaje de ficción de los últimos tiempos. Un hombre roto. Una mentira andante. Eso era yo.

- No digas eso…

- Pero es cierto… -se sienta en la cama, a cierta distancia de ella-. Vivía escondido en mis mentiras. A salvo del mundo y de mis recuerdos. Hasta que llegaste tú. Y fuiste rompiendo mi máscara una y otra vez. Y Hizuri Kuon volvió al mundo. Solo para vivir al calor de tu luz. A la espera…

- ¿A la espera?

- A la espera de que algún día me vieras a mí. A mi yo real. No a Tsuruga Ren, el maldito senpai. Al hombre detrás de la máscara.

- Ren… -Kyoko sacude la cabeza y rectifica-. Kuon…

- Luego vino todo este problema con mis papeles y me casé contigo. Y cada vez era más difícil ocultarlo -Ren suspira-. Casarme contigo era mala idea desde el principio… ¿Pero a quién quiero engañar? Me decía que en un año, viviendo juntos, podría hacer que llegaras a quererme. Que podría conquistarte. Pero tú nos metiste juntos en la cama desde la primera noche, y tuve que levantar mil muros de nuevo. Porque yo solo quería abrazarte, tenerte junto a mí y nunca dejarte ir… -Ren alza la cabeza, buscando su mirada-. Ninguno de mis besos fue mentira, Kyoko... Bueno, sí, fue fingido que fue fingido. Tener que actuar como si te amara cuando yo realmente ya te amaba… No tienes ni idea, Kyoko… Es doloroso. Pero cada vez más y más se filtraba de mí. Se me escapaba al mirarte, al tocarte, al besarte… -Kyoko se lleva las manos a las mejillas, en un vano intento de sofocar el calor de su piel-. Y un día, pasó. Las cosas empezaron a cambiar entre nosotros. Y la noche que te besé y tú me correspondiste, creí que moría de felicidad. Nunca había sentido así antes. Felicidad absoluta. Tres días de completa dicha. Ver mi propio amor reflejado en tus ojos era enloquecedor… Pero las mentiras estaban ahí, enredándome, asfixiándome, esperando salir a la luz… Y así llegamos al día de hoy…

Se pone en pie, se aleja dos pasos de la cama.

- Quiero que sepas que jamás he querido hacerte daño. Jamás. Eso tenlo claro. Te mereces saber toda la verdad antes de salir por esa puerta. Cuando te vayas, yo…

- 'Si'... No 'cuando'… -le interrumpe Kyoko.

- ¿Disculpa?

- Deberías decir 'si me voy', no 'cuando me vaya'. Estás dando por sentado que me voy.

- ¿Kyoko? -su corazón empieza a latir rápido. Su pulso se acelera. Esperanza, Kuon. Eso es lo que se agita en tu pecho-. ¿Y la maleta?

Ella inhala profundamente y deja salir el aire con lentitud. Calla, porque aún está escogiendo las palabras que va a decirle.

- No quería verte. No quería hablarte. No quería ni pensar en ti. Huía. Me escapaba porque no quería enfrentarte. Me decía que cómo podía ser tan estúpida. Que cómo no me di cuenta antes. Que me habían vuelto a utilizar. Que te habías estado riendo de mí todo este tiempo… Te odié…