Gracias a quienes siguen esta historia. Los personajes no son de mi propiedad. Espero les guste este capítulo. Se agradecen comentarios.
Caminaba enérgicamente, emocionado por ver las caras de Carol y Sofía, especialmente por ver sus reacciones frente a los obsequios que les traía. Era día de paga, por lo que compró un par de jeans nuevos y algo para su familia. Bueno, no era "su familia" pero ciertamente algo muy cercano. Sus padres y su hermano estaban muertos, y quienes se preocupaban por él eran ellas; los tres habían pasado el último año compartiendo día a día, cuidándose los unos a los otros, así que sí eran una familia, al menos eso pensaba él.
Iba un poco atrasado, había prometido a Sofía llegar un poco antes que la madre de ella, para tener lista la cena. Trotando dobló la esquina de la cuadra, y desde esa distancia pudo visualizar la casa y justo al lado un auto estacionado. A medida que se aproximó, pudo ver a dos personas en el vehículo. Eran Carol y un hombre a quien nunca había visto. Una parte de Daryl sintió que si ellos lo veían estaría interrumpiendo algo, así que se apegó a uno de los árboles y camino entre ellos, sin quitar la vista de la pareja. Vio a Carol riendo, vio como el hombre se acercó a ella y acarició su rostro, vio como él acercó sus labios y la beso por, lo que se sentía, una eternidad.
Daryl quedó congelado sobre sus pies y su rostro era neutro. De pronto sintió como el piso desaparecía y un abismo amenazaba con tragárselo. Su estómago se revolvió y sintió nauseas. Lo inundó la ansiedad y el dolor, y se cuestionó cada una de estas sensaciones.
Sintiéndose como un intruso, bajó la mirada a sus pies, y de repente mover la tierra con su pie derecho se había vuelto una actividad extremamente interesante.
Carol era su amiga, probablemente su mejor amiga, y desde hace tiempo que su felicidad se había vuelto una prioridad. Cualquier persona cuerda debería sentirse feliz cuando su amigo lo está, pero él no podía en ese momento, solo se sentía aterrado. Debió haber imaginado que algún día esto sucedería, pero no lo había querido imaginar. La vida con Carol y Sofía era como un sueño lleno de belleza y suavidad, de calor y amor; con ellas se sentía como si estuviera parado sobre una plataforma de acero, con fuertes pilares, que estaba forrada de una blanca y suave superficie y sentía que se quedaría así por toda la eternidad, él quería que se quedara así. El pasaba el mayor tiempo posible con ellas, siempre tenía una excusa para ir a su casa, para verlas; sinceramente si fuera por él viviría con ellas, pero sabía que habían limites, una parte, en el fondo, en la gran parte negra de su corazón sabía que no pertenecía a esa casa ni a ellas. Por más que la gente del refugio, sus compañeros de trabajo, y las mimas Carol y Sofía le repitieran constantemente que él era una buena persona, que era importante, que gracias a él las personas eran felices; él sabía, lo convencieron, que él era un ser que tenía nada que dar al mundo, era torpe, sin sentido, inútil, un estorbo. Su padre se encargó de dejárselo claro.
Ver a Carol besándose con un hombre era la señal inequívoca de que habría cambios, de que probablemente los límites serían más grandes. Sofía tendría un nuevo papá y Carol alguien quien la acompañe, alguien con quien reír, con quien compartir, con quien tener un íntimo vinculo. Él sabía que en el fondo que, hasta este momento, él había sido el reemplazo, había ocupado ese rol momentáneamente.
Él y Carol tenían historias parecidas, se entendían, había podido entenderla mejor que cualquier otra persona, había podido ser su compañero, reír con ella, tener un vínculo muy cercano. Pero era momento de que ella reconstruyera su vida, él ya no tendría un lugar ahí.
Aunque todo esto tenía sentido en su cabeza, el dolor quemante en su pecho era desconcertante. Como muchas veces en su vida, el mundo le recordaba que él no estaba hecho para ser feliz.
De un instante a otro, Daryl se sintió estúpido dirigiéndose a la casa de Carol con regalos en las manos. Ya no quería comer y menos reír. Dio media vuelta, en dirección contraria, quizás era tiempo de alejarse, si lo hacía poco a poco quizás no sería tan horrible. Su teléfono sonó y al revisarlo voy un mensaje de Sofía.
"Mamá ya llegó, no te preocupes logré tener todo listo a tiempo. Te espero para la sorpresa."
Daryl se detuvo, quizás su dulce sueño se iba a romper y volvería a estar solo, pero en estos momentos, y quizás por un tiempo más ambas lo necesitaban. Una niña pequeña lo esperaba.
Entró por la puerta trasera y se reunió con Sofía en la cocina. Fue inevitable para él no agacharse a la altura de la niña y abrazarla fuertemente, apenas la vio. Sofía devolvió el gesto un poco confundida, pero feliz, el tío Daryl no daba abrazos muy seguidos. Él sintió un enorme nudo en su garganta. No por primera vez fue consciente de lo importante que era esta niña para él.
- Así que ¿tu mamá ya está aquí?- preguntó, mientras movía un mechón de cabello de la niña tras su oreja. Sofía asintió entusiasmada y prosiguió a mostrarle las bandejas con los platos servidos.
- La mesa esta puesta ya, distraje a mi mamá con algunas cosas de la escuela mientras llegabas - al ver la expresión de asombro del hombre al contemplar la comida, la niña explicó- No hice todo sola, no te asustes, pedí ayuda a la señora Andrea- Dijo con una sonrisa.
Puso los regalos bajo su brazo, para poder tomar una de las bandejas. Entraron a la sala y vieron a Carol sentada en el sofá con un cuaderno en su regazo. La mujer se sorprendió al verlos con la comida. Se sentaron a la mesa y compartieron. Daryl puso sobre la mesa los regalos y Carol abrió el suyo, era un dije de plata. Ella no podía contener la felicidad y el amor que sentía por Daryl, no por el obsequio, sino por lo preocupado que él era siempre. El hombre solo sonrió contento de aun poder agradarla.
La velada terminó en risas y buen tiempo. Sofía se había quedado dormida en el sofá y Daryl la llevó a su cama. La arropó y beso en la frente, la sensación de desesperación lo inundó por un segundo al pensar que tendría que dejar de hacer estas cosas eventualmente. En toda la cena, a pesar de reír y compartir normalmente, en su mente no dejaba de pensar en su nuevo descubrimiento. Trataba de disfrutar cada segundo como si fuera el último.
- Estaba agotada- Dijo Carol cuando Daryl salió de la pieza de Sofía – Pasa en el colegio la gran parte del día, ocupada, para luego llegar a la casa a seguir trabajando. ¿No se supone que una niña debería jugar?- Dijo con un dejo de tristeza.
- Sabe que su mamá lo da todo por ella, y ella la ayuda- Respondió Daryl.
- Gracias por estar con ella cuando yo no puedo- Lo miró intensamente a los ojos, queriendo decir más que lo dicho verbalmente.
- Na, no he hecho nada. Ella es fuerte, puede manejarlo- Se sintió cohibido frente a la presencia de Carol y su mirada. Estas solían ser intensas, tanto como las que él le daba; siempre alcanzaba nuevos límites de intimidad cuando se trataba de ella. Pero esta vez consideró que era mejor dejar de profundizar, la situación actual era de por sí dura.
Carol notó este cambio en el comportamiento, por lo que se acercó a él- Daryl ¿Pasa algo?- El hombre arrastro un pie por el piso, incómodo. Esta era una de las cosas negativas de su cercanía con Carol, no podía ocultarle absolutamente nada. Lentamente levantó su mirada, con cierta resignación- Nada importante en realidad, sólo… sólo digamos que me he dado cuenta que hay cosas que no puedo cambiar.
Carol solo lo miró aún más confundida. Había algo malo pasando con su amigo y era claro que no se lo contaría fácilmente. Le pidió la acompañase al tomar un poco de vino. Ella trato de distraerlo contándole sobre una u otra graciosa experiencia en su día de trabajo, y parecía que Daryl iba relajándose cada vez más, aunque cada vez tomaba más. Algo que no era habitual tampoco. Finalmente decidió contarle sobre su cita con Axel, sobre lo que habían hecho, exceptuando la parte del beso.
- Así que el tipo se llama Axel, un nombre bastante ridículo- Escupió luego de tomarse la mitad de su vaso de golpe.
Carol frunció el ceño ante esa declaración – Dios, Daryl, que te pasa, da lo mismo como sea su nombre, es una persona muy agradable. Ni siquiera lo conoces.
- Sí, tienes razón- Espetó, tomó el ultimo sorbo de vino y saltó de su silla, corriendo hacia su chaqueta y luego a la puerta principal. Carol corrió tras él, agarro su brazo antes de que tocara la perilla.
-¡Daryl!, Daryl, Se puede saber que te sucede-
Sin darse la vuelta para mirarla, y con todo el alcohol en su cuerpo soltó, lo que tenía que soltar -Te vi besando al tipo ese…- Susurro de espalda a ella- Tal vez no tenga un gran trabajo, ni haya terminado la escuela, pero no soy estúpido… las cosas van a cambiar- Se sacudió fuerte mente para que ella lo soltara y salió de la casa dando un portazo. Carol quedó mirando algún punto de la puerta de forma fija, preguntándose qué mierda había sucedido.
Daryl corrió tan rápido como pudo hacia su departamento, una vez allí, sacó un cigarro y lo encendió. Sus dedos temblaban mientras intentaba prenderlo, no sabía si era por el licor u otra cosa. Pasó su mano por el pelo mientras pensaba en su reacción explosiva. Se había prometido hace un tiempo controlarse cuando se trataba de Carol y Sofía, suficiente habían tenido ellas con la mierda impulsiva de Ed, como para aguantar la suya. Golpeo su cabeza con su propia mano al pensar en cómo ella podía interpretar su actuar. Parecía un hombre celoso. Y la verdad, se sentía celoso, pero celoso de todo. Y era estúpido porque eran celosos sobre un fantasma futuro. Por primera vez quiso algo para sí mismo tan mal. Se sentía el mayor bastardo egoísta del mundo en ese momento. Ni Carol ni Sofía eran propiedad, y no las veía como tal, sin embargo sentía amor con ellas, y era algo que nunca había tenido. Y sentía como le arrancaban de sus dedos el poco amor que había sentido llegar a él alguna vez en su puta vida.
Una parte de su cabeza rozó esas sensaciones escondidas, de profundo amor que sentía por Carol, tan profundo y conectado a ella. De pronto apareció una imagen en su cabeza, una que nunca había tenido, era casi un sacrilegio para él si quiera aludir a esa idea; una imagen de los dos besándose, esa imagen donde era él y no Axel quien tomaba su cara y la tocaba con sus labios.
Era el bastardo más egoísta del mundo.
