Disclaimer : Todos los personajes tienen dueña (JK-soymultimillonariayeneuros-Rowling ¿Quién más?), excepto claro, los que mi imaginación concibió y yo los tomé prestados a todos un rato para desahogar esta locura.
Capítulo 2
-¡Pero que tonta eres Hermione Jane Granger!.¡Tonta y mil veces tonta¡ Y lo eres más porque estás aquí, llorando como una estúpida por alguien que es el IDIOTA (sí, con mayúsculas) más grande de la historia. ¿Pero cómo pudiste siquiera imaginar que había cambiado él, la rata más rastrera de Slytherin? -. Estaba sentada bajo un haya en los terrenos del colegio y las lágrimas corrían por sus mejillas sin que pudiera detenerlas, por más que intentaba olvidarlo, y no prestarle mayor atención, lo sucedido en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras volvía una y otra vez a su mente.
No estaba alucinando, esas miradas eran reales. En esos desconcertantes momentos había cierta complicidad entre ambos y ella lo sentía a su lado, sin diferencias ni linajes. Tal vez no se hablaban, pero se decían tanto con los ojos que le dolía que la primera vez que lo hicieran hubiera terminado tan mal. ¿Pero qué esperaba? El era un Slytherin y ella, una Gryffindor, las cosas no podían ser de otra manera entre ellos.
Reprendiéndose una vez más por esos momentos de debilidad, decidió dar carpetazo al asunto, de ahora en adelante, no habría más miradas de su parte, si él quería seguir comiéndosela con los ojos, era su problema, ya había gastado demasiada energía y fuerza mental en una estúpida y engreída serpiente que no merecía la pena; con determinación, secó sus lágrimas y comenzó la traducción de runas que llevaba a la mitad y que por estar pensando en cierto insecto ponzoñoso de Slytherin no había terminado la noche anterior.
En lo alto de la torre de Astronomía, alguien más contemplaba su llanto, luchando contra el impulso de bajar y tomarla entre sus brazos para consolarla porque estaba seguro que esas lágrimas eran por su maldita culpa…si tan sólo no hubiera insinuado esa infame palabra que fué el detonante para que ella se molestara de esa forma…pero no, como siempre, su orgullo había surgido en el momento menos indicado y de la forma más cruel… ¿Por qué no podía haberse quedado callado? Su intención inicial era acercarse a ella y ofrecerle una disculpa por haberla lanzado al piso y tal vez, sólo tal vez, tener una breve plática, aunque fuera de algo tan trivial como el clima, pero por algo podían empezar ¿no?. Y ahora, todo se había ido por el retrete por culpa de su gran bocaza.
Tenía que hacer algo, comenzar desde cero, lo cual no le agradaba en absoluto porque los Slytherin no retrocedían lo avanzado; o reunir el valor suficiente para plantarse nuevamente frente a ella y admitir que estaba arrepentido por su arrogancia. Una actitud nada decorosa tampoco para un buen Slytherin, pero ya iba siendo hora de que mandara muy lejos prejuicios y orgullos antiguos y decadentes. Decidiendo de repente que esto era lo mejor, se dirigió rápidamente hacia los terrenos del castillo, rogando porque Hermione no se hubiera marchado aún.
Harry y Ron acababan de terminar su entrenamiento de quidditch e iban de regreso al castillo cuando vieron a la castaña enfrascada en los libros y escribiendo velozmente en un pergamino más largo que la barba de Dumbledore. Se aproximaron a ella con la intención de averiguar algo sobre sus actitudes pasadas cuando vieron que un muchacho llegaba presuroso y se plantaba frente a ella.
-Gran-ger-Dijo Zabini sin aliento por la carrera que acababa de dar desde la torre de Astronomía.
-¡Zabini!.¿Qué haces aquí? -inquirió Hermione al levantar la vista y ver al sudoroso Slytherin doblarse un poco a causa del flato.
-Necesito hablar contigo Granger…sobre lo que ocurrió en Defensa Contra las Artes Oscuras-dijo recuperando la voz y en un tono sorprendentemente amable.
-Creo que ya todo quedó claro Zabini, no tenemos nada que hablar-dijo ella tranquilamente, aunque por dentro parecía que su corazón y su estómago habían comenzado a bailar tango-La verdad es que estoy muy ocupada y no tengo ganas de volver a discutir contigo, ni de escucharte-.Diciendo esto, guardó libro, pergamino, pluma y tintero dentro de su mochila y se puso de pie dispuesta a irse antes de que él notara que comenzaba a ruborizarse por culpa del tango interno.
-No Granger, no quiero pelear contigo…vengo a…ofrecerte una disculpa…por favor, escúchame solo un momento…-Dijo tomándola del brazo al pasar por su lado.
En cuanto sus pieles se tocaron, una corriente eléctrica los recorrió de pies a cabeza. Sorprendidos, se quedaron inmóviles hablando nuevamente con los ojos; cuando de pronto fueron separados por un fuerte empujón que ocasionó que Zabini rodara por el suelo ante las airadas miradas de Harry y Ron.
-¡Levicorpus!-Bramó Ron y al instante, el Slytherin quedó colgando del talón como si una cuerda invisible lo sujetara frente a los enfurecidos Harry y Ron y la confundida Hermione.
-¡Ron!.¿Qué haces?-reaccionó la chica.
-¡Darle a éste su merecido!.¿Por qué te sujetaba del brazo?.¿Te estaba molestando de nuevo? -preguntó él mirando con desprecio a Zabini que forcejeaba intentando zafarse de la imaginaria cuerda-En clase te escapaste, pero ahora vas a pagar por haberla lastimado-.
-¡Suéltame Weasley!.¡Bájame y lo arreglamos como quieras, no te tengo miedo!-Gritó Zabini.
-¡Ron no seas idiota!-Dijo Harry-Está prohibido usar ese hechizo, ya Snape te castigó por usarlo en clase ¿Quieres que te pille algún otro profesor y te vuelvan a castigar?-
-¡No me importa que me castiguen de nuevo! Este me la debía Harry, por lastimar a Hermione y porque mi castigo también fué por su culpa, así que solo me estoy cobrando mis deudas. ¿Así no eres tan valiente, verdad serpiente asquerosa?.¿Dónde dejaste a tus amiguitos o a tu profesor que siempre los protege? -Bufó con odio.
-Ron, Zabini no me estaba haciendo nada…él vino a…a…-Hermione se interrumpió, decir que el chico había ido a ofrecerle una disculpa estaba fuera de contexto en ese preciso momento-Bueno, no importa a lo que viniera, no me estaba haciendo daño ¿Está bien? Ahora ¿Quieres dejar de comportarte como un niño y bajarlo de ahí?-dijo con exasperación.
-Déjame disfrutar sólo un poco más Herm, estoy encontrando muy divertido y útil este hechizo… ¡Mira! arriba…abajo…arriba…abajo-dijo moviendo la varita en la misma dirección mientras Zabini se retorcía tratando de enderezarse cada vez más furioso y con la cara alarmantemente congestionada a causa de la sangre que se le agolpaba por la forzada posición.
-Ron ¿Te das cuenta de lo que pareces?-increpó Hermione que empezaba también a enfurecerse-¿Recuerdas a quienes vimos hace poco más de dos años flotando por el aire como marionetas de cuerdas invisibles y quienes eran los que se divertían con ellos ¿Tanto los desprecias y ahora haces lo mismo?-
-¡Hermione tiene razón Ron!-intervino Harry-¡En los mundiales de Quidditch!.¡Ese hechizo lo usaron con el encargado del camping y su familia¡Es un hechizo que usan los mortífagos!
-Pues ahora los entiendo…la verdad es que es bastante gratificante ver como alguien tan indeseable está a completa disposición de uno…-El semblante de Ron estaba lleno de un placer vengativo que sus amigos no le habían visto nunca.
Hermione, intuyendo que por esos medios no conseguiría que el chico desistiera y liberara a Zabini, sacó su varita y gritó -¡Expelliarmus!-La varita de Ron salió volando de su mano y fue interceptada certeramente por Harry; pero al instante, el hechizo que mantenía en el aire al Slytherin se rompió y el chico cayó aparatosamente golpeándose la cabeza con las piedras del terreno, quedando inconsciente.
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-Harry, tu confías en mi¿verdad?-musitó Hermione esa noche, en la sala común de Gryffindor, en cuanto Ron anunció que se iba a la cama.
-Por supuesto Herm-Afirmó Harry mirando con extrañeza a su amiga-¿Por qué lo preguntas?.
-Porque necesito pedirte un favor muy especial…y también quiero que me prometas que no me preguntarás nada… ¿lo harás Harry?-Dijo mirando a los verdes ojos del Gryffindor en una muda súplica.
-No sé porqué tanto misterio Herm, pero está bien, prometo ayudarte y no cuestionarte nada… ¿Cuál es ese misterioso favor?-Dijo Harry entre divertido e intrigado al ver el semblante de la chica.
-Préstame tu capa de invisibilidad por esta noche, mañana por la mañana te la devolveré intacta-aseguró Hermione nerviosa.
-¿Mi capa?.¿Para que la…? -Hermione lo miró con cara de "por favor, lo prometiste" y él no tuvo más remedio que asentir y subir a la habitación por la capa, prometiéndose que en cuanto su amiga se la regresara, iba a tratar por todos los medios de averiguar el porqué de tanto misterio y sobre todo, qué cosa tan urgente tenía que hacer Hermione a media noche que fuera necesario andar escondida bajo la capa.
-Gracias Harry, te la devolveré sin un rasguño, te lo juro-Sonrió ella cuando puso la capa en sus manos.-Bueno, me voy a mi dormitorio, que descanses y gracias de nuevo-Dijo dándole un beso en la mejilla y desapareciendo escaleras arriba rumbo al dormitorio de las chicas.
Harry la observó marcharse cada vez más intrigado y aunque había prometido no averiguar nada, la duda y la sospecha de que su amiga pudiera estar en problemas eran cada vez más acuciantes, por lo que decidió que al llegar a su dormitorio, sacaría el mapa del merodeador, solo para asegurarse que la castaña estuviera bien.
Mientras tanto, Hermione esperaba la media noche para llevar a cabo su plan, le había dado muchas vueltas, lo había aceptado mil veces y después lo había rechazado otras tantas, pero ya lo había decidido: iría a la enfermería a ver a Blaise Zabini y a cerciorarse de que el chico se encontraba bien.
Después de lo sucedido en los terrenos del colegio, y que gracias a que -sólo Merlín sabía de dónde- había aparecido Hagrid y se había llevado en brazos al inconsciente Slytherin rumbo a la enfermería, no había podido averiguar nada sobre el estado de salud del chico. Obviamente, preguntar a Snape o a alguien de su casa era impensable y por más que se paseó varias veces delante de la puerta de la enfermería (en una de las cuales casi la pillan Malfoy y sus guardaespaldas cuando salían de visitarlo) no pudo ver a la señora Pomfrey, la enfermera y como quien no quiere la cosa, interesarse por la recuperación del muchacho.
Si bien era cierto que estaba completamente decidida a no volver a caer en el juego de miradas, esa sensación que la recorrió de pies a cabeza cuando Zabini la tomó del brazo cambió por completo su perspectiva. Era algo que nunca había sentido…como si su piel reconociera la de él como algo propio…como algo que le faltaba y nunca se hubiera percatado de ello hasta entonces. Tenia que averiguar qué demonios pasaba entre ella y ese Slytherin que no había hecho otra cosa más que poner su -hasta el momento- apacible mundo al revés.
También era imprescindible tratar de convencerlo para que no delatara a Ron. Con Hagrid no habían tenido mayor problema, riñó a Ron durante un rato y después prometió no decir nada, siempre y cuando el chico nunca volviera a utilizar ese hechizo al menos dentro del colegio, pero era seguro que el Slytherin no pensaría igual, en cuanto recobrara la conciencia iba a culpar a Ron de lo sucedido y estaban seguros que podrían hasta expulsar al impetuoso pelirrojo sobre todo si Snape metía las manos, cosa bastante probable, ya que era el jefe de la casa Slytherin.
En cuanto el reloj despertador que reposaba en su mesita de noche marcó las doce, Hermione se guardó la capa entre la túnica y salió sigilosamente de la habitación para evitar despertar a sus compañeras. Una vez en la sala común, dió la contraseña al retrato de la señora gorda quien adormilada, susurró un "te dejo pasar sólo porque eres prefecta y supongo que te toca tu ronda semanal" tras lo cual cerró nuevamente el hueco y volvió a quedarse dormida.
Cuando estuvo segura de que no había nadie a la vista, se alejó unos cuantos pasos del retrato y al doblar la esquina para subir al piso donde se encontraba la enfermería, sacó la capa y se cubrió completamente con ella asegurándose que ni un solo milímetro de sus zapatos quedaba a la vista. Reanudó la marcha y subió los dos pisos que le faltaban para llegar al pasillo de la enfermería. Desierto. Bien, hasta ahora, todo marchaba como lo había planeado.
Ahora venía la parte más difícil: entrar sin que la señora Pomfrey se diera cuenta, acercarse a la cama del Slytherin y…y ya no tenía muy claro que era lo siguiente porque la emoción de volver a verlo en unos instantes le estaba provocando un vacío en el estómago y un cosquilleo en las manos que no tenían nada que envidiar al tango de la mañana.
Sobreponiéndose y controlando el ligero temblor de sus manos, tomó la manilla de la puerta rogando porque la señora Pomfrey no colocara ningún hechizo anti-intrusos en ella; el ligero "click" del cerrojo abriéndose le devolvió el alma al cuerpo. Lentamente, se escurrió hacia adentro con los sentidos alerta por si avistaba a alguien cercano. Nadie. Perfecto, ahora, solo tenía que cerrar nuevamente la puerta y buscar la cama donde reposaba el motivo de sus inquietudes.
No le fué difícil localizarla, pues no había nadie más en la estancia y la tenue luz de una lamparita de aceite le indicó el lugar donde se encontraba el Slytherin con vendas alrededor de la cabeza, profundamente dormido. Después de echar un breve vistazo a la puerta de la oficina de la enfermera y comprobar que no se percibía movimiento alguno, señal de que seguramente ya estaría descansando, se quitó la capa de invisibilidad y se acercó lentamente a la cama del muchacho sentándose en la silla que estaba junto a ella, a la altura de su cara.
Era muy atractivo, de eso no había duda, aún con las vendas, su rostro era hermoso. Ahora que lo veía tan de cerca, pudo apreciar que su piel era de un tono bronceado como si acabara de regresar de la playa, sus pómulos no eran muy pronunciados, su labio inferior era más carnoso que el superior y tenía unas minúsculas pecas a los lados de la rectilínea nariz.
No por nada era, junto con Draco Malfoy, los dos chicos más guapos de Slytherin y por los que más de la mitad del género femenino -y algunos del masculino- del colegio suspiraba (la otra mitad, claro, suspiraba por Harry).
Tan absorta estaba en su contemplación que no sintió cuando su mano cobraba vida propia y comenzaba a acariciar suavemente la tersa mejilla del Slytherin procurando no despertarlo (¿para qué rayos había ido allí?) ya había olvidado por completo su intención de convencerlo de no delatar al pelirrojo, verlo así, tan vulnerable y frágil le provocó un ligero ataque de furia hacia Ron y su testarudez.
De pronto, el sueño tranquilo que había tenido hasta ese momento, se tornó en movimientos más bruscos, sin duda, tenía una pesadilla. Hermione apartó de inmediato la mano de su rostro asustada por el repentino cambio e inesperadamente, el chico la apresó con la suya sin que pudiera evitarlo. De nuevo, esa corriente eléctrica la recorrió de pies a cabeza, pero no pudo acabar de asimilar la sensación porque los ojos color miel del Slytherin se abrían lentamente y la miraban somnolientos y ligeramente sorprendidos.
-¿Granger?.¿Eres tú?.¿Qué haces aquí? -su voz sonaba ronca y a ella le pareció lo más dulce y sexy del mundo.
-Shhh tranquilo…vine a ver cómo estabas-contestó ella y se dió cuenta que sus manos seguían entrelazadas, pero no hizo nada por soltarse.-Ahora soy yo la que viene a disculparse contigo…Ron no tenía ningún derecho a comportarse como lo hizo…por favor, perdóname, esto que ocurrió también fué mi culpa por no detenerlo a tiempo…-.
-Tú no tienes la culpa de que tu amigo solo tenga una neurona en el cerebro y raramente la ponga a funcionar-susurró él y Hermione esbozó una breve sonrisa.
-Lo que pasa es que es un poco…impulsivo…pero no es malo…su carácter lo pierde…pero dime ¿Cómo te sientes?-.
-Un poco adolorido todavía…la señora Pomfrey tiene una poción maravillosa para el dolor de cabeza, aunque aún de repente siento que me va a estallar… pero no has venido solo por eso ¿cierto?.¿Que otra cosa quieres decirme Granger, que vienes a verme a media noche? -inquirió él entrecerrando los ojos y lanzándole una mirada suspicaz.
-Aunque no lo creas Zabini-contestó ella dulcemente-Vine a verte porque quería saber como estabas, y comprenderás que no iba a preguntarle a Snape o a tus compañeros¿verdad?. Pero tienes razón…vine también a pedirte un gran favor…-se aclaró la garganta porque ahora que lo tenía frente a ella le estaba faltando valor para abogar por el imprudente Gryffindor -Sé que no lo merece por lo que te hizo, pero te pido que no delates a Ron…este incidente puede costarle la expulsión del colegio y…-
-Y no quieres que eso pase, porque te dolería mucho que alejaran de tí al hombre que amas… Es eso¿verdad Granger?-la interrumpió el Slytherin con un leve dejo de tristeza en la voz.
-Este-e-e…yo…yo no…es decir…-musitó ella nerviosa y, soltando su mano, se puso de pie dándole la espalda. Sin darse cuenta, Zabini acababa de tocar un tema que ni ella misma había querido analizar a profundidad:
Sus sentimientos por Ron.
Hasta hacía unos meses, no tenía la menor duda de que lo amaba sinceramente y estaba segura que él la amaba también y sólo era cuestión de tiempo para que se decidiera a declararle su amor y colorín colorado, iban a ser la pareja más feliz de Hogwarts para toda la eternidad. Pero ahora…ahora, algo había cambiado dentro de ella y realmente no quería escudriñar para tratar de descifrarlo, porque presentía lo que iba a encontrar y eso la asustaba.
-No te preocupes Granger, no tienes que justificar nada-repuso él suavemente y añadió-Quédate tranquila, no lo voy a delatar-.
-¿No lo harás?-preguntó volviéndose a él sorprendida.
-No. Pero que te quede claro que es la única vez que le voy a tolerar algo así, si intenta hacer algo como esto de nuevo, no respondo de mí-Sentenció endureciendo la voz.
-Si...si…claro…comprendo…hablaré con él, y te doy mi palabra que no volverá a suceder…muchas gracias…de verdad te lo agradezco-murmuró ella visiblemente aliviada y exhalando el aire que había contenido sin darse cuenta.
-Pero…pues tú comprenderás que, como buen Slytherin, no voy a quedarme sin pago por mi valioso silencio ¿Verdad Granger?-dijo él guiñándole coquetamente un ojo y con una sonrisa de medio lado que provocó que ella palideciera al instante.
-¿Qué-qué clase de-de pa-go?.¿A que te-te refieres Za-Zabini?-respondió ella tratando de retomar la compostura, la sonrisa del Slytherin se hizo más ancha al imaginar lo que ella pensaba y contemplar su atónito rostro.
-Vamos Granger…no creo que tú, la bruja más inteligente de todo Hogwarts no sea capaz de adivinar lo que significa "un buen pago", sobre todo cuando la persona que está en medio es alguien TAN importante para ti-añadió con ligero sarcasmo arqueando las cejas.
-¿Dinero?...¿Es eso a lo que te refieres? Sabes que ni Ron ni yo lo tenemos, pero dime cuanto y ya veré como lo conseguimos…-dijo ella aún sin poder creer que el chico fuera capaz de sobornarla de esa forma.
-No Granger…no es dinero lo que quiero…sabes perfectamente que mi familia es rica y no lo necesito…lo que yo quiero es algo que solo tú puedes darme-Contestó en un sensual susurro que hizo que a ella se le erizaran los vellos de la nuca y se ruborizara violentamente para regocijo del Slytherin que se estaba bebiendo todos sus gestos con verdadero deleite.
-E-entonces no-no sé a lo que te refieres Zabini, así que por favor, déjate de rodeos y sé claro conmigo-Hermione tragó saliva y contestó lo más indiferente que pudo aunque sentía que sus piernas temblaban y que si el Slytherin decía lo que ella pensaba, se desmayaría ipso facto.
-Bueno, pues ya que insistes…lo que quiero de tí es…un beso Granger…ese es el pago que te pido por mi silencio. Un beso y olvidaré lo que me hizo tu pelirrojo amigo-Dijo el chico conteniendo una carcajada al ver que la castaña pasaba del rojo al blanco en segundos y abría los ojos como platos.
-¡¿Có-cómo?!.¿U-un beso?.¿Te has vuelto loco Zabini? -chilló ella y él le hizo señas para que bajara la voz y no despertase a la enfermera.
-¡Oh! Lo siento-respondió él socarronamente-¿Te he ofendido Granger?.¿Acaso tus virginales oídos nunca habían escuchado nada parecido? -En sus ojos brillaba una chispa de diversión que hizo que la Gryffindor se sintiera de pronto como una imbécil que no conoce nada y le tiene miedo a todo.
-¡No digas estupideces Zabini!-le espetó ella en voz baja-por supuesto que sé perfectamente lo que significa, es sólo que…-se interrumpió abruptamente y volvió a sonrojarse porque no pensaba decirle al Slytherin lo que ella creía que él quería-Hermione¿dónde rayos tienes la cabeza?.¿Desde cuándo tienes esos pensamientos tan indecorosos con…bueno, con este condenado Slytherin del demonio?-Interrumpió nuevamente la vocecita interna que le reprochaba porque cada vez estaba pisando territorios más peligrosos. Tenía que poner tierra de por medio a la voz de YA.
-¿Sólo que Granger?.¿Por qué te quedas callada?.¿No es importante tu amigo para ti? –Preguntó él arqueando una ceja y añadió al ver que no reaccionaba-Bueno…en ese caso entonces no he dicho nada, ni tú has venido a verme a media noche. Haré de cuenta que esto no ha sucedido y mañana, en cuanto venga el profesor Snape a verme, le contaré lo ocurrido y…-
-¡No!.¡Por favor Zabini, no lo hagas!-rogó Hermione temerosa cortando de tajo el discurso de la vocecita, tendría un par de palabras más tarde con ella. Lo apremiante ahora era convencer al Slytherin de no delatar al zopenco pelirrojo culpable de que ahora estuviera en esta ridícula situación y a merced de…de esa serpiente que silbaba hipnotizándola como una boa constrictor a su presa para después comérsela entera.
-Es muy sencillo Granger, me das un beso y Weasley se salva de la expulsión o no me lo das y nos olvidamos del asunto. ¿Qué dices? Además, te prometo que será algo que recordarás por mucho…mucho tiempo-Arremetió él ronroneando sugerentemente y por dentro cada vez más divertido ante la reticencia de la chica.
-Eres un…pero de otra forma…ese Ronald Weasley me va a oír…si no fuera por… ¡Maldita sea! –Masculló más para ella que para él, hasta que finalmente y después de jurarse que Ron y su insufrible tozudez se la iban a pagar (cero ayuda con las tareas y las clases un tiempo) por ponerla –sin saberlo- en medio, tuvo que tomar una decisión y acceder al pedido de esa serpiente rastrera-Está bien…a-acepto-dijo a media voz sentándose lentamente en la orilla de la cama, con la mirada perdida en una pequeña mota de polvo que acababa de descubrir en su zapato derecho y que por supuesto era imprescindible descifrar de donde carajos había salido antes de mirar de nuevo a su interlocutor quien sonreía triunfante con un brillo travieso en los acaramelados ojos.
El Slytherin la contempló unos instantes. Se veía tan hermosa con ese intenso rubor en las mejillas y el irresistible tono carmín de sus labios que parecían llamarlo a gritos para que los poseyera, que no pudo resistirse más e incorporándose un poco, tomó suavemente su rostro entre sus manos y la besó.
Los labios de Hermione eran cálidos y suaves. Blaise los delineó con los suyos antes de mordisquearlos suavemente y deslizar su lengua entre ellos pidiéndole libre acceso a su boca, a lo que ella respondió con un leve gemido dejándole entrar. En cuanto sus lenguas se tocaron iniciaron una danza que parecía que conocieran de toda la vida, saboreándose con placer reprimido.
Hermione colocó gentilmente sus brazos alrededor del cuello del Slytherin profundizando el beso mientras que él bajó las manos de su rostro para abrazarla por la espalda y todo cambió. Pareciera que sus cuerpos reclamaran como suyo el del otro y en esos momentos nada fuera más importante que reivindicar su mutua propiedad añorada por tanto tiempo.
Después de unos minutos se separaron aún abrazados y jadeando ligeramente. Mirándose a los ojos, supieron el porqué de la corriente eléctrica que los recorría cada vez que se tocaban y sonrieron.
-¿Vendrás conmigo a Hogsmeade el próximo sábado?-preguntó él acariciando dulcemente su mejilla.
Esa pregunta bajó bruscamente a Hermione de la nubecita particular en la que se encontraba paseando y asustada, se soltó de los cálidos brazos del Slytherin, tomó la capa que reposaba en el respaldo de la silla y salió corriendo de la enfermería ante la estupefacta mirada del chico, que no consiguió emitir sonido alguno.
Mientras tanto, en el dormitorio de los chicos de Gryffindor, Harry no podía dejar de ver que la motita de "Hermione Granger" que mostraba el mapa, se encontraba desde hacía un buen rato en la enfermería y lo más alarmante, cada vez más cerca y durante los últimos minutos prácticamente unida a la que exhibía "Blaise Zabini" para después moverse bruscamente dirigiéndose en veloz carrera a la torre de Gryffindor.
Aquí está el segundo capítulo. Los reviews de apoyo o de jitomatazos, serán bien recibidos. Gracias por leer. Un beso.
