Disclaimer : Todos los personajes tienen dueña (JK-soymultimillonariayeneuros-Rowling ¿Quién más?), excepto claro, los que mi imaginación concibió y yo los tomé prestados a todos un rato para desahogar esta locura.
Les dejo el capítulo de hoy, que lo disfruten :)
Capítulo 6
-Blaise, necesito hablar contigo un momento ¿me acompañas?-El rostro de Draco Malfoy reflejaba el enorme disgusto que sentía contra su amigo de toda la vida por haberlo hecho quedar en ridículo frente a los Slytherin y aún más frente a esa sangre sucia defendiéndola. No se lo iba a tolerar, por muy enamorado que estuviera de ella. Su orgullo y reputación estaban de por medio.
-Claro Draco, vamos, yo también necesito hablar contigo-Contestó sin amedrentarse sosteniéndole la mirada y dando media vuelta, se encaminó al último vagón del tren, precisamente en el que había estado minutos antes con la Gryffindor.
-Blaise, somos amigos de toda la vida y te estimo, siempre nos hemos confiado nuestros secretos y ayudado en lo que hemos podido, pero esta afrenta de hace un rato no puedo pasarla por alto. Te pido que seas sincero conmigo en nombre de la amistad que nos une… ¿Estás interesado de algún modo en esa sangre sucia de Granger?-Su voz era fría igual que sus ojos que se habían convertido en dos témpanos de hielo y examinaban con fiereza a su amigo.
-Por el momento no puedo decirte nada, discúlpame Draco. Sé que somos amigos y nos hemos confiado muchas cosas, pero en esta ocasión te pido que respetes mi intimidad y no quieras averiguar nada. Lo único que puedo decirte es que mi vida va a cambiar muy pronto y tú sabes por qué motivo…no es conveniente aquí extendernos en el tema. Ten por seguro que muy pronto podré contarte lo que me pasa y espero contar como siempre con tu ayuda. Por ahora solo te pido que no vuelvas a meterte con Granger ¿De acuerdo?-Contestó Blaise tranquilamente aunque sabía que a su rubio amigo iba a costarle bastante trabajo aceptar sus condiciones.
Había decidido confiarse a Draco, pero aún no era el momento; y este incidente le había dado la excusa perfecta para poner a prueba la solidez de su amistad. Si el rubio Slytherin lo soportaba, Blaise iba a confesarle su amor por la Gryffindor e iba a pedir su ayuda para que pudieran estar juntos. A fin de cuentas, era su amigo y si Draco estuviera en su lugar, él haría todo lo posible por apoyarlo.
Draco sopesó sus alternativas: o mandaba al diablo a su amigo diciéndole que no fingiera, que él ya se había dado cuenta desde hacía mucho de su interés por la castaña, que era una vergüenza para los Slytherin porque de un tiempo para acá su corazón parecía más el de un sacrificado e insoportable Gryffindor que el de un digno miembro de la casa de las serpientes y que por ningún motivo pensara que él le iba a ayudar en semejante idiotez de querer estar siempre "juntos y felices" con la sangre sucia pasando por alto las órdenes del Lord Oscuro y arriesgando la vida de sus padres...o se mordía la lengua y se tragaba su coraje aceptando sin rechistar las estúpidas razones de su compañero, con tal de no perder su confianza y poder llevar adelante su plan de entregar a la chica al Lord en cuanto tuviera oportunidad. Inclinándose por la segunda opción, dirigió a su amigo una impasible mirada y asintiendo levemente con la cabeza, salió del compartimiento sin decir una palabra más.
°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°
Los días en La Madriguera eran de lo más agradables, los Weasley eran una familia como pocas, divertidos y cariñosos y Hermione se sentía como en casa gracias a las atenciones y cuidados de Molly, la madre de Ron que nunca aceptaba un "no" por respuesta, sobre todo tratándose de alimentarlos porque según ella estaban en pleno desarrollo y no era posible que estuvieran tan flacuchos. El principal objetivo de su estrategia de "engordamiento" siempre era Harry, al que, al igual que a ella, había adoptado como un hijo más.
Por fortuna, lo sucedido en el tren no había vuelto a ser el centro de sus pláticas y aunque supuso que Ron no lo había olvidado todavía y seguramente estaba esperando el momento preciso para aclararlo con ella, daba gracias a Merlín que su humor hubiera mejorado y se dedicara la mayor parte del tiempo a fastidiar a sus hermanos con el famoso disco con tentáculos que habían confiscado en el tren.
Ella pasaba horas dando largos paseos por el jardín nevado contemplando a los gnomos que entumecidos de frío, buscaban lombrices para apaciguar su hambre y pensando incesantemente en el Slytherin. Estaba enamorado de ella y le había pedido que huyeran para que pudieran estar juntos. La sola idea la asustaba y la atraía al mismo tiempo. Tal vez él tuviera razón y era hora de pensar en sus sueños y deseos, pero el presentimiento de que Voldemort nunca dejaría de buscarlos para hacer pagar por su traición al hombre que amaba la atormentaba. No iba a permitir que nada malo le sucediera y si para eso tenía que renunciar a él, iba a hacerlo. Si para que Blaise viviera tranquilo ella se tenía que conformar tan solo con mirarlo, iba a aceptarlo. Estaba resuelta. Cuando Blaise la buscara para saber su respuesta, ella le hablaría de sus miedos e inquietudes y le pediría que aunque no pudieran estar juntos, nunca dejara de mirarla como al principio, cuando sus labios no podían decir lo que sus ojos gritaban y entonces solo se miraban.
Paseando una de esas tardes y cuando más punzante era el desconsuelo de saber que nunca iba a poder estar con el hombre del que jamás en su vida creyó enamorarse, al pasar junto a un gran árbol de grueso tronco, sintió un tirón en el brazo y el aroma familiar a sándalo y almizcle que envolvió sus sentidos igual que los brazos que la cobijaban, le hicieron saber que era ahí donde realmente pertenecía y sin poder evitarlo, se aferró con vehemencia a ese cuerpo tibio y buscó con ansia esos labios que había añorado tan dolorosamente sin saberlo, para besarlos como si la vida se le fuera en ello durante largos minutos en los que todo desapareció alrededor y sólo existían ellos dos devorándose con avidez y desesperación.
-Hermione, si me prometes que así me vas a dar las gracias siempre que te salve de un Slytherin, te juro por Merlín que le pido a Dumbledore tu cambio de casa en cuanto lleguemos a Hogwarts-Susurró jadeando aún sobre sus labios y sonriendo levemente.
-¡Oh Blaise!.¿Qué haces aquí? Te pedí que no vinieras ¿Por qué te arriesgas así, terco?-Reprochó ella dándole una suave palmada en el pecho con una mano mientras que con la otra acariciaba las sedosas hebras castañas y sus ojos se perdían en esas orbes color miel que adoraba tanto.
-Y yo te dije que vendría, y siempre cumplo mis promesas aunque sea un Slytherin tramposo-Respondió tomando un mechón de pelo que le había caído a la cara y acomodándoselo tras la oreja para después volver a besarla dulcemente.
-Pero aquí pueden vernos…imagínate si nos descubren Ron o Harry…no quiero que se enfrenten o se hagan daño…-Dijo con voz trémula abrazándose a su pecho y enterrando su cabeza en el hueco del cuello del chico.
-Bueno, pues no les demos motivo entonces-Dijo. Y sonriendo, aferró fuertemente los brazos de la Gryffindor y ella supo lo que iba a suceder apenas un segundo antes de sentir un tirón en el estómago y como si todo su cuerpo estuviese pasando por un popote especialmente rígido, la sensación de aplastamiento, la falta de aire y finalmente un entorno nuevo. Respirando entrecortadamente, abrió los ojos y se encontró en un exhuberante jardín repleto de fragantes flores de vivos colores y llamativas formas. En el centro, una gran fuente de cristalinas aguas coronaba la belleza del lugar. Pero su asombro no tuvo límites al observar un poco más allá y descubrir una hermosísima playa con el mar color turquesa al fondo.
-¿Dónde estamos?.¿Qué es este lugar?-Preguntó asombrada.
-Es la casa de verano de mis padres en Saint Tropez, la Riviera Francesa. ¿Te gusta?-Preguntó cautivado por el embeleso con que la chica recorría el jardín.
-Es precioso…nunca había visto nada igual, pero… ¿Por qué me trajiste aquí? Se van a dar cuenta de mi ausencia y se preocuparán y…-musitó preocupada y un nuevo beso acalló sus quejas.
-No tardaremos mucho, no se darán cuenta. Sé que acostumbras dar largos paseos por ese jardín –sí, te he estado vigilando, no me mires así-, necesitaba verte y estar contigo en un lugar solo y tranquilo…ven…-Dijo tomando su mano y guiándola a la playa donde con un movimiento de varita, hizo aparecer una gran hamaca atada a dos palmeras. Subiendo ágilmente en ella, asió a la chica por la cintura y la subió junto a él. Se recostaron de lado, la espalda de ella reclinada en el pecho de él y los brazos de él rodeando su cintura mientras que los de ella descansaban sobre los del chico y se quedaron así un buen rato sin hablar, tan solo contemplando el vaivén de las olas frente a ellos acompañando el suave murmullo del mar y disfrutando de su cercanía.
-Siempre que me siento triste o deprimido, o cuando quiero estar a solas para pensar vengo aquí, el mar me dá mucha paz y tranquilidad para poner orden en mis ideas-Dijo en voz baja besando tiernamente la melena castaña.-Te quiero Hermione, no sé en que momento sucedió, pero me enamoré completamente de ti y quiero que siempre estemos juntos… ¿has pensado en lo que te dije?-Preguntó suavemente en su oído provocando un estremecimiento en la chica.
-Sí Blaise…estos días no he hecho otra cosa que no fuera pensar en tí y en lo que me propusiste en el tren. Igual que tú, también quise negarlo y poner barreras entre los dos, pero fué inútil…yo también te quiero y por lo mismo me duele en el alma lo que voy a decirte…-Respiró profundamente y aferrando con fuerza los brazos de él añadió-No podemos estar juntos…no quiero que te pase nada porque estés conmigo y tu familia te dé la espalda porque no me aceptan…no lo soportaría…y si para evitarlo tengo que renunciar a tí, lo haré. Y aunque no quiero que te unas a él, tampoco quiero que huyas de Voldemort…estoy segura que puedes esconderte y lograr que jamás te encuentre…pero no me resigno a dejar de verte. Sé que soy una egoísta, pero prefiero verte tranquilo y feliz aunque no sea conmigo y no angustiado y huyendo para que no nos encuentren.
-¿Y tú crees que estando lejos voy a vivir tranquilo y feliz?.No Hermione, no lo toleraría… el no unirme a Voldemort lo decidí antes de enamorarme de ti porque no quiero eso para mi futuro. Que tengamos que huír y escondernos sé que será por poco tiempo, sólo mientras tu amigo Potter acaba con el Lord, lo que estoy completamente seguro que pasará. Que mi familia me dé la espalda por estar contigo puede ser que suceda, pero tampoco me preocupa demasiado…mi abuelo me heredó en vida y tengo suficiente para darte la vida que mereces. Me parece injusto que por esos prejuicios quieras alejarme de tu lado… ¿Sabes lo que significa para mí que por fin hayas aceptado que me quieres?-Murmuró girando a la castaña entre sus brazos para quedar frente a ella y volvió a besarla febrilmente mientras las lágrimas la traicionaban y se mezclaban con sus besos.
-Blaise…no puedo hacerle esto a Ron, él es bueno y me quiere…no tengo corazón para decirle que no lo amo y que me enamoré de tí…-musitó sollozando.
-Pero Hermione…no puedes estar con alguien por lástima o agradecimiento…a la larga se vuelve una pesada cadena que te ahoga irremediablemente. No quiero que todo el fuego que hay en ti y que amo tanto se apague-susurró secando sus mejillas con delicadeza-Tienes que hablar con él, tal vez sea doloroso, pero lo entenderá…no creo que a la coma…a Weasley le guste saber que solo estás a su lado por compromiso. Y si de verdad te quiere, te dejará ser feliz con quien tú amas…
-No es algo fácil…no sé cual será su reacción…tengo miedo-Dijo abrazándose al chico que la rodeó con sus brazos tratando de infundirle confianza y que supiera que él siempre estaría con ella para sostenerla.
-Lo sé…quisiera ir yo mismo y decirles a todos tus amigos que nos amamos y queremos estar juntos y que nos haría muy felices saber que lo aceptan, pero eso es algo que solo tú debes hacer… como te lo dije hace días…toma el tiempo que necesites…no voy a presionarte ahora que sé que me quieres y quieres estar conmigo, pero yo tengo que arreglar lo de Voldemort en poco tiempo. Hoy por la noche hablaré con mis padres y les pediré su apoyo para no unirme a él. Sé que harán todo lo posible por ayudarme y aunque me muera de ganas de hacerlo, por lo pronto no podré decirles nada sobre mi amor por tí, necesito primero confesarles mi negativa de unirme a los mortífagos y protegerte de la ira de Voldemort…-Ante esto, la chica iba a interrumpirle, pero él puso suavemente un dedo sobre sus labios-Shhht no digas nada, todo va a salir bien ¿De acuerdo? –Ella asintió levemente con la cabeza y con los ojos aún brillantes de llanto-Vamos, voy a regresarte al jardín…mañana te busco detrás de ese mismo árbol a la misma hora-Susurró levantando con mimo la barbilla de ella y depositando un tierno beso en su frente-Ya no llores…no soporto verte llorar…quiero llevarme una sonrisa tuya hasta mañana que volvamos a vernos…-Añadió esbozando una ligera sonrisa bajando de la hamaca y abrazándola nuevamente para ayudarla a bajar.
-Es muy arriesgado Blaise…podrían descubrirnos… ¿Por qué no esperamos a regresar al colegio?-Pidió ella aún abrazada a su cuello.
-No podría dejar de verte tantos días…no me pidas eso…y no te preocupes, no nos descubrirán…mira, tengo algo para ti…-Dijo a la vez que del bolsillo de su pantalón sacaba un pequeño espejo igual al que tenía Harry y con el que se podía comunicar con Sirius, aunque su amigo nunca lo supo hasta que murió su padrino-Yo tengo uno igual y siempre lo traigo conmigo-Sacó otro espejo idéntico al que le tendía a ella y se lo guardó en la bolsa de su camisa-Si necesitas verme, solo tienes que decir mi nombre frente al espejo y podremos hablar sin problemas…-Puso el pequeño espejo en la mano de ella y le sonrió con dulzura abrazándola fuertemente y mientras se besaban, ella volvió a percibir la inquietante sensación de la desaparición.
Cuando sus pies tocaron suelo firme nuevamente, se encontraban tras el mismo árbol de horas antes. Parecía que habían pasado solo unos pocos segundos desde que hubiera ido por ella y ya se le hacía muy difícil separarse del Slytherin, sobre todo ahora que ya no tenía la menor duda de con quien debería estar, que su cuerpo y su alma le gritaban que era él la persona que había esperado desde siempre y solo el recuerdo de quien la aguardaba en La Madriguera, pudo ayudarle a reunir el valor suficiente para desprenderse de él hasta el día siguiente que se volverían a ver. Se despidieron con un prolongado beso queriendo tatuar el sabor de los labios amados en los propios y así soportar las horas de ausencia. Después de muchos minutos se separaron y ella le dirigió una amplia sonrisa antes de dar media vuelta y escuchar un ligero "plop", señal de que él acababa de desaparecerse.
°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°
-¡Herm!.¿Dónde estabas?.¡Nos tenías muy preocupados pensando que algo te había pasado!-Gritó Ron atropelladamente en cuanto la castaña se asomó por la puerta de la cocina abrazándola impetuosamente.
-¡Te buscamos por todos lados Herm!.¿Qué te pasó?-Preguntó Harry visiblemente contrariado.
-Salí a dar un paseo como siempre y me senté bajo el árbol grande que está a la mitad del camino hacia la casa a leer y sin darme cuenta me…quedé dormida…no se asusten, estoy bien…-Respondió ella tratando de actuar normalmente, pero sentía los verdes ojos de Harry que la recorrían de pies a cabeza tratando de descubrir algo más.
-¿Estuviste leyendo? Y… ¿dónde está tu libro?-Inquirió Harry con suspicacia frunciendo levemente el entrecejo.
-De-debo haberlo dejado junto al árbol…pero no importa, mañana iré por él-Contestó lo más tranquilamente que pudo aunque percibió claramente el gesto de asombro de Harry y ya no tuvo ninguna duda, su ojiverde amigo sospechaba algo. Tal vez la primera persona con quien tenía que hablar no era el pelirrojo, sino Harry y tratar de que la comprendiera y le brindara su ayuda para hablar con Ron.
-¿No importa?.¿Cómo que un libro no te importa?.¿Quién eres y donde está Hermione Granger?-Preguntó Ron asombrado-Creo que el frío te afectó la memoria…tu jamás dejarías un libro por ahí, abandonado a su suerte así como así…vamos, te acompaño por él, no quiero que después no puedas dormir por el remordimiento.-Agregó divertido.
-N-n-no pecosito…de verdad no importa, en realidad no era un libro, solo eran unas hojas sueltas…no pasa nada ¿vale?…voy arriba, quiero ponerme un suéter más grueso, ahora bajo-Y dándole un beso en la mejilla al pelirrojo, desapareció escaleras arriba seguida por la mirada recelosa de Harry quien no tenía ya la menor duda de que su amiga estaba involucrada con alguien más y solo pensar quien podría ser ese alguien le provocaba un cúmulo de sentimientos encontrados.
Tenía que hablar con ella de inmediato, ese tema no podía esperar y tampoco quería que las cosas se salieran de control. Temía por sus amigos, le aterraba que Hermione creyera estar enamorada de alguien a quien debería odiar y mucho más le angustiaba Ron, su hermano, su amigo, su confidente. No iba a perdonarle nunca a su amiga que hiciera sufrir al Gryffindor y menos si la causa era una serpiente castaña de ojos color miel.
Cuando Hermione subió a la habitación que compartía con Ginny, se alegró de encontrarla vacía y tumbándose en la cama, sacó el espejo que le había dado el chico apretándolo fuertemente contra su pecho, deseando que pudiera llevar al corazón del Slytherin, el eco de sus latidos que a ella le parecía que gritaban te-quiero-Blaise-te-extraño-Blaise-te-quiero-Blaise sin parar. Sonriendo tontamente se dió cuenta que realmente estaba enamorada…sentía las famosas "mariposas" revoloteando en el estómago con solo recordar las manos del Slytherin tocando su piel y el corazón henchido de felicidad al evocar esos labios tibios sobre los suyos. En un arranque infantil, susurró el nombre del muchacho sobre la lisa superficie y en cuestión de segundos, apareció su rostro, causándole un sobresalto.
-¿Querías hablar conmigo?.¿Necesitas algo?-Su voz le llegaba clara como si estuviera junto a ella y sonrió acariciando la imagen que el espejo le devolvía.
-Estoy bien…solo quería verte y decirte que te quiero… ¡Ah! y también averiguar si el espejo funcionaba correctamente y no me contactaba con un perfecto desconocido-esbozó una divertida sonrisa ante la airada mirada del Slytherin.
-Yo también te quiero princesa…y por supuesto que el espejo funciona… ¿Cuándo has visto a un Slytherin comprar algo que no sirva para nada?.
-¡Herm! Ron me dijo que habías vuelto¿Dónde te habías metido?-Preguntó Ginny irrumpiendo sorpresivamente en la habitación, provocando que la castaña pegara un brinco casi hasta el techo y ocasionando que el espejo saltara de su mano y cayera boca abajo junto a ella.
-¡Ginny!.¡No hagas eso, me vas a matar de un susto!-Espetó aún pálida por la impresión y agarrando rápidamente el espejo para que la pelirroja no lo viera.
-¡Ese es un espejo mágico de comunicación!.¡Como el que Sirius le regaló a Harry!.¿Por qué lo tienes tú Herm?-Inquirió intrigada la chica-¿O no es el de él?
-No Gin, no es de Harry, este espejo es mío-Contestó rápidamente la castaña al advertir el gesto ceñudo de su amiga.
-Ah vaya… ¿y se puede saber quien te lo dió? Porque hasta donde sé, esos espejos son caros, así que no creo que mi hermano te lo haya regalado… ¿Sabes Herm? Desde hace varios días he querido platicar contigo pero no había encontrado la oportunidad, y me parece que ahora es el momento ideal-Añadió sentándose a un lado de la castaña que la miraba desconcertada-Tú sabes que puedes confiar en mí ¿verdad Herm?-La aludida solo atinó a asentir levemente y la pelirroja continuó-Bien. Ahora dime… ¿hay algo entre Blaise Zabini y tú?-Preguntó a bocajarro atenta a las reacciones de su amiga.
Hermione se quedó lívida. No era posible que Ginny se hubiera percatado de nada. ¿O había sido tan obvia sin darse cuenta? No, no podía ser. Tratando de controlar el temblor de sus manos, se acomodó el rebelde mechón que le caía indolente sobre la cara y respirando profundamente contestó-¿Por qué lo preguntas Gin? No hay nada entre Zabini y yo-.
-Perdóname Herm, pero no te creo y te voy a dar mis razones: cuando fuí a decirle a Slughorn que no asistirías a su clase-porque habías enfermado de gripe-, Zabini reaccionó muy raro, en cuanto escuchó tu nombre, levantó rápidamente la mirada y aunque fingia cuidar su caldero, me dí cuenta que trataba de escuchar lo que le estaba diciendo al profesor, como si realmente le preocupara saber de ti. Y en el tren, yo me asomé al escuchar el alboroto y ví claramente a quien te defendía de Malfoy y tú sabías perfectamente que era él, entonces ¿Por qué le mentiste a Harry cuando te lo preguntó y estabas tan nerviosa ante la sola mención de su nombre? No soy tonta Herm, y soy mujer como tú, pero ahora te pido que en nombre de la amistad que nos une y porque me preocupa el bienestar de mi hermano, pienses lo que vas a hacer, y si te enamoraste de Zabini, seas sincera y me lo digas. No me voy a molestar, créeme que aunque sé que Ron sufrirá enormemente, prefiero que sepa la verdad a que lo engañes con un cariño que ya no existe en ti. No me respondas ahora, sé que te he tomado por sorpresa y tu rostro me confirma mis sospechas…piénsalo y por la noche platicamos¿te parece? Ahora vamos, mamá ya tiene lista la cena y ya sabes que no le gusta que la hagamos esperar-Finalizó dándole un beso en la mejilla y saliendo del cuarto silenciosamente sin dejar que Hermione dijera una sola palabra.
La Gryffindor se quedó totalmente confundida y turbada. La pelirroja había hecho gala una vez más de su suspicacia y temperamento adivinando lo que en realidad pasaba. Ahora la duda de con quien de los dos –Harry o Ginny- podría sincerarse la asaltó inquietantemente. Harry era su amigo y la conocía mejor que nadie, pero también era el mejor amigo de Ron y el solo hecho de ser hombres los hacía en cierta forma más cómplices de lo que pudiera ser con ella. Por otra parte, Ginny era la hermana del pelirrojo y aunque fuera su mejor amiga, pensaba en como reaccionaría ella si tuviera un hermano y su novia estuviera enamorada de otra persona.
Hablar con los dos era inviable, sabía que Harry se iba a molestar con ella cuando se enterara de lo que pasaba y no quería que por defenderla, la pelirroja tuviera un fuerte disgusto con su novio. ¡Merlín!.¿Qué debía hacer? Rogando por encontrar una solución al embrollo que había causado sin querer, sacó su suéter más grueso que estaba en el fondo de su baúl y se lo puso distraídamente sin darse cuenta que un pañuelo blanco quedaba en el piso casi oculto por la sombra de su cama y salió compungida de la habitación para bajar a cenar a la cocina.
°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°°0o..o0°
La fastuosa mansión Zabini estaba enclavada en las montañas a la orilla de un lago. Era una imponente construcción rodeada de bosques que le daban la apariencia de un castillo medieval. Los últimos rayos del sol la bañaban con sus rojizos tonos y arrancaban destellos luminosos a la superficie del lago completando el mágico paisaje.
Blaise Zabini se encontraba en su amplia habitación completamente emocionado por los acontecimientos de hacía unas horas. Por fin la castaña había admitido que lo quería, después de muchos días en los que una zozobra terrible lo perseguía, al fin había logrado que la obstinada Gryffindor creyera en sus palabras y eso le animaba a seguir adelante con su decisión de no unirse al Lord Oscuro, ya tenía alguien por quien luchar y lo iba a lograr, por amor a Hermione, iba a hacerlo. Y el primer paso a dar estaba a unos minutos de suceder, así que respirando profundamente, se acomodó la túnica y salió de su habitación rumbo al comedor, el momento había llegado, iba a hablar con sus padres sobre su decisión.
Andrei y Helena Zabini se encontraban ya sentados a la mesa cuando Blaise hizo su aparición, saludando con una leve reverencia a su padre y con un cálido beso en la frente a su madre para después, tomar su lugar a la izquierda de su padre y frente a su madre.
-Blaise querido ¿Dónde estuviste toda la tarde? Te busqué porque quería que me acompañaras al callejón Diagon a encargar unas túnicas nuevas y no te encontré, Tofty te buscó en el lago y los jardines y tampoco te encontró…-Le reprochó cariñosamente su madre.
-Perdóname mamá, tuve que salir un momento y se me hizo un poco tarde… ¿Cómo estás papá? No te ví a la hora del desayuno…-Contestó volviéndose a su padre que sonreía afectuosamente.
-No hijo, salí temprano porque Daniel Wright me invitó a un torneo de un deporte muggle llamado golp…gulf…algo así, donde un muggle golpea una pelotita del tamaño de una snitch con un bastón y el objetivo es que la pelotita caiga en un hoyo que hay en la tierra…la verdad es que se me hizo aburridísimo porque duró bastante tiempo y yo quería ir a las carreras de hipogrifos… ¿Y tú, porqué no nos dices donde estuviste?.¿Se trata de alguna chica? Hace mucho que no te veo tan feliz-Apuntó sonriente y mirando a Blaise de forma traviesa.
-Es golf papá…y no, no se trata de ninguna chica… ¿Por qué lo preguntas?-Inquirió.
-Porque tienes un brillo extraño en los ojos hijo…desde que llegaste de Hogwarts lo notamos, pero en este momento pareciera que es más evidente…estás enamorado ¿verdad?-Añadió su madre al mismo tiempo que Tofty, el pequeño elfo doméstico de la familia comenzaba a servir la cena.
-Me conocen demasiado bien…no puedo mentirles…sí, estoy enamorado, pero no puedo decirles más por el momento. De hecho tengo que hablarles de algo más apremiante. Se trata de mi ingreso a los mortífagos…-Contestó observando alternadamente a sus padres para ver sus reacciones, pero ninguno de los dos se mostró sorprendido, contrariamente, parecía que ya lo sabían y esperaban que él tocara el tema de un momento a otro.
-Lo sabemos hijo, sabemos que no quieres unirte al Lord Oscuro y queremos que sepas que cuentas con nuestro apoyo-Dijo su padre tomando su mano.
-¿Lo-lo sabían?.¿Pero cómo? –Preguntó intrigado.
-Draco se lo dijo a Narcissa hace unos días y ella nos lo contó a nosotros-Intervino su madre-Pero no, no te angusties, tu padre y yo le dijimos que si no deseas unirte al lord nosotros íbamos a apoyarte en todo ¿Verdad Andrei? Voldemort le debe muchísimos favores a tu padre Blaise…digamos que está en deuda con él, así que ya le hemos pedido que nos reciba para tratar este asunto.
-Pero…pero… ¿ustedes creen que tan fácilmente acepte mi negativa? Ya sabemos como es de rencoroso y vengativo…no quisiera que ustedes corrieran peligro-Replicó preocupado.
-No te angusties hijo…Voldemort me debe favores verdaderamente importantes y no querrá que yo hable o haga algo que arruine sus planes¿estás de acuerdo? Entonces no te preocupes, que hablaré con él y tendrá que respetar nuestro pacto.
-¿Entonces porque Draco no puede hacer lo mismo? El insiste en que está obligado a unirse al Lord porque así le fue ordenado a su padre… ¿acaso Lucius y tú no están al mismo nivel delante de Voldemort?-Preguntó intrigado porque Draco siempre le había dicho que su padre era la mano derecha del Lord y ahora, con la revelación de su padre, se estaba rompiendo el esquema que toda su vida había tenido acerca de la familia Malfoy.
-Mira hijo…los Malfoy también son de sangre limpia como nosotros, de eso no tengas la menor duda, el único problema es que Lucius confundió la ambición con la esclavitud…en su afán por ser el brazo derecho del Lord, lo único que ha conseguido es convertirse en su esclavo y para más desgracia, ha arrastrado consigo a Draco, dándole esa misma escuela de opresión y servilismo. Nuestro caso es distinto.
Tu abuelo conoció a Voldemort cuando aún era Tom Ryddle, un joven ambicioso y astuto. Trabajó un tiempo con él como encargado de la tienda de antigüedades del callejón Diagon y tu abuelo supo conocerlo en unos cuantos días. Se dio cuenta que el joven Ryddle buscaba afanosamente ciertos objetos que pertenecieron a los fundadores de Hogwarts y lo mandó investigar. Descubrió muchas cosas interesantes sobre su pasado y sobre sus pretensiones para el futuro y aunque el Lord siempre ha sido una persona independiente y solitaria, la realidad es que era pobre y para cumplir sus objetivos necesitaba dinero…mismo dinero que mi padre le facilitó a cambio de cierta información y una promesa inquebrantable. Así que no te preocupes, si no quieres estar a su lado, no lo estarás.-Aseguró su padre dándole un cariñoso apretón en la mano y el chico sintió que le quitaban un pesado saco de encima.
-Gracias papá…nunca me imaginé que el abuelo hubiera conocido al Lord...y mucho menos que hubiera hecho alguna clase de trato con él…-Dijo incrédulo pues aunque nunca había visto en persona al Lord, sabía –más que nada por Draco- de su cruel y explosivo carácter.
-Como te digo, tu abuelo lo conoció antes de que se volviera lo que es hoy, un maniático obsesionado con la pureza de la sangre –siendo que él mismo es un mestizo- y con dominar el mundo mágico, y adivinó en lo que años mas tarde se convertiría, así que previó dejar a su familia y sus descendientes a salvo de sus locuras…¿no te parece extraño que yo no tenga la marca tenebrosa y sin embargo acuda de vez en cuando a las reuniones de los mortífagos?-Agregó tomando la mano de la madre de Blaise y depositando un beso en ella.
-La verdad es que nunca me había percatado de ello…creía que sí la tenías y no me pareció correcto preguntarte…¿y porqué si no eres un mortífago acudes a sus reuniones?-Preguntó.
-Para recordarle al Lord que tiene un compromiso con nosotros, es todo. No conviene que alguien como él se olvide que le debe mucho a esta familia-Contestó su padre sonriendo ampliamente.
-No entiendo…el Lord no es una damisela en peligro precisamente… ¿no ha tratado de vengarse?.
-Hijo, recuerda lo que te dije…el Lord hizo un juramento inquebrantable a tu abuelo. Y aunque mi padre ya murió, el juramento lo heredé yo…así que si Voldemort tratara de hacerme desaparecer para liberarse del juramento él también moriría. Esa fue una jugada maestra de tu abuelo, verdaderamente…acorraló a Ryddle de forma que no tuvo más remedio que hacer el juramento. No tengo la menor duda de que el Lord se ha arrepentido mil veces por lo mismo, pero no hay nada que pueda hacer, el juramento está tan vivo y válido como si tu abuelo aún viviera.
-Vaya…nunca lo hubiera imaginado…no saben lo felíz que me hacen al saber que no tendré que huír y esconderme de su enojo. Gracias papá…gracias mamá-Dijo levantándose de su asiento y abrazando a sus padres aliviado.
-Bueno, no te niego que sí va a molestarse fuertemente porque no quieres unirte a él, pero no le quedará mas remedio que aceptarlo. Y mientras eso pasa, es buena idea que no estés aquí…puedes irte a la casa en Saint Tropez o a la villa en Sorrento y por nosotros no te preocupes, pasamos por lo mismo cuando yo le dije que no iba a ser más que un consejero casual en sus "reuniones de té"-Dijo divertido levantando las cejas.
-Ahora querido ¿Vas a decirnos quién es la chica de quien te has enamorado?-Preguntó su madre con curiosidad
-De verdad ahora no puedo mamá…denme tiempo…les prometo que lo sabrán muy pronto…-Pidió con vehemencia.
-Helena querida déjalo…nuestro hijo sabrá en que momento darnos la feliz noticia, aún es muy joven y tiene toda la vida por delante-Intervino su padre con una mirada reprobatoria a su esposa.
-Está bien Andrei, no preguntaré más…solo espero hijo que la afortunada sea la encantadora Kathian…June, -su madre- y yo, hemos hablado tanto de lo mucho que nos gustaría que ustedes se enamoraran, que si no fuera por tu padre y sus ideas, los hubiéramos comprometido desde niños como lo están Draco y Pansy-Añadió con ensoñación mirando inquisitivamente a Blaise. Eso era algo con lo que no había contado, que sus padres esperaban que Kathian sería la futura señora Zabini…no les iba a agradar en nada que se hubiera enamorado de Hermione Granger…una…hija de muggles.
Sonriendo levemente a su madre, terminó de cenar con una nueva inquietud… ¿qué pasaría cuando se enteraran de la verdad?.¿Les darían la espalda como Hermione pensaba? Rogando a Merlín porque no sucediera, se despidió de sus padres con un beso y subió a su habitación a dormir pensando en los hermosos ojos marrones de la castaña y ansioso porque llegara la hora de verla y tenerla entre sus brazos nuevamente.
¡¡Hola!!
¿Qué tal pasaron su fin de semana? Espero que muy bien y divertidos!!! Ojalá que les haya gustado el capítulo de hoy, como verán, la trama se empieza a complicar...jeje
Bueno, no me resta más que decirles que nos vemos el próximo jueves, en la misma página y en el mismo fic con un nuevo capítulo. Y que los reviews de porras y los de jitomatazos son bien recibidos, así que no se repriman!. El botoncito está abajo a la izquierda. Conviertan a esta autora en un alma feliz con un review. ¿Estamos?.Cuídense mucho. Gracias por leer. Un beso
