Disclaimer : Todos los personajes tienen dueña (JK-soymultimillonariayeneuros-Rowling ¿Quién más?), excepto claro, los que mi imaginación concibió y yo los tomé prestados a todos un rato para desahogar esta locura.

Les dejo el capítulo diez, disfrútenlo!


Capítulo 10

La sala común de Gryffindor lucía muy acogedora con la chimenea encendida y los sillones atestados de cómodos cojines. Era un escenario tranquilo sobre todo por la ausencia de bulliciosos estudiantes. Pero para Ron y Hermione se había convertido de pronto en una celda de la más horrenda y escalofriante prisión. Ambos sabían que debían hablar, pero ninguno se atrevía a iniciar la plática. Después de la sorpresa de encontrarse cara a cara, se habían quedado tan pasmados sin saber que hacer, que Ron jugueteaba nervioso con las mangas de su túnica mientras que ella recorría con la mirada la sala común como si nunca hubiera estado ahí.

-R-r-ron-comenzó la Gryffindor bastante insegura-nunca creí encontrarte aquí… yo… necesitamos hablar, pero no sé si tú…-.

-Yo tampoco me imaginé que estuvieras aquí, si lo hubiera sabido, jamás se me habría ocurrido venir-Repuso él con frialdad-Es cierto, debemos hablar; pero no ahora Hermione, no quisiera que ocurriera lo…lo de ayer. No me siento listo aún para escuchar tus razones-Agregó con acritud.

-Lo entiendo. Entonces, con tu permiso. Cuando te sientas listo, hablaremos-Contestó Hermione secamente dando media vuelta para subir a la habitación de las chicas.

-Mañana Hermione…te veo mañana al medio día a orillas del lago ¿Te parece?-Se apresuró a decir el Gryffindor al ver que ella se marchaba sin más.

-De acuerdo, mañana al medio día entonces-respondió la castaña esbozando una ligera sonrisa.

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-¡Maldita sea Draco!.¡Esa infeliz comadreja le puso la mano encima a Hermione!.¿Te das cuenta?.¡Y lo peor del caso es que no sé si le hizo algo más porque ya no quiso decirme nada!-Gruñó Blaise dando vueltas como león enjaulado por todo el cuarto de su rubio amigo. Después de su fallido intento de encontrarse con Ron, no se le había ocurrido más que ir a casa de Draco a descargar un poco el coraje que aún lo colmaba.

-Bueno…¿Y qué esperabas Blaise?.¿Que la felicitara por ponerle los cuernos nada menos que contigo? Yo te lo dije, no iba a ser nada fácil conociendo los arrebatos de la comadreja...y ahora...¿Qué piensas hacer?-Preguntó con curiosidad.

-¿Te soy honesto? No lo sé Draco. Una cosa tengo clara: Weasley me las va a pagar, eso ni lo dudes, pero me molesta bastante que Hermione lo defienda. No lo entiendo. Ella ya está conmigo… ¿Qué mas le dá lo que yo pueda hacerle a ese imbécil?-Repuso con enfado.

-Es su amigo Blaise. Aunque ya no esté enamorada de él, sabes perfectamente que los estúpidos Gryffindor son leales a sus amigos hasta la muerte, era lógico que lo cubriera y más si te pusiste a gritonear como me dices. Yo opino que dejes enfriar las cosas. No la busques ni lo que resta de hoy ni mañana, así se dará cuenta de que realmente te fastidió su comportamiento y tal vez te diga lo que realmente pasó. Mientras tanto, cálmate. Recuerda que pasado mañana es Navidad y quedamos de ir con las chicas a tomar un helado-Agregó sagazmente con toda la negra intención de machacar más el enfurecido ánimo de su amigo.

-Por cierto Draco, no me pareció nada que prácticamente me obligaras a ir por Kathian a su casa ¿No lo entiendes? con eso sólo le estás dando esperanzas inútiles-Murmuró irritado.

-Blaise…Blaise…de verdad que el amor te está obstruyendo el cerebro-contestó irónico-Lo único que estoy haciendo, es darte una perfecta coartada en caso de que tu enamoramiento llegue a oídos del Señor Tenebroso…aunque si como dices, va a aceptar tu renuncia sin peros, no creo que le alegre mucho saber que te enredaste con la sang…perdón…con Granger-Razonó el rubio.

-Eso es verdad…no lo había pensado así…pero no me gusta nada la idea de inmiscuír a Kathian, al final va a sufrir y no es mi estilo Draco…-Repuso con seriedad.

-Mira, por lo menos hay que mantener la "pantalla" unos días, no te pido que la beses y le hagas el amor para que no quede duda de que sales con ella. Simplemente, debes "aparentar" que es tu amiga y que quizá tienes otro interés en ella para desviar cualquier sospecha del Lord cuando tus padres le den tu negativa ¿entiendes? Una vez que tus padres lo hagan, podrás primero hablar con ellos para decirles que te enamoraste de Granger y pedir que te ayuden en caso de que el Lord se enterase-Agregó sagazmente.

-Está bien Draco. Será una tortura pero creo que tienes razón, no puedo arriesgar a Hermione ante Voldemort sin el apoyo de mis padres…bueno, me voy, la verdad es que estoy muy cansado y quiero ir a casa a pensar un poco más. Te veo pasado mañana. Salúdame a tu madre.-Concluyó y con una ligera inclinación de cabeza, salió de la habitación del Slytherin hacia el hall donde se encontraba la chimenea.

El resto de la tarde lo pasó dando largas caminatas por los jardines de su casa…las ganas de contactar a Hermione lo devoraban pero aguantó estoicamente la ansiedad recordándose que era él quien estaba molesto con ella por su necedad de proteger al Gryffindor idiota. Si lo hubiera encontrado en eso a lo que los pobretones llamaban casa, lo hubiera despedazado por intentar aprovecharse de la castaña. No le quedaba duda de que eso era lo que en realidad había ocurrido en vista de la marca que la chica tenía en el cuello y pensar en ello hacía que la sangre hirviera en sus venas. ¿Dónde estaría el maldito cobarde?. Lo peor del caso, y ahora reflexionando, era que, por lo visto, lo iba a encontrar hasta que regresaran al colegio y, por obvias razones, no iba a poder "conversar" como quería con él. Habría demasiados testigos y no le convenía armar un escándalo que era más que probable que llegara a oídos de Voldemort. Bien, si no iba a poder despedazarlo como era su intención, por lo menos sí que pensaría en algo para enseñarle a no meterse con SU Hermione.

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-Kat, necesito hablar contigo en persona… ¿puedes permitirme el acceso a la red flú de tu casa?-La cabeza que emergió de la chimenea en la habitación de la Slytherin causándole un gran sobresalto era la de Draco Malfoy. Inmediatamente, retiró los hechizos de protección de la red y unos instantes más tarde, el rubio emergía de la chimenea sacudiéndose elegantemente la túnica verde oscuro con ribetes plateados que lo hacía lucir espectacular.

-Hola Draco…que sorpresa…-Saludó la chica echándole los brazos al cuello besándolo apasionadamente.

-Hola preciosa… ¡Vaya! Con estos recibimientos, dá gusto venir a visitarte-Contestó provocativamente acariciando la cintura de la chica.

-Y dime cariño¿a qué debo el honor de tu visita?-Inquirió melosa.

-Pues a que ya sé quien es la susodicha que trae tan cambiado a nuestro querido Blaise-.

-¿De verdad Draco? Entonces si hay alguien más ¿no?-farfulló molesta-Y dime¿Quién es?.¿Es esa tarada de Megan Turner? La he visto como mira a Blaise la muy…-.

-No querida Kat…no tienes ni la más remota idea de quien se trata…y mejor sentémonos, porque cuando te diga quien es te vas a caer de la impresión-agregó mordazmente tomándola de la mano y sentándose en el cómodo sillón junto a la chimenea, hizo señas a la chica para que se sentara en sus piernas, a lo que ella no puso objeción alguna.

-Bueno, ya que estamos cómodamente sentados, dime… ¿quién es la imbécil?-preguntó ansiosa.

-Pues es nada más ni nada menos que…Granger-Contestó calmadamente mientras los azules ojos de la chica se abrían asombrados.

-¿Granger?.¿La come libros?.¿La amiguita de Potter?.¿Esa estúpida Gryffindor?-chilló atropelladamente apretando entre sus puños la elegante capa del Slytherin.

-La misma…-corroboró Draco-Yo lo ví platicando con ella hoy cuando se excusó para ir al servicio en el picnic ¿recuerdas? Por lo visto, le regaló un espejo de intercomunicación…y esos no son nada baratos…-agregó insidioso.

-¡Maldita!.¡Desgraciada!.¿Pero como se atreve?.¿Qué no era novia de la comadreja?.¡Por Merlín Draco!.¡Es una maldita zorra!-Gruñó furiosa poniéndose de pie y comenzando a dar vueltas por toda la habitación ante la divertida mirada del chico-Draco¿Qué voy a hacer?.¡Tienes que ayudarme a quitar de en medio a esa infeliz!.¿Lo harás verdad?-Rogó hincándose frente al Slytherin que continuaba sentado agarrándolo por las solapas.

-Claro que te voy a ayudar Kathian-Contestó molesto desprendiendo las manos de la chica y volviendo a acomodarse la túnica-Pero te lo advierto, tienes que tener la mente fría, no puedes andar con estupideces como esta ¿De acuerdo? si no vas a comportarte como te pido, olvídate de mi ayuda-Agregó con altivez.

-De acuerdo…de acuerdo, lo siento-concedió ella-¿Qué vamos a hacer entonces?-

-Por el momento no podemos hacer mucho, ahora Blaise está enojado con ella por una tontería que le sucedió con el pobretón; por lo que el día que vayamos a tomar el helado seguramente va a estar insoportable, así que tú tienes que portarte a la altura y no andar fastidiándolo todo el tiempo ni presionándolo. Compórtate como si no supieras nada. Ya te iré diciendo lo que vamos a hacer para quitarle esa tontería de la cabeza a Blaise y que tú tengas el campo libre-Dijo abrazándola por la cintura y atrayéndola hacia sí.

-Está bien…no me convence mucho que no quieras decirme nada, pero sé que eres muy inteligente y no dudo que tengas ya un buen plan pensado-aceptó rodeando con sus brazos el cuello del Slytherin.

-Por supuesto bombón, eso ni lo dudes…ahora¿qué tal si repetimos lo de la otra noche? Merezco un premio por la información que te traje ¿no?-susurró sensualmente a su oído chupándole el lóbulo en tanto sus manos bajaban ya los ajustados jeans de la chica mientras recorrían lascivamente su trasero.

-¡Oh Dios!... ¡Sí, Draco…sí!-gimoteó ella comenzando a desabotonar rápidamente la túnica del Slytherin mientras él atacaba su cuello lamiendo y después soplando suavemente en el mismo lugar provocando deliciosas descargas de placer en la chica y dirigiéndola a ciegas hasta la cama, cayeron uno sobre el otro mientras se besaban pasional y febrilmente y luchaban por ver quien dejaba primero sin ropas al otro.

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La mañana siguiente encontró a Blaise dando vueltas en la cama y sin haber dormido absolutamente nada. La idea de que Ron pudiera haber llegado a abusar de la Gryffindor rondaba su cabeza torturándolo y el anhelo de hablar con ella no había decaído ni un ápice; al contrario, cada minuto se le hacía más y más largo y solo pensar que tenía que pasar TODO ese día sin comunicarse con ella le provocaba una frustración mayor.

Mientras tanto, en Hogwarts, y a pesar de tener el corazón oprimido de preocupación por el enfado de Blaise, Hermione había dormido un poco mejor que la noche anterior y sentía que una parte del peso que tenía encima respecto a sus amigos se le aligeraba un poco. No es que estuviera cien por ciento segura de hacer las paces con Ron y que él la entendiese y apoyase sin titubear, pero significaba mucho que hubiera aceptado que hablaran. Ese era un buen comienzo.

Estaba segura que el Gryffindor, internamente, se sentía culpable por lo que había tratado de hacerle y era eso, más que su orgullo o su dolor, lo que lo empujaba a escucharla. Por el motivo que fuera, lo que importaba era que iba a tener una maravillosa oportunidad para tratar de recuperar a su amigo y no la desperdiciaría. Después se devanaría los sesos buscando la manera de contentar a su furiosa serpiente, cosa que –pensó con certeza-iba a costarle mucho más que unos cuantos besos y sonrisas.

Con tranquilidad se desperezó y salió de las sábanas rumbo al cuarto de baño. La profesora Mc Gonagall tenía razón, Hogwarts era un buen lugar para pasar las vacaciones. Era como estar en su casa. Ella era la única que se encontraba en el dormitorio de las chicas de sexto y le daba la sensación de estar en su silenciosa y acogedora recámara de la casa de sus padres.

Poco tiempo después, bajó a desayunar al Gran Comedor que lucía tranquilo y apacible sin el constante barullo de los días de escuela. Se sentó en la mesa de Gryffindor, en su lugar de costumbre y buscó con la mirada al pelirrojo. No estaba. Seguramente había acudido a desayunar más temprano-pensó-, pues ya eran casi las diez de la mañana cuando ella llegó y prácticamente el comedor estaba vacío. Desayunó tranquilamente con la única compañía de sus pensamientos y no pudo dejar de acordarse del Slytherin. Lo amaba más que a nadie. Se había metido tan profundamente en su corazón que no creyó posible que alguna vez pudiera llegar a amar así a alguien. Sus hermosos ojos color miel los llevaba grabados a fuego en su mente y el recuerdo de sus besos y sus caricias la llenaban de sosegado júbilo porque al fin se sentía verdaderamente amada y deseada como siempre había soñado.

Una vez que terminó su desayuno, resolvió dar un pequeño paseo antes de ir a encontrarse con Ron. Al salir del Gran Comedor, la interceptó la profesora Mc Gonagall sólo para recordarle que a las nueve de la noche celebrarían la cena de Nochebuena y que por ningún motivo iba a permitir que faltase, a lo que la Gryffindor asintió asegurándole a su profesora que ahí estaría sin excusa ni pretexto. Al igual que el día anterior, el clima era frío y el viento que azotaba los terrenos helaba las mejillas de la castaña que se había puesto bufanda, gorro y guantes además de un grueso suéter de lana para resistir los embates climatológicos propios de la época. Paseando por entre el suelo nevado, divisó a los pocos alumnos de Ravenclaw que se habían quedado en el colegio atareados en la construcción de un gran muñeco de nieve mientras que, no muy lejos de ellos, otros alumnos de tercer curso de Hufflepuff, se encontraban enzarzados en una encarnizada pelea con bolas de nieve. Hermione sonrió con ternura. Esa, sin duda, era su época preferida del año.

El festivo ambiente de las navidades, no lo percibía en ninguna otra fecha con tanta intensidad. Le encantaba sobremanera adornar el árbol y arreglar con detalles las puertas, los muebles y todo cuanto fuera adornable en la casa de sus padres. Precisamente de ellos había heredado el gusto por la temporada navideña. A sus padres les hacía mucha ilusión poner foquitos brillantes en la fachada de su casa, además de una gran figura inflable de papá Noel con todo y renos y trineo que hacían las delicias de los pequeños vecinos, en el jardín delantero de su casa. En la noche, cuando prendían todas las luces, daba la impresión de ser una casita de dulce en medio de una nube de azúcar.

Recordando con cariño a sus padres, llegó al lugar donde había quedado de encontrarse con el pelirrojo y se percató que el chico ya se encontraba ahí, sentado en una gran piedra y lanzando pequeñas bolas de nieve al lago congelado que se deshacían inmediatamente al chocar contra la lisa superficie de grueso hielo.

-Hola, Ron-saludó ella y cuando el Gryffindor se volvió para mirarla, se quedó estupefacta. El rostro de su amigo reflejaba una enorme tristeza. Las ojeras que bordeaban sus azules ojos eran más que evidentes y no pudo evitar sentirse tremendamente culpable. Los ojos de Ron siempre habían sido chispeantes y traviesos y nunca los había visto así: tristes y hundidos y todo por su causa.

-Hola Hermione… ¿Dormiste bien?-Preguntó el pelirrojo con un intento de débil sonrisa.

-No-mintió-La verdad es que no he podido dormir bien desde hace muchas noches y éstas dos últimas particularmente, han sido un caos…Ron…perdóname por favor…-Añadió acercándose a su amigo y poniéndose en cuclillas para quedar a su altura.

-No Herm, perdóname tú a mí por lo de ayer…no voy a negarte que estoy muy dolido y decepcionado, pero no tenía ningún derecho de lastimarte como lo hice…-murmuró apesadumbrado.

-Mira, eso vamos a olvidarlo ¿si? Entiendo perfectamente porqué lo hiciste, no te tortures más. Si yo hubiera hablado sinceramente contigo antes de…bueno, tú sabes…antes de que nos encontraras a Blaise y a mí, nada de esto habría ocurrido-repuso avergonzada.

-Hermione…¿Qué nos pasó?.¿Qué hice mal?-cuestionó el Gryffindor mirándola fijamente con ojos anhelantes.

-Nada Ron…-suspiró ella después de unos minutos-tú no hiciste nada mal…yo soy la única culpable…pero quiero que sepas que cuando te amé lo hice sinceramente, y en nombre de ese amor que te tuve, fué que traté por todos los medios de sacar a Blaise de mi cabeza. Pero no pude. No sabes cuántas noches lloré por tí, porque no te merecías que mi corazón se empeñara en amar a alguien más que no fueras tú…-agregó con franqueza.

-Creo que también tengo algo de culpa Herm, lo reconozco. Por mi inseguridad, no te dije desde hace mucho lo que eres para mí. Tenía miedo a tu rechazo porque tú eres inteligente, segura de tí misma y yo solo soy un visceral gilipollas. No tengo tu temple ni tu habilidad para el estudio y además…-

-No digas eso, eres alguien muy especial y lo sabes, eres valiente y el mejor amigo que he tenido nunca. Tú y Harry son una parte importantísima en mi vida. Tal vez seas algo enojón y explosivo, pero eres un ser humano lleno de cualidades tan bellas que esas nimiedades no significan nada…-Dijo ella interrumpiéndolo porque sabía que si le permitía continuar autocriticándose, iba a hundirse más en la depresión.

-Pero ya no me amas…y debo reconocerlo ¿verdad? Debo aceptar que ya solo me quieres como amigo otra vez…es muy duro Herm...¿sabes cuántas ilusiones para nuestra vida juntos había imaginado? No, por favor, no pongas esa carita triste porque me destroza más-añadió al ver el semblante de ella-Mira, no me pidas que acepte a ese…a…Zabini como tu pareja todavía. Déjame asimilarlo por un tiempo más. Deja que me haga a la idea de que ahora lo quieres a él y así comience a dejar de amarte como aún lo hago-pidió con los ojos brillantes por el llanto contenido y la castaña sintió que mil agujas atravesaban su corazón, desgarrándolo. Cuánto dolor le había causado por su idiotez de no querer hablar con él cuando aún era tiempo. Ahora, sólo le restaba aceptar las decisiones del Gryffindor sin rechistar con tal de recuperar a su amigo a como diera lugar. Inesperadamente, se lanzó a los brazos del pelirrojo que a su vez la abrazó con intensidad, queriendo absorber por última vez la esencia de ella que ahora le pertenecía a alguien más.

-¿¡QUE DEMONIOS SIGNIFICA ESTO HERMIONE!?-La voz de trueno de Blaise tomó por sorpresa a los chicos que dando un respingo se soltaron como si hubieran estado abrazados a un escreguto de cola explosiva especialmente cabreado sin darse cuenta.

-¡BLAISE!-exclamó la chica asustada y en cuestión de segundos, el Slytherin tenía ya a Ron cogido por las solapas de la cazadora.

-¡ERES UN INFELIZ WEASLEY!.¿ESTABAS TRATANDO DE ACABAR LO QUE EMPEZASTE EN TU CASA?.¿VENISTE DETRÁS DE ELLA PARA PEDIRLE QUE REGRESE CONTIGO?. ¡PIERDES TU TIEMPO!.¡ELLA ME AMA A MI!.¿RECUERDAS LO QUE UNA VEZ TE DIJE COMADREJA?.¿QUE TE ASEGURARAS QUE ESTABA CONTIGO POR AMOR Y NO POR LASTIMA?-Vociferaba rabioso sacudiendo al Gryffindor.

-¡BLAISE NO!.¡SUELTALO!-chilló la castaña tironeando del brazo del Slytherin, quien parecía que se había vuelto de piedra de tan tenso que estaba.

-¡VETE HERMIONE!.¡NO QUIERO HABLAR CONTIGO!.¡EL PROBLEMA ES ENTRE ESTE CABRON Y YO!-Rugió el chico zafándose del agarre de la muchacha.

-¡ENTIENDE BLAISE!.¡RON Y YO SOLO ESTABAMOS HABLANDO!-replicó ella angustiada.

-¿HABLANDO?.¡NO ME HAGAS REIR!.¡LOS VI PERFECTAMENTE HERMIONE!.¡ESTE IMBECIL TE ABRAZABA COMO SI QUISIERA ABSORBERTE!.¿VERDAD COMADREJA?. ¿VERDAD QUE NO TE RESIGNAS A PERDERLA?-increpó intentando que el pelirrojo contestara sus agresiones, pero, extrañamente, Ron permanecía observándolo en silencio, al parecer, dejando que el Slytherin se desahogase primero, y Hermione intuyó que si Ron no decía ni una palabra, desesperaría más a Blaise (que iba a creer que estaba burlándose de su enojo) y los golpes no se harían esperar.

-¡TIENES RAZON ZABINI!-explotó Ron de repente agarrando ambos puños del Slytherin y quitándoselos de encima-¡NO ME RESIGNO A PERDERLA PORQUE LA AMO!.¿LO ENTIENDES?.¡LA AMO Y NI TU NI NADIE VA A OBLIGARME A DEJAR DE HACERLO!-.

-¡PUES LO SIENTO, PERO ELLA YA NO TE AMA A TI!.¿ES ESO MUY DIFICIL DE COMPRENDER WEASLEY?.¡Y QUE LE HAYAS PUESTO UNA MANO ENCIMA TE VA A PESAR INFELIZ!-Espetó furioso lanzando un rápido derechazo a la quijada del Gryffindor quien no se lo esperaba y cayó al suelo pesadamente para reincorporarse de inmediato y contestar con un puñetazo que el Slytherin evadió por milímetros respondiendo en seguida con otro golpe al estómago del Gryffindor.

Hermione los miraba horrorizada sin saber a cual de los dos tratar de detener. Aunque por fortuna no peleaban con las varitas, –Hermione supuso que por precaución, más que por falta de ganas, pues era más fácil que los ubicaran si se ponían a lanzar hechizos a diestra y siniestra-se convirtieron rápidamente en un nudo de brazos, piernas, patadas y golpes por doquier y la chica de cuando en cuando escuchaba alguna que otra palabra altisonante de entre toda una retahíla de reclamos.

-¡BLAISE POR FAVOR NO!.¡RON, DEJALO!-chillaba sin saber quién de los dos era más necio y obstinado-¡BASTA!.¡NO QUIERO VER MAS!.¡SI VAN A MATARSE, HAGANLO, PERO LEJOS DE MI!-Gritó enojada y dando media vuelta, echó a correr hacia el colegio mientras los chicos reanudaban la pelea que habían detenido momentáneamente al escuchar que la castaña se iba.


¡¡Hola!!

Bueno, pues el enfrentamiento sucedió...ahora están enfrascados en una pelea por Hermione..jeje...veremos como les vá después de esto...

Como siempre, les doy las gracias por leer y les digo que nos veremos por aquí el próximo lunes, en la misma página, en el mismo fic con un capítulo nuevo.

Que pasen felíz Halloween!. Cuídense mucho. Un beso.