Capitulo II

Rosalie PoV

Cuando desperté, estaba muy asustada, aun podía ver ese auto frente a mi, aun podía escuchar los rechinido de los neumáticos y las sirenas. me enderece un poco, sentía dolor por todo el cuerpo, parecía como si me hubiera pasado una aplanadora por encima.

Me toque la frente y sentí el vendaje, intente sentarme, pero la pierna derecha me dolía mucho, unas cálidas manos me hicieron recostarme de nuevo.

—Tiene que permanecer en cama, señora Cullen.

—Mi apellido es Hale, no Cullen —asegure yo irritada, lo ultimo que necesitaba era que me llamaran de esa manera.

La puerta se abrió y entró un hombre alto de bata blanca.

—Ya está con nosotros de nuevo, señora Cullen —era un hombre agradable tenia un aspecto jovial y simpático—. Estuvo inconsciente durante algunas horas. Tuvo suerte.

—La... señorita Hale... —la enfermera enfatizó el apellido, sentí que me ruborizaba de la vergüenza, que acaso nadie sabia quien era yo?— esta un tanto alterada.

—Su esposo ya esta aquí —comentó el médico—. No tiene de qué preocuparse, todo está bajo control. En unos minutos el podrá entrar...

—Mi esposo... ¿Emmett? —pregunte con incredulidad —. ¿El está aquí?

—Llegó hace dos horas. Usted estaba inconsciente, señorita... Hale.

Emmett estaba ahí? como demonios había llegado el hasta ahí, se suponía que estaba en Nueva York, que había hecho para estar tan rápido en Londres?

Sacudí mi cabeza, la forma y el método para llegar tan rápido, no debían importarme en esos momentos.

Emmett estaba allí... en el mismo edificio... sentí que la sangre se me helaba. Juntos de nuevo y en un hospital, como en aquella ocasión, aquélla ultima ocasión.

—Creo que le vendría bien un sedante —comentó el doctor.

—No quiero tomar un sedante —dije y mi voz sonó histérica, lo ultimo que quería era estar sedada.

—Todavía está en estado de shock, Señorita Hale —el medico parecía preocupado, pero no tenia ni la menor idea de lo malo que seria para mi, encontrarme con Emmett en aquel hospital.

Lo ignore completamente e intente ponerme de pie, el vértigo no me permitió siquiera sentarme, caí de nuevo sobre la cama, débil y mas asustada aun. No podía salir del hospital yo misma, tenia vértigo y mi pierna estaba imposibilitada, eso era muy malo. Tenia que pedir ayuda, pero a quien, Jasper estaba en Italia, Esme estaba en Forks, Alice estudiaba en Canadá, solo quedaban Edward y Carlisle, que seguramente también estaban en Forks.

—No lo dejen entrar —fue lo único que logre concluir.

—¿A quien?

—A mi ex marido —dije algo confundida, como demonios saldría del hospital si no quería verlo y no podía hacerlo yo sola.

—No se preocupe por nada —comento la enfermera al momento que colocaba otro tranquilizante.

Mi mente se relajo en cuestión de minutos y mi mente comenzó a vagar por los recuerdos de hacia tres años, estudiándolos todos minuciosamente, como un recordatorio de porque no podía ver a Emmett a los ojos.

Emmet PoV

La histeria había comenzado a invadirme mientras mezclaba bien el café, a mi no me gustaba, nunca me había gustado, pero la ocasión lo ameritaba. Llevaba toda la tarde en el hospital y buena parte de la noche, mi anhelado sueño había comenzado a aparecer y no podía quedarme dormido, quería verla, hablar con ella y...

La enfermera Philips, la misma que me había llamado, me informo de lo alterada que ella se había puesto cuando me menciono, la habían sedado de nuevo y seguramente no despertaría hasta la mañana siguiente.

Eran las 7:00 am cuando opte por entrar, lleva mas de una hora intentando decidirme, quería verla, comprobar que era ella y que estaba del todo bien, los últimos dos días, había comenzado a pensar que tal vez era una de mis alucinaciones.

Abrí la puerta y ella estaba dormida. Se veía tranquila y muy serena, tal vez los calmantes hubieran sido la clave para que nuestro matrimonio funcionara, pensé con una sonrisa irónica en el rostro.

Se revolteo en la cama y mi respiración se detuvo esperando que se despertara y comenzara una de su escenas. No se despertó, sino que comenzó a murmurar algo dormida, era extraño, ella no hababa dormida, no que yo recordase. Volvió a moverse, ahora mas rápido y tenia el ceño fruncido, comenzó a quejarse suavemente, mientras manoteaba.

No quería despertarla, pero tenia pesadillas y yo sabía que tan angustiante podía ser. Me acerque y le toque el hombro, mis piernas se volvieron gelatina, ahora estaba completamente seguro de que era ella, la reacción de mi cuerpo ante el tacto de su piel, siempre era el mismo.

—Rose... —la llame mientras la zarandeaba suavemente —Rosalie...

Increíblemente su mano voló directamente hacia mi rostro y me golpeo con el puño cerrado, yo me acerque mas y la tome por los hombros, ella luchaba por liberarse, al tiempo que gritaba y manoteaba furiosamente.

—Despierta Rosalie! —grite con desesperación.

Me quede paralizado al encontrarme de golpe con sus hermosos ojos ambarinos, estaba confundida y asustada, las lagrimas rodaban por su mejillas. Me miro fijamente y se encogió de hombros bajo mi agarre, supuse que le había hecho daño, por lo que la solté inmediatamente.

Nos miramos fijamente por mucho tiempo, habíamos pasado tres años sin vernos, el momento se volvió mágico en segundos y después nadie pudo sacarnos se el.