Disclaimer: todos los personajes tienen dueña (JK-soy-multimillonaria-y-en-euros-Rowling ¿Quién más?) excepto claro, los que mi imaginación concibió y yo los tomé prestados a todos un rato para desahogar esta locura.
Una vez más me tardé horrores para actualizar...no tengo perdón, lo sé...mea culpa...mea culpa...pero que puedo decirles? mi vida ha ido retomando poco a poco su rumbo nuevamente y heme aquí actualizando de nueva cuenta...como les dije anteriormente, no me gustó el final que tenía y al cambiarlo también tuve que mover un poco la historia, pero basta de bla bla bla y mucho de eso...aquí les dejo el capítulo 15...
Capítulo 15
-¡Vaya Draco…parece que hubiera sido una eternidad desde la última vez que estuvimos juntos…estás muy entusiasta esta noche!-jadeó exhausta Kathian tumbándose sudorosa al lado del rubio después de hacer el amor arrebatadamente en lo alto de la torre de Astronomía.
-¿Y que me dices de tí querida Kat?-respondió petulante el Slytherin encendiendo un cigarrillo-Si en cuanto me viste te me fuiste encima literalmente…¿acaso en casa de Blaise no tuviste suficiente diversión?-.
-¡Ni me lo recuerdes!-espetó molesta-Ya tenía a Blaise casi a mi merced y la maldita comelibros se entrometió una vez más-.
-No puedo creer que Blaise te despreciara por el recuerdo de esa sangre sucia…-susurró dándole una larga calada a su cigarrillo y acariciando el brazo de la chica con un dedo-pero también tengo que regañarte bombón…te dije muy claro que te fueras con pies de plomo y despacio con Blaise, ¿ves los resultados de tus arrebatos cariño?-dijo al tiempo que giraba rápidamente quedando encima de Kathian.
-Si, ya lo sé, no tienes que repetírmelo, te cansaste de reclamarme en el gran comedor, y también te dije lo que pasó en el tren, así que Granger realmente ya no es un estorbo entre Blaise y yo, entonces…-
-¿Y tú crees que después de semejante escena Blaise quiere volver a saber de tí? –la interrumpió Draco enarcando una ceja-No bombón…conozco a Blaise mucho mejor que tú, recuérdalo… seguramente ahora está furioso ya que por causa tuya, todo se terminó con la sangre sucia y por lo que sé, le dolió bastante…mis fuentes me informaron que hizo un ridículo espantoso en la entrada de la torre de esos estúpidos Gryffindor buscando como desesperado a Granger y que hasta McGonagall estuvo involucrada…en fin, eso ya no tiene remedio y ahora habrá que hacer un ligero cambio en los planes, porque pensándolo bien…no todo está perdido…no todo…-caviló perdiendo en ningún lugar sus grises pupilas-.
-¿Te importaría explicarte?.¿Porque dices que no todo está perdido y a la vez aseguras que Blaise no quiere volver a saber nada de mí?-masculló incómoda separándose un poco del cuerpo del Slytherin.
-No Kat, no tiene caso que te explique porque de cualquier forma siempre fastidias las cosas con tus arranques, así que no me molestaré en participarte mis planes…por ahora…-señaló con una mirada de advertencia levantándole el rostro hacia él-.
-¡Eres un idiota Malfoy!.¡No te atrevas a hablarme así!-increpó enojada empujándolo del pecho, pero el rubio no se movió ni un poco y lanzando por la ventana más cercana el cigarrillo sin terminar, la tomó por las muñecas levantándoselas a la altura de su cabeza mientras que sus piernas aunque delgadas, fuertes por los años de entrenamiento en el Quidditch, se enredaban alrededor de las de ella dejándola inmóvil.
-¡Quieta!...Ten calma preciosa…por supuesto que sabrás de mis planes, pero a su debido tiempo mi amor…a su debido tiempo…-susurró sobre sus labios lamiéndolos sensualmente con la punta de la lengua provocando pequeñas descargas eléctricas en el cuerpo de la chica que aunque quiso resisitirse al influjo de su compañero, al percibir sobre sus muslos la masculinidad de Draco despertando nuevamente, no pudo soportarlo y atrapando suavemente la inquieta lengua del rubio entre sus dientes, devoró sus labios y todo su cuerpo con renovado frenesí.
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Los días pasaban y para Blaise parecía que el tiempo había retrocedido, pues Hermione y los Gryffindor se comportaban como cuando ella no quería admitir que lo amaba…se sentaba de espaldas a él durante las comidas (al lado del maldito pelos de zanahoria-como no-); al terminar las clases que compartían salía cual raudo vendaval seguida por sus tres compinches que le recordaban bastante a Crabbe y Goyle, los eternos guardaespaldas de Draco que no permitían que se le acercara ni una mosca sin antes mostrar sus intenciones para con el rubio; si acaso se la llegaba a topar en alguno de los pasillos del castillo, de inmediato cambiaba de dirección o detenía al alumno más cercano con cualquier pretexto dándole la espalda al Slytherin…y ¿qué decir tiene que había vuelto a ser como pan y mantequilla con el infeliz y aprovechado Weasley?…más de una vez, Blaise tuvo que hacer uso de todo su autodominio y vena Slytherin para no írsele encima al pelirrojo cuando lo veía abrazar o acercarse demasiado a Hermione a las claras encantado de que ella y Blaise se hubieran distanciado de esa forma. Intentó hacerle llegar más de una nota por todos los medios posibles, pero, al parecer, Hermione había hecho gala una vez más de ser la bruja más inteligente de su generación al averiguar hechizos muy complejos y efectivos contra mensajes no deseados, pues en cuanto el chico intentaba enviárselos por lechuza, dejarlos caer entre sus cosas o que algún otro alumno se los entregara, éstos desaparecían en medio de un "pop" dejando solamente una nubecita de humo negro detrás.
Aunque Draco trató con muy buenas maneras sonsacarle lo que había pasado; Blaise no le dijo ni una sola palabra, eludiendo lo más posible conversar a solas con el rubio y diciéndole que solamente era un "ligero enfado" el que tenía con Hermione, pero que todo estaba a punto de arreglarse, gracias. A pesar de que confiaba plenamente en su amigo, no estaba muy seguro de cómo tomaría Draco las cosas si Blaise le contaba todo. Muy en el fondo, aún tenía ciertas reticencias de que Draco aceptara su amor por Hermione sin ningún inconveniente mayor de por medio –suspicacia Slytheriana, ni más ni menos- determinó.
Tampoco había podido ignorar el comportamiento de Kathian durante esos días. Blaise pensaba que su compañera se iba a dedicar a fastidiarlo incansablemente o a esparcir rumores por todo Slytherin sobre lo ocurrido en el tren con Hermione o como mínimo, que él había estado a punto de hacerla suya en su casa de Saint Tropez, pero nada de eso ocurrió, al contrario; por increíble que pareciera, Kathian actuaba como si nada pasara entre ellos; es verdad, ni siquiera le dirigia la palabra –Blaise resolvió que dentro de todo lo malo que le había sucedido últimamente esta era por mucho, la mejor parte- y cada vez que sus miradas se encontraban no sabía definir si lo que habia en los ojos de la Slytherin era coraje, resentimiento, o el mismo lascivo deseo que advirtió en ellos aquella fatídica noche de fin de año.
Casi con el fin de semana encima y con la cada vez más funesta sensación de ahogo, Blaise deambulaba sin parar por toda la sala común de Slytherin, mientras sus compañeros observaban sus interminables paseos alrededor de mesas y sillones con extrañeza. Jamás lo habían visto comportarse de esa manera tan rara; él, siempre tan correcto y cabal, daba la impresión de que lanzaría un Avada Kedavra si alguno de ellos se atrevía a preguntarle porqué se le veía tan preocupado desde hacía unos días. La razón, claro, no era para menos…tenía dos fines de semana de detención por cumplir en el despacho de Snape. Todo a causa –maldita sea su estampa una vez más- del imbécil de Weasley y la pelea que tuvieron a mediados de las vacaciones de Navidad. En circunstancias normales, no es que le molestara cumplir una detención con el jefe de su casa, no era la primera vez que sucedía; tampoco es que fuera la mejor forma de pasar los fines de semana, no, para nada…lo que le escocía tan incesantemente, era el tener que pasar dicho castigo junto a la persona a quien más aborrecía, y que le provocaba unas desconocidas ansias homicidas que jamás en su vida había sentido.
Desesperado, decidió jugar su última carta para tratar de acercarse a la Gryffindor. Sabía que iba a ponerse en ridículo, que estaba quebrantando quién sabe cuantas reglas de egolatría básica de todo buen Slytherin que se preciara de serlo, que si se enteraban sus compañeros (incluso Draco) dejarían de hablarle una buena temporada (por decir lo menos), que muy posiblemente iba a ser el primer Slytherin en cometer semejante afrenta a los colores de su casa, y que si el que se enterara fuera Snape, esa misma noche estaría recogiendo sus pertenencias porque la profesora Sprout le habría conseguido ya un lugar en Hufflepuff…pero nada de eso le importaba demasiado si era honesto consigo mismo. Nunca creyó que la indiferencia y el desdén de Hermione lo empujaran a hacer lo que había decidido para terminar de pisotear su ya de por sí maltrecho orgullo y amor propio. No tenía otra salida, si quería tener alguna oportunidad para volver a hablar con Hermione y tratar de arreglar las cosas entre ellos, debía acudir a quien dentro del colegio, era la persona más cercana a ella: Ginny Weasley.
No es que fuera a llorar y a suplicarle a Ginny que le consiguiera un momento a solas con la castaña sin que ésta lo supiera de antemano; ni tampoco iba a relatarle con detalles todo lo sucedido, para ponerla de su lado; nada de eso. Iba a apelar al buen juicio y al carácter de la menor de los Weasley para que tratara de hacer entrar en razón a Hermione y aceptara, por voluntad propia, concederle unos minutos a solas. Con esta convicción, relató la nota que le enviaría a Ginny:
Weasley:
Creo que de sobra comprenderás el motivo por el que te estoy enviando esta nota, así que me ahorraré detalles e iré al grano. Necesito hablar contigo. Es urgente. Por favor envíame lo más pronto posible por este mismo medio, el día, lugar y la hora que decidas.
Blaise Zabini
-"…el día, lugar y la hora que decidas…Blaise Zabini…"¡caramba!...esto debe ser la cosa más rara que jamás pensé que me pudiera pasar dentro del colegio…-murmuró para sí una incrédula Ginny Weasley después de leer y releer varias veces la nota que sostenía en la mano. Zabini le pedía a ella, a la hermana de su acérrimo rival que se reuniera con El, aún sabiendo que ella podría ir en ese momento a decirle a Harry, Ron o Hermione que la estaba citando porque quería hablar con ella. –debe estar realmente desesperado para intentar algo así…-pensó- veamos que tiene que decirme tu dueño que es tan urgente…-resolvió mientras escribía apresuradamente su respuesta para acto seguido, amarrarla a la pata de la hermosa lechuza marrón de brillantes plumas de Blaise que no se había movido del alféizar de la ventana.
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-¡Vamos Hermione!.¿Porqué no quieres?. O ¿Porqué no me dices ya lo que pasa?-preguntó Ron ligeramente ceñudo por enésima vez a su amiga, sentados en uno de los mullidos sillones de la sala común de Gryffindor, mientras Harry y Ginny paseaban en los terrenos del colegio.
-¿No lo recuerdas verdad Ron?-respondió ella rodando los ojos- Está bien, te voy a refrescar la memoria…no puedo ir a verte a tu entrenamiento de Quidditch del sábado porque tú y…y…¡bah!...-dijo chasqueando la lengua-tienen castigos pendientes que cumplir con Snape…¿Te suena familiar ahora porqué no?-.
-¡Mierda!.¡no lo recordaba!.¡Harry va a matarme!-gimió Ron y añadió-errr…te refieres a… a… bueno, ya sabes, a esa persona que tiene que cumplir el castigo conmigo?-.
-Sí Ron, precisamente…y…quiero pedirte que no busques pleitos con él…no…no lo estoy defendiendo ni nada parecido –agregó rápidamente al ver el gesto de Ron- es simplemente que quiero que hagas lo que yo, borrarlo de tu vida e ignorar su existencia…por favor pecosito…¿lo harás?.¡promételo Ron!-pidió con ojos brillantes.
-Está bien Herm-concedió él acariciando suavemente su mejilla-te prometo que voy a ignorarlo todo el tiempo que pueda…pero no te aseguro que no le conteste como se merece si me agota la paciencia…¿contenta?...ahora, yo tengo que pedirte algo y espero que esta vez no vuelvas a decir que no-.
-Gracias Ron, me quedo mucho más tranquila…y…¿qué es lo que quieres pedirme?-contestó más calmada.
Ron aspiró lentamente y disparó.
-Quiero que me cuentes la verdad de lo que pasó entre tú y él en el tren Herm. He respetado tus silencios y tus evasivas pero ya no más; por eso no quise ir a pasear con Harry y Ginny, para hablar contigo sobre esto…a mí no me engañas, tú sigues sufriendo y estoy seguro que no le has dicho a nadie, ni siquiera a mi hermana lo que pasó cuando veníamos rumbo a Hogwarts ¿me equivoco?-repuso suavemente observando con fijeza los marrones ojos de su amiga y, tomando un rebelde mechón de cabello, se lo acomodó amorosamente detrás de una oreja-Hermione…confía en mí, tú sabes cuánto te amo y lo que estoy dispuesto a hacer para recuperarte…pero también sabes que aunque me costó muchísimo, finalmente entendí que te enamoraste de él…quiero que seas feliz, no importa a quien de los dos elijas, quiero ver de nuevo esa chispa en tus ojos y estoy dispuesto a hacerme a un lado con tal de lograrlo-concluyó tomando entre sus manos el rostro de su amiga del que habían empezado a surgir silenciosas lágrimas y depositando un suave beso en sus labios, la abrazó fuertemente.
-¡R-r-on!-sollozó Hermione y, dejándose cobijar por esos brazos tan queridos, dió rienda suelta al llanto largamente contenido. Ron tenía razón, no le había dicho nada a nadie, ni siquiera a Ginny de lo sucedido en el Expresso de Hogwarts unos días atrás. Parecía que se había formado una barrera invisible dividiendo el tiempo y los acontecimientos y todo lo vivido al lado de Blaise se le antojaba más un sueño que algo que hubiese pasado en realidad. La menor de los Weasley había tratado de hacer que se abriera con ella pero Hermione se sentía demasiado avergonzada como para confiar en su amiga. Ni siquiera a sí misma se había permitido recordarlo; simplemente había bloqueado todo recuerdo o pensamiento referente al Slytherin y el pasado, pero las palabras de Ron la devolvieron a ese instante y todo el dolor y el coraje que había sentido en ese momento brotó incontrolable en su interior como la lava de un furioso volcán en erupción.
Minutos después, y ya que sus sollozos fueron haciéndose más aislados, Ron fue soltándola poco a poco. Por más que él se preparó mentalmente para cualquier tipo de reacción que pudiera tener la castaña, ver en sus ojos toda esa tristeza y aflicción contenidas habían vuelto la furia convertida en piedra que traía permanentemente en el estómago caliente como carbón encendido… ¡maldito Zabini!.¿quién le había dado derecho de lastimar a Hermione de esa manera? si no fuera porque realmente se había propuesto lograr que su amiga fuera feliz con quien ella prefiriera, en ese momento iría en busca del Slytherin para hacerle pagar cada una de las lágrimas de la chica aunque eso le costara la expulsión del colegio.
-Gra-gracias R-ron-musitó Hermione tratando de recomponerse-la verdad es que no hay mucho que platicar…Blai…él me traicionó y yo lo descubrí sin querer, no creo que haya más que decir, te aseguro que está totalmente fuera de mi vida…lloro porque soy una tonta, por haber creído alguna vez que él y yo podíamos tener algo, por haber despegado de esa forma los pies de la tierra y sobre todo por haberte hecho a un lado y haberte causado tanto dolor también a tí…por favor perdóname pecosito-susurró con dulzura tomando las manos de Ron.
-Herm…tal vez pensarás que estoy loco por preguntártelo pero…¿estás completamente segura de que él te engañó? quiero decir…¿lo comprobaste hablando con él? sé por experiencia que nunca debemos dar las cosas por sentadas si solo escuchamos rumores o atamos cabos…-.
-No, no me lo dijo él-argumentó Hermione-pero créeme Ron, no creo que haya necesidad de que me lo diga…lo que ví y escuché fué demasiado obvio-.
-Aún así, te pido que lo razones y hables con él…ya sé que no debería ser precisamente yo quien te dé estos consejos, pero como te dije hace rato, quiero que seas felíz con quien tú elijas, completamente felíz, sin ninguna duda, remordimiento o culpa ¿comprendes?-.
-Yo…no me siento lista Ron, no quiero verlo, mucho menos hablar con él…me engañó, se burló de mí…me pagó con la misma moneda con la que yo te pagué a tí…prefiero que esto se quede así, no tiene caso tratar de averiguar más, créeme…-y añadió con voz trémula-Ron…¿alguna vez podremos volver a ser lo que fuimos por muy corto tiempo?...quiero decir…-.
-Sé a lo que te refieres-la interrumpió él con ternura-no creas que no lo he pensado y que no lo deseo con toda el alma…pero tú no me amas… aunque digas lo contrario, sé que aún lo amas a él, puedo verlo en tus ojos y es por eso que te pido que hables con él…no se deja de amar a alguien de la noche a la mañana…y tampoco se vuelve a amar a alguien que ya no se amaba de la misma forma… así no funciona… tú me lo enseñaste Hermione… yo sería el hombre más feliz de la tierra si lo que me estuvieras pidiendo fuera real, pero no lo es… te sientes herida y yo te entiendo. Tal vez quieres desquitarte y es válido, o quieres autoimponerte nuevamente un amor que ya no sientes desde hace tiempo porque te sientes culpable…recuerda por lo que ya pasamos Herm, el estar con alguien a quien no amamos es la peor decisión que podemos tomar… yo te amo, te deseo, te quiero como mujer, como amiga y como mi compañera de vida, eso no lo dudes, pero mientras que tú no sientas lo mismo por mí, no puedo permitir que nos hagamos daño nuevamente… quiero que si te decides por mí, sea porque realmente has dejado de amar a… Zabini-dijo con la intención de ver la reacción de la castaña quien como pensó que lo haría, se ruborizó ligeramente desviando la mirada-…y estás totalmente convencida de que yo soy el hombre de tu vida-concluyó tomando suavemente su barbilla y girándola hacia él, descubrió lo que ya sabía que encontraría, los marrones ojos de Hermione brillantes por las lágrimas que pugnaban por aflorar de nuevo y sin decir nada más, volvió a abrazarla fuertemente.
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-Ya veo que eres muy listo Andrei…muy listo, si… Tu padre te aleccionó bien, no me cabe duda…-dijo la voz siseante de un individuo cuyo pálido y serpentino rostro de ojos rojos, pupilas verticales y nariz aplastada miraba fija y penetrantemente a Andrei Zabini consciente del miedo que provocaba en sus seguidores, pero que Zabini o no sentía, o escondía muy bien, pues no se movió ni un ápice de su lugar devolviéndole la feroz mirada al Señor Tenebroso sin dejarse amedrentar.
-Sabías que tarde o temprano esto iba a suceder Tom, igual que como ocurrió conmigo cuando trataste de convocarme-dijo con aplomo y se percató de los amortiguados jadeos de los mortífagos que se encontraban en el salón al oír el nombre de pila de su señor.
-¡Todos!.¡Fuera!-rugió el Señor Tenebroso señalando la puerta al fondo del amplio salón de Malfoy Manor. Los aludidos no esperaron que su amo repitiera la orden, salieron a trompicones de la estancia sabiendo que si alguien se atrevía a llamar a su señor por su odiado nombre muggle, no viviría para contarlo.
-No pretendas pasarte de listo conmigo Andrei…el que tu padre se sintiera con el derecho de llamarme por mi antiguo nombre no te confiere a tí ninguna autoridad para hacerlo y menos frente a toda esa escoria-puntualizó Voldemort fríamente clavando nuevamente sus pupilas de serpiente en el rostro de Andrei Zabini.
-Y yo te recuerdo, Tom, que a los Zabini nos trae sin cuidado el nombre que prefieras usar frente a los demás…tu deuda con mi familia…-.
-¡Basta!.¡No permitiré que vuelvas a recordármelo!. Sé perfectamente que cometí una estupidez al dejarme embaucar de esa manera por el imbécil de tu padre, pero…tarde o temprano encontraré la forma de librarme de ustedes…y cuando llegue ese momento, Zabini…disfrutaré como no te imaginas haciéndoles pagar a ti, a tu mujer y sobre todo a tu hijo, todas y cada una de sus insolencias…-repuso Voldemort mirándolo con intenso odio mientras acariciaba con sus largos dedos a la inmensa serpiente que tenía enroscada sobre sus hombros.
Andrei Zabini le dirigió una mirada de desprecio antes de dar media vuelta y salir de la habitación con paso firme. El mal trago había pasado, aunque Voldemort amenazara, maldijera o despotricara, no podía hacer absolutamente nada para obligar a Blaise a unirse a los mortífagos.
Internamente agradeció la gran inteligencia y habilidad de su padre al lograr algo por lo que cualquier mago gustosamente daría su varita a cambio… mantener a raya al Señor Tenebroso respecto a su familia y el ingreso a las filas de los mortífagos. El sabía, como se lo había dicho su padre muchos años atrás, que la única forma de romper ese juramento era renunciando verdadera y voluntariamente a él, devolviéndoselo así al Lord Oscuro y liberándolo de esa promesa-algo que, por fortuna, jamás se dará en la familia Zabini-pensó con satisfacción-tengo que decírselo a Blaise, sólo como precaución, claro, tal como lo hizo mi padre conmigo cuando éste loco me convocó a unirme a él y sobre todo porque ahora mi hijo es también poseedor y parte del juramento-determinó con tranquilidad.
Al cerrar la puerta del salón donde dejaba a un furioso y frustrado Señor Tenebroso, se encontró cara a cara con Lucius Malfoy, que recorría el pasillo de un lado para otro intrigado por lo que acababa de escuchar hacía unos momentos. ¿Por qué Andrei Zabini se dirigía al Lord por su nombre muggle?.¿Acaso había perdido la razón?.¿O es que era tan estúpido como aparentaba para presentarse -como a veces lo hacía- a interrumpir su reunión y casi casi tutearse con el Señor Oscuro esperando una calurosa bienvenida de su parte? Aunque –tenía que reconocerlo-algo muy significativo debía haber de por medio para que el Señor Oscuro no le hubiera lanzado la maldición asesina en el momento en que lo llamó "Tom"-pensó con sospecha y tenía que averiguar que era lo que ese engreído de Andrei Zabini sabía sobre Voldemort que le permitía entrar y salir a su antojo frente a las narices del Lord en lugar de postrarse de hinojos como hacían todos los demás, él incluído.
-¿Te vas tan pronto Andrei?-preguntó.
-Así es Lucius, lo que vine a tratar con…el Lord-contestó con un dejo de sarcasmo en la última palabra-era muy simple, y ahora, si me lo permites, debo encontrarme con Helena que se quedó saludando a Narcisa, porque ya debemos marcharnos…ha sido un gusto saludarte Lucius, como siempre, a ti y a todos los demás…adelante, no les interrumpo más en su "reunión"-dijo con mordacidad mirando a los restantes mortífagos que no disimulaban su aversión hacia quien se atrevía a tener tanta presunción frente a su señor.
¡Lucius!.¡Ven aquí de inmediato!-tronó la voz del Señor Tenebroso a través de la alta puerta de madera labrada y Lucius Malfoy palideció de inmediato. Temiendo que su amo se desquitase con él respecto a lo que sea que hubiera hablado con el cretino de Andrei Zabini, dirigió una última mirada altiva hacia éste antes de dar media vuelta y entrar rápidamente al salón donde se encontraba Voldemort aún acariciando a su gigantesca y horrenda serpiente.
-O-ordene usted mi señor-musitó servilmente llegando al lado de Voldemort quien tenía la vista fija en las llamas de la chimenea que tenía frente a él.
-Lucius, quiero ver a tu hijo de inmediato-siseó el Lord sin siquiera dignarse a mirarlo.
-¿A-a Draco? Pero mi señor…ya ha vuelto al colegio…y como usted bien sabe, ese chiflado de Dumbledore no los deja salir tan fácilmente, porque…-.
-¡Silencio Lucius!-espetó furioso-lo que tengas que hacer para traer a tu hijo ante mí, no me importa, te dí una orden para que la cumplieras…¿está claro?-dijo clavando sus serpentinos ojos en el pálido rostro de Lucius Malfoy.
-S-s-si, por supuesto mi señor…se hará como usted lo pida-contestó inclinando la cabeza para eludir la mirada de fuego de su amo.
-Bien…así está mejor…ahora vete, y diles a los demás que se larguen, la reunión se acabó…¡ah! Y una cosa más Lucius…no vuelvas ante mí si no es con tu hijo ¿entendiste?-.
-Cla-claro mi señor, lo entendí muy bien-susurró atemorizado y añadió con voz temerosa-pero…si me permite mi señor hacerle una pregunta…-.
-Dime Lucius…pero te advierto que no tengo mucha paciencia para contestar tonterías por el momento, así que espero que tu pregunta sea de verdad importante…-dijo Voldemort volviendo su rostro a las crepitantes llamas de la chimenea.
-M-mi señor...sólo…sólo me preguntaba si quiere ver a Draco para su iniciación…únicamente para saber cuantos días lo requiere a su disposición-agregó rápidamente pues Voldemort había girado bruscamente su fea cara al escuchar la pregunta de Malfoy.
-Para lo que yo necesite a tu hijo no es de tu incumbencia Lucius, ni tampoco el tiempo que lo requiera...que te quede muy claro-siseó peligrosamente-pero está bien, por esta vez te daré una respuesta…tengo el honor de informarte que voy a encargarle a Draco una misión muy especial y muy importante para mí y mi causa…si, otra misión además de la del viejo Dumbledore; es más, me atrevería a decir que por el momento, mucho más significativa y apremiante que la del vejete…no, no te atrevas a mirarme así, sé que Draco puede con ambas cosas…en este caso, parece que el alumno ha superado al maestro, ¿no lo crees así Lucius? tu hijo ha demostrado tener muchas más agallas que tú para hacer mis encomiendas-contestó mientras soltaba una cruel carcajada. Lucius Malfoy enmudeció; sabía que su señor nunca le iba a perdonar el incidente del año anterior en el ministerio donde fracasara estrepitosamente al tratar de recuperar la profecía que hablaba de él y Harry Potter y sintiéndose más humillado y avergonzado que nunca, dió media vuelta y salió del salón mordiéndose los labios con rabia.
¡Hola! Bueno, antes que nada, mil gracias a alastor82, anita1989, megumi1909, Alexa Jane Black, Andreina Malfoy y elhora por sus reviews, no saben cuanto me alegran y me animan a seguir. ¡GRACIAS MIL! ;) Y gracias también a quienes leen y no dejan review, no importa, lo que importa es que la historia les guste y la sigan hasta el final. =)
Bueno, pues debo confesarles que ME ENCANTO escribir la parte "oscura" de este capítulo...de verdad, nunca creí que me divertiría tanto y me saliera casi a la primera...no cabe duda que cada día uno descubre algo nuevo sobre sí mismo... XD
Por favor, cuídense mucho, los veo pronto por aquí, en esta misma página, en este mismo fic, con un nuevo capítulo. Ya saben que los reviews de apoyo y los de jitomatazos son bienvenidos...hagan felíz al alma de la presente dando "click" al botoncito de abajo en medio. Gracias por leer. Un beso.
