Disclaimer: todos los personajes tienen dueña –excepto aquellos que mi imaginación concibió- (JK-soymultimillonariayeneuros-Rowling ¿Quién más?) y yo los tomé prestados a todos un poco para desahogar esta locura.

¡Hola!

Sé que tal vez ya hayan olvidado mi historia, pero como dice el dicho "más vale tarde que nunca" y un día prometí que iba a terminarla y eso es precisamente lo que haré. Así que sin más preámbulo, les entrego el capítulo 16


Capítulo 16

El viernes transcurrió de forma espantosamente lenta para Blaise. Ginny Weasley había aceptado hablar con él a la media noche y las horas que faltaban para reunirse con ella en el corredor del séptimo piso (Blaise se preguntó si los Gryffindor tendrían ahí un cuartel secreto o algo parecido, puesto que Hermione también lo había citado en ese mismo lugar antes de todo el incidente del tren) parecían del triple de minutos de los que en realidad tenían. Por fin, llegó la hora de la cena y Blaise, más nervioso de lo que nunca había estado en su vida, llegó al gran comedor volteando disimuladamente hacia la mesa de los leones para confirmar, una vez mas, que Hermione, el pelos de zanahoria y el Potter ese le daban la espalda, no así la chica Weasley, ella se había sentado frente a su novio y al verlo entrar, asintió con la cabeza de manera casi imperceptible sin dejar de mirar a Potter, gesto que Blaise entendió y contestó de igual forma a la Gryffindor tomando su lugar junto a Draco y comenzando a picar su cena. De pronto, por una de las altas ventanas del comedor, irrumpió una lechuza gris y aterrizando ágilmente en la mesa de Slytherin, ofreció la pata a Draco para que desatara el rollo de pergamino que traía en ella; el rubio tomó el pequeño pedazo de papel con gesto contrariado y de inmediato, el ave emprendió el vuelo saliendo por la misma ventana por la que había entrado segundos antes.

-¿Qué pasa Draco? ¿Quien te escribió? ¿Porque esa es una lechuza de tu casa, no?– preguntó Pansy a su lado tratando de leer el mensaje.

-Mi padre…viene por mí en media hora…me ordena que aliste en seguida mis cosas y vaya al despacho del vejete Dumbledore…-contestó el Slytherin aún confundido.

-¿Pero porqué? ¿Qué ha sucedido Draco? ¿Le ha pasado algo a tu madre?-insistió Pansy.

-No lo sé, el mensaje no dice nada más y ya no me estés fastidiando con tus preguntas ¿Quieres?-la cortó el prefecto de Slytherin y levantándose de la mesa dió media vuelta dejando a Pansy con la palabra en la boca.

-¿Tú sabes algo Blaise?-Se volvió hacia el aludido con gesto interrogante.

-No Pansy yo no sé nada y si me disculpas, en seguida vuelvo…-dijo dando también media vuelta yendo detrás de su amigo y dejando a la entrometida chica con cara de pocos amigos por el desplante de su prometido.

-¡Draco, espera!-lo llamó a voces ya que el rubio iba casi corriendo rumbo a las mazmorras de Slytherin. Sin detenerse, el chico le hizo señas para que lo alcanzara y llegando ambos casi sin aliento a la entrada de la sala común de Slytherin dieron la contraseña para que la puerta se abriera. Una vez en su habitación y a salvo de miradas y oídos indiscretos, Draco se volvió a su amigo con el terror reflejado en sus grises ojos.

-Blaise…el Señor Tenebroso quiere verme inmediatamente-musitó a duras penas.

-¿Qué? ¿Por qué?-preguntó Blaise igualmente confundido.

-No lo sé-contestó el rubio-¿Tú crees que sea para…para…la…iniciación? ¿Para que tome la…la…marca?-respondió aún más atemorizado abriendo enormemente los ojos.

-N-no…no lo sé Draco-contestó dudoso-Siempre pensé que la iniciación era al cumplir los diecisiete años y…-pero no pudo terminar la frase porque en ese momento Snape entró a la habitación tras el revuelo de su negra capa sobresaltando a los chicos.

-Draco, estás listo? El profesor Dumbledore me envió por tí porque tu padre acaba de llegar-dijo Snape.

-¡Padrino!-exclamó el rubio-¿Por qué quiere verme el Lord, lo sabes? ¿Es para que tome la marca? ¿Es por la iniciación? ¿Voy a convertirme ya en uno de ustedes? Si lo sabes dímelo de una vez por favor-rogó atropelladamente.

-Tranquilo Draco, no es por eso…si así fuera, todos hubiéramos sido convocados y yo…no he recibido ningún tipo de…mensaje-contestó señalando con los ojos el antebrazo donde se encontraba la marca de los más allegados al Señor Tenebroso.

-¿Entonces porque quiere verme?-respondió un poco más tranquilo al saber que el temido momento aún no llegaba.

-No lo sé…supongo que será algo relacionado a la…misión que te encomendó respecto al profesor Dumbledore-caviló Snape aún no muy seguro de que por eso fuera que había mandado llamar a su ahijado pero el terror que vió en los ojos de Draco le confirmó lo que el mismo Dumbledore le había dicho unos meses antes, que el muchacho tenía aún el alma limpia y no era justo que su padre lo arrastrase a un destino por demás cruel solo por su afán de servilismo a Voldemort-Te sugiero que mantengas la calma y no demuestres miedo ante el Lord por muy descabellado que sea para lo que te necesita…después podremos platicarlo y reflexionarlo con calma ¿Te parece?-.

-Gracias padrino…te prometo que lo intentaré-dijo Draco no muy convencido tomando su maleta y volviéndose hacia Blaise, se despidió con un ligero movimiento de cabeza para después salir detrás de Snape rumbo al despacho de Dumbledore con el corazón latiéndole fuertemente.

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Blaise no había intervenido en la plática de Snape porque su mente volaba muy lejos tratando de encontrar el motivo por el que el Señor Tenebroso había llamado a Draco a su presencia…¿acaso se había enterado de lo que había entre él y Hermione y llamaba a su amigo para tenderles una trampa?...No, eso no puede ser-se dijo-no tiene forma de enterarse, el padre de Kathian no es uno de ellos y lo que ha sucedido no ha trascendido de estos muros o el tren de Hogwarts…¿o si?...no Blaise, no alucines, tal como dijo Snape, debe ser algo relacionado al profesor Dumbledore o si acaso a San Potter-meditó con incertidumbre y decidió que iba a tratar de comunicarse con Draco al día siguiente para investigar qué había sucedido, y para que había sido requerido por Voldemort. Por lo pronto, le preocupaba más la plática que tendría en unas horas con Ginny Weasley y resolvió que no regresaría al Gran Comedor, pues ahí se encontraban Pansy y Kathian y la primera no iba a cesar de acosarlo con preguntas para las que no tenía respuesta y la segunda no iba a dejar de mirarlo de esa forma tan rara como lo había venido haciendo desde unos días atrás. Sin darse cuenta, las horas pasaron y cuando Theodore Nott le apremió para retirarse a dormir, se percató que apenas tendría tiempo de llegar al lugar de su cita con la Gryffindor y, sin hacer caso a su compañero, dio media vuelta saliendo de la sala común de Slytherin sin escuchar las advertencias de Nott sobre los puntos que restarían a su casa si algún prefecto o profesor lo pillaba en los pasillos del colegio a esas horas de la noche.

Tuvo que ocultarse en dos ocasiones detrás de las estatuas y armaduras que abundaban en el castillo pues estuvo a punto de que lo encontraran los prefectos de Hufflepuff que hacían su ronda y el profesor Slughorn quien al parecer regresaba a sus habitaciones después de una de la reuniones del club…qué lejanos le parecían ahora esos días cuando se dio cuenta que Hermione empezaba a importarle de otra forma que no fuera para insultarla o burlarse de ella y sus amigos…cuántas cosas habían pasado desde entonces; cosas muy buenas, cosas muy malas también y ya iba siendo hora que las diferencias y malentendidos entre ellos se acabaran y pudieran volver a ser felices. Así que, decidido, subió el último tramo de la escalera que lo conduciría al cuadro de Barnabás el chiflado donde lo había citado la menor de los Weasley.

Mientras buscaba alguna pista sobre la lisa pared junto al cuadro y se devanaba los sesos tratando de imaginar cual sería ese lugar donde se podía tener una conversación sin que los profesores o los prefectos se dieran cuenta, Ginny llegaba silenciosamente al rellano de la escalera y al verlo, no pudo menos que sonreír pues había cumplido su palabra.

-Zabini-Murmuró la Gryffindor provocando que Blaise pegara un bote y volteara a verla con sus hermosos ojos color miel abiertos como platos.

-¡Weasley! Me has dado un susto de muerte, por un momento pensé que algún profesor me había pillado-dijo recuperando la compostura –perdona mi ineptitud, pero no creo que este sea un buen lugar para hablar aunque sea medianoche, estamos a mitad de un pasillo y sabemos de sobra que los rondines nocturnos recorren todo el colegio…dime, ¿donde pretendes que nos escondamos si alguien viniera?-susurró-

-Zabini…Zabini…¿de verdad me crees tan idiota para citarte aquí si no supiera que hay un buen lugar? ¿y ustedes los Slytherin se jactan de ser los más inteligentes? Hazte a un lado, necesito este espacio para solicitar la sala-espetó con un deje irónico al ver que el chico levantaba las cejas contrariado. Tal y como sabía perfectamente, se paseó varias veces delante de la pared solicitando con el pensamiento lo que requería, una sala donde poder conversar sin que nadie los oyera y, ante la mirada primero de duda y después de incredulidad de Blaise, la puerta de la sala de los requerimientos se materializó delante de ellos.

-Esto…este lugar…¿qué es? ¿de dónde ha salido? ¿Qué clase de truco hiciste para que apareciera Weasley?-inquirió Blaise estupefacto mientras la chica abría la puerta y lo apremiaba a entrar.

-Dejémonos de palabrerías Zabini y vamos al grano, querías un lugar para hablar conmigo, cierto? ¿Qué más te dá de dónde ha salido? Confórmate con saber que aquí estamos a salvo, pues si alguien pasa por el corredor, solo verá la pared junto al cuadro-aseguró ella guiñándole un ojo con gesto astuto-.

-Por eso me agradas Weasley, no te andas por las ramas y eres inteligente…y es precisamente por eso que acudo a tí para poder hablar con Hermione, de sobra sabes que he intentado de muchas formas comunicarme con ella pero se ha negado…sé que eres su amiga y que has advertido lo que ha sucedido; no voy a darte explicaciones ni a entrar en detalles que solo nos conciernen a nosotros, solo quiero que sepas que amo a Hermione y necesito aclarar nuestros malentendidos y sí, estoy desesperado porque deje de estar ignorándome y haciendo el tonto con tu hermano, para que me escuche y vuelva conmigo y no, no me importa lo que piensen de mí tú, Potter ó el imbécil de tu hermano porque hace mucho que dejó de interesarme el estúpido orgullo Slytherin…que dices Weasley, ¿me ayudarás para poder hablar con ella?-.

-¡Vaya con la serpiente!-pensó la pelirroja mirando fijamente al chico-directo y conciso, a decir verdad no sabía qué me iba a encontrar ni cuánta palabrería iba a tener que soportar…ha dicho exactamente lo que quiere sin rodeos…-.

-Contéstame Weasley, no me mires así-la urgió Blaise cortando sus cavilaciones-¿Puedo contar con tu ayuda?-.

-Bien, pues como comprenderás Zabini, no voy a ir en este momento a despertar a Hermione para que hable contigo, has sido muy preciso y directo con lo que me solicitas, pero ahora yo tengo que decidir si te ayudo o no, te recuerdo que Hermione es mi mejor amiga, y no voy a arriesgarme a perder su amistad por ayudarte a ti, además de que Ron es mi hermano por muy imbécil que te parezca…déjame pensarlo y te enviaré mi respuesta con una lechuza-Tras decir esto, dió media vuelta con la intención de salir de la sala dando por zanjada la conversación, pero Blaise la tomó por el brazo impidiendo su retirada.

-Por favor Weasley, prométeme que no tardarás mucho-pidió Blaise con los ojos brillantes-.

-Te lo haré saber-contestó Ginny liberándose de su agarre y saliendo de la sala seguida por Blaise.

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A la mañana siguiente, Blaise caminaba rumbo al despacho del profesor de pociones para cumplir con el castigo impuesto por Snape para él y para Ron y, a decir verdad, le parecía que iba rumbo al cadalso, no soportaba la idea de estar en la misma habitación con el idiota pelirrojo por quién sabe cuantas horas; todo dependía del humor con el que se hubiera despertado el jefe de su casa-Mejor que lo tome con serenidad-se reprimió mentalmente-No me conviene un enfrentamiento, no frente a Snape…pero juro por Merlín que si me provoca, ahora sí va a saber de lo que soy capaz…- pero sus pensamientos de venganza fueron interrumpidos porque al doblar el pasillo se encontró cara a cara con el Gryffindor quien llevaba el mismo rumbo que él. Mirándose de arriba abajo con intenso odio, ambos llegaron a la puerta del despacho del profesor quien abría en esos momentos la puerta.

-Señor Zabini, Señor Weasley un placer saludarlos…veo que son puntuales, por favor pasen, he pensado en nuestra "agradable" reunión y tengo trabajo para ustedes-siseó Snape con sarcasmo-Necesito un inventario detallado de todos los ingredientes para pociones con los que contamos, en este cajón encontrarán las tarjetas de cada uno de ellos, su trabajo consiste en actualizar las existencias y proporcionarme un resumen actualizado de los faltantes para resurtirlos, ¿entendido? encantador trabajo en equipo, ¿no lo creen?-miró a ambos con burla-justo la tarea que necesitan para reforzar su recién adquirida camaradería. ¿Qué esperan? A trabajar, que el castigo no terminará hasta que me entreguen lo que les he pedido-Finalizó con socarronería mientras los chicos se quedaban perplejos.

-¿Trabajo en equipo?-pensó Blaise-Vaya que Snape está cabreado conmigo, creí que nos iba a poner a limpiar calderos o las mesas pero esto…-.

-¿Qué esperas Zabini?-espetó Ron airado-Mueve tu culo de ahí, quiero terminar cuanto antes esta estupidez para no tener que soportarte todo el día-.

-Lo mismo digo comadreja, ¿crees que salto de gusto por tener que aguantarte por quién sabe cuantas horas?-replicó Blaise con los ojos destellando furia contenida.

-¡Basta!-rugió Snape-No quiero oír más sandeces-¡A trabajar!-Los chicos se dirigieron una última mirada asesina y dando media vuelta, se dirigieron al pequeño cuarto que servía de almacén donde el profesor guardaba los dichosos ingredientes para las pociones, les esperaba un día muy, muy largo, resolvieron.

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-Padre…¿sa-sa-bes para que me mandó llamar el Lord? -susurró Draco con voz temerosa-.

-No Draco, no lo sé y te ordeno que te comportes como el Malfoy que eres cuando estés frente a nuestro Señor-contestó fríamente Lucius Malfoy mientras caminaban por el amplio hall de Malfoy Manor rumbo al despacho, lugar donde Voldemort había pedido que Draco se presentara ante él-Deberás atender con total obediencia las instrucciones que te dará el Señor Tenebroso, ten en cuenta que no cualquiera es llamado por él para cumplir sus mandatos; así que quita esa cara y siéntete afortunado, si logras concretar con éxito tu misión, volveremos a ser los Malfoy de antes, la mano derecha del Señor Tenebroso-.

-E-está bien padre-contestó Draco a media voz dirigiendo una atemorizada mirada a su madre, que se encontraba a un lado de la puerta del despacho y a quien nunca le había parecido bien que Lucius permitiera que su hijo se involucrara con Voldemort siendo todavía un niño; sabía por propia experiencia de la crueldad del Lord y su corazón de madre no podía dejar de sentir angustia por lo que fuera a pasarle a Draco si no cumplía con lo que le ordenaran; sin embargo escondiendo sus temores, esbozó una leve sonrisa de confianza a Draco y; abriéndole la puerta, lo invitó a pasear deslizando rápidamente su mano por la pálida mejilla del chico que comenzó a temblar levemente en cuanto cruzó el umbral del pasillo.

-Déjanos solos Lucius, no te necesito aquí-ordenó una fría voz desde el escritorio y Lucius Malfoy, haciendo una servil reverencia dió media vuelta saliendo del despacho y dejando solo a Draco frente a su Señor.

-Draco…mi pequeño Draco…-musitó Voldemort rodeando el escritorio-Acércate…-ordenó y Draco dió varios pasos al frente hasta quedar a poca distancia del Lord-.

-Mi…mi Señor…-dijo el chico con todo el aplomo del que fué capaz, soportando la cercanía y la mirada viperina que Voldemort le lanzaba-.

-Draco querido…te he mandado llamar a mi presencia porque tengo una nueva misión para tí-dijo Voldemort recargándose sobre el escritorio ladeando ligeramente su fea cara-Y créeme, en este momento, ésta es MUCHO más importante que lo que te encomendé con respecto al viejo Dumbledore-recalcó ásperamente-.

-Ordene mi Señor-contestó Draco con la garganta seca.

-Sé que eres muy amigo del hijo de Andrei Zabini ¿cierto Draco?-Inquirió con su penetrante mirada atento a todas las reacciones del muchacho-.

-¿Bla-Blaise?-Murmuró Draco con un ligero temblor en la voz devolviéndole la mirada al Lord-.

-¡Ah! ¿Se llama Blaise? ¡Qué agradable coincidencia, como su abuelo!-Ironizó-Entonces, mi querido muchacho; cuando corones tu misión, déjame decirte que me sentiré doblemente complacido-Siseó pasando un brazo sobre los hombros del Slytherin e invitándolo a dar un paseo alrededor del amplio despacho-Tu nueva misión es muy simple: Blaise Zabini es poseedor de un juramento inquebrantable que me afecta directamente y tu tarea es, precisamente, hacer que renuncie voluntariamente a ese estúpido juramento liberándome así de él y toda su asquerosa familia-dijo despectivamente.

En ese momento, la mente de Draco comenzó a atar cabos, ese juramento inquebrantable tenía mucho, si no es que todo que ver con que Blaise no iba a formar parte de los mortífagos…si no fuera por eso, Voldemort podría acabar con toda la familia Zabini con un solo movimiento de su varita, estaba seguro; y eso, aunado al estúpido enamoramiento de su amigo por la sangre sucia, eran el pase directo a la total y plena confianza del Lord, tal como se lo había dicho su padre.

Por un momento sintió pena por Blaise y su familia, en verdad lo estimaba, eran amigos desde niños y habían pasado muchas cosas juntos; pero dadas las actuales circunstancias, tenía que ver primero por la seguridad de él y la de su madre y retomando su habitual sangre fría una vez que supo que no tendría que pasar por ninguna terrorífica ceremonia, resolvió que a su regreso a Hogwarts aceleraría su plan.

-Lo que usted ordene mi Lord, considérelo hecho; ese juramento le será devuelto en poco tiempo y por el mismísimo Blaise Zabini-aseguró Draco con una leve reverencia.

-Así me gusta muchacho, que tengas agallas…deberías darle unas cuantas clases a tu padre, realmente las necesita; la edad lo ha vuelto débil e inútil-Finalizó soltando una cruel carcajada y llevando a Draco a la puerta-Espero noticias tuyas pronto; no quiero tener que volver a mandarte llamar, quiero que regreses en pocos días trayéndome a ese traidor de Zabini de rodillas y suplicándome que acepte romper ese maldito juramento ¿Entendido?-.

-Totalmente mi Lord-contestó el Slytherin-Y ahora, si me lo permite, regresaré a Hogwarts en seguida a comenzar mi labor-Concluyó saliendo del despacho y soltando el aire que había retenido sin darse cuenta. Ya estaba hecho, Blaise no iba a salir tan airoso de su negativa de unirse a Voldemort como tantas veces le había restregado a Draco en la cara, solo esperaba que su plan siguiera como hasta ese momento y en pocos días lo tendría suplicando piedad al Lord Oscuro; además claro, vería si le importaba más su vida o la de la estúpida sangre sucia que había enredado y cambiado tanto a su amigo; amén de la tan ansiada venganza en contra del trío de oro que tantos disgustos le habían hecho pasar desde hacía seis años.


Bueno, pues como verán, la trama sigue enredándose; efectivamente, Voldemort mandó llamar a Draco para que le entregue a nuestro querido Blaise, quien no tiene idea de lo que traman en su contra y sólo quiere una oportunidad para aclarar las cosas con Hermione, veremos si la castaña se la concede o no…

Los reviews de apoyo o de jitomatazos por la demora, son bienvenidos como siempre. Es un gusto retomar mi historia para ustedes. Les mando un beso.