Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien más creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capítulo VIII. Calmantes.

Emmett PoV

No podía soportar mas, estaba apunto de explotar.

Al verla en el suelo, con las manos en los oídos y los ojos cerrados, decidí alejarme, era frustrante que ella hiciera eso, que se negara a darme una explicación, a enfrentar sus actos, era lo mismo que había hecho hace tres años, solo que en ese momento yo la amaba con toda mi alma y estuve dispuesto a dar mi vida por ella. Eso fue lo que hice en realidad, deje que todo mi mundo se viniera abajo y nunca dije nada, solo fingí que no me importaba, lo único que hice fue cubrirle las espaldas para que nadie la lastimara.

Salí de la habitación y fui directo a la mía, me saque aquélla ropa incomoda, remplazándola por algo deportivo y salí de la casa, corrí cerca de 2 horas, luego golpee el saco en el sótano que había habilitado como mi gimnasio, levante pesas y por ultimo hice unas cuantas abdominales, esa era mi única salida, cansar mi cuerpo para no estar tentado a golpearla.

La odiaba tanto como alguna vez la había amado.

Exhausto me quede recostado en el piso, contemplando el techo y pensando en lo extraño que era todo aquello. Habían pasado más de tres años, desde que nos casamos y las cosas seguían igual. Me estire sintiéndome exhausto, pero no disminuían mis ansias.

Rose siempre me había vuelto loco.

Cuando éramos niños, con sus largas rabietas y luego sus angelicales sonrisas que siempre le conseguían cuanto quería. Después cuando fue adolescente, fue peor, era demasiado hermosa como para que alguien dejara de verla. Recordé la desesperación que sentí cuando me entere de que Edward y ella salían, pero yo tenia a Kate, así que no podía hacer nada. Años después, nos encontramos en Paris, el día su debut como modelo y ahí comenzó todo, Kate y yo nos alejamos, luego ella comprendió mis sentimientos y terminamos.

Cuando conseguí su atención, estaba tan eufórico que casi no podía contener las ganas de gritarlo, aun así esperamos mucho tiempo antes de hacerlo publico, temíamos la reacción de mi padre y Esme ante todo, pero nos equivocamos, ellos estaban muy felices por nosotros, igual que nuestros hermanos. Edward se había mostrado un poco desconfiado, pero al final lo había aceptado.

Nos comprometimos el día de su cumpleaños numero 21, para entonces ella ya era una modelo cotizada, así que dimos una gran fiesta, la idea no me había gustado, pero yo estaba tan ofuscado que le daba todo, jamás había podido negarle nada.

Pase saliva al sentir un nudo en la garganta, yo era capaz de sacarme el corazón y ponerlo a sus pies si eso la hacia sonreír por un segundo. Kate solía decirme que sentía una obsesión enfermiza por ella y que la olvidaría después de que tuviéramos sexo, mi mejor amiga, atribuía mis sentimientos al hecho de que Rosalie me negaba el acceso total a su cuerpo.

Reí estúpidamente mientras recordaba a Kate, el día en que habíamos terminado ella lloro y yo había estado apunto de no dejarla, jamás quise dañarla.

"No te atrevas a arrepentirte" me dijo ella limpiando sus lagrimas "Ya no quiero estar contigo" dijo ella en su defensa "No si piensas en otra... en ella" la había abrazado por un largo rato hasta que dejo de llorar, entonces me dio un fugaz beso en los labios "Espero y ella te merezca" me dijo antes de salir de mi vida.

Ella mece el mundo dije poniéndome de pie.

Rosalie PoV

Mi maleta estaba hecha, el boleto para Italia me esperaba en el aeropuerto, pero no podía irme hasta que fuera de día. Me di una larga ducha y luego intente dormir, pero no lo conseguí, cada vez que cerraba los ojos, exhausta, me encontraba con imágenes que deseaba arrancar de mi mente, entonces despertaba gritando desesperada y volvía a temblar y a desear no haber nacido nunca.

Seguí con ese ritmo durante toda la madrugada, hasta que no pude mas, la cabeza me dolía mucho y tenia los ojos demasiado hinchados y secos como para llorar otra vez, el edredón estaba completamente mojado por mis lagrimas y sentía mi estomago dolorido.

"Por favor no... no de nuevo...!" escuche mi propia voz suplicar y el tono atemorizado y desesperado, resonó en mi cabeza. Me abrasé a mi misma, mientras apretaba los dientes y me cubría los oídos, como si estuviera huyendo de una bomba. Era una reacción tonta e irracional, ya que aquellas voces solo estaban en mi "No me toquen!". Me estremecí al sentir la punzada de dolor en mi vientre, aun podía sentirlo, era como volver a vivirlo.

Cuando logre recuperar el aliento, rebusque entre mi maleta, ahí tenía un frasco de calmantes. Tome un puñado y baje las escaleras buscando agua.

La casa estaba completamente a oscuras y en completo silencio, aun era de madrugada. No sabía donde estaba Emmett y tampoco quería saberlo, sabía que si lo veía de nuevo no iba a poder irme de ahí, así como estaba en estos momentos, era capaz de confesarle todo y de pedirle que me ayudara a matar a Royce.

Metí las pastillas en mi boca con mano temblorosa, sin importarme cuantas eran, luego bebí el agua aun con más desesperación.

No se cuanto tiempo permanecí ahí, sosteniéndome con fuerza a la encimera. Mi mente se relajo lentamente y ya casi no sentía dolor, además estaba sumida en un estado de inconsciencia sutil, que le daba paz y tranquilidad a mi alma.

Rosalie? Emmett me llamo suavemente a mis espaldas.

Me sorprendió pero no me asusto. Me volví tranquilamente, me miraba extrañado, tal vez mi rostro lucia espantoso, todo hinchado y rojo.

Estas bien? pregunto acercándose a mi con cautela.

Yo asentí, me sentía extraña, pero no mal.

Has estado llorando... dijo el poniéndose frente a mi Perdón

Sentí mi cuerpo muy ligero y me agarre a la encimera tras de mi.

Segura que estas bien? pregunto acercándoseme aun mas.

Me tambaleé un poco, a pesar de que me estaba sosteniendo con fuerza de la encimera, podía sentir como si mi cuerpo se levantara del piso por si solo. De pronto sus manos estaban ahí para sostenerme, fue reconfortante, su contacto cálido y firme, era exactamente lo que necesitaba en esos momentos. Pase mis brazos por su cintura y recosté mi rostro contra su pecho, aspirando su aroma suave y alentador, fue un alivio para mi estomago, percibir su olor a limpio, tan diferente del hedor que despedían mis alucinaciones.

Sentí como me desplomaba, pero no sentí miedo, fue una sensación reconfortante, como de descanso y languidez. Emmett me sostuvo contra su cuerpo, evitando que me golpeara al caer, yo sabia de antemano que el no iba a soltarme, nunca lo había hecho, no iba a hacerlo ahora.

Que tomaste? me pregunto casi en un susurro.

No le respondí, no quería hacerlo, solo quería que me mantuviera así, junto a su pecho y que me abrazara durante toda la noche. Me rodeo la cintura con un brazo y me coloco sobre la encimera, me senté sin problemas, pero en segundos caí sobre su pecho de nuevo, me sentía como una muñeca de trapo, frágil e inerte. Ese estado hubiera podido atemorizarme, ya que estaba completamente a su merced, pero yo sabia que Emmett jamás me haría daño.

Escúchame Rose me levanto el rostro y me hizo mirarlo que tomaste?

Sonreí al ver sus ojos azules, el me sonrió de regreso y una calidez liquida me inundó, no podía sentirme mejor en ningún otro lugar, me dije a mi misma, no había otro lugar mejor para mi que sus brazos, los cálidos y seguros brazos de Emmett.

Lleve una de mis manos a su mejilla, le acaricie el rostro lentamente, contemplando sus perfectos labios, podía sentir su aliento fresco y limpio. Cerré los ojos y me incliné hacia el, rocé mis labios con los suyos, lentamente, disfrutando de su suavidad.

Por favor Rose... murmuro el sin aliento separándose un poco de mi.

Volví a besarlo, pero esta vez me pegue contra su cuerpo, deseosa de sentirlo cerca. El gruño bajo y me levanto de nuevo, acomodo mis piernas a ambos lados de su cintura y comenzó a andar. Deje de besarlo cuando note que subía las escaleras, recosté mi cara contra uno de sus hombros, pase mis brazos por su espalda, abrazándolo como si fuera mi última esperanza.

No me di cuenta a que habitación me llevo, pero cuando me dejo sobre la cama, abrí los ojos y me revoleteé un poco hasta que conseguí verlo de pie al lado de la cama. Se quito la playera y mi corazón se disparo, suspire deseando que mis miedos no me traicionaran, se recostó a mi lado, cuando lo sentí cerca me pegue a el, abrazándolo de nuevo y besando su pecho lenta y suavemente. Ya no podía recordar cuando había sido la última vez que me había permitido a mi misma tocarlo, disfrutar de su cuerpo.

Sus brazos me rodearon mientras besaba mi cabello y susurraba mi nombre, lo deseaba tanto, suspire en su cuello y luego lo bese de nuevo.

No quiero que te vayas susurro acariciando mi brazo con suavidad.

Yo tampoco quiero irme le dije pasando mis dedos sobre el crucifijo que le había regalado.

El me sonrió y luego me apretó con fuerza contra su cuerpo, yo sonreí y por pocos segundos me sentí segura y a salvo entre sus brazos. Me beso con suavidad y ternura, abrí mi boca buscándolo, rogando inconscientemente que me tomara, recordando como lo había deseado antes y las ansias que habíamos sentido el uno por el otro.

Emmtt PoV

Sentí su cálido aliento contra mi piel y sus dedos se enredaron sobre la pequeña cruz en mi pecho. Respire con dificultad y la mire, haciéndome aun más consiente de que estaba dormida. Me reí de mí mismo al recordar que casi había tocado el cielo esa noche, pero ella se había quedado dormida en mis brazos mientras yo la besaba y tocaba su hermoso cuerpo. Me sentía frustrado, pero feliz, al menos estaba conmigo, al menos podía tocarla.

La mitad de su cuerpo estaba sobre mi pecho, llevaba su pijama, una blusa de diminutos tirantes y unos pantalones cortos que dejaban a la vista ese par de gloriosas piernas. Su rostro estaba contra mi pecho, su cabello estaba sobre mi brazo y hombro, sus labios rozaban eventualmente mi piel, haciéndome sentir en las nubes y en el infierno al mismo tiempo. Era como abrazar un cactus, pero era el cactus más hermoso del mundo.

Me confundía mucho, ella no rechazaba mis brazos, no se negaba a estar cerca de mí, pero jamás me dejaba llegar al final, siempre había hecho eso. Me incitaba a amarla, a desearla y entonces se ponía como loca y se alejaba de mí, era muy frustrante, era demasiado frustrante para mí mantener ese ritmo, de seguir así, iba a estallar.

Volví a respirar profundo cuando ella se acurruco más contra mí.

Era masoquismo puro, lo sabia, pero poco me importaba, no cambiaria de lugar con nadie más, no cambiaria ese momento por ningún otro.

Rosalie PoV

Me sentía tan bien, que a pesar de llevar más de una hora consiente, había decidido no abrir los ojos. Sabia que el estaba ahí, conmigo, abrazándome, cuidando de mi y era la sensación mas grata de todo el mundo. Sabia que era el quien me abrazaba, porque podía sentir sus brazos a mi alrededor, cada roce de su piel era como una caricia, solo su piel podía sentirse así sobre mi.

Cuando desperté, sonreí al ver que seguía ahí conmigo, tenia miedo de estar soñando, solo estuve consiente de la verdad hasta que vi mi crucifijo y la alianza en su pecho, los apreté con fuerza en mi mano. El crucifijo se lo había obsequiado el día de nuestro compromiso y aun lo llevaba con el, sonreí al saber que de alguna manera, el aun sentía cosas buenas por mi.

Cuando comenzamos nuestra relación, años atrás, yo pensaba que todo lo que el sentía por mi era mera atracción física y que después de conseguir lo que quería el se iría. Si bien Emmett demostró ser una persona demasiado sexual, jamás me había presionado excesivamente o me había obligado a algo, eso volvió mas difícil mis intenciones de llegar virgen a mi matrimonio, yo lo amaba y confiaba en que me esperaría hasta el fin...

Me estremecí al pensar en eso, un segundo después golpearon a la puerta.

El sabia que yo estaba despierta, pero no dijo nada. Apretó su brazo en torno a mi cintura y giro despacio para quedar sobre mí. Mi corazón se acelero al ver sus ojos tan cerca de los míos y estuve apunto de besarlo desesperadamente y de pedirle que me hiciera suya.

Estábamos muy cerca, quizás demasiado cerca, podía sentir su respiración en mi rostro, sus ojos eran inescrutables mientras estudiaban detenidamente mi rostro al tiempo que pasaba sus dedos sobre mis mejillas, frente, nariz y barbilla, mi pecho ardía con su mirada y el contacto de su piel. Sus dedos se detuvieron sobre mis labios, acariciándolos con suavidad, en mi garganta se genero un suspiro, pero cuando estuvo apunto de salir, note como su cuerpo me presionaba contra la cama.

Casi me ahogue con mi propia respiración cuando intente calmarme, no quería hacer otra escena ahí, pero no podía evitar sentirme atrapada y temerosa. Mis manos estaban contra su pecho, imposibilitadas entre ambos cuerpos, mis piernas estaban atrapadas entre las suyas y cada vez podía sentir menos aire en mis pulmones. No podía evitar sentirme atrapada, estaba apunto de tener un ataque de claustrofobia y el pánico comenzó a invadirme.

El noto mi cambio de actitud y entonces me miro extrañado pero no se quito de encima de mi.

Pensé que me preguntaría que me estaba pasando cuando llamaron de nuevo a la puerta y el se levanto para ir a abrir.

Cuando me quede sola me senté inmediatamente y respire profundo, necesitaba calmarme. Había sido una noche muy bonita, el hecho de que se quedara conmigo solo a dormir, significo mucho para mi, me confirmaba que el no buscaba solo mi cuerpo, algo que ya sabia, pero que necesitaba confirmar, me habían usado de una manera tan monstruosa, que no concebía que alguien me quisiera en verdad.

Hulien dice que tu taxi ya esta aquí dijo el con un tono de pesar.

Asentí pasando saliva, recordé que había pedido al aeropuerto que enviaran un taxi por mi.

Me puse de pie y comencé a caminar fuera, tenia que ir a mi habitación y vestirme, luego debía recoger mi boleto y abordar el avión a Italia.

La puerta estaba abierta y el esperaba mi reacción de pie al lado de la cama, cuando pase a su lado, me detuvo con una mano sobre mi brazo, me encogí de hombros con miedo ante aquel gesto y sentí como suavizó su agarre.

Anoche dijiste que no querías irte dijo el buscando mi mirada.

Anoche... dije antes de tomar aire tome varios calmantes, no me sentía bien y...

Y dijiste que no querías irte.

Sus palabras fueron tajantes y decididas. Abrí la boca intentando contradecirle, pero no conseguí que algo saliera, solo la cerré de nuevo. El sonrió ante mi gesto y una sonrisa sincera y espontánea jugueteo en la comisura de mis labios, los apreté fuerte intentando reprimirla.

Una cosa es lo que dije y otra lo que debo hacer le dije mas seria.

El me miro incrédulo y luego me soltó, me miro molesto y luego se aparto de mi, comenzó a caminar por la habitacion.

Entendí que estaba dejándome ir.

Emmett Pov

Si te vas. Volverá a ser como antes.

Se lo dije sin pensarlo, como siempre lo hacia, era la única manera que yo conocía de hablar de lo que sentía y no podía dejar que ella se fuera. Apenas verla en el marco de la puerta supe que estaba ocurriendo, ella estaba alejándose de mí de nuevo y yo estaba dejándola ir.

Si te vas en este momento me olvidare de ti para siempre. No voy a volver Rosalie, no importa lo que pase, te juro que si te vas de mi lado en este momento, no volverás a verme nunca. Apenas salgas de esta casa, voy a retomar los trámites del divorcio y no voy a querer verte de nuevo.

Rosalie PoV

"Me olvidare de ti para siempre..."

"Voy a retomar los trámites del divorcio"

"No voy a querer verte de nuevo"

Esas palabras hicieron eco en mi cabeza.

No quería dejarlo, no quería que se olvidara de mí, pero tampoco quería estar ahí, no quería volver a ver a Royce King y mucho menos sentir sus manos sobre mí, además si el sospechaba o se enteraba de lo que me había pasado. Casi podía sentir como me dividía, una parte de mi, la mas valiente, se quedaría con el, pero la otra, la mas cobarde y egoísta, volvería a vivir una vida vacía y atormentada, lamentándose por haber perdido lo que mas amaba y con ello, la mejor parte de mi vida.

El esperaba una respuesta, se volvió para mirarme y no pude más.

No quiero quedarme vacía por dentro de nuevo dije yo en respuesta a el y a mi misma Quiero estar contigo, pero necesito que olvides...

El me miro fijo y se acerco lento hacia mí.

Sentí mis ojos arder por las lagrimas que querían salir, intente contenerlas lo mas que pude, pero fue inútil, sentí como corrían silenciosas por mis mejillas, dejando un camino amargo y doloroso a su paso. Cerré los ojos con fuerza cuando estuvo frente a mí, me abrace a mi misma en espera de su respuesta.

Yo no quería irme lejos, quería quedarme ahí con el, en nuestra casa y ser felices, pero no podía saber si el estaba dispuesto a olvidar y perdonarme por lo que había hecho.

Necesito que olvides lo que hice le dije con voz temblorosa necesito que me ayudes a olvidarlo...

Me estremecí ante la sola idea de que él no quisiera olvidarlo y perdonarme.

Abrí los ojos al sentirlo cerca de mí, el calor de su piel era embriagante y peor aun era esa imagen de su cuerpo semidesnudo frente a mí. Quise que me abrazara fuerte y que no me dejara ir, que yo no tuviera que pedírselo. Una de sus manos fue hasta mi rostro y limpio mis lágrimas con sus dedos, luego me tomo con suavidad de los brazos y se acerco a mí para besar mi frente.

Deja de llorar me dijo con voz ronca no se de que me hablas, no hay nada que perdonar.

Me sonrió antes de apartarse de mi, me reí ante la escena, su espontaneidad me hacia parecer una dramática y exagerada. Me gire solo para verlo tomar su cartera de la mesilla de noche y luego fue hacia mi otra vez.

Date un baño y luego ponte linda me dijo dándome un suave y rápido beso en los labios mas linda repuso tomando mi barbilla y mirándome con una sonrisa pronto recibiremos nuestro primer sueldo, debemos asegurarnos de gastarlo en menos de una semana. Será un nuevo record Dijo caminando hacia la puerta.

Me senté en la cama y lo observe detenidamente, se paro en el marco de la puerta y se volvió hacia mi. Sonrió de nuevo y luego salió para bajar las escaleras, estaba descalzo y el piso estaba frio, me reí al verlo caminar como si tuviera espinas en los pies.

Creo que un auto seria ideal dijo para si mismo mientras salía.

Me reí cuando seguí escuchando su voz, quejándose de que con un auto nuevo, no tendría que volver a salir descalzo y semidesnudo a pagar un taxi que no usaría.

Mientras el estuvo fuera, yo aproveché para ir a mi habitación y darme un baño. Estaba lista para salir cuando baje, lo encontré en la cocina desayunando, ella lavaba los platos, no aparto nunca la mirada de su labor cuando entre, permaneció imperturbable.

Buenos días salude.

No le agradaba mucho, Hulien parecía ser una mujer muy protectora y desde que noto mi actitud hacia su sobrino Nahuel, ella me veía de una manera diferente. Además se notaba lo agradecida que estaba con Emmett y lo mucho que lo apreciaba, era una de esas personas fieles que solo encuentras una vez en tu vida y claro estaba, me veía como la villana.

Ven Emmett me llamo señalándome una silla del desayunador Esto te gustará dijo poniendo frente a mi un plato lleno de fruta.

Hulien salió de la cocina sin decir una sola palabra, entonces el y yo nos quedamos solos.

No le agrado le dije mientras bebía un poco de jugo.

No te conoce lo suficiente dijo el robándose un trozo de mango de mi plato.

Hizo un gesto al probarlo y luego tomo otro trozo de fruta.

Pensé que te quedarías en mi habitación dijo él de repente, mirándome fijamente.

Cuqndo salio a despedir al taxi, yo volvi a mi habitación para vestirme.

Me quede quieta pensando por un memento lo que significaba para él que yo me quedara. El siempre había querido esto, aun y cuando después de la boda me negué a que tuviéramos relaciones, él simplemente fingía tranquilidad. Yo sabia cuanto me había esperado y por un momento sentí como el aire de mis pulmones se escapaba, era como si volviéramos a estar recién casados. Sentí como los nervios me invadían

Termina rápido, ese auto nos espera dijo terminándose su jugo de un trago.

Me sentí bien al no tener que hablar sobre como seria nuestra convivencia de ahora en adelante.

De verdad vas a comprarme otro auto? le pregunte yo.

Si, porque no lo haría? Pregunto y luego se quedo en silencio un momento Un trato es un trato. Además, tal vez me den un reconocimiento, aquí hay muchas personas que conducen ebrias, podrías ganarte las llaves de la ciudad destruyendo autos y cambiando vidas.

Me sonrió y yo fingí un puchero de desagrado, el soltó una carcajada y luego siguió comiendo fruta de mi plato.