Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien más creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Capítulo IX. Invitación.
Rosalie PoV
Visitamos las agencias de autos más prestigiadas y vimos varios modelos, en realidad yo no quería un auto nuevo, mi mente no podía pensar en nada más que no fuera la noche de hoy y lo que esperaría él de mí y lo que yo no iba a poder hacer por más que lo deseara.
Suspire profundo mientras observaba un BMW de modelo más reciente que el que yo había tenido, pero color marfil, exactamente como lo había pedido yo. En realidad había dicho el color al azar, estaba tan nerviosa cuando acepte venir, que ni siquiera me di cuenta de lo que estaba haciendo. Apenas verlo Emmett decidió que ese era el indicado, yo solo le concedí la razón, estaba mas preocupada en como seria esta noche, cada vez que pensaba en que tal vez el esperaría que hiciéramos el amor esa misma noche, me sentía extraña, ilusionada y temerosa al mismo tiempo. No confiaba en mis reacciones, que pasaría si me ponía a gritar o si en un arranque le contaba todo?
Listo Su voz en mi oído me hizo saltar del susto, me abrazo por atrás, pasando sus manos por mi cintura Ya es tuyo dijo en mi cuello lo llevaran a casa mañana mismo.
Me sentía extraña, no verlo y sentir sus manos sobre mi, me hacia sentir inquieta. Me volví entre sus brazos y me pegue contra el, mis dedos buscaron el crucifijo en su pecho con desesperación, era como la prueba de que era el.
Tranquila murmuro si lo quieres solo tienes que pedirlo.
Su voz era serena pero divertida, me tomo con fuerza entre sus brazos y me beso, yo apreté la cruz con más fuerza. Su boca era cálida y segura, sus brazos estaban a mí alrededor, apretándome con fuerza y haciéndome sentir en las nubes.
Nos besamos por varios minutos, me apretaba fuerte, pero no me importaba, yo tenia entre mis dedos la prueba que necesitaba, no importaba si cerraba mis ojos, sabia que él estaba ahí, que era él quien me tocaba, tal vez si sostenía el crucifijo, no me daría miedo cerrar los ojos y no verlo.
Escuchamos como un avergonzado vendedor se aclaro la garganta, Emmett acudió a su encuentro pero esta vez no me soltó, me llevo con èl. Pasamos toda la mañana fuera, paseando por la ciudad, viendo los aparadores de las tiendas y charlando de cosas sin sentido, luego comimos en un restaurante pequeño desde donde se podía ver el mar.
Fue extraño estar de nuevo con él de esa manera, estaba tratandome como si nada hubiera pasado y eso me hacia sentir mas segura y tranquila, casi podía jurar que no habían pasado tres años.
Regresamos a casa alrededor de las 4 de la tarde, Hulien nos ofreció una deliciosa lasaña pero ninguno tenia hambre, aun así comimos unos cuantos bocados. Pusimos una película en la sala de televisión, pero en realidad no la vimos, era uno de los pocos espacios cerrados de la casa, pero aun así, contaba con unos enormes ventanales, estas tenían unas gruesas cortinas que Emmett corrió para quedar iluminado solo por la televisión.
No me di cuenta cuando comenzamos a besarnos, pero yo estaba contra el respaldo del sofá, respirando entrecortadamente en cuestión de segundos, besándolo desenfrenadamente y aferrándome al crucifijo en su cuello. Sus manos estaban sobre mi rodilla, subiendo suavemente mi falda, la sensación de sus manos sobre mi piel desnuda era maravillosa, me hacia sentir un suave y agradable cosquilleo que me hacia temblar.
Una risa traviesa sonó en mi oído cuando tomo el control y subió el volumen de la película, paso un brazo por mi cintura y me tumbo sobre el sofá. Me quede muy quieta mientras el acariciaba mis piernas, moviendo las palmas de sus manos arriba y abajo, subiendo la tela de mi falda con cada caricia. Con un suspiro abrí mis piernas, relajándome entre sus brazos, el se acomodo entre mis muslos, pegándose a mi, estábamos completamente vestidos, pero eso no impedía que yo sintiera que mi piel se incendiaba con cada beso, cada roce...
Me beso en los labios y yo me aferré a su cuello, pasando mis uñas por su piel, el apretó una de mis piernas cuando sus labios bajaron por mi clavícula, suspire al sentir como succionaba mi piel.
Em... no pude articular las palabras, mi voz temblaba.
No podía evitarlo, no quería cerrar los ojos, siempre que lo hacia las cosas terminaban mal, no quería pero sus labios... sus manos... suspire cuando levanto mi blusa y sus labios rozaron la tela de mi sujetador. Sin poderlo evitar, apreté mis ojos con fuerza cuando hundió el rostro entre mis pechos, me apreté contra el, sintiendo que el calor me atravesaba el pecho.
"Wow... estoy en el cielo" unos jadeos asquerosos me hicieron abrir los ojos de golpe.
Me di cuenta de lo que pasaba, pero ya no había más sensaciones agradables de calidez, ya no había suavidad, ya no quería seguir con eso. Hundí mis dedos en su cabello, intentando apartarme de el, no quería ponerme histérica, pero su contacto se volvió desagradable.
Emmett mi voz sonó extraña.
El no me contesto, si no que tomo mis manos y las subió por sobre mi cabeza. La angustia me oprimió el pecho, estaba sobre mí, aplastándome con su cuerpo, como lo habían hecho ellos...
Emmett lo llame con un tono de desesperación en mi voz.
Intenté liberar mis manos y cerrar mis piernas, sentí las lagrimas quemar en mi garganta, me mordí los labios intentando no gritar, pero no podía seguir ahí. Un ruido llamo mi atención y una llama de esperanza nació en mi interior.
Están llamando a la puerta! grite ahogando mis lagrimas.
Emmett se quedo quieto por fin, su rostro estaba hundido entre mis pechos y respiraba agitado. Trague intentando borrar el amargo sabor de las lágrimas.
Demonios! mascullo el apretándome con fuerza contra su cuerpo.
Solté un gemido al sentirlo tan cerca, sabía lo que esto traería para él, otro periodo de dolorosa frustración. De verdad odiaba hacerle daño, pero no podía estar con él, apenas cerraba mis ojos, ellos estaban ahí, apenas sentirme presa de su cuerpo, las imágenes y sonidos volvían a mi cabeza, atormentándome.
Se levanto después de unos segundos y fue hacia la puerta, yo me incorpore y después de acomodar mi ropa, apague el televisor, la película había terminado hacia mucho y solo estaban los créditos.
Escuche a Pire susurrarle algo y luego el salió tras ella. Abrí las cortinas dejando entrar la luz en la habitación, acabando con el aura de sensualidad e intimidad que sin pensarlo habíamos creado.
Emmett PoV
Como odiaba a Pire en esos momentos, era en esas ocasiones cuando me arrepentía de tenerlas a ella y a su hermana en la casa.
Al final solo era una llamada telefónica, uno de los socios del equipo iba a inaugurar un centro nocturno en el corazón de Tampa y me había pedido que asistiera, en estos momentos, yo era el jugador más preciado y no precisamente por mi extraordinaria forma de jugar.
Pensé antes de contestar, en realidad ya había confirmado mi asistencia, solo me llamaban para saber a que hora enviar la limosina, le dije que les llamaría en unos momentos, primero debía preguntarle a Rosalie si quería ir. Yo no quería ir, prefería quedarme ahí con ella.
Cuando regrese a la sala de televisión, ella estaba a un lado de la enorme ventana que daba al jardín, observando algo. Las cortinas estaban abiertas y el televisor estaba apagado.
"Genial" dije entre dientes.
Otra vez perdí mi oportunidad.
Que ocurre? pregunto volviéndose hacia mi.
Casi me dolió verla, su cabello estaba suelto y caía ondulado por sus hombros, su ropa había vuelto a estar impecablemente acomodada sobre su perfecta figura. Suspire sonoramente cuando camine hacía ella y recordé donde había estado su falda hace unos instantes.
Nada le dije besándola en los labios.
No iba a decirle nada, iba a retomar las cosas donde las habíamos dejado, así que fui hacia ella y la abrace, volviendo a besarla. Ella no me negó el beso, pero tampoco me dejo profundizarlo, se alejo de mí y fue a sentarse al sofá como si nada.
"Demonios" otra vez estaba evadiéndome, ahora si, todo estaba perdido.
Sonreí con pesar, íbamos a volver a lo mismo de siempre, como antes, como cuando éramos novios.
Es solo que Randall Rudleff, inaugura un centro nocturno esta noche y no lo recordaba le dije curioso por su reacción.
Suena bien dijo ella.
Me volví para ver si lo había dicho en verdad o yo lo había soñado.
Es hoy? pregunto.
Si, como a las 10:00 agregue yo.
Estupendo asintió ella.
Se levanto y salió de la habitación, me quede ahí solo y muy confundido, pensé que odiaba los eventos sociales, se había puesto como loca después de la fiesta en el Rowland Palace. Además no estaba tan seguro de querer verla de nuevo en uno de esos vestiditos cortos que ella había traído, si solo los usara para mí, podría sobrellevarlo, pero iba a usarlo en una fiesta en la que posiblemente iba a estar Royce King. Me rasque la cabeza consternado, que había hecho yo para merecer a la mujer mas hermosa del mundo, y la mas complicada.
Rosalie PoV
Era la excusa perfecta, por eso había fingido que quería ir a la inauguración de aquel centro nocturno, bar, discoteca... no se ni que era.
Me fui a mi habitación y busque algo que ponerme, necesitábamos salir, estar con mas gente, si no terminaríamos como en la sala de televisión y tal vez yo no iba a poder sobrellevarlo de nuevo con tanta tranquilidad.
Solté un suspiro cuando me deje caer en la cama.
No podía creer lo que estaba pasando, todo iba muy rápido, apenas había vuelto a verlo de nuevo y ya habíamos estado apunto de hacerlo en el sofá. Sentí un ligero escalofrió al recordar todas las ocasiones en que habíamos terminado igual y en las que yo había detenido todo.
Black Jack, así se llamaba el nuevo bar de Randall Rudleff.
Era un buen lugar, era de un diseño poco usual, era como una enorme manzana, porque era redondo y rojo. No me di cuenta que tanto había contemplado el edificio, hasta que Emmett tomo mi mano y me indico que lo acompañara adentro.
Como en todos los eventos a los que habíamos asistido últimamente, este también estaba completamente sitiado por la prensa. Yo sabia que la repentina invitación de los Rudleff estaba completamente ligada a la publicidad de su nuevo negocio, Emmett y yo éramos más eficaces que cualquier publicista.
En esta ocasión, ignoramos a los periodistas, solo concedimos unas cuantas fotos, pero esta vez, fue mas fácil posar, mi sonrisa era autentica. Era como si nada hubiera pasado, como si no nos hubiéramos separado jamás.
Una amable mesera nos guió hasta la zona privada, que estaba un nivel mas arriba. Al llegar a la escalinata, estaba apunto de subir, cuando Emmett me paso un brazo por la cintura y me alzó contra su cuerpo, el subió las escaleras llevándome con el. Le sonreí agradecida al llegar al final, había sido el gesto mas divertido y espontáneo que había tenido en toda la noche, además aun me dolía un poco el pie.
Sonrió encantado y abrazándome por la cintura, comenzó a buscar mis labios, yo me limite a reírme, estaba feliz, después de todo había sido una buena idea la de salir esa noche. Se inclino todo lo que pudo hacia mí y sus labios tocaron los míos con un suave y delicioso roce.
Vas a causarme una lesión en la espalda dijo sonriendo contra mis labios Jamás pensé que extrañaría esos zapatos altos.
Se irguió de nuevo sin dejar de abrazarme, seguí su rostro con mi mirada, entonces me di cuenta de que en realidad era muy alto. Nunca me lo había parecido tanto como ahora, pero tampoco había estado tanto tiempo a su lado con zapatos de piso.
Decidimos buscar un lugar para sentarnos, cuando una chica paso bailando a nuestro lado y casi nos vacía unas bebidas encima. Caminamos por el área privada, de repente veíamos una cara conocida, pero poco me importaba, yo solo podía sentir la mano de Emmett sobre la mía y su cuerpo a mi lado, era todo lo que necesitaba.
Una mujer con uniforme del lugar, apareció para guiarnos al área donde se encontraban los Rudleff. Emmett me miro algo extrañado cuando apreté su mano fuerte, no sabia a quien íbamos a encontrar en esa sala privada, tal vez Royce de nuevo. Sacudí mi cabeza alejando de mi el miedo, tenia que dejar de pensar en el, ahora que había decidido quedarme con Emmett, no podía dejar que mis errores pasados opacaran mi felicidad.
Emmett PoV
Rosalie caminaba a mi lado, estaba como ausente, mirando el lugar sin mirarlo en realidad, solo evitando mi mirada, de vez en cuando me miraba y sonreía, pero no lo hacia con la misma emoción como antes.
Que demonios le pasaba?
Minutos atrás había estado fascinada con la idea, ahora se comportaba como si la llevara a la cárcel.
Por aquí por favor nos indico la amable chica de uniforme.
El área privada, estaba apartada del área VIP por unas paredes de vidrios ahumados, dentro había varias personas y el ruido de la música, parecía un poco mas bajo. Puse mi mano en la parte baja de la espalda de Rosalie para guiarla dentro, como había extrañado hacer aquello, me encantaba su tacto, de ser posible, me encantaría morir tocando su piel. Ella dio un salto al notar mi caricia, me sentí extraño, de pronto toda confianza que había resurgido entre nosotros, se había ido al demonio.
Que pasa? le pregunte buscando su mirada.
Nada, me asustaste dijo con una incierta sonrisa que desapareció como una alucinación, luego tomo mi mano.
La asuste? Me pregunte a m mismo. Ella sabia de mi fijación por su cuerpo, sabia que no podía pasar más de una hora a su lado sin tocarla, sin acariciarla. Tal vez solo habíamos perdido la costumbre, después de todo, aunque no lo pareciera, habían pasado tres años.
Ella entro primero, como había sido mi intención inicial, pero jamás soltó mi mano. De pronto note como se ponía rígida, parecía querer salir huyendo de ahí en ese momento. Entonces, descubrí el motivo, ahí estaban Jane, Chelsea y Renata, llevarla ahí había sido un error, estaba apunto de sacarla de ese lugar.
Menos mal que pudieron venir dijo Randall acercándose a nosotros Espero y mi bar sea de tu agrado Rosalie.
Ella solo asintió con una sonrisa.
Es... Excepcional dijo eligiendo la palabra con mucho cuidado.
Randall sonrió ante el comentario de Rose, eso siempre pasaba, su buen gusto era conocido y las personas confiaban en su criterio, a la ahora de juzgar ropa y lugares.
Wow! Lo lograste, la pareja mas famosa esta en nuestro bar dijo Mary tomando del brazo a su marido Hola me saludo dándome un beso en la mejilla y luego hizo lo mismo con Rosalie. Querida, estas despampanante.
Admiro el vestido negro que Rosalie llevaba puesto, en realidad yo estaba de acuerdo con ella, se veía preciosa. Aunque últimamente vestía de colores opacos, ella seguía pareciendo una diosa, con ese cabello suave y rubio y con esos maravillosos ojos café dorado. Me sentía orgulloso, era la mujer más hermosa del mundo y estaba conmigo.
Escuche lo del accidente dijo Mary La verdad no esperaba verte tan recuperada, según las revistas te negabas a salir debido a tus heridas.
Rosalie sonrió, todos pensaron que le aprecia absurdo, solo yo sabía que ella había sonreído para ocultar otro sentimiento. Rosalie era vanidosa por naturaleza y el hecho de que ahora ya no podía lucir como antes, le pesaba más de lo que demostraba, la cicatriz de su ceja, la ocultaba con maquillaje, pero la de su pierna...
Aun llevaba una férula que cubría la herida de su pierna, por eso podía lucir vestidos cortos, como el que llevaba en ese momento, pero por lo demás, se podría decir que toda ella se había visto extinta, usaba zapatos bajos todo el tiempo y caminaba mas lento, esos pequeños detalles, eran los que me hacían quererla aun mas, se veía vulnerable y un tanto débil, esa apariencia me hacia sentir protector.
Eso dicen? Pregunto aun sonriente Es que no he tenido tiempo de leerlas.
Lo imaginaba, seguro que están como recién casados dijo Mary con una risa tonta.
Rosalie PoV
El comentario de Mary me hizo sentir un tanto incomoda, la verdad es que ya había escuchado varias insinuaciones acerca de lo que estuvimos haciendo después del accidente y antes de venir a Tampa. La gente pensaba que éramos un matrimonio común, pero en realidad distábamos mucho de ser la típica pareja que no pueden separarse el uno del otro.
Mis labios sonrieron solos al recordar a Emmett haciendo exceso de ejercicio para desahogarse, me sentía mal por el, pero me agradaba tener el control. Emmett soltó una carcajada y no supe porque, pero sonreí al verlo, me gustaba mucho verlo feliz.
Claro que no, al menos no ahora le respondió a Randall y luego me abrazo y me beso en la cabeza Aun somos muy jóvenes, no es verdad mi cielo?
No sabía de lo que hablaban, pero yo asentí, esperando acertar en la respuesta. Mary y Randall rieron al unísono, al igual que Emmett, yo los seguí, para no ser un bicho raro.
Oh vamos, tal vez te guste dijo Randall haciendo una seña a una mesera para que trajera mas champaña.
No lo había pensado de esa manera, pero creo que si me gustaría respondió Emmett tomando una copa de champaña para mi y otra para el.
No entendía nada, me había perdido en la conversación, cuando el me había sonreído, es que esa sonrisa fresca y espontánea, era completamente embriagante, me daba tranquilidad y me hacia sentir muy bien.
Pues Rosalie seria la mamá más hermosa del mundo me quede helada en mi lugar mientras sentía los labios de Emmett en mi cien.
Casi me ahogue con la champaña, logre que mi garganta contuviera el líquido y luego me lo pase, fue un poco doloroso y molesto, pero era mejor que escupirlo.
Vamos querida me dijo Mary riendo ante mi gesto no creo que seas una de esas modelos frívolas que solo piensan en su físico, apuesto a que por lo menos lo has pensado.
Sonreí trémulamente, sintiéndome atrapada.
Seria tan maravilloso... dijo Mary, pero en segundos estaba yendo hacia uno de los ventanales El show esta por comenzar.
Randall fue a unirse a su esposa y luego le siguieron mas personas. No me atreví a levantar la mirada, sabía que Emmett esperaba mi reacción, de verdad, no quería que me viera así. La música comenzó a sonar en la parte de abajo.
El escenario estaba frente al área privada, por lo que podías ver todo desde ahí. Todos pusieron atención cuando anunciaron a Victoria Rudleff, entonces lo relacione todo. Victoria era la hija de Randall y Mary, según recordaba, la última vez que había visto la televisión, habían anunciado el próximo lanzamiento de su primer disco.
Sus cálidos e inconfundibles brazos me rodearon la cintura, mientras en mi oído, su hermosa voz tarareaba la melodía.
"Y es que... es estúpido, porque no me se la letra..."
Canturreo y me estremecí de la risa.
Sus brazos me rodearon con más fuerza mientras yo intentaba ahogar mis carcajadas contra mi mano.
Huyamos de aquí me propuso mientras me besaba en la mejilla.
Me gire entre sus brazos, para quedar frente a frente con el, entonces me di cuenta. Había estado tan concentrada en la charla con Randall y Mary, que no había notado a los demás asistentes.
Todos estaban atentos a la presentación de Victoria, todos menos Jane y sus estúpidas amigas.
Como odiaba a aquélla maldita arpía.
Quieres que nos vayamos? me pregunto Emmett de nuevo, besándome en la mejilla.
Asentí levemente, sin apartar mí vista de Jane, Emmett le daba la espalda, pero yo estaba entre sus brazos, así que podía verla perfectamente, me miraba altiva y déspota como siempre, de vez en cuando comentaba algo con las víboras que estaban a su lado.
Rose? Emmett busco mi mirada.
... Si dije yo de inmediato Si quiero irme, pero primero tengo que ir...
Señale hacia el tocador y el asintió comprensivo, me beso de nuevo, pero esta vez yo misma le ofrecí mis labios, quería que aquélla maldita supiera bien cual era su lugar y cual era el mío. Me soltó de entre sus brazos y fui hacia el baño, lo más rápido que pude.
En realidad solo me preocupaba mi apariencia, había pasado mucho tiempo desde que me vi en un espejo, como para saber como lucia en esos momentos.
Acomode mi cabello de nuevo y luego retoque mi maquillaje, cuando termine examine mi apariencia minuciosamente, acomode mi vestido y un tirante resbalo por mi hombro, entonces note la pequeña marca en mi pecho. Justo en el nacimiento de mis pechos, había una marca roja, algo difuminada, pero era un testigo silencioso de la tarde que había pasado en la sala de TV.
Lleve mis dedos hacia la marca y la rocé por encima, en un impulso cerré los ojos y me mordí el labio al recordar el tacto de sus labios sobre el mismo sitio, una sonrisa se dibujo en mis rostro.
Oh mi dios! Ricitos de oro sueña despierta! una risa estúpida inundo la habitación.
Jane estaba de pie en la puerta del baño, mirándome con una sonrisa sádica, la misma que había tenido esa noche...
También me da gusto verte Jane. Dime conseguiste mantener a Edward mas de una hora en tu cama? le pregunté en un intento de defensa.
Sabia de su nueva obsesión por el hermano menor de Emmett, para mi él siempre había sido un cretino, pero uno muy guapo e inteligente. En realidad Jane, solo buscaba el dinero de los Cullen, por eso había estado con Emmett cuando eran mas jóvenes, esperando que al ser el primogénito, heredara todo, pero luego Edward comenzó su emprendedora carrera empresarial y ahora era el joven presidente de CL CORP y la presa de Jane.
Y tu como estas? Dijo mientras se aplicaba un labial rojo Apuesto a que Emmett no te ha puesto una mano encima, seguramente no puedes olvidar lo que te hicieron los chicos me miraba por el espejo y reía como estúpida De verdad lo siento por el... tenía una falsa mueca de pesar y por ti, claro. Jamás podrás saber lo bueno que es en la cama.
Cerro el labial y lo metió en la bolsa, saco un frasco de perfume y comenzó a bañarse en el. Contuve la respiración, ese maldito perfume era demasiado corriente como para que mereciera ser respirado. Tome mi bolsa y me encamine hacia la puerta.
Sabes, lo que te hicieron los chicos estuvo mal... dijo en tono venenoso Debieron tomar precauciones, no puedo olvidar que por un momento nuestra sangre estuvo mezclada...
Me quede quieta en mi lugar.
"Tu maldita hija de..."
Cuando me volví hacia ella, estaba tan molesta que no supe como llego mi puño a su estúpida boca. Solo vi como cayo hacia atrás.
La mire en el piso, tenia el labio roto y una cara llena de furia.
No te me vuelvas a acercar le dije encaminándome hacia la puerta.
Esto lo vas a pagar! la escuche decir entre dientes.
