Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien más creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Capitulo X. Solo belleza.
Rosalie PoV
No tuve tiempo de tranquilizarme, solo salí del baño lo mas rápido que pude, debíamos irnos antes de que Jane iniciara una escena. Como demonios se me había ocurrido golpearla?
Estaba algo ansiosa cuando salí, pero eso se fue para ser remplazado por otro sentimiento.
Emmett estaba justo donde lo había dejado, pero a su lado, estaba una de las criaturas más repulsivas del mundo.
James...
Me quede petrificada en ese lugar, como clavada al piso, no podía moverme. James sonrió y le dijo algo a Emmett, este se giro hacía mi y sonrió, con paso seguro fue hacia mi y me condujo de regreso.
Mi respiración se hizo mas pesada, podía sentir mi estomago retorcerse violentamente.
Estas pálida Emmett hablo solo para mí, mientras me acariciaba la mejilla.
Le sonreí casi con pesar, esperaba que pudiéramos irnos en cuanto yo regresara, pero la llegada del resto del equipo lo cambiaba todo.
James era uno de los jugadores del equipo, pero además era uno de los amigos de Royce...
Así que es ella de pronto note a la joven al lado de James.
Así es gatita, ella es Rosalie Hale, supermodelo y esposa James dijo la última palabra como una burla.
Extendí mi mano hacia la chica.
No me miro de manera desagradable, lo hizo como las demás mujeres solían hacerlo, con recelo y admiración. Por otra parte, estaba esa asquerosa mirada llena de horripilantes secretos, que James me lanzaba, sentí ganas de esconderme entre los brazos de Emmett, de gritar ahí lo que me habían hecho ese infeliz y sus amigos, me mordí la lengua al instante.
Que haría él, me defendería?
Sentí su brazo deslizarse por mi cintura, como respondiendo a mi pregunta. Si, él me defendería, seria capaz de matarlos.
Victoria moría de ganas de conocerte señaló Emmett Es admiradora de Sulplicia, no podía creer que tu hubieras comenzado tu carrera como modelo exclusiva de su casa de modas.
Pues si fue lo único que conseguí decir.
Sulplicia Cullen, alguna vez Sulplicia Banks, había sido una importante diseñadora, tenia la casa de modas mas famosa del mundo y tras su matrimonio con Aro, las cosas cambiaron drásticamente, ella dejo todo para dedicarse a su esposo, incluso a su propia hija. Heidi nunca había superado la muerte de su padre y mucho menos el segundo matrimonio de su madre.
Que afortunada, supongo que fue difícil dijo ella.
Estaba apunto de hablar cuando alguien interrumpió.
Para nada Jane apareció a mi lado Sulplicia, era la prometida de Aro Cullen, el embajador de Londres en Italia y además tío de Emmett, con los contactos adecuados, las cosas se vuelven mas fáciles.
Jane fue hacia Victoria y la beso en la mejilla, se coloco a su lado, demostrándome que esa partida la había ganado ella. Tenía exceso de maquillaje en el labio y casi me regocijé de haber sido yo la causante.
Tal vez eso ayudo, pero si mal no recuerdo, tu querías hacer lo mismo, pero jamás estuviste en sus pasarelas dijo Emmett acariciando distraídamente un mechón de mi cabello Es extraño, Sulplicia se convirtió en tu madrastra en poco tiempo después.
Casi pude ver a Jane, enrojecer de rabia al escuchar su contestación.
Supongo que el nepotismo no es su fuerte dijo él en un suspiro Bueno, creo que ya es hora de que regresemos anuncio Emmett viendo su reloj.
Tienen mejores cosas que hacer? pregunto Jane arqueando una ceja despectivamente.
Mmmm... medito el, evaluándome de pies a cabeza Si, muchas respondió con una sonrisa.
Me tomo la mano y me guío a la salida. Reí cuando Emmett saludo descaradamente a Randall, que estaba en medio de un ataque de pánico. Supuse que no le agradaba mucho que nos fuéramos tan pronto, tal y como yo pensaba, éramos más eficaces que cualquier amo de la publicidad, el bar estaba a reventar.
Cuando salimos casi fuimos devorados por una multitud de reporteros, pero para mi suerte, la limosina estuvo lista en segundos. Emmett se limito a sonreír, mientras intentaba mantener a los reporteros lejos de mí.
Deberíamos tener un sueldo por hacer apariciones en publico le dije cuando estuvimos dentro del auto.
Pensé que te bastaba con un auto nuevo dijo el con fingida preocupación.
Me reí recargando mi cabeza contra su hombro.
Aspire su embriagador y cálido aroma, era como estar en el cielo, su proximidad me hacia sentir segura y atraída al mismo tiempo, era como estar cerca de un poderoso imán.
Claro que el me protegería, pero aun así, no quería decírselo. Me habían ensuciado de una manera monstruosa y el aceptarlo conllevaba revivir lo que paso. Yo no podría estar con él después que se enterara, el no merecía a alguien así.
Deténgase pidió él.
Levante mi rostro solo para verlo abrir la puerta y salir del auto, me tendió la mano y sin considerarlo dos veces la tome.
Emmett PoV
No imagine que haríamos algo así dijo ella caminando por la arena húmeda.
Era una imagen preciosa, su cabello revoloteaba a su alrededor, dándole a su rostro un marco perfecto, llevaba sonriendo mas de una hora y revoloteaba por la horilla de la playa como una chiquilla.
Hasta ahora yo había perdido el saco y la corbata, me alegraba, no me gustaban todas aquellas tonterías, Rosalie por su parte, seguía tan hermosa como al principio, con ese vestido negro corto y delirante, su pierna estaba envuelta en la férula y sus zapatos estaban en mis manos.
Recuerdas cuando visitamos a Jasper en México? me pregunto apartando un mechón dorado de su mejilla.
Si asentí deseando ser yo quien acariciara su mejilla Ese lugar Meya te volvió loca.
Maya me corrigió ella era la Riviera Maya.
La verdad es que ella se había enamorado de esa playa nada mas verla. Era uno de los secretos que ambos compartíamos, su amor por la playa y el aire libre. La mayoría de las personas pensaban que Rosalie solo era belleza física y maquillaje, pero era mucho mas, ella era demasiadas cosas juntas y todas ellas embonaban perfectamente en ella.
Una pequeña ola la hizo tambalearse, temí que se cayera y fui hacia ella lo más rápido que pude. La tome por la cintura con un brazo, levantándola del piso, mantuve sus zapatos lejos del agua, si se mojaban yo sufriría las consecuencias.
Se quedo seria por un momento y luego comenzó a reír a carcajadas.
Me insto a bajarla y luego siguió paseando.
Esto me gusta mucho, sabes? me pregunto ella, bailando sobre la arena de una manera imposible con esa pierna lastimada La playa, la luna, las estrellas...
Se detuvo a mirar al cielo y yo no pude apartar la mirada de su rostro, estaba radiantemente bella, la luz de la luna le daba por completo en el rostro, haciéndola parecer una muñeca.
Sus ojos dorados resplandecían con aquélla luz, sus mejillas se veían mas coloridas y sus labios...
Sentí mi pecho hincharse al posar la vista sobre esos labios rosas, suaves y perfectos, sentí una gran necesidad de besarla y abrazarla, apretarla contra mi cuerpo y hacerla sentir lo mucho que la deseaba.
Me acerque a ella lo más lento que mi desesperación me permitió.
Casi entré en una crisis nerviosa cuando uno de sus mechones dorados se escabullo por su hombro, cayendo justo sobre su pecho. Maldije a su cabello, el podía tocarla siempre que quisiera. Ella sonrió al verme, como si pudiera escuchar mis estúpidas discusiones internas, y luego continuo observando el cielo.
No la llame, solo tome su barbilla con mi dedo índice y pulgar, teniendo mucho cuidado en la forma que la tocaba, ella siempre se sobresaltaba ante mis poco sutiles caricias. Guié su rostro hacia el mío y como poseído, pose mis labios sobre los suyos, casi podía jurar que estaba besando la seda mas fina del mundo.
Ella se quedo muy quieta en un principio, luego de unos segundos, inclino el rostro, dejándome profundizar el beso. Aquel gesto era como un permiso silencioso, como la entrada al cielo.
La bese de la manera más suave que pude, pero casi me quede sin aliento cuando su temerosa lengua rozó con la mía. Le pase un brazo por la cintura y la apreté contra mi cuando comencé a saborear todo el interior de su boca. Era la cosa más dulce que había probado en mi vida.
Un segundo después, ella se separo de mí, lanzando un grito entre carcajada y burla ante el agua fría que nos golpeo. Una ola nos había alcanzado, dejándonos empapados.
Cuando salimos del agua, ella seguía riendo, me encantaba ese sonido, lo amaba más que cualquier otra cosa, su felicidad era embriagante.
La playa estaba completamente desierta, así que debíamos caminar para encontrar un taxi.
Rosalie PoV
Cuando regresamos a casa, pasaban de las 2:00 am.
En otras circunstancias, debía estar exhausta, pero por alguna extraña razón me sentía mejor de lo que nunca había estado en mi vida. Mi pierna no dolía y no tenia sueño tampoco, estar a su lado, era revitalizante.
Después de ser empapados por una ola, decidimos salir de la playa. Caminamos por un largo rato, tomados de la mano y completamente mojados, para nuestra suerte la poca gente con la que nos topábamos, estaba demasiado ocupada como para prestar mucha atención a dos personas empapadas.
La casa estaba en completo silencio, solo la luz del recibidor estaba encendida, seguramente Huilien la había dejado así. Yo entre mientras Emmett pagaba el taxi que nos llevo a casa, dentro había una mesa y sobre esta estaba un enorme jarrón con rosas rojas.
Suspire dejando mi bolsa sobre la mesa, las cosas parecían mas brillantes, mas coloridas, esa casa había dejado de ser el escenario de mis pesadillas, para convertirse en mi casa...
Definitivamente, la próxima vez llevaremos el auto dijo el guardando su billetera.
Volví a reírme cuando lo vi todo mojado, era una imagen que me gustaría guardar para la eternidad.
No te burles, puede darme pulmonía dijo el fingiendo tos.
Me reí aun más ante su comentario y su débil actuación.
El reía conmigo, pero en segundos estuvo a mi lado, tomándome por la cintura y buscando mis labios. Su piel estaba... debió estar fría por el agua, pero no fue así, era cálida y suavemente húmeda. Nos besamos de nuevo y mi corazón latió con más fuerza mientras una de sus manos me acariciaba la espalda. Me tomaba por los hombros apretándome mas contra el y luego bajaba sobre mi columna para detenerse sobre la parte baja de mi espalda.
Necesitaba tomar aire, mi respiración estaba acelerada y casi podía sentir que no había suficiente oxigeno en el mundo, pero no quería apartarme de el, no quería quitar mis manos de su cuello, no quería soltar el crucifijo en su pecho y mucho menos quería alejar mis labios de los suyos.
Con demasiada delicadeza, el dejo mis labios pero no nos alejamos, puso su frente contra la mía mientras jadeaba descontroladamente, mi respiración era igual de agitada, pero yo me sentía mas débil, temblorosa, como si de pronto me hubiera vuelto de gelatina.
Volvió a besarme, esta vez fue rápido y breve, luego me tomo en brazos al tiempo que tomaba algo de la mesa. Casi podía escuchar a mi sangre correr desbocada por mis venas mientras me llevaba por las escaleras. Me prohibí a mi misma pensar en lo que pasaría, solo quería vivir el momento, estar entre sus brazos era el cielo.
Emmett PoV
Note su tensión cuando llegamos frente a mi habitación, tuve la impresión de que me rechazaría de la misma manera en que lo había hecho en el hospital, pero no lo hizo, solo se puso muy tensa.
Por alguna extraña razón, mi desenfrenado deseo desapareció al sentir su tensión, mire sus ojos y en ellos había...
Temor?
Tome aire sabiendo lo que significaban mis sentimientos.
No voy a hacer nada que tu no quieras... le susurre en el oído.
Pude sentir como se relajaba y su mirada proclamaba que había tomado la decisión correcta.
No le di tiempo de decir nada, la lleve hasta la habitación principal, la que ella había ocupado desde siempre, abrí la puerta y con cuidado la puse en el suelo, teniendo especial cuidado con su pierna.
Me miro extrañada, pero estaba feliz. Iba a salir de ahí en ese momento, pero entonces recordé las flores que llevaba en la mano.
Gracias por una noche maravillosa le dije entregándole las flores.
Tenia pensado besarla en la mejilla, como simulando nuestra primera cita, pero sus labios eran demasiado tentadores como para no probarlos, así que solo le acaricie la mejilla sonrosada y la bese como lo había hecho antes, apoderándome de su cintura, reclamando su cuerpo como si me perteneciera.
Mejor me voy... le susurré contra los labios y ella solo asintió Date una baño caliente, puedes enfermarte.
Le dije tocando su brazo frío. Me gire lo mas rápido que pude, reprimiendo las ganas de llevarla yo mismo al baño y asegurarme de que la ducha calentara adecuadamente su cuerpo. En realidad quería ser yo quien calentara su cuerpo...
Tu igual me dijo ella como por cortesía.
Tenlo por seguro le dije con una sonrisa. Esta noche, pasare de todo, excepto frio.
Era seguro que me ducharía, pero no seria con agua caliente, ya tenia suficiente con mi dolorido cuerpo como para terminar alucinando entre el vapor de la ducha.
Rosalie PoV
La puerta de mi habitación se cerró tras él y mi corazón aun seguía desbocado.
Levante las rosas y aspire su aroma, olían delicioso y sus pétalos eran los mas suaves que yo jamás había tocado, pero lo mas importante era que él me las había dado, algo que no hacia hace mucho tiempo.
Suspire mientras me tiraba sobre la cama, apreté las rosas contra mi pecho, suspirando aun. Sentía mi corazón como un enorme globo, inflado de aire caliente, no podía dejar de suspirar y tampoco quería hacerlo, era demasiado agradable, solo había una cosa que quería hacer...
Sacudí mi cabeza, quitándome las locas ideas de mi cabeza.
Me levante y fui al baño, decidí llenar la tina y mientras se llenaba comencé a desvestirme. Seguro que mi ropa ya no serviría, después de haber sido completamente empapada en agua salada y mi cabello, esa era la peor parte, estaba enredado y áspero por el agua salada, iba a ser más difícil lavarlo. Evalué mi cuerpo desnudo en el espejo que había en el vestidor, la cicatriz de mi pierna aun se notaba demasiado, la coloración rojiza no había disminuido mucho. La línea comenzaba encima de mi rodilla y rodeaba mi pierna, terminando en mi pantorrilla.
Después del accidente, el doctor me había explicado que una de las partes del auto me había herido la pierna, había tenido suerte de no quedar entre los trozos de metal retorcidos, pero aun así, yo no me sentía afortunada.
Mire la marca de los labios de Emmett en la parte derecha del nacimiento de mi pecho, de haber mantenido la calma, seguramente habríamos hecho el amor, de haberme tranquilizado, seguramente ahora sabría lo que se siente pertenecerle.
"Jamás podrás saber lo bueno que es en la cama"
Las palabras de Jane, resonaron en mis oídos, entonces supe que tenia razón, yo jamás sabría lo que se sentía estar con Emmett.
Jane, Renata, Chelsea, Heidi...
Todas ellas lo sabían, lo habían hecho, ellas sabían lo que se sentía ser la mujer de Emmett Cullen, mi esposo.
Me enredé en una toalla, sintiéndome avergonzada de mi misma, sintiendo lastima al anhelar algo que no podía tener, después de todo, yo estaba sucia, me habían ensuciado de la manera mas monstruosa que existía.
Me di el baño mas largo de mi vida, incluso mas largo que el que había tomado después de que Royce y los demás me atacaran. Al menos esa noche quería sentirme limpia.
Había tomado una decisión.
Seque las gotas de mi cabello y luego lo cepille lo mejor que pude, cubrí mi cuerpo con la loción hidratante que olía a rosas, luego fui hacia el armario que estaba vació y busque en la ultima repisa. Estaba alto, no podía ver así que me conforme con buscar solo con mi mano, encontré la caja blanca con letras doradas.
De camino a la recamara, sacudí el polvo que tenia encima, llevaba mucho tiempo oculta ahí. Me senté en la cama con la caja en mi regazo, levante la tapa y ahí estaba. Era de seda blanca, con un delicado encaje en la parte de arriba, había sido un diseño exclusivo, un regalo de Sulplicia, especialmente para mi. Lo saque dejando la caja de lado, lo puse sobre la colcha blanca, contemplando el camisón que debí haber usado mi noche de bodas, el mismo que deje abandonado ahí hacia tres años...
En cuestión de minutos estaba frente al espejo del vestidor, llevando solo el camisón de seda y las braguitas a juego. Respire profundo bajando la mirada hasta mis pies desnudos, la cicatriz era evidente, pero esperaba que a él no le importara o que no le prestara atención, yo solo quería estar con él, quería saber lo que se sentía ser suya...
Quería volver a sentir deseo por él, y no ese miedo que me habían sembrado en el alma
Las manos me temblaban cuando gire la perilla de la puerta, como se suponía que alguien hacia esto, solo se lo pedía?
Y si no quería?
Caminaba por el pasillo mientras pensaba que decirle o como... como pedirle que me hiciera el amor...
Cuando llegue a la puerta de su habitación, estuve apunto de desistir ya que no escuche nada. Y si estaba dormido?
NO Rosalie!
Me reprendí a mi misma, en realidad yo quería hacer aquello, entrar a su habitación y pedirle que me hiciera suya, quería conocer como era hacer el amor con él, quería tener un matrimonio normal y eso era parte de un matrimonio.
Iba a llamar a la puerta cuando decidí que planear tanto las cosas era lo que me llevaba al fracaso, así que solo cerré los ojos y entre.
El estaba sentado en la orilla de la cama, era mas pequeña que la mía y tenia un cobertor azul, en realidad toda aquélla habitación era la mitad de la que yo ocupaba, que era la principal, entonces mientras mi mirada deambulaba, me tope con sus extrañados ojos azules.
Rose... mi nombre sonó extraño, como una pregunta y exclamación de sorpresa.
Me quede muy quieta cuando me hice consiente de lo que había hecho, invadí su habitación, como en el departamento de Edward, cuando lo vi desnudo. En esta ocasión no estaba desnudo, al menos no por completo, no llevaba playera, solo ese hermoso torso desnudo que me hizo sentir muy extraña, llevaba un short negro algo corto, le llegaba a la mitad del muslo y sus piernas se veían fuertes y firmes, entonces seguí subiendo...
Cerré los ojos con fuerza cuando note lo que hacía, me lo estaba comiendo con los ojos como lo hacían las porristas del equipo o las chicas de las fiestas.
Demonios!
Me sentía como una adolescente estúpida.
Quiero que...
De repente me sentí muy cohibida y fui aun mas consiente de mi vestimenta. Había omitido el sujetador, además el camisón no tenía uno a juego así que no lo use, el borde de aquélla prenda me llegaba muy arriba, apenas cubría las braguitas de encaje.
Casi me eché a correr cuando el se puso de pie y fue hacia mi.
Quiero que... trague intentando hablar de nuevo Yo quería... que...
Ya había cambiado el argumento cuando sus dedos estuvieron en mi barbilla. El se rió de mi repentina imposibilidad para hablar y entonces me beso suavemente.
Cuando sus manos presionaron mi espalda para empujarme contra el, supe que no tenía que decir nada y le agradecí desde el fondo de mi corazón que tomara la iniciativa.
No sabes como espere este momento... dijo él contra mis labios, su voz se cortó para seguir besándome.
Las manos me temblaron cuando las puse sobre su pecho desnudo y recorrí el camino hacia su cuello, donde estaba mi crucifijo. Necesitaba sentirlo en mis manos, solo de esa manera sabría que era el quien me besaba, quien me tocaba, quien me hacia el amor.
Puso sus manos sobre mis caderas y me apretó contra su cuerpo, haciéndome lo más consiente posible de su deseo. Cuando aparto su boca de la mía, yo tenia la garganta seca, lo había sentido antes, el siempre me hacia vívidamente consiente de su deseo por mi, pero en esta ocasión fue embriagadoramente agradable y al mismo tiempo terrorífico.
Y si me hacia daño?
Un temblor me recorrió el cuerpo al recordar el dolor, la humillación, el asco...
Aquí no... murmuro el besándome en la cien antes de levantarme en brazos.
