Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien más creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Advertencia: escenas fuertes.
Capitulo XI. Reparando.
Rosalie PoV
Cuando me llevo a mi habitación, aun me sentía extraña. Era como si el tiempo no hubiera pasado, como si acabáramos de casarnos, el me llevaba en brazos, como se hacia tradicionalmente, yo por mi parte, llevaba el camisón que prepare para nuestra noche de bodas, ese que había elegido cuidadosamente para ese momento, solo había algo que no seria igual.
El miedo y la tristeza hicieron el intento de acabar con mi felicidad cuando recordé que el no iba a ser el primero, como yo lo había deseado.
Volví a la realidad de golpe, esto era un nuevo comienzo y lo haríamos de la mejor manera.
Aquí debido pasar dijo el cuando me dejo en el piso frente a la cama esta era nuestra habitación... es nuestra habitación.
Me besaba de forma frenética, mientras acariciaba mi cabello con ambas manos, yo solo podía mover mi cabeza, buscando sus caricias, como un gato, como deseaba sentir sus caricias. Dejo mi cabello y sus manos recorrieron el camino descendente hacia mi cintura, entonces me apretó con fuerza contra el.
Tuve que suspirar contra su boca cuando una de sus manos se ahueco contra uno de mis pechos, apretándolo firmemente. Sus manos vagaban sobre mi cuerpo de una manera delirante, casi libidinosa, por mis hombros y mis costados, sobre mis pechos y mi vientre. Sus manos eran ansiosas, no me sentía bien, era como si me estuviera usando solamente, yo no sentía nada, para mí ya no era agradable su tacto, no sentía más que asco...
Me levantó en brazos con demasiada fuerza, me dolió la pierna cuando me apretó contra su cuerpo, quise protestar, pero sus labios acallaron mis reparos. Me dejo sobre la cama casi de manera salvaje y quise levantarme en ese mismo momento y salir huyendo, su actitud me estaba asustando...
Emmett PoV
Al verla sobre la cama, con uno de los tirantes de esa delirante seda, caída de sus hermosos hombros, mi mente colapso y no pude mas, tenia que poseerla ya, el cuerpo me dolía de lo excitado que estaba, el aire no era suficiente, sentía mi pecho consumirse en llamas. Pero yo no quería respirar, solo quería hacerla mía.
No pude evitar imaginarla con otro, yo jamás había sido un estúpido machista, ni quería una esposa inmaculada, yo había estado antes con otras, pero jamás la había engañado, no como ella lo hizo. Pero su inocencia, su timidez, me atrapaban en una duda, en realidad lo había hecho antes?
Hizo el amor con otro hombre...?
Si, lo había hecho y no solo eso, concibió un hijo de el.
Ni siquiera me quite el short, solo me puse sobre ella y seguí besándola, en los labios, en el pecho, en los hombros, solo quería saborear su piel. Estaba tensa y un poco extraña, después de unos cuantos segundos, me empujo ansiosa.
Me quede hincado frente a ella, contemplándola como si no hubiera nada más en el mundo. Estaba preciosa, el cabello le caía suelto por la espalda en ondas doradas, los delgados tirantes de seda, le caían por los brazos y el escote se había deslizado casi hasta la mitad de sus pechos. El borde de la prenda, estaba enredado en su cintura, dejando a la vista esas delicadas y diminutas braguitas de encaje, casi podía sentirlas rasgarse bajo mis manos...
Pero sus ojos me atraparon, me miraba temerosa, algo asustada, estaba pálida y temblaba.
Estas... bien? pregunte sin aliento.
Es... es que no me gusta que estés sobre mi dijo ella algo avergonzada.
Oh fue lo único que pude decir.
Yo odiaba estar abajo, mi naturaleza dominante no me permitía hacer aquello tan seguido, pero todo era por Rosalie. Me moría por estar con ella y a cambio de aquello estaba dispuesto a darle el mundo por completo.
Ven aquí la llame en voz baja voy a darte todo cuanto quieras y todo cuanto pidas, solo quiero complacerte.
Le tome las manos mientras volvía a la cama, me hinque frente a ella y la mire fijamente mientras le acariciaba la mejilla, tranquilizándola y tranquilizándome a mi mismo. Había sido tan bruto con mis ansias de poseerla que no me di cuenta de lo que hacia.
Que te parece si vamos despacio? le pregunté yo.
Si dijo muy suavemente mientras se dejaba acariciar el cuello.
Rosalie PoV
Había estado al borde de uno de mis ataques de pánico, el había sido un poco rudo al principio, pero me jure a mi misma que no volvería a lastimarlo, así que me quede y le dije lo que sentía.
"No me gusta que estés sobre mi"
Le había dicho, y era verdad, bueno en realidad era una verdad a medias.
Me prometió ir mas despacio y que no me asustaría más, como si supiera lo que yo sentía. Como si pudiera saber que fue lo que me pasó...
Deje que me acariciara el rostro y los hombros, necesitaba estar tranquila, sentirme atraída de nuevo hacia el.
Me beso en la mejilla mientras apoyaba una de sus cálidas manos sobre uno de mis pechos. Solté un suspiro, sus manos estaban ardiendo, casi podía sentir como mi corazón se incendiaba.
Me miro fijo cuando cubrió mi otro pecho, sus manos eran cálidas y seguras, firmes y fuertes, solté un pequeño suspiro apretando la colcha con fuerza, cuando sentí como mis pezones sobresalían de forma turbadora, el también pareció notarlo, ya que los acaricio por encima de la tela. Jadee suavemente y mi cuerpo se movió solo contra sus manos, el soltó una risita y luego me miro de nuevo mientras bajaba su cabeza hacia mi pecho. En ningún momento aparte la mirada, ni cuando apretó mi pecho entre su mano, ni cuando abrió la boca, entonces lo vi atrapar mi pecho en su boca y cerré los ojos con fuerza.
Había tela de por medio, pero en segundos estuvo completamente empapada, yo solo podía sentir su cálida lengua acariciando mis pezones. Abrí la boca por completo y deje salir un sonoro gemido del cual me avergoncé al instante.
Arqueé la espalda apretándome contra su boca, pero no pude mas, mi cuerpo pareció volverse muy suave y vulnerable entre sus brazos, lo único que hice fue gemir. Se separo de mi pecho y pude sentir sus dedos contra la piel de mi estomago, tomo el borde del camisón y me lo saco por la cabeza.
No me di cuenta de cuando termine recostada sobre el edredón de la cama, solo pude sentir sus impasibles ojos sobre mi cuerpo, haciéndome sentir entre llamas mientras me contemplaba en silencio.
Bajo su rostro hacia mi frente, me dio un corto beso antes de seguir en camino descendente, se demoro en mis labios y en mis pechos, mientras sus manos exploraban mi vientre. Siguió bajando de manera casi delirante, mi corazón latía mas rápido, mientras sus dedos de colaban por el borde de mi ropa interior. Busque sus manos intentando frenarlo en un movimiento lleno de inconsciencia, pero fue demasiado rápido, en cuestión de segundos levante mis caderas para facilitarle el trabajo. Tomo mis braguitas y las hizo a un lado irguiéndose para contemplarme de nueva cuenta.
Sus ojos parecían fuego líquido y casi me sentí en el cielo. Yo sabía que era hermosa, siempre fui consiente de mi belleza física, pero ni todos los cumplidos de los diseñadores mas famosos, ni la envidia de las modelos mas cotizadas, ni las confesiones de amor de hombres poderosos, nada, nada se comparaba con la mirada destellante que Emmett estaba dándome, fue en ese momento cuando en realidad me sentí hermosa.
Eres la cosa más perfecta que jamás haya visto murmuro contra la piel de mi vientre, retomando el camino donde lo había dejado, justo encima de mí ombligo.
Suspire de placer, sentí como mi vientre se retorcía violentamente cuando sus labios rozaron bajo mi ombligo. Lleve mis manos hacia su cabeza, apretándome contra el cuando siguió bajando.
Emmett... gemí su nombre desesperada cuando me beso de la manera mas intima posible Em... no pude seguir, mis palabras murieron en un jadeo cuando hundió mas su cara entre mis muslos.
Lo siento... dijo el entre jadeos contra mi vientre.
En secreto agradecí que se detuviera, me sentía al borde de la locura, era un placer embelesante el que me había proporcionado, pero aun no me sentía segura a ese grado de intimidad.
No puedo esperar... dijo inclinándose a besarme en los labios necesito estar dentro de ti me dijo al oído, provocando que mi mente vagara libremente ahora mismo.
Acto seguido, paso uno de sus fuertes brazos bajo mi espalda, rodeándome la cintura con firmeza al tiempo que me levantaba contra el. Estaba de rodillas sobre la cama, yo abrí mis piernas, colocándolas a ambos lados, ahogando mis jadeos contra su poderoso hombro.
Esta iba a ser la parte difícil, no concebía a Emmett dentro de mí, no como lo habían hecho ellos. No podría soportar que me lastimara como ellos.
Trague intentando calmar las lagrimas que amenazaban con salir de mis ojos, tenia mucho miedo, pero no iba a desistir en ese momento. Busqué en su pecho, ahí estaba el crucifijo que probaba que el era a quien yo amaba y que no me lastimaría. Lo apreté con fuerza como si fuera mi ultima esperanza de vida, importándome poco que mis uñas estuvieran arañando su piel, tense mi cuerpo instintivamente, esperando el dolor, fue rápido y certero, como un cuchillo sobre la mantequilla, después solo hubo presión y una sensación extraña.
Sentí como se me iba todo el aire de los pulmones y abrí la boca buscando aire, en su lugar, gemí sonoramente al tiempo que su mano en mi espalda, me presionaba contra su cuerpo.
He esperado mucho tiempo su voz sonó trémula en mi oído . Llevo toda mi vida esperándote a ti.
Mis dedos temblaban descontroladamente, igual que el resto de mi cuerpo que parecía rendirse al suyo.
Eres parte de mí... le dije temblorosa besando su hombro.
Emmett PoV
"Eres parte de mi..."
Sus palabras resonaban en mi cabeza, haciendo eco en mis pensamientos y haciendo profundos estragos en mi autocontrol. Ya estaba al borde de terminar, el mismo hecho de penetrar en su cuerpo, había supuesto un placer inimaginable. Pero ahora la tenia entre mis brazos, desnuda y vulnerable, podía sentirla estremecerse cada vez que me movía.
Hundí mi rostro en sus cabellos, aspirando su delicioso aroma, respire lo mas calmado posible, pero ya no podía soportar mas, debía moverme. La levante un poco y luego la deje bajar de nuevo, sus uñas se encajaron aun mas en mi piel y de sus labios salió un trémulo jadeo.
Rose sollozó en mi hombro, abriendo la boca contra mi cuello, jadeando contra mi piel, me abrazo con fuerza cuando la presión aumento. Me moví de nuevo, disfrutando de sus gemidos y de los temblores descontrolados que le recorrían el cuerpo de manera violenta. Seguí moviéndome hacia arriba, embistiéndola con fuerza, quería darle placer, el mas grande que había conocido, quería sentirla desmoronarse con un largo y placentero orgasmo.
Coloque mi boca contra su hombro y succione su piel, dio un respingo pero siguió moviéndose suavemente sobre mi. Dirigí mis labios hacia su garganta y entonces puse mi mano sobre su espalda baja, dejando la otra en su muslo, comencé a mecerla contra mí, disfrutando de su reacción de sorpresa.
Emmett suplico mientras gemía.
Baje mi rostro, besándola en los pechos, quería que se deshiciera en mis brazos de placer, pero estaba causando el efecto contrario, era yo quien estaba al borde. Sus caderas comenzaron a moverse contra mi de manera violenta al tempo que sus jadeos se volvían mas trémulos y ansiosos, sus uñas me arañaban el pecho salvajemente conforme se acercaba, entonces lanzó un grito desesperado mientras se ponía tensa y se apretaba contra mi como si quisiera fusionarse conmigo.
Rosalie... Rosalie... su placer me éxito aun mas, murmure su nombre como una suplica implícita mientras la sostenía contra mi por la espalda y la cadera.
La embestí fuerte, tanto como pude al tiempo que chupaba uno de sus suaves pechos. En definitiva, quería morir ahí, amarrado a su cuerpo, besándola y poseyéndola.
Te amo le dije cuando el placer exploto dentro de mi.
Rosalie PoV
Sentí como una inexplicable y deliciosa calidez me invadía por dentro mientras seguía aferrada a su cuerpo, a su deliciosa presencia.
"Te amo"
Me había dicho que me amaba, y mi corazón se detuvo con sus palabras. Hundí mi rostro contra su pecho, aun agitada y sintiendo como mi corazón se derretía dentro de mí. Sus brazos me rodearon llevándome con el a la cama, se recostó conmigo sobre su pecho sin soltarme y manteniéndome muy cerca de el, sobre su piel resbalosa y cálida.
Esa noche era lo mejor de mi vida, no había malos recuerdos ni dolor, ni asco y mucho menos miedo, me sentía segura, sobre su pecho fuerte y resguardada entre sus brazos, en mí... nuestra habitación.
Suspire levantando la vista hacia la gran ventana que permanecía completamente abierta, la brisa se sentía agradable. Como no la había sentido antes?
Me reí de mi misma, al parecer el mundo había seguido su curso a pesar de que para mi la vida entera se había detenido en el mismo instante en que él me había tomado entre sus brazos.
Pronto la luna tomo su lugar, haciendo que la habitación se volviera azul y plata, igual que su piel y la mía. Las estrellas estaban preciosas, pero no se comparaban con las que había visto mientras hacíamos el amor, porque a pesar de estar dentro de la casa, yo había visto las estrellas más hermosas, sobre nosotros, en sus ojos y en su piel...
