Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien más creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capítulo XVI. Pago.

Rosalie PoV

No pude decir nada, cuando se movió volví a gritar e intente escapar, pero me atrapo contra el lavabo golpeándome la espalda con el borde, me tapo la boca ahogando mis gritos, solo escuché el sonido de mi espejo al chocar contra el piso. Comencé a patear y a intentar liberarme de su agarre, tenia que salir de ahí, tenia que gritar, Emmett vendría de inmediato y entonces...

Shshsh me dijo el enterrando sus dedos en mis mejillas no grites me dijo casi en un susurro.

Pero estaba demasiado asustada e histérica como para dejar de gritar, el me apretó mas la boca, sus dedos me hacían daño en las mejillas mientras su otra mano me sostenía las muñecas con fuerza.

Logre liberar mis manos, entonces en un arranque de valor, lo empuje con todas mis fuerzas e intente correr. Podía sentir mi corazón latiendo en mi garganta, listo para salirse de mi pecho y lo único que yo quería hacer era gritar con todas mis fuerzas, llamarlo para que me salvara de Royce King...

Ven aquí! el intento atraparme de nuevo.

Esquive sus manos, como si se tratara de fuego, pero no fue suficiente, de alguna manera logro hacerme perder el equilibrio, caí al piso sobre mis rodillas. En ese momento me sentí perdida, mi pierna aun no estaba del todo bien y después de la caída podía sentir en mis rodillas un dolor punzante, no podría ponerme de pie.

Escuche su risa burlona al tiempo que me llevaba de nuevo con el, pero entonces atrape un trozo de espejo que había frente a mi, lo apreté en mi mano, planeando como retorcerlo en su cuello.

Me arrastro hasta uno de los cubículos, grite de nuevo y luche con el, pero todo era inútil, era como si alguien mas poderoso que yo deseara que esto me estuviera pasando. Me dejo contra la mampara del cubículo, mientras sus asquerosas manos recorrían mi cuerpo.

Esta vez no voy a dejar que nadie mas te toque, solo seremos tu y yo.

Volví a apretar mi mandíbula con fuerza, estaba pasando su asquerosa lengua por mi mejilla, siguió lamiendo hasta mi cuello. Estaba demasiado asqueada como para pensar en otra cosa que no fueran sus sucias manos sobre mi cuerpo, luchando contra las mías por tocarme, intente empujarlo en muchas ocasiones, pero todos mis esfuerzos era inútiles.

Tome el trozo de espejo con fuerza, estuve apunto de herirle el cuello, cuando el lo noto y me tomo la muñeca con fuerza, grite lo mas fuerte que pude.

Emmett! lo llame desesperada.

El cerro su mano entorno a la mía, haciendo que el vidrio cortara mi piel, haciéndome una profunda herida. Volví a gritar su nombre mientras las lagrimas se derramaban por mis mejillas, entonces el soltó una carcajada.

Eso es! me dijo apretando aun mas la mano Llámalo mas fuerte! Ese era objetivo desde un principio, ver hasta donde era capaz de llegar por ti.

Emmett PoV

Rose tardaba mucho, yo sabia que las mujeres tardaban en el baño, pero era extraño que ella lo hiciera, siempre estaba sola así que por lo general tardaba la mitad del tiempo que las demás.

Decidí ir a buscarla, tal vez había decidido salir a la terraza.

Sabia que estaba incomoda en la fiesta, así que le propondría huir de nuevo, tal vez ahora si aceptara salir de viaje conmigo o al menos a la piscina de la casa.

Si me disculpan señores les dije vaciando mi copa de un trago mi esposa ha desaparecido de mi vista y eso no me gusta.

Todos rieron por mi comentario e hicieron bromas sobre quien llevaba los pantalones en la casa y cosas así, yo me limite a reír con ellos.

Fui a la terraza esperando encontrarla ahí, pero no había nadie, entonces decidí ir a buscarla al baño, tal vez aun estaba ahí.

Así que te abandonó tan pronto acto seguido su risa musical invadió la terraza.

Estaba recargada en el marco de la puerta con un cigarrillo encendido, me sonrió como siempre, sensual y sincera. Heidi se puso derecha y luego fue hacia mi, caminando como siempre lo hacia, como en una pasarela, llego a mi lado y me ofreció de su cigarrillo. Lo tome y solo inhale un poco, hacia vario tiempo que no fumaba, ella me sonrió y me quito el cigarro de la boca.

Cuidado de que te vean haciendo eso me dijo riendo ya puedo imaginar los encabezadas "estrella fumadora".

Me reí de sus ocurrencias y ella también se carcajeo de ella misma.

Heidi no era mala en si, pero su envidia y rivalidad con Rose la llevaban a hacerle daño de muchas maneras, como cuando llamo a la prensa para que fueran a acosarla al hospital.

Y donde esta? me pregunto terminando su cigarro, piso la colilla de una manera bastante elegante y luego se puso frente a mi, paso sus manos alrededor de mi cuello y me miro fijo.

En el baño le respondí yo apartando sus manos de mi cuello, lo ultimo que quería era que Rose apareciera y nos encontrara así.

Tiene muchas agallas se acomodo de nuevo contra el barandal, a mi lado.

Saco otro cigarrillo, me ofreció uno de la caja, negué con la cabeza preguntándome cuanta nicotina podía consumirse sin sufrir un paro respiratorio. Al menos ahora no estaba drogada, me dije a mi mismo.

Si fueras mío, no te dejaría nunca me dijo acariciando mi mano.

Basta Heidi le dije yo quitando mi mano.

Solo es un comentario respondió ella.

Estuve paseándome por la terraza hasta que Heidi termino su segundo cigarro.

Ya tardo mucho mencioné caminando hacia la puerta.

Ni siquiera la sentí tras de mi, solo la escuche:

Ya te diste cuenta de que el es baño de mujeres? me pregunto señalando el logotipo.

La mire algo molesto, tal vez Rose no estaba bien, tal vez se sentía mal o tenia dolor, después de todo los peores malestares son al principio del embarazo, negué con la cabeza para mi mismo, estaba dando por hecho algo que aun no sabía si era verdad.

Espera me dijo ella pasando frente a mi yo entro a buscarla.

Rosalie PoV

No te elegimos por tu belleza me dijo Royce intentando levantar el borde de mi vestido.

Lancé un grito desesperado mezclado con llanto, golpee sus manos para que me dejara, enterré mis uñas en su piel, haciéndole daño, pero el fue mas astuto, tomo mi mano y presiono la herida que había en la palma, la misma que me había hecho con el espejo, volví a gritar.

Fue por èl susurró bajando su boca hasta mi cuello.

Comenzó a succionar mi piel y yo comencé a golpearlo en los hombros, en el rostro y en la cabeza, haciéndole tanto daño como podía.

Lo hicimos para que tú se lo dijeras bajo mas sus labios, no deje de golpearlo jamás, importándome poco el dolor de mi pierna o la herida sangrante de mi mano, solo quería que se alejara de mí.

Nosotros solo queríamos fastidiarlo me dijo levantando su rostro al fin mentiste sentencio no le has dicho nada aseguro y yo cerré mis ojos con fuerza.

Al final aparto su asquerosa boca de mí y atrapo mi mentón de nuevo, encajando sus dedos en mis mejillas, haciéndome daño. Lo empuje lejos, pero no logre moverlo ni un centímetro. Apreté los ojos con fuerza soltando un sollozo, lo menos que quería era ver su asquerosa cara frente a mí.

Emmett es explosivo, como un niño dijo sonriendo con cinismo si el se enteraba de tu desliz... dijo poniendo de nuevo sus asquerosos labios sobre mi cuello todo fue idea de James, al parecer la fuerza e ímpetu de tu esposo en la cancha, le causa cierto resentimiento. Solo imagínalo: Emmett ataco sin razón a James, por fortuna yo estaba con el, tenia a mi escolta conmigo... una bala perdida... una caída... un golpe en la cabeza... las posibilidades son infinitas si hablamos de convertirte en una viuda Rosalie.

Solté un sollozo ahogado al imaginarlo en alguna de las situaciones que Royce había descrito para mí, no lo soportaría, prefería morir ahí mismo que dejar que lo dañaran.

No te atrevas! le dije yo empujándolo de nuevo, lo golpee en el pecho y en los hombros, con fuerza, solo quería salir de ahí, solo quería verlo de nuevo.

Sigue gritando! Me dijo intentando levantar el borde de mi vestido de nuevo será divertido si nos encuentra juntos en el baño, va a ser un escándalo y estará mas despechado que nunca.

Me sentía perdida, después de esto yo no iba a ser capaz de sobrevivir, no después de haberme entregado a Emmett, ahora menos que nunca, podía soportar la idea de que alguien más me tocara.

Ya entonces alguien empujo la puerta del pequeño cubículo. Ahí estaba mi salvación, mirándome fijamente, enfundada en un magnifico vestido blanco.

Apenas podía creer que alguien apareció para salvarme, no era quien yo esperaba, pero me había salvado, entonces recordé quien era, y si al enterarse desidia ayudar a Royce a hacerme daño?

Que crees que estas haciendo? pregunto con una mueca de asco.

Me quede ahí petrificada, yo había aprendido a temerles en este tiempo, ahora solo estaba entre las dos personas que mas daño me habían hecho en el mundo.

Chille al mismo tiempo que trataba de empujarlo lejos de mí, una de sus manos me sostenía con fuerza de la muñeca y la otra estaba bajo mi vestido. El se rió de mí y me atrapo por el cuello contra la mampara, justo enfrente de Heidi.

Emmett esta afuera buscándola, pequeño imbécil! me sorprendió jalándome de la muñeca y empujando a Royce.

El se tambaleó y me soltó, entonces, ella me llevo hasta los lavabos de nuevo.

Que demonios haces? le gritó Royce.

Cálmate ya! me tomo por los hombros y me zarandeó haciéndome reaccionar arregla tu cabello, Emmett esta afuera esperándote me dijo haciendo énfasis en la ultima palabra.

No te metas en esto Heidi! la amenazo el.

Que habrias hecho si el hubiera entrado en mi lugar? Te habría encontrado violando a su esposa de nuevo! tenia los brazos cruzados sobre su pecho y hablaba como si fuera lo mas natural del mundo.

Me estremecí con sus palabras "violando a su esposa de nuevo".

Nadie me habría hecho nada, recuerda quien soy dijo el acomodándose el cabello.

Y tu recuerda quien es el se acerco a el y le tomo el rostro con fuerza, vi como sus uñas se enterraban en su piel, el no hizo nada para detenerla.

Soltó su cara con desdén, como si lo hubiera abofeteado, entonces ella fue hacia mí y extrañamente me ayudo a arreglar mi cabello, limpio mis lágrimas y sentí miedo de ella, eso era demasiado cruel.

Me tomo por la muñeca, poniendo un pañuelo blanco sobre la herida de mi mano, aun estaba sangrando, entonces me llevo hasta la puerta, Royce intento tocarme cuando pasamos frente a el, pero lo esquive, solo toco mi cabello, me estremecí ante el recuerdo de lo que había estado apunto de volver a pasarme.

Cuando salimos del baño, ahí estaba él, esperándome, al ver mi mano lastimada, su mirada se oscureció, me miro y luego a Heidi a mi lado, ella se puso tensa.

Que paso? pregunto acercándose a mi, me tomo la mano y comenzó a examinarla con cuidado.

Yo... bueno... intente darle una excusa creíble sin temblar como gelatina, pero simplemente estaba aterrada.

El espejo... dijo ella dándome una idea de que decirle.

Apoye mal mi pie... comencé a explicar yo, no tenia por que mentirle del todo me apoye mal y me caí, el espejo se rompió en mi mano.

El resoplo y me jalo hacia el, me abrazo con fuerza y luego me dio un fugaz beso en los labios.

Pensé que... su voz se apago mientras sostenía mi rostro entre sus manos. Sacudió la cabeza con un gesto extraño como esta tu pierna?

Me moví a verificar que aun estuviera ahí, por extraño que paciera, estar entre sus brazos me calmo y me ayudo a olvidar lo que me había pasado. Evalué el daño moviéndola un poco, me dolió, entonces arrugué mi nariz.

Te duele, cierto? sentenció el.

Ni siquiera me dio tiempo de responder, solo volvió a tomarme de la mano, entonces me di cuenta de que Heidi seguía ahí, mirándonos de manera extraña.

Gracias le dijo Emmett apretando el pañuelo contra mi mano herida debemos ir al hospital sentencio.

Baje la viste ausente, no me gustaban los hospitales, los odiaba, tal vez podía convencerlo de que estaba bien y no había necesidad de que me revisaran.

Heidi PoV

Cuando lo vi avanzar solo, supuse que estaría buscándola, y no me equivoque, lo encontré deambulando por la terraza. Emmett era un buen chico, de esos que encuentras en la secundaria, era amable, educado y hasta cierto punto, tenia una inocencia casi infantil, eso era lo mas agradable de estar con el, no guardaba rencores.

Por eso a su lado yo me había sentido tan bien, porque el no recalcaba tus errores pasados y ni siquiera los recordaba. Ella no lo merecía, tenia demasiada malicia y era demasiado vanidosa, egoísta, caprichosa... me reí lento, estaba describiéndome a mi misma, con 5 años menos, solo que yo no era rubia, ese era un punto a mi favor.

Los deje solos, Emmett me agradeció mientras que ella solo me miro con recelo, seguramente recordaba que yo la había ignorado hace tres años, en ese mismo hotel. Me dolió ver como la abrazaba, me sentía celosa, de que estuviera con Emmett, ella ya tenia a su príncipe azul, pero me había quitado al mío de por vida.

Seguí un momento mas en la fiesta, luego decidí que era el momento indicado para enfrentar la realidad, así que me dirigí a la suite que habíamos reservado, seguramente ahí estaba Royce lloriqueándole a todos y contándoles mi inesperada caridad.

Así que decidiste regresar me dijo cuando entre.

Esto se iba a poner difícil, todos aquellos estúpidos estaban unidos de distintas maneras, pero estaban juntos y eso era lo peor, si te metías con uno lo hacías con todos y la traición se pagaba caro.

Las manos me temblaban cuando saque un cigarrillo, así que intente calmarme lo mas rápido que pude, no quería mostrarme débil ya que me estarían juzgando.

Dime Heidi, no les gustan las drogadictas o simplemente no les gustan los tríos? James hizo esa estúpida pregunta, riendo cínicamente.

Vete al infierno le dije enseñándole el dedo.

Todos parecían muy ocupados como para prestarme atención, los chicos nuevos estaban fascinados con lo que se hacia al interior de nuestras reuniones, mientras los demás estaban cada uno en su mundo. El imbecil de James estaba muy ocupado contemplando a su novia la millonaria heredera Victoria Rudleff, que estaba aprendiendo varias cosas de Chelsea. Casi me vomite al ver la escena, esa chica no sabía ni siquiera lo que estaba haciendo, estaba demasiado drogada. Por su parte Afton, ardía de celos, todos sabíamos lo posesivo que era con Chelsea.

Bebían, fumaban y había algunos que se inyectaban o aspiraban. La mayoría de los que estaban ahí esa noche, además de nuestro ya tradicional grupo, intentaría volver la siguiente reunión o fingirían nunca haberlo hecho.

Camine entre ellos, sintiendo culpa por no haber ayudado a Rosalie hace tres años, después de haberla visto asustada, entendí lo mucho que la habían dañado.

Busque mi lugar, ahí estaban Jane y Alec, ella bebía champaña como siempre, sentada a sus anchas en el sofá principal. Observaba a todos por encima de su hombro, como si fuera la reina del mundo, me reí de ella, tanto anhelaba el poder?

Mire hacia su lado derecho, donde una semidesnuda Renata, intentaba llamar la atención de Alec. El estaba al lado de su hermana, como siempre e ignorando a todos a su alrededor.

Alec me intrigaba, era hermano de Jane e hijo adoptivo de Aro, pero no se parecía en nada a ninguno de los anteriores. Alec era tranquilo y hasta podría decirse que era una buena persona, conmigo siempre había sido caballeroso y amable, desde que mi madre se caso con su padre, Alec me trato como a otra hermana.

Fue el único que me dio al menos una mirada de recibimiento.

Así que ahora eres la madre Teresa? la voz de Jane me dejo helada.

Como odiaba a esa maldita, era como una araña venenosa y lo peor de todo era que era aun mas intocable que yo.

No le respondí, esperando que me dejara en paz.

No vuelvas a meterte en mis asuntos! escuche a Royce, estaba a mi lado, furioso.

Estaba muy cerca de mi con los puños apretados y supuse que se moría de ganas de pegarme.

Yo hago lo que se me da la gana! le dije arrojándole el humo en la cara, eso lo provocaría aun mas.

Desde cuando te importa lo que le haga a Rosalie Hale? me pregunto.

Me quede muy quieta, pensando eso un par de veces. Yo me sentía culpable de lo que le habían hecho a Rosalie, además aunque me doliera o me molestara, ella era la hija de Marcus...

Ya te dije que yo hago lo que se me da la gana! volví a responderle.

Haces lo que se te da la gana? pregunto Jane poniéndose de pie.

La vi acercarse a mi por el rabillo del ojo, era mas peligrosa de lo que parecía, Aro le había enseñado bien a controlar a la gente.

No vuelvas a desafiarme Heidi me dijo tomándome del brazo con fuerza Esa estúpida me debe algo y voy a cobrárselo!

Intente záfame de su mano pero no lo logre, me apretaba cada vez con mas fuerza, enterrándome sus uñas en la piel.

Entonces debiste ir tu misma, en lugar de enviar a este cerdo le dije señalando a Royce que me miro furioso.

Me solté de su agarre y me di la media vuelta, era mejor irme de ahí antes de que lo peor comenzara, Jane estaba molesta, pero pronto comenzaría a especular, ella era muy inteligente.

Te vas tan pronto? me pregunto James con Victoria en su regazo.

No respondí, me limite a caminar hasta la puerta, debía encontrar algo que me distrajera, al menos por esa noche.

Rosalie PoV

Logre convencerlo de no ir al hospital, tal como pensaba, él también estaba temeroso de saber si estaba o no embarazada, y en un hospital, iban a hacerme muchos exámenes y muchas preguntas. Fuimos a casa lo mas rápido posible, al llegar, Emmett trajo lo necesario para limpiar mi herida.

Limpio mi mano y luego coloco el vendaje.

Estaba hincado entre mis piernas, curando con ahínco mi mano lastimada.

Ya esta me dijo besando el dorso de mi mano.

No aleje mi mano de sus labios, me limite a sonreír, era extraño como su tacto, por leve y suave que fuera, había logrado borrar la brutalidad de Royce.

Como están tus piernas? pregunto el.

Puso sus manos sobre cada una de mis rodillas bajo mi vestido, subía y bajaba suavemente las palmas de sus manos, dejándome una placentera sensación de cosquilleo.

Ya... suspire un poco cuando sus manos subieron un poco mas ya... casi no me duele.

El no dijo nada, solo bajo su rostro y beso mis rodillas, primero una y luego la otra, al mismo tiempo que frotaba mi piel. Yo solo podía verlo, mirándome fijamente, con sus labios pegados a mis rodillas, besando y acariciando mi piel.

De verdad? pregunto el sin dejar de besar mis rodillas.

Suspire y abrí mas mis ojos, intentando comprender lo que pasaba, sus manos estaban sobre mis piernas, pero bajo el vestido. Suspire cuando sus manos empujaron la tela aun mas arriba, podía sentir sus manos sobre mi piel, sus manos fuertes y seguras, brindándome una cálida sensación de bienestar.

Casi sin pensarlo, comencé a acariciar sus cabellos, fue como una reacción en cadena, como si no pudiera evitarlo. Sus manos subían y bajaban, pero regresaban con mas ahínco, subiendo cada vez mas, temblé cundo sus manos tocaron el borde de mi ropa interior, entonces sus dedos comenzaron a halar la tela...

Emmett... su nombre salió de mis labios en forma de jadeo.

Intente quedarme erguida, pero el se movió rápido, levantando mi cadera y sacando mi ropa interior. Caí sobre la cama de una manera suave, me quede ahí, como si nada pasara, suspirando, pero entonces comencé a sentir sus manos de nuevo.

Sus dedos, seguros recorrían mis muslos, separándolos con delicadeza, atrape su cara justo sobre la parte interior de mi muslo.

Emmett.. lo llame y sonó como un reclamo que estas haciendo? le pregunte yo con un interés algo confuso e impúdico, estaba claro lo que hacia.

Funciono con la mano rió de su comentario y siguió besando mis muslos.

Abrí mi boca a modo de reclamo cuando sentí sus dedos sobre mi sensible y húmeda piel. No lo soporte y comencé a jalare el cabello, intentando separarlo de mi, pero entonces ya era tarde.

Temblé al sentir sus labios, intente hablar, pero no funciono, solo conseguí dejar salir un gemido. El se rió por un momento de mis reacciones, luego comenzó a ignorarme, concentrándose solamente en...

Oh por dios! exclame yo, me sentía desesperada.

Era vergonzoso lo que hacia, era lo mas indecente y sucio que había hecho en mi vida, y lo peor de todo es que lo estaba disfrutando como nunca. No me di cuenta cuando el comenzó a temblar desesperado, mi cuerpo entero estaba bañado por una exquisita sensación de húmeda calidez, era como si estuviera hundida en una piscina de miel. El jadeo con desesperación cuando sus manos tomaron mis caderas con fuerza, apretándome contra su rostro.

Em... mi voz se entrecortó por un jadeo.

Mis caderas se mecían con voluntad propia, como si yo no pudiera controlar los movimientos de mi cuerpo. Pase mis uñas por sus hombros, desesperada por lo que estaba haciéndome, su respiración, sus manos apretándome con fuerza contra su rostro, sus labios, su lengua...

Todo exploto dentro de mi, eché mi cabeza atrás y cerré los ojos, abriendo mi boca y dejando salir por medio de gemidos y jadeos todo lo que sentía, quería decirle cuanto lo amaba, cuanto agradecía que estuviera conmigo, pero no pude, solo me apreté contra el, sintiendo como toda mi fuerza me abandonaba. La sensación paso lentamente, dejándome en un letargo suave y cálido, sintiéndome mas ligera y libre que nunca.

No escuche ni sentí nada mas, solo mi cuerpo tibio y relajado, el había tenido razón, había funcionado igual que con mi mano herida, ya no había ningún tipo de dolor.

Sentí sus húmedos labios contra los míos, rozándolos con suavidad, abrí mis ojos y ahí estaba, su cara sobre la mía y me miraba fijamente.

Estas mejor? me pregunto con un tono cargado de comicidad.

Asentí con entusiasmo, esto me hacia muy feliz, que él volviera a tocarme, era todo lo que había deseado. El sonrió, mostrando sus preciosas facciones, enmarcando esa sonrisa perfecta.

Entonces... dijo el bajando su mirada hacia mi pecho.

Comenzó a rozar mi piel con las puntas de sus dedos, apartando suavemente los delgados tirantes.

Tal vez quieras ayudarme con algo dijo antes de bajar su boca hasta mi cuello.

Me reí, era una sensación agradable, pero al mismo tiempo me causaba las peores cosquillas de mi vida. Bajo los tirantes de mi vestido, dejando al descubierto mis pechos, suspiro complacido y después de rozar mi piel con sus labios, volvió a erguirse entre mis piernas, arrodillado en la cama. Lo observe desabotonarse la camisa y me reí cuando refunfuño sobre lo difícil que era salir de esa ropa, al final dejo los botones por la paz y se la saco por encima de la cabeza.

Lo observe entre mis piernas abiertas, luciendo tan espectacular como siempre, con su pecho fuerte y sus firmes brazos, como me había sentido feliz al estar entre ellos, suspire y por primera vez me atreví a tocar su piel. Lo había hecho antes, pero de forma deliberada y accidental, ahora tenia toda la intención de sentir su piel bajo mis manos, justo como el hacia conmigo.

Tomo mi mano y beso mis dedos, de una manera delirante, humedeciendo la yema con su cálida lengua. Me mordí el labio inferior cundo guió mi mano por su pecho, su torso... suspire cuando el hecho su cabeza hacia atrás, su abdomen... podía sentir cada músculo tensarse bajo mi mano, esa sensación hinchaba mi vanidad al limite, me gustaba causar ese efecto en el.

Estaba punto de llevar mi mano mas abajo, pero entonces apreté los dedos con fuerza, aun no... Quise decirle, un vago recuerdo me invadió y me hizo perder la confianza. Soltó mi mano al sentir mi reticencia, estaba apunto de apartarse de mi, entonces me arme de valor y me senté en la cama. Tome su rostro entre mis manos y lo bese con desesperación, quería que me hiciera el amor, en ese momento.

Sentí su sonrisa contra mis labios, entonces me separe de él, la batalla estaba ganada. Intente sacarme el vestido por encima, pero no lo logre, él me rodeo con sus brazos, recordándome que había un broche en mi espalda que dificultaba la acción. Levante los brazos, dejando que me sacara la ropa, entonces pase mis brazos por su cuello, atrayéndolo hacia mi, caímos en la cama, él estaba sobre mi, como nunca antes.

Pensé que no te gustaba estar abajo... dijo rozando mi mejilla con su nariz.

Sus manos estaban en sus pantalones, desabrochando el cinturón, lo sentí contra mi enseguida, suspire pidiéndole que entrara en mi en ese mismo momento.

Solo contigo le susurre al oído, sintiendo la acidez de mi comentario.

El pareció ignorar mis palabras y paso un brazo bajo mi cintura, apretándome contra el. Con un suspiro entro en mí, gemí sin importarme nada mas, enredé mis dedos en la cadena de oro en su cuello y con la otra me aferré a su espalda, sintiendo miedo de que me dejara.

Al principio se mecía despacio contra mi, pero luego comenzó a embestirme con fuerza y gemí mas fuerte, sintiéndome mas viva que nunca, me aferré a él con mas fuerza y me apretó mas contra su cuerpo. Por primera vez me sentí libre de hacer lo que quería, así que esta vez deje que mi boca y mis manos le demostraran lo mucho que deseaba esto.

Emmett PoV

Apenas la sentí encajando sus uñas en mi espalda, supe que había llegado, entonces hice lo propio y sucumbí a mi propio deseo, besando su cuello, sus pechos, acariciando cada centímetro de su suave piel.

Ahora estaba a mi lado, hundida en un profundo letargo, todo su cuerpo se movía coreografiado por su respiración, por su cálido aliento que rozaba mi hombro. Dormía boca abajo, abrazada a mi brazo, apreté los dientes sintiendo como todo regresaba de nuevo, sus suaves pechos se apretaban contra la piel de mi antebrazo, haciéndola erizarse agradablemente.

Una vaga y profana idea me invadió, la quería de nuevo, mi cuerpo clamaba por su exquisita calidez. Me acomode sobre su espalda, cuidando de no aplastarla con mi cuerpo, bese sus hombros y ella ni siquiera se inmuto, deje que mi mano libre, recorriera sus costados, tanteando el nacimiento de sus pechos, sus costillas, luego seguí mi camino por su espalda, bese su piel, justo entre los omoplatos, ella se movió ligeramente, soltando un suave murmullo.

Me reí de mi triunfo, pronto estaría despierta de nuevo, pronto estaría de nuevo dentro de ella...

Rose... comencé a murmurarle cosas al oído, incitándola a abrir los ojos.

Mi mano, bajaba por su espalda, hasta la altura de su cintura, pero su desnudez era muy tentadora, así que baje aun mas. Mi mano paso por su espalda baja y ella se removió incomoda, entonces baje mi mirada, encontrándome con una mancha púrpura.

Un moretón?

Tan dura había sido su caída?

Pero había caído sobre sus rodillas, como se lo había hecho. Tenia que despertarla, la caída había sido peor de lo que me había dicho, no esta bien. Moví el brazo que tenía bajo su cuerpo, atrayéndola hacia mi, ella solo se dejo llevar sin siquiera inmutarse, entonces aparte el cabello de su cara, dejando al descubierto su cuello. Sentí como una puñalada en el corazón, en su cuello había varias marcas rojas, chupetones, mi corazón se partió de nuevo, yo no le había dejado esas marcas en la piel.

Ella se removió contra mi brazo, estaba apunto de despertar.

Con todo el dolor de mi corazón la abrace mas fuerte y fingí seguir durmiendo, como si nada pasara, absolutamente nada.