Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capítulo XlX. Dejarte ir.

Bree PoV

Necesitaba verlo de nuevo, intentar convencerlo de que era lo mejor, quedarnos con el niño y el dinero. Suspire fuerte, llevaba mas de tres meses de embarazo y aun no sabia como iba a decírselo a mi marido. Si corría con suerte, el iba a creer que era suyo, pero si no...

El ascensor se abrió en el piso que me indicaron, Royce llevaba una semana metido en esa habitación, según sus amigos iba a encontrarse con Rosalie Cullen, la esposa del jugador estrella del equipo de los King.

Llame a la puerta rogando porque estuviera ahí dentro, solo.

La puerta se abrió rápido y ahí estaba el mirándome con odio y desilusión.

—Que haces aquí? —pregunto entrando en la habitación y dejando la puerta abierta.

—Tengo que hablar contigo Royce le dije esperando sonar seria.

Si es sobre tu desliz, ya te dije que no me importa en lo mas mínimo.

Royce... estaba desesperada, si King no me creía iba a ser desastroso por favor... solo...

Necesitas mas dinero? me pregunto dejándose caer sobre un sofá con una botella en la mano.

¿Que...? por un momento no comprendí lo que me decía.

Ya te di la solución. me dijo hablándome muy lento, como si fuera retrasada. ¿Cual es el problema? ¿Necesitas mas dinero? ¿No sabes donde hacerlo?

Queria que me deshiciera de èl, pero yo no podía. Queria tenerlo.

Esto iba a ponerse feo, King iba a asesinarme cuando se enterara, pero no iba a irme sola al infierno, de eso estaba segura, Royce iba a irse conmigo.

No dije nada mas, no podía, ahora necesitaba pensar como iba a mantenernos a salvo a mi y a mi hijo. Riley nos ayudaría, mi hermano había hecho amistades gracias a mi acertado matrimonio y ahora tenia un buen trabajo, el me ayudaría con esto. Antes de salir eché un vistazo al lugar, Royce estaba ahí solo, no había nadie mas.

El iba a encornarse ahí con Rosalie Cullen, según me habían dicho sus amigos, pero ella no estaba ahí, de eso estaba segura. Había visto a Royce mirarla y de no ser un cerdo sin corazón, hubiera jurado que estaba enamorado de ella, pero ella parecía indiferente, era muy hermosa, pero siempre parecía estar fuera del alcance de cualquier persona.

Ah! dijo antes de que abriera la puerta por cierto... dile a tu adorado hermano, que a James le disgusta su amistad con Victoria. Si yo fuera el, me alejaría de ella.

Claro... le dije yo se lo diré.

Estaba apunto de irme, cuando una idea vino a mi cabeza, necesitaba hacerle daño de alguna manera, algo para mitigar el dolor que sentía dentro de mi.

Ella no vendrá le dije yo con una sonrisa esta en Nueva York con su esposo.

Royce PoV

"Esta en nueva York con su esposo"

Las estúpidas palabras de Bree se quedaron en mi cabeza aun después de que se fuera. Ella estaba en Nueva York, pero no estaba viajando por placer, según sabia yo, había muerto una de las accionistas de la empresa de los Cullen, así que ella había ido a un funeral, no estaba de luna de miel o algo así.

Bebí otro poco de la botella que tenia en las manos y mire hacia la cama, casi podía verla de nuevo ahí, asustada y gritando. Cerré mis ojos con fuerza recordando cada uno de aquellos maravillosos momentos en los que había tocado el cielo. Ella se había resistido, pero le había quitado algo que nadie mas iba a poder tener, ni siquiera su marido, tal vez por eso yo me había obsesionado tanto con ella, porque yo había sido el primero...

Emmett PoV

Ella se había esforzado en fingir que todo estaba bien, pero yo sabia que no era así. Estaba completamente seguro de que ella estaría embarazada, llevaba demasiado tiempo tomando precauciones, que tenia la errónea idea de que el mas mínimo descuido iba a causar un embarazo, pero no había sido así.

Era extraño como pasaban las cosas, Rosalie ya había estado embarazada, así que el problema tal vez era yo...

Sacudí mi cabeza e ignore estas ideas, estaba buscándole demasiadas explicaciones a algo que no tenia sentido, ella no estaba embarazada y tampoco quería estarlo, aunque... sacudí mi cabeza de nuevo, tenia demasiadas esperanzas, pero ya no valían de nada, ella no me quería, estaba con alguien mas.

En realidad no tenia la mas mínima idea de lo que pasaba por su mente ahora mismo, pero la realidad era que, ni siquiera sabia lo que yo quería, así que nuestra situación no era solo su culpa. Mis tórridas contradicciones no detuvieron el avance del elevador, por lo que termine mas rápido de lo que esperaba frente a la puerta de la habitación.

Ella estaba ahí, eso era seguro, solo Edward se había ido esa mañana, en realidad, esa madrugada, mis padres lo acompañaron al aeropuerto, así que tal vez Jasper o Alice, estarían con ella en la habitación. Entre usando mi llave, con la idea de que no estaría a solas con ella, pero no había nadie, solo una maleta sobre la cama.

Me acerqué revisando su contenido, Rosalie había llegado con dos maletas una con mi ropa y otra que traía la suya, me extrañe que hiciera algo así, ya que no estaríamos mucho tiempo, no necesitaba tantas cosas como las que había en esa maleta.

La puerta del baño se abrió y apareció en la habitación, había terminado de darse un baño, llevaba un albornoz y una toalla en el cabello. Estaba hermosa como siempre, pero eso no impedía una sombra sobre su resplandeciente belleza, una sombra que no sabía exactamente en que momento había adquirido, pero que estaba ahí, volviéndose una constante. Por un momento mi presencia pareció desconcertarla, pero solo respiro profundo y me ignoro, tomo ropa de la maleta y regreso al baño.

Di un suspiro, yo jamás iba a poder entenderla, era como si su mente siempre estuviera a cientos de kilómetros de mi. Nuestra relación estaba mal, no sabíamos nada sobre el otro, en cuanto a sentimientos, era como tratar con un extraño.

Eso era poco hasta para alguien como yo.

Solo me quede ahí, esperando a que saliera, tal vez podríamos hablar y decidir que rumbo tomaría nuestra relación. Me senté en la pequeña estancia y encendí el televisor, no supe por que lo hice, pero mire la mesilla frente a mi, ahí sobre esa pieza de madera, estaba un boleto de avión, con destino a Londres. Me quede muy quieto mientras observaba el trozo de papel, intentando comprender algo que no iba a entender jamás.

Ella iba a irse, ahora, justo ahora después de lo que había pasado iba a abandonarme, cerré mis puños con fuerza intentando mitigar mis pensamientos, pero tomaron forma por si solos. Estaba regresando con él, ahora que sabia que no estaba embarazada, era libre de nuevo... libre para estar con él.

Entonces me di cuenta de todo, tras su accidente, yo había dado por hecho que ella estaba sola, pero nunca estuve seguro, mas bien, nunca me importo saberlo. Nunca nos habíamos divorciado y yo aun conservaba mi argolla de matrimonio, era como una prueba de que mi matrimonio con Rosalie, no había sido una fantasía solamente, pero no era un secreto para mi que ella ya no la usaba.

Ella vivía sola en Londres, al menos eso sabia yo, pero tal vez no vivía tan sola. Había sido un estúpido por no averiguar nada, tal vez después de que me fui de la casa de Tampa, ella había vuelto con el...

Intente no hacerlo, pero mi mente ato muchos cabos y solo había una explicación a lo que ella había hecho...

Rosalie era hija de un general, Marcus Hale, a su vez, el era el hermano mayor de Esme, la esposa de mi padre. La familia Hale había poseído prósperos negocios, por lo que tenían prestigió y una buena posición, pero todo se derrumbo cuando la madre de Rosalie enfermo, Marcus gasto hasta el ultimo centavo de su fortuna intentando salvarla de un fin que ya estaba escrito. Por eso Esme había tenido que casarse con Charles Evenson siendo tan joven.

Por conveniencia...

Cuando ella apareció en la puerta del baño, fue como si Dios me odiara, la había puesto frente a mi en el peor momento. Me puse de pie, odiando a mi cuerpo por reaccionar así a su presencia, por desear estar cerca de ella, como si fuera un imán.

Regresas a Londres afirme acercándome a ella.

No me miro, siguió cerrando su maleta, llegue a su lado y arroje el boleto sobre la maleta, ante su rostro perplejo.

Pensé que hoy tampoco llegarías temprano fue como una explicación.

Tomo el boleto y puso la maleta en el piso.

Te vas con el? no pude mas, esa pregunta era el detonante de una conversación que debíamos tener.

Volvió a ignorarme, entonces justo cuando iba a alejarse de mi, la tome por el brazo, haciéndola regresar a mi, como si así pudiera detenerla y obligarla a quedarse conmigo.

Contéstame! le exigí apretando su brazo con fuerza, ella me miro furiosa, con sus ojos ámbar encendidos Vas a regresar con el? esta vez ella forcejeo, no le permití retirarse ni un milímetro, la tome con fuerza por ambos brazos, consiguiendo que soltara el boleto y la maleta.

Forcejeo de nuevo y se quejo.

Y tu? me pregunto encarándome vas a buscar consuelo en Heidi? me dijo furiosa Oh! Ya se! Tal vez ahora sea el turno de Kate, así podrán consolarse mutuamente.

Prácticamente me grito lo ultimo, entonces supe que se había enterado de mi beso con Kate. La solté entonces, ella se movió y yo lo hice igual, temiendo que se fuera, pero no lo hizo, solo fue al buró y de ahí saco una revista.

"Triple juego"? me pregunto, arrojando la maldita revista a la cama Que numero soy? Dos o tres?

Golpeo el piso con el pie, en una forma de berrinche mezclado con furia, sin previo aviso, se encamino hacia la puerta sin detenerse para nada. Me quede un momento mirando las fotografías, Kate y yo besándonos en el pórtico de su casa, luego una de Rose y yo en mi fiesta de cumpleaños, y luego estaban unas que no sabia que me habían tomado.

Rosalie PoV

Simplemente estaba furiosa, igual que cuando estaba conduciendo como desquiciada en Londres. Pero tal como aquélla ocasión, bajo toda mi furia, estaba ese gran dolor, la puñalada de pánico y frustración que ya era una constante en mi vida.

Necesitaba irme de ahí, rápido si me quedaba a mirarlo un segundo mas, no iba a ser capaz de liberarlo de mi para que fuera feliz con Kate. Sin pensarlo dos veces y recordando la amenaza de Royce, abrí la puerta, sin importarme dejar mi maleta y el boleto de avión. Estaba apunto de salir cuando sus brazos me rodearon la cintura, en ese momento me lamente de su reacción, ya no iba a poder dejarlo.

Vi su mano cerrando la puerta ante mis ojos y entonces supe que el no iba a dejarme ir. Una chispa de esperanza se encendió en mi, haciéndome sentir segura entre sus brazos, como si nada existiera. Me apretó contra su cuerpo, y casi me dolió sentirlo, no quería dejarlo, quería quedarme y ser egoísta, seguir fingiendo que no pasaba nada.

No! su voz fue tajante No! volvió a decirme enterrando su cara en mi cuello.

Estuve apunto de ponerme a llorar, no supe exactamente cuanto tiempo me mantuvo abrazada a su cuerpo, cuanto tiempo intente no llorar, no volverme y decirle cuanto lo amaba.

Porque el? me pregunto apretándome mas por que el y no yo?

Emmett... empecé pero no termine.

Quería irme de ahí, dejarlo libre, libre de mi y de sufrimiento. Nosotros ya no podíamos estar juntos, yo no tenia nada que ofrecerle aparte de sufrimiento y ese enorme vacío que había dentro de mi.

Porque nunca pudiste quererme? me pregunto entonces yo no hice mas que amarte! Adorar cada maldito centímetro que pisabas!

Me apretó con mas fuerza, estaba lastimándome, no podía respirar y cada momento que permanecía ahí, era mas doloroso para ambos.

Suéltame le pedí intentando librarme de sus manos.

El no me soltó, solo me levanto del piso, lo intente de nuevo, pero sus brazos parecían de acero a mi alrededor, me soltó un poco, solo para apresar mis brazos también. Me retorcía buscando mi libertad, estaba entrando en pánico, y como me lo esperaba comencé a revivir de nuevo mi infierno personal, pero esta vez Emmett era el demonio que me torturaba.

Seguí pateando pero entonces pude sentir el borde de la cama contra mis piernas. No me di cuenta exactamente en que momento el comenzó a apretujarme contra el edredón, en segundos estaba sobre mi. Intente levantarme pero como me lo suponía, fue inútil, no pude moverme ni un centímetro, volví mi rostro a aun lado, intentando ahogar el estremecimiento de pánico que me recorría el cuerpo, era como la voz de alarma para que me alejara de él en ese momento

Que tal es él en la cama? me pregunto obligándome a mirarlo, me estremecí de miedo cuando no pude mirarme en sus ojos, era como si estuviera a miles de kilómetros de mi, como si la persona que estaba sobre mi no fuera el tal vez fue eso, yo siempre te respete, tal vez tu buscaban otra cosa.

Comenzamos a forcejear, cuando él intento quitarme el abrigo, no grite, solo me limite a luchar contra sus manos, respirando agitadamente, intentando mitigar mi terror y convenciéndome a mi misma que él no iba a lastimarme.

No me voltee cuando el intento besarme no quiero!

Pero yo si! me dijo atrapando mis muñecas

Los recuerdos volvieron mas tangibles que nunca, todo volvió. Emmett seguía sobre mi, tocándome, hablaba entre jadeos, enojado, tal vez demasiado como para escucharme gritando, rogándole que se detuviera...

No! No déjame! le dije entre dientes, seguí luchando contra sus manos.

Podía sentir sus manos sobre mi, sujetándome mientras otro estaba sobre mi cuerpo, ya nada me protegía de su tacto, ya no había nada mas, y yo solo podía gritar. No quería, no quería volver a sentirme así, usada, sucia, no quería que volvieran a forzarme.

Basta! dije con la voz quebrada Basta... ya no me lastimes! mi voz se quebró con las lagrimas.

Emmett PoV

Su llanto desesperado y sus uñas en mi cuello, me hicieron parar, fue entonces que supe lo que esta haciendo, estaba intentando forzarla, lastimándola, asustándola, todo por furia y celos.

Me quede perplejo mirándola, en posición fetal, tapándose los oídos y con los ojos apretados con mucha fuerza. Sus uñas estaban manchadas de sangre y entonces me toque el cuello, me ardía mucho, examine mis dedos y en efecto, estaba sangrando.

Rosalie intente llamarla.

Me arrepentí! me dijo removiéndose incomoda ante mi tentativa de tocarla.

Se había arrepentido de que?, no entendí nada, en realidad me negaba a entender.

Me arrepentí, te juro que me arrepentí de haberme ido con ellos! apretó mas sus manos sobre los oídos pero... pero ellos no me dejaron ir!

Casi grito lo ultimo y fue como si me enterraran una daga en el pecho, no podía sostenerme a mi mismo, así que me senté en el borde de la cama, a su lado.

Rose... la llame al tiempo que apartaba el cabello de su cara.

Ella no me miro, solo apretó mas sus ojos y no se movió, estaba como fuera de si, en una posición de autodefensa. Estaba asustada? De mi?

Yo no quería! volvió a gritar no quería que ellos me tocaran!

Trague intentando calmarme, pero no pude, lo que ella me estaba diciendo era tan turbador y doloroso que no soporté sentirla lejos. La tome por la fuerza, porque ella no me permitía acercarme, entonces la apreté contra mi.

Te llame! me dijo golpeándome en el pecho te llame! Pero tu no viniste! No me salvaste!

La estreché con mas fuerza contra mi pecho, intentando mitigar el dolor y obligando a mi garganta a emitir aquélla pregunta.

Que paso Rosalie? le pregunte.

Ella detuvo sus golpes y comenzó a temblar descontroladamente, la apreté mas, no podía creerlo, no quería creerlo. Alguien había lastimado a Rosalie y yo había estado apunto de hacer lo mismo.

Me violaron Emmett! grito ella aferrándose a mi Abusaron de mi!

Sentí sus uñas clavarse de nuevo en mi, pero ese dolor paso desapercibido en comparación con el que sus palabras estaban causándome.