Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así qu
Capitulo XXII.— Desesperada
Rosalie PoV
Sus dedos eran suaves y delicados conmigo, no había dolor ni incomodidad, ni el mas mínimo malestar, solo, calidez, una excitante y húmeda calidez que podía sentir dentro de mi. Gemí un poco mas fuerte cuando sentí sus dedos mas dentro de mi, él seguía moviéndose, así que casi inconscientemente, mis caderas comenzaron a balancearse suavemente.
—Así, cielo —susurro depositando un húmedo beso en mi mandíbula.
No podía evitar gemir impaciente, estaba acariciándome descaradamente, sus dedos estaban en mi, tentándome y haciéndome desearlo mas, mucho mas.
—Emmett... por favor... —no pude evitar que se me escaparan varios jadeos.
Su brazo rodeaba mi cintura, pegándome mas a el, mientras su otra mano estaba torturándome deliciosamente. Hundió su rostro en mi cuello, lamiéndome el hombro y la quijada, delire al sentir su cálido aliento contra mi sensible piel. Era tortura pura, solo estaba acariciándome, y si bien era muy placentero, no había nada como tenerlo dentro de mi... me mordí el labio al pensar en eso, le enterré mis uñas en el pecho, haciéndolo estremecer.
—Te necesito... —murmure desesperada.
Me estaba muriendo por que me hiciera suya y él parecía disfrutarlo. Me sentía ansiosa, muy ansiosa, así que comencé a acariciarle el pecho, era mi única salvación en este mar de desesperación.
Emmett PoV
Me estaba volviendo loco, sus ojos parecían oro fundido, repletos de calor y muy brillantes, estaba desnuda y me miraba fijamente, rogándome que la poseyera, murmuraba y se estremecía, invitándome. Estaba seguro de estar en el cielo, con el mas hermoso de los ángeles, que además me estaba volviendo loco con sus caricias tímidas y al mismo tiempo atrevidas y ansiosas.
Sus manos estaban en mi vientre, arañándolo, acariciándolo, haciéndome perder el control.
—Hazlo ya... —me pidió en un suspiro, abriendo sus piernas.
Fue inmediato, no pude mas que colocarme sobre ella y buscar el mejor ángulo. Fue delicioso, ella estaba muy húmeda gracias a mis caricias, así que apenas entre en ella, comenzó a estremecerse por el orgasmo.
Me moví fuerte, por fin podía hacerlo sin temor a lastimarla, porque en esta ocasión, ella estaba preparada. Cuando sus ojos se cerraron tras un ultimo temblor, pensé que se quedaría dormida entre mis brazos, bajo mi cuerpo y eso me hizo reír, iba a quedarme a medias. Pero no fue así, entreabrió sus ojos y me sonrió, luego comenzó a jadear de nuevo, gimiendo como respuesta a cada embestida.
Acomode mis brazos a su alrededor al tiempo que ella me rodeaba con sus piernas, haciendo que la penetración fuera mas profunda.
—Rosalie... —gemí fuerte.
Ella se quejo sonoramente mientras me movía, yo solo pude colocar mi rostro contra el suyo, saboreando su aliento cada vez que jadeaba. Entre lento en ella, sintiéndola derretirse entre mis brazos y luego la mire, su rostro de ángel era irresistible, así que llegue al clímax observándola disfrutar.
Rosalie PoV
Esa noche no me di cuenta en que momento me quede dormida, tal vez fue cuando el me acuno entre sus brazos o cuando bese su pecho y sentí su corazón latir con mucha fuerza.
Esa noche y las que siguieron fueron maravillosas, el era muy atento conmigo, había hecho de sus caricias intimas, toda una tradición y yo se lo agradecía, para mi era mucho mas cómodo y mucho mas placentero recibirlo.
Alice fingía que no nos escuchaba, pero yo sabía que si lo hacia, ya que decidió cambiarse de habitación hasta quedar en la mas alejada de la nuestra. Me preocupaba, así que en mis posibilidades, la protegía cuanto podía. Emmett había sido un cómplice silencioso e inocente, no soportaba la idea de que James pretendiera a su hermana, así que no la dejaba ni a sol ni a sombra. Asistíamos a los juegos juntas, con Nahuel y ella no se alejaba de mi, no había salido a ninguna parte sola, así que comencé a dudar de que a ella le importara en lo mas mínimo James Gigandet.
Esa mañana tenia que llevar a Nahuel de compras, ya que Alice había aceptado, a regañadientes, debo agregar, regalarle a uno de los pequeños de Mina. El niño estaba muy feliz y aunque Pire compartió su felicidad, Huilien se mostró algo reticente, ya que ellas vivían en un departamento y ahí no permitían mascotas como esa, así que termine ofreciendo mi casa como refugio para el pobre Patches.
Me desperté con dolor de cabeza, además me sentía incomoda y extraña, como en otro planeta, no era la sensación habitual, después de haber pasado una arrasadora noche entre las sabanas con mi marido.
Tal como si lo hubiera invocado, salió del vestidor, con el cabello mojado y los zapatos en la mano, me sonrió como de costumbre y por un momento me olvide del dolor, mi corazón saltaba con solo adivinar su presencia.
—Como dormiste? —pregunto para después darme un abrasador beso en los labios, casi termine jadeando contra su boca.
Se alejo de mi, tomando un mechón de cabello entre sus dedos, hice una mueca, mi cabello también estaba extraño, estaba áspero y parecía que no lo había lavado en años.
—Te sientes bien? —me pregunto, mirándome esta vez con mas atención —estas pálida.
—Me duele la cabeza —le dije yo.
El también hizo una mueca y siguió vistiéndose al tiempo que levantaba mi ropa del piso. Esto me era muy extraño, pero conocido a la vez, eran mis síntomas habituales de cada mes, me entristecí cuando mis sospechas se confirmaron, por fin llegaba mi periodo, solo para hacerme mas consiente de ese vacío dentro de mi. Èl salió primero de la habitación, así que aproveché para bañarme, por si volvía, puse el cerrojo a la puerta, necesitaba estar sola. Hice lo que pude por mi, esos días no eran agradables y el primero era el peor, seguramente tendría dolor todo el día.
Todos estaban desayunando en la cocina cuando baje, así que me les uní, Emmett se levanto y me recibió con un beso algo corto, aunque en esos momentos no quería tampoco algo mas largo. Me condujo a su lugar y me urgió a sentarme en sus piernas, algunas veces habíamos hecho eso, varias desde que nos reconciliamos, pero ahora no me sentía cómoda.
Me levante por un vaso con jugo y al regresar, me senté a su lado pero en mi propia silla, terminamos el desayuno y Alice se disculpo con Nahuel y conmigo, diciendo que hoy se haría un facial de no se cuantas horas y que se quedaría en casa. Emmett se fue a su entrenamiento, pero antes de irse se despidió de una manera extraña, me beso con pasión y me acaricio la cintura, el vientre y las caderas por debajo de la blusa y el pantalón, eso si era muy extraño.
Emmett PoV
El entrenamiento iba de lo mas normal, hasta que James bromeo llamándome cuñado, algo que me desagrado mucho, intente tranquilizarme y me ayudo mucho que él se marchara mas rápido que el resto de nosotros, de no haber sido así, le habría roto la boca.
Según decían, había terminado con Victoria Rudleff hace poco tiempo y Randall y Mary no estaban del todo felices ya que su hija, además de estar deprimida, había adquirido ciertas costumbre un tanto extravagantes. James era una maldita amenaza y no iba a dejarlo acercarse a mi hermana por ningún motivo.
Salimos del estadio todos juntos, algunos mas rápido que otros, cada quien tenia cosas que hacer, Charles, estaba conmigo, me contaba sobre lo bien que jugaba fútbol su pequeña, cuando aparecieron los periodistas.
—Emmett, por favor, dinos que pasara ahora con tu participación en el equipo, sabemos de antemano que el señor King te trajo, ¿que harás ahora que esta muerto?
Me quede atónito, gracias a Charles logre llegar a mi auto sano y salvo. Según nos informaron, Royce King (padre) había muerto esa mañana en un accidente de automóvil. Todo era muy extraño, ya que yo lo había visto apenas regresar de Nueva York, el también había conocido a Sasha Denali, así que me pregunto sobre su accidente y ahora el había fallecido de la misma manera.
—Emmett! —la voz desesperada de Rosalie me saco de mi ensueño.
Mi celular había sonado y al responderlo mi corazón casi colapso, no decía nada, solo lloraba histérica al tiempo que me pedía que fuera, estaba muy asustada, así que fui lo mas rápido que pude. De camino a casa, mi mente trabajo demasiado rápido para mi mala suerte, casi podía escucharla gritar, resistiéndose, casi podía escucharla llamándome, pidiéndome auxilio mientras alguien intentaba forzarla.
Conduje tan rápido como pude y tuve suerte de no ser el siguiente en morir en un accidente de auto, ya que rebasé el limite de velocidad varias veces, pero nada me importaba, nada mas que verla de nuevo, tocarla, saber que estaba a salvo.
Ni siquiera estacione el jeep, solo baje lo mas rápido posible y entre en la casa de una manera vertiginosa, solo quería verla. Encontré a Pire en el vestíbulo y justo cuando estaba apunto de subir la escaleras, me señalo la estancia sabiendo de antemano que la buscaba a ella, corrí tan rápido como pude y entre igual. Ahí estaba ella, sentada en un sofá, respirando con dificultad y llorando como magdalena, apenas me vio, salto de su asiento y fue hacia mi.
—Rosalie... —la apreté fuerte contra mi al tiempo que ella se deshacía en sollozos —Gracias al cielo... —murmure mientras la apretaba mas fuerte, era un alivio verla bien, tenerla conmigo.
Huilien se retiro dejándonos solos, antes de irse me indico la mesa, ahí había un te que al parecer ella no había bebido, me senté en el sofá con ella en mi regazo, abrazada a mi con mucha fuerza. Me parecía estar con alguien mas, esta versión de Rosalie era mas débil, mas propensa al llanto, mas atormentada.
—Que ocurre? —le pregunté después de un rato.
—No encuentro a Alice... —me dijo con una mezcla de vergüenza y miedo —no dijo nada... cuando regrese... ella ya no estaba... Huilien ni siquiera la vio salir... no responde en su celular... —comenzó a llorar de nuevo —estoy muy asustada, pudo ocurrirle algo -se llevo las manos al rostro atormentada.
Apreté mi mandíbula con fuerza al recordar que James salió mas rápido que todos, así que era una posibilidad que estuviera con mi hermana. Intenté calmarme y la incité a beber el te pero no quiso, llame a Huilien de nuevo y ella se quedo cuidándola mientras yo inatentaba encontrar a mi hermana menor.
La llame y como me lo esperaba, no respondio, estaba apunto de llamar a James cuando escuche la puerta abrirse, entonces como por obra de magia Alice estaba en la puerta, la examine dejando mi teléfono, estaba agitada, un poco despeinada y llevaba una chaqueta demasiado grande para ser suya.
Estaba apunto de ir hacia ella a interrogarla cuando escuche a lo lejos.
—¿Donde estabas? —inquirió Rosalie histérica —¿estas bien? —le pregunto revisándola de forma extraña.
—Si... —respondió mi hermana extrañada —salí a comer, James me invito...
No termino, Rose levanto su mano silenciándola.
—Solo... solo... no vuelvas a salir sin avisarme —le dijo antes de correr escaleras arriba.
Alice y yo la miramos igual de confundidos, estaba muy extraña, paranoica casi. Mi hermana me miro interrogante, no supe exactamente que responder, así que le dije lo que pensaba.
—Esta nerviosa —fue lo único que salió de mis labios.
—Muy nerviosa —corroboro ella —¿seguro que esta bien?
Asentí intentando tranquilizarla.
—Iré a hablar contigo en un instante —le asegure al tiempo que seguía a Rosalie escaleras arriba.
Llegue a la habitación y estaba desierta, solo escuché un difuminado sollozo desde el baño, mi peor pesadilla estaba llegando a mi, así que fui hasta ahí y la llame por espacio de una hora. Como iba a hacerla salir de ese hueco oscuro y profundo donde se metía cada vez que algo la asustaba. Ella salió del baño y no me miro, paso de largo y se sentó en la cama.
—Se lo que pasa, esto no es por la inconciencia de Alice —le dije hincándome frente a ella —Esto tenia que pasar mi cielo —le dije acariciándole la frente —era un hecho que no estabas embarazada.
Permanecio silenciosa y pensativa, ya me había dado cuenta que estaba extraña, desde el mismo momento en que puso el cerrojo a la puerta del baño, luego se puso incomoda cuando la toque y por ultimo, no quiso sentarse sobre mis piernas, todas esas cosas y muchas otras, me llevaron a saber lo que pasaba.
—¿Tenias un retrazo, cierto? —ella asintió dolorosamente.
—No ocurrió —soltó un sollozo —no estoy embarazada... —su voz fue como un reclamo, uno que me pego en el pecho.
—El doctor nos lo dijo —justifique, pero para ella no tuvo la menor importancia.
—Hemos esta juntos muchisimas veces desde entonces -aseguro ella y me reí, mas por nerviosismo que por gracia, se le estaba volviendo una obsesión esto del embarazo.
Se sintió ofendida y renegó de mis brazos.
—Rose, cielo... —intente que me mirara —escucha, se como te sientes —le dije poniendo una mano sobre su vientre bajo —pero aquí no termina, esto era inevitable. Pero tenemos el mes entrante para intentar, y el que le sigue, y el año completo, y toda nuestra vida!
Se volvió y me miro fijo, sus ojos llenos de lagrimas, contemplándome con dolor, lo que hubiera dado por poder borrar de sus ojos esa tristeza.
—No es cierto —me dijo con pesar —yo no tengo toda la vida, ya tengo 25, ¿cuanto me queda para tener un bebe?
Me reí de ella y le bese las manos, era absurdo como una mujer de 25 años, se preocupaba por la menopausia.
—Como 15 años mas —le dije sonriendo —no te compliques, llegara cuando sea tiempo.
Ella no pareció muy conforme, pero se recostó como le pedí, intente hacerla dormir, aunque no funciono mucho, fui yo quien termino por dormirse, olvidándome por completo de la conversación que tenia pendiente con Alice. Esa noche no iba a haber mas acción que sentirla removerse incomoda ante el aumento de calor en su cuerpo.
Rosalie PoV
Esto no era divertido, de hecho era deprimente y frustrante. Estaba incomoda todo el tiempo, y no podía hacerlo con Emmett, por si eso fuera poco, cada vez que lograba sentirme mejor, un cólico llegaba para confirmarme que no estaba embarazada y que tal ves no iba a estarlo nunca.
La tarde siguiente mientras Emmett estaba entrenando, Alice me convenció para que fuéramos de compras y yo había aceptado, necesitaba distraerme. Ella se había disculpado conmigo y yo casi me volví loca intentando que me dijera lo que había pasado, pero jamás mencione esa llamada, la que me había alertado el peligro que corría, no tenia caso, ella había decidido egresar a Forks con Esme y Carlisle, ahí iba a estar segura.
Horas mas tarde, estábamos en mi habitación, la cual era un verdadero campo de batalla, abarrotado de bolsas. Ella estaba en el baño, cambiándose por enésima vez, yo me había dedicado mas a deshinchar mis ojos y hasta me estaba maquillando diferente. Alice me había convencido de comprar un hermoso vestido color crema y ahora me maquillaba con tonos claros y naturales.
—Al! —llame a la puerta del baño —¿puedo tomar tu rubor? —le pregunte.
—Claro, solo regrésalo...
Ella seguía hablando sobre donde lo había comprado y lo mucho que sufrió para encontrar ese tono, mientras yo rebuscaba en la maleta pequeña y rosa, que seguramente era la de los objetos personales.
Busque entre los botes y cajas de colores, encontré el rubor y al tomarlo encontré lago mas. Una caja pequeña, me pareció extraña y la voltee curiosa, entonces me quede petrificada cuando vi que se trataban de parches anticonceptivos.
Me senté en la cama, parecía mas bien como si me hubiera desplomado, Alice estaba saliendo con James, al menos el había mostrado su interés por ella abiertamente, las manos me temblaron al contemplar la posibilidad y quise gritar.
—Es la caja color rojo...
Alice apareció de pronto haciendo que la caja se me cayera de las manos. Me dio una mirada atónita y luego a la cajita, así lo hizo dos o tres veces, luego abrió la boca intentando hablar pero no había ningún sonido.
Levante la caja del suelo con mano temblorosa y luego la encare dispuesta a decirle la verdad sobre James. Alice era como mi hermana menor, la conocía desde que era una niña, aun lo era y no iba a permitir que estuviera con ese maldito sádico.
—Yo... —comenzó Alice —esto no es fácil de explicar... —se dijo a si misma.
—¡Chicas! —grito Emmett desde el otro lado de la puerta.
Mire hacia la puerta y luego a ella, vi como deletreaba "Por favor" unió sus manos y me miro suplicante.
Sabía que entraría sin tocar así que eché la caja a la maleta y deje caer la tapa rápidamente.
—Oh aquí están —dijo él algo sorprendido —pensé que Alice te dejaría como garantía si sus tarjetas se sobregiraban de nuevo.
Fue directo hacia mi y me beso. Noto el ambiente extraño y me miro y luego a Alice, en busca de algún indicio que hablara de nuestra actitud.
—Pensé que les gustaría salir a comer... —su voz fue desapareciendo —¿pasa algo?
Pregunto señalándome y luego a Alice.
—¡Claro que pasa! —exclamo Alice de repente —subí dos kilos, ¡esta maldita cosa no me queda!
Se quejo y volvió a entrar al baño, Emmett rió animado ante aquélla declaración y me miro. Yo también reí, me sentía contagiada de su risa.
Fuimos a comer a un hermoso restaurante en la bahía, tenia una hermosa terraza y desde ahí todo se veía mas hermosos. Acudimos en mi auto nuevo, el cual manejo Emmett, no quería que volviera a chocar, así que decidió llevarme a todas partes.
Cuando Emmett fue al baño, Alice decidió hablar por fin.
—Se que piensas que soy una chica loca e irresponsable por tener sexo a los 17... —me dijo jugando con su helado —pero se lo que hago Rose, estoy enamorada —dijo con ojos brillantes.
Sentí como si me patearan, ella estaba enamorada de la persona con la que salía, esta vez esperaba que las revistas se equivocaran, como deseaba que no fuera James.
—Se que eres una chica inteligente y no harías algo que te pusiese en riesgo —le dije bebiendo un poco mas de soda —Pero necesito que me respondas una cosa —le dije muy seria.
Solo quería saber que no era James con quien Alice había comenzado a tener relaciones, rece para que no fuera así y solté la pregunta con la mirada baja.
—¿Es James?
Alice alzo las cejas y tomo un poco mas de helado.
—Nop —dijo meneando la cabeza con aire divertido, ella rió de alivio y no supe exactamente porque.
Sentí que el alma me volvía al cuerpo cuando ella negó. Reí ante su expresión y ella rió con mas alivio que gracia. Cuando Emmett regreso pregunto por el chiste y ambas reímos.
Llevamos a Alice al aeropuerto y en realidad fue extraño, ya que no se despidió de James, eso me dio mucha tranquilidad, podía estar segura de que ella no sentía nada por él. Pero si amaba a alguien, ella misma lo había admitido y en realidad, me daba mucho gusto que tuviera a alguien que la amaba. Yo siempre había sido prejuiciosa y gracias a eso, perdí mi oportunidad de entregarme a Emmett, de entregarle mi virginidad, pero ella había sido valiente y se había entregado al amor, como deseaba poder regresar el tiempo.
Emmett PoV
Estaba ocupado besando cada línea de su espalda desnuda, solo había conseguido quitarle la blusa, yo no tenia ningún problema en hacerlo, pero ella se sentía muy incomoda, así que cedí a sus deseos, me quede quieto cuando ella hablo, haciendo que me detuviera.
—Me odias? —su pregunta me saco de mi ensueño.
Me detuve y le di un ultimo beso en la espalda baja, eso era el comienzo de una conversación poco agradable, como podía siquiera pensar que yo la odiara, no podía vivir sin ella, era como la sangre en mis venas.
—Porque tendría que odiarte? —le respondí con otra pregunta.
—Porque no fuiste el primero —su respuesta me pareció algo tonta, pero no me reí, ella en realidad pensaba que yo podía guardarle rencor por lo que le había pasado.
—Tú tampoco fuiste la primera —me justifiqué.
Fue lo único que se me ocurría, ya que no me gustaba hablar de eso, era muy doloroso, tanto para ella como para mi. Mi respuesta pareció sacar su curiosidad a flote, así que me cuestionó.
—¿Quien fue la primera? —me pregunto volviéndose hacia mi, dejando al descubierto sus hermosos pechos, me distraje observando la perfección de su cuerpo.
Me encontré con sus ojos que brillaban por la curiosidad y por un momento estuve tentado a condicionar mi respuesta, yo de verdad quería saber quien la había lastimado, necesitaba saberlo, pero no lo hice, era muy agobiante para ambos.
—¿Fue Kate? —me pregunto al ver que no respondía.
—No —le respondí con una sonrisa, recordando la primera vez que lo había hecho con ella.
De hecho la había vuelto a ver en la universidad y durante una fiesta de bienvenida, donde ella perdió la parte de arriba de su traje de baño, me di cuenta de que ya no era una niña. Me reí al recordad que nos acostamos esa misma noche, habíamos estado tan ebrios que terminamos en la habitación de Jasper, lo cual fue raro, ya que él nunca mencionó donde habia dormido esa noche. Mi relación con Kate comenzó con el sexo y siguió así toda la universidad.
—¿La conozco? —pregunto ella.
—Si —le respondí sincero, nunca iba a imaginarlo.
Me miro por unos segundos sin preguntar nada mas luego me beso en los labios y siguió mirándome, dio un suspiro tembloroso y luego murmuró:
—Me hubiera gustado ser la primera...
Eso me hizo reír, pero antes de que ella preguntara, se lo expliqué.
—Créeme que no —le dije —la primera vez es deprimente —recordé mi propio fracaso, no lo concebía aunado a la perfección de Rosalie.
—Pero hubiera sido mas fácil —me dijo —no me sentiría tan cohibida, sabes muchas mas cosas que yo.
—Realmente, no veo el problema -atrape su cintura con mi brazo y su cuerpo se amoldo de inmediato al mio -muero por enseñarte todo -jadee contra sus labios.
