Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Capitulo XXIII.— Te amo
Royce PoV
—Lamento mucho lo de tu padre...
—Era un gran hombre...
—Será difícil llenar ese vacío...
Ya estaba harto de este tipo de comentarios cuando entre al edificio, todos lamentaban lo que le había pasado a Royce King, era una tragedia, pero nadie veía lo que venia.
Estaba ahí, para la lectura del testamento de mi padre, donde yo seria nombrado heredero universal, ya que su contrato matrimonial con Bree así lo estipulaba, ella no iba a recibir nada aparte de una pensión y la casa en la que vivía ahora.
—El señor Gigandet —me indico una secretaria, acercándose a mi con el teléfono.
Lo tome sin decirle nada y ella volvió a su escritorio.
—Si? —respondí mientras veía aquélla minifalda bambolearse.
—Hola, ¿como esta el nuevo Rey? —pregunto haciéndome sonreír, ya podía sentir el poder de ser el único Royce King. —escucha, necesito un poco de Rufis.
Me quede quieto, ¿para que quería el perverso de James esa droga?
—¿Para quien es? —pregunte curioso, últimamente él estaba como perro tras de la joven y exquisita hermana de Emmett.
—Pues veras, la señorita Cullen y yo tenemos una cita esta noche y... pues me gustaría que se relajara un poco, ¿tu me entiendes no?
Me hizo gracia su obsesión por molestar a Emmett, no se conformaba con su esposa, también quería a su hermana. Colgué en cuanto le di las instrucciones necesarias y entre a la sala de juntas, el testamento se leyó tal y como lo esperaba, todo fue igual. Bree estuvo presente con su hermano, ni siquiera me moleste en preguntarle si había cumplido el encargo y se había deshecho de su error, no me importaba lo que hiciera mientras se mantuviera lejos de mi.
Decidí ir al hotel a ultimar los detalles de la cita de James, esa pobre chica iba a desear no haber nacido cuando esto terminara. Reserve la suite de siempre y dispuse todo, entonces cuando fui a verificar que todo estuviera en su lugar, tuve una idea. Rosalie quería a esa mocosa como su hermana, haría cualquier cosa por ella y no iba a permitir que le pasara algo similar a lo que le había pasado a ella, así que si la alertaba y le pedía que fuera por ella, lo iba a hacer sin rechistar.
Era la oportunidad perfecta para volver a tenerla.
Emmett PoV
—Hoy es la cita —le recordé después de besarla.
Aunque ya eran casi las 10:00am, ella cababa de despertar, ya que la noche anterior no había podido dormir bien, se había despertado en la madrugada después de una pesadilla, de la que no me hablo, pero en realidad no había hecho falta, ya sabia en que consistían sus vividas pesadillas.
—No puedo dormir —me había dicho ella removiéndose contra mi.
Abrí los brazos y la recibí, ese tipo de cosas pasaban seguido, aunque pocas veces admitía que no podía dormir y casi nunca admitía que tenia miedo. Su dolor y temor me llenaban de rabia y solo conseguía hacerme sentir mas impotente y molesto.
—Vas a estar bien —le había dicho cuando por fin conseguí que se quedara dormida.
Esa afirmación me había nacido del alma, era mi mayor deseo y pensaba luchar para que fuera realidad. Sentía tanto odio y rencor que casi no podía contener las ansias de salir y asesinar a cualquier hombre que tuviera malas intenciones o que la mirara de modo indebido. Por eso no habíamos salido de casa, no me sentía lo suficientemente fuerte para verla entre la gente, donde podía estar el infeliz que la había violado.
Estábamos en el auto cuando note que ella miraba una revista y una pagina en especial, cuando había vuelto a leer revistas?
—Creen que vas a dejarme de nuevo —murmuro cambiando de hoja —esta reportera cree que no quiero tener hijos contigo, porque le rindo culto a mi cuerpo o algo así. Soy una estúpida modelo frívola y vanidosa —se rió con ganas —creo que esta enamorada de ti.
Me reí con ella y luego la vi cambiar la pagina, pero entonces su celular comenzó a sonar, note que se ponía tensa por un momento y luego respondió.
Rosalie PoV
Intente no mirarlo cuando respondí, tenia miedo que fuera otra vez él (saben a quien me refiero) y que me diera otro ataque de pánico. Últimamente Emmett parecía poner demasiada atención a todo lo que hacia y mas de una vez me había cuestionado por "el nombre", pero había podido záfame siempre.
Me tranquilice al escuchar la voz de mi hermano del otro lado, eso era bueno, no lo había visto ni hablado con el desde el funeral.
Emmett PoV
—Estoy bien —respondió ella y luego me miro —también esta bien.
Escuchaba atenta mientras jugaba con las hojas de la revista.
—Esta conduciendo no puede hablar ahora —era extraño que Jasper quisiera hablar conmigo —Ok —respondió ella —regreso ayer a Forks. Si. Ok. Te quiero...
Colgó entonces y guardo su teléfono en la bolsa que tenia en el regazo, entonces tomo la revista de nuevo.
—Mira! —exclamo entonces —Malibu.
Me gire un poco en un semáforo y vi una preciosa casa en la playa, casi como la nuestra. Ella sonrió encantada y siguió pasando hojas.
Rosalie PoV
La doctora Call era una mujer paciente y amable, comenzó lento, preguntándonos cosas comunes que la gente preguntaba por casualidad.
—Cuanto llevan casados? —pregunto.
—Tres años —respondí yo.
—Nos separamos después de casarnos —dijo él apretando mi mano con fuerza y recordándome que prometí decir toda la verdad —regresamos hace poco tiempo, meses.
Ella solo asintió tomando nota.
—Hijos? —pregunto seria.
—No —fui yo quien respondió.
Ella pregunto si yo deseaba tenerlos, así que respondí, pero esto me estaba poniendo nerviosa. Ella noto que me reprimía en las respuestas así que le pidió a Emmett que saliera, tuve miedo y lo tome fuerte de la mano, no quería que me dejara sola, pero el termino por convencerme.
Comenzamos por sentarnos en el sofá que tenia en su oficina y me ofreció un te.
—Bien Rosalie —dijo ella sentándose frente a mi con una tasa en sus manos —necesito que me respondas con sinceridad, lo sabes?
Yo solo asentí, yo sabía exactamente lo que tenia que hacer.
—Paso antes o después de tu boda? —pregunto ella.
—Antes —respondí en voz baja y tajante.
—Y tu eras virgen? —su pregunta me hizo estremecer, tal vez porque lo dijo de manera directa o porque odiaba admitirlo.
—Si —respondí de nuevo en el mismo tono.
—Cuantos fueron? —me pregunto.
Entonces no pude mas, me levante dejando la tasa de te ahí y a la doctora atónita. Salí de la oficina sin decir nada, solo para encontrarme a Emmett dando un autógrafo, al verme se despidió de forma diplomática y fue a reunirse conmigo.
—Esta todo bien? —me pregunto.
—No, quiero irme ya! —le dije molesta.
Emmett PoV
No sabía exactamente que había pasado, pero vi a Roslaie salir de la oficina como si la estuvieran persiguiendo, la primera cesión había sido un desastre, así que no teníamos muchas esperanzas de volver.
—No debe preocuparse —me dijo la doctora cuando estuvimos a solas —la presione a propósito para saber su reacción —me dijo —esta muy afectada, le teme inmensamente al dolor, por eso salió de la oficina cuando le pregunte directamente sobre el asunto.
Prometí que la llevaría a la siguiente cesión y luego salimos de ahí, aun tenia que pensar como iba a convencerla.
—No quiero —me dijo tajante cuando le plantee la situación.
—Por favor —le pedí de nuevo —hazlo una vez mas, solo una.
No pude convencerla y pensé que ahí había terminado todo.
Cuando regresamos ella entro en la casa sin esperarme, la vi subir las escaleras a toda prisa y me lamente por causarle daño, tal vez no era buena idea lo de ir a terapia.
Me quede mucho tiempo solo, pensando que haría ahora, yo no podía con esto, necesitaba demasiada paciencia, algo que no tenia últimamente, no podía dejar de pensar que ella tenia miedo.
El lunes llegue del entrenamiento un poco mas cansado de lo habitual, todo el día había sido bombardeado por miles de periodistas, la muerte de Royce king había sido todo un acontecimiento y además todos querían saber si me quedaría en el equipo.
En realidad no lo había pensando bien, no tenia un contrato ni nada por el estilo, yo estaba ahí gracias a Royce King I y como un favor, solo eso, así que era libre de seguir jugando o no.
—Regresaste —fue una afirmación.
Entonces deje mi maleta en la puerta y la mire, estaba sobre la cama, y llevaba puesto un albornoz, estaba recostada boca abajo, mirando algo con interés.
—Como estas? —le pregunté luego de besarla en los labios.
—Bien —respondió ella con suavidad.
La dejé solo para ir al baño y preparar la tina, estaba exhausto y quería relajarme, tal vez ella quería ayudarme. Abrí las llaves del agua y me saque la playera, dejándola en el cesto de la ropa sucia.
—Terminé —la escuche decir.
Entonces mientras evaluaba si afeitarme o no, la ví por el espejo, de pie en la puerta del baño, mostrándome lo que sea que hubiera estado haciendo, yo solo veía muchos colores en una cuadricula.
—Es un calendario —me dijo después de rodar sus ojos como decepcionada.
Yo solo asentí, entonces me arrepentí porque ella se fue del baño, se había molestado de nuevo, últimamente estaba muy sensible a todo. Cerré las llaves del agua y la seguí a la habitación, vi como arrojaba al piso el calendario colorido y lo levanté.
Me disculpé por mi comportamiento, le pedí que se acercara y sentándome en la cama, dejé el calendario a un lado y la puse sobre mi regazo, contándole mis problemas, mientras ella escuchó atenta, abrazada a mi.
—Ahora... —le dije dándole un pequeño beso en los labios —explícame esto —le mostré su calendario.
Ella se rió pero lo tomo de mis manos y se puso de pie, mostrándome una cuadricula de colores, rosa, rojos y azul, también había unos blancos.
—Lo marque tal y como el doctor me dijo —explicó —estos —señalo los cuadros rojos —son días malos para mí.
—Para mi también —respondí alzando las cejas.
—... —no dijo nada, al parecer estaba de acuerdo —estos —señaló los rosas —son los días en que soy mas fértil, si lo hacemos todos los días rosas en el calendario —me dijo pasando las hojas —es mas probable que me embarace.
Me quede pensando mucho, en primer lugar me pareció una exageración, pero si ella quería un bebe, tenia derecho a planear la mejor forma de conseguirlo, además yo no estaba tan desesperado como ella, no podía entenderla del todo bien.
—Ok —le dije, colocándola entre mis rodillas.
Pasé mis manos por su cintura y la bese en los labios.
—¿Solo los días en rosa? —pregunté desatando el cinturón del albornoz.
Abrí la prenda, descubriendo un conjunto de delicada lencería rosa, ella me sonrió y me dejo contemplarla.
—¿Hoy es rosa? —le pregunté esperanzado.
Apenas asintió le quite el albornoz y la rodee con mis brazos, pegándola contra mi y besando sus labios.
Rosalie PoV
Sus labios se deslizaron por mi cuello y luego por mi hombro, retirando el tirante con los dientes. Me reí cuando siguió besando mi cuello, porque el nacimiento de su barba me hacia cosquillas, pero pronto mi risa se ahogo con los gemidos, sus manos habían subido y estaban frotando mis pechos por encima de la ropa.
Se puso de pie y levanto su rostro, solo para mirarme con deseo, me perdí en sus profundos ojos azules y lo bese con desesperación y ahínco, enredando mis dedos entre su cabello, como si de esa manera pudiera tenerlo por siempre conmigo.
Me separé solo para tomar aire y el me miro de nuevo, jadeaba y presionaba mis caderas contra las suyas.
—Te ves preciosa —pegó su frente contra la mía al tiempo que destrababa el broche de mi sujetador —pero eres mas hermosa sin nada.
Retiro la prenda con urgencia y me miro. Sus ojos estaban brillantes, oscuros y profundos al mismo tiempo y me sentía bien al saber que solo tenia esa mirada cuando me miraba desnuda.
Me atrajo hacia si y me apreto contra su cuerpo, presionando su pecho contra el mío, un estremecimiento me recorrió cuando sentí mis pezones endurecerse ante su contacto. Una sonrisa cruzo su rostro cuando sus manos bajaron por mis caderas hasta mis piernas y de regreso, jugando con mi ropa interior.
Solté un jadeo cuando bajo su cabeza, solo para atrapar uno de mis pechos entre sus labios, succionando mi piel que ardía ante su contacto. Su cabello se deslizo entre mis dedos cuando el descendió besando mi torso y vientre.
—Emmett —pronuncié su nombre sin saber exactamente que hacer cuando sentí que deslizaba mis bragas por mis muslos.
—Te lo dije —murmuró èl contra mi vientre —eres mas hermosa al natural. Me encantas...
Solté un jadeo ahogado cuando sentí sus labios contra la parte mas intima de mi ser, mis piernas flaquearon, estaba devorándome lentamente, causando muchísimas cosas en mi interior.
Me sostuvo con fuerza y luego se puso de pie, no pude evitar besarlo, no me importo lo que había estado haciendo antes con su boca, yo solo quería besarlo.
Me separó de èl y me dio la vuelta, pasando un brazo por mi cintura, apoyando el otro contra uno de mis pechos.
—Emmett —suspire, mordiendo mi labio inferior cuando sus dedos bajaron hasta mi entrepierna.
—Ven... —dijo el sin aliento, empujando su ardiente cuerpo contra el mío, conduciéndome hacia la cama —quiero estar dentro de ti... ahora mismo...
Intente darme la vuelta, pero el me lo impidió succionando la piel de mi cuello y sosteniéndome con fuerza por la cintura. En un principio me reí por sus besos y las cosquillas que me hacia su mentón en los hombros y el cuello, pero se me fue al aire cuando me acomodó en la cama boca abajo.
Se puso sobre mi y de inmediato me paralicé, esto no podía estar pasando, yo no quería hacerlo de esa manera. Apreté mis ojos con fuerza, al mismo tiempo que me aferraba a la sabana, sentía su boca en mi espalda baja y sus manos acariciando mis piernas.
Lo sentí alejarse y al escuchar el movimiento, supe que estaba terminando de desnudarse, quería hacerlo con èl, pero tenia miedo de que mis pesadillas volvieran, tenia miedo de rechazarlo, de temerle.
—Emmett... —lo llame suavemente, volviéndome hacia el.
Emmett PoV
Estaba asustada, cuando vi sus ojos, supe que no estaba bien. Maldije para mi mismo, ella no quería hacerlo así porque tenia miedo, porque le recordaba lo que le había pasado.
Todo se fue al demonio entonces, imágenes que no sabía de donde salían invadían mi cabeza, evaluando las posibilidades, todo lo que le habían hecho y que ella temía ahora.
Por un momento pensé que ella se pondría a llorar, pero no lo hizo, se acerco a mi y me beso en los labios, asegurándome entre murmullos que estaba bien, me tomo del brazo y me hizo abrazarla, se acomodo de nuevo en la cama llevándome con ella.
—No tienes que hacerlo si no quieres... —murmure contra su quijada al tiempo que la besaba y volvía a apretarla contra mi.
—Solo... —dijo ella con dificultad —solo no dejes de abrazarme...
Dijo las ultimas palabras al mismo tiempo que levantaba su cadera, pegándola contra la mía.
—Rosalie... —murmure al sentir el suave roce de su piel contra mi —Te amo... —le dije pasando mi mano suavemente sobre su vientre y bajando aun mas —te amo muchísimo.
Comencé a acariciarla de nuevo, apretándola contra mi, ella se aferraba a la sabana, podía sentir como la tensión la abandonaba poco a poco. Sus pezones estaban erguidos y muy sensibles, basto que los tomara entre mis dedos, para que ella suspirara de placer. Seguí murmurándole cuanto me gustaba y cuanto la amaba, para hacerla sentir segura.
La alcé contra mi y entre en ella lento y suave mientras le murmuraba "te amo" y la besaba en la mejilla. Ella no volvió a ponerse rígida o a resistirse, solo enredó sus dedos con los míos y comenzó a jadear.
Rosalie PoV
Fue lento y suave, sin darme tiempo o razón para temer, además sus brazos estuvieron a mi alrededor todo el tiempo, protegiéndome y haciéndome sentir amada.
—Te amo... —murmuro el cuando presiono mis caderas contra el, al tiempo que se convulsionaba culminando dentro de mi.
Pasados los espasmos, yo seguía entre sus brazos, escuchando el latido de su corazón y sintiendo su suave piel contra la mía.
—Yo también te amo —le dije cundo me acuno contra su pecho.
Como siempre lo hacia, bese su pecho, probando su piel sudorosa y suave, el estaba muy quieto, mirándome con extrañes. Me sonrió y beso mis labios.
—Es la primera vez que me dices que me amas —dijo entonces —desde que regresamos. —Te asuste hace un rato, cierto? —me pregunto quitando un mechón de cabello de mi frente.
Asenti sonrojada.
Después de dormir un rato, el me había pedido que me diera un baño con el y ahora estábamos en la tina como aquélla otra ocasión, pero ahora yo estaba ocupada frotándole el pecho con la esponja enjabonada.
—No tanto —le dije minimizando el hecho de que me había quedado petrificada y que para variar (sarcásticamente) el había hecho todo el trabajo.
—Mentirosa —dijo recostándose en la bañera un poco mas relajado.
Me moví un poco sobre su cuerpo, deslizándome hasta sus caderas, me apoye en su vientre para no caerme y casi como si hubiera tocado una braza incandescente, quite mis manos.
Nuestros ojos se encontraron y casi igual que mis manos, aparte mi vista de su rostro, seguí frotándole los hombros como si no hubiera pasado nada y note como sonreía ante mi gesto.
—Te desagrada de alguna manera... que toque tu cuerpo? —me pregunto contemplándome con semblante grave.
—No —negué con la cabeza.
—Bien —respondió y como para comprobarlo, sus manos recorrieron mi cintura y caderas —pero te desagrada tocarme.
No le dije nada entonces, en parte era cierto, pero no quería que me preguntara la razón de que su cuerpo me causara repulsión. Así que decidí tomar la iniciativa y me apoye en sus hombros, moviéndome sobre el.
Esa semana fue buena, hasta que llego el sábado y el me pidió que volviera al consultorio de la doctora, entonces yo me negué y el no pudo obligarme cuando hice un intento de seducción y terminamos haciéndolo en uno de los sofás de la sala, gracias al cielo, el fin de semana Pire y Huilien eran libres y no iban a la casa.
Pasamos el fin de semana juntos, encerrados en la casa. El único que se quedo fue Patches, pero el tenia asuntos mas importantes que espiarnos, contrario a lo que pensaba Emmett.
—Donde esta ese gato? —pregunto asomándose bajo la mesa del desayunador donde me había dejado sentada segundos atrás.
Me reí de el mientras desataba el nudo de mi delantal.
—Déjalo —dijo quitando mis manos del nudo en mi espalda —es sexy, pareces una verdadera ama de casa.
Alce una ceja a modo de duda, cada fin de semana yo me encargaba de la comida y de la casa, era una verdadera ama de casa. Fingí que no pasaba nada y alcé mis pies para facilitarle que me quitara la ropa interior como siempre lo hacia.
—Dame eso —le quite mis bragas de las manos y las puse en la bolsa del delantal —no quiero que Pire o Huilien encuentren esto por aquí mientras limpian.
El se rió y yo hice igual, pero pronto las risas fueron remplazadas por gemidos y jadeos desesperados.
El jueves llego casi sin avisar y todo seguía siendo dicha. Había decidido cocinar ese día, Huilien y Pire estaban exiliadas de la cocina, así que decidieron ir al supermercado, yo estaba sola en casa con Nahuel.
—Auxilio! —escuche a Nahuel gritar y solté la cuchara que se estrello en el piso.
Me quede petrificada y aunque deseaba ir a buscar lo que asustaba al niño, no podía moverme.
—¡Hay alguien! —exclamo el niño de nuevo.
Entro corriendo a la cocina y me miro asustado.
—Hay alguien en la casa! —exclamo ansioso —Se ha robado a Patches!
Sentí los latidos de mi corazón en los oídos, esto no podía estar pasando, no podía haber alguien en la casa, mientras intentaba pensar, tome un cuchillo y lo metí en el delantal. "Esto lo vas a pagar" las palabras de Jane rondaron mi mente mientras tomaba a Nahuel de la mano y lo guiaba por la casa, buscando mi celular.
Ellos también estaban entre mis pensamientos, cualquiera de los tres estaría encantado de hacerme daño de nuevo, en especial Royce King, a el no le gustaba ser ignorado y yo lo había hecho demasiadas veces.
—Vamos a salir de la casa le explique al niño cuando yo te diga que corras lo haces y no regreses él niño acepto.
Lo tome de la mano y fuimos al jardín en busca del intruso.
