Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capitulo XXIV.— El intruso

Emmett PoV

Estaba en los vestidores preparándome para irme a casa, esperaba con ansia llegar, ya que me habían prometido un delicioso pastel de fresa hecho por mi preciosa Rosalie.

Además necesitaba llamar a Jasper, aun no había recibido su llamada, pero quería saber que estaba pasando. Papá no había dejado a Alice asistir este semestre al colegio, así que tomaba las clases por Internet, para graduarse este año y Jasper estaba en Forks, algo no muy común y ahora hablaba mucho con Edward, todo era muy extraño.

Estaba por tomar mi maleta con el equipo, cuando mi celular sonó, por un momento pensé que seria Jasper, pero era Rose, así que conteste inmediatamente.

—Hola cielo —le dije pero la voz que escuche no era la suya.

—Emmett! —era una voz de niño, frenética y ansiosa.

—Nahuel? Donde esta Rosalie? Que haces con su celular...?

—Ven rápido a casa! Unos hombres entraron y se llevaron a la señora Rosalie!

—Como? Que...?

Sentí la sangre hervir dentro de mi, esto no estaba pasando, no de nuevo!

Deje el celular abandonado y tome las llaves, solo para comenzar a correr hacia le estacionamiento.

—Emmett... —me tope con Charles en el pasillo y lo ignore —que pasa...?

Maneje frenéticamente, pasando los altos y muy rápido, era como un suicidio, pero prefería morir antes que dejar que la lastimaran de nuevo, no iba a soportarlo, ni ella, ni yo...

Deje el jeep en la calle y corrí hacia la reja, estaba abierta así que entre rápido, sin importarme si había alguien peligroso dentro, mi vida dejaba de importar cuando se trataba de ella, siempre había sido así. Podía sentir mi corazón en la garganta cuando atravesé la puerta y vi que la casa estaba desierta, había cosas tiradas e imagine lo peor.

Busque por todas partes, pero no la encontré, la cocina estaba hecha un desastre y la estancia igual, solo había un lugar que faltaba y en donde pudiera estar...

Nuestra habitación.

La puerta había sido forzada y pude escucharla sollozar dentro, su llanto era como si vertieran pequeñas gotas de ácido en mi corazón, deshaciéndolo poco a poco. Con mano temblorosa y temeroso de lo que hubiera tras ella, empuje la puerta un poco mas, sentí mi corazón quebrarse. Estaba hecha un ovillo en la cama, lloraba desconsoladamente y se abrazaba a si misma.

"No por favor..."

Escuche a mi propia alma rogar.

Esto no estaba pasando, no la habían lastimado de nuevo, no en mi casa, no en nuestra habitación.

—Rosalie... —la llame y mi voz estaba ronca y quebrada.

Ella se quedo muy quieta entonces y sus ojos se abrieron como de golpe, me miro entonces y pude ver todo el dolor y el pánico que sentía. Se levanto con sus manos, pero no pudo sostenerse, así que volvió a caer a la cama, como destrozada.

Esto era demasiado, ahora no había marcha atrás, yo iba a encontrar a ese maldito bastardo e iba a asesinarlo con mis propias manos de la manera mas lenta y dolorosa posible. Fui hacia ella, en realidad me arrastre hasta su lado, al verme me abrazó con fuerza pero sin moverse mucho de donde estaba.

—Estas aquí! —dijo ella entre sollozos.

Entonces, cuando la levante para ponerla sobre mi regazo me di cuenta que había sangre en la cama, sus manos también estaban manchadas, su ropa también...

La tome por los hombros y la observe bien, tenia un golpe en la mejilla y había sangre en sus labios.

—Estas bien? Te lastimaron? —ella no contuvo el llanto y se deshizo entre mis manos, cayendo sobre mi pecho.

La abrace muy fuerte, maldiciendo a ese infeliz, esa maldita bestia que se había atrevido a tocarla.

—Por favor... respóndeme —le suplique mirándola de frente —quien te lastimo? —mi voz estaba apretujada por la rabia y el dolor.

Rosalie PoV

Nahuel caminaba de mi mano derecha, mientras que avanzábamos por la estancia. Necesitábamos salir de la casa, fuera quien fuera quien estaba ahí, no podían ser bueno si había entrado a escondidas.

Cuando llegue a la puerta principal me arrepentí, no era buena idea salir por ahí, el jardín era muy grande y podían atraparnos antes de llegar a la reja.

—Muy bien —le dije al niño intentando calmarme —por donde entraron? —le pregunté esperando encontrar una mejor forma para salir de ahí.

—Él que se llevó a Patches entró por un hueco en la barda y los demás por la puerta del jardín.

—Los demás? —le pregunte confundida.

—Son muchos —respondió el —están vestidos de negro y usan gafas.

Mi sangre se helo, eran ellos.

Nahuel halo una orilla de mi delantal y entonces lo mire, en sus ojos no había miedo, mas bien determinación.

—Llama a Emmett, el seguro vendrá corriendo y les quitara a Patches, creo que también les dirá que se vayan porque están asustándote. A el no le gusta verte asustada.

Me reí, no se si por nerviosismo, por histeria, o por los comentarios de Nahuel, tan parecidos a los de Emmett. Era una buena opción, yo sabía que el iría por mi y me defendería, pero eso pondría en riesgo su vida, ellos no iban a pensarlo dos veces, iban a matarlo a la primera oportunidad.

El sonido de un vidrio quebrandose me hizo entrar en pánico. Me paralicé en medio de la estancia, sin saber exactamente que hacer.

—Nahuel —llame al niño cuando pude hablar por fin —toma esto —le tendí de nuevo el celular —presiona el numero uno y después el botón verde para llamar a Emmett.

El me miro y asintió, entonces lo escuche.

—Vaya, vaya! —su risa invadió la estancia, llenándola de un asqueroso hedor a cerveza.

—Que tal? Te dije que si estaba en casa —James... él estaba con Royce esta vez.

Sentí mi mente colapsar al verlos juntos, era como una pesadilla vuelta realidad, como si de pronto todo hubiera regresado. Era como revivir mi pesadilla.

—Espero que no te moleste que hayamos venido sin avisar —dijo james recorriendo la casa con sus ojos —pero Royce no dejaba de molestar.

Nahuel estaba frente a mi, mirándolos con furia. Le pase un brazo al niño por los hombros, pegándolo contra mi, estaba dispuesta a protegerlo si era necesario.

—Pero no seas descortés —dijo Royce acercándoseme mas —ven a saludar como es debido.

Apenas pude empujar a Nahuel lejos de mi, al segundo siguiente ya sentía sus asquerosas manos sobre mi. Sus dedos estaban enredados en mi cabello, haciéndome daño cada vez que intentaba alejarme de el.

—Wow! Si que vives bien —dijo James caminando por la estancia, se dejo caer sobre uno de los sofás —Emmett trabaja duro para que no te falte nada.

—Conmigo tampoco te faltaría nada —sentí el asquerosos aliento de Royce en mi cuello y lancé un grito llena de asco.

—Déjala! —Nahuel grito lanzándose contra el.

James se puso de pie y lo atrapo por la playera, Nahuel forcejeo.

—Mira nada mas, pero si tienes un pequeño cachorro guardián —dijo James estremeciéndose por la risa.

—Déjenlo en paz! —grite entre dientes —vinieron a buscarme a mi, no es cierto?

Ambos sonrieron con malicia y temí por mi, pero no podía hacer nada mas. Mire a Nahuel anhelante, esperando que el niño entendiera que era tiempo de llamar a Emmett.

—Claro que vinimos a buscarte preciosidad —dijo James acercándose a mi con una mirada asquerosa.

Me estremesi antes de que me tocara, podía sentir mi estomago retorcerse por el asco y el miedo. Volví mi rostro temerosa de que sus labios me tocaran.

—No —abrí los ojos de golpe al escuchar eso —te lo dije antes —le dijo Royce —esta vez solo seré yo —reiteró tocándome con sus sucias manos.

James pareció aceptarlo y muy dentro de mi, mi corazón descanso. En esta ocasión iba a ser mas fácil para mi defenderme, ahora solo tenia que luchar contra Royce King.

—Y que quieres que haga con el mocoso? —le preguntó tomando a Nahuel por el brazo.

—Enciérralo con el otro.

No entendí mucho sus palabras, solo pude pensar en mi, cuando comenzó a empujarme a las escaleras.

—No! —grite intentando liberarme de él, no me importaba caer por los escalones, lo único que no quería era estar cerca de el. Entonces recordé el pequeño cuchillo en mi delantal, era una buena opción, si no podía detenerlo... iba a terminar con mi vida yo misma, todo era mejor a volver a vivir ese infierno.

—No te preocupes... —me dijo susurrando asquerosamente contra mi oído.

Levante la vista solo para toparme con la puerta de la habitación que compartía con Emmett. Respire profundamente antes de que el pánico me invadiera.

—No! —grite resistiéndome a entrar.

Era el momento de luchar, ahora que no estaba James para ayudarlo a someterme.

Me volví contra el cuando empujó la puerta con un pie y le arañe el rostro, pero solo conseguí que me golpeara en la mejilla con el puño, tirandome al piso, intente arrastrarme lejos de el.

—Deja de oponerte! —dijo levantándome por el cabello —vas a agradecérmelo cuando vuelva a dejarte embarazada —me empujo a la cama y sentí que mi vida se terminaba —Ya que tu marido no ha podio hacerlo, deberías estar complacida!

Él gritó y me tape los oídos con fuerza, no quería pensar en eso, no iba a soportarlo de nuevo, no podía. Sentí que me halaba de un pie y renegué de el, eso pareció divertirlo, ya que se rió de mi intento de lucha, entonces tomo el borde de mi vestido y lo levanto.

—No me toques! —le grite girándome hacia el, pateandolo —Juro que voy a matarte si me tocas de nuevo!

Se burló de mi amenaza y luego me abofeteo, esta vez su anillo golpeo justo en mi labio y me hizo sangrar. Me tomo por los brazos, encajando sus dedos en mi piel, lastimándome aun mas. Me empujó a la cama sobre mi estomago y comencé a patear de nuevo pero el se puso sobre mi en ese momento, inmovilizándome.

—No me importa si lo disfrutas! —rasgo mi vestido y sin poderlo evitar comencé a llorar.

"Esto no esta pasando" "Es otra de mis pesadillas"

Me repetí a mi misma mientras sentía su asquerosa boca en mis hombros y sus manos recorriendo mi cuerpo, bajando mi ropa interior. No iba a tomarme de nuevo, mucho menos en la cama que compartía con Emmett.

"Te amo"

Recordé sus palabras, sus dulces besos, sus brazos rodeándome con amor, su fuerte torso contra mi espalda me había hecho sentir muchas cosas, y no iba a permitir que esto volviera a pasar, no iba a permitir que ensuciara los recuerdos mas hermosos de mi vida.

Me volví en la cama, contra empujones y golpes, luchando contra sus manos que me lastimaban. Metí la mano en la bolsa de mi delantal y empuñe el cuchillo, entonces cuando me golpeo de nuevo y se puso sobre mi, empuje el cuchillo con fuerza contra el.

Me quede quieta, mirando el techo, podía escucharlo maldecirme y gritar llamando a James. Al menos esta vez no iban a irse sin un recuerdo mío, de eso estaba completamente segura, nunca iba a poder olvidar lo que me había hecho, igual que yo.

—Royce! —James entró dando gritos, de lo poco que alcance a escuchar, Nahuel había llamado a Emmett y tenían que irse rápido. Le preguntó que había pasado y Royce le respondió que yo lo había apuñalado. Lo ultimo que supe es que Royce estaba mareado por haber perdido mucha sangre y que tenían que irse rápido porque Emmett estaba en camino.

Me reí de ellos y de misma cuando estuve sola. Me abrace a mi misma y mis carcajadas histéricas se convirtieron en un llanto de temor que jamás había sentido, era una mezcla de alivio y lamento.

—Rosalie... —su voz me despertó de mi letargo, mas no me moví, no podía, no sabia si estaba viva o muerta.

Lo mire e intente sonreír pero no pude, estaba apoyada en mis manos, pero estaba temblando así que volví a caer en la cama, esta vez cerré los ojos y di un suspiro de tranquilidad.

"Gracias por dejarme verlo de nuevo"

Murmure sintiendo como mis lagrimas corrían por mi mejilla.

En segundos estaba hincado a mi lado en la cama, lo mire aun llorando y lo abrace con mucha fuerza, respirando su aroma y de inmediato me llene de tranquilidad.

—Estas aquí! —fue lo único que conseguí decir.

Había querido mencionarlo con voz firme y segura, pero sonó a lamento, el me abrazo con mas fuerza todavía. Se puso de pie y se sentó, me coloco en su regazo y me acomodo contra el, suspire tranquila entonces, pero no termino ahí.

El me tomo de los hombros y me separo de su cuerpo.

—Estas bien? Te lastimaron? —me pregunto con un anhelo oculto, esperando una respuesta.

No pude responderle, sentía muchas cosas en ese momento, pero no creía ser capaz de responderle, así que solo me puse a llorar de nuevo, el era el único que me había visto así, no había nadie mas.

—Por favor... respóndeme —aunque era una suplica, sus dientes estaban apretados conteniendo su furia —quien te lastimo? —la ultima pregunta sonó completamente estrujada en sus garganta.

Negué volviendo a abrazarlo, no deseaba apartarme de el nunca mas.

—Estoy bien —le dije como por inercia.

El me separo de su pecho entonces y me tomo pro los brazos, me volvió hacia la cama y entonces vi a lo que se refería.

—Como puedes decir que estas bien? —me preguntó molesto —dime quien te hizo esto! Dime quien te lastimo!

La sabana estaba manchada de sangre en el centro, mis manso también, mi delantal banco y mi vestido estaban rasgados, el tenia razón para no creerme.

—No... —dije titubeante —No... no es mía —murmure —la sangre no es mía.

Entonces lo mire y su semblante era de duda pura, no me creía así que me baje de su regazo. Mis piernas temblaban descontroladamente y sentía que no iba a durar mucho en pie así que busque el cuchillo rápido.

Le mostré el arma y el no reaccionó inmediatamente.

—Emmett! —escuche la voz de un hombre en el pasillo —Rosalie!

Charles abrió la puerta de prisa y nos miro.

—Están bien? —pregunto agitado.

Emmett le contó que alguien había entrado a la casa con la intención de robar y que intentaron atacarme. La policía llego segundos después, según Charles cuando Emmett abandonó su teléfono el lo tomo y Nahuel le informo lo que pasaba.

—Nahuel! —exclame yo asustada.

Pire y Hulien regresaron y se alarmaron al ver a los policías ahí, entraron rápido y comenzaron a cuestionar sobre todo. Por otro lado, las cosas se complicaron para mi, me obligaron a ir a la estación y dar mi versión de los hechos, según dije, yo nunca vi el rostro de ninguno de ellos. Emmett se molesto con mi declaración, el sabia que yo estaba mintiendo.

Después me llevaron al hospital para que me revisaran, me hicieron muchos análisis de nuevo y confirme que no estaba embarazada aun, por un momento me dio gusto, no iba a soportar que el hubiera lastimado a mi bebe.

Después de que el confirmara con el doctor que estaba bien, me llevo a casa.

Emmett PoV

Tras regresar del hospital, la lleve a la habitación y llene la bañera. Me quede con ella hasta que termino de bañarse, la ayude a tallarse la espalda y la saque del agua caliente envuelta en la toalla.

Estábamos en la cama, intente ayudarla a secarse el cabello, pero para mi era imposible estar cerca de ella sin tocarla.

—Tócame por favor... —me pedía ella en susurros, guiando mi mano desde su cintura hasta su pecho desnudo.

Apreté la suave prominencia en mi palma, sintiéndola estremecer bajo mi piel.

—Emmett... —suspiró ella contra mis labios —Te amo... te amo mucho... —su voz se quebró en un sollozo y las lagrimas surgieron.

Deje de tocarla, pero no me quite de encima de ella, necesitaba calmarme poco a poco. Me gire para quedar a su lado en la cama, respire profundo intentando mitigar mi deseo. Ella necesitaba ternura y comprensión en estos momentos, no mi pasión y lujuria.

—No dejes de tocarme por favor... —me pidió ella acomodándose sobre mi pecho, dejando pequeños besos —quiero que me hagas el amor... Quiero que sientas cuanto te pertenezco...

Esto era demasiado, ella estaba pidiéndome que lo hiciéramos... pero no estaba bien, así que mis ansias se vieron remplazadas por la angustia.

—De que serviría que te hiciera el amor ahora? —le pregunte abrazándola fuerte para que no pudiera huir de mi cuando terminara de hablar —estas muy asustada, no va a significar lo mismo y quizá no lo disfrutes...

Pareció tomarlo de la mejor manera, porque se quedo un momento sobre mi pecho, escuchando mi corazón y luego se puso de pie y se vistió. Me dio risa que se vistiera frente a mi, ella nunca lo hacia, le daba vergüenza, pero ahora estaba tan alterada que no lo había notado.

—Es solo... —dijo volviendo a mi lado en la cama —es solo que quiero que sepas que te pertenezco y que no paso nada. No fui de otro —aseguró en un suspiro mirándome de frente.

Entonces llamaron a la puerta.

—Ya voy —dije levantándome.

Me cerré la camisa y abrí la puerta, era Pire, lo que me extraño, ya que pensé que se irían rápido.

—Disculpe —dijo ella —podría hablar con usted un momento? En realidad me gustaría mostrarle algo —lo dijo como si fuera un gran secreto.

—Esa bien —accedí y fui con ella —Ahora regreso cielo.

La vi asentir y luego seguí a Pire.

—Lo encontramos en la alacena, Nahuel dice que ya estaba ahí cuando lo metieron en ella.

Dimos la vuelta a la pared y ahí descubrí a un niño sentado en un sofá, un niño que no era Nahuel. Tenia tal vez la misma edad que el hijo de Pire, pero su cabello era oscuro y sus ojos de un extraño color azul zafiro, de inmediato sentí como clavo su vista en mi.

—Esta todo bien? —Escuche a Rosalie bajar las escaleras.

Me volví solo para encontrarla en el ultimo escalón, mirando al niño fijamente.

Tenían la misma mirada, afilada y decidida.