Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Capitulo XXIX.- No me olvides
Emmett PoV
Las cosas pasaron mas rápido de lo que pensé o espere y en cuestión de días nos citaron para rendir declaración acerca de la aparición del niño en nuestra casa. Apelamos a el buen corazón del juez, pero este se negó rotundamente a que el niño permaneciera con nosotros, así que busque por todos los medios posibles que Karl se quedara, al menos hasta que el proceso finalizara.
Una juez nos otorgo su custodia momentáneamente, hasta que buscaran a sus verdaderos padres, pero no funciono muy bien, ya que el niño se negaba a hablar.
-Bien, me parece que no tendrán problemas para adoptarlo, pero debemos hacer una investigación exhaustiva.
-Que necesitan saber? -pregunto Rosalie.
-Antecedentes penales, como esta su economía, también necesitamos evaluarlos psicológicamente, a ambos.
Rosalie, suspiro pesadamente, ya que la trabajadora social no dejo de mencionar aspectos que iba a analizar cuidadosamente. Pensé que era demasiado, pero no me importo mucho, teníamos todo para ser buenos padres, así que...
-La demanda que hay en su contra por golpear a un reportero puede alentar el proceso -entonces me quede helado.
Eleazar ya me lo había advertido, yo no era una persona de fiar después de haber golpeado a alguien, ahora se me consideraba como violento y temperamental.
Suspire y bebí de mi limonada, yo estaba en la mesa de jardín, debajo de la sombra de una gran sombrilla blanca.
-De verdad todo esta bien papá -le dije por enésima vez a Carlisle Cullen.
Ese hombre desconfiaba mas de mi que de Rosalie, estaba dándome un sermón sobre el respeto y el amor hacia la pareja, yo solo lo escuchaba, seguramente el si creía que yo había golpeado al reportero solo porque era violento.
La melodiosa risa de Rosalie me llamo la atención, estaba jugando en la piscina con Karl y Nahuel, ellos estaban salpicando mucho y ella gritaba intentando proteger su cabello del agua con cloro. Se volvió hacia mi sonriendo y de pronto deje de escuchar a mi padre, solo la vi en ese maravilloso, y diminuto, debo agregar, traje de baño blanco, eso si era un insulto para mi cordura.
-Déjame hablar con ella -dijo mi padre.
Suspire de nuevo cuando ella volvió a sonreírme y le mostré el teléfono, dejo a los chicos y fue hacia mi, me dio un beso en los labios y tomo el teléfono, casi maldije cuando se sentó sobre mi.
-Estoy bien -respondió a algo que le dijo mi papá -también esta bien -entonces se rió de algo.
Ella hablaba mucho, contándoles de Karl y prometiéndoles que pronto lo conocerían, pero yo estaba mas absorto en como la tela húmeda se le pegaba al cuerpo. Se movió sobre mi y lo único que pude hacer fue abrazarla por la cintura, pasando mis labios sobre su hombro desnudo.
-OK -ella me miro con una picara sonrisa -se lo diré, adiós.
Dejo el teléfono en la mesa y se recostó contra mi, poniendo su cabeza sobre mi hombro.
-Tía Esme dice que no hagas caso de Carlisle, solo le preocupas.
-No estaba escuchándolo en realidad -le dije jugando con el tirante en su hombro.
Ella volvió a reírse mientras yo la besaba en los labios y luego...
Solo sentí el chorro de agua sobre nosotros, Nahuel tenia la pistola de agua y Karl corría despavorido hacia nosotros, las carcajadas de los chicos resonaron en mi cabeza y luego Rosalie les siguió. Decidí tomar venganza y arroje a ambos niños a la piscina, los chicos gritaron como locos cuando comencé a perseguir a Rosalie por el jardín.
-No por favor... -dijo ella cuando la lleve hasta la piscina.
Estaba en mis brazos y yo me disponía a arrojarla también.
-No lo hagas... -me dijo con voz convincente -piensa en mi cabello, se estropeara con el cloro.
-Ok -dije yo.
Fingí que iba a soltarla, pero me arroje con ella al agua.
Los gritos de los chicos se perdieron entre las carcajadas de Rosalie.
El temido día llego, Rosalie ya le había explicado que estaría en un lugar con muchos niños, solo pro un tiempo.
-Tenemos que llenar todos esos papeles, luego los entregaremos y luego iremos por ti -le dijo mostrándole los miles de formularios que teníamos que entregar.
-Lo prometes? -le pregunto el muy suavemente.
-Lo juro -le dijo ella.
Esa escena me había dejado intranquilo, hasta ese día, las cosas habían ido de lo lindo, yo jugaba con los chicos y Karl parecía mas abierto a hablar en mi presencia, ahora ya sabia que le gustaba el color rojo, los aviones y los leones.
Hicimos una mini fiesta de despedida, antes de irse, Rose le pidió que eligiera su habitación y ella prometió decorarla para cuando el regresara, el niño eligió una que tenía ventana al jardín, además ahí había un árbol muy grande, donde pensé que quedaría bien una casa del árbol.
El viaje fue en silencio, acordamos con la trabajadora social, llevarlo nosotros mismos, queríamos asegurarnos de que fuera un buen lugar para el.
-Voy a quedarme aquí? -escuche como el niño le pregunto a Rose, enterrando su llorosa carita contra su cabello.
-Solo unos días -le dijo ella abrazándolo fuerte.
Rose lo soltó entonces y vi los rostros de ambos, ninguno quería alejarse del otro, entonces me sentí culpable, como podía estarle haciendo eso a ella y a el, pero lo hecho estaba hecho y no había vuelta atrás, ahora solo quedaba hacer lo posible para que la adopción fuera un hecho, así nos iríamos de ahí e intentaríamos olvidar lo que había pasado.
-Pórtate bien campeón -le dije hincándome al lado de Rose y revolviéndole el cabello al niño -Toma -le dije dándole un balón de fútbol que Nahuel le había enviado -aquí habrá muchos niños con quienes puedes jugar.
El niño asintió con la mirada baja, entonces hizo algo que no me esperaba, me abrazo con mucha fuerza, enredando sus manitas en mi cuello. Una sensación extraña me invadió cuando Rose me miro sonriendo, con lagrimas en sus ojos, ella deseaba eso y ahora que tenia a es niño abrazado a mi cuello, me daba cuenta de que yo también deseaba eso, quería a ese niño con nosotros, como nuestro hijo.
La trabajadora social apareció acompañada de una de las maestras del orfanato, nos indico que era hora de irnos y el estomago se me encogió. Entonces me contuve para no tomar a Karl y a Rose en mis brazos y salir corriendo de ahí, protegiendo a mi familia...
Rosalie PoV
Las mujeres llegaron por el, pero por mas que hablaban con el sobre lo bonito que era el orfanato y que había muchos niños para jugar, Karl solo me miraba a mi, suplicándome que no lo abandonara.
Antes de que se fuera, volví a abrazarlo y esta vez, bese sus mejillas empapadas por las lagrimas y su frente.
-Prometo que no voy a dejarte aquí mi cielo -le dije mirándolo de frente.
-Lo se -dijo sin poder dejar de llorar.
La maestra lo tomo de la mano entonces y le dijo que la acompañara, yo me quede hincada en el piso, sin saber exactamente que hacer con ese dolor lacerante en mi pecho.
-Ven cielo -sentí los brazos de Emmett a mi alrededor y luego me puso de pie.
Cuando lo vi despedirse desde la puerta, agitando su manita en el aire, estuve apunto de correr hacia el y raptarlo, llevármelo lejos para siempre, donde pudiera quedarse conmigo y nadie nos separara jamás. Emmett envolvió su brazo en mi cintura, murmurando un suave "todo va a estar bien" en mi oído, deteniendo mi impulso.
La trabajadora social, aun seguía ahí, mirándonos evaluadoramente.
-Esto puede ser difícil, pero le aseguro que si son buenos padres para el, tendrán a su hijo en su casa en menos tiempo del que piensan.
Luego, cuando estuvimos en el auto, no nos fuimos inmediatamente, nos quedamos ahí, mirando el enrejado de colores. Emmett tenias las manos en el volante, pero no giraba la llave o hacia el mas mínimo esfuerzo por sacarla de su bolsillo. Yo por mi parte, sentía el ardor de las lagrimas en mi garganta, me sentía muy sola y vacía, como si de nuevo hubiera perdido a mi hijo.
-Ven aquí -cuando su mano toco mi cintura, sus ojos estaban en los míos, mirándome con cariño y comprensión.
Hice lo que me pedía y me acerque, pero no fue suficiente, así que escale lo que había entre nosotros, para sentarme en su regazo. El me recibió con los brazos abiertos y besos, muchos besos por toda mi cara y cuello, yo solo pude golpearle el pecho y culparlo por esto, si el no hubiera insistido, esto no estaría pasando.
Emmett PoV
Ella siguió así por una hora mas y luego volvió a llorar, después cuando mire mi reloj, estaban por ser las 4:00 de la tarde, así que destruí nuestra pequeña burbuja y la coloque de nuevo sobre su asiento.
-Como me soportas? -me pregunto mientras limpiaba sus lagrimas en un semáforo.
Solo volví a besarla, no había nada mas que decir.
La casa estaba vacía, a excepción de los agentes de seguridad, pero ya casi estaban comenzando a volverse parte del jardín. Deje el jeep en la cochera, al lado del BMW y después que apague el motor, nos quedamos un momento en silencio, su mano estaba en la mía, con los dedos entrelazados con fuerza.
Me lleve su mano a lo labios y la bese, luego ella se acerco y también bese sus labios, una cosa llevo a la otra y en segundos, ya estaba acomodándola sobre mi en el jeep
-Por favor... -suplico ella levantando un poco mi playera.
Como siempre la complací y me la quite, entonces eché mano de los delicados bonotes de esa blusa que dejaba demasiadas cosas a la imaginación. Ella había pasado la mañana eligiendo como nos vestiríamos, ya que según ella, nos iban a juzgar. No le quite la blusa por completo, solo se la abrí por enfrente, luego le agradecí con un gemido, cuando contemple un sujetador de los que se abrochan por el frente, eso era mucho mas fácil.
Pase mis manos sobre el decorado de su ropa interior y ella suspiro, entonces baje mi cabeza y comencé a besar su cuerpo. Lamí la parte superior de sus senos, luego aparte ligeramente la tela con mis dientes, entonces ella desespero y se desabrocho por si misma.
Sonreí contra su piel cuando su entusiasmo sobrepaso a su poca habilidad e intento que nos uniéramos, sentí sus manos sobre mi, tocándome... apreté los dientes cuando sus intentos no funcionaron, tenia que entrar en ello o acabaría ahí mismo, eso seria vergonzoso. Frene sus manos y tras besarlas, me las lleve al cuello, ella se aferró a mi cuando la levante y aparte su ropa interior, dejándola bajar sobre mi. Hecho su cabeza hacia atrás frenéticamente cuando estuve dentro de ella por completo, eso me lleno de dicha y comencé a acariciar sus pechos.
Puse mis manos en su espalda y la atraje hacia mi solo para atrapar su temblorosa piel entre mis dientes.
-Rosalie... -le pedí cuando sus caderas comenzaron a moverse de un modo cadencioso, casi podía sentir que moría ahí mismo.
La retuve un rato quieta, contra su voluntad, pero necesitaba calmarme o esto iba a ser muy deprimente. Ella comprendió y se quedo quieta, llevo sus manos a mi cara y me beso lento en los labios.
-Te necesito mucho -me dijo y luego cuando sintió que la liberaba, comenzó a moverse de nuevo.
Era cadencioso, el ritmo de sus caderas y sus jadeos, además el movimiento de sus pechos cuando saltaba sobre mi, eso era mágico, yo estaba disfrutando mas contemplándola, su cara llena de placer, sus labios...
Deliraba cada vez que su labio inferior desaparecía en su boda y luego suspiraba cuando aparecía preso de sus dientes. Grito cuando llego, se movió mas fuerte y mas rápido, entonces enterré mis dedos en sus caderas, sintiéndome en el espacio sideral.
Ella cayo sobre mi en segundos, mientras que yo solo recosté mi cabeza contra el asiento del jeep, intentando respirar.
-Que fue eso? -le pregunté cuando por fin pude hablar.
La escuche reírse contra mi cuello sudoroso y luego de besarme en la mejilla se irguió sobre mi y me miro. Sus ojos estaban brillantes, tristes, pero algo reconfortados.
-Estoy triste -me dijo -así que espero y estés preparado, porque es viernes y vamos a quedarnos solos todo el fin de semana y para nuestra suerte, hoy comienzan los días rosas.
Sus manos fueron hasta su blusa abierta y acomodo su ropa interior, solo entonces me di cuenta de que era rosa.
Eso fue una locura, nunca lo habíamos hecho en el auto, yo si... pero ella no, entonces cuando desapareció ese halo de intimidad sentí como ella iba cohibiéndose poco a poco.
-Estamos en tu auto -dijo como afirmación -hicimos el amor en tu auto...
Lo ultimo sonó como un lamento.
-Estamos en casa -le dije levantando su rostro de mi pecho para besarla.
-Y la casa esta llena de gente de seguridad -dijo y se sonrojo mas.
Me burle cuando entro a la casa ocultándose de todos, no salimos de la habitación en lo que quedo de la tarde y por la noche fue peor, entonces decidimos nadar a la luz de la luna.
En la mañana volví a despertar abrazado a una almohada, rápidamente comencé a buscarla en la cama y cuando no la toque por mas que estiraba mi brazo, me decidí a levantar mi cara de la almohada.
Ella salió del vestidor, con una hermosísima falda como la que había llevado el día anterior y una blusa de botones al frente, sonreí al pensar que le había gustado lo que habíamos hecho en el jeep. Su cabello estaba aun húmedo y estaba poniéndose los zapatos, me miro y sonrió, yo le devolví la sonrisa.
-Llamaron del... la trabajadora social llamo, Karl no quiere comer, así que me permitieron ir para que comiera.
Luego se puso el otro zapato.
-Te acompaño -exclame casi inconscientemente.
Ella sonrió y me urgió a levantarme rápido.
Me di una ducha como un rayo y luego me vestí, cuando baje ella ya estaba en su auto, el BMW ya estaba frente a la reja y ella estaba al volante. No pregunte nada, solo me subí al asiento del copiloto, tras nosotros salió la camioneta de siempre, con los guardaespaldas en ella.
Karl comió y charlamos con el, lloro de nuevo y Rosalie con el, esa parte fue dolorosa, pero conseguimos que nos dejaran verlo, al menos tres veces a la semana, eso era un triunfo. La directora del orfanato acepto que le lleváramos sus juguetes y algunos dulces, solo para que estuviera mejor.
Gracias a eso, terminamos en un centro comercial.
Estaba eufórica, la vi recorrer cada tienda de niños, donde miraba con anhelo la ropita de bebe y luego corría hasta la sección de niños mas grandes. Perdí la cuenta de cuantas bolsas tenia, así que solo seguí caminando tras ella, encontró una juguetería y fue peor.
Tomo un video juego para niños pequeños, un auto de control remoto y casi grito cuando encontró uno de esos autos contables, era un mustang rojo, no necesito decir mas, así que fui hasta ella y la abrace por la cintura.
-Es perfecto, cierto? -me pregunto mirando el juguete.
-Cielo... -la llame pero me ignoro.
-Crees que podríamos encontrar un BMW de este tamaño?
-Rose -la llame de nuevo, besando su mejilla.
Ella se volvió hacia mi entre mis brazos, estaba sonriendo ilusionada, apuesto a que podía ver a Karl en ese auto miniatura. Pero necesitaba regresarla a la realidad, dejarla seguir era mas cruel.
-No puedes llevarle eso a Karl -le dije yo.
-Si puedo -se defendió con vehemencia -la directora del orfanato dijo que estaba bien si le llevaba cosas -me dijo -solo es un juguete.
Me beso en los labios, intentando convencerme, pero por mas que lo hiciera, no había marcha atrás.
-Podemos comprárselo -le dije -eso no me molesta y lo sabes.
No me había importado comprarle un auto de verdad a ella, así que esa miniatura, era una pequeñez.
-Pero no puedes llevárselo al orfanato -puntualice yo intentando hacerla entrar en razón.
Estaba apunto de contraatacar cuando se lo dije.
-Que va a pasar con los otros niños? -le pregunte -como crees que van a sentirse cuando Karl tenga este auto y ellos no?
Volvió a su estatura normal y me soltó el cuello, se quedo pensando un momento y luego miro el auto. Se volvió de nuevo entre mis brazos, apoyándose de nuevo en mi pecho, le pase los brazos de nuevo por la cintura.
-Podemos llevarlo a casa para cuando nos regresen a Karl? -pregunto ella, su voz era de desilusión pura, así que la abrace mas fuerte.
-Claro que si -le dije -y sabes que? -le bese la mejilla -elige mas cosas para los otros niños, así no van a sentirse mal cuando le lleves sus obsequios a Karl.
Y así lo hizo, compro muñecas y juegos de te rosas, osos de peluche para cada niño y también sonajas para los bebes, logre disuadirla de las bicicletas, argumentando el peligro que representaban para los mas pequeños.
De cualquier manera, ella estaba mucho muy feliz, y yo era feliz si ella lo era, así que, estábamos de los mejor.
Rosalie PoV
Regresamos a casa después de entregar las cosas al orfanato, me gusto mucho darles cosas a los niños que no tenían nada y hasta comencé a preguntar por los benefactores del orfanato y la forma en que los mantenían a flote.
Regresamos en el BMW, esta vez Emmett condujo, regresamos de noche y el les dijo a los chicos que podían irse a dormir, ya que no íbamos a salir mas y la casa ay tenia un sistema de alarmas.
-Espera -me tomo la mano cuando pretendía salir del auto.
Me quede quiera y luego me halo hacia el.
-Que haces? -le pregunte con una carcajada.
Me dejo sobre su regazo, con mis piernas encima de las suyas, entonces metió su mano bajo mi falda y comenzó a halar mi ropa.
-Tu auto también quiere unirse al club -respondió mientras señalaba su jeep a nuestro lado.
Sonreí e iba a montarme sobre el cuando me giro, dejándome contra el volante.
-Tu auto es un poco mas estrecho -solté un jadeo y mes estremecí al tiempo que el hablo contra mi oído y me apretaba contra si.
Su brazo rodeaba mi cintura, apoyándome fuertemente contra el, una de sus mano estaba en mi blusa, desabotonándola y bajándome el sujetador.
-Es demasiado estrecho -dijo mientras tocaba con sus fuertes dedos mis pechos.
-Emmett.. -suspire dejándome caer contra su pecho.
La mano en mi cintura había descendido hasta mi entrepierna, sus dedos bajo mi falda se movían demasiado lento. Moví mis caderas contra sus dedos cuando comencé a sentir la tremenda necesidad de tenerlo dentro de mi. Gemí fuerte cuando sus dedos estuvieron dentro de mi, revoltee mi cabeza contra su pecho, hasta que sentí su aliento contra mi boca.
-Hazlo ya... -le suplique mordiéndole el labio inferior.
-Lo que pidas... -me respondió abriendo su boca y devorándose la mía.
No deje de besarlo, ni cuando me levanto para desabrocharse el pantalón, ni cuando comenzó a entrar en mi. Me separe un poco de sus labios solo para jadear furiosamente, sus manos seguían ahí, justo donde nuestros cuerpos se unían.
Comencé a moverme sin darme cuenta, no era algo que planearas, solo sucedía, siempre sucedía. Mi cuerpo estaba poseído y solo buscaba satisfacción física, el amor que sentía por Emmett, estaba mas vivo que nunca.
El enterró sus dedos en mis caderas cuando me moví mas rápido, iba a hacerlo terminar primero y la idea me gusto mucho, el siempre esperaba a que yo terminara.
-Rosalie... -murmuraba contra mis oídos -Rosalie... Rosalie...
Entonces sus dedos me acariciaron con mas ahínco mientras levantaba sus caderas contra mi, apreté mis piernas con fuerza y lo escuche gemir placenteramente, luego termine.
Moví mi cabeza hacia un lado cuando la luz del sol me cegó.
Estaba en mi cama, las suaves sabanas estaban sobre y bajo mi cuerpo, me revolví y distinguí el olor de mi shampoo por todas partes. Sonreí al recordar porque olía así.
-Despertaste -la voz de Emmett me hizo cobrar conciencia poco a poco.
Mire hacia un lado, eran poco mas de las 10:00am, luego mire hacia el y vi que estaba completamente vestido, luego hacia mi, estaba desnuda, solo la sabana estaba sobre mi cuerpo.
-Duermes demasiado -se quejo el cuando bajo sus labios y me beso.
Sonreí, el también olía a mi shampoo.
-Tu no duermes nada -le dije moviéndome un poco.
Sisee al sentir un ligero dolor en mis caderas, Emmett y yo teníamos que dejar esos fines de semana locos o iba a acabar conmigo. El noto que me dolía y lo vi fruncir el seño.
-Donde vas? -le pregunte intentando distraerlo.
-A correr -dijo sonriendo -que ya no vaya al entrenamiento no es pretexto para comenzar a engordar.
Me reí de el y luego lo atraje hacia mi de nuevo.
Me beso en los labios y luego en el cuello, así siguió.
Deslizó la sabana sobre mi cuerpo y me dejo completamente desnuda, me quede quieta cuando levanto la vista para contemplarme. Su mano fue a mi torso, de ahí a mi vientre y la dejo sobre mi cadera.
-Ya me voy -dijo inclinándose a besar el hueso de mi cadera.
No termino ahí, siguió con mi vientre y luego me beso entre los pechos, culmino en mi boca y yo saboree sus dulces labios. Suspire cuando se alejo de mi, no estaba tocándome, solo besándome, aun así, me estaba volviendo loca.
-Mejor me voy ya o vas a terminar en el hospital -dijo levantándose.
Me senté en la cama y tome la sabana, me la enredé en el cuerpo y lo seguí, al volverse para verme, subió de nuevo y paso un brazo por mi cintura, me dio un abrasador beso.
Suspire cuando se fue, estaba en el cielo de nuevo.
Aun no regresaba cuando decidí levantarme, me puse algo ligero, como siempre ahí no podía usarse otra cosa que no fuera ropa clara y de tela ligera.
-Su amiga esta aquí de nuevo -me informo Huilien trayendo una tasa de te.
Eso seguro se lo había pedido Emmett, pero quien estaba ahí de nuevo?
Llegue al recibidor, entonces me encontré con alguien a quien no esperaba, Heidi.
-Tu casa de verdad es hermosa -dijo mirando alrededor -parece un castillo. Pero es justo, tienes al príncipe.
