Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.
Capitulo XLVI. - La bandera blanca y la venganza.
Rosalie PoV
-No viniste a hablar de mi casa o sí? -le pregunté.
-En realidad... -dijo ella tomando asiento frente a mí -vine a hacer las paces contigo, no quiero pedirte que seas mi amiga, porque eso no va a pasar, pero al menos quiero que sepas esto por mí.
Me quede muy quieta entonces, que quería decirme? Cuál era el problema ahora?
-Lo de las fotografías... -comencé pero ella alzo una mano indicándome silencio.
-Las fotografías son de hace años, cuando comencé a salir con Emmett. Yo estaba mal, nunca he estado bien en realidad, pero en esa época mi dolor era peor, no intentes o pretendas comprender...
Me miro anhelante, pero yo no supe exactamente que quería de mí o a que se refería.
-Emmett es el mejor hombre que he conocido, no le importo quedarse conmigo cuando estaba ebria o cuando me drogaba, el siempre estaba conmigo. Por eso esta en esas fotografías, él me llevo a la clínica de rehabilitación -estiro sus muñecas y pude ver en ellas las cicatrices - prácticamente salvo mi vida.
Yo sabia que tan magnifico podría ser Emmett y además sabia que tan curativa y bondadosa podía ser su presencia en la vida de alguien destruido.
-Sabes que fue lo que paso entonces? Sabes porque intenté suicidarme? -Me pregunto y yo solo negué con la cabeza -por tu culpa.
Entonces me quede muy quieta, mirándola fijamente.
Ella había estado apunto de morir por mi culpa?
-No me mires así, ni pienses que fue por Emmett -puntualizo -tu esposo no es lo único que yo he deseado de ti.
Entonces no supe que pensar, si bien yo sabía que ella sentía algo por Emmett, no podía concebir algo mas que ella pudiera envidiarme.
-Esto fue por Marcus... -me dijo mirándome fijamente -hace como... 5 o 7 años, recuerdas?
Entonces abrí la boca pero no salió nada.
Recordé todo, la escena que le había hecho a mi padre, su cara de dolor y resignación, sus intentos de hacerme entrar en razón y... su rostro de ahora, su soledad y su dolor.
-Yo le conocí gracias a Aro, es uno de los pocos beneficios que obtienes al ser la hijastra de Aro Cullen. -sonrió pesarosa -Tu padre era una persona muy diferente a las que yo había conocido, muy a pesar del terrible dolor que sentía. Yo quise hacerlo feliz Rosalie, es a la única persona que he amado y el único hombre que me ha tratado como a una mujer y no como un objeto –sonrió levemente, como recordando algo gracioso –porque muy a mi pesar, ni siquiera con Emmett me he sentido como una mujer realmente –volvió a sonreír –el... el solía decir tu nombre cuando estaba ebrio o cuando... –dejo inconclusa su descripción y no me moleste en preguntar, no quería escuchar detalles de su relación –así que ni acostándome con el logre quitártelo realmente.
Parpadeé sorprendida, Heidi no era del tipo de persona que aceptaba su derrota, era justo como yo.
Yo sabia que tipo de relación habían llevado ella y Emmett, pero jamás pensé que el mencionara mi nombre aun estando con ella, casi di un suspiro de alivio. Después de que comenzaran a circular las fotografías y reportajes de él saliendo con otras mujeres, mi mente inmediatamente lo relacionaba con el sexo, la única parte que no había podido compartir con el.
Sonreí para mi recordando esa noche y la anterior, ahora era diferente, el había curado por completo mis heridas y me había borrado toda huella que no hubieran dejado sus manos, me estremecí de solo pensar en sus manos. Ya casi no recordaba nada de lo que me habían hecho esos miserables, ahora solo estaba el.
Era como si nunca nadie me hubiera tocado antes.
-Me da gusto que las cosas vayan bien –dijo ella con una sonrisa que no supe como interpretar.
Saco un cigarrillo y estaba apunto de prenderlo, pero hice un gesto de molestia y no lo encendió.
-Lo siento, supongo que no quieres humo por aquí... los niños y eso... –dijo guardándolo de nuevo.
Suspiro y me tendió un sobre.
-De todas formas, solo vine a tender la bandera blanca -en el sobre había unos papeles -Su nombre es Santiago Bazzi, en realidad su verdadero apellido seria Volturi, pero es... difícil de explicar. Su madre es Gianna Bazzi, la recuerdas?
No recordaba a nadie con ese nombre, así que me quede callada, mirando la imagen de Karl en ese papel.
-Gianna era una modelo de mi madre, pero es menor que tu, así que tal vez no la recuerdas, ella tuvo un romance con Cayo Volturi. Llevaba tiempo viéndose con Royce, pero el imbecil la golpeo hasta dejarla moribunda, quería que llamara a Cayo porque quería proponerle un negocio.
Entonces la mire interrogante, para que querría Royce a Cayo?
-Exacto -me respondió -King quiere vengarse de ti, por despreciarlo y herirlo, por eso intento convencer a Cayo de que asesinara a Emmett.
Ahogue un gemido, Royce King estaba planeando poner en nuestra contra al jefe de la mafia Italiana. Me lleve la mano a la boca y me deje caer en el sofá, ella se sentó frente a mí y me miro con semblante preocupado.
-Cayo sé negó a tratar con el -me dijo luego -por... por alguna extraña razón... se niega a hacerle daño a cualquier Cullen.
-Entonces... ? -no termine la pregunta, estaba demasiado confundida.
-Van a estar bien -me dijo ella de una manera tan segura que lo creí inmediatamente -pero debes decirle a Emmett quien te violo, solo así podras estar completamente segura de que van a estar bien, no puedes luchar contra algo que no ves.
No le respondí nada, eso no iba a pasar, yo no iba a decirle a Emmett lo que me había pasado exactamente y quienes lo habían hecho, eso lo ponía en peligro y además... ya no quería recordarlo.
Me quede quieta por un momento, asimilando todo lo que ella acababa de decirme. Baje la vista al documento en mis manos, ahí aparecía la fecha exacta de su nacimiento, su tipo de sangre, su nombre completo, sus padres, todo estaba ahí, eso tal vez iba a acelerar el proceso de adopción.
-Te agradezco esto, de verdad -le dije sinceramente. -Hable con mi padre -comencé -arreglamos las cosas entre nosotros -le dije y podía jurar que vi una chispa de felicidad asomar en sus ojos -pero eso no quiere decir que yo acepte de alguna manera tu relación con el.
-No esperaba mas de ti -dijo ella bajando la mirada.
Solo paso un momento, en el que pensé que iba a ponerse a llorar.
En silencio ella se puso de pie y luego se despidió con un ligero movimiento de su mano. De verdad apreciaba mucho lo que había hecho, pero dentro de mí estaba desatándose una batalla, sobre que decirle o como agradecerle. Mi corazón pedía a gritos que le diera la nueva dirección y él numero de mi padre, pero ella no era buena para él.
Heidi tenia demasiados conflictos.
Heidi PoV
Cuando salí de la casa de Rosalie, los chicos de seguridad, ya me habían pedido un taxi, lo aborde y le pedí que me llevara de regreso al pequeño hotel en la bahía.
Intente no pensar en la reacción de Rosalie ante la posibilidad de que su padre rehiciera su vida, a mi lado específicamente.
Mi teléfono sonó en el fondo de mi bolso sacándome de mis pensamientos.
-Dónde estas maldita perra? -apenas respondí, la voz de Royce me sorprendió.
-No te voy a decir donde estoy ahora, pero si donde estuve, sabes Rosalie se ve preciosa, se ve muy feliz, también subió un poco de peso... Oh por dios! Será posible que este embarazada? -fingí demasiado.
-Maldita! -lo escuche gritar y también escuche como golpeaba algo -apenas te ponga las manos encima...
-No puedes -le dije jactándome de mi poder -Se donde esta Gianna Bazzi... -le dije mirando mis uñas, necesitaban un retoque -sabes... ella recuerda quien estuvo en su apartamento, además tu numero se quedo grabado en la contestadora, grandísimo imbecil.
-No te atrevas a amenazarme -sentencio -cuando te ponga las manos encima voy a...
-No vas a hacerme nada en realidad, como siempre. Solo vas a tragarte tu coraje y a seguir con tu estúpida e insulsa vida.
Entonces colgué, revise mis mensajes y tenia como 100 de mi mama, seguía suplicando que regresara, pero eso no iba a pasar así que solo los borre.
Emmett PoV
Regrese a casa y vi a Rosalie algo extraña, no estaba como siempre, desayunamos juntos y luego vimos televisión, aun era temprano para ir a ver a Karl, podíamos comer con el, eso era un plus extra que nos habían concedido, ya que solo así comía el niño.
-Disculpe señor -dijo Huilien -tiene una llamada.
Me pareció extraño que no dijera quien era, así que fui a contestar a la sala, tal vez Rosalie no debía escuchar. Respondí y me tope con la noticia de que la madre de Karl había aparecido.
Colgué diciéndole a la trabajadora social que iríamos de inmediato.
Cuando regrese ella me miro suspicaz, como siempre, entonces no pude ocultarle nada.
-La madre de Karl apareció -le dije yo.
Ella solo asintió masticando lentamente un bocado de fruta.
-Gianna Bazzi -dijo ella en voz baja.
Rosalie PoV
-Cómo lo supiste? -me pregunto Emmett.
-Heidi estuvo aquí -le respondí mirándolo -me dio esto.
Le di el documento con los datos de Karl.
-Santiago Bazzi -respondió él leyendo atento -Wow, apenas tiene 4 años y medio -dijo asombrado -sabe leer y habla perfectamente -dijo el atónito –cielo, creo que tenemos un cerebrito, justo como Edward.
Sonreí por su reacción, el solía burlarse de Edward por sus buenas calificaciones, me reí aun mas cuando recordé que Edward tenia que ocultarse cuando llegaban las calificaciones.
Nos cambiamos para ir a la oficina de adopciones, queríamos arreglar él tramite lo antes posible y saber si podíamos ver a la famosa Gianna.
Justo cuando íbamos de salida, el teléfono sonó y me abalance sobre el.
-Hola -respondí.
-Señora Cullen? -era la directora del orfanato.
-Si soy yo, que ha pasado?
-Pues... Karl... el... no quiere comer, dice que solo lo hará si usted viene.
Le informe a Emmett y fuimos hacia donde estaba nuestro pequeño angelito, las maestras nos guiaron hasta donde estaba él. Entramos en el salón de clases y ahí estaba, completamente solo, mirando por la ventana, ausente.
-Tienes hambre? -le pregunto Emmett poniendo frente a el una hamburguesa, papas y malteada.
El niño asintió y comenzó a comer, cuando llevaba la mitad de todo, me miro fijo. Yo estaba sentada entre las piernas de Emmett y sus brazos estaban a mí alrededor abrazándome, todos estábamos en el piso.
-Yo no me llamo Carlisle -dijo de pronto en un tono muy bajo.
-Ya lo sabemos -le respondió Emmett.
Nos miro expectante.
-Tu mama apareció -le dije tanteando su reacción.
-Entonces van a regresarme con ella y no con ustedes? -pregunto un poco asustado.
-Eso parece -le respondí yo.
-Pero ella... ella no nos quiere... ni a mí ni a Corin -dijo muy resulto -lo dejo en una casa como esta e iba a dejarme a mi también, solo que esos tontos entraron a la casa y la lastimaron.
-Quien entro a tu casa? -me sobresalté al escuchar la pregunta de Emmett, me abrazo mas fuerte y yo temblé pensando que Karl iba a decírselo.
-Los hombres que intentaron lastimar a Rose -sentencio el niño.
Emmett me miro entonces, no supe que decir, como le decía que no había sido uno solo el que me había violado.
La trabajadora social entró, le habíamos dicho lo que pasaba y había acudido ahí. Nos hablo de los tramites que debíamos hacer ahora que la madre había aparecido. Debíamos pedir su consentimiento para quedarnos con el niño y ella tenia que renunciar a todos sus derechos sobre él.
Estaba muy nerviosa, solo uno de nosotros podía pasar a hablar con ella, así que supliqué para ser yo quien lo hiciera, seguro Emmett iba a preguntarle sobre quien entro a su casa.
-Puede pasar -me dijo una enfermera.
Tenia la mano de Emmett en la mía, me limite a soltarlo, entonces me apretó de nuevo, yo solo sonreí y seguí.
Cuando entre me quede pasmada, era muy joven, tal vez no era siquiera mayor de edad.
-Eres tu quien se quiere quedar con Santiago? -pregunto con un acento italiano casi imperceptible.
-Santiago -repetí, no me gustaba, se escuchaba muy serio para un niño como el, al menos Carlisle era un nombre alegre.
Asentí algo avergonzada, ella tenia varios golpes y no se veía anda bien, seguro que le dolía horrible.
-No puedes tener hijos? Eres estéril? -me pregunto y me quede muy quieta, era casi una niña, pero estaba llena de rencor y odio.
-Una vez estuve embarazada -le dije yo respondiendo a su pregunta.
-Y que? -preguntó ella.
-Lo perdí -le dije minimizando el hecho de que yo misma me había deshecho de el.
-La vida es injusta -dijo clavando en mis sus fríos ojos azules -Tu quieres un hijo y no lo tienes y yo tengo dos -entonces soltó una carcajada seca.
-Los quieres de regreso? -le pregunté directamente, no me agradaba.
-Eres la primera persona que me pregunta algo como eso -dijo ella y sonrió -a los 16 nadie te pregunta que es lo que quieres, solo te dicen que hacer.
Tome aire muy profundamente y me senté en la silla a su lado.
Necesitaba convencerla de que me diera lo que quería, ella no quería a Karl y yo si, era mas que quererlo, lo necesitaba.
-Yo no amaba al padre de mi hijo -comencé -me violaron -le dije tragando para borrar el nudo de mi garganta -no fue solo uno... -le dije con la mirada baja -yo iba a casarme sabes? Me case, pero no funciono, además yo estaba embarazada...
Tome aire de nuevo, no podía respirar.
-Tome la salida fácil –le dije yo intentando no recordar mucho –pero no funciono de todas formas, solo conseguí una herida peor.
Estaba mirándome de una forma extraña, no era compasión ni mucho menos, pero si pude notar al menos una chispa de condescendencia.
Se quedo en silencio un rato.
-No voy a quedarme con ellos -dijo y mi corazón brincó de alegría.
-Estas... estas segura? -le pregunte deseando no hacerlo.
-Si, estoy completamente segura, él me daba dinero por quedármelos, pero... no... no los quiero.
Llame a la trabajadora social, le explico lo que tenia que hacer y ella nos preguntó a Emmett y a mí si queríamos quedarnos también con su bebe.
-Corin es más pequeño que Santiago.
-Karl -dijo Emmett -vamos a llamarlo Carlisle.
-A él le gusta? –preguntó ella de forma extraña.
Emmett asintió y ella dijo que estaba bien.
Nos dio la dirección de la casa hogar donde había dejado a su otro hijo, entonces me pidió un favor.
-Nunca vayas a decirles que no los quise -dijo apretándome la mano -tal vez les haga daño saberlo.
Le dije que si y luego observe feliz como firmaba el documento.
-Con esto ella renuncia a sus derechos como madre -me dijo Kim, la trabajadora social que me sonreía con complicidad -ahora vamos a retomar el proceso donde lo dejamos, pero todo va a ser más fácil ahora.
Heidi PoV
Ya no había nada mas que pudiera hacer ahí, ya no tenia ni el mas mínimo caso continuar en un mundo donde yo no tenia nada mas que mi dolor y mis recuerdos.
Metí mis cosas en una maleta, de todas formas no iba a llevarme nada y nadie iba a estar para recoger todo eso cuando yo no estuviera. Entonces recordé a Jane, tenia que despedirme de ella y asegurarme que no fuera a olvidarme nunca.
-James? -lo llame -donde estas?
-Quién es?
Rodee los ojos al darme cuenta que estaba ebrio, tal vez las cosas iban a complicarse un poco.
Alec PoV
Estaba en la recamara con mi hermana, ella estaba medio inconsciente, con su cabeza sobre mis piernas, yo solo le acariciaba la frente mientras miraba mi celular. ¿Dónde se había metido Heidi? ¿Dónde estaba y con quien?
Entonces como atraído por mi mente, el teléfono sonó.
-Alec -su voz lleno toda mi cabeza y no supe mas de mí.
-Dónde estas? Que estas pensando? Aro esta furioso.
Sollozó un poco y luego escuche como se aclaraba la voz.
-Lo siento... estaba asustada y... y pensé que... -se soltó a llorar y supe que me necesitaba.
-Dónde estas? -le pregunte.
-En la bahía -respondió con voz llorosa -ven por favor.
Me levante rápido, dejando a Jane en la cama, estaba drogada, al igual que yo y el resto, tenía una adicción a las drogas, solo que ella elegía estar sola. Según Aro, no debías mostrar tu debilidad ante nadie, aun y cuando fue él quien le indujo esa debilidad a mi hermana.
Me puse el saco y tome mis llaves, necesitaba encontrar rápido a Heidi, ya luego resolvería como convencer a Aro de que la dejara regresar. Ella iba a agradecérmelo, y tal vez me dejara estar a su lado, de la manera en que yo quería, en la que siempre había deseado, desde que la vi cuando era un niño.
Deje a mi hermana sola, no iba a pasar nada, solo despertaría y se molestaría por no encontrarme, pero eso iba a ser todo.
Conduje hasta la bahía y la busque por un rato, la encontré en la orilla del mar, en la playa, no parecía drogada o borracha.
-Vamonos -la tome del brazo con fuerza.
-Alec, espera -me tomo el rostro con sus manos y no pude evitar perderme en su mirada -tengo que decirte algo.
-Sea lo que sea -le dije yo besando sus manos -no importa, lo único que importa ahora es que estés bien. Voy a llevarte al hotel, mañana en la mañana partiremos a Volerra, tu, Jane y yo, de esa manera Aro no va a lastimarte.
Me pidió que la acompañara a su habitación, estaba alojada en un pequeño hotel, nada elegante, por eso no había podido encontrarla. Le ayude a empacar y justo cuando pensé que nos iríamos, me detuvo.
-Mírame -me dijo buscando mis ojos -me quieres de verdad?
Moví la cabeza, era estúpido que me preguntara algo como eso, acaso no se lo había demostrado mas de mil veces?
-Sabes de mis sentimientos desde hace años -le dije yo poniendo mas atención a su rostro -te amo Heidi.
-Eso pensé -fue lo único que dijo antes de empujarme a la cama.
Comenzó a besarme el cuello y a desnudarme lentamente, como en mis más hermosos sueños, deje que hiciera conmigo lo que mejor le pareciera, yo le pertenecía en muchas maneras, excepto en la física.
Heidi PoV
(esto paso antes de la escena anterior)
Quede de ver a James en el centro, había estado tan drogado y ebrio, que no noto que tenían ordenes expresas de atraparme apenas verme, yo era ahora una desertora.
Lo lleve yo misma al hotel, me dijo que había estado en un club nocturno con unos amigos, le pedí que los llevara, cualquier amigo de James, era bienvenido a mis propósitos.
Cuando llegamos al hotel, llame a Alec, debía hacerlo salir de la suite, así que fingí que estaba asustada, él iba a ir rápidamente, como siempre, profesándome ese amor enfermizo que sentía por mi.
Lo siguiente fue fácil, la recepcionista ya sabia quien era yo y no se molesto en avisar, ella sabia bien lo que se hacia en la suite de Jane. Los lleve por el ascensor y una vez ahí saque la cámara de video y se la di al que parecía mas sobrio.
-Vez esto? -le pregunte mostrándole un cheque con muchos ceros -va a haber mas de estos en la recepción para ti, solo debes entregar la cinta a cambio.
El chico asintió, le parecía divertido, pero en realidad no sabia en que se estaba metiendo. Yo tenía una llave de esa suite, así que solo abrí y entre, como me lo esperaba, ella estaba tendida en la cama, muy drogada.
Me acerque a ella e hice pasar a los chicos.
De mi bolsa saque la jeringa y las manos me temblaron mientras la preparaba.
-No me toques -dijo ella medio dormida.
-No te preocupes, a mi no me importa tocarte, pero tal vez a mis amigos si.
Los vio pero no se movió mucho, mas bien no podía.
-Ves esto de aquí? -le pregunté mostrándole la jeringa y buscando el ángulo perfecto en su brazo -"Si te inyecto todo esto, vas a entrar en coma" cimite su tono mientras la inyectaba -Amaría saber que entraste en coma.
Puntualice mi venganza con su mismo dialogo.
-O que te contagiaran de SIDA -le dije cuando termine de inyectarla -los encontré en un bar de muy, pero muy mala calidad.
James tomo la jeringa y la miro fijo.
-Es por si se le pasa el efecto antes de tiempo -le dije yo pero reconsidere -olvídalo, son suficientes como para que ella no quiera irse.
Regrese a su lado en la cama y aparte su cabello del los oídos.
-Esto que te va a pasar ahora -le dije eligiendo cuidadosamente mis palabras -yo lo viví muchas veces en la inconciencia -me reí de eso, ella había provocado cada una de mis desgracias -pero Rosalie -suspire al recordarla burlándose de ella el día que la dejamos con ellos -recuerdas que dijiste ese día? Diste instrucciones de que nadie la drogara o la emborrachara, querías que disfrutara cada momento... pues es lo mismo que quiero para ti, lo que te di va a durarte... como unos 10 minutos mas, para entonces... tal vez vayas en el segundo.
Me reí de ella y luego comencé a caminar hacia la puerta.
Le quite la jeringa a James y la puse en mi bolsa de nuevo, le reitere las instrucciones al chico de la cámara y luego salí.
Deje a Alec dormido en el pequeño cuarto, con mis cosas y una nota. Antes de salir de ahí.
"Perdóname por esto Alec, no quería irme de este mundo sin compensar todo el bien que me has hecho"
"Te amo.
Heidi"
Cuando salí de la habitación, el taxi me esperaba en la entrada, era la misma persona que me había llevado desde que me escape de la clínica, no podía confiar en nadie más. Antes de irme marque el teléfono de mi madre.
-Heidi? -respondió -donde estas? Por que no has vuelto? Por dios Heidi, reacciona ya y regresa.
-Madre... te quiero mucho -le dije y luego no hubo nada más.
-Hija! Heidi! Mi Cielo, por favor.
-Lo siento mucho, no quiero esta vida.
Entonces colgué, dejando a mi madre con el corazón roto, lo pensé, contemple regresar por ella, pero así como había sido una mujer inteligente y emprendedora, así era ahora esclava de Aro, su más fiel servidora y mi más acérrima enemiga.
