Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
JOZEF DMOWSKI
Después de haber dormido casi toda la mañana, una despeinada joven castaña salía del cuarto de baño.
Estaba algo cansada por el viaje y la tristeza no quería abandonar su corazón.
La casa de Hermione constaba de dos habitaciones, un comedor en donde también estaba la cocina empotrada en una pared, su habitación y dentro de la misma el cuarto de baño.
El departamento era antiguo, sus paredes eran blancas y estaba alfombrado de azul, el comedor de su casa era largo pero angosto, al entrar se podía ver una pequeña mesa de madera con 4 sillas, cada una de ellas tenía sobre el asiento un almohadón de color naranja, en la pared de la izquierda se encontraba la pequeña cocina empotrada, más adelante se veía un sillón de dos cuerpos color camel y finalmente una mesa ratona.
La ventana del comedor, ubicada a uno de los laterales del sillón, era pequeña con marcos de hierro y vidrios opacos. Esa ventana daba a otro edificio muy antiguo.
La ciudad era hermosa, en invierno se podían divisar a lo lejos los picos nevados de las montañas y el cielo se veía más cercano.
La habitación de la joven era cuadrada, solo había una cama de 2 plazas cubierta por un cubrecama tejido a crochet, un pequeño ropero y nada más.
Hermione no tenía escritorio, casi todos sus papeles los guardaba en un pequeño pero bello baúl de madera, que estaba justo al lado de la mesa.
Cada vez que necesitaba algo de ahí, lo tomaba y luego lo guardaba.
También guardaba recuerdos en el baúl.
Después de levantarse esa mañana, tomo un té y fue hasta él, saco una pequeña caja de color rojo, dentro de ella guardaba algunas fotos.
Había una, en especial, que la guardaba celosamente, la fotografía de 10x15 estaba envuelta en paño de seda color verde esmeralda, se sentó en una de las sillas y la apoyo sobre la mesa, con sumo cuidado fue desdoblando el pañuelo verde hasta llegar a la fotografía, la tomo entre sus manos y la miro, era una foto que tenía guardada hace bastante tiempo, era de su época en Hogwarts, Colín les tomo esa foto a ella y Ron cuando Gryffindor gano la copa de Quidditch.
En la foto móvil un pelirrojo jugador la abrazaba con tantas fuerzas que la alzaba en el aire y la hacía girar, unas lágrimas se escaparon de sus ojos cansados, ¿para que la saque de su lugar? se pregunto, le hacía muy mal verlo, pero era una necesidad, necesitaba ver su rostro de otra forma ya que lo tenía permanentemente en la cabeza, guardo la fotografía en el pañuelo verde esmeralda y la coloco dentro del baúl, lo cerró con fuerzas como si nunca más pudiera volver a abrirlo.
Lo mejor era salir, se dio un baño y lavo su largo cabello, se vistió y se fue al trabajo, comenzaría inmediatamente a dar clases, no debía detenerse, tenía que estar activa para no pensar en él.
En otro lugar un pelirrojo mago llegaba a Francia, miraba todo con los ojos abiertos como plato, nunca había salido de viaje solo.
Lo primero que le sucedió es que lo embargo la desesperación, no entendía nada en los letreros, todo estaba en Francés, saco de su bolsillo derecho el diccionario de idiomas que le había comprado Harry, se sentó en banco de la estación a mirarlo, la verdad no le era mucha ayuda y no sabía muy bien cómo usarlo, luego de una hora logro decir en la recepción de informes
-disculpez-moi, je cherche le guichet-(discúlpeme, busco la bonetería).
La francesa de la mesa de recepción se rió con ganas, ella hablaba su idioma y le indico que fuera a la ventanilla numero 15, por el pasillo derecho.
Ron también se rió, había perdido una hora…Buscando en el diccionario. Camino por el pasillo y ubico la ventanilla, solo dijo
– A SUIZA, fue suficiente, se hizo entender.
Con señas logro comprender que debía ir al andén número 24, miro los carteles que indicaban las llegadas y las partidas y se dio cuenta que solo tenía 10 minutos para llegar, corrió como pudo con la vieja valija y alcanzo el tren justo a tiempo, se sentó en un cómodo asiento y compro dentro del tren un café y sándwich.
Luego se dedico a leer el diccionario, debía comprender como usarlo.
A decir verdad le puso mucha voluntad a la tarea, pero no avanzo demasiado, no estaba acostumbrado a los libros de los Muggles.
Se abandono en su asiento pensando que podía dormir un rato, logro dormitar de a ratos, cada tanto el tren paraba y bajaba gente, en otras estaciones subía mucha gente, en su mayoría turistas de vacaciones, en una de esas paradas subió una familia completa que le llamo la atención.
La familia estaba compuesta por 3 hermanos, dos de ellos pelirrojos como él y la nena de cabello castaño, como Hermione pensó.
Los dos pelirrojos se sentaron justo frente a él. Estaban muy emocionados por el viaje y cada tanto su madre, sentada en los asientos del costado, los llamaba al silencio. Uno de ellos era muy inquieto y no dejaba de hablar, de la nada comenzó a charlar con el auror.
- ¡Tú tienes el pelo como yo!
-Si, es verdad.
-¿Tus amigos se ríen mucho por tu pelo?
-Pues...No ya no, pero cuando era pequeño me pasaba bastante. Jaja.
-Mi mamá dice que no debo dejar que nadie me moleste y que mi cabello es hermoso.
-Oh, claro, a demás es diferente.
-Quisiera que le gustara a Camil…
-¿Y quién es Camil?
El niño contesto en tono mas bajo:
-es una compañera de colegio, a mí me gustaría que fuera mi novia jajajaja
-Y ¿por qué no le dices que te gusta?
-Bueno, me da vergüenza, no creo que le guste ser la novia de un colorado molesto como yo.
-¡Nunca digas eso! Oye, los pelirrojos tenemos nuestro encanto, créeme, deberías ser valiente y decirle que te gusta, si no lo haces después de arrepentirás y eso si que no es gracioso.
-¿Tú tienes novia?
-Estoy yendo a buscarla para peguntarle si quiere ser mi novia.
-Oooh y ¿tienes vergüenza?
-Cariño, ya no molestes a la gente.
Se escucho decir a la mama del niño
-No se preocupe, de vedad no me molesta, estamos teniendo una charla muy entretenida.
-La vedad ya no tengo vergüenza.
A Ron le hubiera gustado contarle que no era vergüenza lo que sentía sino miedo, pero el niño era pequeño para entender esas cosas de los adultos.
-¿Le debes comprar una flor?
-¿Una flor?
-Si, mi papá dice que si quiero que Camil sea mi novia debo llevarle una flor.
- Creo que tu papá es muy inteligente. Tiene razón, yo comprare una Flor para ella y tú compra otra para Camil, ¿qué te parece?
-Me parece genial pero…No sé cómo decirle.
-Solo ve y dile que es muy linda. ¿Es linda?
-Mucho...
-Bien, dile que es linda y que te gustaría que fueran novios, luego le entregas la flor, creo que te ira muy bien.
-Woo, si...creo que se lo diré. ¿Sabes? Yo sé hacer un truco de magia ¿Quieres ver?
-Me encantaría…
El niño saco de su bolsillo un juego de naipes y lo mezclo, luego le pidió al auror que eligiera una carta, luego las mezclo nuevamente y tomo una de las cartas del mazo.
-¿Esta es la carta que habías elegido?
-Wooooo, ¿oye como lo has hecho? Es magia jajajaja.
A Ron le tomo bastante tiempo comprender como lo había hecho sin usar magia, años después seguiría riéndose de esa anécdota.
-Yo también me sé un truco, ¿Quieres ver?
- ¡¡Sí!!
El pelirrojo se saco su campera y la apoyo sobre sus piernas, luego la levanto para mostrarle al niño que no tenía nada en el pantalón, metió las manos debajo de la campera y tomo su varita del bolsillo, hizo un movimiento y la guardo nuevamente, al levantar la campera de su pantalón el niño dijo
–OOOOH.
En las piernas del pelirrojo había dos hermosas flores.
-Toma, una se la das a tu madre y la otra a Camil, luego le guiño un ojo.
El niño estaba emocionadísimo.
-¿Como lo has hecho?
-Magia…
-¿Eres mago?
- Algo así jajajaja.
La madre llamo al niño, ya se bajaban.
-Adiós, ¿cómo te llamas?
- Oh, claro, no me presente. Soy Ron, Ron Weasley.
-Yo soy Pol, Pol Andrews, y ¿tu novia como se llama?
-Ella...Se llama Hermione.
-¿Her qué?
-Si es un poco difícil, HER-MIO-NE.
-Es lindo, bueno, suerte con Hermione.
-Y a ti suerte con Camil.
Sin más el niño bajo del tren y Ron lo vio caminar por el andén, antes de que la gran máquina siguiera su marcha el niño giro y lo saludo con su mano, por primera vez desde la partida de Hermione, Ron se sintió feliz.
Al joven auror le faltaban unas dos horas para llegar a Suiza, se acomodo en su asiento y apoyo la cabeza en el vidrio, sin darse cuenta se durmió.
Hermione llego cerca del Medio día a las oficinas de magos en Suiza.
- ¡¡Querida!! ¿Ya regresaste? Pero… (La abraza) Pensé que te tomarías todo el mes… ¿Cómo te fue?
-Hola Floirand, si… no me quede lo que pensaba.
Floirand era una bruja robusta de unos 50 años, cuando la joven llego a Suiza Floirand la había ayudado a acomodarse y a integrarse. La mujer tenía un gran aprecio por la castaña, la veía como la hija que no tenía.
-A que no sabes quién está trabajando con nosotros,
Dijo con una risita infantil.
-¿Quién?
-JOZEF DMOWSKI!!!
La cara de la joven se contorsiono…
JOZEF DMOWSKI era el mago Polaco del cual le había hablado a Ginny en sus cartas.
Se habían conocido un tiempo antes del regreso de Hermione a Inglaterra.
En cuanto se conocieron el Joven Polaco había quedado prendado de la castaña, en ese momento a ella le pareció que era muy apuesto y correcto pero la verdad, este no era el mejor momento para verlo.
-Bueno, no me lo esperaba… ¿Sabes si esta Frederick? Quisiera regresar a dictar clases cuanto antes…
-¿Sucede algo?
- Oh, no es solo que…Bueno tu sabes que soy una maniática del trabajo…jajajaja
La muchacha subió por unas angostas escaleras hasta el segundo piso del viejo edificio, paso por varias puertas cerradas hasta llegar al despacho de Frederick, llamo suavemente y un voz masculina muy grave la invito a entrar.
El Sr. Frederick se ocupaba de impartir algunas de las clases a los nuevos estudiantes para Auror, saludo a la chica con un afectuoso abrazo.
Hermione Granger era una de sus personas preferidas en ese edificio, le tenía una estima especial, la creía capaz e inteligente, la chica se había ganado su lugar en Suiza, se la respetaba por su gran valor y por tener una inteligencia sobrenatural.
La joven le solicito al Sr. Frederick regresar a dictar las clases de encantamientos cuanto antes…
-Desde luego querida, la verdad nos estabas haciendo falta jajajaja.
-Gracias, puedo entonces empezar mañana nuevamente…
-¿Qué te parece hoy después del almuerzo? Hemos modificado los horarios de tu clase.
-Me parece muy bien, gracias.
La chica salió de la oficina y subió un piso más para llegar a su escritorio, cuando estaba llegando al último peldaño del escalón se topo de frente con Jozef.
-Jozef, que gusto verte.
-No parece, digo por tu cara… ¿Cómo te fue?
-Bien…Yo…
-¿Que harás ahora?
-Bueno, tengo que ir a mi escritorio y revisar cosas pendientes…
-¿No tienes tiempo para un café?
-Eh…No ahora.
-¿Cenamos?
La chica sonrío y luego de que el polaco le insistiera un poco… acepto y Jofef pregunto:
-¿En tu casa o en la mía?
-En la mía, a las 8 en punto.
-Genial, no te preocupes por nada, yo llevare la comida y el vino…
-Esta bien, después nos vemos.
Jozef se sentía muy contento, de verdad le gustaba la castaña. Hermione en cambio creyó que era una buena idea para distraerse un poco.
El mago Polaco era un joven distinguido, vestía muy bien y siempre estaba prolijo, llevaba su pelo rubio corto y con un corte anticuado, sus ojos eran de un azul intenso, era muy buen mozo y cada vez que sonreía dejaba ver unos dietes blancos perfectos.
Hermione llego a su pequeño escritorio y encontró muchas notas juntas en un broche, tenía bastante trabajo, almorzó ahí mismo y luego de un rato partió al aula del primer piso a dictar su clase de encantamientos.
Los alumnos se pusieron felices de verla, la consideraban muy atractiva y más simpática que Frederick,
Luego de dos horas de clase, la chica regreso a su escritorio y siguió trabajando hasta las 5 de la tarde.
Tomo sus cosas y salió no sin antes despedirse de Floirand.
En la bella estación de trenes de Suiza un apuesto pelirrojo miraba el diccionario del revés y del derecho, no había caso él y el pequeño libro no se llevaba bien.
Busco la salida y se paro en la puerta hasta que encontró un taxi, simplemente le dio la nota y el robusto hombre arranco en dirección contraria a la estación.
A los veinte minutos dejo al chico en la puerta de una casa destartalada que tenía un cartel mal puesto en la entrada, miro nuevamente el número de la dirección para estar seguro que era el lugar, luego de comprobarlo llamo a la puerta.
Un hombre rubio y gordo con unos inmensos bigotes lo atendió
-Oh,… Hola, yo estoy buscando a Marcel.
-Soy yo, pasa.
El muchacho entro en una especie de posada, no se parecía en nada al caldero, las paredes eran como de un gris oscuro, se veía bastante lúgubre y triste.
-¿De dónde me dijiste que venias?
-No lo dije, vengo desde Londres...
-Londres, bella ciudad. Hace mucho que no voy. ¿Quién te dio esta dirección?
-Bueno un amigo mío me la ha conseguido en el ministerio de magia.
-¿Que amigo?
Al pelirrojo ya le estaban molestando bastante las preguntas de Marcel, era muy desconfiado.
-Mi nombre es Ronald Weasley, trabajo como auror para el departamento de magia del Ministerio Ingles y la dirección me la dio mi amigo Harry Potter.
Marcel abrió muchos los ojos, sabía muy bien quien era Harry Potter y también sabía quién era Ron.
-Oh, bueno siendo así. Discúlpame muchacho, yo fui Auror hace mucho y creo que aún me quedan los resabios de la desconfianza.
El joven Auror no dijo nada, solo hizo un gesto con la cara dando a entender que comprendía.
-¿Cuánto tiempo te quedaras?
-Oh, no lo sé…Yo...
-No hay problema, quédate lo que necesites.
El viejo auror le indico que su habitación estaba subiendo por la escalera a la derecha.
El muchacho tomo su valija y fue con sus cosas hasta el cuarto.
Este no era mejor que la recepción, lo que vio cuando entro lo desanimo un poco, las paredes eran del mismo gris que había visto en las paredes del piso inferior, la cama de una plaza a pesar de estar limpia parecía vieja y destartalada, Junto a la cama había una ventana que daba a un edificio muy viejo con balcones pequeños.
Ron no quería perder tiempo, quería ir ya en busca de su amor.
Estaba a punto de salir cuando pensó que lo mejor era darse una ducha y cambiarse el viaje había sido agotador.
Entro en el cuarto de baño más pequeño que había visto en su vida, los azulejos eran como de un amarillo lavado, tuvo miedo de no tener agua caliente.
Abrió el grifo y para su suerte el agua era cálida y tibia, se desnudo en las frías baldosas, y entro en la pequeña ducha, el agua recorría su cuerpo y en su cabeza cobraba más fuerza la imagen de Hermione. En poco tiempo estaré con ella se repetía.
En el piso 2 de la Calle Torren 4623 una bella joven se disponía a esperar al mago Polaco que cenaría con ella, la chica no estaba de ánimo, pero era mejor hacer algo y tener la cabeza ocupada.
Eligio para la ocasión una falda negra larga de algodón, la falta solo le ajustaba en la cintura, una camisa blanca de mangas cortas y unas lindas botas en punta color gris.
Se recostó en su cama unos momentos, quería relajarse antes que llegara Jozef. Cerró los ojos y vio nuevamente la imagen de Ron besándose con la Rubia antipática hija del secretario del ministro.
Ya no quería ver esa imagen cada vez que cerraba los ojos, los abrió y se acostó sobre su hombro derecho, trato de calmarse, sin querer el recuerdo del pelirrojo se filtro nuevamente en su cabeza, recordaba la primera vez que habían hecho el amor, no pudo evitar suspirar con el recuerdo, recordó sus manos tocándola, su boca, la sedosa lengua que tanto la había colmado, sus dedos tocándola, nadie la había hecho sentir así, ella tenía con Ron una cuestión de piel innegable, con solo mirarla la encendía, era triste saber que ya no podría saborear su piel nunca más.
Se tapo la boca con su mano para evitar que se le escape un quejido, de pronto llamaron a la puerta, alguien estaba apurado por ser atendido, golpeaban con desesperación.
