Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


ENCONTRAR LA FORMA

Un despeinado pelirrojo caminaba por las calles de Suiza buscando la manera de decirle al amor de su vida, que se casara con él.

Arrastraba su vieja valija como si fuera una roca que pesaba toneladas. Se lo diré directamente, se dijo.

Luego pensó,-No, debo ser más prudente, decirlo de forma delicada…

Estaba muy nervioso pero decidido.

En este momento era solo un hombre que se daba cuenta que no podía pasar un solo día sin su verdadero amor, este amor hacía en él cosas inimaginables, había tomado solo un tren a un país lejano y no hablaba el idioma, todo por ella,

Mientras caminaba pensaba.-Cuanto tiempo perdido, ¡tendría que haberle pedido que sea mi novia haces años!-

Al momento se dio cuenta que las cosas pasan, solo cuando deben pasar. Una brisa fresca acaricio su rostro trayéndolo a la realidad nuevamente. -¿para donde estoy caminando?

Se había perdido, estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se fijó y doblo en la cuadra equivocada, cruzo la calle y pregunto en una tienda que vendía flores para donde quedaba la plaza, Hermione lo esperaría ahí, en la casa de chocolates. Entro en la tienda arrastrando su vieja valija y pudo ver un lugar tapizado de flores de distinto tipo y color, el aroma del lugar era dulzón, las diferentes fragancias hacían que la tienda floral se le presentara como un jardín exquisito.

Sacó su diccionario y como pudo trato de hacerse entender, el dueño de la tienda logro comprender lo que el joven necesitaba como a los 10 minutos.

Como no podía explicarle de manera que Ron comprendiera, le hizo un plano, estaba a 15 cuadras de la plaza, solo debía caminar derecho 9 cuadras y luego doblar a la izquierda. Antes de retirarse del lugar, el joven auror compro un ramo pequeño de jazmines.

Al salir de la tienda enfilo en sentido contrario al que venía haciendo, mientras contaba las cuadras seguía pensando:

-Herm, ¿te gustaría casarte conmigo?-, No, así no, debo ser mas… Más que se pregunto.

Le costaba mucho porque a pesar de saber que la chica lo amaba, si ella decía que no, sería el fin de la relación, el ya no la quería solo como novia.

Pero que estoy pesando- Se dijo, le pedí que fuera mi novia solo hace unas horas y ¿ya quiero que se case conmigo?- Por supuesto que me dirá que no!-

Se detuvo en la cuadra 6, le quedaban 3 cuadras para doblar y llegar a la plaza, se apoyo contra una pared y cerró los ojos, medito en silencio, al abrirlos ya tenía la decisión tomada.

Hermione termino su clase dando un montón de deberes a sus estudiantes. Fue hasta la recepción y vio a Floirand, tenía la firme intensión de contarle sobre Ron, pero no lo hizo, quiso guardarlo para ella un poco más.

Tomo su abrigo y partió, salió del viejo edificio con las manos en su bolsillo, no por que tuviera frió sino porque estaba nerviosa y le sudaban las manos.

Ella le había pedido a Ron que llevara todas sus cosas a su casa, bueno él también lo había hecho cuando la acompaño hasta el caldero, no era tan grave, solo quería ser igual de gentil que él mientras durara su estadía.

-¿Pero que estoy diciendo?- Se pregunto, ella no quería ser solo gentil, quería tenerlo con ella todo lo que fuera posible.

Por esas cosas maravillosas y misteriosas del amor, la joven ya estaba pensando en la despedida, las mujeres suelen adelantarse a los hechos, ella no tenía la menor idea de lo que le aguardaba el final del día.

La muchacha tampoco quería dejarlo partir, pero el miedo que sentía la petrificaba. Ese hombre hacía cosas en ella que ni ella misma podía explicar, se paro frente a una vidriera y pudo ver su reflejo en ella, se veía parada sola con las manos en los bolsillos:

-no quiero estar sola- pensó, -quiero estar contigo toda mi vida…-

Su cabeza comenzó a trabajar, buscaba la manera de que él no se fuera, quería pedirle que se quedara más tiempo,

-podríamos vivir aquí…- Se dijo. -¿Qué estoy diciendo?-

Era claro que la chica no había entendido ni una sola de las palabras dichas por Ron. Todavía no podía ver con claridad cuanto la amaba.

Cruzo la plaza a toda velocidad y entro en la casa de chocolates, lo busco con la mirada hasta que finalmente lo vio sentado en una de las mesas.

El lugar era como sacado de un cuento, la casa era como una cabaña, el aroma de chocolate emanaba de cada uno de los rincones del lugar, en las paredes se erguían estantes con exhibidores de los más diversos chocolates, los había de todas las formas y en los tamaños, el pelirrojo estaba sentado en una mesa redonda para dos cubierta con un mantel de cuadros rojos.

Desde su posición la joven pudo ver como se tomaba una taza de chocolate,

-eres precioso- pensó.

Se acerco a él desde atrás muy despacio, cuando estuvo justo tras él, le tapo los ojos con las manos y le dijo en el oído.

-A que no sabes quién soy…

El joven pudo sentir ese perfume inconfundible y sus manos tersas sobre su piel…

-Humm, no estoy seguro, déjame ver…. Le palpo las manos con las suyas y siguió por sus brazos, en unos de ellos encontró un mecho de cabello y dijo.
-Oh, ya sé quién eres…
-¿Quién?

Contesto Hermione con un susurro en su oído

-Eres el amor de vida.

La chica retiro sus manos de los bellos ojos y acerco su rostro a él, para su sorpresa el muchacho el tomo el rostro con ambas manos y la beso.

-Te estaba esperando, ven siéntate a mi lado.

La chica lo miró y una carcajada sonora salió de sus labios…

-¿De qué te ríes, que tengo?
-Tienes bigotes de chocolate jajajaja.
-Que torpe soy, yo…. Me limpiare con...
-No, yo lo haré por ti.

La chica tomo una servilleta de papel y la paso cuidadosamente sobre los labios del pelirrojo, el cerro los ojos y se dejo, para él era una caricia.

-Humm, no sale..Bueno, no tengo opción…

Llevo sus labios a los de él y consumo cuidado y discreción paso su húmeda lengua sobre los carnosos labios del chico y sobre sus bigotes de chocolate, luego paso nuevamente la servilleta dejándolo impecable.

El chico que seguía con los ojos cerrados, se sentía abrumado, había sido el acto más dulce que ella había tenido para con él.

-Creo…que me voy a tomar otro trago intentando ensuciarme nuevamente jajajaja. Eres maravillosa.

Sin poder resistirse la beso nuevamente, un beso suave, cálido y dulce…

El camarero los saco de su idilio, le pregunto en cerrado francés a Hermione si tomaría algo.

La Joven solicito al estirado camarero, otra taza de chocolate.

-Oye, que bien hablas francés, te queda de maravillas.
-Gracias.
-Dime algo en Francés…
-¿Qué?
-Lo que tú quieras...
-Bien… je t'aime, Tu ne sais pas combien de je t'aime
-Oh por Dios, que has dicho...
-JAJAJA. Bueno yo te he dicho que…Te amo, tú no sabes cuánto te amo.

Él se la quedo mirando a los ojos unos instantes, saco de su costado el pequeño ramo de jazmines y se lo entrego.

-Tú tampoco sabes cuánto te amo…Pero te juro que si tú me amas la mitad de lo que yo te amo, es demasiado…Créeme.

La chica se sintió inundada por el aroma de las flores y en un arrebato de amor lo beso nuevamente mientras el camarero le servía su taza de chocolate.

-¿Qué te gustaría hacer? Puedo llevarte a conocer más la ciudad.

El chico la miraba como si ella fuera un ángel.

-Me gustaría llevar esta valija hasta tu casa y luego haremos lo que tú quieras, yo solo quiero estar contigo.

Mientras tomaba su bebida hablaron la chica le contó sobre sus clases, le hablo sobre el método que usaba para enseñar, como eran sus alumnos y lo feliz que la hacía enseñar algo productivo. El no podía salir de su asombro, ella era sencillamente brillante.

-¿Sabes? No solo te amo, te admiro. Eres increíble.
-Gracias.

Contesto algo sonrojada ese fue el mejor cumplido que él le había hecho.

-Ya lo termine, vamos.
-Espera, tienes bigotes de chocolate...
-No, no es cierto.
-Si, ven.

El muchacho se acerco a sus labios y los beso, ahora él pasaba discretamente su sedosa lengua sobre los cálidos labios de la chica y luego paso tiernamente una servilleta sobre ellos.

-¿De verdad tenía bigotes de chocolate?
-No, pero me gusta besarte jajajaja.

Pagaron la cuenta y salieron tomados de la mano del hermoso local, la tarde ya caía sobre la ciudad y ellos andaban por ella con toda calma, cada tanto se abrazaban y se besaban a escondidas de las miradas, el chico buscaba el momento indicado para decir lo aquello en lo que había estado pensado toda la tarde.

-Mi casa no está lejos, pero si estas cansado podemos, no sé, tomar un taxi.
-¿Eh?... No, me gusta caminar contigo, ven abrázame.

La apoyo delicadamente contra una gran puerta de madera, y la beso tomándola del rostro.

-Te amo
-Yo también te amo Ron.

Escucharla decir esto era para él como escuchar la más dulce de las melodías.

-Yo Herm, he estado pensando…y quiero decirte algo, en eso un nutrido grupo de turistas paso junto a ellos haciendo mucho ruido.
-Que quieres decirme.
-Vamos a tu casa, hablaremos más tranquilo.

Siguieron caminado y la chica agrego.

-Sabes me gusta mucho que te quedes en mi casa.
-A mí también, gracias por invitarme.
-Si quieres podemos salir a cenar.
-Oh que buena idea, eres maravillosa.

Ya estaban muy cerca de la casa de la joven bruja, durante el trayecto no dejaron de declararse su amor, ni de demostrarse cuanta pasión sentían el uno por el otro.

Cada tanto Ron le besaba el cuello mientras caminaba haciendo que el cuerpo de la chica se estremeciera…

-Eres tan hermosa Herm, creo que no tienes ni idea de lo bella que eres…
-Ya llegamos esta es la entrada,

Saco la llave de su bolsillo y abrió la puerta de madera, una vez adentro la chica se aseguro que no hubiera nadie en el pasillo, después con firmeza pero de forma cariñosa lo apoyo contra una de las frías paredes, lo beso en los labios abriendo su boca para sentir una vez más la cálida lengua que la enloquecía.

-Gracias por decirme que soy hermosa, pero déjame decirte que tú Ronald Weasley eres el hombre más apuesto que he visto en mi vida.

El joven la tomo firmemente de la cintura y la trajo hacia él.

-No puedo creer que tú me veas así, ¡pero me encanta!

Los besos se hicieron más apasionados, subieron como pudieron las escaleras, no dejaban de besarse, el muchacho tiraba de arrastras la valija pero la chica tomo su varita y la envió de un moviendo hasta la puerta de entrada de su casa.

En la escalera la chica lo despojo de su campera y besaba su cuello con desesperación, las hormonas de él le pedían a gritos tener nuevamente a esa mujer entre sus brazos.

Llegaron a la entrada, la chica coloco la llave y la puerta se abrió, sin prender las luces siguieron besándose, él le bajo el cierre de su abrigo y se lo retiro de su cuerpo. Ella jalo su camiseta hacia arriba para dejarle el torso al descubierto. La muchacha beso el pecho de su amor con ternura y pasión, el se dejo hacer.

Lentamente la recostó en la alfombra, tomo su varita y hizo aparecer muchas velas en el lugar, una manta y una suave música de fondo, el ambiente era delicado, suave y romántico y mientras la desnudaba le decía:

-Te amo, te deseo, no sabes cuánto te quiero Herm.

Ella contestaba con los ojos cerrados de placer:

-Oh…Mi amor… Te amo…

El joven casi no la dejo terminar, le tapo la boca con un suave beso de amor, las manos del chico continuaban con su tarea…cuando la tuvo toda desnuda la quito su ropa, tomo la manta y se acostó junto ella en la alfombra.

Volvía a besarla y entre beso y beso…

-Oh Herm, no puedo estar sin ti, créeme, eres lo más importante de mi vida...

(Más besos)

-Yo quiero…Oh mi amor, quiero decirte que…

-Que mi amor, que quieres decirme.

Decía la castaña entre suspiros

-Yo...

(Más besos)

-quiero…

-Ron que pasa, estas temblando, ¿qué te sucede?

El pelirrojo se recostó sobre ella y la tomo del rostro con sus manos, se acerco a ella y con un susurro de voz le dijo:

-Yo...quiero pedirte que…Te cases conmigo.

El joven auror temblaba de pie a cabeza, su temblor hacia que sus dientes de chocaran, estaba nervioso y emocionado.

La chica lo beso y acaricio sus cabellos…

-Contéstame mi amor, por favor, ¿quieres casarte conmigo?