Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capitulo XXXVI.- Te encontré

Rosalie PoV

La fiesta continuo con éxito, a pesar de las visitas indeseadas y de los reporteros. Iniciamos la sesión de fotos, me gusto, fue como antes del accidente, todos me tomaban fotos y aunque era vanidoso reconocerlo, extrañaba ser el centro de atención. Concedimos una pequeña entrevista y cuando nos preguntaron si pensábamos extender la familia, Emmett sostuvo mi mano con fuerza y casi lo vi dudar.

-Claro -respondí inmediatamente -es lo que mas deseo.

Y era verdad, lo deseaba, de verdad lo deseaba mucho.

No me di cuenta en que momento Alice comenzó a atosigarme con preguntas, para mi mala suerte lo hizo frente a Vera. Todo comenzó con el misterioso regalo de Carmen.

-Zapatitos! -exclamo Vera emocionada cuando abrió la bolsita curiosa.

-No puedo creerlo! -exclamo Alice -Todo el mundo lo sabe menos tu!

Exclamo y casi la golpee, no tenia porque estar gritándolo, en especial cuando no sabia si era cierto o no. Nos miraron por unos momentos, luego Alice se sentó con nosotras algo avergonzada.

-Lo siento -dijo suavemente -pero... que prueba fue la que hiciste?

-No se... -dije confundida.

-Que color era la caja?

-Verde -le respondí acordándome de la que aun estaba en el estante del baño.

-Debiste hacer la otra! -dijo entre dientes -es mas efectiva!

-Como sabes tu eso? -le preguntó Vera curiosa.

-Hicimos un... un estudio en la escuela... esa es la mas eficaz -no estaba segura si creerle.

Me quede muy quieta mirándolas, Vera me miraba expectante, mientras Alice solo alzaba una ceja esperando mi respuesta.

-Tienes mareos? Vómitos? Estas cansada? -Las preguntas llovían y no hice ni el intento de responder.

-Tengo un retraso de dos semanas -dije sin saber exactamente porque.

Escuche a ambas ahogar un grito, sip, por eso no quería decir nada, esperaba que fuera privado, algo que compartir con Emmett, así no desilusionaría a nadie mas.

-Que hacen niñas? -pregunto Carmen.

Acababan de llegar, ella y Esme, se sentaron con nosotras y de inmediato mire a Alice para que no dijera nada, Vera no iba a hacerlo, confiaba en ella demasiado y ella lo sabia.

-Hablábamos sobre lo cansado que es esto -dijo Vera señalando su vientre -apenas y me deja dormir.

Dio un suspiro y todas sonreímos, pero solo yo lo hice por agradecimiento.

Ella comenzó a hablar sobre sus malestares y que solo le faltaban una semanas para dar a luz.

-Tal vez pronto nosotros también tengamos la dicha de tener a un bebe en casa -dijo Esme inclinándose para tocarle el estomago a Vera.

Eso dirigió la atención de todos a mi, como odiaba que todo dependiera de mi de esa forma.

Mi salvación fue Paula, la vi con Corin en brazos, se había quedado dormido. Le dije donde lo pusiera, en la habitación de Karl, dijo que se quedaba con el unos minutos, fue extraño, apenas y dejó al niño en la cama, el la busco con su manita.

Cuando regresaba a la fiesta, pase por mi habitación y me detuve ahí, debía hacer la prueba?

Tenia que hacerla por la mañana, pero tenia muchas dudas, tenia muchos síntomas y necesitaba una respuesta. Entre al cuarto y luego a mi baño, contemple la cajita con una mueca, di un suspiro y la saque.

Un rato después, caminaba por la habitación, temerosa de salir. Estaba nerviosa, mucho muy nerviosa y también tenia miedo, demasiado para lo simple que era, Alice me había prácticamente implorado que hiciera la prueba que ella había elegido, mientras que Emmett no dejaba de acosarme con esos síntomas que leyó en Internet.

-Mami? -Karl abrió la puerta, en sus manitas tenia a Rocky, el cachorro casi se le cayo al empujar la puerta.

Fui hacia el apiadándome un poco del pobre animalito, el perrito era mucho mas pesado que Patches, no era lo mismo y tal parecía que Karl ya lo había notado. No me gustaba mucho ese animalito, pero el niño parecía sumamente encantado con el.

Hice un gesto cuando Rocky intento lamer mi mano, en pocos minutos vi al niño en mi cama, lo pensé, lo pensé muchísimo antes de dejar que ese animalito estuviera sobre el edredón blanco de mi cama, aun así, se lo di. El me dio esa sonrisa que le había aprendido a Emmett y de inmediato olvide a esa criatura peluda que mordisqueaba mi almohada.

-Porque no estas en la fiesta? -le pregunte sentándome en el sofá a los pies de la cama.

-Jugamos a las escondidas -dijo y se rió entre dientes -papá me dijo que subiera y que así Nahuel no iba a encontrarme.

-Estas ocultándote aquí?

Rodé los ojos cuando el asintió riendo, el y Emmett eran demasiado tramposos cuando se trataba de jugar.

-Que haces tu? -me pregunto curioso mientras intentaba quitarle la almohada al perro.

Cheque mi reloj, aun no era tiempo, porque pasaba tan lento?

-También me oculto -le dije.

-De papá?

-Sip, estoy ocultándome de papa -le dije acariciando el cabello en su frente.

Sonreí al pensarlo mejor, ni Emmett ni yo habíamos notado en que momento el había comenzado a llamarnos así, pero era muy especial, cada vez que me llamaba "Mami" mi corazón saltaba alocado.

-Cuando te encuentre va a hacerte muchas cosquillas -dijo el sonriendo -como la otra noche.

Abrí mucho mis ojos, este niño era demasiado perspicaz, pensé que por el hecho de que no había vuelto a dormir con nosotros, el dormía toda la noche. Suspire. El pensaba que su papá me hacia cosquillas por la noche, creo que eso era lo mejor.

Estuve riéndome unos momentos, viendo como Karl jugaba con el cachorrito, el comenzó a ladrarle juguetón cuando se ocultaba tras la almohada. Entonces recordé la prueba que había dejado en el baño, me puse de pie y respire un poco nerviosa, alise mi falda y casi temblé cuando comencé a caminar hacia el baño. Las manos me temblaron cuando gire la perilla, Karl ni siquiera me miro cuando entre al baño, ahí al lado del lavabo estaba mi tan anhelada respuesta.

Azul.

Línea azul...

Una sonrisa tiro de las comisuras de mis labios, sin siquiera pensarlo o desearlo, estaba sonriendo como tonta mientras mi mirada se tornaba borrosa.

-Te duele algo? -un tirón en la falda de mi vestido me hizo mirar hacia abajo.

-No... -respondí limpiándome las lagrimas que tenia en las mejillas.

-Estas triste? Papa seguro ya viene... -dijo y note como se preocupaba -voy a traerlo.

Anuncio y de inmediato lo tome de la manita, no tenia ni idea de que hacer o que decir, entonces mire su carita, iba a tener un hijo... uno propio... yo iba a cargarlo en mi vientre... iba a alimentarlo... e iba a ser mío y de Emmett... mitad y mitad.

-Si -le dije soltándolo -ve por el, traerlo rápido!

El asintió decidido, entonces hecho a correr, lo seguí hasta la habitación, cuando se fue regrese al baño para retocarme el maquillaje, no pude evitar sonreír al ver mi rostro en el espejo, por fin había sucedido...

Escuche la puerta cerrarse con fuerza y tras limpiarme bien los ojos, fui hasta la habitación lo mas rápido que mi propia cautela me permitió...

-Te encontré!

(Explicación de la supuesta muerte de Heidi n.n, no estaba muerta, andaba de parranda!) Heidi PoV

Después de deshacerme de mi teléfono celular, el taxi me llevo hasta mi destino, le pague y le di las nuevas instrucciones. El debía ir por el video a la recepción del hotel y luego ponerlo en el correo con la dirección que ya tenia, era fácil.

Me puse de pie y di un suspiro, ya tenia mi destino escrito y solo había una cosa que yo podía leer en el "Marcus Hale". Aborde el avión y recé para que el estuviera esperándome como me lo prometió.

Ese era el final de mi vida como Heidi Banks y el principio como Heidi Hale.

Royce King

Se suponía que saldría del hospital unos días después, pero no soportaba la incertidumbre, cuando intente trasladar el dinero para pagarle a Volturi, descubrí que no había dinero en la cuenta.

Es por eso que ahora estaba en la empresa, decidido a resolver el problema.

-Señor King! -exclamo asustada la estúpida secretaria de mi padre -No sabíamos que vendría...

Seguí caminando en dirección a la sala de juntas, ahí estaba mi objetivo, la maldita de Bree y ese estúpido consejo que se sentía con mas poder que yo.

-Espere... no puede entrar ahí!

Empuje la puerta y los encontré ahí.

Ella estaba sentada en la cabecera de la mesa, su hermano estaba a su derecha y ahí estaba todo el consejo, hasta el abogado de mas confianza de mi padre.

-Que es esto? Porque no se me aviso? -dije golpeando la mesa con furia -mis cuentas están congeladas! Cual es el bendito problema, soy el dueño de la empresa, yo soy quien recibe el dinero!

Nadie decía nada, absolutamente nada.

La vi ponerse de pie, luciendo su embarazo... "Maldita infeliz!" apreté los puños al tiempo que canalizaba mi ira en asesinarla.

-No pasa absolutamente nada Royce -dijo ella con una sonrisa -solo que como ya sabias, tendrás un hermanito... debes compartir tus cosas.

Abrí mi boca pero de ella no salió nada.

-Eso no se puede, el testamento de mi padre es absoluto, no hay cláusulas para esto.

-Oh, claro que no -dijo ella minimizando el hecho -pero el ya esta aquí -dijo señalando su vientre -tu padre se entero antes de morir, no tuvo tiempo de cambiar su testamento.

-Royce... esto no afecta en nada... -silencie al abogado con una mano.

-Salgan de aquí, debo hablar a solas con mi madrastra.

Los ejecutivos salieron sin rechistar, solo Riley permaneció ahí.

-Eso también iba para ti -le dije.

No hizo ademán de salir, así que comencé al escuchar que cerraban la puerta.

-Que crees que haces? -golpee la mesa en un intento de intimidarla, pero ella no se movió.

Siguió ahí plantada en el piso, como si hubiera nacido ahí, mirándome con seguridad y lastima en el rostro.

-No tienes ventaja sobre mi -puntualice -puedo destruir tu teatrito con solo pedir una prueba de ADN que respalde tu testimonio.

Ella dio una carcajada y estuve apunto de golpearla, solo que Riley se paro tras ella, respaldándola, aun no estaba del todo bien, no podía enfrentarlo.

-Yo igual -dijo ella -solo necesito pedir una prueba de ADN, imagina la sorpresa de todos cuando se enteren de que no es tu hermano, pero si tu hijo.

Maldije, pero continué.

-Eso no me afecta en nada, solo quedara acentuada la clase de cualquiera que eres.

-El niño es tuyo, pero imagina que pido una prueba que certifique tu parentesco con Royce King, no eres su hijo y lo sabes bien. Ahora, por otro lado, si tomamos ese camino, quedas vetado del testamento y yo como su viuda, me quedaría con todo, dejando de lado el lío de la paternidad.

Apreté las mandíbulas y los puños al mismo tiempo, ella no iba a vivir para eso.

-Deja las cosas como están y quédate con la mitad para tu bastardo! -había perdido la batalla, pero ya me encargaría yo de cobrarle todas.

-En realidad, voy a quedarme con mas de la mitad -me dijo con esa voz de inocencia que tanto me fastidiaba -la cuarta parte que me corresponde y la mitad de mi hijo. por cierto, recuerdas los ingresos extras de tu padre? Si fuera tu, tendría cuidado, no sabes cuando pueden vincularte con delincuentes.

Eso fue todo, salieron de la maldita oficina, ella del brazo de su hermano y el imbecil con una sonrisa. Esto no estaba pasando, no estaban despojándome de todo lo que me pertenecía.

Regrese a mi casa y llame de inmediato a Volturi, el seguía negándose a hacer algo contra algún Cullen, que ocultaba tras ese quisquilloso deseo? Que relación tendría con ellos.

La estúpida de Heidi había desaparecido del mapa, llevándose con ella una carpeta con documentos donde vinculaba a su padrastro con Volturi y sus negocios, eso estaba muy mal, cuando Aro se enterara de que yo ya no tenia esos documentos...

El imbecil de James había regresado con Victoria repentinamente, tal vez ya no tenia dinero y necesitaba a su adorada novia de nuevo. Alec no dejaba de buscar a su estúpida hermanastra y Jane, había regresado a Volterra repentinamente, estaba solo e irracionalmente aburrido.

Pase los últimos días bebiendo en mi casa, hasta que todo cayo por su propio peso, Bree apareció en la casa para darme la ultima oportunidad, según ella, si yo aceptaba casarme con ella y reconocer al niño como mío, ella compartiría la fortuna conmigo.

-Ni loco -le dije yo bebiéndome el vodka de un trago.

-Piensa en eso cuando estés tras las rejas -me dijo molesta.

-No puedes hacer esto conmigo, no eres nadie! Yo soy Royce King! -le dije yo intentando asustarla.

-Y yo soy Bree Volturi -me dijo con voz tranquila.

Sentí como las manos me temblaban al escuchar eso, tal vez la mire de modo interrogante ya que ella respondió a mi curiosidad.

-Es mi padre -respondió muy tranquila -como crees que la hija de una mesera termina casándose con un millonario?

Entonces comprendí muchísimas cosas, mi padre nunca la había engañado y siempre le mostró mucho respeto, no como lo haría con cualquier otra mocosa que se le metiera por los ojos. El nunca la había golpeado, a pesar de que lo hizo muchísimas veces con sus esposas anteriores, nunca la presiono de ninguna manera y le propuso matrimonio en un tiempo, relativamente corto.

-Tu padre sabía quien era yo antes de que yo siquiera lo conociera -comenzó su relato de lo mas tranquila -el estaba haciendo negocios con mi padre y quiso asegurarlo de la mejor manera, casándose conmigo.

Eso me puso los cabellos de punta, por eso papá le había dejado una pensión y la mansión en la que vivía. Estaba en medio de algo muy complicado, estaba atado de pies y manos, pero aun así, yo no iba a ceder, yo quería a Rosalie, la necesitaba por sobre todas las cosas.

-No -le dije bebiendo lo ultimo de mi copa.

-Ella no te mira! -sentencio perdiendo el juicio por primera vez -esta ocupada viviendo su cuento de hadas con Emmett Cullen! Nunca fuiste una opción para ella, siempre fue el, han estado juntos desde siempre!

-Yo la tuve primero que nadie!

-La violaste! Ella no se entrego a ti, no te ama, ni siquiera quiere verte, te odia! Le desagradas y estoy segura que si pudiera te borraría del mapa con sus propias manos. -dio un respiro intentando calmarse -en cambio yo, te ofrezco una vida, una familia, un hijo y una fortuna! Mi padre pondría el mundo en mis manos si se lo pidiera, y yo compartiría ese poder contigo.

Fue algo estúpido, porque ya no tenia salida... solo tenia una opción ahora, aceptar a Bree. Deje el vaso de licor y fui hacia ella, la bese y fingí una vez mas que era ella y no Bree a quien tenia debajo de mi cuerpo... Que mas daba ella o alguna otra, ninguna era Rosalie.

-Se quedaron con Santiago... -murmuro ella un rato después.

Casi al golpee al ver que no estaba dormida aun, no quería hablar, esa una estupidez hablar después de tener sexo.

-Según dijo Gianna, lo adoptaron legalmente y hasta le cambiaron el nombre... van a dar una fiesta por su cumpleaños, algo así como su presentación en sociedad...

No escuche nada mas, una fiesta en la que todo el mundo iba a estar distraído. Si iba a quedarme con Bree, al menos debía despedirme de ella.

-Como te hiciste eso? -la maldita impertinente toco el vendaje en mi estomago.

Me levante sin decirle nada, tenia que llamar a James.

Rosalie PoV

Por unos momentos no supe exactamente que pasaba o que hacer.

-James...

Entonces reaccione mirando a mi alrededor, estaba sola en mi habitación, con James... el miedo comenzó a aparecer lentamente, como si fuera neblina.

-Que haces aquí? -pregunte con un deje de pánico.

No respondió nada, solo se rió con cinismo y una sensación asquerosa me recorrió la columna. Vi sus manos, en ellas había una caja de regalo.

-Es una lastima que el festejado no vaya a abrirlo -arranco el papel de una forma brutal y lo lanzó al piso.

De la pequeña caja saco una pistola, entonces algo hizo clic en mi cabeza y me volví hacia la ventana.

-Aux... -escuche la palabra completa dentro de mi cabeza al tiempo que sentía su mano presionar mi boca y nariz juntas.

Iba a asfixiarme?

Seguí gritando contra sus manos, porque eso era lo único que podía hacer, intentar. Se burlo de mi y sentí el cañón de su arma en mi cabeza.

Me puso contra la ventana, mostrándome como todos estaban de lo mas tranquilos en la fiesta, Emmett aun estaba con su padre y con Stephen, lo vi buscarme con la mirada, pero no veía hacia acá.

Lo llame de nuevo, gritando contra la mano de James, iba a golpear el vidrio pero el empujo mas el arma contra mi cabeza, solté sollozo.

-Tienes miedo? -me pregunto apretándome entre su cuerpo y la ventana, pude sentir su asqueroso aliento en mi nuca -créeme, aun no tienes el suficiente miedo. No soy yo a quien le importas, eres muy bonita, pero eres terriblemente fría en la cama, me pregunto como Emmett no se aburre de ti.

Apreté los ojos con fuerza mientras intentaba no sentir, no quería sentir nada. Después de lo que me había pasado y de todas las monstruosidades que James me había hecho, estuve apuno de arrancarme la piel yo misma cada vez que recordaba sus asquerosas manos, tan sucias como las de Royce.

Seguía cubriéndome la boca, esta vez estaba dejándome respirar. Fue un microsegundo, abrí los ojos y me pareció ver los ojos de Emmett en mi... se me acelero el pulso e intenté gritar de nuevo...

-Shshsh... -me aparto de ahí, envolviendo mi cuerpo con su brazo.

Rogué para que no me apretujara o me golpeara.

-Cállate... -enredó su mano en mi cabello y me hizo mirarlo de frente -si me obligas a golpearte o a maltratarte, no van a pagarme lo mismo. Así que mejor tranquilízate, nos conviene a ambos.

Fue como si hubiera sellado un trato con el diablo, me cubrió la boca de nuevo, apoyando su arma en mi costado, entonces camino fuera de la habitación. Mientras me empujaba por las escaleras, no pude evitar sentirme perdida, me aferré al barandal, manteniendo el equilibrio, luchando por el bienestar de mi bebe.

Si me caía... si me golpeaba el vientre... solté otro sollozo cuando me puso el cañón del arma justo debajo de las costillas, amenazando mi vientre.

-Si no me equivoco... es por aquí -dijo mientras me llevaba hacia la salida de servicio.

Iba a llevarme por la parte de atrás, donde nadie iba a verme, aun así, había gente de seguridad en cada puerta, alguien tenia que vernos, alguien tenia que ayudarme.

Apenas cruce la puerta, me volví hacia el, deshaciéndome como pude de sus manos, no me importó el arma en su mano, no podía dañarme, el mismo lo había dicho. Lo empuje, pero no me soltó, estaba frenética por liberarme de sus manos, mi desesperación se acrecentaba al recordar que no era la primera vez que sus manos estaban sobre mi piel.

-Maldita sea! Quédate quieta! -enredó sus dedos en mi cabello, lastimándome y manteniéndome quieta.

Por un momento no hice nada, hasta que busque el arma en sus manos, no estaba, entonces tome aire de nuevo y grite fuerte.

-Emmett! Ayúdame! Auxilio!

Grite con fuerza mientras el intentaba callarme, lo empuje, intentando escapar de sus brazos y entonces hundí mis uñas en la piel de su cuello, a ambos lados.

-Estúpida!

Me arrojo al piso y casi llore de alegría, estaba libre.

Lo vi tocarse las heridas del cuello, estaba sangrando.

Me puse de pie ignorando el dolor de mi rodilla y de inmediato fui a la puerta, apenas di unos paso me tope con un hombre alto de traje.

Un agente... sonreí como tonta.

-Ayúdeme por favor... alguien intenta...

No termine la oración, alguien puso sobre mi una tela dura, callando mis gritos, empuje con fuerza la tela, intentando liberarme, intentando que me dejaran ir. James hablaba, así que me quede callada unos momentos.

-Aquí esta el dinero -le dijo alguien.

-Solo eso? -escuche como James reclamaba.

Alguien me levanto del piso y de nuevo comencé a gritar, pateando y empujando desesperada. Estaba al borde de una ataque de claustrofobia, no podía ver nada ya la tela me asfixiaba, sentí como me dejaban caer en un auto, supe que era aun auto por el sonido del motor. Me quitaron la tela de encima, solo para dejarme ver un rostro conocido.

Laurent... el novio de Irina.

Tome un profundo respiro casi por inercia y ahí estaba ese pañuelo en mi boca, ahogando mis gritos y mi respiración, en poco tiempo el fuerte olor me enervo los sentidos, dejándome sumida en un perturbante letargo.

-Emmett... -apenas escuche mi voz cuando me dejaron sobre el asiento del auto -ayúdame... -solloce medio inconsciente, sintiendo como mi pecho se estremecía y la tristeza y el miedo me derrumbaban.

Escuche unas voces y luego el auto se puso en marcha.

Me moví en el asiento, intentando levantarme, la puerta estaba custodiada, debían verme, solo así iban a poder rescatarme. No pude ni levantar una mano, solo fije mi vista borrosa en el portal, la reja estaba abierta...