Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capitulo XXXVIII.— I dreamed I was missing

Bree PoV

Fue una fiesta de cumpleaños divertida, mientras veía jugar a los otros niños, me imaginaba al mío corriendo por ahí. Seguro seria tan lindo como cualquiera de ellos, comencé a tocar mi vientre, iba a ser mi primer hijo y me daba nervios imaginar el parto, pero no podía esperar para tenerlo conmigo.

Vi a Santiago jugar con todos los niños, era bonito verlo así, al menos el y Corin iban a tener una familia normal, me alegraba por ellos, iban a crecer alejados de todo esto.

—Estas aburrida? —me pregunto mi hermano —quieres que nos vayamos?

Lo mire y le sonreí, lo quería mucho, me apoyaba en todo sin importar mas, ahora por ejemplo, estábamos en la misma fiesta que Victoria Rudleff y James, eso le molestaba.

—Me imagino cuando mi bebé sea grande y me inviten a estas fiestas —dije aun acariciando mi estomago.

—Seguro va a ser mas divertido entonces.

Nos reímos juntos, estábamos igual de aburridos ahí.

—Se van ya? —pregunto Emmett que tenia un trozo de pastel e intentaba que Corin lo comiera —aun falta el show del mago.

—Bree esta cansada —justifico Riley.

—Si, lo imagino —respondió el, poniendo al niño en el piso.

El bebe comenzó a caminar por ahí, persiguiendo a los mas grandes.

Nos despedimos de el y Rosalie, ella se veía tan cansada como yo, seguro que no era fácil atender a tantos niños al mismo tiempo.

El chofer nos llevo directo a casa, la que era mi casa ahora y donde encontraría a Royce.

—Tengo algo que hacer, pero regreso en una hora mínimo.

—Esta bien —le dije a mi hermano antes de besarlo en la mejilla.

Entre a casa y de inmediato me pareció que había demasiada tranquilidad, llame a alguien del servicio y ella me dijo que el señor King no estaba.

—Pero le dejo esto —me tendió una notita pequeña.

Querida Bree:

Vete al infierno.

Tome el papel y lo rompí en varios trozos.

Nadie me rechazaba y mucho menos el, su padre había pagado caro el error de desafiarme y el iba a vivirlo en carne propia.

Tome mi celular y marque el numero.

—Volturi, por favor —dije apenas respondieron —Bree.

Esas eran las palabras mágicas para conjurar a mi padre.

Royce King iba a pagar por haberme hecho esto, iba a pagarlo.

Rosalie PoV

Cuando desperté, estaba ya dentro del avión, la cabeza me dolía y tenia el estomago revuelto.

El pánico me invadió cuando me di cuenta donde y con quien estaba. Mire a mi alrededor, solo para encontrarme con las asquerosa mirada de Royce.

—Despertaste, justo a tiempo —sus palabras me asustaron

—Auxilio! —grite como acto reflejo.

—Grita todo lo que quieras —dijo extendiendo sus manos —aquí no hay nadie mas que tu y yo.

Busque por todas partes alguna salida, algo con que defenderme.

Estaba vez me sentía mas lista para enfrentar esto, aun así no hubo forma de que el pánico no me invadiera, las manos me temblaban y sentía la boca seca, mis ojos ardían listos para comenzar a llorar y no podía dejar de pensar en mi bebe.

Porque esto pasaba justo ahora?

Cuando se levanto del sofá donde estaba, mi mente comenzó a andar, necesitaba calmarme y analizar la mejor manera de salir de aquí.

—Recuerdas la promesa que te hice? Te dije que iba a volver a tenerte y mírate, estas aquí conmigo.

"Por favor no..."

Rogué mientras lo veía acercarse a mi cada vez mas, no podía pasarme, esto no de nuevo, no estando embarazada por fin. Inevitablemente se acerco a mi, retrocedí cuanto pude, pero no fui mas lejos, la cabecera de la cama me golpeo la espalda indicándome el final de mi huida.

Todo fue rápido, solo tuvo que estirar la mano hacia mi para tomarme del brazo, me resistí, pero por alguna extraña y maldita razón, el siempre ganaba la batalla.

—No... —intente que se detuviera, pero no lo conseguí.

Inclinó su cabeza hacia mi y comenzó a besar mi cuello, entonces lo empuje ganándome un buen golpe de su parte. Entonces la batalla fue mas férrea.

Cada que sentía su tacto huía de el y lo atacaba, no soportaba que me tocara, no después de que las manos de Emmett habían estado en mi cuerpo, no cuando llevaba a su hijo dentro de mi.

Logre huir por unos momentos, pero no fue suficiente, me hizo regresar, volvió a ponerme contra el colchón, pero esta vez se subió en mi, sosteniendo mis manos sobre mi cabeza. El aire de mis pulmones estaba escapándose lentamente y sentía un profundo dolor en el estomago, estaba mareada y muerta de miedo.

—Te di la oportunidad! —dijo dándole un puñetazo al colchón, justo al lado de mi cabeza —te di la maldita oportunidad de elegirme!

Moví mi cabeza huyendo de los golpes cuando volvió a hacerlo pero del lado contrario, estaba aturdiéndome.

—Yo pude poner el mundo a tus pies! —sostuvo mi rostro para que lo mirara —pero lo elegiste a el! Maldita sea! Aun y cuando era yo quien te tomaba, mencionabas su maldito nombre!

Cerré mis ojos con fuerza no queriendo recordar, ahora que había estado en la terapia con la doctora Call, podía recordar perfectamente lo que había pasado, cada detalle.

—Te odio! Te odio con toda mi alma! —le dije en un arrebato de locura —pasaría toda mi vida en el infierno con tal de verte muerto!

Se quedo muy quieto, mirándome con los ojos inundados en furia, su mano sobre mi cuello, empujándome contra la cama y la otra sosteniendo mis muñecas.

—Eso quieres? —pregunto apretándome el cuello —quieres ir al infierno? Yo puedo llevarte con mucho gusto.

Sus gritos me ponían muy mal, su cuerpo sobre el mío, su asqueroso aliento y sus manos sobre mi. Cumplía su amenaza, se inclinó sobre mi, lamiendo mi cuello, sus manos recorrieron mi cuerpo con una premura asquerosa, apenas regrese a la realidad, me di cuenta de que estaba gritando.

—Emmett! —era verdad, yo gritaba su nombre —Emmett! Ven por mi!

Fue asqueroso volver a vivirlo, todo en él me asqueaba, no había nada en él que para mi no fuera asqueroso y repulsivo, no había nada humano en Royce King.

Hundí mis uñas en su carne cuando intento abrir mis piernas, lo arañe usando toda mi furia, toda mi ira contenida y todos mis deseos de verlo muerto. Se quejo por el dolor y empujo mis manos, lo patee también y empuje su cuerpo, el no iba a tomarme de nuevo, no iba a ensuciarme mas.

—Señor King... —lo llamaron y agradecí al hombre en la puerta.

No me atreví a decir nada, ese hombre sabia perfectamente lo que ocurria ahí.

—No me importa nada que tengas que decir —le dijo al hombre —solo despega ese maldito avión.

El piloto, ese hombre era el piloto del jet.

—Eso intentaba... pero... pero... —le mostró un teléfono celular.

Tome aire cuando se aparto de mi, me abrace a mi misma y llore, llore muchísimo, el hombre no pareció inmutarse por mi comportamiento o por mi reacción, el sabia perfectamente que yo no estaba ahí por mi gusto y eso me hacia temblar, nadie iba a volver a entrar tan repentinamente, nadie iba a salvarme de sus garras de nuevo.

—Ya vuelvo —dijo antes de tomar el teléfono y salir del avión.

Deje de sollozar apenas salió, necesitaba escapar de ahí, la próxima vez no iba a tener tanta suerte, tal vez no iba a haber nadie que pudiera ayudarme.

Me limpie las mejillas con la mano y me baje de la cama, una ligera puntaza en el estomago me obligo a sentarme en el piso. Me alarme aun mas cuando el dolor no desapareció, me había golpeado, tal vez había lastimado a mi bebe...

—Estamos bien... —ahogue un sollozo poniendo mis manso sobre mi vientre —papá ya viene... nos va a llevar al hospital... y vamos a estar bien...

Solloce mas mientras buscaba con la mirada algo con que defenderme.

Me puse de pie con dificultad y busque, moviéndome muy lento. Me sentí desesperada, no había nada con que defenderme.

Royce PoV

—Royce King... —la voz de Cayo no me resultaba del todo conocida, pero sabia que era él.

Me quede muy quieto esperando que hablara.

—Ya despegaste? —preguntó.

—No, aun sigo en Tampa —no supe exactamente porque respondí, tal vez porque era imposible no responderle a él.

—De verdad lo siento por ti, si hubieras huido desde un principio, tampoco habrías podido escapar, pero al menos tendrías unas horas mas de tu miserable vida.

En ese momento colgué, esa era la venganza de Bree, su padre ya sabia sobre mi respuesta. Necesitaba salir de ahí en ese momento. El teléfono sonó de nuevo.

Jane.

—Espero que ya estés en el aire —dijo ella con su voz de niña mimada.

No dije nada, deje escapar un suspiro y me talle el rostro, esto estaba peor de lo que pensé.

—Sigues aquí cierto? —esta vez se rió tras hablar —Ya lo saben, y también saben donde estas... es cuestión de tiempo para que estén ahí...

Todo se había complicado mas de lo que debería.

—Bree esta furiosa —me dijo —solo quiero darte una sugerencia... hay un compartimiento en la cabina del piloto, te he dejado ahí un pequeño presente, todo esta listo para usarse. ¿Vas a dejarla vivir para que corra a los brazos de Emmett, después de que Cayo te encuentre?

—¿Lo sabe Aro? —le pregunté, después de todo, el jet, el piloto y la casa a donde me dirigía, era suyas.

—Oh si, todos aquí lo sabemos, estamos muy preocupados por ella, sabes? No menciones a Aro, no importa lo que pase.

—Esta bien, teníamos un trato recuerdas? No voy a romperlo ahora.

Estaba apunto de colgar cuando ella decidió agregar un ultimo detalle.

—Sabes, Emmett esta muy preocupado por su salud, y es que, ella esta esperando a su primer hijo, seria un golpe terrible que lo perdiera... o una tragedia, en caso de que ambos murieran.

La furia me invadió entonces, el había conseguido dejarla embarazada.

Maldije terminando la llamada, entonces fui a la cabina del piloto, fuera lo que fuera que había ahí, seguro me servirían, Jane odiaba a Rosalie a muerte.

Rosalie PoV

Di un salto cuando abrió la puerta, estaba molesto, muy molesto y parecía frenético. Vi sus ojos y no solo había furia en ellos, ahora podía sentir como en él reinaba una leve inconciencia y desinhibición.

Estaba drogado.

Ahora menos que nunca iba a poder detenerlo.

Huí lo mas lejos que pude, refugiándome en un rincón al lado de la cama, necesitaba alejarme de el.

Saco un arma y mi corazón se detuvo, busque frenética de nuevo algo con que defenderme, no podía morir, no podía permitir que me lastimara, esta vez iba a luchar por mi bebé hasta la muerte.

—Así que... —dijo cargando el arma justo frente a mi —cuando ibas a decirme que estas embarazada? —pregunto molesto al tiempo que me apuntaba con el arma.

Solté un sollozo.

—Basta Royce! —le suplique, esta vez por el bienestar de mi hijo —por favor ya basta! Deja de hacerme daño! Por favor... no me hagas daño.

Soltó una cruel carcajada llena de desprecio.

—Porque no iba a hacértelo? Porque estas embarazada?

Me quede pasmada, el sabia que estaba embarazada, me aterro saber su reacción, me abracé el torso con fuerza en un gesto de protección hacia lo que ahora llevaba en mi vientre, entonces lo vi apuntarme.

Apreté mis ojos con fuerza y recé por mi vida, por esa vida que había despreciado, por esa vida que había dejado de tener sentido después de lo que me habían hecho, pero que ahora parecía inundada de razones para ser conservada.

—Esto es absurdo, estabas desesperada por tener un hijo, pero cuando llevabas uno en tu vientre, tu... te deshiciste de el para salvar tu vida. Y ahora estas aquí, rogando por tu vida, solo para salvar la de tu hijo.

Tome mucho aire antes de hablar, me había negado a abrir mis ojos y ver como me apuntaba con esa arma.

—Amo a este bebé por sobre todas las cosas —le dije con una mano sobre mi vientre —amo quien es y amo lo que significa —entonces tuve que contenerme para no vomitar cuando recordé.

Cuando había descubierto que estaba embarazada, después de que esos infelices me violaran, el pánico se apodero de mi, me dividí entre el odio y la extraña sensación de llevar algo dentro de mi. La primera vez que había sentido mi vientre, me había dado un ataque de pánico, luego Jane apareció.

—El niño que abortaste, también era tu hijo —me dijo limpiándose la nariz, estaba sangrando —crees que mereces vivir? Asesinaste a tu propio hijo.

Las lagrimas resbalaron por mi mejilla, sentí el dije del ángel contra mi piel como el hierro incandescente. No merecía vivir, pero quería hacerlo, quería estar viva y tener a mi bebé, quería ayudar a los demás niños del orfanato, y sobre todas las cosas, quería ver a Emmett una vez mas.

—Tu tampoco mereces vivir —le dije mirándolo con odio —arruinaste mi vida.

Entonces tras una risa irónica, se acerco a mi y puso el arma justo sobre mi frente. La sangre seguía brotando se su nariz, pero el ya no se molestaba en limpiarla.

—Que prefieres? —me pregunto mirándome con sus ojos vidriosos y desenfocados —morir trágicamente a manos de un demente, dejando viudo a Emmett y consumiéndose en su dolor e impotencia por no poder protegerte? —dicho todo eso, acerco su armas mas a mí frente —O... —dijo quitando el frío cañón de mi frente —puedes vivir, mas bien sobrevivir... —esta vez apunto su arma a mi vientre —sabiendo que tu precioso bebe fue asesinado por mi, cuando aun estaba en tu vientre.

Deje de llorar para jadear por el terror que me provocaba siquiera pensarlo. Puse mis manos mas apretadas en torno a mi estomago, pero eso no iba a impedir que el disparo, literalmente, acabara con mi vida.

Me quede ahí muy quieta, esperando su reacción, entonces cuando alejo un poco el arma de mi, escuche unas sirenas y en mi rostro se dibujo una sonrisa.

Lo escuche maldecir y tras limpiarse la sangre de la nariz, volvió a mirarme.

—Ahí están ya —me dijo —ahí afuera esta tu amadísimo Emmett, que ha venido por ti. La cuestión ahora, es como va a encontrarte, muerta? —apunto a mi frente —o literalmente, destruida por dentro? —apunto a mi vientre.

Cerré los puños con fuerza, ahí estaba... había venido por mi, tal y como se lo prometí a mi bebé, su papá había venido por nosotros.

—Entréguese señor King —anuncio alguien afuera —no lastime a la señora Cullen, no complique mas su situación.

El se rió de lo que dijo el policía y volvió a apuntarme.

—Todo esto vas a pagarlo en el infierno! —le dije luchando con mis lagrimas.

—Nos vemos ahí entonces —me dijo subiendo su arma a mi cabeza —tu ya eres una asesina, te condenaste tu misma, vas a irte al infierno. Yo voy a asesinare ahora y también condenaré mi alma, después tal vez salga y le dispare a tu esposo, pero él ira al cielo, es tan estúpidamente bueno... después de que yo mismo acabe con mi vida, te seguiré al infierno.

Casi no lo pensé, Emmett estaba afuera, solo tenia que llegar a la puerta e ir hacia él.

—Va a ser una lastima no haberte tenido antes —dijo empujando su cuerpo contra el mío —aunque aun tengo un poco de tiempo...

Entonces me quede muy quieta, soportando su asquerosa lengua en mi cuello y sus manos en mi cuerpo. Enterré mis dedos en su camisa, aferrándome con fuerza, entonces rece para que no apretara el gatillo cuando levante mi rodilla.

Cerré los ojos y lo golpé lo mas fuerte que pude.

Fue asqueroso el contacto de su... asquerosa humanidad contra mi, pero su rugido de dolor y verlo recocerse en el piso, era una recompensa. Apenas y me detuve a pensarlo, tome el arma que estaba a mis pies y corrí hacia la puerta.

—Dios mío! —exclame cuando vi el cuerpo del piloto en el piso, cerca de la puerta.

No me importo, de reojo podía ver a Royce intentado ponerse de pie, así que eché mano de esa maldita puerta e intente inútilmente abrirla. Había visto como lo hacían un millón de veces, pero no lo conseguí.

—Maldita seas!

Estaba tras de mi, podía escucharlo!

La puerta no cedía, tenia que soltar el arma...

La solté e intente abrirla de nuevo, la puerta cedió a mi ultimo intento y se abrió. Apenas había dado unos pasos, cuando un jalón en mi cabello me hizo regresar a donde estaba.

—Creías que podías escapar de mi? —me zarandeó y enredó mas los dedos en mi cabello.

Solté un grito desesperado al sentir el arma contra mi espalda.

No dijo nada, me empujo para salir y me uso como escudo.

Estaba atardeciendo, la pista estaba rodeada de patrullas y policías, todos se cubrían tras los autos, entonces lo vi y sentí mis lagrimas en las mejillas.

—Emmett —dije con un sollozo quebrando mi voz.

—Si —corroboró Royce antes de lamer mi mejilla —ahí esta y en estos momentos debe estar furioso porque tengo mis manos en ti.

—Déjala...! —ese era él —te voy a matar Royce King!

—Deje a la señora —de nuevo él policía —no la lastime, déjela ir.

Vi a mi papá y a Jasper, Edward también estaba ahí al lado de Emmett, los agentes de seguridad de Carlisle y la policía.

—Ya lo he decidido —dijo en mi oído —voy a dispararle a Cullen desde aquí, tal vez también le de a tu hermanito... —Jasper estaba muy cerca de Emmett, seguramente sujetándolo —tu serás testigo de su muerte y luego voy a arrojarte por las escaleras... —ya no podia llorar mas, así que solo lo mire con furia —creo que con eso basta para que pierdas a tu bebe... tal vez te dispare cuando estés en el piso, pero créeme cuando te digo, que no importa que yo muera, tu nunca vas a ser feliz!

Me rodeo el cuello con su bazo, aprisionándome con fuerza, luego apunto y le disparo...

—No! —grite histérica —No! No, no, no! Emmett! Emmett!

Intente liberarme de su brazo, tenia que estar con el, tenia que verlo, tenia que decirle lo mucho que lo amaba.

—Suéltame! Déjame ir!