Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
UN PASEO POR LA PLAYA.
El joven bajo de la cama y se acomodo tras ella rodeándola con sus piernas. El amanecer era increíble, el sol anaranjado salía en medio de un celeste cielo, las gaviotas volaban frente a sus ojos.
-Es hermoso, pero sigo pensando que tú eres lo más hermoso que he visto en mi vida.
La chica lo tomo de las manos y se las beso, se quedaron en silencio mirando el amanecer, la imagen que tenían enfrente los enmudecía.
Cuando el son finalmente salió en su total esplendor, pidieron el desayuno y lo tomaron frente a la ventana mirando el mar.
-¡Hoy tenemos una excursión!
-¿A dónde?
-Creo que a un volcán, no estoy segura…
Se cambiaron y bajaron a esperar que la comitiva de la expedición se reuniera en el hall del hotel.
Hogsmeade seguía sin novedades, los habitantes regresaron a su rutina diaria olvidando el episodio vivido.
Harry Potter trabajaba en su despacho, completaba los formularios de la investigación, su tarea fue interrumpida por una visita, era el secretario
-Harry, quería verte, ¿tienes tiempo?
-Claro, lo escucho.
-¿Has resuelto lo de Hogsmeade?
-Bueno, seguimos investigando.
-¿Pero la guardia de aurores continúa en el pueblo?
-Sí, de momento creo que es lo mejor.
-Sabes lo de Percy ¿verdad?
-¿Qué cosa?
-El tribunal ha decidido llevarlo a juicio, no ha declarado gran cosa, todavía no se puede comprobar que el estuvo implicado en la muerte el Auror. Temo que quede libre y nosotros sin un culpable.
-Nuestro trabajo es hallar al verdadero culpable, no culpar a cualquiera para que la imagen del ministerio quede bien frente a la comunidad.
-¿A caso crees que Percy es inocente?
-Gracias por informarme lo del juicio, yo le avisare a su padre, ahora si me permite…
-Claro… Hasta luego.
Cuando el hombre se fue, Harry lo maldijo, necesitaba a Ron, él había profundizado en la declaración de Percy, el moreno mago sabía que su amigo tenía una corazonada acerca de los hechos extraños que rodeaban la muerte del Auror. Todavía faltaban 5 días para que la feliz pareja regresara, -No puedo molestarlo justo ahora-Pensó.
Harry sabía que su amigo estaba viviendo el mejor momento de su vida, no podía molestarlo, decidió dejar los formularios y regresar al pueblo, quizás debía realizar más indagaciones a los habitantes del lugar.
En la isla los jóvenes iban arriba de un autobús camino a la expedición del Volcán Ahimine, el paisaje que miraban por las ventanillas no podía ser más bello, la vegetación tupida se erguía frente a ellos, las palmeras gigantes y flores exóticas daban la imagen de un fresco recién pintado.
En el bus había turistas de diferentes partes, matrimonios mayores y otras parejas de luna de miel, todos sacaban fotos al hermoso paisaje.
-¿Trajiste la cámara?- pregunto Ron
-Sí.
-¿Y por qué no tomas fotos?
La chica tomo la cámara de su bolso, a comparación de las demás cámaras modernas, la de los chicos parecía un instrumento viejo y en desuso.
Llegaron después de una hora de andar, bajaron en un terreno plano lleno de plantas y flores que no conocían, el joven auror tomo de la mano a su esposa e iniciaron el camino, primero el camino fue recto, luego doblaba, subieron por un pequeño médano de tierra, Ron tomo una flor muy bella de color lila y pétalos en punta y se la coloco en el pelo a su esposa, ella lo miro sonriente y sin pensarlo, frente a todos le dio un suave beso en los labios, un matrimonio mayor que los miraba comento que hacían una bella pareja.
En la base del volcán el guía explico la historia del Ahimine, les contó de la última vez que entro en erupción,
-Desde ese día nunca más exploto-
Le dijo a la comitiva, todos aprovecharon para tomar fotos y buscar alguna piedra volcánica en el suelo para llevar de recuerdo, pasaron más de dos horas recorriendo el lugar, luego subieron todos al bus y los llevaron a un restaurante para almorzar, el lugar tenía mesas en las playa, los chicos comieron apartados de los demás mirando el profundo océano,
-Te amo mi amor-Dijo el pelirrojo,
Miro a su alrededor y de pronto tuvo ganas de no irse jamás de ese lugar, se imagino viviendo con Hermione frente al mar, caminando juntos por las mañanas,
-Sería fantástico-Dijo en vos alta.
-¿Que dices?
-Oh, no nada, ¿te gusta el lugar?
-Es hermoso.
Ella miro sus celestes ojos y su corazón le salto en el pecho, deseo que ese momento durara eternamente.
El almuerzo duro otras dos horas, regresaron al bus y los dejaron en una playa hermosa, la playa tenía bares, mesas, reposeras, todo lo que necesitaban los turistas, a lo lejos Hermione vio caballos en la arena, le hizo señas a su marido y fueron hasta el lugar, un nativo bajito de grandes dientes blancos les dijo que los caballos se alquilaban para pasear por la playa.
Pagaron por un caballo, eligieron uno de color blanco con machas negras con una gran cola, el pelirrojo subió primero y luego ayudo a su esposa a sentarse delante de él, anduvieron despacio paciendo por la orilla del mar, el Auror llevaba con su mano las riendas del animal, con la otra tomaba fuerte de la cintura a su mujer, apoyo su pera en el hombro de la chica, podía oler su perfume mezclado con el aroma del océano, el caballo galopaba suavemente, desde ahí el camino parecía no terminar más, la orilla del mar parecía no tener fin, Hermione giro su cabeza y beso en los labios a su marido, el joven dejo las riendas del caballo para sostener el rostro de su bella mujer y besarlo con pasión, fue un beso largo, dulce, era la escena perfecta, ellos arriba de un hermoso caballo, besándose frente al mar.
Se detuvieron en un lugar desierto, parecía deshabitado, bajaron del caballo y se sentaron en la arena mirando el mar, él nuevamente se sentó tras ella y la rodeo con sus piernas, coloco sus brazos sobre el cuerpo de la chica envolviéndola por completo, ella apoyo su cabeza en el pecho de su marido y contemplo el mar infinito, sentían una gran paz, nada los perturbaba, era el lugar ideal, más aun que el hotel, en esta playa, aparentemente desierta, era perfecta para ellos.
El auror tomo de la barbilla a su chica y le levanto el rostro, la beso con infinito amor, sentía que su corazón no podía sentir más amor, su lengua exploraba esa boca cálida, deseaba más, bajo su mano del rostro y la tomo del cuello, la beso nuevamente, con más pasión, su mano se fue como autómata a hasta el pecho izquierdo de la castaña, metió su mano por debajo del suave y suelto vestido, la joven suspiro nerviosamente, ese no era el lugar para hacer alardes de su amor,
-No me iré de aquí sin hacerte el amor en el mar jajaja
La pareja se beso hasta el cansancio, rodaron por la arena y se confesaron una vez más su amor, finalmente regresaron
-Que tal si corremos un poco…
-No, podemos haaayyyyyy.
El chico le había dado una sacudida a las riendas y apretó con su talones el estomago del animal, este salió galopando a toda velocidad, mientras corrían en él, podían sentir la brisa marina acariciarles el rostro, el cabello de la chica flameaba como una bandera al viento, su marido la tomo fuerte de la cintura y mientras galopaban le dijo
-Te amo
Belinda estaba trabajando en el hospital, se tomo un tiempo y fue a la cafetería, pidió un café y saco de su bolsillo una pequeña libretita marrón, anoto horarios de pacientes, días de guardia y en el margen de la hoja, Fred.
Se quedo mirando la anotación y cerro abruptamente la libreta, su cabeza se fue inmediatamente al recuerdo de la cena que había compartido con el mago-Es muy agradable-Pensó.
El gemelo le gustaba, era guapo, inteligente, pero por sobretodo tenía un gran sentido del humor, de todas maneras era muy temprano para aventurar algo, recién se estaban conociendo, sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de un parlante, la buscaban en recepción, pago su café dejando unas monedas sobre la mesa, guardo su libreta en el bolsillo y salió de la cafetería, los pasillos estaban repletos de gente, llegar a la recepción fue una tarea difícil, cada dos pasos la paraba un colega para consultarle algo ó una enfermera la detenía para pasar un parte de algún paciente.
Llego a la recepción y dijo.
-¿Quien me busca?
-El Sr.
Fred Weasley estaba de pie junto al mostrador de forma cuadrada, ella lo miro y sonrió ampliamente.
-Hola, que sorpresa.
-Hola, perdón por venir sin avisar, pero estaba cerca y pase a saludar.
-Bien eh…
-Quería saber si no te gustaría venir una de estas tardes a conocer mi tienda.
Lo dijo muy rápido como queriendo terminar pronto.
-Claro, ¿qué te parece mañana por la tarde?
-Oh, claro, pasó por ti mañana a las 6 de la tarde…
-¿A las 6?
-Si, es el mejor horario para viajar.
Se despidió de la chica y salió corriendo del hospital. Estaba decidió, conocería la famosa tienda.
En el cuarto del hotel, Ron arrojaba a la cama a su esposa, se lanzo sobre ella besándola con pasión, la chica lo tomo de la nuca firmemente, se recorrían con las manos, el pelirrojo no dejaba de decirle cuanto la quería, le retiro el vestido dejándola sobre la cama con su ropa interior, se quito su playera, y quedo vestido solo con sus vaqueros, se recostó nuevamente sobre ella y la beso con locura, sus manos la acariciaron con suma ternura, ella beso su cuello haciendo que el chico desfalleciera frente tan dulces besos, los encontró la noche desnudos, amándose con todas sus fuerzas.
Los días siguientes se dedicaron a conocer y recorrer la bella isla, compraron recuerdos y tomaron muchas fotografías, sus caminatas por la playa fueron casi a diario, contemplaban el atardecer en la arena frente al mar y disfrutaron de una luna de miel llena de amor y pasión.
Fred llevo a Belinda a conocer su tienda, la muchacha no podía creer lo que veían sus ojos, el lugar estaba lleno de magia, eran mucho mejor que los juguetes de los niños muggles, después de la recorrida Fred tenía preparado algo especial, la invito a pasear en su escoba, la chica primero dudo, eso no le parecía un vehículo seguro, el gemelo la convenció y desde la terraza de la tienda ambos montaron la escoba, él paso su mano por la cintura de la joven doctora con la excusa de sostenerla, dio una patada fuerte al piso y la moderna escoba se elevo, Belinda apretó los ojos y tuvo una sensación de vació en el estomago, él la animo a abrir los ojos, ella despego sus ojos suavemente y se encontró volando sobre los techos de las casas, se agarro fuerte del brazo de Fred.
El chico elevo el mango de su escoba y fueron mucho más arriba, ella tuvo la sensación de poder alcanzar las estrellas con su mano, no se parecía en nada a viajar en avión,
-¿Tienes miedo?-Pregunto el gemelo, la chica negó con la cabeza, no era miedo, era vértigo,
Fred fue bajando lentamente su escoba para preparar el descenso, lo hizo de la forma más suave que pudo, ella sintió terror, la copa de un frondoso árbol estaba frente a sus ojos, pensó que se estrellarían sobre el verde árbol, el gemelo hábilmente descendió pasando muy cerca del árbol, apoyo sus pies en el piso y la dejo bajar.
Estaban en un campo verde, el frío era mucho más riguroso, la doctora temblaba, como un buen caballero él se quito su chaqueta de piel de Dragón y se la coloco en los hombros.
-¿Podemos regresar caminando?
-Claro, tardaríamos un día pero si tu quieres, yo caminare.
La joven abrió los ojos con asombro, no tenía la menor idea de donde estaba, si bien el paseo le parecía maravilloso, no le hacía mucha gracia montar la escoba para el regreso.
-¿¡UN DÍA DE CAMINATA!?
-Solo estaba bromeando, he dado vueltas en círculos, estamos muy cerca. JAJAJAJA.
-Eres muy bromista.
El gemelo la miro a los ojos y tuvo ganas de besarla, sin embargo, ella era diferente a otras chicas, se ponía muy nervioso frente a la bella joven, no se animo, indico el camino y juntos regresaron hablando sobre la magia.
Para el nuevo matrimonio las cosas se sucedían de manera maravillosa, los días eran bellos, las noches fogosas, ninguno de los dos tenía la menor intención de regresar, pero en dos días no quedaría más remedio
