Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


Por cierto hoy 8 es mi cumple de ahi la subida de capitulos

Foaby


Visita al mundo mágico de Fred

Belinda llego el calero Chorreante entrada la tarde, se acerco al tabernero y le pidió ayuda para llegar hasta callejón, el tabernero la miro con recelo, no estaba acostumbrado a ver muggles en su local, los pocos que llegaban eran los padres de niños que debían ir a
comprar los libros y útiles del colegio.

La bella doctora explico al hombre que iría a buscar a su amigo Fred Weasley. Todos sabían que los gemelos Weasley eran los dueños de una de las más famosas tiendas de chascos de la comunidad.

Tom ayudo a la joven, la llevo hasta el patio trasero y tocando con su varita los ladrillos el callejón se les abrió ante los ojos, la chica tuvo la sensación de entrar en un mundo de sueños, ni en los mejores cuentos infantiles pudo imaginar un mundo de fantasía tan perfecto, todo combinaba, los colores, las puertas y hasta los extraños trajes de los transeúntes combinaban con el colorido lugar.

Se detuvo brevemente en algunas tiendas, miro la tienda de mascotas con gran interés, la tienda de escobas, el banco de los duendes y la famosa tienda de venta de varitas, tuvo ganas de comprar algunas cosas, pero su dinero en ese mundo, no valía nada.

Después de caminar algunas cuadras llego a la tienda de los gemelos, antes de entrar miro la vidriera, en ella se exhibían los más extraños juguetes.

Asomo su cabeza por la puerta y vio una chica con una capa de color magenta detrás de un mostrador, acomodo su cabello y entro, la chica que atendía en la tienda la miro con asombro, Belinda vestía muy distinto a las brujas, la mirada de aquella empleada la incomodo tanto que se miro la ropa, pensó que quizás la estaba insultando usando botas con pantalones de mezclilla.

Detrás de la cortina color turquesa apareció uno de los gemelos, Belinda lo saludo:

-Oh, hola George.

El gemelo la miró abriendo los ojos de manera exagerada, lo primero que lo le llamo la atención fue verla en su tienda y la segunda es que no lo había confundido, lo había saludado con decisión y no tuvo dudas al pronunciar su nombre.

-Belinda, que sorpresa, ¿qué te trae por aquí?
-He venido a ver a Fred.
-Huy, pero es que… no está.

La verdad es que el gemelo estaba algo molesto con la prima de su cuñada, sabía lo sucedido la noche en la que su hermano fue a verla y no le agradaba que Fred sufriera.
La joven puso una cara muy tiste y miro al suelo, George la miro unos instantes y comprendió enseguida que no estaba fingiendo.

-Agatha, ven

El chico le pidió a su empleada que fuera a buscar a su hermano.
La empleada salió del local dejándolos solos.

-Me gustaría saber cómo me has reconocido
-¿Cómo?
-Que como me has reconocido, todo el mundo nos confunde.
-Pues… no lo sé, simplemente supe que no eras Fred.

El gemelo la miró asombrado. Mientras esperaban la llegada Agatha con Fred, le mostró a la joven doctora algunos de los artículos que vendían, Belinda estaba algo nerviosa, por un momento pensó que no había sido buena idea haber ido hasta la tienda.

Estaban conversando cuando Agatha entro con Fred, la chica le sonrió con alegría, Fred en cambio la miro con los ojos llenos de frialdad.

-Agatha, ven, tenemos que ordenar el depósito.

Los ojos de la empleada brillaban como oro, no sabía que pasaba pero no quería perdérselo. George le hizo señas con la mano y no le quedo más remedio que marcharse con su jefe al depósito.

Fred seguía de pie en la entrada de la tienda, Belinda quería decir algo pero no sabía que, no parecía el mismo chico con el que había pasado tan lindos momentos, mientras se contemplaban el uno al otro a Fred se le escapo un estornudo.

-¿Te encuentras bien?
-Si, solo es un resfrío, creo.
-Si quieres puedo revisarte y…
-No, los magos no creemos en la medicina muggle.

La chica se sintió ofendida, el joven la estaba tratando con mucha dureza y ella no sabía por qué.

-Pensé en venir a verte por qué no he sabido de ti y… bueno aquí estoy.
-¿Y qué quieres?

La chica acomodo su cartera en su hombro y lo miro con furia, no comprendía el motivo de semejante maltrato.

-Nada, no quiero nada, me voy.

Se cerró su chaqueta y salió de la tienda, mientras lo hacía Fred le dijo.

-Pues si no quieres nada, vete y no regreses.

La mujer ni siquiera se dio la vuelta, continuo su camino con la frente alta, estaba furiosa, pero sus ojos se humedecieron, apretó los dientes y se aguanto las ganas de llorar, se sentía muy mal y un nudo gigante se le estaba atravesando la garganta.

Su gemelo no bajo ni por un minuto al depósito, se quedo detrás de la cortina espiando, Agatha…También.

Cuando la chica abandono la tienda Fred le dio un golpe fatal a una caramelera tirando todo su contenido al piso. Su hermano salió desde atrás de la cortina y apuntando con su varita dijo.

-Reparo!- Todo regreso a su lugar.

Tomo una franela y comenzó a limpiar con su mano derecha el mostrador, estaba buscando la manera de hablar con su hermano, algo le decía que la escena vista por Fred la noche de la tormenta, no era lo que parecía. Pasaron unos treinta minutos, Fred seguía parado apoyando un codo sobre el mesón, por fin se dio la vuelta y hablo:

-No sé quién demonios se cree que es, si sale con ese fulano y lo hace pasar a su casa, ¿para qué demonios viene?

Su hermano ahora estaba con la tediosa tarea de armar una pirámide de cubos mágicos para exhibirlos, antes de responder suspiro, se acomodo las mangas de su túnica arremangándose y le dijo:

-¿Sabes? Cuando entro en la tienda, me llamo por mi nombre, no me confundió, ¿no es grandioso?

Su hermano lo miro sin entender ni una palabra.

-¿Que quieres decir?
-Que todo el mundo nos confunde, ella no, ¿no es increíble? He estado pensando y quizás ese hombre que viste fuera un amigo, un primo que se yo, cualquiera menos un novio.
-¿Qué?
-Que a lo mejor te confundiste, ninguna muggle vendría hasta aquí solo para verte, es decir, no es fácil para ella llegar, debió ir hasta el caldero, pedir ayuda, buscar la tienda, ¿se tomo mucho trabajo no crees?

Fred no dijo nada, simplemente se fue a la parte trasera de la tienda, fue hasta una puerta y entro en la casa que compartía con su hermano, se sentó enfrente de la chimenea mirando la alfombra, luego se reclino más en el pequeño sillón y cerró los ojos.

Hermione seguía haciendo anotaciones, Harry cerro de golpe una caja diciendo

-Ya es tarde, me voy

Su pelirrojo amigo lo imito, estaban agotados, la castaña pareció no escuchar lo dicho por el moreno mago, seguía escribiendo anotaciones en un pergamino, su marido adelanto su cuerpo y miro el papel, la chica ya llevaba escrito tres pergaminos de ambos lados, el pelirrojo Auror se sonrió, su esposa seguía siendo tan tenaz como cuando iban al colegio.

-Y bien Herm, ¿has encontrado algo?- Pregunto Harry
-Tengo una teoría, pero es muy pronto para decir nada.
-¿Tienes una teoría?- pregunto su esposo
-Si.
-Dinos- insistió su amigo
-No todavía, tengo que pensar este asunto.

Los dos amigos cruzaron miradas, hacía mucho que trabajaban en el tema y no lograban avanzar, la castaña en un día de trabajo ya tenía una teoría. El moreno mago sonrió muy contento, era como antes, los tres juntos resolviendo un caso.

La chica guardo todos los pergaminos escritos y los metió en una cartera bastante grande, cuando estuvo lista se puso en pie y tomo de un perchero su capa.

Los tres dejaron la oficina y bajaron las escaleras, estaban muy cansados y hambrientos.

-¿Por qué no vienen a casa y ven a Ginny?
-¡Que buena idea!- Dijo Hermione

Los tres amigos se fueron en el auto de Ron, el moreno Auror guardo su escoba en el baúl del coche y se acomodo en el asiento trasero.

-Nada de hablar de trabajo en el camino- Menciono Ron.

Lo dijo justo cuando su esposa estaba a punto de hacer un comentario sobre la investigación.

Harry cambio de tema radicalmente, les contó lo ansioso que estaba por ver el rostro de su hijo, el chico contaba los días para el nacimiento, ya no aguantaba las ganas de verlo, estaba tan emocionado que no hablo de otra cosa durante el trayecto.

A Ron le dio una envidia sana, él también tenía muchas ganas de ser padre, disfrutaba mucho de su nueva vida de casado, pero sentía una gran necesidad de ser Padre, mientras el moreno mago hablaba, Ron miraba de reojo a su esposa, nunca había sido tan feliz, tenía un trabajo que le fascinaba, un amigo mejor de lo que él podía imaginar y una mujer que lo amaba con toda el alma.

Belinda estaba sentada sola en un Café de Londres, revolvía con una pequeña cucharita su té de un lado a otro, el tiempo estaba ya muy frió, sus manos estaban haladas y sus mejillas coloradas.

No tenía idea porque había sido tan maltratada, pensó que lo mejor era olvidar el tema y olvidarse de Fred,

-Somos muy distintos- Se dijo.

Belinda era médica, era una mujer práctica y lógica, en su cabeza y en su corazón no había lugar para la pena o el dolor, al fin y al cabo no era mucho lo que había compartido con el chico.

Se convencía a si misma diciéndose que no era grave, así como entro en su vida aquel extraño podía salir. Su taza de Té estaba a medio terminar, pago la cuenta y sin terminar su infusión se fue.

Camino por las frías calles, el panorama no ayudaba mucho, por todos lados se cruzaban parejas tomadas de la mano, gente que se besaba sin pudor en las esquinas, se sintió muy mal, parecía que todos tenían compañía menos ella, bajo su cabeza para evitar ver a la gente feliz, camino unas 15 cuadras, sus pies estaban cansados y su cuerpo adolorido.

Metió las manos en los bolsillos de su chaqueta, su nariz se estaba poniendo roja a causa del frió. Estaba a unos metros de la puerta de su edificio cuando vio sentado en la entrada a un joven con un gorro de lana que tenía un gran pompon en la punta, estaba envuelto en una chaqueta verde y una bufanda negra, la chica no lo pudo identificar enseguida, pero a medida que avanzaba aquel rostro se le iba tornado familiar.

Fred Weasley se puso de pie cuando la vio, bajo la bufanda que le tapaba la boca y dejo ver su rostro. Belinda se quedo quieta y no dio un paso más, él, al ver que la chica se detenía avanzo hacia ella pero la chica que seguía dolida se giro sobre sus talones y pego a vuelta, comenzó a caminar en sentido contrario y apretó el paso, no estaba dispuesta a ser maltratada injustamente por segunda vez en el día.

El gemelo la siguió, la chica caminaba muy aprisa, de pronto ya no caminaba, corría, Fred también comenzó a correr, su gorro se le cayó al suelo, él ni siquiera se detuvo a levantarlo, miro hacia atrás y lo vio tirado en el piso pero continuo, estaba a dos pasos de ella, la llamo

-BELINDA-

La chica no contesto y siguió corriendo, su cabello flameaba con el viento, él la alcanzo y la tomo del brazo, a ella no le quedo más remedio que detenerse.

Cuando se giro vio el rostro enrojecido del joven, en un impulso desmedido, Fred la tomo con su mano derecha del rostro y en el medio de la fría calle, la beso.

A pesar del enojo, ella se dejo dar aquel suave y cálido beso, Fred parecía no querer soltarla, ella lo rodeo del cuello y respondió con la misma suavidad, sus labios se separaron y los chicos se miraron a los ojos, ella lo invito a su casa y el asintió con la cabeza, caminaron sin decir nada, ella abrió la puerta del edificio y el la siguió, una vez adentro el chico la beso nuevamente, la apoyo contra una pared revestida en mármol y la beso nuevamente, luego le acomodo el cabello atrás de las orejas y ella le dio la mano, subieron justos hasta el departamento de la chica.

En la entrada él le dijo:

-Tenemos mucho de qué hablar. Ella le guiño un ojo y los dos entraron, la puerta se cerró dejando vació el pasillo de la entrada.