Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


LOS MAGOS DE ROSTRO PINTADO

Al llegar al correo el matrimonio vio en la entrada del edifico a Harry envuelto en una capa y con una bufanda enrollada en el cuello.

La nieve caía suavemente sobre la ciudad, faltaba poco para la navidad y ya se estaban adornando todos los edificios mágicos.

Los tres Aurores entraron y sintieron el penetrante olor que estaba impregnado en todo el edificio del correo.

Harry busco al mago que lo había atendido el día anterior, el hombre se encontraba atendiendo a una familia que enviaba una lechuza a Rusia, luego de desocuparse saludo a Harry con la mano y le indico que se acercara:

-Sr. Potter, las cajas están en mi oficina. Sígame.

Al llegar el mago les dejo sobre la mesa una jarra grande de Té caliente y los dejo solos.

-Si me necesitan estoy adelante.

Los tres se abalanzaron sobre las boletas de pago.

-No, así no. Debemos hacerlo de forma ordenada.- les indico Hermione

La chica tomo una caja vacía y les ordeno que dejaran ahí las boletas que no servían, las sospechosas las dejarían sobre la mesa.

Ron tomo un boleta firmada por Gloria Niver, la miro y nada le pareció sospechoso, la dejo en la caja vacía.

-Harry, tu dijiste que eran cien boletas, yo creo que hay unas 400 jajaja.

Las pequeñas boletas parecían no terminar, las firmas no decían nada. Luego de 40 minutos el moreno mago dijo sorprendido.

-Hay una boleta firmada por Charlie Weasley.
-Eso no lo hace sospechoso Harry.
-Ya lo sé, solo lo mencionaba, nada más. Dijo con una sonrisa picara.

Hermione miraba detenidamente cada boleta, se tomaba mucho tiempo, revisaba cada una de ellas con sumo cuidado, ninguno sabía bien que buscar, no sabían el nombre del posible contacto de Percy, estaban librados a que el destino les diera una buena pista.

Estaban trabajando y cada tanto hacían algún comentario, estaban muy concentrados en su tarea, de pronto Ron se tomo el estomago con ambas manos y un gemido de dolor se escucho en la oficina.

Su esposa dejo las boletas que tenía en la mano y fue hasta él.

-¿Mi amor que te sucede?

Su marido no dijo nada, solo se agarraba el estomago con gesto de molestia en la cara.

-¿Has comido algo que te cayó mal?- pregunto Harry

El pelirrojo negó con la cabeza.

-No es eso- dijo con vos chillona como si le faltara el aire.
-¿Y qué es?
-No lo sé, es como una punzada. Ya estoy bien.- le contesto a su preocupada esposa
-Puedo llevarte a casa si quieres, Harry puede continuar.
-No, ya paso, de verdad estoy bien.

La castaña regreso a su tarea no muy convencida de que su marido estuviera bien, pero él le sonrió y le guiño un ojo para tranquilizarla. La chica regreso a su tarea, mientras metía las manos en la caja para sacar más boletas de pago, Ron la miro, no le quito los ojos de encima, ya había tenido esa horrible punzada en la boca del estomago, se preocupo, la última vez que sintió ese dolor agudo fue cuando lucharon con unos mortífagos de Voldemort.

Se hizo el medio día y nada parecía estar fuera de lugar, ya habían revisado muchísimas boletas, eran muy pocas las que habían considerado sospechosas, entre ellas se hallaba una enviada por el secretario, otra enviada por el dueño de una tiende del Callejón Knockturn, Harry había separado esa boleta, sabía por experiencia propia que nada bueno provenía de esa gente.

La boleta estaba firmada por el Sr. Borgin hijo. El moreno mago recordaba muy bien esa tienda, hacía algunos años vio en ella a Lucius Malfoy y su hijo tratando de vender objetos tenebrosos, con el paso del tiempo Lucius Malfoy termino siendo un mortífago seguidor de Voldemort.

-Me muero de hambre. ¿Porque no almorzamos?
-Buena idea, necesitamos un receso.
-Vayan ustedes, yo sigo.
-No mi amor, vamos, tú también, debes descansar.

La chica no quiso discutir y dejo la tarea, tomo su abrigo y lo cerro para cubrirse del frío, mientras lo hacía su marido le colocaba una colorida bufanda en el cuello, de paso le susurro en el oído

-Te amo

Sin más salieron de la oficina.

Belinda y Fred estaban en el departamento, ya habían desayunado y ahora se disponían a salir y dar un paseo.

Mientras la chica se abrigaba él la miraba embelesado, su cabello le caía sobre los hombros de manera sensual, su figura era perfecta para él, era graciosa y alegre, no podía pedir más, nada más.

La miro detenidamente, estaba emocionado, saldrían juntos a dar un paseo, no sabía cómo haría para despedirse de ella después, no quería dejarla ni por un instante.

Cuando estuvo lista, la chica le tendió la mano y él la siguió.

Salieron del edificio dejando a tras una noche mágica, el frío día los sorprendió de golpe, Fred la abrazo de la cintura y juntos caminaron por la calle, a Fred se le ocurrió ir a un centro comercial, realmente le gustaban esos lugares muggles donde la gente compraba cosas, se sonrió al darse cuenta que se estaba pareciendo a su padre, él también empezaba a sentir adoración por los muggles, llegaron a un gran centro comercial, estaba lleno de gente, las tiendas ya estaban adornando sus vidrieras con motivos navideños, entraron y tomados de la mano se perdieron entre la multitud.

Los tres amigos almorzaron en un bar a tres cuadras de la oficina de correos, luego de la comida tomaron café y pagaron la cuenta.

Salieron y el frío los abrazo, caminaron lentamente por las calles mientras conversaban.

-Supongo que pasaremos todos juntos el almuerzo de Navidad- decía Harry
-Lo más seguro es que nos reunamos en la Madriguera- respondía Ron
-¡Que lindo! Una navidad en la Madriguera, me encanta.
-Será maravilloso- Le dijo Harry a su amiga

Estaban a dos cuadras del correo cuando se cruzaron con George. Este no venia solo, de la mano llevaba a una bella joven con él y Harry lo saludo:

-¿Hola, como estas?

George que no esperaba este encuentro se sorprendió pero sonrió con alegría.

-Hola chicos, recuerdan a Sofía verdad.

Todos se saludaron y conversaron bajo un alero para protegerse de la nieve.

-¿Y Fred? Pregunto Ron

El gemelo miro para otro lado, no sabía si podía contarles sobre el paradero de su hermano.

-Te estoy hablando, te pregunte por Fred.

George lo dijo sin anestesia, en definitiva, no tenía nada de malo.

-Fred se fue anoche a casa de Belinda, no ha regresado que yo sepa.
-Huuuyyy, Pero que les pasa a los Weasley con las mujeres de la familia Granger.

Todos se rieron con ganas frente al comentario de Harry, estaban a punto de despedirse cuando escucharon gritos en la esquina, un grupo de gente corría en dirección a ellos, estaban huyendo, de lejos pudieron ver un grupo de hombres montados sobre caballos alados negros, en cuanto los vieron Ron le dijo a George que huyera.

-Vete con Sofía ahora.

El gemelo saco su varita y con su otra mano corrió con Sofía, la chica ni siquiera quería mirar hacia atrás, los dos podían escuchar gritos y vidrios que caían con estruendo al suelo.

George metió a Sofía a en una tienda y le rogó que no se moviera de ahí, la joven se escondió tras el mostrador mientras el pelirrojo salía nuevamente a la calle, busco con la mirada a su hermano y amigos dispuesto a presentar ayuda.

Los tres amigos sacaron sus varitas, no era mucho lo que podían hacer, los hombres que venían hacia ellos eral al menos 20, todos estaban montados en corceles alados negros, los magos tenebrosos llevaban el rostro pintado, los caballos eran enormes y en las patas en lugar de pesuñas tenían grandes garras, las mujeres que estaban con sus niños en la calle, protegían a los menores poniendo sus cuerpos sobre ellos, los magos de cara pintada apuntaban con su varita destruyendo todo lo que estaba a su paso.

Los tres Aurores estaban con sus varitas en alto preparados para atacar, como si lo hubieran practicado una docena de veces, se colocaron en posición de ataque, Harry al centro Ron a la derecha y Hermione a la izquierda, lo mejor que podían hacer era atacar por diferentes flancos, el corazón del pelirrojo temblaba, no por él sino por su esposa, a los gritos le ordeno que huyera, su mujer ni siquiera lo miro, estaba lista para luchar, el moreno mago tomo el mando del ataque y le ordeno a su amigo que se moviera,

-A la derecha Ron, Ahora-

El pelirrojo salió disparado a la derecha de la calle, unos 7 caballos venían hacia él galopando a toda velocidad mientras los magos que llevaban montados en los lomos destruían los negocios.

Harry corrió hacia los hombres que venían por el centro, apunto con su varita y uno de ellos salto del caballo para luchar con él, Harry que contaba con una habilidad nata, lanzó una cantidad de hechizos en el término de un minuto.

Hermione que era una gran luchadora y muy inteligente eligió a uno de los que venían hacia ella, le apunto con su varita y lanzó un hechizo potente, el mago que no alcanzo a responder cayó al suelo, la chica se fue hacia él y lo arrastro a la vereda, cuando lo tuvo ahí con uno solo movimiento de su varita, maniato al mago, George estaba justo detrás de ella, el gemelo que no era Auror y no estaba al tanto de las técnicas de ataque lucho lo mejor que pudo, Ron se defendía hábilmente de sus oponentes y Harry hacía lo mejor que podía frente a dos magos que seguían montados en sus caballos alados y un tercero que estaba parado a dos metros de él.

Un mago alto que llevaba el rostro pintado de amarillo y negro vio maniatado a su compañero y se dispuso a liberarlo, la castaña se le planto en frente, no dejaría que se lo llevara, el mago que estaba inconsciente sobre la vereda era el único que podía darles información y ella no estaba dispuesta a perderlo.

La chica le lanzo un hechizo pero el mago lo esquivo con gran habilidad, ella se defendió y el mago tenebroso se dio cuenta de que la mujer no se rendiría y que no sería fácil vencerla, camino en dirección contraria y apunto con su varita a una pequeña niña que lloraba sola en mitad de la calle, Hermione vio como el mago opositor estaba dispuesto a lanzar una maldición contra la niña, un chorro de luz roja salió de la varita en dirección de la pequeña, justo a tiempo la castaña empujo a la niña recibiendo en la espalda el chorro de luz roja.

El mago de rostro pintado fue hacia la vereda y cargo al maniatado mago, un hombre mayor dueño de una tienda que ahora estaba destrozada, salió a combatirlo, pero el mago era mucho más veloz que el viejo hombre, con un solo movimiento lo arrojo tres metros en el aire y el viejo mago fue a dar dentro de una tienda de flores, con su cuerpo atravesó la vidriera y quedo inmóvil.

Cargo a su compañero en el lomo del animal e hizo señas sacando chispas verdes de su varita, al instante todos los caballos alados se levantaron en el aire y se perdieron en el nevado cielo.

La calle era una locura, un humo espeso cubría el lugar, las madres gritaban llamando a sus hijos, los hombres buscaban a sus familias, todo era un gran descontrol.

Harry estaba parado en el centro de la calle, le sangraba la nariz y las mangas de su túnica estaban rotas, Ron estaba en el piso con su capa chamuscada, George le tendió la mano y lo ayudo a levantase, el gemelo parecía agotado pero se encontraba bien.

Una vez de pie Ron busco con la mirada a su esposa y a Harry, todo lo que veía era un humo oscuro que le tapaba toda visión, camino a tientas hasta que escucho la voz de su amigo,

-Estoy bien-dijo el pelirrojo,

Busco en la calle a su esposa, no podía ubicarla, mientras la buscaba se detuvo para ayudar a levantar del suelo a una mujer y a su pequeño hijo, cuando se agacho para levantar al niño vio al costado izquierdo de la calle una cabellera castaña tendida en el piso.

Levanto al chico sin mirarlo y salió disparado hacia su esposa, para Ron todo se detuvo, la imagen le atravesó el corazón dejándolo paralizado por una fracción de segundos, vio a su mujer tirada en la calle, la joven no se movía.