Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
PIDIENDO UN MILAGRO.
Cuando llego al lado de la joven sus ojos ya estaban llenos de lágrimas, de la espalda de Hermione brotaba gran cantidad de sangre, George llego junto a él y al ver su cuñada comenzó a gritar:
-Un sanador, necesitamos un sanador
Grito frente a un grupo de magos que se acercaba a ver qué pasaba, una bruja mayor se llevo las manos a la boca de la impresión, un brujo dueño de una tienda de helados fue hasta el interior de su negocio y regreso de él con una escoba en la mano, se la dio a George diciendo
-Deben llevarla San Mungo.
Una mujer rubia de pequeños ojos se agacho junto a Ron, llevaba con ella a una pequeña niña, era su hija:
-Sr. Ella le salvo la vida a mi hija, si no hubiera sido por ella….
La mujer no pudo continuar, el llanto la embargo, el pelirrojo ni siquiera la escucho, estaba levantando del suelo a su esposa cuando llego Harry, el moreno mago se llevo la mano a la frente y sus ojos se humedecieron, no podía creerlo, la chica no se movía y Ron temblaba como una hoja.
-Dame a Hermione Ron, yo la llevare a San Mungo, tú no puedes llevarla, estas muy nervioso.
El pelirrojo no hizo caso y le ordeno a su hermano que le diera la escoba, en su tono no había lugar a replicas, Ron se monto sobre la escoba, con una mano derecha sostenía el mango y con la otra agarraba firmemente a su mujer.
-No puedas Ron, es peligroso volar así, deja que la lleve George.
Ron no escucho, dio una patada y salió volando por el aire, Harry comenzó a gritar desesperadamente por una escoba, una mujer le quito la escoba su hijo adolescente y se la entrego, el moreno mago le dio la escoba a George y le ordeno que lo siguiera, el gemelo dio una patada al suelo y despego en vuelo, se inclino sobre el mango de la escoba para tomar velocidad, necesitaba estar cerca de Ron, temía que en su estado y con la carga que llevaba, sin querer dejara caer a la castaña.
Estaba muy equivocado, Ron volaba muy bien y tenía con fuerzas a su mujer.
El pelirrojo Auror había sentado a la chica en el mango de la escoba y el la sostenía de la espalda, en su mano podía sentir la humedad de la sangre que brotaba de la pequeña espalda de la castaña, sus ojos estaban completamente llenos de lágrimas, su llanto se acrecentó y desde atrás George podía sentirlo gemir, el gemelo adelanto más aun su escoba y logro colocarla al costado de su hermano.
-Ron, debes calmarte, por favor mira hacia delante, tu escoba se está inclinando hacia a la izquierda por el peso, échate hacia la derecha para nivelarla.
Entre el llanto el pelirrojo escucho la vos de su hermano, casi de forma inmediata se inclino hacia la derecha y la escoba se nivelo, George respiro aliviado.
En tierra firme Harry esperaba la llegada de algún Auror, estaba desesperado, quería ir con su amigo y contenerlo, no sabía bien lo que pasaba con Hermione, pero no le daba buena espina el asunto.
Los que estaban en la calle notaron la desesperación del moreno mago, Harry no podía irse del lugar, el mago que le había dado la escoba a George se ofreció con ayuda.
-Sr. Harry Potter, dígame como puedo ayudar.
Esta ayuda fue para Harry como un bálsamo, agradeció con la mirada al viejo hombre, su cabeza estaba con sus mejores amigos, un dolor gigante le atravesó el corazón, sabía que con suerte Hermione estaba viva, pero dado el estado en que la vio, no lo creía posible.
El Auror le pidió al hombre que le había ofrecido ayuda que juntara a los testigos y no los dejara ir, al instante el hombre con una sonora vos de mando junto a la gente y les solicito que fueran testigos de cuando había pasado.
-No se preocupe Sr. Potter, nadie se irá- Dijo enérgico.
Los testigos no se marcharían, habían visto como entre los tres Aurores habían intentado luchar, la muchedumbre estaba agradecida.
Un hombre dueño de un café, le cedió al Auror su escoba.
-Vaya Sr. Potter, luego me la regresa.
Cuando le dio la escoba a Harry, Dorcet, otro Auror, venía corriendo hacia él, Harry corrió con la escoba en la mano hacia el Auror, le contó brevemente lo sucedido, Dorcet no podía creer lo de la castaña,
-Están juntando testigos, necesito declaraciones-Dijo el moreno mago.
-Vete, yo me ocupo, espero que no sea nada.
Harry monto en la escoba y salió disparado como un rayo, en cuestión de segundos dejo atrás la calle destrozada y todavía humeante.
En el cielo gris, el gemelo se agarro del mango de la escoba y se inclino hacia delante, su escoba tomo velocidad y paso volando por delante de Ron, el objetivo del gemelo era llegar unos minutos antes que Ron para advertir a los sanadores.
Al aterrizar en San Mungo el gemelo entro a prisa en el lugar, anuncio en la recepción que venía un Auror muy mal herido, la mujer de la recepción hizo aparecer una camilla con ruedas, se llevo su varita a la garganta y dijo
-Sonorus.
De inmediato su voz se escucho en todo el lugar:
-Se necesitan sanadores en recepción de forma urgente.
De inmediato tres sanadores aparecieron corriendo por el pasillo, en ese momento Ron entro con su mujer en brazos, George lo ayudo a colocar a la castaña en la camilla, los sanadores llegaron junto al cuerpo de la chica que reposaba en la camilla y la arrastraron hasta una sala, su marido los seguía inundado en llanto, entraron en la sala y giraron el cuerpo de la castaña para colocarla boca abajo.
La imagen impresiono al gemelo, la sangre no dejaba de brotar, el sanador corto con unas tijeras la capa de la chica, luego corto el suéter y la camisa hasta que dejo su espalda desnuda.
-Debe salir Sr.-Dijo un sanador mirando al pelirrojo.
Ron no se movió, no pensaba dejar a su mujer, se aferro con fuerzas a la punta de la camilla, el sanador intento sacarlo pero el Auror se resistió, George lo tomo de los hombros y lo obligo a abandonar la sala, entre gritos y empujones lograron sacar al pelirrojo.
Ron quedo con la espalda pegada en la pared azulejada del pasillo, su cuerpo se deslizo lentamente por la pared hasta caer al frío piso, se llevo las manos al rostro y lloro desconsoladamente, la puerta se abrió y un sanador salió corriendo, los jóvenes preguntaron por el estado de salud de la chica, pero el sanador no respondió, regreso a los dos minutos con dos mujeres robustas.
Ron saco el medallón en forma de trébol que le había regalado su mujer en la noche de bodas y lo tomo entre sus manos, rogó al cielo que la chica se salvara, apretó tanto el trébol que George pensó que se le metería por la piel.
Harry llego a la entrada de San Mungo rogando que su amiga no hubiera muerto, al entrar pudo ver a mitad de pasillo a George y Ron, este último seguía tirado en el piso y con la vista clavada en el medallón.
El moreno mago camino a grandes pasos, al llegar miro al gemelo a los ojos rogando que le diera una buena noticia.
-¿Que se sabe?
-Nada, no han dicho nada.
Harry se agacho y rodeo a Ron del cuello, su amigo, que seguía llorando, apoyo el rostro en su pecho y lo abrazo.
-Es mi culpa Harry, no debí dejar que se metiera en esto, es mi culpa.
-No es tu culpa, no digas eso. Cálmate, ella te necesita fuerte.
El pelirrojo sintió que su mundo se había terminado, ella era todo para él, nada valía la pena sin ella.
Adentro de la sala la castaña luchaba por su vida, los sanadores no conocían el hechizo que había causado semejante herida, apenas tenía pulso y tenían poco tiempo para actuar.
Harry le pidió a George que fuera a buscar a sus padres y a los padres de Hermione, le indico que Molly no se despegara de Ginny.
El gemelo se fue de San Mungo en la misma escoba que había llegado, primero fue en busca de Sofía, al llegar la joven seguía en la tienda.
Al verlo Sofía lo abrazo y beso, estaba muy nerviosa pero agradecida de que el chico estuviera sano y salvo.
Se pararon en la vereda de la calle que ya estaba más despejada, varios Aurores trabajaban en el lugar, tomaban declaraciones y buscaban pruebas.
El pelirrojo hizo que la chica lo tomara del brazo, cerró los ojos y desapareció. Reaparecieron en la entrada de la Madriguera, Molly se encontraba con su marido en el jardín, George entro corriendo y con la voz agitada.
-Mamá, Papá.
-George, Sofía que sorpresa.
-Mamá, han herido a Hermione, no sabemos como esta, ni siquiera sabemos si…Esta viva.
Molly se desplomo en su silla, se tomo el rostro y un llanto ahogado salió de su garganta.
-Necesito que busquen a Ginny, Harry esta en San Mungo.
-Yo iré por Ginny.
Contesto el padre de los pelirrojos y sin más el hombre desapareció.
-¿Donde está Ron?
-En San Mungo.
La regordeta mujer desapareció al instante frente a los ojos de de su hijo y de Sofía, quien le dijo a George:
-Vamos a San Mungo.
Los chicos se tomaron de la mano y desaparecieron.
Molly reapareció en la entrada del lugar donde se encontraban su hijo y nuera, Ron estaba de pie apoyado contra la pared, tenía en su mano el medallón en forma de trébol, se aferraba a él como si fuera un talismán sagrado, guardaba la esperanza de que el sanador les diera una buena noticia.
La madre corrió por el pasillo hasta llegar a su hijo que se veía más pequeño y débil que nunca.
La mujer tomo a su hijo rodeándolo del cuello y se fundieron en un abrazo profundo, no hicieron falta palabras, Ron apoyo la cabeza en el hombro de su madre mientras ella le acariciaba los cabellos.
El gemelo y Sofía venían entrando por el pasillo cuando Harry salió a su encuentro.
Lamentablemente no tenían noticias, los sanadores seguían trabajando sobre el cuerpo de la castaña pero no daban noticias, todos se reunieron alrededor de Ron y su madre, Sofía en silencio contempló la escena.
Cuarenta minutos después, el Sr. Weasley entraba en San Mungo seguido por Ginny, la pelirroja corrió al encuentro de su marido, el moreno mago la abrazo mientras la chica lloraba desconsolada
-Dime que no ha muerto Harry-Dijo entre sollozos.
Su marido negó con la cabeza. Mientras abrazaba a la consternada pelirroja le dijo a George.
-Debes ir a buscar a los padres de Hermione.
-Yo iré, será lo mejor.- Dijo el Sr. Weasley
Paso por el lado de Ron que seguía abrazado a su madre, no le dijo nada, solo le dio unas palmadas en la espalda y salió del lugar con gruesas lágrimas cayéndole por el rostro.
Fred y Belinda ya habían paseado lo suficiente por el centro comercial, ahora estaban en la tienda de los gemelos.
El chico le mostraba a la joven doctora su último invento, mientras lo hacía Agatha entro corriendo en la tienda.
-Sr. Weasley, oh por Dios, gracias al cielo que lo he encontrado. ¿No se ha enterado de nada?
-¿Que ha pasado Agatha?
-Sr. Weasley, hubo un ataque, su hermano y cuñado lucharon contra unos hombres, dicen que estaban sobre caballos alados, su cuñada Sr…Dicen que ha muerto.
Belinda se agarro con ambas manos del mostrador, por un momento no dijo nada, miro al piso y grito con todas sus fuerzas, el gemelo la tomo de los hombros he intento abrazarla, la chica estaba en tal estado de shock que nada podía hacer para calmarla.
- Dicen que su cuñada fue llevada a San Mungo.
-Por Dios cuando paso todo esto y yo no me entere- Dijo mientras tomaba su chaqueta.
-Agatha, trae mi escoba del fondo, después de que salga quiero que cierres la tienda.
Belinda seguía llorando amargamente, no podía creer que su prima estuviera muerta.
Fred tomo la escoba y llevo del brazo a Belinda hasta la calle, él la monto en la escoba y luego subió atrás de ella, la chica escondió el rostro en su pecho mientras el gemelo daba una patada al suelo y se elevaba por el aire.
En san Mungo la espera era eterna, nadie salía, nadie les decía nada.
Rato después el Sr. Weasley entro con los padres de la castaña, el Sr. Granger traía entre sus brazos a su mujer que apenas se mantenía en pie a causa del llanto, al ver a Ron la mujer se fue hasta él y lo abrazo, con la voz cortada por el llanto le hablo al pelirrojo.
-Oh Ron, dime que mi hija está bien, es mi única hija por Dios.
El pelirrojo sentía que el corazón se le desgarraba, no tenía palabras para con la madre de su mujer, quería decirle que todo era culpa de él, en lo más profundo de su alma sentía que él era el único responsable de lo sucedido, se culpaba pensando que no debería haber dejado que su mujer trabajara como Auror, pensaba que debería haber insistido en que la chica solo diera clases a los aspirantes a convertirse en Auror.
El Sr. Granger tenía la cara desencajada, a pesar de su dolor le pregunto a Harry que había pasado, quería saber a toda costa como había caído su hija en esa situación.
El sanador salió tras una puerta y todos lo miraron.
-Familia de la Sra. Weasley.
-Nosotros-Respondieron los presentes.
-La Sra. Weasley perdió mucha sangre, no sabemos qué maleficio le han hecho, no encontramos la forma de revertirlo, hemos parado la hemorragia pero ha perdido mucha sangre. ¿Ella es hija de magos ó muggles?
-Nosotros somos sus padres, no somos magos.
-Bien, en el caso de los hijos de muggles es complicado a veces encontrar solución para estas cosas, pero por favor conserven la calma, haremos todo lo posible.
En ese momento Fred y Belinda llegaban a San Mungo, cuando la joven entro y vio a los padres de su prima su corazón se detuvo, por la cara de su tía, no espero buenas noticias, Ron se desplomo en los brazos de Harry, Ginny abrazaba a su madre mientras tocaba su vientre.
El Sr. Granger al ver a su sobrina fue a su encuentro y la abrazo, la chica lo miro a los ojos y pudo ver un inmenso dolor en aquella mirada.
Nadie dijo nada, el silencio era dueño de la improvisada sala de espera, solo restaba esperar un milagro.
