Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


Feliz Navidad a todos, espero que se la pasaran muy bien en compañia de la familia y seres queridos.

Chicas a ustedes en especial les deseo que cada dia se sientan contentas y mas en estas fechas.

Foaby


LA AYUDA DE BELINDA

Una hora después salió el sanador de la sala donde estaba la castaña.

-Necesitamos que un responsable firme una forma, probaremos otro tratamiento.
-¿Que quiere decir?- pregunto el padre de la castaña
-Como la Sra. Weasley es hija de muggles, queremos probar otra cosa. ¿Quién firmara?
-Yo soy su padre.
-No. Yo lo haré, soy su esposo.

La cabeza de la joven doctora comenzó a trabajar como medica

-Perdón, ¿podría explicarme que tiene?
-Bueno, ya se lo he dicho antes a la familia, y creo que…
-Podría repetirlo por favor, ella es su prima- dijo Fred

El hombre hablo a desgano, le parecía muy doloroso repetir nuevamente que el estado de la paciente era muy grave.

-No sabemos qué hechizo le han lanzado, ha perdido mucha sangre y…
-¿Detuvieron la hemorragia?
-Si, pero…
-¿Podría revisarla?
-¿Como dice?
-Yo soy doctora, como decirle, medica muggle, eso, soy medica muggle, mi prima es hija de muggles, quizás yo podría ayudar, si me permite me gustaría revisarla.

La joven miro a Ron con los ojos suplicantes, estaba esperanzada, quería revisarla, quizás podría hacer algo.

Ron se acerco a Belinda secándose las lágrimas de los ojos.

-¿Tú crees que podrías ayudarla?
-Bueno yo…Podría intentarlo.
-No lo creo pertinente Señorita, si algo le pasa a la paciente nosotros seremos los responsables. La medicina muggle no es buena para los mag…
-Firmare lo que quiera, yo doy la autorización- interrumpió el pelirrojo

Toda la familia Weasley, salvo el padre de los pelirrojos, nunca habían confiado en la medicina muggle, sin embargo en este caso todos estaban de acuerdo en que la joven doctora atendiera a la castaña.

El sanador protesto bastante y parecía negado a permitir semejante cosa.

El pelirrojo Auror a parto al sanador del grupo y le hablo en un susurro para que el resto de los presentes no escuchara.

-Por favor, se lo ruego. ¿Usted tiene esposa?

El hombre asintió con la cabeza.

-Ella lo es todo para mí, sin ella yo no podría vivir, por favor, firmare lo que sea, yo…

No pudo continuar, gruesas gotas caían de sus hinchados ojos, el hombre se compadeció del Auror y regañadientes acepto.

-Haremos una sola prueba, si no funciona, volveremos al tratamiento que proponemos.

Por primera vez en muchas horas el pelirrojo hizo una mueca con la boca semejante a una sonrisa, el sanador y el marido de la castaña fueron juntos hasta la recepción, doblaron por un pasillo y entraron en una oficina, el lugar era pequeño y contaba solo con un escritorio y dos sillas, una adelante y otra atrás del pequeño escritorio de madera, el sanador le hizo un gesto al Auror para que este tomara asiento.

Busco unos papeles de su cajón y saco una forma. Se la entrego al compungido muchacho diciendo:

-Léala, luego la firma, tome la pluma y el tintero.

El chico a penas leyó la papeleta, tomo la pluma y con la mano temblorosa firmo, le entrego la nota firmada al sanador, este la guardo en su cajón y juntos regresaron al pasillo donde estaban el resto de los familiares.

-Muy bien Srta. Ya puede entrar.

La chica avanzo con paso decidido pero el pelirrojo la intercepto, la tomo de las manos y le hablo con voz ahogada.

-Por favor Belinda, sálvala.

La chica le paso la mano por el rostro y le guiño un ojo, luego miro al resto de los presentes y se dio cuenta de que todos estaban esperanzados, su mirada se cruzo con la de la Sra. Granger, la mujer tenía los ojos rojos, inyectados en lágrimas, Belinda la miro con ternura, sabía que todos tenían las esperanzas puestas en ella, no podía fallar, su corazón se acelero, nunca había estado tan nerviosa antes de atender a un paciente, se giro sobre si y dando la espalda a todos entro en la sala donde estaba su prima.

Todos aguardaron afuera, el padre de la castaña se paseaba de un lado a otro, Molly abrazaba y trataba de contener a la madre de la joven, como Madre la entendía perfectamente, sabía lo que era sufrir por un hijo.

Ron estaba apoyado contra la pared y los gemelos estaban junto a él, Harry estaba tomado de la mano con Ginny, el moreno mago quería mandarla a descansar pero sabía que su mujer no se movería de ahí por nada del mundo.

A la media hora Belinda salió de la sala pálida como un papel en blanco, el pelirrojo Auror se fue sobre ella para preguntarle por su mujer, ella en cambió evito mirarlo y llamo a Fred.

-Fred, necesito que vayas a mi casa, al lado del sillón esta mi maletín medico, tráelo, en la heladera hay unas bolsas de suero, también quiero que lo traigas.

El gemelo la miro con los ojos muy abiertos a penas entendió lo que le pedía la joven doctora, Harry noto esto y ofreció su ayuda:

-Yo puedo ir, conozco más de cosas muggles que él.
-Pero tú no sabes dónde queda su casa.
-Belinda yo iré, soy dentista, entiendo lo que necesitas.
-Tú tardarías mucho, ellos pueden… Bueno, hacer eso de desaparecer. ¿Podrías Fred?
-Si, puedes anotarlo así no me equivoco.

La chica tomo de su bolso un pedazo de papel y una lapicera, en él anoto lo siguiente.

-Bolsas de suero
-Maletín medico
-Instrumentos quirúrgicos (en el cajón del escritorio)

-Harry, por favor tráeme todo, en mi maletín tengo lo que necesito, pero no dejes de traerme las bolsas de suero.

Con la lista en la manos los chicos salieron a la entrada de San Mungo, Harry tomo del brazo al gemelo y desaparecieron.

Belinda llamo a Ron, lo tomo del brazo y hablo para que todos la escucharan.

-Ahora quisiera que Ron entrara y la viera, se que todos quieren verla, pero…Lo mejor es que pase a él, luego cuando logre compensarla pasaran sus padres.

La Sra. Granger quiso decir algo pero Belinda salió al cruce antes de que la mujer pudiera pronunciar palabra.

-Se que quieres entrar tía-Dijo la joven doctora. –Lo harás después-Concluyo.

Empujo la puerta con su mano y entro con Ron.

El pelirrojo vio el cuerpo de su mujer sobre la cama, su piel morena estaba pálida, se acerco lentamente hasta la cama, llego junto a ella y tomo su mano con la suya, sitio la pequeña mano de su mujer fría como la nieve, se sobresalto y miro a Belinda muy preocupado

-Está muy fría-Dijo mientras frotaba la mano de su mujer intentando darle calor.
-Ha perdido mucha sangre, por eso.

El pelirrojo se agacho junto a la cama y le beso los labios,

-Te amo-Dijo en un susurro.

Acaricio su rostro con la esperanza de que su mujer se moviera, la chica no se movió, estaba tan quieta como un petrificado.

-Te dejare unos minutos a solas con ella.

La joven salió dejando al pelirrojo con su esposa.
Ron tomo nuevamente las manos de la castaña y las apretó con las suyas.

-No me dejes mi amor-Le dijo en el oído.

Trajo una pequeña banqueta y se sentó junto a la cama, beso su mano nuevamente y le hablo.

-Por favor mi amor, debes luchar, te amo. Yo te juro que atrapare al que hizo esto, no descansare hasta encontrarlo, te necesito mi amor, por favor regresa. Debes ponerte bien y regresar a casa conmigo, te amo tanto Herm, no sabes cuánto, te he amado siempre, eres todo para mi Herm…Por favor cielo abre los ojos, te necesito tanto…

Su voz se corto por un llanto agudo, el pelirrojo le siguió hablando con la voz ahogada, en su corazón sabia que la chica lo escuchaba aunque no se moviera.

En la casa de Belinda, el gemelo y Harry aparecieron en la entrada del departamento, a Fred le temblaba la mano, el moreno mago saco la varita y de un solo movimiento abrió la puerta, una vecina que salía para hacer las compras se sorprendió al ver a los extraños en la casa de la doctora.

-¿Quienes son ustedes?- Dijo la vecina,

Los chicos se miraron sorprendidos, no esperaban encontrarse con este inconveniente, la mujer se asusto y entro a su departamento.

Harry maldijo por lo bajo, seguramente la vecina llamaría la policía, el Auror le ordeno a Fred que entrara en la casa, se arremango la manga de la túnica y varita en mano entro en el departamento de la mujer, la señora estaba a punto de levantar el teléfono, al ver al moreno joven frente a ella corrió y se coloco atrás de su sofá.

-Lo siento Sra. Levanto la varita y dijo

-Olvídate-La mujer se quedo quieta con cara de desconcierto, luego reacciono y miro al Auror.
-¿Querido, quien es Ud.?
-Lo siento, me equivoque de departamento.

Sin más salió del lugar y fue hasta la casa de Belinda, al entrar cerró la puerta tras él y vio que Fred ya había ubicado el maletín negro que había pedido la joven doctora. El gemelo tenía la nota en la mano y dijo:

-Heladera, ¿será esta cosa?

El muchacho apuntaba con su dedo hacia el microondas.

-No, es esta.

Harry fue hasta el artefacto y abrió la puerta, adentro vio varias cosas pero él buscaba las bolsas de suero, en una de las bandejas de la puerta encontró cuatro bolsas de un liquito transparente, las tomo y las metió dentro de una bolsa de papel.

Mientras, el gemelo buscaba en el cajón la caja de instrumentos quirúrgicos,

-Será esto?- Dijo mientras tomaba una caja metálica de veinte centímetros de largo.

Harry la tomo y la abrió, adentro había agujas de diferentes tamaños, un par de guates de látex y otras cosas más que no sabían para que servían.

-Sí, es esto, vamos.

No había tiempo para perder, debían regresar cuanto antes.