Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
LA SANGRE REPARADORA
Los jóvenes entraron en San Mungo con el maletín y la bolsa de papel en la mano. Belinda estaba afuera hablando con el sanador, al verlos dio un grito de alegría.
-Gracias al cielo, déjame ver que han traído.
Luego de examinar todo sonrió ampliamente, en principio tenía todo lo que necesitaba.
-¿Que son esas cosas?- le pregunto el sanador a Belinda
-Son instrumentos médicos.
-Parecen elementos de tortura.
-No se deje llevar por la imagen, créame que curan, voy a necesitar su ayuda.
-¿Esta segura? La Sra. Weasley es una bruja, yo no sé si podrá resistir este tratamiento, quiero decir, no es mágico es…
-Sr. Hasta los 11 años mi prima fue una niña no mágica, la vacunaron contra las enfermedades comunes y hasta le hicieron un tratamiento para la alergia, créame que nunca mostró rechazo a este tipo de cosas, ¿por qué lo haría hora?
-Muy bien, haremos una sola prueba, si no funciona ya sabe….
Molly no lo dejo continuar.
-Por amor de Dios, quiere callarse y colaborar, mi hijo ya le ha firmado la forma, ahora colabore con Belinda.
Al hombre no le gusto el tono autoritario de la regordeta mujer, pero no replico, como sanador estaba acostumbrado a tratar con familiares angustiados que no siempre eran corteses con él.
La prima de la paciente y el sanador entraron en la sala, todos le desearon suerte a la joven doctora, la Sra. Granger estaba abrazada a su esposo que le acariciaba el cabello.
Dentro de la sala Ron seguía tomando de las manos a su mujer, Belinda noto que el chico le hablaba en el oído.
-Lo siento Ron, debes salir.
El pelirrojo no quería dejarla pero sabía que tenía que permitir que la chica trabajara. Antes de salir Belinda lo abrazo.
-No te preocupes, las mujeres Granger somos fuertes, créeme que en su estado no podría haber durado mucho, sin embargo aun pelea, eso es un buen indicio.
El pelirrojo quiso sonreír, no sabía si la chica lo decía para animarlo o si le estaba diciendo la verdad, de todas formas forzó una sonrisa y salió.
La joven doctora se acerco a su prima, noto que el sanador no hacia ni decía nada, la chica abrió su maletín y saco un instrumento para tomar la presión, el sanador la miro asustado, tenía la sensación de que esos instrumentos eran mortales para su paciente.
Luego de tomarle la presión la joven auscultó a la castaña con un estetoscopio, el corazón de la paciente latía lentamente como si descansara en su mejor sueño, el puso era débil pero tenía pulso aun, tomo de la caja metálica una aguja y de la bolsa saco el suero:
-Necesito un perchero-Dijo en voz alta.
-¿Un qué?
-Vera, necesito colocarle suero, debo colgarlo de algún lugar donde quede alto para que baje. El sanador no entendió ni media palabra pero igual colaboro, tomo su varita y haciendo un movimiento complejo hizo aparecer un perchero de esos para colgar la ropa
-¿Servirá eso?
La doctora lo miro algo desconcertada, no era exactamente lo que quería, de todas formas servía, coloco la bolsa de suero en la punta más alta del perchero, no podía colgarlo, los brazos del perchero de madera eran muy anchos y el pequeño enganché de la bolsa de suero no encastraba, busco entre sus cosas un hilo ó una banda elástica, revolvió todo su maletín sin suerte.
-¿Que necesita?
-Necesito encastrar esto (mostrando la bolsa de suero) En el perchero, pero el agujero de la bolsa es muy pequeño y el brazo del perchero muy ancho estoy buscando…
El sanador tomo su varita nuevamente y apuntando al perchero hizo que el brazo de madera se adelgazara, Belinda lo miraba azorada, nunca había visto que algo se achicara de esa manera.
El brazo de madera quedo tan delgado como un clavo, la doctora, que aun seguía atónita, colgó el suero del ahora delgado brazo y saco de su maletín una manguera de goma muy fina pero bastante larga, con un bisturí corto la bolsa en la parte inferior haciendo un pequeño agujero con forma de tubo, engancho la goma en el otro extremo de la bolsa y coloco una aguja que en la parte trasera tenía una especio de tubito verde que encastraba a la perfección con la manguera de goma.
-Ya está listo
Paso seguido tomo una manguera de goma amarilla más pequeña y la anudo al ante brazo de su prima, busco con la yema de sus dedos una vena libre, palpo la piel de la chica hasta que ubico una buena vena, el sanador la miraba expectante, no sabía que esperar.
La joven doctora penetro el brazo de la castaña introduciendo la aguja en la vena que parecía estallar por la presión de la goma en su ante brazo, cuando logro colocarla, tomo una cinta adhesiva blanca y cubrió la aguja con ella.
Luego le dio unos golpes con sus dedos al suero y el transparente liquido comenzó a bajar.
-¿Para qué es eso?
-¿El suero? Es para nutrirla y para hidratarla. Necesito un donante.
-¿Qué cosa?
-Espéreme aquí y controle que el suero baje.
La chica salió al pasillo y todos la miraron expectantes.
-Necesito un donante.
-¿Qué cosa?- pregunto Molly
-¿Quieres hacer una transfusión?
-Si, no tengo todos los instrumentos para revisarla pero creo que es lo que necesita ahora.
-Yo donare- dijo de inmediato el padre de la castaña
-Espera, puedes explicarnos mejor.- preguntaba el Sr. Weasley
-Necesito un brazo dispuesto para extraer sangre, esa misma sangre la colocare en el cuerpo de Hermione.
La joven medica trato de explicarlo con las palabras más sencillas que encontró, Ron se aparto de los brazos de su madre y se ofreció.
-Yo lo haré, toma toda la sangre que quieras.
-Ron, no sé si tú puedes donar, es decir… eres mago, no sé qué efectos tiene eso en ustedes, prefiero que sea mi tío el donante.
-Por favor Belinda, no me pasara nada, ella también es bruja, toma mi sangre, por favor.
La chica cruzo la mirada con Patrick, el padre de la paciente, este le hizo una seña afirmativa con la cabeza, de alguna manera el pelirrojo tenía razón, Hermione era bruja, quizás la sangre de un mago sería la indicada para usar.
-Bien, entra conmigo.
El chico la siguió y entro en la sala, al hacerlo vio que en el brazo de su esposa había un elemento metálico hundido en su piel.
-¿Qué es eso?
-Luego te explico. Sanador, necesito una silla cómoda para Ron.
El hombre hizo aparecer una silla de respaldo alto y mullida, colocaron la silla recién aparecida en el costado izquierdo de la cama, Belinda le ordeno al Auror que se sentara, el chico obedeció y miro a su mujer que seguía igual de pálida.
-¿Has comido en el día de hoy?
-¿Qué?
-Si has comido.
El pelirrojo afirmo con la cabeza mientras Belinda le quitaba la túnica, luego le ayudo a quitarse el suéter y arremango la manga de su camisa.
-Bien, me imagino que nunca pasaste por esto, no duele, pero te molestara un poco, se que no estás acostumbrado a que te pinchen, solo quédate quieto.
-Has lo que tengas que hacer.
La chica ato el ante brazo del pelirrojo con la misma banda elástica que había utilizado para su prima, le pidió que abriera y cerrara el puño varias veces, mientras él hacia esto, Belinda busco una vena en el otro brazo de la castaña, le pidió al sanador que hiciera aparecer otro perchero con un brazo delgado como el anterior, así lo hizo el hombre, en cuestión de segundos, la chica ya contaba con otro perchero, tomo la bolsa de suero y lo perforo en la punta, tiro el contenido de la bolsa en una planta que se desintegro al instante.
-Lo siento- Dijo la joven médica.
-No se preocupe, luego colocaremos otra.
Con la bolsa de suero ya vacía se acerco a ron, tomo otra fina manguera blanca y la coloco en el extremo de la bolsa y se la entrego al sanador.
-Necesito que la sostenga a la altura de las rodillas de Ron.
Luego tomo una jeringa y una aguja de una medida más grande, hábilmente improviso con la jeringa una especie de extractor de sangre, cuando estuvo listo paso por la blanca piel del joven un algodón embebido en alcohol, el olor penetro al instante en las narices del pelirrojo que hizo una mueca de asco, busco con la yema de sus dedos la vena libre y con velocidad penetro con la aguja en el brazo del Auror, el chico no dijo nada pero apretó los ojos, nunca había experimentado una sensación tan extraña.
Al instante la sangre comenzó a salir y lentamente se fue llenando la bolsa de suero que sostenía el sanador.
Belinda soltó la cuerda que apretaba el brazo de Ron y la coloco en el brazo de Hermione, una fina vena se asomo por la piel de la chica, la joven doctora inyecto la aguja en el pálido brazo de su prima, luego coloco una jeringa y la unió al extremo libre de la bolsa que sostenía el sanador,
-Necesito que levante más la bolsa- le dijo.
Algo increíble paso, por la fina manguera que extraía la sangre del Auror, se pudo ver claramente que la sangre se tornaba brillante, parecía que llevaba miles de cristales de rubí brillantes como un diamante rojo, la chica se quedo anonadada, nunca había visto algo así.
-¿Que sucede sanador, por que brilla de esa manera?
-No lo sé, nunca había visto extraer sangre de un cuerpo.
-Es mágico…
El pelirrojo también vio que la sangre brillaba, un vapor luminoso emano del brazo de la castaña y Belinda se asusto, estuvo a punto de retirar la aguja pero algo la detuvo, siguiendo su instinto coloco la bolsa en el extremo del perchero y dejo que la sangre bajar hasta el brazo de su prima.
Salió de la sala y fue en busca de los padres de la paciente, afuera la Sra. Granger tenía los ojos sumamente hinchados a causa del llanto, la doctora la tomo de la mano y le hizo señas a su tío para que la siguieran, los entro en la sala y se paró a un costado, la Madre de Hermione tomo la mano de su hija y siguió con los ojos el recorrido de la sangre de su yerno que penetraba lentamente en el cuerpo de su hija,
-Gracias-Dijo la mujer en un tono casi inaudible,
El pelirrojo no dijo nada, solo la miro con ternura. Patrick Granger se arrodillo al costado de la cama de su hija y la tomo de la mano, Ron pudo ver que el hombre movía los labios pero él no escuchaba lo que decía, al pelirrojo Auror le pareció que su suegro estaba orando.
-Bien, solo quería que la vieran, deben salir, sé que no quieren pero deben salir.
La madre de la castaña abrazo a su sobrina agradecida, la chica le dio unas palmadas en la espalda y la llevo hasta la puerta de la sala, detrás de la mujer salió su marido secándose las lágrimas con un pañuelo azul.
Belinda dejo al sanador en la sala cuidando a la joven paciente y a Ron, en cuanto puso un pie afuera Fred corrió a su encuentro.
-¿Te encuentras bien?
-Si, necesito un poco de agua.
-Ven vamos a la cafetería y tomas algo.
-No, no puedo irme todavía, ¿tráeme agua si?
El gemelo le dio un beso en la frente y salió en busca de una jarra de agua y de paso café para todos.
Molly estaba muy consternada, se acerco a Belinda con la intención de averiguar qué pasaba.
-¿Ya puedes decirnos algo?
-Humm, he hecho todo lo que creí que era mejor, ahora solo nos resta esperar.
