Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
EL DESPERTAR.
Los ojos de Hermione se abrieron lentamente, primero vio todo nublado y difuso, Ron la tomo del rostro y la beso con una suave ternura, la chica no sonrió, no sabía dónde estaba, solo escuchaba la voz de su marido.
-Mi amor, dime algo por Dios.
Ella giro su cabeza y al hacerlo sintió un agudo dolor en la base del cuello y la espalda.
De sus labios salió un silencio
-Hayyy
Esto sobresalto al pelirrojo que inmediatamente fue hasta la puerta de la sala y la abrió, a los gritos llamo al sanador, regreso al costado de la cama y tomo nuevamente la mano de su esposa, luego de un minuto entro el sanador en la sala, al ver que su paciente tenía los ojos abiertos sintió una gran alegría, salió de la sala y corrió por el pasillo, fue hasta la cafetería y desde la puerta grito.
-Se ha despertado, se ha despertado-
Belida salto de la silla y corrió junto al sanador hasta la sala, atrás los seguían Harry, Minerva, Moody, Lupin y Tonks, Fred se quedo pagando la cuenta. Cuando la prima de la castaña entro y vio a la chica con los ojos abiertos, su corazón dio un vuelco de alegría, aparto a Ron y tomo a Hermione del rostro, la chica tenía las pupilas algo dilatadas,
-Ha dicho algo-Pregunto.
-No, solo se quejo de dolor.
Belinda metió la mano en su bolsillo y saco una pequeña linterna, la encendió y apunto a los ojos de su prima, el sanador miraba expectante. Ron seguía tomándola de la mano.
-Mi amor, di algo.
La castaña abrió la boca y con hilo de voz hablo
-Quítame esa luz de los ojos-
Belinda la miro azorada y luego rió con ganas, Ron la beso con suavidad en la frente mientras el sanador y Belinda se abrazaban.
Hermione estaba muy confundida, no sabía cómo había llegado hasta esa cama ni donde estaba, cada vez que intentaba mover la cabeza su espalda se crispaba de dolor, en la puerta de la sala Harry y la comitiva estaba expectante, por el pasillo de la entrada aparecieron Ginny, Molly, el Sr. Weasley y los padres de la paciente.
Harry le extendió los brazos a su esposa mientras gritaba
-Se ha despertado, Hermione despertó-
Los padres de la chica corrieron por el pasillo y abrazaron al moreno mago, Molly sollozaba en los brazos de su marido, en el medio de tanta alegría el Sr. Weasley vio el rostro de Lupin de pie junto a la puerta, soltó a su esposa y camino hacia su viejo amigo, no se dijeron nada, solo se fundieron en un gran abrazo, de pronto los ojos del pelirrojo hombre vieron a Tonks, Moody y Minerva,
-Por Dios-Dijo asombrado-¿Que hacen todos aquí?
-Arthur, mi viejo amigo, como no íbamos a venir- Dijo Alastor
El Sr. Weasley apretó la espalda de Remus con fuerzas, Molly lloro en los brazos de Tonks, para los padres de la castaña esos eran sin duda los magos más extraños que jamás hubieran visto.
La puerta se abrió y Belinda apareció junto al sanador.
-Esta despierta, quisiera que pasen sus padres, creo que le hará muy bien verlos, esta algo confundida y adolorida.
-Yo iré a buscar una poción, con eso quitaremos el dolor- dijo muy contento el sanador
Mientras los padres de Hermione entraban en la sala, Harry cerró los ojos aliviado, tenía el rostro cansado, Molly lo envió a descansar, el moreno mago se negó, quería ir hasta el correo y buscar las cartas.
-Mi amor, debes descasar, no puedes ayudar si no duermes un poco.
-Tiene razón Harry, yo puedo ir por las cartas.- Dijo Moody
-No te las entregara.
-Bien, vamos juntos, retiramos las cartas y luego…Te llevamos a tu casa, las dejaremos ahí.
Finalmente el joven y moreno Auror accedió, Moody salió de San Mungo junto a Harry, los demás se quedaron esperando en el pasillo, todos querían ver a la chica.
Ron no dejaba de mirarla, por fin su cara mostraba una sonrisa honesta, los ojos le brillaban como nunca antes, sus ojos se humedecieron de felicidad, su esposa lo miro y le apretó la mano con la suya.
-No llores mi amor.
El pelirrojo le besos las manos y dio gracias al cielo de tenerla junto a él, nuevamente escuchaba su voz, su dulce vos diciéndole -Mi amor- Eran las palabras que más le gustaban a él, cuando ella le decía "mi amor" el simplemente se derretía.
Ella era su amor, la razón de su vida, nada tenía sentido sin ella, ahora que estaba mejor no permitiría que nada le pasara. Con la calma de verla con los ojos abiertos, se juro encontrar al culpable, no descansaría hasta atraparlo.
-Ron…Las cartas…Yo…
-Shusshhh, no hables más no quiero que te agites.
-Hija querida, te quiero, te quiero tanto hija, ¿te duele algo?
Hermione asintió con la cabeza mientras su padre le acariciaba el rostro.
-Debes descansar y no quiero que te preocupes por nada.- Decía su padre
El hombre miro a Belinda, estaba preocupado por el dolor que su hija sentía en la espalda.
El Sr. Granger era dentista, no medico, de todas maneras tenía conocimientos sobre el cuerpo humano, le preocupaba que su hija a penas se moviera. Se acerco a la doctora y se lo dijo.
-¿Has notado que no se mueve?
-Si, lo sé. En cuanto salgan la revisare. Quiero que se queden solo unos minutos más y luego salgan, llévate a Ron, sé que no querrá salir, pero sácalo quieres.
Sin más la joven doctora salió de la sala, fue por el pasillo ignorando los gritos de Fred, camino hasta la puerta del despacho del sanador, llamo con fuerzas y el sanador le abrió.
-¿Que sucede?
-Estoy preocupada, mi prima no se mueve, puede tener algo roto en la espalda.
-Bien, debemos revisarla.
Juntos salieron y regresaron, en la sala Ron no dejaba de besar la frente de su mujer, al verlos entrar el Sr. Granger tomo a su esposa del brazo y le indico que saliera, la mujer le dio un último beso en la mejilla a su hija y salió. Luego, el Sr, Granger se acerco a Ron, lo tomo del hombro diciendo.
-Vamos, debemos dejar que trabajen
-Yo me quedo.
-No Ron, debes salir.
-¿Por qué?
-Mi amor, ven aquí.
El chico se acerco al rostro de su mujer y ella le dijo.
-Pon tu oído en mis labios para que nadie escuche
El pelirrojo le hizo caso a su esposa, todos vieron que la chica le murmuraba algo, pero no sabían que, de golpe vieron que Ron le daba un corto beso en los labios, sin mas salió de la sala frente a la mirada azorada de todos.
-Vaya, que poder de convencimiento prima jajaja. Bueno salgan, afuera vamos.
La puerta se cerró y la doctora se quito su chaqueta.
-Bien Herm, entre el sanador y yo vamos a girarte, queremos ver tu espalda, quizás te moleste un poco, pero trata de relajante.
Retiraron las sabanas y las mantas que la cubrían, la tomaron de los hombros y a la cuenta de tres la giraron, la chica quiso gritar del dolor pero se mordió los labios valientemente evitando que los demás escucharan su grito.
Belinda palpo la espalda de la chica recorriendo con sus dedos las costillas y la espina dorsal de la castaña.
-¿Te duele?
-Mucho- Dijo la castaña en un susurro.
-Creo que tiene una vértebra rota, necesito hacerle una radiografía.
-¿Qué cosa?
-No sé cómo explicarlo, necesito comprobar si tiene un hueso roto, una vértebra, creo que es una vértebra.
-Déjame a mí. Hermione quiero que te quedes muy quieta, tú Belinda tómala con fuerzas de los hombros.
La doctora no entendía lo que aquel hombre pretendía pero obedeció.
El sanador tomo su varita y paso la punta de esta por los huesos de la chica, sus ojos estaban muy abiertos, la punta de la varita recorrían las costillas, una a una las fue tocando, nada ocurría, luego subió por su espina dorsal y nada ocurrió, llego con la punta de su varita a la base del cuello de la chica, una luz roja salió de la varita y Hermione apretó los ojos y sin querer un pequeño grito se le escapo.
-Es aquí, tiene rota esta vértebra. Bien, vamos a girarla.
Entre los dos volvieron a la chica a su posición inicial, la taparon y el sanador se sentó en la silla vacía que había dejado el pelirrojo.
Belinda se quedo de pie sin saber que esperar.
-Querida, tienes una vértebra rota, eso hace que no te puedas mover. Pero no hay problema, lo arreglaremos enseguida. Será algo doloroso, pero tú eres muy valiente.
El hombre se puso de pie y salió de la sala seguido por la doctora, afuera todos esperaban.
El hombre se aclaro la voz y les hablo fuerte y claro.
-Hemos tenido suerte de que esta sanadora muggle nos haya ayudado, ahora que esta despierta sabemos que tiene una vértebra rota, pero eso es lo más fácil de solucionar, en cuanto la vértebra este bien se la podrán llevar.
Belinda lo miraba intrigada, no sabía cómo podía reparar una vértebra tan fácilmente.
El hombre se fue y la doctora lo siguió.
-Sanador, espere. Yo Quiero saber cómo lo arreglara.
-Con una poción querida, con qué más. Confía en mí, mañana estará mejor. Pasara una mala noche, pero se repondrá.
Sin decir nada más siguió su camino dejando a Belinda parada en la mitad del pasillo. Fred llego junto a ella y la tomo de la mano.
-Te ves muy cansada.
Los demás daban gritos de alegría. Ron corrió hasta la doctora y la abrazo con tanta fuerza que casi la hace caer.
-Gracias, no sé cómo pagarte esto, muchas gracias. Te ves muy agotada, porque no vas a descansar.
-Tiene razón, debes descansar.
Los Señores Granger y Weasley se abrazaban, el padre de Ron le dio varias palmadas en la espalda al padre de la castaña.
La madre de Hermione había recuperado su semblante y Ginny estaba tan contenta que no paraba de reír.
El sanador regreso con una botella en la mano y un vaso en la otra, entro en la sala y le dio de beber a la chica la poción, realmente sabía muy mal, a la castaña se le desfiguro el rostro tratando de tragar la horrenda pócima, luego él sanador salió y anuncio que todos podían verla, debían de entrar de uno por uno y no quedarse por más de dos minutos, la primera en entrar fue su madre, salió al minuto y medio con el rostro lleno de felicidad, luego fue el turno de su padre, el hombre salió de la sala al cabo de dos minutos, estaba con los ojos llenos de lágrimas y murmuro:
-No puedo creer lo valiente que es
El Sr. Weasley le dio unas palmadas en la espalda mientras Molly ingresaba en la sala, estuvo muy poco tiempo a dentro, Molly quería mucho a Hermione, solo entro para verla y decirle cuanto la quería, Fred fue el siguiente, entro con la alegría que lo caracterizaba y en el minuto que estuvo adentro le hizo varias bromas a la castaña, desde afuera se escucho su risa.
-Si ríe esta mejor- Dijo Moody.
Ron le hizo señas a Lupin para que pasara pero este se negó.
-No, yo no pasare, no quiero molestar.
-Se pondrá muy contenta de verte, yo lo sé.
-Mira Ron, no es buena idea, si nos ve, se va a preocupar, es una mujer muy inteligente y sabrá que estamos aquí porque algo nos preocupa, creo que no es buena idea que se ponga a pensar justo ahora.
-Tienen razón Ron, no se le escapa nada a Hermione, que los vea después- Dijo Molly
-Entonces entro yo-Dijo Ginny, la pelirroja abrió la puerta de la sala y asomo su gracioso rostro.
Al verla Hermione esbozo una gran sonrisa, Ginny camino hacia a ella y le tomo la mano al tiempo que le decía.
-No vuelvas a asustarme de esta manera Granger.
Hermione primero sonrió y luego su cara se fue cambiando de expresión hasta quedar absolutamente triste.
-Me asuste mucho Ginny, tenía miedo por Ron, no sabes lo asustada que estaba, mientras estaba inconsciente tuve un sueño, soñé que…Soñé que lo lastimaban y él…
La chica se desbordo en lágrimas silenciosas, su amiga saco un pequeño pañuelo de su bolso y se lo paso por los ojos.
-No llores amiga, nada malo le pasara a Ron, te comprendo, no sabes cuánto te entiendo. Y sé lo que sientes, cuando Harry se ausenta mi corazón sufre, pienso en las mismas cosas que tú. ¿Y si algo le pasa? ¿Y si no regresa a mi? Te diré algo, nada les pasara, ellos están protegidos, no preguntes porque, pero lo sé, nada les pasara.
La castaña apretó suavemente la mano de su amiga, al hacerlo sintió un gran dolor, el sanador se lo había dicho, le había dicho que no sería placentero, de todos modos, no soltó la mano de Ginny.
-Debo salir, no podemos quedarnos mucho, te quiero Herm, estarás bien, todos estaremos bien.
Le dio un largo beso en la frente y salió de la sala, Ron quiso entrar enseguida pero Ginny lo detuvo.
-Escúchame Ron, se quieres salir por esa puerta y buscar al que hizo esto, pero por favor, no la dejes sola, espera a que se recupere.
Su hermano la abrazo, sabía que la pelirroja quería mucho a Hermione,
-No la dejare-Le murmuro en el oído.
Sin más empujo la puerta de la sala y entro, sus ojos se clavaron en los de su esposa, de tres grandes pasos llego hasta ella, se acomodo en la misma silla en donde había pasado la noche y la tomo de la mano.
-Cuéntame que paso.
-No mi amor, ahora no, descansa, te prometo que luego hablaremos todo lo que tú quieras.
-¿Tienes el profeta de hoy?-Dijo su esposa con voz de dolor y haciendo muecas con la cara.
-¿Te duele?
La chica apretó los ojos mientras le brotaban gruesas lágrimas de ellos, al verla llorar de dolor al muchacho se le partió el corazón, no podía hacer nada, debía pasar por eso para reparar su vértebra.
No soportaba verla sufrir, una vez más se juro encontrar al culpable.
-Mírame mi amor, concéntrate en mí, haremos esto, te cantare una canción, te cantare canciones hasta que pase el dolor, te advierto que lo hago muy mal.
-Genial-
Dijo la chica con los dientes apretados de dolor,
-En ese caso me dolerán los tímpanos-
El chico se rió, por lo menos conservaba su sentido del humor. Ron comenzó a cantar, mientras ella transpiraba por el dolor de su espalda y cuello, le apretaba la mano suavemente. Después de dos horas de intenso dolor se durmió y su marido lloro en silencio
