Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


Estaré unos días fuera de la ciudad lo que significa que no podre actualizar eso más o menos hasta el 8 o 9 de enero así que feliz año que se la pasen muy bien, trate de entrar a dejar algún comentario pero definitivamente no creo poder actualizar pues no llevo los archivos.

Saludos y muy prospero año 2009

Foaby


LOS HECHOS

Al entrar en el correo Harry encontró el lugar hecho un lió, Alastor lo seguía y con su ojo mágico analizo todo cuanto pudo.

El moreno mago vio al viejo empleado a lo lejos y le hizo señas con la mano, este corrió a su encuentro.

-Sr. Potter, ha sido terrible, me entere por el diario lo de la Sra. Weasley, lo siento mucho Sr. Potter- Dijo el empleado del correo.
-¿Que paso aquí, porque hay este lió?
-Entraron Sr. Potter, querían las cartas.
-¿Se las dio?
-No Sr. Cuando ustedes se fueron cerré la oficina, pero antes me lleve las boletas y las puse en el sector de las lechuzas enfermas, entraron ahí pero no revisaron el lugar.
-¿Por qué se las llevo?- intervino por primera vez Moody
-Por que yo también saldría a almorzar y no estaba tranquilo, el Sr. Potter dijo que esas boletas eran muy importantes.
-Hizo muy bien.

El viejo empleado sonrió orgulloso por las palabras de Harry, condujo a los hombres hasta la pajarera de las lechuzas enfermas, el lugar olía muy mal y Harry comprendió por que los extraños no habían registrado ese lugar, el viejo hombre miraba a Harry con preocupación, el moreno mago tenía muy mal aspecto, sus ojeras estaban muy marcadas a causa del cansancio, su cabello se veía más alborotado que nunca y requería una afeitada urgente.

Moody siguió al hombre con la mirada mientras este sacaba una caja ubicada debajo de una puerta trampa.

-Lo siento-Dijo el empleado, -Pero las mezcle-

Los tres Aurores había separado las cartas sospechosas, ahora debían empezar de nuevo. Harry se despidió del hombre con un fuerte apretón de mano y la promesa de regresar las boletas.

-Cuando ya no las necesite me las regresa, es un placer ayudarlo Sr. Potter.

Harry se giro y salió con Moody del correo, en la puerta el ex Auror le dijo.

-Directo a tu casa Potter, debes descansar-

Así lo hicieron, Moody tomo del brazo al moreno mago y desaparecieron.

Ron salió de la sala y les pidió a todos que se retiraran, no tenía sentido que siguieran ahí, no podían hacer nada ni ayudar de ninguna manera a Hermione.

-Ginny, ve a tu casa y ocúpate de Harry debe descansar.
-Tú también debes descansar.
-Yo me quedare, Dorcet, si pides otra guardia, puedes irte también.
-Me quedo contigo Ron.

Todos se fueron, Fred llevo a Belinda hasta su casa, la chica necesitaba un baño, comer y descansar.

El ministro de la magia se hizo presente en San Mungo en compañía del secretario, al caminar por el pasillo se topo con los Señores Weasley y los padres de Hermione, hablo unas palabras con ellos y luego se fue directo a Ron.

Cuando llego junto a él, el hombre le estrecho la mano y luego lo abrazo, el secretario solo dijo hola

-¿Como esta Hermione?
-Ya despertó, eso es bueno. Tiene una vértebra rota, le han dado una poción para sanarla.
-Una vez me compusieron un hueso y sé que no es agradable. Perdona por no venir antes, todo ha sido un caos, solo quiero decirte que trabajaremos día y noche si es necesario pero resolveremos esto.
-Lo sé, yo mismo no descansare hasta hallar al culpable.
-Debes descansar te ves muy agotado.

Era verdad, el estado de Ron era mucho peor que el de Harry, las ojeras estaban muy marcadas, su barba pelirroja de casi dos días le daba un aspecto temerario, su cabello estaba sumamente revuelto y su rostro pálido.

-En cuanto salga ella de aquí los quiero a ti a Harry en mi despacho. ¿Ha dicho algo Hermione?

A Ron le extraño esa pregunta.

-¿Algo como qué?
-Sobre lo que paso, ¿vio a su atacante reconoció a alguien?
-No, a nadie.
-Bien, seguiremos investigando. Dorcet, tú tampoco te ves bien. Te enviare un reemplazo.
-No hace falta, yo puedo quedarme.
-No te lo estoy preguntado, es una orden, te ves agotado y no sirves así.

Le dio un último apretón de manos al pelirrojo y salió seguido del secretario, el pelirrojo regreso a la sala con su esposa.

Harry y Moody aparecieron cerca de la casa del Auror, caminaron varios metros antes de llegar a la puerta de entrada.

-Tienes que agrandar este perímetro Potter, es muy poco.
-Es el reglamentario.
-No importa el reglamento, solo creo que es muy poco.

Alastor Moody fue en su época el mejor Auror, hasta la fecha era difícil saber si había alguien tan capas como él.

Moody nunca fue amante de las reglas, pero en temas de seguridad estaba un paso más adelante que el resto, su famosa frase "Alerta permanente" le había hecho fama de ser muy obsesivo, según él, la única forma de luchar contra los magos tenebrosos era siendo un obsesivo, Harry miro con cariño a su viejo amigo, sabía que los consejos de Moody eran dados por cariño y por la gran experiencia con la que contaba.

Entraron en la casa y en la sala estaban Ginny, sus padres, Lupin, Tonks y Minerva. Esta última saludo a Harry y se puso de pie,

-Debo regresar al colegio-Anuncio.

La vieja docente del trío se marcho, Harry guardo la caja con las boletas en su cuarto y luego se dio un baño, Ginny le preparo la cama, debía reponer fuerzas.

Durmió casi toda la tarde. Cuando se levanto, la vieja guardia seguía en la sala.

Ron no dejo la sala ni por un minuto, su esposa seguía durmiendo, el sanador entro para revisar a la chica, el pelirrojo aprovecho esto para ir hasta el baño, cuando salió de la sala se llevo una gran sorpresa, Dorcet ya no estaba, en su lugar estaba ahora Justin, el pelirrojo le dirigió una gélida mirada, él y el Auror no se llevaban nada bien, esto era bien sabido por todos, incluso por el ministro, el chico se pregunto por qué lo habían enviado justo a él.

-¿Qué haces aquí Justin?
-Me ha enviado el ministro Weasley, y no te alegres tanto de verme por favor.
-Pediré otra guardia, no te quiero aquí.
-Mira Weasley, a mi no caes bien, pero esto es trabajo, mi deber es proteger esa sala y tu no me lo vas a impedir, no te preocupes, no debemos hablar, pero mientras esté aquí nada le pasara a tu esposa, te lo aseguro.

Justin era bastante petulante, pero era un gran Auror y Ron lo sabía, era evidente que el ministro lo envió por que estaría tranquilo con él ahí.

Sin decirle nada más Ron fue hasta el baño, al entrar se vio en el espejo, su cara estaba muy agotada, necesitaba un baño, afeitarse y comer.

Lupin, Tonks y Moody tomaban café en la sala de joven matrimonio mientras Harry, que ya se había levantado de su larga siesta, les contaba nuevamente los hechos.

-Primero fue la muerte de Berkshire, el fue enviado para vigilar a Percy, algo paso y lo mataron, esa noche estaba con el informe que Ron había redactado, él ya sospechaba de Percy, pero cuando encontramos a Berkshire, las papeles que implicaban a Percy habían desaparecido. Con Percy detenido todos pensamos que esto se resolvería, la madrugada que se celebro la fiesta de la boda de los chicos, atacaron Hogsmeade, no se llevaron nada, solo pegaron una nota en la puerta de la tienda de los gemelos.

-¿Que decía la nota Harry?- Pregunto Lupin
-Traidores. Yo me entere por el diario de lo sucedido, una reportera del Profeta recibió la noticia por medio de la famosa Lechuza negra con el anillo de plata. Cuando Hermione entro en el caso hablo primero con el ministro, no sabemos qué le dijo, no nos lo contó.
Estamos en el correo revisando las cartas, salimos para almorzar y al regreso nos topamos con esos hombres en los caballos alados y…Bueno, ya saben el resto.

-Lo que no entiendo es ¿qué demonios le ha pedido el ministro a Hermione y por qué no se los ha dicho a ustedes?- Dijo molesto Ojoloco
-Al menos se lo podría haber dicho a Ron.- agrego Lupin
-Saben, es bueno que se sigan las reglas, yo creo Moody, que no debes regañar a los chicos por hacerlo, las cosas no son como en nuestros tiempos.

Harry y Ginny se sonrieron, no era común que alguien contradijera a Moody y menos Tonks a lo que el viejo auror no se quedo callado

-Lo que pasa es que ahora no sabemos nada, y hay que actuar cuanto antes.
-¿No sabemos nada dices? Déjame recordarte que ya no eres Auror y no has venido a trabajar, solo vinimos a ver a los chicos, desde que llegaste estas tratando de intervenir, sabes muy bien que no debemos.

Alastor aparto su ojo sano de Lupin, pero con el mágico no dejo de mirarlo. Era verdad, el viejo Alastor quería acción, pero era un hombre de mucha experiencia y Harry seguía pensando que no estaba mal escucharlo.

La noche llego en San Mungo, el frió era ya muy intenso, Hermione abrió ojos de golpe, su marido que le sostenía la mano le hablo.

-¿Estás bien mi amor?

Ella asintió con la cabeza, el sanador entro con una bandeja en la mano.

-Veo que has despertado, ¿te sientes mejor?
-Creo que sí.
-Excelente, bien Ron, quiero que la sientes, vas a comer querida.
-Yo, no tengo apetito.
-Me temo que eso no importa, debes comer. Además te diré algo, hace dos días que no voy a mi casa, me he quedado por ti, no me desprecies la comida. Bien Ron, es tu tarea que coma todo, la sanadora muggle llegara en cualquier momento, si sabe que no has comido te veras en grandes problemas.

Ron y Hermione se sonrieron, en ese momento el pelirrojo se dio cuenta de que el hombre no se había marchado en ningún momento de San Mungo, el chico sintió un agradecimiento gigante para con ese hombre. Tomo de la cintura a su esposa y la ayudo a sentarse, la chica se quejo mucho del dolor y le sanador dijo:

-Se que duele, pero estas mejor, mañana ya no tendrás ningún dolor, vamos, a comer. Que tengan buenas noches.

El hombre se giro al tiempo que se quitaba su bata de sanador y salió por la puerta.

-Ahora regreso, come.

El pelirrojo alcanzo al hombre en la puerta, lo tomo del hombro y el sanador lo miro:

-Quería agradecerle, discúlpeme por no haberlo hecho antes, sé que no se ha ido a su casa, ha trabajado mucho por mi esposa y le estoy agradecido.
-Es mi trabajo, yo sé muy bien que ustedes y el señor Potter le han dado mucha paz a la comunidad mágica, de todas maneras lo haría por cualquier paciente, amo mi trabajo. Mañana estaré aquí temprano, si ve a la sanadora Muggle dígale que no se valla sin verme.

El hombre se fue con paso lento por el pasillo, Justin miraba la escena sin decir nada, Ron regreso a la sala y le dio de comer a su mujer, fue una tarea difícil pero lo consiguió, al cabo de un rato la chica había terminado su plato.

-Debemos hablar, quiero que me cuentes todo lo que paso.
-Ahora no, descansa.
-Por favor, quiero saber, yo nece…
-Ahora no, y no lo voy a discutir contigo, si lo vuelves a mencionar pediré que te den más poción para tu vértebra jejeje.

A ella no le causo gracia, quería saberlo todo y terminar con el rompecabezas.

Belinda llego como a las diez de la noche con Fred, se veía mucho mas repuesta y entera, Fred también se veía mejor.

Cuando quiso entrar en la puerta Justin se lo impidió:

-No pueden pasar, ¿quiénes son ustedes?
-¿Tu quien eres?
-Soy Auror linda y mi trabajo es que nadie pase por esa puerta a no ser que este autorizado.

La chica estaba a punto de replicar cuando Fred levantando la mano y la hizo callar.

-Yo soy Fred Weasley y ella es la prima de mi cuñada, es la sanadora.

Ron salió por la puerta, al escuchar las voces se asomo para saber qué pasaba.

-¿Que sucede? oh Belinda ya estás aquí, que bueno.-Dijo Ron.
-¿Los conoces?
-Ya te dijimos que…
-Claro que los conozco, ella salvo a mi esposa. Ven pasa Belinda.
-Gracias Ron, ve a comer quieres.

La doctora entro en el cuarto y dejo a los hermanos en el pasillo junto al Auror y Fred le dijo a Ron:

-Tiene razón, come algo.
-Lo siento Ron, solo quería estar seguro de que los conocías.
-No hay problema, yo hubiera hecho lo mismo, ¿tienes hambre?
-¿Cómo?
-Te pregunta si tienes hambre.

El auror se sorprendió, realmente él y Ron nunca hablaban más de lo necesario.

-Sí, tengo algo de hambre.
-Bien, voy a la cafetería antes que cierre, yo te traeré algo.

A los diez minutos el pelirrojo regreso con dos grandes emparedados y tazas de café, le entrego a Justin su comida y su taza y se sentó junto él.

-Gracias-Dijo Justin.

Ambos comieron sin decir nada, de pronto cuando estaban terminando, Justin dijo algo.

-Se pondrá bien, digo, tu esposa, se pondrá bien. Sé que nunca nos hemos llevado muy bien, pero si necesitas algo, solo pídemelo, yo soy Auror y realmente no soporto cuando hieren a uno de los nuestros.

Por primera vez en años Ron le sonrió a Justin y este le regreso la sonrisa, bebieron su café en silencio mientras esperaban a que Belinda saliera de la sala.

La joven doctora reviso exhaustivamente a la castaña, la chica se quejaba del dolor pero Belinda parecía no escucharla. Cuando termino se sentó junto a ella en una pequeña silla, Hermione le tomo la mano y le agradeció todos los cuidados que le había brindado, Belinda no dijo nada pero se emociono mucho.

-¿Y como están las cosas con Fred?
-Por que te empeñas en demostrar que estas bien, se que te duele Herm.

La chica apretó los ojos, su prima tenía razón se estaba partiendo de dolor.

-No quiero preocupar más a Ron, se que está muy angustiado.

Belinda se metió la mano al bolsillo y saco una pequeña pastilla roja.

-Mira lo que te he traído, si el sanador lo ve me matara.
-¿Qué es?
-Un calmante mujer.
-No puedo tomar eso, yo soy una bruja y…
-Mujer por Dios que dices, toma esto quieres, te quitara el dolor, ¿crees que te daría algo que pueda hacerte mal?

Finalmente Hermione se metió la pequeña pastilla en la boca mientras Belinda le hablaba en susurro de Fred.

-Es maravilloso, es tan atento, su sentido del humor es increíble y…Nos llevamos muy bien, que te puedo decir, me encanta tu cuñado jajaja
-Es un gran chico, cuanto me alegra.
-Bien, estaré afuera, no me iré, si me necesitas avisa.
-Ve a tu casa, descansa.
-Vengo de mi casa, me quedare.

La doctora salió de la sala y vio a Ron conversando con el Auror.

El chico se puso de pie con una sonrisa en los labios, miro a su hermano y luego entro en la sala para encontrase nuevamente con su esposa, ella al verlo le estiro la mano,

-Ven mi amor- Le dijo.

Cuando llego junto a ella, la chica le hizo un pedido.

-Quiero que me ayudes a correrme hacia el costado,
-¿Para qué?

-Por favor ayúdame.
-Pero si te muevo te dolerá.

Su esposa lo miro con ojos suplicantes.

-Está bien-Dijo el pelirrojo.- Agárrate de mi cuello-

Así lo hizo la chica, lo rodeo del cuello y él la movió tomándola de la cintura, la chica se mordió los labios, realmente le dolía.

-¿Así está bien?
-Si. Ahora ven, siéntate junto a mí.
-Esta loca, si ven que me recuesto en tu cama el sanador va a matarme.
-Pasare una mala noche, lo sé, se que el dolor se pondrá peor, solo quiero que me abraces y apoyarme en tu pecho, te necesito.

Fue suficiente para él, se sentó en la cama y ayudo a su esposa, la chica apoyo su cabeza en el pecho de su marido, él le acaricio el cabello, le tomo la mano y juntos pasaron por esa dolorosa noche, gracias al calmante que le suministro Belinda, el dolor fue más soportable, la castaña no quiso imaginarse como hubiera sido si no hubiera tomado el calmante.

Cada tanto se le caían algunas lagrimas de los ojos, a Ron se le despedazaba el alma no soportaba verla sufrir, hubiera dado cualquier cosa por estar en su lugar y evitarle ese dolor a su esposa,

-Te amo-

Le dijo Ron, ella le apretó la mano, y respondió

-Yo también te amo

Luego un intenso dolor se apodero de su espalda y ella no pudo evitar que un grito saliera de su garganta, él la tomo de la mano y le hablo.

-Vamos mi amor, ya pasara, en cuanto amanezca ya no tendrás dolor, te amo Herm, tú eres fuerte, concéntrate en mí, pasaremos por esto juntos.

Fue una noche larga y dolorosa, Ron le seco la frente a su mujer varias veces, el dolor la hacía sudar, se quedo junto a ella y le contó historias, le canto muchas canciones con el objeto de distraerla, finalmente, a las cuatro de la mañana el cuerpo de la castaña estaba agotado, se durmió en el pecho de Ron, él lloro nuevamente en silencio, no podía verla sufrir, el no estaba lastimado físicamente, sin embargo, el dolor de su alma era tan fuerte como el de su esposa