Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
EL REGISTRO DE LA PRISION
Al día siguiente Hagrid llego muy temprano a la casa del matrimonio, Ron hizo aparecer una silla especial para que el enorme hombre se sentara.
Hermione sirvió café para todos y a continuación le explicaron el plan, el enorme rostro de Hagrid se veía cada vez mas asombrado, de todas maneras la idea de colaborar le parecía fantástica. Hagrid tomo nota de todo lo que le pedía Ron:
-Debes averiguar de dónde salieron esos caballos Alados.
-No te preocupes, se donde preguntar.
Después de repasar el plan varias veces Hagrid saludo, dio las gracias y se fue con la nota de lo que debía hacer.
Los chicos se pusieron sus abrigos y partieron a casa de Harry, el viaje fue tranquilo a pesar de que la nieve seguía cayendo a raudales, al llegar a la casa del moreno, el pelirrojo hizo sonar la bocina de su auto y Harry salió en seguida, se monto en la parte trasera y saludo a los chicos.
-¿Todo listo?- Inquirió el moreno.
-Todo listo- dijo Hermione.
El plan estaba en marcha, primero irían a San Mungo para el control que solicito el sanador, luego a la prisión.
Cuando llegaron a San Mungo solo bajaron del auto Ron y Hermione, Harry aguardo en el auto.
Al entrar en el hospital mágico tuvieron que esperar cerca de veinte minutos hasta ser atendidos, de pronto vieron que el sanador se despedía de otro paciente y les hizo señas para que se acercaran, los chicos entraron en su despacho y se sentaron en unas pequeñas sillas de madera pintadas de rojo.
El hombre se vía cansado, Ron se dio cuenta de que aquel hombre no paraba de trabajar, el sanador estaba entregado a su profesión.
-¿Y cómo te encuentras querida?
-Muy bien, la verdad me he sentido bien.
-Me alegro, de todas maneras te vamos a revisar, quítate el abrigo y acomódate en esa camilla.
La chica miro hacia un costado y pregunto
-¿Cual camilla?-
-Oh lo siento.
Tomo su varita hizo un raro movimiento y una camilla apareció.
-Ahora sí, siéntate en la camilla-Dijo el hombre.
La castaña se quito la chaqueta, el suéter, la bufanda y se quedo solo con una camiseta de color turquesa, el sanador se acerco y la toco con su varita en diferentes partes de su espalda, luego en sus brazos y en su rostro, la miro a los ojos y reviso los huesos de su cara, inspecciono su espalda y toco con la yema de los dedos la delgada cicatriz de la chica.
La revisión duro varios minutos, luego de estar seguro de que todo estaba bien, le dijo
-Muy bien, ya puedes vestirte
Ron miraba al sanador esperando que el hombre le diera buenas noticias.
Una vez que la chica estuvo lista se sentó nuevamente en la silla de madera pintada de rojo.
El hombre hizo unas anotaciones en unos pergaminos y luego hablo.
-Bien, se encuentra bien. Una muy buena recuperación.
El pelirrojo estaba tan contento que tomo la mano de su esposa y la apretó con la suya.
-Quiero que regrese la semana entrante.
-Pero si ya estoy bien, ¿para qué?
-Haremos lo que él diga.
La castaña asintió con la cabeza, no le quedaba más remedio.
-A propósito, ¿cómo está la sanadora muggle?
-Mi prima, oh… No la he visto, pero seguro que está bien.
-Bueno, si eso es todo nos vamos, se la traigo la semana que viene.
El pelirrojo amago a ponerse de pie pero el sanador lo detuvo:
- Aguarden un momento, hay algo que quiero decirles.
El hombre guardo sus papeles en su cajón y junto las manos, les dedico una sonrisa gentil acompañada de una mirada soñadora.
-He hablado con un viejo maestro mío-Comenzó el sanador. –Le he contado todo lo que le vi hacer a la sanadora muggle, hubo algo que me llamo mucho la atención, cuando ella te saco tu sangre Ron y se la inyecto a Hermione, paso algo muy extraño, mientras la sangre recorría esa manguera de goma que la sanadora trajo…Bueno la sangre brillaba, brillaba como si transportara pequeños rubíes brillantes. Eso me llamo mucho la atención, a la sanadora también pero yo no tenía respuesta, nunca lo había visto. Yo tome nota de lo que le vi hacer con contigo Hermione, nunca había presenciado una sanación muggle. La cosa es que hable con mi viejo maestro para ver si podía darme una idea de que era lo que había pasado, para mi suerte me la dio. Lo que paso es nada más ni nada menos que un lazo inquebrantable, un lazo de sangre, todos sabemos que la sangre se utiliza en magia oscura, pero en este caso ustedes no trataban de hacer magia, él me explico que sin querer han formado un lazo profundo entre ustedes, este lazo les dará una conexión muy especial entre los dos. Mi viejo maestro me ha dicho que seguramente ustedes se quieren mucho, cosa que yo no dudo, pero el hecho de que Ron haya dado su sangre a voluntad, les ha proporcionado un vínculo mucho más profundo entre los dos.
Me explicó que de ahora en adelante es probable que Hermione sienta lo que le pasa Ron y viceversa, es decir, están unidos por algo inquebrantable
-Finalizo.
Ron se quedo mirándolo con la boca abierta, no entendía muy bien lo que quería decir aquel hombre,
-Un vinculo especial, inquebrantable, ¿qué significa?- Pensó el joven Auror.
-No se si llego a entender…-Decía Hermione
-Ustedes ya estaban conectados de manera especial, se han casado están enamorados. Si mi viejo maestro no se equivoca, ahora tendrán una capacidad especial para presentirse, para saber del otro.
-El día que atacaron a Hermione, antes de salir del correo me paso algo raro, me dio una punzada en la boca del estomago, una punzada terrible, casi me quedo sin aire, me asuste, pero no por mí, por ella, no supe porque, pero de alguna manera supe que estaba en peligro.
La castaña miro a su esposo con asombro, nunca le había mencionado esto.
-Lo ve, ya tenían un vínculo especial. Mi maestro me explico que le pasa a muy poca gente, que debe haber un lazo de amor muy profundo. En fin creí que debían saberlo.
El joven matrimonio se miro a los ojos, no podría decir cuál de los dos tenía los ojos más abiertos, la revelación del misterio de la sangre los sorprendió tanto que no podían decir nada.
- Yo creo que ustedes estaban destinados a estar juntos, no sé cómo es su historia, pero la gente está destinada a otra, lo que pasa es que a veces uno se resiste a su destino, cuando uno se deja llevar sucede, eso especial que tiene que llegar, ¡finalmente llega! nadie escapa a su destino. El amor les ha dado algo especial, pero ya estaba escrito que ustedes estuvieran juntos en este mundo.
-Bueno, me costó tres años que Hermione aceptara su destino jajaja.
Hermione a penas se rió con la broma de su marido, para ella el destino y lo que estaba escrito era algo bastante improbable, creía más en lo que veía y que cada uno forjaba su destino a su manera, el tiempo le demostraría que estaba equivocada.
Los chicos se despidieron del amable sanador con la promesa de regresar la semana entrante.
Salieron de San Mungo tomados de la mano, antes de subir al auto el pelirrojo la tomo del rostro y la miro con ojos brillantes,
-Lo ves, estas condenada a estar conmigo el resto de tu vida
Le dijo con una mirada dulce. Ella le dio un corto beso en los labios mientras se colocaba su bufanda,
-Es la mejor condena del mundo
Subieron al auto y le contaron a su amigo la buena noticia de que Hermione estaba bien, Harry aplaudió para expresar su alegría.
-Muy bien, a ver al idiota de Percy-Dijo Ron.
La prisión de los magos ya no era Azkaban, después de lo de Voldemort y la rebelión de los Dementores, el ministerio cerro el lugar y los presos se colocaron en un viejo castillo, el lugar estaba a las afueras de Londres, dos torres altas a los costados le daba un aspecto tenebroso, la puerta del centro era de madera y estaba asegurada con barrotes de grueso acero, el lugar no era mejor que Azkaban, pero al menos no había dementores.
El viejo castillo parecía embrujado, su aspecto era tan tenebroso que ni a los Aurores les gustaba ir hasta ahí.
Los chicos llegaron, repasaron rápidamente el plan que tenían y entraron, la puerta de entrada se abrió para recibirlos, parecía que la puerta se abría por medio de unos hilos invisibles, caminaron unos pasos y un brujo muy alto salió de una cabina de seguridad, anunciaron sus nombres y el motivo de su vista.
-Lo siento - dijo el hombre de la entrada - sin aviso no pueden entrar
Ron se puso muy colorado y estaba a punto de discutir cuando Hermione lo interrumpió:
-No importa mi amor, iremos a ver al ministro y le diremos lo sucedido, lamento que tengamos que molestarlo.
-Si, no te preocupes Ron, cuando el ministro sepa lo de tu madre vendrá personalmente a comunicárselo a tu hermano.
El brujo alto se quedo en silencio y Hermione a pesar del frió comenzó a transpirar.
-Está bien pero solo el hermano pasara, ustedes lo esperan afuera
Dijo con voz queda el guardia de la entrada
La castaña le agradeció y los tres caminaron hacia la segunda entrada, habían pasado el primer obstáculo.
En la segunda entrada firmaron una forma y luego subieron por una escalera de caracol hasta el tercer piso.
Una vez allí, la reja que servía de puerta se abrió de la misma manera que la puerta de entrada como si fuera tirada por hilos invisibles, caminaron unos metros y se acercaron a una pequeña mesa, detrás de esta se ubicaban sentados dos guardias, eran los mismos de siempre, uno de ellos reconoció a Harry y lo saludo con la mano, el moreno respondió al saludo sin sonreír, se suponía que traían una mala noticia.
-Como están muchachos, ¿qué frió no?-
Dijo cordialmente el moreno Auror.
Uno de los guardias recibió la forma firmada que le extendía Hermione.
-¿Vienen a ver a Percy Weasley?- Dijo el guardia.
-Oh si, le tengo una mala noticia familiar a mi her…A Percy.
-Pero han venido sin aviso.
-No hemos tenido tiempo de hacer los trámites para la visita, ya lo explicamos en la entrada
Intervino Hermione a lo que Harry apoyo diciendo:
-Será solo un momento, nosotros no entraremos.
-La última vez que estuvieron aquí, Ud. Ataco a su hermano, no creo que sea bueno que entre solo, pase con el Sr. Potter.
Harry cruzo miradas con Ron, no esperaban este contratiempo, necesitaba quedarse afuera con Hermione para revisar los registros y actuó pronto diciendo:
-Sabes, yo creo que es algo delicado, un asunto familiar, no creo que sea prudente que yo pase.
-Pero si Usted es su cuñado, pasen los dos, de lo contrario no pueden pasar, no puedo arriesgarme a que ataque al prisionero nuevamente.
Ron estaba tan colorado como su cabello, tenía ganas de echarle un maleficio al molesto guardia, ¿cómo haría Hermione para revisar los registros sola?
La castaña pareció leerle el pensamiento a su marido, le hizo un gesto con el ojo izquierdo, él comprendió lo que ella quería, pero Ron no estaba dispuesto a dejarla sola, no quería, la chica necesitaba por lo menos media hora, él no estaría tranquilo con ella sola en la mitad de un pasillo lleno de celdas.
La chica volvió a hacerle un gesto desesperado con los ojos, Harry tomo del hombro a su amigo diciendo:
-Muy bien, entraremos juntos-
La castaña pareció recobrar el color.
El guardia fue hasta la puerta de la celda de Percy y la toco con su varita, luego metió una pequeña llave que tomo de su bolsillo y la puerta se abrió.
Harry pudo ver que Percy estaba sentado en el suelo con las piernas juntas y la cabeza hundida entre ellas.
El moreno Auror dio el primer paso y Ron lo siguió, de un golpe seco la puerta de cerro y los dos quedaron solos con el prisionero.
Afuera de la celda, la castaña parecía tan serena como una playa desierta, parecía no preocuparle el hecho de que lo planeado ya no podía ponerse en marcha.
-Oh, podría cederme su asiento, es que no me siento bien, después de lo que me ha pasado…
Uno de los guardias se puso de pie y le pasó su silla diciendo,
-Sabemos lo que le paso, me alegra que este mejor
La chica tomo asiento mientras los guardias seguían detrás de la mesa. Los registros se guardaban en el cajón de la mesa, cada visitante debía firmar esa forma al entrar o al salir, la chica lo tenía decidido, en cuanto se descuidaran sacaría su varita, el tema era que los dos debían estar distraídos, no podían mirarla.
En la celda Ron hablaba con Percy repitiendo lo ensayado.
-Mamá está enferma, creí que debías saberlo
Se lo dijo tres veces pero Percy no levantaba su cabeza, seguía con la cabeza hundida en sus piernas, el pelirrojo le hizo caso a Moody, se sentó frente a él y lo miro.
En la parte de afuera la chica estaba teniendo problemas, trataba de distraerlos, había tirado su cartera al piso para ver si lograba que sacaran la mirada de ella, pero solo un guardia se agacho a levantarla, el otro no le quito la mirada de encima.
Necesitaba apurase o no le alcanzaría el tiempo, sus pensamientos fueron interrumpidos por los quejidos de una mujer, uno de los guardias se puso de pie y fue hasta una de las puertas,
-¿Qué te pasa ahora?
Dijo el guardia hablándole a la puerta, del otro lado solo se escucho una risa.
-Está loca
Dijo el otro guardia.
La chica se puso de pie y hablo del clima,
-Hace tanto frió.
Dijo esto mientras se frotaba el brazo izquierdo con su mano derecha y continuo:
-Si quieren puedo hacer aparecer un sabroso café, tengo una habilidad especial para eso, me sale delicioso, creo que nos serviría para calentarnos un poco.
Trato de decir esto con el tono más alegre que pudo.
Los guardias la miraron asombrados, uno de ellos respondió.
-Bueno, nos vendría bien un poco de café y galletas
-Muy bien hagan lugar en la mesa.
Los guardias tomaron las cosas de la mesa para guardarlas en los cajones, uno de ellos se relamía los labios, estaba ansioso por un sorbo de café caliente, la chica ya tenía la varita en la mano, por una fracción de segundos ambos guardias bajaron la vista al mismo tiempo y la castaña dijo fuerte y claro:
-Inmovilus
Un chorro de luz blanca salió del punta de su varita y los dos guardias quedaron quietos como estatua, la chica miro para todos lados, metió la mano en su cartera y saco varios pergaminos llenos de nombres, bordeo la mesa caminado en puntas de pie, saco el registro verdadero del cajón y lo metió en su cartera, miro el registro falso y no le gusto la falsificación, ya no tenía tiempo de cambiarlo así que se arriesgo y guardo el falso registro en el cajón, volvió a su posición inicial, hizo aparecer café y luego a punto a los guardias diciendo
-Movilus
Los guardias siguieron guardando las cosas como si nada hubiera pasado, mientras el olor a café caliente llegaba hasta sus narices,
-Huele muy bien- dijo uno de ellos.
La chica sonrió aunque notaba que un sudor frió le recorría la espalda, solo estaría tranquila cuando estuvieran afuera.
Le sirvió café a los guardias y los hombres seguían mirándola fijamente, nuevamente recobraban su postura, adentro de la celda Ron se preguntaba si la castaña ya había logrado su cometido, ya no quería estar un minuto más con Percy que seguía en la misma posición.
Harry se rascaba la cabeza y se acomodaba los anteojos nerviosamente,
-Ya esta, nos vamos-Dijo Ron.
Ya no le importaba si la chica lo había logrado o no, no estaba tranquilo dejándola más tiempo sola, Harry lo tomo del brazo y le susurro al oído,
-DALE DIEZ MINUTOS MÁS
Pero el pelirrojo se zafo y se giro hacia la puerta, golpeo la puerta con la mano y el guardia que estaba más próximo a la puerta se puso de pie y abrió la celda, primero salió el pelirrojo y luego Harry, cuando el guardia estaba cerrando la puerta Percy hablo por primera vez en veinte minutos.
-¡Ron, Ron, ayúdame!
El pelirrojo se giro pero el guardia ya había cerrado la puerta,
-Déjame pasar
-No, ya estuvo lo suficiente, lo hemos dejado pasar a pesar que no había avisado. El tiempo termino.
Harry estuvo a punto sacar su varita, era la primera vez que escuchaban la voz de Percy en tono suplicante, Hermione se acerco a la puerta y tomo a Ron de la espalda, si seguían insistiendo sería muy sospechoso.
-Vamos Ron, ya le has avisado.
El pelirrojo estaba furioso con los guardias quería embrujarlos, debía hablar con Percy, debía saber por qué pedía ayuda.
No había más por hacer, firmaron el registro falso y salieron del lugar, durante el trayecto hasta la puerta de salida ninguno dijo nada, una vez que el auto se puso en marcha la castaña acarició la cara externa de su cartera diciendo
-Lo tengo, tengo el registro
Harry que estaba en el asiento trasero del coche se fue sobre su amiga y le beso la cabeza.
-Eres brillante Hermione-Dijo muy feliz.
-¿Como lo hiciste?- Pregunto su esposo
La chica les contó la historia del café y de cómo espero a que los guardias no la miraran, lo que había hecho no tenía nada que ver con lo planeado, como Harry no entro con ella, tuvo que improvisar y este le pregunto:
-¿Cuanto crees que tarden en darse cuenta que el registro el falso?
-No lo sé, pero eso ahora no me preocupa.
-¿Por qué habrá pedido ayuda?, no sé qué le pasa, es muy extraño
-Es más que extraño- Dijo su esposa.
Harry se quedo mirando por la ventanilla de su puerta, medito unos segundos y luego dijo:
-Quizás tengas razón Hermione, puede que Percy esté bajo algún maleficio
Ron siguió con la vista fija en el camino, era una posibilidad, pero él seguía creyendo que su hermano era culpable.
-Tal vez pide ayuda por lo del juicio.
La castaña abrió su cartera para comprobar que los registros seguían ahí.
-Debemos visitarlo nuevamente
Decía Hermione a lo que Harry contesto:
-Si, pero debemos dejar pasar unos días, no podemos regresar mañana.
-Claro que podemos, yo llevo el caso y puedo venir cuando quiera.
- Harry tiene razón, esperaremos un poco.
Le contesto su esposa a Ron
Los chicos siguieron camino al ministerio, ahora debían conseguir que el ministro aplazara el juicio a Percy.
Belinda seguía recostada en su cama, ya hacía mucho que se había despertado, al lado de su almohada había incontable cantidad de pañuelos de papel, había llorado toda la noche, sus ojos estaban hinchados, su pelo sumamente revuelto.
Tomo el teléfono que estaba sobre su mesa de luz y llamo al hospital, se excuso diciendo que estaba enferma y suspendió todas sus citas, lo había decidido la noche anterior, no iría a trabajar, no en esas condiciones.
Se levanto descalza y fue hasta el baño, encendió la luz y se vio en el espejo
-Estoy horrible- Dijo en voz alta.
Se lavo la cara con abundante agua fría, hizo presión sobre sus ojos para que el agua los deshinchara, pero parecía que era imposible.
Luego se fue hasta su comedor, tomo otra caja de pañuelos de papel y se tiro en el sillón, por algún motivo recordó el paseo en escoba con el gemelo, nuevamente sintió que por sus mejillas le caían unas lagrimas calientes, apretó los ojos y se soplo la nariz, se dedico a llorar y desahogarse, pensó que si lloraba lo suficiente se quitaría esa pena que llevaba en su pecho.
Fred caminaba por la calle, estaba enfundado en una gruesa chaqueta, un suéter grueso de color rojo, una bufanda negra y un gorro de lana amarillo muy llamativo.
Salió a la calle sin destino, solo caminaba para ver si podía dejar de pensar, después de unas cuantas cuadras se dio cuenta que podía ir caminado hasta la China y seguiría pensando en ella, de pronto alzo la vista, miro para todos lados y desapareció.
En el ministerio todos estaban muy felices de ver a Hermione, la saludaron desde la entrada hasta que llego a la oficina que compartía con Harry y Ron, Dorcet los alcanzo en la puerta,
-Cuanto me alegro de que estés bien-Le dijo el Auror.
Con un impulso desconocido en él se abalanzo sobre la castaña y la abrazo.
Harry se lo quedo mirando, nunca había visto tan efusivo a Dorcet.
-Bueno Dorcet, ya está bien, suelta a mí esposa o te convertiré en sapo.
Dorcet se rió pero soltó de inmediato a la castaña, para sorpresa de todos, se abalanzo sobre Ron dándole otro generoso abrazo.
-Es que estoy muy contento-Dijo con una risa infantil y aguda.
Ron y Harry se sentaron en sus escritorios y revisaron rápidamente algunos papeles, Hermione aviso que iría a ver al ministro.
Cuando Hermione se marcho los dos amigos cruzaron miradas.
-Debemos apurarnos
Dijo Harry, Tonks irá a mi casa a ver las fotos para lo que tú sabes
Dorcet los miraba, no comprendía de lo que hablaban, estuvo a punto de preguntar pero Ron le adivino la intención.
-No preguntes Dorcet
Dijo el pelirrojo sin mirarlo, el Auror no pregunto pero se sintió contento de ver sonreír nuevamente al pelirrojo.
Él sentía una profunda y verdadera admiración por el dúo de amigos.
-Bueno, si me necesitan, para lo que sea, me avisan.
Se giro y salió por la puerta, Ron se puso de pie y lo siguió, lo alcanzo enseguida,
-Dorcet, solo quería darte las gracias por todo
Dorcet le sonrió, y siguió su camino.
Los escritorios de los chicos estaban repletos de papeles, tenían informes atrasados que completar, Ron guardo los suyos, los llevaría a su casa y ahí los completaría.
A los quince minutos apareció la castaña,
-¿Que te ha dicho el ministro?-Inquirió Harry.
-Solo me da un mes más.
-No es mucho- Dijo Ron
-Es mejor que nada. Andando, Tonks me espera.
Los chicos cerraron la puerta de su oficina y salieron del ministerio. En el auto Harry pregunto cuándo se reunirían para ver los registros.
-Esta noche, trae a Tonks y Ginny a casa esta noche y ahí los veremos-
Harry asintió con la cabeza a su amiga
Dejaron al moreno Auror en la puerta de su casa y el matrimonio siguió el camino para llegar a su hogar, la castaña agarraba su cartera como si llevara adentro lingotes de oro.
-Estoy orgulloso de Ti
Dijo Ron. La chica se ruborizo levemente.
-¿Crees que ese asunto de la sangre sea como dijo el sanador? Quiero decir eso del vínculo y el lazo…
-Creo que tú eres mía y yo daría mi vida por ti.
La chica se rió suavemente, el pelirrojo creyó firmemente lo dicho por el sanador, él no olvidaba esa punzada en su estomago el día del ataque, el chico estaba seguro que el vinculo que tenia con su mujer era único y especial.
Al llegar a su casa vieron que un hombre estaba sentado en la puerta de entrada, por instinto el pelirrojo saco su varita y le ordeno a su mujer que no bajara del auto, la chica agudizo la vista para ver si reconocía a ese hombre entre la nieve, Ron bajo del auto con la varita en la mano y después de dar unos pasos vio que el extraño que estaba sentado en la entrada de su casa no era otro que Fred.
