Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


Señores y señoras:

¡Maximo ha nacido!

Asi que mas que un enhorabuena para mi queridisima Alemar y su familia por esta excelente noticia

Asi que a bridar por el pequeño: ¡Salud!

Foaby


LOS HOMBRES WELASLEY

Fred estaba sentado en el umbral de la puerta de la casa de los chicos, Ron se acerco con la varita aun en la mano,

-¿Qué haces aquí?- Pregunto entre risas el pelirrojo.

Fred se puso de pie mientras la castaña bajaba del auto.

-Hola Ron, hola Hermione.

La chica le sonrió con gusto, a pesar de que no lo esperaban, la visita de Fred era muy bien recibida por la pareja de Aurores.

-Si no te quitas de la puerta no podremos entrar.

Fred sonrió entre dientes, pudo notar que la joven pareja estaba de muy buen humor mientras él estaba pasando uno de los peores días de su vida.

Se quito de la entrada, el pelirrojo abrió la puerta y todos entraron.

La casa estaba casi tan fría como el exterior, Hermione encendió la chimenea antes de quitarse el abrigo, luego fue hasta la cocina y calentó agua para preparar Té.

En la sala Ron se estaba quitando su abrigo mientras Fred seguía de pie.

-Por qué no te quitas el abrigo y te sientas.

El gemelo se dio cuenta de que todavía llevaba su abrigo puesto, su ropa estaba húmeda a causa de haberse sentado en la entrada mientras la nieve caía.

De todas maneras el gemelo no sentía frío, era como si fuera inmune a él, estaba tan consternado que el hecho de tener sus pies humedecidos le recordaba que aun estaba vivo.

El pelirrojo lo miro con una mirada llena de preguntas, su hermano solía ser más alegre, hacía cinco minutos que estaba en su casa y todavía no había hecho ningún chiste.

Justo cuando estaba a punto de preguntarle que lo había traído hasta su casa, apareció su mujer con una bandeja, la chica tría tres tazas de Té y una jarra llena de la caliente infusión.

-¿Y qué te trae por aquí Fred?

La castaña apoyo la bandeja en la mesa ratona y luego sirvió Té en las tazas.

Antes de responder, el gemelo tomo una de las tazas y la llevo lentamente hasta sus labios, el calor penetro en su boca, esto hizo que le regresara un poco el color, se veía muy pálido, parecía mal dormido y agotado.

-Bueno, he venido a ver como estaba mi cuñada favorita.

Trato de hablar con un tono alegre pero no resulto, la chica le dijo que estaba muy bien y tomo su taza y su cartera.

-Bueno, yo estaré arriba, cualquier cosa me llaman.

La castaña era lo suficientemente hábil para darse cuenta que algo más le pasaba a su cuñado, partió a su cuarto sabiendo que los dos hermanos necesitaban estar solos.

Fred la miro con ojos agradecidos, necesitaba hablar con Ron, pero quería hacerlo a solas.

Ron también notaba raro a su hermano, el gemelo tenía un aire taciturno en el rostro y la mirada perdida.

El pelirrojo se ubico cómodamente en su sillón favorito mientras preguntó.

-¿Qué pasa Fred?, tienes muy mala cara

El gemelo lo miro con los ojos llenos de pena.

-Bueno, yo…No sé bien como explicártelo.
-¿Pero pasa algo con la tienda?
-No, no es la tienda, es…Bueno… es por Belinda.

El pelirrojo se sorprendió mucho, su hermano siempre hablaba con George, a demás de su gemelo era como su mejor amigo, si bien siempre habían tenido una buena relación nunca había confiado en él para estas cosas.

-¿Pero qué pasa con ella?
-Bueno es solo que ya no quiero verla más, creo que es suficiente para mí.

En ese minuto Ron se dio cuenta de que había estado tan ocupado con Hermione que no le había prestado atención a nada más.

-¿Pero pasó algo? Yo los he visto en San Mungo y se veían muy bien.

Fred tomo otro sorbo de Té, no encontraba la forma de explicar lo que le pasaba, ni el mismo sabía muy bien que lo ponía tan triste.

-Bueno, no sé qué pasó, es como si de pronto me diera cuenta de que ella no es para mí, eso es todo, creo que lo mejor es que yo continué con mi vida, mi tienda, mis fiestas, ya sabes…Mis cosas.

El pelirrojo Auror sintió que al ver su hermano se veía a él mismo, el gemelo tenía el mismo comportamiento que él había tenido cuando se marcho Hermione.

-Y si te has dado cuenta de que ella no es para ti, ¿por qué te pones tan triste?
-Yo no estoy triste

Dijo molesto Fred.

El pelirrojo sabía que algo más le pasaba pero no sabía cómo animar a su hermano para que hablara y se desahogara.

-Por qué no vamos a la cocina y nos terminamos la taza té ahí, estaremos más y tranquilos.

Ron supuso que si se lo llevaba a la cocina y lo alejaba de la sala, su hermano se sentiría con mayor privacidad para hablar.

Un vez en la cocina Ron se sentó pero su hermano se apoyo en la mesada de la cocina.

Fred tenía la vista perdida, su hermano lo animo a continuar.

-¿Por qué dices que no es para ti? Yo te vi muy feliz con ella, es más, creo que nunca te había visto así con una chica.

Estas palabras parecieron surtir efecto en Fred, apoyo la taza de Té con violencia en la mesada y se descargo.

-¿Feliz? Claro que era feliz, lo era hasta que ella dijo claramente que no pertenecía a mi mundo, es evidente que no quiere saber nada con nuestro mundo, seguramente le pareció divertido salir con un mago y tener una anécdota para contar. Claro, total, que importa si a mí me duele, parece que no entendió nada de lo que le dije.

Ron se lo quedo mirando con los ojos muy abiertos, no comprendía ni media palabra de lo que decía su hermano, trato de ordenar las ideas en su cabeza para poder seguir con la charla.

-No entiendo bien, ¿qué significa que no quiere pertenecer a nuestro mundo? ¿Y qué es lo que le dijiste que no entendió?

Fred comenzó a caminar de un lado a otro, se agarraba el rostro con las manos, parecía desesperado.

-¿Es que no me escuchas? ¡Tú tampoco me entiendes!

Ron también se puso de pie al tiempo que decía

-¿Qué no te entendió? Claro que no te entiendo, ¡no me has explicado nada!, ¿De qué demonios estás hablando?

Su hermano se lo quedo mirando, -¿Cómo no me entiende?- Se pregunto Fred.

-Es que no me quiere, ¿no te das cuenta?
-¿Y tu como lo sabes? ¿Te lo ha dicho?
-No hace falta, es evidente.

El pelirrojo se acerco a su hermano y lo tomo de los hombros obligándolo a que lo mirara a los ojos. Una vez que Fred alzo la vista, Ron continuo.

-Mira Fred. Yo no sé tú, pero si ella no te ha dicho que no te quiere, creo que no deberías pensarlo.

Su hermano parecía a punto de llorar.

-El sanador le ofreció trabajo en San Mungo y ella dijo que no pertenecía a este mundo, dijo que solo había ido por Hermione, ¿te das cuenta?

Ron se compadeció de su hermano.

-Algo claro es que somos hermanos, somos iguales jajaja. Yo también actuaba así, me dejaba llevar por lo que yo creía, escuchaba y razonaba lo que a mí me convenía.
-No tiene nada de conveniente estar sin ella Ron.
-No claro que no, pero te es cómodo por que estas asustado, a mi me pasaba con Hermione, tienes miedo y huyes. La quieres Fred, estas asustado, yo te entiendo. ¿Le has dicho que la quieres?
-Bueno…Yo…
-Vez, no se lo has dicho bien, yo estoy seguro que Belinda siente algo por ti, yo los vi juntos. ¿Cómo iba a decir que si a semejante propuesta? ¿Cómo iba a arriesgar todo lo que tiene por ti?
-¿Y por qué no?
-Porque no sabe lo que sientes, no lo sabe de verdad, se lo tienes que decir, tienes que armarte de valor y decirle que estas enamorado, no la pierdas. Los tres años que estuve sin Hermione fueron terribles para mí, lo sabes, dile lo que sientes, si no lo haces la perderás, ¿podrías soportar eso? ¿Podrías soportar verla con otro del brazo?

El gemelo abrió los ojos tanto que parecía que se le iban a salir,

-Yo…No puedo decirle eso, yo…

Fred solo balbuceaba, la sola idea de confesar algo tan grande lo hacía temblar, no se sentía capaz, no estaba seguro, pero las últimas palabras de Ron se le metieron en la piel, -¿Verla con otro?, Me moriría - Se dijo mentalmente.

Sin querer recordó cuando vio a Belinda bajar del auto de su amigo, recordó la horrible sensación de los celos, esa idea terrible de perderla, de que sea de otro y no de él. Estaba absorto en sus pensamientos cuando escucho como a lo lejos una voz femenina.

Hermione apareció en la entrada de la cocina, llevaba en la mano su teléfono celular,

-¿Como están?, ¿Molesto? –Dijo con una sonrisa en la cara.
-No mi amor, solo hablábamos.
-Oh, bueno, porque no te quedas a cenar Fred. Vendrán Harry y Ginny, también Tonks. Acabo de hablar con Belinda, también la invite.

Ron escondió la cara para tapar una risa jocosa que le afloraba en los labios.

-No, yo debo irme.
-Claro que no debes irte, está nevando, hace frió y seguro que no has almorzado, quédate, pasa la tarde con nosotros.

Fred se puso tan nervioso que sin decir nada fue hasta la sala y tomo su abrigo estaba dispuesto a irse cuando su hermano lo atajo.

-No lo hagas, te arrepentirás

Dijo el pelirrojo Auror. El gemelo lo miro con ojos desorbitados, estaba aterrado, que le diría cuando la viera, como explicaría lo que sentía, todavía estaba herido y no se sentía capaz de mirarla a los ojos y decirle lo que sentía, lo mucho que le había dolido escuchar sus palabras en San Mungo.

-Pero…
-Nada, te quedas y punto- Sentencio la castaña

Los tres almorzaron, luego de la reconfortante comida, Fred se recostó en el sillón de la sala, Hermione le ofreció una manta y le dijo que descansara.

-Te ves muy agotado, no querrás que te vea así, ¿verdad?
-Hermione yo…
-No hace falta que me digas nada, solo descansa y deja que las cosas pasen, no sé por qué los hombres Weasley son tan difíciles.
-Yo diría que las mujeres Granger son las difíciles jajaja.

La chica miro a su marido con severidad después de su ultimo comentario, pero después de unos segundos se sonrió, le estiro la mano y Ron la tomo, juntos subieron por las escaleras y dejaron a Fred solo en la sala, el gemelo se cubrió hasta el cuello con la manta y miro el techo, a su mente vinieron las imágenes de Belinda, su sonrisa, su sentido del humor, su cuerpo cálido, sus besos dulces,

-¿Por qué no me quieres como yo te quiero?- Se pregunto.

Le dolía la cabeza y parecía que nada podía quitárselo, se quedo muy quieto recordando una vez más las palabras que la joven había dicho en San Mungo, se quedo pensando hasta que el cansancio lo venció, sin darse cuanta se durmió.

En la habitación de arriba, Ron y Hermione dormían en su cama una siesta reparadora, la mañana había sido difícil, todo lo que paso en la prisión los puso muy nerviosos.

La castaña se durmió pensando en el pedido de ayuda de Percy, Ron se durmió pensando en su esposa.

Ella dormía plácidamente mientras el brazo de Ron la rodeaba de la cintura.

El pelirrojo dormía también, estaba soñando, soñaba que estaba en su cama con Hermione, la estaba desnudando, sus manos desabotonaban su vestido, la besaba, estaba a punto de seguir cuando ella lo detenía diciendo,

-Tengo algo que decirte

En ese preciso momento la imagen cambio, veía claramente un cuarto oscuro de paredes grises, en el medio del cuarto vació, estaba la castaña arrodillada mirando el suelo, una voz que no podía identificar le gritaba cosa horribles a su mujer, vio una mano delgada que sostenía una varita larga y algo doblada en la punta, la mano no temblaba, estaba firme, Ron grito

-¡Aléjate Hermione, aléjate!

Pero la mano se sacudía al tiempo que decía AVADAKADABRA, la castaña cayó al piso y él no paraba de gritar, lloraba, quería acercarse a ella pero mientras más caminaba a hacia su esposa, el cuerpo de ella se alejaba.

Se despertó con el rostro sudado y los ojos llorosos, miro a su esposa que seguía durmiendo, la tomo de los hombros y la giro, la chica se movió, sin importarle que se despertara la beso.

-Te amo mi amor

Le dijo, la chica estaba bastante dormida pero sonrió.

Él quería contarle su sueño pero no quería preocuparla, la abrazo con fuerzas mientras ella se reía suavemente, él en cambio, estaba serio y asustado.

-¿Que pasa mi amor?
-Nada, yo…Te amo, quiero que esto termine, no quiero que sigas, quiero que te alejes de esto.

El pelirrojo la tomo de las manos,

-Prométeme que te alejaras de esto-Dijo jadeante.
-No puedo Ron, trabajo en esto, estamos a la mitad de la investigación.
-No quiero que sigas, por favor.

La chica le envolvió las manos con las suyas diciendo

-No puedo Ron, comprende

Ron quería suplicar pero no quería asustarla,

-Lo siento, pero no te alejes de mí, no quiero que vayas sola a ningún lugar, ¿está claro?

La chica asintió con la cabeza y se giro a la mesa de luz para ver la hora.

-Oh por Dios, ya son las seis, hemos dormido mucho

Grito la castaña.
Salió de la cama como un rayo en dirección al cuarto de baño, Ron se quedo en su cama rogando que lo que había visto en su sueño, fuera solo eso, un sueño.

La castaña bajo a la sala y vio que Fred dormía, lo zarandeo suavemente y el gemelo abrió los ojos,

-Levántate, en un rato llegaran todos-Dijo su cuñada.

Fred abrió los ojos pero no estaba del todo despierto, sintió una punzada en la boca del estomago al recordar que Belinda llegaría en cualquier momento, fue hasta el cuarto de baño y se lavo la cara, el espejo le devolvía una imagen fantasmal, su rostro estaba muy pálido, sus ojos levemente hinchados, la punzada de su estomago no se iba, estaba muy nervioso.

Salió del baño con una decisión tomada, se marcharía, no quería pasar por eso.

Llego a la sala y tomo su abrigo, quiso desaparecer pero no podía, en la casa del joven matrimonio nadie podía aparecer o desaparecer, Hermione lo miraba divertida mientras Ron bajaba por las escaleras, el gemelo estaba furioso, todo lo que quería era desaparecer y no ver a Belinda.

Salió como un rayo en dirección a la puerta, pero no la pudo abrir, Hermione no paraba de reír mientras Ron miraba la escena al pie de la escalera.

-Que haces Fred?

Pregunto su hermano, el gemelo seguía forcejeando con la puerta.

-Esta con llave Fred

Dijo serenamente la castaña. El chico se giro y le dio una patada al piso,

-Ábreme la puerta Hermione

Gruño Fred. La chica inmutable lo miro con paciencia.

-Ven a la sala, tomaremos un café.
-No quiero café, me quiero ir.
-Oh, en ese caso, no podré decirte lo que se de Belinda. Ábrele la puerta Ron. Bueno, que te vaya bien Fred.

La castaña entro en la cocina y siguió preparando el café.

Ron se sonreía tímidamente mientras pensaba que su mujer era brillante.

-Bueno, te abro la puerta, dale mis saludos a George.

El pelirrojo fue hasta la entrada, metió la llave en la puerta y la abrió, el gemelo la cerro de un manotón y le hablo en un susurro,

-¿Que sabe de Belinda?

Inquirió el gemelo. Ron solo se encogió de hombros, la verdad no lo sabía.

-Creo que tendrás que ir a la cocina y escucharla.

Lo tomo del brazo y lo llevo hasta la cocina, en ella la chica estaba sirviendo el café.

-Oh, no te has ido

Dijo divertida la castaña.

El gemelo se sentó a la mesa mientras su cuñada le acercaba una taza de café, luego la castaña se sentó frente a él.

-Mira Fred, no te diré lo que me ha dicho Belinda porque es mi prima y yo no soy quien para revelar sus pensamientos, pero quiero decirte algo.

Fred la miraba expectante, no sabía lo que le diría su cuñada pero por su seriedad no le parecía nada bueno.

-Mi prima está muy triste por tu culpa…
-Pero yo…
-Déjame terminar. Ella no sabe lo que te pasa, lo único que sabe es que de has alejado de ella sin dar ninguna explicación, eso está muy mal Fred, ya eres grande, no estás para juegos de adolescente, si no quieres verla más se lo debes decir en la cara.
-Pero yo…No es eso.
-No tienes que decirme nada, no es a mi quien debes darle explicaciones.

El gemelo se puso de pie furioso, estaba muy molesto con la castaña.

-¡Como te atreves a hablarme así! No tienes idea de lo que está pasando.
-¿Y tú si sabes lo que está pasando?- Intervino Ron
-Mira Fred, Belinda es una gran chica, pero es una Granger, créeme que si esta molesta o se propuso olvidarte lo hará, espero que seas razonable y le digas lo que te sucede, es una buena persona y no merece que la hagas sufrir.

Termino su café de un sorbo y salió de la cocina diciendo

-Yo me daré un baño, ustedes se ocuparan de la cena.

Ron miro a Fred con una mirada cómplice, le guiño un ojo y luego abrió un cajón, saco dos delantales de cocina.

-Bien cual quieres, ¿el que tiene la gallina ó el del sapo azul?

Dijo el pelirrojo señalándole los delantales.

Fred se sonrió y señalo el delantal del sapo azul, los hermanos se pusieron a trabajar, Fred pelaba unas papas mientras su hermano se ocupaba de la carne, al cabo de un rato la cena estaba lista,

Fred puso la mesa para todos los comensales mientras su corazón latía a toda velocidad, estaba tan nervioso que los cubiertos se resbalan de las manos y terminaban en el suelo.

Hermione leía nuevamente las anotaciones y miraba los registros que obtuvieron en la prisión, escucho un auto en la entrada de la casa, fue hasta la ventana y vio bajar a Tonks, Harry, Ginny y Ojoloco.

Corrió a la puerta y recibió a sus amigos, Ginny estaba muy abrigada y caminaba lentamente.

Moody parecía radiante. Una vez adentro los hizo pasar a la sala.

-Que bien huele eso…- Dijo Harry

Ron apareció acompañado de Fred.

-Es que mi ayudante y yo tenemos muy buena mano para la cocina.

Todos miraron a Fred y a su hermano, se veían muy graciosos con los delantales de cocina puestos, Ginny lamento no tener una cámara para retratarlos, Tonks y Moody se reían a carcajadas, estaban muy contentos de estar todos juntos.

-Harry me ha contado todo, ¿ya revisaron los registros?- Pregunto Moody
-Ahora no, después de la cena.- Sentencio Ron

Fred hizo sonar una cuchara contra una copa y dijo:

-La mesa está servida, a comer

Todos fueron pasando a la cocina cuando llamaron a la puerta, Ron fue a abrir y al hacerlo vio que en la entrada de su casa estaba Belinda con una botella en la mano, la chica estaba muy abrigada, llevaba un gorro de lana y tenía la nariz colorada a causa del frió.

Ron le dio un corto abrazo y la hizo pasar, la chica dejo su abrigo y gorro en una silla y entro sonriente en la cocina,

-Hola

Dijo Belinda, todos respondieron menos Fred que estaba de espaldas a ella, se giro lentamente y lo primero que vio fue el hermoso rostro de la doctora, Belinda lo miro unos instantes, fue claro para Ron que la chica no sabía que se encontraría con el gemelo.

A Fred le hubiera gustado tener tiempo de sacarse el delantal, estaba seguro que se veía muy ridículo,

-Hola Belinda

Dijo finalmente el gemelo. Todos estaban en silencio contemplándolos, a Belinda se le cayó la botella de vino que llevaba en la mano, la botella se estrello contra el piso salpicando todo, Moody saco rápidamente su varita y apuntando al enchastre dijo

-Reparo

Belinda lo miro asombrada, luego se giro diciendo,

-Lo siento, debo irme

Ron tomo del hombro al gemelo para que la siguiera, Fred se quito el delantal mientras la seguía, la alcanzo en el pasillo cuando ella estaba tomando su abrigo.

-Belinda, por favor no te vayas, quisiera hablar contigo.
-Yo también quería hablar contigo pero tú te hiciste negar por tu hermano, creo que no tenemos nada de qué hablar.

Los dos chicos escucharon que la puerta de la cocina se cerraba. La castaña la había cerrado para darles privacidad.

-Vamos a la sala, solo unos minutos, yo debo hablar contigo.

Belinda camino de mala gana a la sala seguida por Fred.

-Bueno ya estamos en la sala, ¿qué quieres?- Dijo la joven medica.

En la cocina Ginny le suplicaba a la castaña que abriera la puerta.

-Por favor Herm, no me puedo perder esto
-Basta Ginny- Sentencio su hermano
-Mira yo…Lo siento, lo que paso es que…

La chica entro en cólera y no lo dejo seguir.

-¡Lo que pasa es que tú eres un idiota!

La chica estaba a los gritos, después de toda la pena que había sentido y de todas las lágrimas que derramo, ahora se sentía enojada, él la había lastimado, y ella no estaba dispuesta a perdonarlo.
-No me digas idiota, no me has escuchado, no me entiendes.
- Claro que no te entendiendo, pensé que eras diferente, pero me equivoque, no tienes nada de especial.

Los dos levantaban mucho la voz, desde la cocina se escuchaban los gritos,

-Me recuerdan mucho a una pareja que conozco-Dijo Ginny.

Todos se sonrieron y Ron le dio un corto beso en los labios a su mujer

-No sé de quienes hablan- Dijo después el pelirrojo con ironía.

Belinda caminaba de un lado a otro.

-Si no tienes nada más que decir, me voy.

Salió de la sala sintiéndose muy mal, estaba avergonzada, sabía que los gritos se habían escuchado desde la sala, abrió la puerta y salió de la casa, sus pies se hundieron levemente en suelo poblado de nieve, esto hizo que caminara con lentitud.

Al escuchar que la puerta se había cerrado el pelirrojo Auror se asomo entreabriendo la puerta, vio que Fred estaba de pie en el medio de la sala.

Harry se también se puso de pie y fue a ver a Fred y su hermano le dijo:

-¿Pero qué haces acá todavía? Anda a buscarla.
-No puedo creer que los hombres Weasley sean tan difíciles-

Dijo Harry mientras tomaba a Fred de los hombros y lo empujaba hasta la puerta.

-He padecido esto con Ron, ahora tú, ve por esa chica de una buena vez

Sin siquiera dejarlo hablar, lo empujo a la calle y cerró la puerta, el gemelo se dio cuenta de que estaba helando, el contacto con el frió fue como una bofetada que lo hizo reaccionar, vio a lo lejos a Belinda que caminaba con dificultad.

Adentro de la casa Harry y Ron iban de regreso a la cocina caminando por el pasillo.

-Oye, ¿de pequeños tu madre les daba de comer algún repelente de sentimientos ó algo así? No puedo creer que sean tercos en cuestiones de amor

El comentario de Harry hizo que se ganara un puñetazo en el brazo de parte de Ron.

-No hables de la comida de mi madre Potter-

Respondió Ron. Llegaron a la cocina muertos de risa y trastabillándose y Ron dijo:

-¿Cenamos? Estoy muerto de hambre…

Todos se rieron con el comentario.

Afuera Fred corría lo más rápido que podía, la nieve lo hundía en el piso y no lo dejaba avanzar a la velocidad que él quería.

Estaba a unos metros de ella cuando comenzó a llamarla

-Belinda, por favor espera.

La chica seguía caminado como si no hubiera escuchado nada. Al fin Fred la alcanzo tomándola de un brazo.

-Por favor, solo unos minutos, déjame explicártelo.

La joven médica lo miro con furia, tiro de su brazo para zafarse de él.

-Muy bien, te escucho- Le dijo con frialdad.
- Cuando el sanador te ofreció un puesto en San Mungo, tú le dijiste que no pertenecías a este mundo, le dijiste que solo estabas ahí por Hermione. Yo me sentí muy mal, sentí que yo no te importaba, y que bueno…Sentí que no me querías como yo a ti.

La chica lo miro con odio, la confesión no la hizo olvidar el enojo, muy por el contrario, lo aumento.

-¿Me estás diciendo que por eso que dije me dejaste plantada en mi casa, te hiciste negar y me hiciste sentir que yo no era nada para ti?
-bueno, es que yo me sentí muy mal…
-¿Como no viniste a hablar conmigo? ¿Cómo no me preguntaste el motivo de mi respuesta al sanador? Si me lo hubieras preguntado te lo hubiera dicho. ¿Cómo pudiste pensar que no me importabas? ¿Crees que invito a todos los hombres que conozco a mi casa? ¿o pensabas que las muggles, como dices tú, acostumbramos a dormir con hombres porque si?

El gemelo nuevamente se quedo mudo, no podía responder, ella tenía razón y en ese momento vio todo con claridad,

-He sido un idiota-Dijo con voz queda.

-Sí, lo has sido-Le respondió con tristeza Belinda.

La joven medica le dedico una última mirada y se giro para seguir su camino, al darle la espalda unas lagrimas gruesas rodaron por sus mejillas, ella las limpio con la mano, no quería llorar, lo mejor era regresar a su casa.

Fred la vio partir y se dio cuenta de que no podía dejarla ir,

-Te amo- se dijo mentalmente mientras la chica seguía caminado.

-Te amo-Balbuceo….

-Te amo

Esta vez lo grito, lo grito con todas sus fuerzas, Belinda se quedo quieta, no dio un paso más, sabía que si se giraba y lo miraba a los ojos estaría perdida para siempre, Fred había sido maravilloso con ella, pero había algo de verdad en lo dicho por Fred, ella no era de ese mundo, nunca sería una bruja, eran diferentes. La chica se volteo lentamente para mirarlo.

-Yo no soy bruja Fred, somos diferentes, ¿que pasara conmigo cuando la diferencia te sofoque?

El gemelo no se esperaba esto, camino hacia ella y se paro justo frente a sus ojos,

-¿Sofocarme?, dijo extrañado Fred.

-No Belinda, eso no pasara nunca, yo estoy enamorado de ti, nunca he sentido nada igual, nada se compara a este sentimiento, a mi no me importa si eres bruja o no, sé muy bien que somos diferentes en eso, pero somos seres humanos, los magos tenemos sentimientos, igual que ustedes, amamos y necesitamos amor de la misma manera. Sé que no nos conocemos de toda la vida, pero en cuanto te vi supe que eras tú esa persona que había esperado toda la vida. Siento mucho mi reacción, se que estuve mal, ahora lo entiendo, pero no te das una idea lo que sentí, pensé que solo era una aventura para ti, pensaba eso mientras me daba cuenta que tu eres muy importante, no sabes cuánto. Soy un idiota, es verdad, pero te amo, si me das una oportunidad te juro que haré todo por verte feliz, podemos compartir nuestros mundos, podemos unirlos, por favor…Dame la oportunidad de ser feliz, sé que no podré serlo sin ti, ya no puedo olvidarte, no puedo dejarte. Estos días sin si han sido terribles, los más horribles de mi vida

Sin poder contenerse Belinda libero las lágrimas que tenía en los ojos, Fred levanto su mano y limpio la lagrima que intentaba bajar por la mejilla de la chica, la limpio con la yema de su dedo y luego lo llevo hasta los labios de la joven doctora, apoyo su dedo sobre la boca de la chica y le dijo.

-No digas nada ahora, piénsalo, yo te estaré esperando.

El gemelo la miro a los ojos y acaricio su mejilla con la mano temblorosa, sin decirle nada más se giro y emprendió el regreso a la casa de su hermano, la chica demoro solo unos segundos en reaccionar, camino tres grandes pasos y lo tomo del hombro diciendo

-Ya lo pensé

Al gemelo se le detuvo el corazón. La chica solo le dijo dos palabras.

-Te amo

Fred la tomo de la cintura y la abrazo mientras buscaba su boca, el cuerpo de Fred temblaba, a diferencia de Belinda el no llevaba puesto ningún abrigo.

El gemelo encontró entre abrazos la boca de Belinda y la beso con todo el amor que tenía en el pecho, ella sintió nuevamente sus labios dulces sobre los suyos, la boca del gemelo se abrió y hundió su lengua en la boca de la chica, ella lo sintió y se dejo besar, fue un beso largo, se dijeron todo con ese beso, Belinda lo rodeo del cuello y sitió el cuerpo tembloroso de su chico entre sus brazos,

-Estás muerto de frío Fred- Le dijo al oído, el gemelo suspiro y solo contesto,

-Estoy muerto de amor por ti.

Se tomaron de la mano y caminaron hasta la casa del joven matrimonio.

-¿Te quieres quedar a cenar aquí ó prefieres ir a otro lado?
-Vamos a mi casa, te prepare algo rico, ¿qué te parece?
-Maravilloso

Dijo Fred mientras la tomaba de la cintura.

Ron estaba en la mesa de su cocina conversando con sus invitados, escucho que llamaban a la puerta y fue a ver quién era, no se sorprendió al ver a Fred, pero si se sorprendió un poco al ver que venía tomando de la cintura a Belinda, Fred le sonrió y Belinda parecía un poco apenada.

-Pero pasen, se van a congelar.

El gemelo quería contarle a todo el mundo lo feliz que estaba de haber regresado con Belinda.

Al llegar a la cocina Fred asomo la cabeza, cuando Harry vio que el gemelo entraba con Belinda comenzó a aplaudir, los demás lo imitaron y Hermione le guiño un ojo a su prima.