Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


EL HEREDERO DE POTTER.

Belinda pidió un taxi con su teléfono móvil, mientras esperaban se sentaron en la mesa junto a los demás, Hermione estaba sumamente feliz, tenía un buen presentimiento sobre esa relación.

Moody miraba a la pareja recién reconciliada con alegría, para él, a pesar de su personalidad algo hosca, el amor lo era todo.

-Hacen una bella pareja

Dijo Moody mientras se tomaba un trago de su petaca.

Fred le guiño un ojo a Moody y tomo de la mano a la joven médica. Cuando el Taxi llegó los chicos saludaron a todos y se fueron en el coche.

Ron los observaba desde la puerta mientras abrazaba a su mujer.

-Vaya que sí está enamorado

La castaña le dedico una mirada tierna.

-¿Cómo se te ocurrió invitar a Belinda?
-Hay Ron, era muy obvio que la cara que tenía era por ella.
-Eres increíble-

Le dijo su marido mientras regresaban a la cocina.

-Muy bien, a trabajar, tengo los registros, ahora vamos a la sala y veremos todo.

Moody se puso de pie rápidamente al escuchar las palabras de Hermione, había estado esperando eso toda la noche.

Todos se acomodaron alrededor de la mesa ratona, Ginny se reclino en el sillón y dejo espacio para que los Aurores trabajaran y Ron informo al grupo:

-Bueno, todavía no tenemos respuesta de Hagrid, pero en unos días quizás su seguimiento nos de una pista.
-Si, además posiblemente averigüé algo de los famosos caballos Alados.

Contesto Moody mientras se repartieron los registros y comenzaron la tarea.

El camino a la casa de Belinda fue el viaje más romántico que Fred haya hecho, su corazón ahora estaba sereno, no dejo de darle caricias y besos cortos a la chica, el chofer del taxi los miraba por el espejo retrovisor y se sonreía.

Belinda apoyo su cabeza en el hombro de Fred mientras este le acariciaba en cabello,

-Tienes el cabello más suave del mundo

Ella se ruborizo levemente, nunca le habían dicho algo como eso en toda su vida.

Estaban tomados de la mano, deseosos de llegar a destino, lo único que le importaba al gemelo era estar a solas con ella para besarla y confesarle nuevamente ese amor que le salía por los poros de la piel.

De pronto su serenidad se altero.

-Yo no uso dinero muggle, no puedo pagar el viaje-

El gemelo se puso muy nervioso,

-Yo lo pagare

Dijo la chica sin darle importancia al tema, él en cambio se sintió incomodo, no le parecía muy caballero dejar ella abonara el viaje, la chica pareció comprenderlo a pesar de que él no dijo nada,

-No te preocupes por favor

Le susurro Belinda.

El viaje era tranquilo, la ciudad estaba nevada y quieta, la casa de Belinda estaba solo a un par de cuadras, Fred no podía esperara a llegar y estar a solas con ella una vez más.

La chica pago el viaje y el hombre le dio el cambio

-Hacen una hermosa pareja

Dijo el chofer, Fred se lo quedo mirando, era la segunda vez en esa noche que se lo decían.

-Gracias-Dijo el gemelo.

Bajo del auto y ayudo con su mano a bajar a la bella médica, en cuanto entraron al edificio, subieron corriendo la escalera como dos niños ansiosos por llegar a un parque de diversiones, la puerta del departamento se abrió y ambos pasaron, el lugar estaba en total oscuridad, Belinda encendió la luz del velador que estaba al lado del sillón, cuando fue a encender la luz del comedor, Fred la detuvo:

-No te muevas, quédate donde estas.

La chica se quedo quieta pero no comprendió el pedido del gemelo, la luz del velador era amarilla, tenue y suave, el gemelo se sentó en el sofá y se quito el abrigo, el gorro y la bufanda.

La miro unos instantes mientras Belinda lo miraba con interrogación.

-¿Qué pasa? ¿Por qué no debo moverme?

Fred le paso la mano por el rostro al tiempo que le respondía,

-Eres hermosa, déjame mirarte

Belinda que seguía muy quieta no pudo dejar de sonreír con las palabras de Fred.

-De verdad, no te muevas, déjame grabarte en mi memoria.

Con esa luz tenue y baja, la chica se veía fantástica, su cabello relucía y sus labios se veían rojos y brillantes.

La chica se quito su abrigo frente a la mirada embelesada del gemelo, luego se quito su gorro, dejo caer las prendas al suelo, se quito lentamente el suéter, la camisa y el sostén, Fred la seguía con los ojos sin poder creerlo.

Belinda se quito su pantalón, sus medias y la ropa interior que le quedaba puesta.

Una vez que estuvo desnuda frente a él le dijo con una voz franca

-Esto es lo que soy, no hay nada más que lo que ves, solo soy una chica que quiere ser feliz, no tengo secretos, no tengo misterios, solo soy lo que ves

El gemelo la contemplo con ternura, no solo porque su cuerpo desnudo era bello sino porque su sinceridad le había llegado a lo más profundo de su alma, -solo una chica-Se repitió él mentalmente.

Luego se puso de pie y tomo el abrigo que Belinda había dejado caer el al suelo, se lo coloco sobre los hombros al tiempo que le decía

-No eres solo una chica, eres la más bella y especial de todas las chicas del universo

Ella lo miro con ternura y lo rodeo del cuello, el abrigo volvió a caer al suelo,

-No me hagas daño Fred, no me lastimes, de verdad me importas mucho

Fred cerro lo ojos y busco sus labios, cuando los encontró los beso con ternura, la tomo del rostro y dejo de besarla.

-¿Escuchaste lo que te dije antes? Te amo, estoy enamorado, no sé cómo paso, pero me enamore, yo se que hace muy poco que estamos juntos, pero te juro que te amo.

El pelirrojo gemelo bajo la vista y dijo balbuceando

-Nunca le he dicho te amo a nadie, eres a la primera persona que se lo digo

Alzo los ojos y se encontró con los de ella.

-Nunca he amado, tú eres la primera y la última mujer que amare en este mundo.

Belinda lo abrazo y él paso sus manos por la espalda desnuda de la joven,

-¿No tienes frío mi amor?

La bella doctora cerró los ojos, por primera vez lo escuchaba decirle mi amor,

-No mi amor

Respondió con un suspiro la bella castaña. Ahora él cerraba los ojos.

-¿Podrías decirlo de nuevo?
-¿Qué cosa?
-Mi amor, dilo otra vez para saber que no estoy soñando.

Ella se paro en puntas de pie he intento llegar hasta su oído.

-Mi amor, mi amor, eres mi amor Fred-Le dijo con voz jadeante.

Fred no recordaba haber sido tan feliz, se separo de ella y fue hasta el cuarto, arranco la manta que cubría las sabanas y la llevo en su mano hasta el comedor, envolvió a su chica con la colorida manta y la sentó en una de las sillas,

-¿Que quieres comer?

Ella lo miro seductoramente,

-Que tal tú en una charola condimentado con crema

Respondió. Nuevamente ella recuperaba su sentido del humor y Fred se sintió feliz.

-Muy bien, si así lo quieres.

Saco su varita del bolsillo y haciendo un movimiento extraño hizo aparecer una charola de plata de un metro ochenta de largo, Belinda pego un grito y se llevo la manos a la boca, Fred se divertía mucho.

-¿Quieres que me desvista y me acueste en la charola?

La cara de Belinda no podía expresar más sorpresa, no podía decir nada, estaba anonadada,

-Oh, bueno yo

Fred se mato de risa. Desapareció la charola al tiempo que decía

-Cuidado con lo que deseas muñeca

Por un momento la chica había olvidado que el pelirrojo era un mago, le dio tal ataque de risa que se agarro el estomago, verla reír así hizo que Fred fuera aun más feliz.

-De verdad, ¿qué quieres comer?, te ves agotada

Ella medito unos momentos, se llevo un dedo a la cien pensando que le gustaría comer.

-Bueno, no hay mucho en la alacena, podemos hacer un puré de papas con unas salchichas ó…
-No, di que deseas de verdad, vamos que te gustaría.
-Bien, ya que lo dices, estoy antojada de frutillas con crema, pero mucha crema…

El la miro con una sonrisa en los labios, hizo otro movimiento con su varita y una bandeja redonda de plata apareció sobre la mesa, la bandeja tenía una gran cantidad de frutillas bañadas en crema.

Si bien ella sabía que el gemelo era un mago seguía quedándose perpleja cuando él hacia esta cosas.

-Estas alardeando de tus poderes Weasley. ¿Me quieres impresionar?
-¿Lo logre?

Dijo él mientras la paraba de la silla.

-Sí, definitivamente me asombras

Le respondió picaronamente.

-Que bueno, ven aquí, siéntate sobre mis piernas.

El gemelo se acomodo en la silla mientras ella se sentaba sobre sus piernas aun envuelta con la colorida manta. Fred tomo una frutilla rebosante de crema y la llevo a su boca.

-¿Vas a darme de comer?
-Quiero alimentarte, déjame hacerlo.

Ella le siguió el juego y entreabrió los labios, el depósito con cuidado la frutilla en su boca, el sabor dulce de la fruta con la crema hizo que ella se deleitara y cerrara los ojos, sus labios quedaron llenos de la blanca y esponjosa crema, Fred lamió sus labios y los limpió con su lengua

-No sabía que la crema me saliera tan bien

Le dijo muy divertido el gemelo.

Estuvieron un buen rato así, el chico le daba a probar una a una las dulces frutillas y ella se dejaba alimentar,

-¿Tienes sed?

Le preguntó con voz suave Fred mientras le daba otra frutilla.

-Humm, si me gustaría tomar un poco de gaseosa de cola dietética.

-¿Y tienes eso en tu alacena?

Belinda lo miro con el seño fruncido,

-Es broma, no sé que eso, pero te daré a probar otra cosa, gaseosa de dieta, ¿qué demonios eso?

La chica no podía creerlo, nunca había conocido a una persona que no conociera las bebidas de cola.

El gemelo tomo su varita y con otro corto movimiento apareció una jarra con cerveza de manteca y dos copas de metal.

-¿Qué es eso?

El gemelo sirvió un poco en una copa y la llevo hasta sus labios, ella lo probo con cautela, tomo un sorbo mientras su hico la miraba expectante.

-Es delicioso- Dijo ella relamiéndose los labios.
-Tú eres deliciosa.

La tomo del rostro y la beso con pasión, ella lo rodeo del cuello respondiendo con el mismo sentimiento, sus bocas se movían frenéticamente a causa del deseo infinito de tenerse.

El pelirrojo la tomo en sus brazos como si fuera una niña pequeña, la llevo hasta el cuarto y la recostó en la cama, le acarició el rostro durante un buen rato, no decía nada solo la miraba.

Después de contemplarla un largo rato, se quito su suéter y Belinda lo ayudo a quitarse la camiseta de mangas largas que llevaba puesta el chico, se quito el resto de la ropa y se taparon con la misma manta.

La madrugada los atrapo sudorosos y jadeantes, sus cuerpos estaban cansados, se habían amado hasta el hartazgo, les ardían los labios de tanto besarse, las uñas de la bella castaña habían dejado marcas en la espalda blanca y pecosa de Fred.

La noche había sido testigo de sus suspiros y confesiones de amor, la chica se abrazo a él mientras el gemelo la rodeaba la cintura, le beso la frente y el cansancio los venció.

Se durmieron juntos, felices y dispuestos a no separarse nunca más.

En la casa del matrimonio de Aurores la cosa era muy diferente, los registros eran leídos una y otra vez, y nada parecía estar fuera de lugar.

En la lista estaban los nombres de los Aurores que trabajaban en diferentes investigaciones y visitaban la presión.

-Vaya, el que más va a la prisión es Justin.

Dijo Ron a lo que Harry contesto:

-Bueno, ha atrapado a varios este año.
-Si lo sé.

-¿Esa bruja que está encerrada, que ha hecho?- pregunto Hermione

-Es una prisionera de Justin-Dijo Harry.
-Oh, cierto lo había olvidado.

Harry miro al sillón donde estaba su esposa, Ginny se había dormido, el moreno miro su reloj,

-Oh pobre Ginny, es muy tarde

Dejo los registros a un lado y anuncio que se marchaba.

-Hermione tráeme el abrigo de Ginny por favor

El moreno Auror se acerco a su esposa y acaricio su rostro,

-Vamos a casa mi amor

Le dijo con suavidad, Ginny estaba profundamente dormida, parecía no querer moverse a lo que Ron dijo:

-¿Porque no se quedan?, pueden dormir en el sillón es muy cómodo y los dos entran muy bien.
-Claro Harry, no la saques con este frió- Apoyo Hermione a su marido
-Soy un idiota, debí darme cuenta de la hora, pobre Ginny, hoy estuvo muy molesta y así y todo me acompaño.
-No te preocupes Potter- Dijo Moody, -quédense aquí, Tonks y yo regresaremos a Hogwarts.-

Harry les dio las gracias y saludo a sus viejos amigos, Ron los acompaño hasta la puerta, Hermione bajo las luces de la sala.

-Si quieres puedo darte una bata para Ginny, no creo que sea bueno que duerma vestida.

-Oh, gracias Hermione, si tráeme una bata, gracias

Dijo el moreno mientras se quitaba su polera.

-No creo que le entre una bata tuya Herm, está a punto de estallar.

Harry se sonrió por lo bajo y le dijo a su cuñado:

-Si te escucha decirle eso te matara
-Oye, de verdad de cuanto esta? Ella dice que entro en el octavo mes, pero…no sé, de verdad se ve a punto de estallar.

-El sanador dijo que tenía entre siete y ocho meses.
-Yo creo que está entre ocho y nueve.
-Puede ser, camina muy lento, duerme mal, me asombra que se haya dormido así-

Cometo Harry mientras se quitaba los zapatos.

La castaña fue a su cuarto a buscar una bata, regreso con una bata rosada en la mano, se la entrego a Harry mientras ella y Ron le daban las buenas noches.

Dejaron a los Potter solos en la sala y partieron a su cuarto.

El moreno Auror le quito la ropa como pudo a su esposa, ella abrió los ojos y miro la sala.

-¿Qué pasa? Preguntó nerviosa la pelirroja.
-Nos quedaremos a dormir acá

Respondió Harry mientras le quitaba los zapatos a Ginny.

La chica estaba algo sorprendida,

¿Por qué nos quedamos aquí? Quiero ir a casa

Harry la miro con ternura.

-Eres maravillosa. Hace frío cielo, no quiero que salgas así, te pude dar un resfrío

Le dijo con vos suave.

Finalmente Ginny se coloco la bata, la verdad era pequeña para ella, la bata no le cruzaba la cintura, el moreno la tapo con la manta y se recostó junto a ella.

La pelirroja se acomodo de costado, no estaba muy cómoda, su estomago estaba tan abultado que ya le era difícil encontrar una posición placentera.

-Pasado mañana es Navidad, les diré a todos que vengan a casa, no creo que sea buena idea que vayamos hasta la Madriguera.
-Me parece bien, mañana iremos al callejón y haremos las compras navideñas.
-Ah no Señora Potter, usted no irá a ningún lado…Quiero que descanses, a demás hace mucho frío para que salgas a caminar.

La bella pelirrojo se acerco a su oído y le hablo en un susurro picaron.

-Desde cuando me das órdenes Potter

Harry entorno los ojos, su mujer era la persona más maravillosa que conocía, disfrutaba escucharla así, era como una niña pequeña, podía ser seductora, vulnerable, y por sobre todas las cosas tenía un carácter infernal.

-No te estoy dando una orden, lo digo por ti Ginny…Y por nuestro hijo.

Luego de un rato los chicos se durmieron Harry estaba muy cansado y el sillón era verdaderamente cómodo para él.

Ginny se movía mucho, sentía su estomago rígido, finalmente, la pelirroja se durmió.

Estaba amaneciendo cuando Ginny abrió los ojos y grito como un animal herido, su marido se sentó dormido como estaba para asistir a su esposa

-¿Que pasa Ginny?

Dijo jadeando, la ayudo a sentarse y pudo ver que ella se agarraba el vientre con las manos.

-Ginny, ¿dime qué pasa?

La pelirroja estaba colorada y tenía la frente sudada, sentía un gran dolor, Ron y Hermione bajaron las escaleras como dos flechas.

La castaña entro en la sala preguntado-¿Qué pasa?-

-Es Ginny, creo que le duele, mi amor dime que pasa por favor.

El dolor que sentía la chica empezó a disminuir, lentamente se fue sintiendo mejor, y recupero el color en las mejillas.

-No se preocupen, ayer también me paso, es un dolor que va y viene, pero este fue muy fuerte.
-Debes ir a San Mungo, son contracciones-Dijo Hermione
-Ya sé que son contracciones, pero todavía no estoy en fecha.

La castaña se rasco la cabeza, ella no estaba muy segura y Ron se ofreció:

-¿Quieres que te prepare un té?
-Sí, sería bueno

Dijo la pelirroja al tiempo que se levantaba del sillón.

-¿Dónde vas amor?

La pelirroja puso los pies en el suelo y apunto con su dedo a los zapatos para que Harry se los alcanzara,

-Voy al baño
-Yo te acompaño.

Las dos amigas subieron lentamente por la escalera, la castaña iba detrás de ella, tenía miedo que su amiga se descompusiera y cayera rodando, se coloco justo detrás de ella dispuesta sostenerla.
Harry se vistió y luego fue a la cocina con Ron.

El pelirrojo calentó agua, mientras sacaba unas tazas de la alacena le dijo con voz serena a Harry –

-Debes llevarla a San Mungo, no te asustes, lo digo porque creo que sería bueno que la vean, nada más

El moreno se acomodo los lentes en su rostro.

-Sí, creo que sería lo mejor, pero no quiere. Ya sabes lo terca que es, dice que no está en fecha y que está bien.
-Pues, creo que lo que ella piense no importa mucho ahora, debemos llevarla.

Harry estaba acomodando las tazas en la mesa cuando escucharon un grito de la castaña.

-Harry, ven…Ven Harry.

El moreno se asusto tanto que dejo caer la taza que tenía en su mano al suelo, los dos amigos salieron disparados hacia el baño, Harry subió las escaleras de dos en dos, Ron lo seguía a la misma velocidad, la puerta del baño estaba abierta, Ginny estaba de pie agarrada con ambos manos el lavabo, el moreno llego junto a su esposa y vio en el suelo un charco de agua.

-Rompió bolsa, hay que llevarla a San Mungo ahora.
-Oh por Dios, Ron, prepara el auto.- Pidió Harry

El pelirrojo bajo en pijamas y salió al exterior, cuando puso un pie afuera sintió que un millón de astillas se le clavaban en la planta de los pies, se miro y vio que estaba descalzo, quiso abrir el auto pero no tenía la llave ni la varitita, regreso corriendo y vio que Harry venia con Ginny en los brazos bajando la escalera.

El pelirrojo Auror estaba tan nervioso que no podía encontrar la llave del auto.

-Apúrate Ron- Pedía Harry

La castaña no sabía cuál de los dos estaba más alterado.

-Un momento los dos, cálmense. Que se haya roto la fuente no quiere decir que l niño nacerá ya, Ron, vístete. Tú Harry ayuda a Ginny a vestirse.
-Pero Hermione…
-Potter, hazle caso a Herm quieres. Pidió Ginny ante la réplica de su esposo

Ron y Hermione subieron a su cuarto y se vistieron en un santiamén, bajaron y encontraron a su amigo que luchaba por colocarle el vestido a su esposa.

-Déjame a mi Harry, Ron envíale una lechuza a tu madre, que le avise a George.

Ordeno la castaña.

-Que le avise a Fred también- hablaba Harry

La castaña que ya le había colocado el vestido a Ginny dijo con voz firme.

-No, llamare de mi teléfono a Belinda, debe estar con ella.

El pelirrojo anoto en un pedazo de pergamino unas palabras y salió bordeando su casa hasta el exterior donde estaba su lechuza, ato como pudo la nota en la pata del animal y regreso, Hermione ya estaba saliendo de la casa con Ginny, las chicas iban caminando mientras Harry las seguía con cara de terror.

-Ron, trae mi capa y las llaves del auto que están sobre la chimenea.

En cuanto el pelirrojo entro en la casa la castaña le dijo divertida a su amiga.

-Espero que cuando este por ser madre estés cerca amiga, no puedo decir cuál de los dos es más inútil jajaja

Ginny se río entre dientes, una nueva contracción le oprimía el vientre.

-Tienes otra contracción, ¿cada cuanto son?
-Cada diez ó quince minutos

La castaña arqueo una ceja mientras Ron aparecía con la llave del auto y la capa de la castaña.

-Tenemos tiempo-Dijo la castaña.

El pelirrojo intento abrir la puerta del auto, pero la llave se le cayó al piso.

-Oh por Dios, porque eres tan tonto Ronald, ¡abre la maldita puerta con tu varita!

La castaña asintió con la cabeza confirmando que su amiga tenía razón, el chico apunto al auto y sacudió su varita con tanta fuerza que se abrieron las cuatro puertas del auto, el baúl y la tapa delantera que cubría el motor, Harry se llevo las manos al rostros, Ron solo dijo

-Lo siento- Cerro la tapa delantera y luego la del baúl.

Harry acomodo a su esposa en el asiento trasero, Hermione se sentó al volante.

-Oh, mi amor olvide mi cartera, esta mi cuarto, tráela. Nuevamente el pelirrojo salió disparado, para cuando regreso los demás ya estaban en el auto.
-Hermione, ¿no quieres que yo conduzca?
-Déjala Harry, no sabes cómo maneja, en menos de los que piensas estarás en San Mungo.

Como un piloto profesional, la castaña le ordeno a su esposo que se cruzara el cinturón de seguridad, luego aseguro el suyo y acomodo el espejo retrovisor, puso la llave en el contacto del auto y acelero.

Había mucha nieve y al auto le costaba andar.

-Detén el auto Herm

Dijo Harry, la castaña lo detuvo con suavidad mientras el moreno bajaba del auto, apunto a las ruedas con su varita y al momento las cuatro ruedas quedaron envueltas con cadenas, se monto en la parte trasera del auto diciendo.

-Ahora si

La chica acelero nuevamente y el auto salió sin problemas.

Hermione llevaba el auto a una velocidad considerable, cada tanto miraba por el espejo a Ginny para ver como estaba.

Harry le tomaba las manos y alentaba a su esposa para que estuviera tranquila.

Ginny solo entornaba los ojos, en ese momento no sentía ninguna contracción por lo tanto estaba muy serena.

Entraron en la ciudad por una avenida principal, la avenida estaba muy poblada de autos.

-¿A dónde va todo el mundo con el frío que hace?

Un semáforo los detuvo, para cuando tuvieron luz para seguir no avanzaron mucho, había tantos autos que antes de cruzar ya tenían otro semáforo en rojo.

Ginny tenía otra contracción. La chica apretaba los dientes y sudaba mucho, su marido la tomo de las manos y sintió como su mujer se las apretaba con fuerzas, la castaña le dio un golpe al volante,

-Maldita sea-Dijo la chica furiosa pero continuo hablando
-Ron saca un pañuelo blanco por la ventana.
-¿Qué? No tengo un pañuelo blanco encima.

La pelirroja hablo con los dientes apretados a causa de dolor.

-Has aparecer uno idiota

Harry y Ron estaban paralizados, eran capaces de enfrentar magos tenebrosos y magia oscura pero en ese momento parecían dos gatitos asustados.

-Has aparecer un pañuelo mi amor, ¡Ahora!

Ron tomo su varita y la agito, un pañuelo de color violeta apareció sobre su regazo, la castaña le arrebato la varita y la agito nuevamente, un pañuelo blanco como la nieve apareció en su falda, la chica se lo dio a Harry.

El moreno sabía qué hacer, bajo su ventanilla y agito el pañuelo en el aire mientras Hermione tocaba bocina, la luz del semáforo finalmente cambio y los autos dejaron pasar a los chicos, Ron no comprendía como todos los demás entendían la señal.

Hermione esquivaba autos como si estuviera corriendo una carrera de obstáculos.

Llegaron a San Mungo, Ginny nuevamente estaba serena, la contracción había pasado, cuando no sentía el horrible dolor se encontraba bien como si no tuviera nada.

Harry bajo en sus brazos a Ginny y entro gritando por un sanador, la mujer de la recepción vio a la pelirroja embarazada y salió corriendo por un sanador.

Un hombre joven apareció por una esquina, los guió hasta una sala y le indico a Harry que la acostara en la camilla.

-Quiero ver al sanador Guller, el me atiende.

El joven sanador salió corriendo para buscar a Guller como lo pidió Ginny

Ron, Harry y Hermione estaban alrededor de la pelirroja, la chica se veía ahora más tranquila,

-Gracias

Le dijo sonriendo a su amiga, la castaña le beso la frente sin decir nada, Harry la tomo de la mano.

- ¿Cómo te sientes mi amor?
-BIEN

Aguardaron al sanador en la sala, el hombre llego con una gran sonrisa, llevaba puesta una bata amarilla estampada con dibujos infantiles.

-¡Señora Potter! ¿Como esta?
-Estábamos en casa de los chicos y….
-Déjela a ella Sr. Potter, puede hablar por sí sola.

El moreno se sintió muy apenado, estaba muy nervioso y se puso a hablar sin darse cuenta, su mujer le tomo la mano mientras respondía.

-Ayer comenzaron las contracciones, pero como no estaba en fecha no le di importancia, hoy a la mañana muy temprano se me rompió la fuente.

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que rompió fuente?

El pelirrojo y el moreno miraron su reloj pero la castaña respondió antes.

-Hace como una hora.
-Muy bien, la han traído muy rápido. Bien, vamos a revisarla.

La castaña y su marido salieron de la sala mientras Harry se quedo clavado en el piso junto a su esposa.

-Usted también debe salir señor Potter

El moreno lo miro con furia, no estaba dispuesto a dejar a su mujer, Ginny le hizo una seña con la mano,

-Espera afuera cielo.

Dijo con voz cansada la pelirroja, él le beso los labios y salió.

Esperaron afuera alrededor de diez minutos. Molly llego con su esposo, ambos corrieron por el pasillo.

-Oh que contenta estoy, ¿cómo esta mi niña?
-La están revisando, no sabemos.
-Bueno que alegría. Mi primer nieto-Dijo Orgulloso el Sr. Weasley

El moreno Auror caminaba de un lado a otro, Ron lo seguía con la mirada mientras su esposa llamaba por teléfono a Belinda.

Hablo unas palabras con su prima y luego guardo el celular en su cartera.

El sanador salió de la sala mientras se quitaba unos guantes plásticos de las manos.

-Bien. Esta todo muy bien, la llevaremos a otra sala, iré a buscara una asistente para que la cambie.

-¿Ya nacerá mi hijo?
-No, creo que faltan unas horas para eso Sr. Potter, de momento ella está en trabajo de parto.
-¿Puedo entrar?
-Todos pueden pasar.

El moreno les pidió unos momentos a solas con su esposa, todos asintieron con la cabeza. Harry empujo las puertas y se perdió de vista.

Adentro de la sala Ginny tenía las manos juntas sobre su vientre. Él se acerco a ella y la beso.

-¿Te sientes bien?-preguntó el moreno.

Ginny medito unos instantes.

-Ahora sí, pero estoy preocupada, creo que esta adelantado y no se…
-Todo estará bien, te amo, eres increíble y lo harás muy bien. Yo estaré contigo.

Después de estar unos minutos a solas con ella, hizo pasar a los demás, su madre la beso en la frente, su padre también, estaban tan contentos que parecían las personas más felices del mundo.

Conversaron con la chica hasta que una nueva contracción se apodero de su cuerpo, la chica apretó los dientes mientras su hermano la miraba horrorizado, él deseaba mucho un hijo, pero no soportaba la idea de ver a su mujer sufrir así.

La asistente del sanador entro en la sala con una bata blanca en la mano. Les ordeno a todos que salieran, a todos menos a Harry.

-Usted me ayudara a cambiarla-Dijo la mujer.

El moreno colaboro, ayudo a desvestir a su esposa mientras esta se quejaba de dolor, una vez que la joven estuvo lista, la asistente del sanador empujo la camilla y la traslado a otra sala. Metieron la camilla en el ascensor y la llevaron al segundo piso, Harry caminaba junto a ella tomándola de la mano, metieron a la pelirroja en una sala muy distinta a la anterior.

En ella había una camilla diferente, tenía dos apoya pies en la parte final y una especia de cabecera donde la paciente podía descansar su cabeza, había una estantería llena de pequeñas botellas con diferentes líquidos adentro, las paredes eran azulejadas y blancas, todo parecía pulcro y ordenado.

El sanador llego nuevamente y le pidió a la chica que apoyara cada uno de sus pies en los extremos metálicos que estaban al final de la camilla, el moreno vio como su esposa abría las piernas al tiempo que las llevaba levemente sobre su pecho. El sanador reviso a la pelirroja con cuidado.

Luego de unos minutos dijo

-Muy bien querida, falta muy poco. Las contracciones serán más seguidas y más dolorosas, cuando tengas una cada tres minutos estaré aquí, te daremos una poción para el dolor y tendremos un parto perfecto

Harry no podía creer que el hombre dijera esto con tal sonrisa en la cara, le estaba diciendo a su esposa que le dolería y sin embargo lo decía con alegría. Harry se quedo junto a ella mientras todos esperaban afuera.

A la hora llego George con un gran ramo de Flores.

-Por favor, díganme que aun no nació-Dijo el chico bajando del ascensor.

Media hora después llego Fred con Belinda, ellos también traían un ramo de flores.

Ron se acerco al oído de su esposa y le dijo en voz muy baja

-¿Por qué no me dijiste que debía traer flores?

Ella se rió suavemente mientras le daba un beso en la mejilla.

El tiempo fue pasando y los gemidos de Ginny eran cada vez más agudos, el sanador llego nuevamente a la sala seguido de dos asistentes robustas.

A los minutos salió Harry, se quito la capa y se la dio a Ron.

-¿Ya va a nacer?
-Parece que si

Contesto el futuro padre a su suegra. Desde afuera escucharon que Ginny gritaba.

-¡Potter ven aquí!

Todos se rieron a carcajadas menos el moreno que parecía aterrado.

Afuera todos esperaban impacientes mientras escuchaban cada tanto gritar a la pelirroja.

El Sr. Weasley y su esposa se sentaron en un banco de madera apostado en la entrada de la sala.

La voz de Ginny se escucho nuevamente,

-¡Potter, si vuelves a embarazarme te matare!

El Sr. Weasley se rió con tanta fuerza que tapo los gemidos de su hija que venían de la sala y compartió un recuerdo con todos los ahí presentes

-Cuando nació Bill, Molly me dijo lo mismo y ya ven, miren cuántos hijos hemos tenido.
-Y todos son maravillosos, bueno…No todos… Lo que quiero decir…

Un nuevo grito tapo la voz de Molly.

Adentro de la sala la pelirroja estaba con el rostro muy sudado, sus mejillas estaban muy coloradas y jadeaba todo el tiempo.

La asistente del sanador le acerco a los labios un vaso con una poción humeante.

-Beba Sra.-Dijo la mujer

La poción sabia horrible pero la chica la tomo de un sorbo, al instante el dolor disminuyo, no del todo pero ya no era igual que antes.

El sanador acerco un pequeño banco metálico a la camilla y se sentó frente a Ginny, ella seguía con las piernas abiertas y reclinadas levemente sobre su pecho.

-Bien, tendremos otra contracción en un momento, quiero que cuando la sientas bajar pujes con fuerzas, ¿me entendiste?

La pelirroja asintió con la cabeza mientras jadeaba con dificultad.

-Señor Potter, quiero que Ud. Ayude a su esposa a respirar, quiero que ambos respiren lentamente…Tú Ginny, sigue el ritmo de tu esposo.

El moreno miro a su esposa a los ojos y le dijo

-Vamos mi amor, hazlo conmigo

Harry inspiraba lentamente y luego exhalaba igual de lento, Ginny intentaba seguirlo pero el dolor hacía que perdiera la concentración.

-VAMOS MI AMOR, MIRAME A MI, CONCENTRATE- le dijo su marido con voz suplicante.

La chica lo hacía lo mejor que podía pero se le estaba haciendo muy difícil.

Una nueva contracción bajo por el vientre de la pelirroja.

-¡Puja Ginny!

Grito el sanador. La chica apretó los dientes y pujo con todas
sus fuerzas, luego miro a su marido diciendo

-Voy a matarte Potter

El moreno se sonrió al tiempo que le respondía

-Voy a amarte toda la vida mi amor

En otro momento la pelirroja le hubiera dedicado una mirada cariñosa frente a esas palabras, pero en ese momento volvió a mirarlo con furia.

-Vamos Ginny, viene otra ¡Puja!

Ella lo hizo y esta vez un grito desesperado le salió de la garganta.

El moreno se había olvidado de respirar, estaba tan nervioso que solo atinaba a apretarle las manos a su mujer.

-Vas muy bien Ginny, lo haces muy bien, en cuanto sientas otra contracción pujaras, hazlo con fuerzas, vamos respira…

Ginny trataba de respirar ya sentía que otra contracción le bajaba, un grito ensordecedor resonó en la sala y los que estaban afuera escucharon con claridad el aullido de la pelirroja.

Ron le tomo las manos a Hermione

-Por Dios, parece que la están matando- Dijo alterado el Auror.
-Se supone que duele Ron.
-Es un dolor soportable, en cuanto nazca el niño se le pasara todo.

Molly asintió con la cabeza a la respuesta de Belinda, los barones que estaban en la sala se miraron extrañados, Fred comprendió porque eran las mujeres las que tenían niños.

-Son mucho más valientes que nosotros-Dijo en voz alta.

-Ya lo creo-Respondió Ron mientras Molly reía con cara soñadora.

-Ya veo la cabeza de tu hijo ó hija Ginny, en la contracción siguiente saldrá, necesito que pujes con mucha fuerza, la chica hecho la cabeza hacia atrás mientras una contracción poderosa le apretaba el vientre y la cintura.
-Puja, puja con fuerza.

Ginny apretó la mano de su esposa y apretó los labios, pujo con todas las fuerzas que le quedaban…

El llanto de un niño inundo la sala, Harry miro a su hijo mientras el sanador tiraba de él sacándolo por completo del vientre de su madre, el moreno sintió que se desmayaba, el bebe estaba bañado en sangre.

-¿Quiere cortar el cordón Sr. Potter?

La asistente le entrego unas tijeras, al moreno le temblaba la mano, la asistente le envolvió la mano con la suya y la llevo hasta el cordón umbilical, el moreno con mano temblorosa corto el cordón, el sanador le entrego el niño a la otra asistente y esta lo limpió, el niño seguía llorando, el llanto del pequeño se escuchaba desde afuera, Molly se abrazo a su esposo mientras lloraba de alegría, Hermione se colgó del cuello de Ron mientras Belinda, Fred y George saltaban de alegría.

El sanador tomo el niño que ya estaba envuelto con una manta de algodón, lo coloco en el pecho de Ginny diciendo

-Es un hermoso niño

En cuanto el pequeño estuvo en el pecho de su madre el llanto ceso, a Harry y a Ginny se les caían lagrimas de emoción, el moreno beso a su esposa en los labios,

-Es el niño más hermoso del mundo

La emoción que sentía el chico era tanta que tenía un nudo en la garganta y apenas podía hablar, le paso la mano con suavidad por la cabeza al pequeño, sintió por primera vez su piel suave, el niño tenía los ojos cerrados y parecía dormido, Ginny le tomaba sus pequeñas manitos con la suya y lloraba a mares,

-Por Dios Ginny, me has hecho el hombre más feliz del mundo, te amo con toda mi alma

Dijo con llanto el moreno.

La pelirroja estaba exhausta y hablo con voz cortada a causa de la emoción.

-Sal y diles a todos que el heredero de Potter ha nacido

El moreno beso a su esposa con todo el amor que sentía, luego beso con cuidado la cabecita de su pequeño hijo.

Salió de la sala con la emoción aun a flor de piel.

Todos lo miraron expectantes, Harry recorrió el rostro de todos sin saber cual se veía más feliz.

-Vamos dinos que es, ¿niño ó niña?-Dijo Molly

Harry se aclaro la garganta y hablo con gran alegría

-Ginny quiere que les diga que James Potter ha nacido