Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


Es perfecto

Ron fue el primero en abrazar al nuevo padre, Harry se aferro a su amigo con mucha fuerza, lloro en los brazos del pelirrojo,

-¿Te das cuenta Ron? Tengo una familia, un hijo…No sabes lo bello que es

Ron escucho las palabras de su amigo con profunda emoción, fue el abrazo más largo que se dieron en toda su vida.

Luego de Ron siguió Molly, abrazo a su yerno acariciándole los cabellos, aquella mujer era lo más parecido a una Madre para él, la brillante bruja pareció comprender sus sentimientos, simplemente le beso las mejillas y se alejo para que su marido lo saludara.

El Sr. Weasley abrazo a Harry diciendo

-Me has hecho abuelo, soy muy feliz gracias a ustedes

George le dio unas palmadas en la espalda y Fred se le tiro encima, lo alzo en el aire mientras los demás aplaudían.

Hermione le tendió los brazos a su amigo y él la abrazo con fuerza,

-Te felicito amigo

Dijo la castaña con voz franca. Belinda le tedio la mano y lo felicito.

Bill, Fleur y Charlie salieron del ascensor, Bill vio a todos tan felices que se dio cuenta de que ya era tío a lo que Charlie le dijo:

-Oh Harry, no pudimos llegar antes, te felicito hermano.

Los recién llegados saludaron al chico con la misma alegría que los demás.

El moreno regreso a la sala junto a su esposa e hijo.

A la hora la pelirroja salió de la sala en una camilla, su esposo caminaba tras ella con el niño en sus brazos mientras una de las asistentes empujaba la camilla.

El moreno se detuvo para que los demás vieran a su hijo.

Molly se fue sobre su hija que seguía muy emocionada, la madre beso a su hija y ella le acarició el rostro a la regordeta mujer, su padre le beso la frente, estaba tan feliz que no paraba de sonreír, la última en saludar a la pelirroja fue su mejor amiga, Hermione Granger, la castaña abrazo a su amiga con lagrimas en los ojos,

-Tienes un ahijado precioso

Dijo la pelirroja, Hermione le acarició el rostro y le beso la frente mientras los demás rodeaban al moreno.

Harry les mostró el niño a sus abuelos, los padres de Ginny tocaron suavemente a su nieto,

-Es perfecto

Dijo el Sr. Weasley, su mujer solo asintió. Ser abuelo es una sensación muy especial, los señores Weasley amaban a sus hijos, pero ese recién nacido los colmo de amor con solo mirarlo, el Sr. Weasley imagino en un segundo todo lo que haría con el niño en cuanto este caminara.

Molly ya estaba pensando que tendría otro suéter más para tejer.

Harry acerco el niño hasta donde estaban Ron y Hermione, cuando estuvo junto a ellos les dijo radiante

-Este es su ahijado

Le entrego al pequeño James a su amigo Ron, el pelirrojo no sabía cómo tomar al niño, puso los brazos de diferentes maneras hasta que encontró la manera adecuada de cargarlo, Ron pudo ver que el niño bostezaba mientras él lo sostenía, una sonrisa tierna se poso en sus labios mientras la castaña lo miraba derretida de ternura.

Ron no podía articular palabra, no sabía cómo explicar ó decir lo que sentía.

Luego se lo dio a su esposa que era la madrina de James, la castaña lo tomo con mucha más confianza que el pelirrojo, beso la frente del pequeño mientras su marido la tomaba de los hombros, el pelirrojo se acerco a su oído y dijo en un susurro.

-¿Cuando me darás un bebe así?

La chica se ruborizo y lo miro con ternura, Molly pareció leerle los pensamientos a su hijo y dijo para que todos escucharan:

-A ver cuando la otra parejita de Aurores nos da otro nieto.

Todos rieron mientras la asistente del sanador empujaba la camilla para bajar a la pelirroja a otra sala, Hermione le entrego el niño a su padre.

Cuando Ginny llego a la sala de la planta baja, su hijo comenzaba a llorar nuevamente, los dos estaban solos con su hijo, el moreno lo tomo en sus brazos nuevamente y lo observo con detenimiento, escudriño la frente del pequeño James con la vista, ya sabía que el niño no llevaba ninguna cicatriz, pero de todas formas quería asegurarse que no le hubiera aparecido en el trayecto hecho desde la sala de parto hasta la planta baja.

-Es perfecto Ginny, no tiene ninguna cicatriz.

Miro a su hijo y lo beso con sumo cuidado.

-Eres precioso, serás un muchacho magnifico y libre

Le dijo a su hijo, el pequeño se movió abruptamente y comenzó a gimotear.

-Dámelo mi amor, tiene hambre.
-¿Y cómo lo sabes?
-No lo sé, solo me doy cuenta jajaja.

No quería dejar de tener al niño en sus brazos pero debía dejar que su madre lo alimentara.

Lo que paso a continuación fue casi aun más maravilloso que el parto, el moreno vió a su hijo comer por primera vez, el niño se prendió de su madre.

-Vaya, tenía hambre.
-Si, creo que será como su tío Ron.

Ese momento a solas que compartieron los tres era el primero de muchos otros que vendrían.
Harry no podía estar más feliz, sabía que nunca estaría solo, le daría a ese niño todo el amor que a él le falto, se juro acompañarlo en cada momento de su vida.

Luego su mirada se poso en Ginny, la pelirroja no solo era su esposa, ahora era mucho más importante para él, era la madre de su hijo.

Harry se había enamorado de ella cuando estaba en sexto año de colegio, recordó con emoción el primer beso que le dio a la que hoy era su esposa, se perdió en el recuerdo de la sala común donde la beso por primera vez, recordó el miedo que tenía de perder a su mejor amigo, -fue una suerte que Ron lo comprendiera- Se dijo mentalmente.

Mientras la pelirroja alimentaba al niño, Harry la abrazo pasando su brazo por sobre los hombros de su mujer, la chica se veía agotada pero conservaba esa sonrisa pura que lo había enamorado.

Luego Harry salió de la sala para anotar a su hijo en el registro de nacimientos, Ron lo acompaño.

Recorrieron un pasillo y llegaron hasta una oficina, el moreno lleno una forma con mano temblorosa mientras su amigo se reía.

-Ríete, ya me reiré yo cuando tu estés en mi lugar.

El pelirrojo bajo la vista mientras su amigo seguía llenando la forma, se imagino padre una vez más, de solo pensarlo se le ilumino el rostro.

Harry le entrego la forma a la encargada de los registros, la mujer miro el formulario y repitió en voz alta:

Nombre, James Potter.
Nombre del padre, Harry James Potter.
Nombre de la madre, Ginebra Molly Weasley
Nombre del padrino, Ronald Billius Weasley
Nombre de la madrina, Hermione Jane Granger
Fecha de nacimiento, 24 de Diciembre.

-¿Es correcto?
-Si.-

Dijo el moreno padre, la mujer sello el registro y se lo entrego.

Harry regreso con el registro en la mano mientras Ron le decía otra vez que su ahijado era perfecto.

-Hemos tenido mucha suerte.
-¿De qué hablas?

Dijo Potter, su pelirrojo amigo se sonrío picaronamente.

-Mira si hubiera sido una niña, los cuidados que deberíamos tener, no colegio, no fiesta y por supuesto, no novios, jajaja

Harry se mato de risa.

-Si es verdad

Dijo muy serio.

-No te preocupes Harry, ¡haremos de James un tigre!

El moreno se reía divertido de los comentarios de su amigo pero pensaba que si hubiera sido niña, hubiera estado igual de feliz.

Al día siguiente Ginny fue dada de alta, el parto había sido muy bueno y los magos no acostumbraban a retener a la madre más de lo necesario, solo debían regresar a los controles rutinarios.

El almuerzo de navidad se hizo en la casa de los Potter, todos llegaron con regalos para el niño y para los padres.

La castaña y su marido llevaron sus obsequios y los colocaron en el árbol de la familia Potter, los demás hicieron lo mismo, después del almuerzo familiar, todos abrieron los presentes.

Todos sin excepción tenían un suéter tejido por Molly, Hermione recibió además un hermoso abrigo de parte de su marido, Ron recibió de parte de su esposa una capa nueva de Auror.

A media tarde llegaron Moody, Tonks, Lupin y Minerva McGonagall, saludaron con tanta efusividad al nuevo padre que en cuestión de segundos Harry estaba despeinado y colorado de te tantos besos y abrazos.

-Anótame aquí el nombre completo del niño, hoy mismo lo inscribo, ya tiene vacante en Hogwarts.

Mientras decía eso Minerva, Fred se acerco al coche donde descansaba el niño y hablo en voz chillona:

-Mas te vale que seas un Gryffindor
-¿Y a que otra casa puede pertenecer?

Agrego George y Harry dijo:

-Yo solo quiero que este en el equipo de Quiddich.
-Pueden dejar de ordenarle la vida, todavía no habla y ya lo están mandando.- sentencio la nueva madre

El pequeño James era un niño sano y bello, al nacer peso tres kilos, un peso ideal.

Todavía no podía decirse con exactitud de qué color tendría el cabello, su cabeza era calva y su piel muy blanca, sus pequeñas manos siempre estaban cerradas, y sus labios eran pequeños y de un rojo intenso.

Pasaron la tarde de lo más divertidos, conversaron sobre el niño casi toda la tarde, nadie quería hablar de trabajo, ni siquiera Moody, el viejo Auror estaba sentado junto al coche donde descansaba el pequeño y solo tenía ojos para él.

Cuando estaba a punto de atardecer, los invitados comenzaron a retirarse.

George partió con su gemelo, Fred. Llegaron a su casa sin decirse mucho, George pensó que su hermano estaba disgustado con Belinda, ya que solo se ponía así por ella.

-¿Te pasa algo?

Fred lo miro a los ojos pero no respondió, si le pasaba algo pero no sabía por dónde empezar.

George no solo era su gemelo, era como su mejor amigo, estaban unidos de una manera muy especial, ambos sentían la vida de la misma manera, compartían el mismo sentido del humor, sin embargo, Fred estaba paralizado por lo que estaba a punto de decirle.

El chico se aclaro la garganta llamando la atención de su hermano que se estaba quitando la chaqueta.

-George, tenemos que hablar…

George se sentó en el sillón de la sala y lo miro con ojos abiertos y bromeo:

-No me digas que estas embarazado jejejeje jajaja

Su hermano forzó una sonrisa frente a la absurda broma de George.

-No, de verdad necesito que hablemos.
-Bueno habla.

Fred no sabía por dónde empezar, esto le parecía mucho más difícil de lo que había imaginado, se había repetido mentalmente como se lo diría pero ahora lo ensayado no le servía.

Miro nuevamente los ojos de su hermano, la mirada transparente de George lo seguía con impaciencia.

-Vamos Fred, habla antes de que lleguemos a año nuevo.
-Si, lo siento, es que…No es fácil.
-No seas idiota, me estas asustando.
-No, no te asustes, se trata de Belinda.
-¿Que le hiciste ahora?

Fred se sonrío,

-No le he hecho nada

Contesto con voz apagada.

-Y ¿entonces qué demonios te pasa?

Inquirió con apuro su hermano, Fred tomo aire,

-Lo que pasa es que yo he tomado una decisión y quiero comunicártela

Su gemelo lo seguía con los ojos aun más abiertos, lo conocía lo suficiente para saber que nada bueno saldría de la boca de su hermano.

-¿Y de que se trata?
-Bueno, yo me iré…
-A donde?-

Dijo George. Fred se reclino en otro sillón, hecho la cabeza para atrás, no quería mirar más a su hermano.

-Me iré con Belinda.
-Ya sé que te irás, te pregunte a donde, ¿cuándo regresaras?
-No George, no regresare, me iré a vivir con ella.

George se llevo un dedo al oído y se limpió como dando a entender que no había escuchado bien.

-¿Cómo dices?
-Me voy a vivir con ella

Sentenció Fred.

Su hermano no respondió nada, solo se lo que quedo mirando atónito, no esperaba eso.

Habían nacido juntos, estudiado juntos, compartían proyectos, un negocio, casi todo lo hacían juntos.

Nunca se habían separado, George sintió una profunda sensación de abandono.

-¿Pero…Como? ¿Por qué?

Fred apoyo los codos sobre sus rodillas y se inclino hacia él.

-No puedo estar sin ella, lo decidimos esta mañana, no puedo dejarla, no puedo solo verla tres ó cuatro veces por semana, la necesito todos los días

Las palabras de Fred hicieron que George se sintiera muy egoísta, en una fracción de segundos lo comprendió todo.

-Ya veo, estas enamorado…Pero ¿no dejaras la tienda verdad?
-Claro que no, vendré todos los días a trabajar, como siempre, nada cambiara.
-Todo cambiara, ya no cenaremos juntos, ni esas cosas.
-No te vas a poner melancólico ¿verdad?
-Oh si, si lo haré. Pero la verdad, estoy muy feliz por ti, creo que es un poco apresurado pero…Bueno, quien soy yo para determinar la velocidad que debe llevar tu relación con
ella…
-No te parece que este bien…
-Si, si me parece. Creo que es genial, tendré toda la casa para mí solo y ya no tendré que soportarte por las mañanas, es maravilloso.
-Te lo pregunto en serio.
-¿Quieres que te diga lo que en verdad pienso?-

Dijo George, Fred asintió con la cabeza y preparo los oídos para escuchar.

-Estas enamorado, si te quedas aquí tendrás esa cara de entierro que tienes cuando no estás con ella, sabes que soy tu hermano y…Bueno no te lo digo nunca, pero sabes que te quiero y deseo lo mejor para ti y lo mejor para ti, es ella. Debes irte y ser feliz, yo sabía que esto pasaría, ya es hora de que nos separemos ¿no te parece?

Fred se fue sobre su hermano y le dio un profundo abrazo, el chico estaba agradecido de que su gemelo lo comprendiera.

Para él había sido muy difícil decirle esto, dejarlo no era fácil, los chicos compartían mucho más que el lazo de sangre que los unía, George era parte de él, era parte de su alma, nadie lo había entendido nunca como su hermano, pero Belinda era diferente, Fred no podía imaginarse ni un solo día sin ella, no podía tenerla lejos, sabía que lo que estaba a punto de hacer era una locura, no se conocían lo suficiente, no conocía al resto de su familia, pero el amor tiene estas cosas también, algunos les cuesta tres años comprender que aman y necesitan de otra persona, Fred y Belinda solo se demoraron una mirada para saber nunca podrían vivir sin el otro, cosas del amor…

El Sábado por la mañana Fred y Belinda visitaron a Ron y Hermione, les dieron la noticia de la mudanza y el joven matrimonio no podía salir de su asombro, de todas maneras felicitaron a los chicos y les desearon mucha suerte.

-¿Ya se lo dijiste a Mamá?

Preguntó Ron, Fred negó con la cabeza al tiempo que respondía,

-Ahora iremos a la madriguera y se lo comunicaremos

La voz de Fred era de total seguridad, Hermione solo miraba a su prima, sabía que la madre de Belinda era muy conservadora y no lo tomaría tan bien como Molly.

-Oh, Belinda, porque no me acompañas a la cocina y preparamos Té.

La joven médica se puso de pie y salió de la sala acompañando a su prima.

Una vez en la cocina la chica hablo sin rodeos.

-¿Lo sabe ya tu madre Belinda?

La bella doctora solo negó con la cabeza, estaba segura de lo que haría pero no estaba lista para hablar con su madre, no solo porque era conservadora, si no por las preguntas que sabía le haría su madre. Hermione, que siempre estaba un pie delante de todos le hizo la terrible pregunta.

-¿Que le dirás cuando te pregunte a que se dedica?
-No lo sé, solo sé que quiero estar con él, ya pensare en eso.
-Mira Belinda, no hagas sentir mal a Fred, no lo niegues, eso le haría mucho daño.
-Ya lo sé, pero no es tan fácil, ¿qué le diré? Mamá te presento a Fred, es mago.

La castaña se rió pero sabía que su prima tenía razón, iba a ser muy difícil de explicar.

-Ya pensaremos en algo-Dijo la castaña.

La visita de Fred y Belinda tenía otra intención a demás de comunicar la decisión de vivir juntos, les pidieron ayuda con la mudanza, la idea era que Ron les prestara el auto para llevar las cosas de Fred hasta la casa de Belinda.

El pelirrojo no tuvo problemas, estaba dispuesto a ayudar a su hermano. Luego de unas tazas de Té, los novios partieron a la Madriguera.

Molly no se sorprendió con la noticia, estaba segura que los dos estaban muy bien juntos.

La visita en la Madriguera fue corta pero feliz, Fred contaba con el apoyo de toda su familia.

El domingo a las nueve en punto el pelirrojo y su mujer estaban en la puerta de la tienda de los gemelos, Fred les abrió la puerta con una gran sonrisa en los labios.

En la entrada de la tienda ya había preparado un baúl y varias valijas de viaje, George estaba apostado en una esquina intentado sonreír. Hermione fue a ver su cuñado:

-¿Por qué tienes esa cara George?
-¿Qué cara?
-Vamos, ¿estás molesto porque se marcha Fred?
-No, claro que no, es solo que…Bueno…Será raro estar sin él.
-Mi prima es una buena chica y está enamorada de él, creo que debes estar feliz por tu hermano.
-Lo estoy, no me hagas caso. Vamos a llevar las valijas.

Cuando todo estuvo cargado en el auto Fred se despidió de su gemelo con un corto abrazo, al fin de cuentas lo vería al día siguiente, que era Lunes para abrir la tienda como todos los días.

Cuando los muchachos se fueron George se sentó sobre el mostrador de la tienda, miro todo el lugar pensando que todo eso lo había logrado junto a su hermano, como quien no quiere la cosa se dispuso a limpiar la tienda para mantenerse ocupado.

Al rato alguien llamo con insistencia a la puerta de su tienda, al abrir pudo ver una hermosa muchacha que lo miraba con ojos vivaces,

-Hola, pensé que te gustaría que almorzáramos juntos-Dijo Sofía.

George se sintió feliz de verla, la chica cayó como un regalo divino. En cuanto la bella chica puso un pie en la tienda, pensó que le gustaría eso de vivir solo.

El auto llego a hasta la casa de Belinda, la chica los esperaba en la puerta del edificio, Fred se bajo del coche y se fue sobre su novia para saludarla, los tortolitos no se separaron hasta que Ron les llamo la atención.

-Si no me ayudas a bajar las cosas, me la llevo en el auto jejeje- Dijo gracioso el pelirrojo.

Los hombres bajaron los bultos y los llevaron hasta la casa de la chica.

Cuando todo estuvo en el departamento la bella doctora sirvió café para todos, los chicos se veían cansados y las mujeres como nuevas.

Conversaron un largo rato, luego el matrimonio partió para dejar que los jóvenes se acomodaran.

El domingo era gris y frío, Ron invito a su esposa a un lindo restaurante en Londres y almorzaron tomados de la mano. Él miro a su mujer y le pareció diferente:

-Te ves diferente, ¿te hiciste algo en el pelo?
-No, no me he hecho nada, ¿que tengo?
-No se, es que te ves…Hermosa y radiante…

La chica se rió a sus anchas y le dio un beso cariñoso a su marido, caminaron un poco por la ciudad y miraron vidrieras como lo hace una pareja normal, a media tarde regresaron a su hogar, el pelirrojo estaba deseoso de llegar a su casa y pasar el final del Domingo tirado en su sillón junto a la castaña.

Dejaron el coche en la entrada de la casa, al abrir la puerta Hermione vio que habían dejado un sobre por debajo de la puerta, lo tomo y en sus manos y fue hasta la sala mientras Ron encendía la chimenea.

-Es una nota de Hagrid.
-Ábrela

Dijo Ron al tiempo que se sentaba junto a ella.

Chicos,
Ya se de donde salieron los caballos Alados, vengan a Hogwarts de inmediato.
Hagrid.

Los dos miraron la nota con ojos abiertos, al fin tenían una pista.