Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
LA FURIA DE RON
La castaña bajo por las escaleras, al llegar a la sala vio que las luces estaban apagadas, la única luz que iluminaba el lugar, eran la que provenían de las chispas de la chimenea, ella pudo ver que Ron estaba descansando sobre su brazo izquierdo mirando al respaldo del sillón, se arrodillo frente al sillón y solo pudo ver su espalda y su cabello rojo brillando con la luz del fuego, levanto su mano para tocar sus cabellos pero a mitad de camino se arrepintió,
-Ron, lo siento, debemos hablar, no quiero dormirme así, no podré pegar un ojo sabiendo que tú estás disgustado conmigo
Dijo con voz apagada, el pelirrojo ni siquiera se movió, no dijo nada, parecía que no la escuchaba.
-Ron, no quise decir eso, lo siento, de vedad… es que a veces siento que…No lo sé…Es como que no puedo hacer nada sin tu permiso
Ron no se movió, la castaña sabía que su marido estaba muy enojado y no la disculparía.
No era enojo solamente lo que él sentía, estaba dolido, todavía tenía grabado en su mente aquel sueño horrendo en donde ella moría, ella no podía ni imaginar lo atormentado que el joven se sentía.
La chica se quito la ropa y se recostó junto a él, lo rodeo de la cintura con su pequeña mano, el pelirrojo salió del sillón dando un salto, salió de la sala y subió por las escaleras a grandes trancazos, cuando entro en su cuarto dio un fuerte portazo, Hermione entendió que se su marido no la quería cerca.
Se cubrió con la manta mientras una lágrima tímida se le caía de su ojo derecho, el muchacho se tumbo en la cama y le dio un golpe de puño a la almohada, estaba molesto y ofendido,
-¿Te asfixio?, Muy bien, te dejare sola y ya no te molestare- Se decía mentalmente el furioso Auror.
No podría decirse cuál de los dos paso una peor noche, la castaña se levanto muy temprano, supuso que solo había dormido unas pocas horas, lo último que recordaba era que estaba amaneciendo cuando al fin sus ojos se cerraron, subió en silencio las escaleras y abrió la puerta del cuarto, su sorpresa fue enorme cuando comprobó que su marido no estaba en la cama, corrió hasta la puerta del baño y lo llamo, nadie respondió, empujo con la mano la puerta y vio que adentro del cuarto tampoco estaba su marido, la chica entro en un estado de angustia terrible, bajo nuevamente por la escalera y corrió hasta la puerta de calle, la abrió y salió descalza como estaba al exterior, el auto de Ron no estaba,
-¿Cómo pudo haberse ido sin que lo escuchara?- Se pregunto.
Ron se había marchado al trabajo, se llevo el auto y dejo a su esposa sola, sabía muy bien que a la chica no le gustaba volar, sin embargo se marcho dejándola sola, como ella quería, ó por lo menos él pensaba que ella quería eso, estar sola.
Hermione entro en su cocina y sentó en el banco largo que les servía de silla, apoyo los codos en la mesa y se llevo ambas manos al rostro, lloro en silencio, amargamente, se dio cuenta lo cruel que había sido, no sabía cómo pedir perdón, no sabía cómo llegaría al ministerio esa mañana.
Después de un rato se dio una ducha y se vistió pensando en cómo saldría de ahí, podía caminar hasta donde terminaba el perímetro de seguridad de su casa y desaparecer, -así lo haré- pensó.
Estaba en la sala de su casa colocándose la capa de Auror cuando llamaron a la puerta, su amigo Harry estaba parado en la entrada de su casa abrigado hasta el cuello.
En cuanto lo vio la castaña se le tiro encima y lloro en su hombro,
-Se ha ido Harry, Ron se ha ido
El moreno mago la tomo de los hombros y la separo de él,
-Ya lo sé Herm, lo he visto esta mañana, entremos y tomemos un café
Harry llevo a su consternada amiga hasta la cocina y preparo café para los dos mientras la chica no dejaba de sollozar.
-Tomate el café, te hará bien.
La chica llevo la taza a sus labios y sorbió un poco de la bebida, su moreno amigo se sentó frente a ella.
-Ron paso muy temprano esta mañana, la verdad me despertó de los golpes que le daba a la puerta, me dijo que me vería en el ministerio. Le pregunte que le pasaba, no lo vi muy bien, pero me dijo que luego hablaríamos.
-Es mi culpa, le dije que me asfixiaba. No sé cómo pude decirle algo así.
-Bueno, él está muy preocupado por ti, últimamente se ha puesto muy obsesivo, no sé qué le pasa, a mí también me sorprende, pero déjame decirte que todo lo hace por ti.
-Ya lo sé, pero solo quiero hacer mi trabajo y…
-Eres una mujer muy inteligente Herm y lo sabes, pero a veces te comportas con mucha…no sé cómo decirlo…altivez, ya no estamos en el colegio, deberías saber que Ron es un gran Auror, te diría que mucho mejor que yo, tiene un instinto especial, yo confió en el ciegamente, si se preocupara por mi así, me sentiría seguro, no asfixiado.
La castaña miro a su amigo sin comprender bien lo que decía, lo que había entendido claramente era que él la veía comportarse con altivez.
-Yo no me comporto con altivez, ¿cómo puedes decir eso Harry?
-Herm, yo te conozco, eres así desde el colegio, eres muy auto suficiente, imagino que debe ser complicado para una mujer como tú que alguien esté tan encima de te daré un ejemplo, siempre que se te ocurría algo te marchabas y nunca nos contabas tus planes, siempre nos dejabas con una ola de misterio, ahora es diferente, ya no estamos en el colegio, se que te importa tu trabajo, pero…eres tan orgullosa. Yo se que Ron se ha puesto pesado contigo pero no sabes por lo que ha pasado.
-¿Que quieres decir?
-Si Ron sabe que te digo esto, me matara. ¿No se lo dirás verdad?
Ella negó con la cabeza dando su palabra de que no revelaría esa conversación.
-Te diré como lo veo yo
Dijo el moreno mientras se tomaba otro trago de café.
-Cuando estábamos en cuarto y vino Krum al colegio, Ron estaba maravillado, él era su héroe, después del baile de navidad y de haberte visto bailar con él, encontré debajo de su cama la miniatura de Krum hecha añicos, la había roto, estaba loco de los celos. Nunca le dije que había encontrado la miniatura rota, pero en ese momento mis sospechas sobre sus sentimientos fueron más fuertes. Cuando te marchaste Ginny yo tuvimos que soportarlo casi todos los días en nuestra casa, nos reprochaba que no le dijéramos dónde estabas, al tiempo se rindió y dejo de preguntar por ti…Su vida se transformo en una triste existencia, salió con otras chicas, pero sé muy bien que se sentía vació sin ti. Una tarde discutimos, le dije que era un cobarde por no decirte lo que sentía, ¿sabes lo que hizo él?
Hermione negó con la cabeza mientras otro trago de café penetraba en su interior.
-Lloro, lloro desconsoladamente, nunca lo había visto así. A Ron le tomo muchos años tenerte, le tomo mucho tiempo aceptar lo que sentía, yo creo que él pensaba que era poco para ti…
-¿Como pudo pensar eso?, yo nunca he pensado que él era poco para mí.
-Es que no hablamos de lo que tú piensas, hablamos de él. Tres años Herm, estuvo tres años como un zombi, de pronto regresas y él ya no puede separarse de ti, desde que está contigo no es el mismo Ron, es más sensible, mas cariñoso con Ginny, con su madre, pero sobre todo contigo, tu sacas lo mejor de él. No deberías tratarlo así, si te molesta que este tanto encima de ti, pues…díselo, pero de otra manera, ya no es el mismo de antes Herm, es un hombre y tiene una gran sensibilidad, cuando estabas internada no se separo de ti, hasta pidió una guardia de Auror para que vigilara la puerta.
-Te das cuenta lo obsesivo que es, pedir una guardia.
El moreno se puso de pie y dejo su taza en el fregadero, la apoyo con fuerza como si estuviera molesto.
-Es que no escuchas nada, mujer nos atacaron veinte hombres montados a caballos alados, ¿Sabes lo que sentimos cuando te vimos tirada en la calle? ¿Qué hubieras hecho tú? Al principio me pareció exagerado lo de hacer venir a un Auror, pero después lo entendí, si hubiera sido Ginny, hubiera puesto diez guardias apostados en su puerta, no solo eres Auror, también eres su mujer, ahora vamos que te llevare al ministerio.
La joven hechicera se sentía cada vez más culpable, ella no sabía estas cosas, de pronto se dio cuenta de que debía tener mayor comunicación con su esposo.
Iban en el auto de Harry cuando ella hablo pausadamente
-He estado muy mal Harry, debí decirlo de otra manera, yo también lo quiero, pero no quiero que me cuide así, no puedo hacer mi trabajo de esta forma
El moreno no dijo nada, simplemente siguió con la vista fija en el camino.
Al llegar al ministerio se encontraron con Dorcet en la puerta.
-Hola Dorcet, sabes si Ron está en la oficina.
-Hola Hermione, no está en la cafetería.
La castaña y Harry fueron hasta la cafetería, desde la entrada del lugar la chica pudo ver que su marido estaba sentado en una de las mesas, pero no estaba solo, una bella chica estaba sentada con él.
La chica que venía dispuesta a pedir disculpas se lleno de cólera, Harry comprendió de inmediato lo que estaba pasando, tenía ganas de desaparecer, de lo contrario presenciaría una gran pelea.
La castaña empujo la puerta de la cafetería y entro embravecida, camino hasta la mesa de Ron seguida de su moreno amigo.
Cuando estuvo al lado de él, le dijo con voz atronadora.
-Vaya, ya veo por qué no me despertaste esta mañana, no sabía que tenías una cita para desayunar.
El pelirrojo no la miro, cosa que indigno mas a Hermione, solo saco unas monedas y pago la cuenta, se despidió de la chica que estaba sentada enfrente de él y salió de la cafetería, Harry lo vio pasar junto a él, la joven que estaba sentada en la mesa se puso de pie para marcharse pero la castaña la detuvo.
-¿Y tu quién diablos eres?
Harry se puso en el medio de las dos y las presento.
-Herm, ella es Melisa, la hermana de Dorcet.
La castaña se la quedo mirando con furia y desconcierto, la chica era muy bella para ser hermana de Dorcet, arqueo una ceja y la miro con odio.
Melisa saludo a Harry y salió de la cafetería.
-Conocemos a Melisa desde hace mucho, está casada con Ben, el contador del tercer piso.
Hermione se sintió morir, había metido la pata otra vez en menos de diez horas, corrió por el corredor y subió las escaleras para llegar a la oficina que compartía con su marido y amigo, entro jadeante al lugar, Ron estaba sentado llenado unos informes.
-Ron, lo siento, perdóname por favor.
Harry se giro sobre sus talones para irse y dejarlos solos, al verlo Ron se puso de pie y lo llamo.
-Harry, iré a la prisión, quiero investigar algo, ya avise esta mañana que pasaría.
Dijo con voz calmada.
-Tienes alguna idea…
-Si quieres ven conmigo y te lo cuento en el camino.
Harry asintió con la cabeza mientras su amigo se ponía la capa.
-Ron, por un demonio háblame, ¿hasta cuándo estarás así? Ya te pedí disculpas, ¿Qué pretendes? ¿Qué me arrodille para implorar tu perdón?
Ron seguía inmutable, salió por la puerta sin mirarla, la chica lo siguió por el pasillo,
-Yo también voy, también trabajo en esta investigación.
Dijo furiosa, su marido siguió caminando mientras que Harry se detuvo y la tomo de los hombros,
-Quédate, yo iré con él, hay muchos informes para completar, trabaja aquí hoy
Sin decir más se giro y apretó el paso para alcanzar a su amigo.
La castaña queda dura echando humo por las orejas, estaba furiosa y para colmo de males cuando se volteo para entrar en su oficina se encontró con una cara conocida.
-¿Problemas de trabajo ó de pareja querida?
Dijo con voz maliciosa Amanda la hija del secretario.
-Es tan temperamental…Pero le queda divino, ¿No crees?
Finalizo Amanda relamiéndose los labios de felicidad.
La chica la miro unos segundos, luego con voz serena le respondió mientras entraba en su oficina
-No te alegres Amanda, no volverá a ser soltero
La hija del secretario solo rió con la misma malicia anterior y se retiro.
La chica entro en la oficina con manos temblorosas de la rabia
-Qué demonios se creen, ¿Acaso piensan que soy su secretaria?
Dijo en voz alta, miro los informes, tendría que estar todo el día con los papeles si quería terminar el trabajo.
Afuera del ministerio los amigos iban en dirección a la prisión en el coche del pelirrojo,
-¿Por qué no le hablas Ron?
Inquirió el moreno como quien no quiere la cosa,
-Por qué no se me da la gana
Respondió el chico mientras esquivaba un auto.
-Bien, detén el auto, nos tomaremos un café, hace mucho que nos sentamos solos a tomar algo.
-No quiero café.
-Bueno, será un té entonces, detén el auto.
El pelirrojo estaciono el auto en el costado de la calle, bajo dando un portazo a la puerta y siguió a su amigo hasta un café, el lugar era grande, parecía muy elegante, todas las mesas tenían manteles de terciopelo rojo y ceniceros dorados en el centro.
Los dos amigos se acomodaron y un camarero los atendió,
-Un té y un café
Solicito el moreno al muggle que los atendió.
-¿Que pasa Ron?, ¿Por qué no me cuentas?,
El pelirrojo Auror bufo furioso.
-No sé cómo puede ser tan terca, me dijo que la asfixiaba, ¿te das cuenta Harry? Solo estoy cuidándola.
-¿Y de que la cuidas?
-No lo sé, he tenido un sueño horrendo donde ella muere, nunca he creído en esas cosas pero no sé por qué demonios el maldito sueño me tiene loco.
-¿No le contaste de tu sueño?
El chico negó con la cabeza mientras se quitaba la bufanda del cuello,
-No quiero preocuparla
Dijo con voz ronca.
-Pues, yo creo que deberías decirle así ella podría entender lo que te pasa, tú no te das cuenta pero estas muy obsesivo con ella, de verdad que no la dejas dar un paso si tú no estás.
Ron movió el cuello con tanta brusquedad que Harry pudo sentir como sonaban los huesos de su cuello.
-¿Me estás diciendo que es mi culpa?
Dijo el pelirrojo mientras se llevaba la mano al cuello y se hacia un suave masaje en la zona.
-Claro que no, solo digo que por no hablar pasan estas cosas.
El camarero dejo la taza de Café al frente de Ron y la de Té al frente de Harry, cuando el hombre se giro, el moreno tomo las tazas y las cambio de lugar, le puso dos terrones de azúcar a su café mientras Ron le echaba tres terrones a su taza de Té.
-Sabes muy bien que Hermione no cree en eso de los sueños, se hubiera reído de mi si se lo cuento
Dijo el pelirrojo mientras revolvía su café.
-Pues no debería reírse, el día que estabas en el correo con nosotros paso algo extraño, te dio algo en el estomago, al rato nos atacaron, si te deja tranquilo yo te creo.
Al pelirrojo Auror le pareció muy raro escuchar esto de parte de su amigo,
-No pensé que lo habías notado-
Dijo Ron con asombro.
-No lo relacione enseguida, me llevo unos días, pero no quise preguntar, si no estaba en lo correcto te hubieras llenado de temor ó te hubieras preocupado.
Ron hizo una mueca con la boca, algo parecido a una sonrisa, era increíble como su amigo lo entendía.
-Por qué no haces las paces con ella Ron, ella no sabe que estas así a causa del sueño
El moreno mago dijo esto mientras se llevaba su taza de café a los labios.
-Es desde antes que estoy así, tan no sé cómo decirlo...
-SOBREPROTECTOR-
Agrego el moreno con sarcasmo.
-Si, esa es la palabra. Es que no se, desde que esto empezó estoy preocupado por ella, no se el motivo.
-Pues deberías dejarla un poco en paz, ella es muy buena en esto, es algo quisquillosa pero…Es muy buena.
-Te arrancara los ojos si te escucha decir eso.
-¿Pero tú no se lo dirás verdad?
-Claro que no.
Durante el resto de la charla los amigos se dedicaron a contarse sus cosas, el moreno escucho con atención a su amigo y le recomendó que hablara con su esposa,
-No te guardes lo que piensas ó sientes, eso no ayuda en un matrimonio
Dijo sabiamente el moreno.
Ron le explico que la chica era muy independiente, y él la respetaba por eso, le explico a su amigo cuanto la admiraba, pero no estaba dispuesto a disculparla por el momento.
-Pude ser muy hiriente cuando quiere
Agrego el pelirrojo.
Harry que había crecido viéndolos discutir, sabía que sus amigos eran muy distintos, eran maravillosamente distintos, el moreno sabía que esos dos estaban condenados a estar juntos y que las peleas eran parte de esa testarudez que los caracterizaba.
-Analiza la situación Ron, la sobreproteges por tu temor, eso no está mal, pero ella no lo sabe, entonces ella cree que lo haces por qué no la crees capas de cuidarse sola ó por qué no la crees tan buen Auror.
-¿Ella te dijo eso?
-No, pero es lo que creo.
El pelirrojo hizo un ruido con la garganta como queriendo aclárasela,
-Y…¿Te ha dicho algo?
Hizo esta pregunta con el mismo tono que hubiera preguntado si hacía frió, intentaba demostrar que no le importaba, pero se moría de curiosidad.
-Si quieres saber que dijo Hermione pregúntalo y ya, no te hagas el que no te importa.
-No me importa.
-Bien, es ese caso vamos a la prisión se nos está haciendo tarde.
Eran las seis de la tarde y la chica tenía la mano adolorida de tanto llenar informes, miro su reloj y se pregunto donde estarían su marido y Harry.
Guardo todos los informes en el cajón y se cubrió con su capa, bajo hasta la planta baja donde vio a Dorcet.
-¿Ya te vas?
-Si, hasta mañana.
La joven bruja salió del ministerio y camino varios metros despotricando,
-Me cuida todo el tiempo y ahora ni siquiera aparece pasar saber como estoy, idiota engreído
Dijo en voz alta. La chica cerró los ojos y desapareció.
Ron venía en su auto manejando muy tranquilo, quería llegar a su casa pero no estaba listo para ver a su esposa, aun seguía muy molesto. Viro el volante hacia la izquierda y dejo el auto bajo un árbol, se bajo y desapareció.
Reapareció en la cuadra del caldero Chorreante, entro en el lugar y fue directo a la puerta trasera, llego caminado por el callejón hasta la tienda de los gemelos, en el lugar solo estaba George que estaba cerrando.
-Hermanito, que bueno verte.
-¿Como estas?, ¿Y Fred?
-Ya se fue, ya sabes…ahora que está en pareja se ha vuelto muy responsable y regresa a su casa con tiempo…seguro que Belinda lo obliga a hacer la cena jajaja.
-Déjalo quieres, él es feliz.
-Ya lo sé, es solo una broma
Dijo George mientras cerraba la puerta de su tienda con llave.
-¿Y tú qué haces por aquí?
-Quería saludarlos.
-¿Problemas con mi cuñada?
El pelirrojo abrió mucho los ojos,
-¿Como lo sabes?
Pregunto azorado.
-La última vez que viniste por tu voluntad fue cuando Hermione se fue, ¿lo recuerdas?, nos tomamos unos cuantos tragos y te dormiste sobre mi mesa-
El pelirrojo Auror asintió con la cabeza,
-He he venido en otras ocasiones
Alcanzo a decir mientras su hermano lo empujaba al interior de su casa.
-Porque no nos tomamos una cerveza de manteca y me cuentas lo que te pasa.
Los dos hermanos se sentaron en unas sillas en la misma posición, giraron las sillas y dejaron los respaldos de estas sobre su pecho, es decir se sentaron al revés de lo normal, el gemelo destapo una cerveza de manteca mientras su hermano hablaba, George lo escucho con atención, el pelirrojo Auror le contó todo, lo del sueño incluido.
Al finalizar su relato el gemelo miro al suelo y luego hizo unos movimientos con su cabeza.
-Nunca he conocido a nadie con menos tacto que tú.
Al pelirrojo casi se le cae la botella de la mano cuando escucho esto.
-No te comprendo…
-Mira Ron, conozco a mi cuñada hace años, no hay nadie en este mundo con más determinación que ella, no conozco a nadie más independiente que ella, Hermione no es como las chicas con las que salías para olvidarla, no hará nunca las cosas como tú lo deseas, no la puedes mandar, tiene un genio del demonio y es muy valiente, nunca ha dejado nada por la mitad, ¿cómo crees que puedes tratarla como a una niña?, ella es Auror, la chica tiene agallas, deberías hablar con ella y explicarle lo que te preocupa. Por otro lado ella estuvo mal, lo reconozco, pero ella no sabe esto que te pasa, ¿Por qué te cuesta tanto contar lo que piensas ó sientes? Siempre ha sido igual contigo, no debes guardarte las cosas.
Ron salió de la tienda caminando con las manos en los bolsillos, su hermano le había dicho más o menos lo mismo que Harry, -Tienen razón-Se dijo mentalmente.
A Ron le costaba bastante expresar su emociones y mucho mas sus temores, él no tenía problemas en decirle cuanto la amaba y cuanto la quería, muy por el contrario, cada vez que le decía esas palabras sentía que liberaba su corazón, con nadie más podría ser así, cuando estaba con su mujer se sentía diferente, podía ponerse hasta romántico, no lo avergonzaba.
Era verdad lo que Harry le había dicho a su amiga en la mañana, la castaña sacaba lo mejor de Ron.
El amor había provocado en él un cambio rotundo, ya no se sentía avergonzado de decir lo que sentía, ahora necesitaba decirlo.
Con Hermione aprendió el significado del amor, entendió que decir cosas bonitas no era ser cursi, más si esas palabras salían de lo más profundo de su ser, pero la chica lo trastornaba, no podía dominarla, no podía con ella,-¿Por qué les cuenta a todos entender que solo quiero cuidarla?- Se pregunto.
Mientras caminaba Ron sintió que muy pocas personas lograrían entender cuanto amaba a la castaña, era tanto su amor, que el solo hecho de pensar que algo podía pasarle, lo enloquecía.
De pronto se detuvo -Tienen razón, estoy loco, como puedo ser tan idiota y tratarla así- Se dijo.
De un momento para otro su matrimonio feliz parecía un caos.
Salió del caldero y camino unos metros, luego desapareció.
Ya eran las nueve de la noche y el chico no aparecía.
La castaña corría cada tanto las cortinas de su ventana para ver si lo veía. Estaba en la cocina cuando escucho el auto de Ron frenar en la puerta de su casa, corrió hacia la sala y tomo una revista, se acomodo en el sillón como si no le importara la llegada de su marido.
El chico entro en su casa y llego a la sala, luego fue hasta la ventana y corrió las cortinas frente a la mirada desconcertada de su mujer, el joven Auror saco su varita y la alzo en el aire, unas chipas rojas salieron de su varita, a lo lejos Ron pudo ver que otra varita escupía chispas del mismo color.
-¿Que fue eso?
Pregunto la chica poniéndose de pie. Su marido la miro de reojo, sabía que si respondía volverían a discutir, evito la respuesta y se marcho a la cocina, ella lo siguió al tiempo que le insistía
-¿te pregunte que fue eso?
El chico se quito la capa,
Era para avisarle a Dorcet que ya estaba en casa
Dijo lacónico.
-Por Dios Ronald, ¿has hecho venir a Dorcet? No puedo creerlo, si estabas tan preocupado ¿por qué no pasaste a buscarme por el ministerio?
El muchacho se arranco la bufanda del cuello mientras respondía
-Pensé que te asfixiaba y te deje sola, ¿no era eso lo que querías?
La chica estaba en llamas.
-¿Y de dónde vienes a estas horas?
Dijo furiosa su mujer, él ni siquiera la miro, paso por su lado en dirección a la sala, se paro enfrente de la chimenea dándole la espala a su mujer, Hermione sentía que le hervía la sangre, estaba dispuesta a aventarle una silla por la cabeza si no le respondía.
-Respóndeme Ronald o te juro que…
El chico se giro con violencia, sus ojos celestes estaban enrojecidos, su respiración estaba muy agitada
-No me amenaces Hermione, no te atrevas
Le dijo dando dos grandes pasos, la chica retrocedió, nunca lo había visto tan enojado, su cara estaba contorsionada.
-Lamento mucho haberte sobreprotegido de esa manera, estaba preocupado.
-Bueno yo….
-Cállate Hermione, cuando nos casamos el ministro no me entrego un manual para saber lo que debía hacer un hombre casado, hago las cosas como me salen y si me equivoco…Pues lo siento mucho, aprendo de esto todos los días, todas los días es una lección, nunca estuve casado, nunca tuve a otra persona bajo mi responsabilidad, lamento lo que paso, es mi culpa.
Desde que regresaste he tratado de ser mejor para ti, te doy mi amor, te digo todo el tiempo lo que siento por ti, lo hago porque quiero que veas que ya no soy un niño que se paraliza cuando te ve, ó que lo único que sabe es discutir contigo, he tratado de ser cariñoso contigo, te he demostrado que ya no soy el mismo, que soy un hombre capaz de cuidar de su familia.
-En esta relación somos dos, ya no estás sola, no estás en Suiza donde hacías lo que querías, ahora eres mi mujer y yo debo cuidar de ti, si me equivoco en la forma, me lo dices y ya. Yo podré asfixiarte, pero déjame decirte que ya estoy harto de ser yo el que te sigue como un perro, si vas a algún lado me lo avisas, si tienes una pista me la cuentas a mi antes que al maldito ministro, si quieres algo me lo pides, pero no me dejas parado en el medio de la calle haciéndote la importante delante de los demás, no soy tu juguete Hermione y la verdad ya me canse de serlo, me hartaste.
Sin decir nada mas salió de su casa y cerró la puerta dando un portazo violento, Hermione se quedo impresionada, nunca nadie le había hablado así, se sentó en el sillón y apoyo su mano derecha en su frente, de alguna manera Ron le dio a entender que el hombre de la casa era él y no ella, la chica pensó unos minutos en todo lo que había dicho su esposo, luego se puso de pie y salió a buscarlo, el auto estaba en la puerta, no podía estar muy lejos, la castaña se largo a llorar, sentía que estaba perdiendo a Ron a causa de su mal genio y orgullo, lloraba desconsoladamente mientras pensaba donde podría estar su esposo.
De pronto como si echaran un balde agua cristalina sobre su mente se largo a correr en dirección al lago, hacía mucho tiempo su actual marido le había contado que cuando estaba enojado se sentaba frente al lago y lo miraba hasta que se sentía mejor, la joven bruja llego con los ojos abarrotados en lagrimas al lago, efectivamente, en la orilla de espaldas a ella estaba Ron lanzando piedras al agua.
Hermione se limpio las lágrimas con sus manos mientras se acercaba a él,
-Ron, por favor escúchame mi amor
Dijo sollozando.
-Lárgate Hermione y déjame en paz.
