Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


PEDIR DISCULPAS

La chica se arrodillo junto a él y el muchacho pudo notar que su mujer estaba en medio de un ataque de llanto.

Giro su cabeza para no verla llorar, a pesar de su furia no soportaba verla así.

-Vete Hermione, quiero estar solo

Dijo el Auror con voz apagada. La chica clavo su mirada en el piso, luego se sentó junto a él y dijo mientras hipaba fuertemente

-Me quedare aquí hasta que se te pase

Cuando la castaña regreso de Suiza y discutió con Ron en la sala de la casa de Ginny, Ron la llevo en su auto hasta el caldero, en esa oportunidad ella estaba muy furiosa, él la hizo bajar del auto y la llevo hasta la orilla del lago, se sentó junto a ella y le dijo que esperaría hasta que su enojo se hubiera ido. Ahora ella estaba haciendo lo mismo.

Hermione Granger no estaba acostumbrada a rogar ó a pedir disculpas, su carácter soberbio y su orgullo la privaban de la maravillosa sensación liberadora de pedir disculpas cuando uno está errado.

Ron respiraba más lento, trataba de pensar en otra cosa y no escuchar el llanto silencioso de su esposa, hacía mucho frío y Ron tenía ganas de sacarla de ahí,

-Si sigue sentada ahí se resfriara

Pensaba el chico en el medio de su enojo, la miro de reojo y pudo ver que ella seguía llorando con la misma intensidad.

-Vete Hermione, quiero estar solo

Le dijo Ron con una voz muy triste. En realidad quería que la chica entrara en su casa, había estado internada y herida, no le parecía buena idea que su mujer se enfermara a causa del frío.

Se guardo sus pensamientos, tenía miedo de decir algo y que ella lo tomara como un pesado.

El pelirrojo ya estaba más calmado.

Siempre pasa lo mismo cuando uno está enojado, uno dice cosas de las que luego seguro se arrepiente, este era el caso, Ron seguía molesto pero no era verdad que estuviera harto de ella, el pobre muchacho sentía adoración por su esposa, a ella le pasaba lo mismo, de decir en un ataque de furia que él la asfixiaba, ahora se imaginaba sin él y se sentía morir.
-Prefiero que me asfixie toda la vida a perderlo-Pensaba ella.

Estuvieron cerca de una hora sentados frente al lago, ambos temblaban de frío, Ron se puso de pie y regreso a su casa, camino unos pasos pensando en que su mujer lo seguiría pero la chica no se movió, ella se quedo donde estaba para respetar por una vez el deseo de su marido, el chico quería estar solo, se lo había dicho al menos tres veces, ella acato las palabras de él como una orden, la castaña no se quedaba junto al lago por gusto, quería demostrarle a su marido que ella también podía ser respetuosa con él.

Mientras temblaba de frío repaso las actitudes que había tenido para con Ron, se lamento profundamente haberlo hecho sentir tan mal, recordó lo ocurrido,

-Es verdad me he comportado con soberbia-Se dijo, recordó cuando le ordeno delante de Harry que se quedara en el callejón y la esperara mientras ella iba a la tienda de Borgin Hijo,

-Quien soy yo para darle órdenes- Se repitió, -Tenemos el mismo rango, como pude…-

Nuevamente se largo a llorar, se cubrió las manos con el rostro, se sintió miserable y egoísta, ya no estaban en el colegio, ya no era como antes,

-¿Por qué me comporto así?, lo siento mi amor-Balbuceo entre llantos, nadie la escuchaba, la noche oscura era el único testigo de su sincero arrepentimiento.

Ron espiaba la oscuridad desde la ventana, quería saber si su mujer seguía sentada en el frío, tenía ganas de ir por ella, se debatió con él mismo mientras se sentaba en el sillón,

-¿Por qué tiene que ser así?

Se pregunto molesto el Auror, se puso de pie para salir a buscarla, ya no soportaba la situación, había llegado a la mitad del pasillo cuando escucho que llamaban a su puerta.

-¿Quién demonios viene a esta hora?

Dijo furioso el chico, abrió la puerta de un tirón y su corazón dio un vuelco, en la puerta estaba de pie su mujer temblando de frío, con la vista clavada en el piso.

-Solo quería saber si ya estas menos molesto conmigo

Dijo Hermione con la voz más triste que Ron haya escuchado en toda su vida, el corazón del Auror salto en su pecho, se llevo su mano derecha a la boca y la apoyo sobre sus labios, no podía creerlo, ella parecía un gatito abandonado en la puerta de su casa, no quedaba nada de esa mujer altiva que lo había herido tan hondamente.

-Pasa

Dijo el chico con voz apagada, la castaña entro en su casa como si fuera la primera vez que pisaba el lugar, Ron se giro sobre sus talones y subió por las escaleras, ella no levanto la vista del piso, su ropa estaba húmeda, sus pies entumecidos, sin embargo parecía que el frío no la afectaba, solo buscaba en su cabeza las palabras justas para hablar con Ron.

El pelirrojo estaba en el cuarto de baño, llenaba la bañera con abundante agua caliente, espero hasta que la tina estuviera casi llena, se quito el suéter empapado y lo dejo en el piso del baño, se paro al pie de la escalera y la llamo.

-Ven Hermione

No lo dijo con tono imperativo pero si hablo con voz segura, la chica subió lentamente las escaleras hasta que llego junto a él, Ron le hizo señas para que lo siguiera, ella entro en el cuarto de baño que estaba lleno de vapor caliente,

-Necesitas un baño

Dijo el pelirrojo mientras cerraba la puerta, luego fue hasta la bañera y echo en el agua unas sales que la chica tenía en el costado de la tina, se quito la camiseta y volvió a llamarla.

-Ven, te hará bien un baño caliente

La joven bruja alzo la vista por primera vez en una hora, el Auror pudo ver los ojos enrojecidos y tristes de su mujer, se le hizo un nudo en la garganta, la chica se apoyo contra la puerta dejando su espalda pegada a ella,

-Lo siento mucho Ron

Dijo mientras otro ataque de llanto la embargaba, su cuerpo se deslizo por la puerta hasta que quedo sentada en el frío piso del baño, estaba muy angustiada y su llanto le partió el alma al pelirrojo, mientras Hermione se cubría la cara con sus manos él se agacho junto a ella y la abrazo, la chica solo lloraba, no decía nada, estaba en un estado en el que Ron jamás la había visto.

-Ya no llores Hermione, ya paso

Dijo con dulzura su esposo para calmarla,

-Ven, el agua está caliente y te sentara bien un baño

Ella no se movió de su sitió, sentía que su marido todavía no la disculpaba, se limpio las lagrimas con su mano y trato de calmarse para poder hablar, Ron se paso la mano por el cabello despeinando por completo su pelirroja cabellera, se sentó justo enfrente de ella apoyando las rodillas en su pecho.

-Ron, yo…
-Ya paso, por favor no quiero seguir discutiendo.
-Necesito decirte esto.

El chico asintió con la cabeza, ella tenía razón, debía escucharla.

El pelirrojo la miro unos instantes, a pesar de estar desaliñada, temblorosa y con los ojos enrojecidos por el llanto, la seguía viendo hermosa, tuvo ganas de besarla, de decirle lo bella que era, pero no era el momento.

Ambos tenían muy mal aspecto, habían dormido poco la noche anterior y el día había sido una completa pesadilla.

-Yo…Lo siento, me he portado muy mal contigo, soy una tonta orgullosa, siempre creo que puedo arreglar todo sola, lo que me dijiste antes me hizo pensar mucho, nosotros somos dos, somos una familia ahora y yo me he comportado contigo como cuando íbamos al colegio. Quiero que sepas que te admiro, eres un gran Auror, un gran hombre, estoy muy orgullosa de ser la Señora Weasley. Siempre he tratado de demostrar que soy capaz, siempre he tratado de ser respetada, soy muy tonta Ron, yo sé muy bien que tú eres mi esposo y sé perfectamente que eres capaz de cuidar de mi, confió en ti, perdóname por favor…Yo tampoco sé cómo ser esposa, a mí tampoco me lo explicaron al casarnos, sabía que no iba a ser fácil, nosotros siempre hemos sido difíciles, me has enseñado algo muy valioso hoy, me has enseñado a ser dos, solo somos tu y yo, dejare que me cuides todo lo que consideres, no volveré a darte ordenes, te respeto Ron, te respeto por el hombre que eres cuando estás conmigo, yo me siento mejor persona cuando estoy junto a ti, perdóname, solo quiero hacer mi trabajo y también quiero cuidarte, quiero proteger nuestro hogar, este hogar Ron, es lo mas importante en el mundo para mí, pero si tú no puedes perdonarme yo lo entenderé y me marchare, no quiero hacerte daño.

Ron abrió tanto los ojos que las orbitas se le podían salir,

-¿Marcharte, estás loca? Me moraría sin ti Herm, perdóname tú también, solo quería protegerte, no me daba cuenta de lo molesto que era para ti

El pelirrojo acerco las manos hasta el rostro de su esposa y se acerco lentamente hasta su boca, la chica estaba tan nerviosa como si fuera la primera vez que él la besara, sus labios se rozaron y se fundieron en un beso suave y cálido, a los segundos Ron estaba embelesado con aquel beso, la abrazo con fuerzas y ella apoyo la cabeza en su pecho.

-Yo he tenido un sueño horrendo, en mi sueño te mataban, desde que soñé eso estoy como loco, no quiero perderte vista, lo siento tanto mi amor.
-¿Por qué no me lo contaste?
-Supuse que te reirías ó me tomarías por loco.

La chica se incorporo y le acaricio el rostro,

-¿Cómo podría pensar eso?, ¿Recuerdas lo que dijo el sanador? Estamos unidos de manera especial, nosotros podemos sentirnos, tu sueño es un aviso, y tú le has hecho caso, me has protegido, tendrías que habérmelo dicho antes

Hermione le hablo con dulzura, él simplemente no podía creer que su mujer lo tomara enserio.

-¿Me crees?
-Harry dice que tienes un instinto especial, cuando me llevaste al caldero chorreante, cuando regrese de Suiza, el tabernero me dijo que estaba en compañía de uno de los mejores aurores del ministerio, ¿Cómo no te voy a creer?

-Oh mi amor, Perdóname tendría que habértelo dicho antes y esto no hubiera pasado.

Ella lo beso con la pasión que la caracterizaba, el pelirrojo Auror sintió que el alma le regresaba al cuerpo, mientras la besaba Ron le dijo con voz apasionada,

-De ahora en adelante nos diremos todo, no nos guardaremos nada, si te molesta algo solo dímelo, pero hablemos Herm, no soporto discutir así

La chica lo rodeo del cuello, y le hablo al oído,

-Lo haremos Ron.

La feroz pelea había quedado atrás, el chico desvistió a su esposa y la metió en el agua caliente, luego se quito su ropa y se sentó en la tina con ella, Hermione baño el cuerpo de su marido, le lavo el pelirrojo cabello mientras Ron cerraba los ojos y se dejaba mimar de esa dulce manera, se besaron en el agua dando rienda suelta a su amor, ella no podía dejar de acariciar su pecho resbaloso y él no podía dejar de acariciar sus senos húmedos por el agua.
Salieron del baño envueltos en unas toallas, fueron derecho hasta al cuarto, Ron la tumbo en la cama, ni siquiera seco su cuerpo, se subió sobre ella besándola con pasión y ternura,

-Te amo

Dijo la chica mientras él le besaba el cuello, el cuerpo de su esposa era una perdición para el joven Auror, su piel suave y morena lo perdía, ella simplemente lo dominaba, su deseo de tenerse era tan fuerte que pasados unos minutos de largos besos él le separo las piernas y le hizo el amor con toda la pasión que sentía, la chica hundía sus dedos en el cabello de su esposo mientras arqueaba la espalda para recibirlo, Ron se perdía en su interior, el suave sexo de la castaña hacía que él perdiera el control y los sentidos,

-Te amo Ron, te juro que te amo con toda el alma

Dijo jadeante la bella hechicera, el pelirrojo no tenía fuerzas para responder a tan dulces palabras, su boca estaba muy ocupada besando los pechos suaves y tiernos de su mujer, el Auror la tomo del rostro mientras empujaba su cuerpo contra el de ella, le hundió la lengua salvajemente en la boca, con el poco aire que le quedaba le dijo jadeante

-Eres hermosa, eres jodidamente terca, pero te amo.

La chica se sonrió mientras le clavaba las uñas en la espalda, al término de un rato los dos chicos estaban agotados y abrazados sobre la cama.

Después de una hora de la apasionada reconciliación, los jóvenes amantes y esposos bajaron hasta la cocina de su casa, la chica preparo algo de comer mientras Ron le contaba lo sucedido en la prisión.

-¿Que es lo que sospechas?

Ron medito unos segundos, no sabía bien cómo explicar lo que pensaba,

-Si esta bajo el maleficio Imperius, como tú dices, debe ser alguien que vaya mucho a la prisión, sino ¿de qué manera lo mantendría bajo su poder?-

La chica le coloco el plato de comida en la mesa mientras le decía con seguridad

-Tienes mucha razón, ¿qué encontraste en los registros?-

El pelirrojo tomo su tenedor y se llevo un gran pedazo de pollo a la boca, mastico con velocidad y luego respondió.

-No encontramos nada, el guardia nos dijo que ayer se llevaron los registros de los últimos seis meses, nosotros tenemos solo algunos pocos, cuando los revisamos la otra noche no encontramos gran cosa, necesito los más antiguos, por lo menos necesito los primeros registros de cuando detuvimos a Percy

Finalizo al tiempo que se llevaba otro pedazo de pollo a la boca.

-¿Y cómo los obtendremos?
-Esa es la mejor parte del plan, los robaremos.
-¿Y por qué no se los pedimos al ministro? Seguro que nos los dará.
-Harry me dijo lo mismo, pero es muy arriesgado pedirlos, hay que llenar varias formas y pedir muchos permisos, en menos de diez minutos todo el ministerio sabrá que estamos tras los registros y se perderá el factor sorpresa.

El pelirrojo hablaba feliz sobre su plan, pero la chica le veía una gran dificultad a la situación.

-No creo que sea fácil robarlos, lo de la prisión fue complicado, ahora…Robarse los registros del ministerio…
-No será tan complicado, ¿recuerdas a Melisa?
-¿La que estaba desayunado contigo? Si la recuerdo.

El pelirrojo la miro divertido,

-¿Te pusiste celosa cuando me viste con ella?

La castaña arqueo una ceja con mala cara,

-Ya me sentare yo a desayunar con algún fulano a ver qué dices-

Dijo con franqueza.

-No diré nada, solo te matare jajajaja, estaba muy enojado contigo esta mañana, pero la verdad me hizo sentir mejor saber que estabas celosa.
-Eso es muy cruel.
-Pero me sentí mejor.
-Bueno y ¿qué hay con esa chica?
-Ella está casada con Ben, el contador del tercer piso, resulta que su hermano es el jefe el archivero del ministerio, y da la gran casualidad que me debe un gran favor…

El pelirrojo hablo lleno de orgullo mientras engullía otro poderoso pedazo de pollo.

-¿Por eso estabas con ella esta mañana?
-Esta mañana me levante al amanecer, no podía dormir, salí y le envié una lechuza a Dorcet, le pedí que viniera a mi casa, lo espere en la entrada y cuando llego me ayudo a empujar el auto para no encender el motor en la puerta de casa, tu lo hubieras escuchado y yo no quería verte…Le pedí a Dorcet que te cuidara y te siguiera…Lo Siento, pero no podía irme así, necesitaba saber que alguien te cuidaría.
-Esta bien, sigue
-Le dije que necesitaría un favor del hermano de su cuñado, Dorcet me recomendó que hablara con Melisa. Hable con ella por las dudas, por si no podía obtener los registros, no le conté de que se trataba pero le pedí la dirección de su cuñado, ella me la dio y después de salir de la prisión le hicimos una visita al hermano de Ben con Harry.
-¿Y por qué no hablaste con él en el ministerio?, ¿por que tuviste que ir hasta su casa?
-Él no trabaja solo, en el archivo del ministerio hay otros empleados, necesito su colaboración para poder robarlos, desde luego él acepto.
-¿Y quién los robara?
-Oh…Bueno, con Harry pensamos que lo mejor sería que lo hagas tú
-¿Yo?

Dijo asombrada la joven,

-¿y por qué yo?

El pelirrojo estaba atacando su puré de papas, la miro unos cortos segundos antes de responder

-Mira, la idea sería que él saque los registros y los deje sobre el mostrador junto a otros papeles, yo entrare y le pediré cualquier cosa, mientras tanto tú te llevaras los registros

La chica seguía sin entender nada,

-¿Pero cómo lo haré, me vera todo el mundo?

Dijo la chica que tenía toda la razón.

- Bueno, ya pensamos en eso, te pondrás la capa de invisibilidad de Harry.
-¿Qué? ¿Pero se han vuelto locos? Esa capa nos cubría a los tres cuando éramos pequeños y salíamos del colegio para ver Hagrid, pero ahora soy mucho más grande, ¿cómo pretendes que me cubra?

La chica hablo como si toda la lógica del mundo estuviera de su lado, en un punto ella tenía razón, pero su marido ya había resuelto esa parte.

-No es tan difícil, solo debes caminar más agachada.
-¿Pretendes que camine agachada cuatro pisos y con archivos pesados en mis manos?

El pelirrojo se mato de risa,

-No le veo la gracia Ron

Dijo su esposa

-Disculpa, es que te imagine gateando por los pasillos y medio risa.

-No sé, debemos practicar primero

Dijo la castaña mientras terminaba con su plato.

-Claro que si, mañana nos espera Harry en su casa, practicaremos y de paso veremos a James.

Tenemos una sola oportunidad para hacerlo, pasado mañana es 31, a las doce después del brindis partiremos.

-Muy bien, así lo haremos.

La idea de Ron era buena, los primeros registros que sacaron de la prisión no decían mucho, pero si conseguían los más antiguos quizás tendrían más información, también faltaba el informe de Tonks sobre el seguimiento al secretario, Lupin y Moody investigaban a los clientes de las tiendas tenebrosas del callejón, Hagrid seguía con la investigación de los telivnos, los caballos alados.

Muy lejos de todo eso, Belinda le contaba a Fred sobre su día en el hospital, el gemelo la miraba asombrado, no podía creer la forma de sanar que tenían los muggles,

-Por tanto vamos a tener que operar al pobre hombre

Dijo Belinda finalizando su relato. Fred abrió mucho los ojos, por un momento se imagino a un hombre tirado en una camilla gritando de dolor mientras un sanador muggle le abría el cuerpo a la mitad

-Qué horror

Dijo en voz alta.

-¿Qué horror que?
-Lo siento, por un momento me imagine la operación…Les debe doler mucho, digo…Que los abran al medio.

La chica se río con ganas, por momentos seguía olvidando lo poco que el gemelo sabía sobre su mundo.

-Se les pone anestesia, no sufren

Explico con paciencia la médica mientras servía café.

Esa palabra nueva solo trajo más confusión a la imaginativa cabeza del gemelo.

-¿Y qué demonios es animesia?

inquirió Fred muy serio. La chica se rió a carcajadas,

-No es animesia, es anestesia
-Lo Que sea, ¿qué es?

Volvió a preguntar Fred. Ella se sentó en unas de las sillas de la mesa quedando frente a él, revolvió su café con suavidad al tiempo que respondía

-La anestesia hace que el paciente se duerma y no sienta dolor
-¿No siente nada de dolor?
-Nada, es como estar dormido

La doctora escucho que Fred decía por lo bajo

-qué horror

Ella volvió a reír muy fuerte,

-¿Te estás riendo de mi castaña?

Dijo el muchacho echándole una mirada asesina a su novia.

-Oh, no…Claro que no Sr. Pelirrojo.
-Si, te estás riendo de mí, ahora veras…

El gemelo se levanto de su silla y se fue hacia ella, la chica rápida como una pantera salto de su asiento y comenzó a correr alrededor de la mesa mientras Fred la perseguía.

-Ven aquí muggle, te atrapare y de convertiré en sapo

La chica se chocaba con las sillas mientras corría risueña,

-¿Si eres un mago tan brillante por qué no puedes atraparme?

Le dijo divertida la chica, Fred se pero en seco y la miro con ternura, saco su varita y la apunto.

-No Fred no me conviertas en sapo por favor

Dijo Belinda con tono de burla, el gemelo la miro con malicia, hizo un movimiento con su varita y un chorro de vapor gris salió desde la punta, cuando el vapor gris toco a la chica, la ropa que llevaba puesta desaprecio.

-Así te ves mucho mejor

Dijo él mirándola muy divertida. Ella se miro su cuerpo desnudo y se tapo con las manos mientras Fred se moría de risa.

-¿Acostumbras a hacer esto con las chicas?

Belinda lo dijo muy seria, Fred sintió que la broma había sido muy pensada y solo pudo disculparse,

-No, claro que no, como voy a hacer esto con la gente, solo estaba jugando contigo, lo siento

La chica seguía con la mirada severa mientras el gemelo la miraba apenado.

De pronto los labios de la chica hicieron una mueca que el principio su novio no interpreto, a los segundos una risa malvada salía de la boca de la bella castaña.

-¿Me estabas haciendo una broma? Ahora veras…

El gemelo estaba como loco después de que la chica le había dado de comer su propia medicina, él la corrió y Belinda se dejo atrapar, las noches entre ellos eran muy divertidas, ambos gozaban de un gran sentido del humor, llevaban en la sangre esa inocencia infantil que nunca perdieron.

En casa de los Potter, Harry y Ginny estaban terminando su cena, los dos estaban cansados y algo ojerosos, las noches con James no eran fáciles, el niño tenía la energía de un ejército.

Harry estaba levantando la mesa mientras su esposa estaba sentada con los codos apoyados en la mesa, se le estaban cerrando los ojos cuando el llanto del niño le hizo abrir los ojos de golpe.

-Creo que nadie puede pasar tanto tiempo despierto como él-Dijo la pelirroja poniéndose de pie.
-No te preocupes, yo voy…
-No, yo iré mi amor.

La chica salió de la cocina en dirección al cuarto del bebe mientras Harry dejaba los platos en el fregadero, la pelirroja llego al cuarto y empujo la puerta con su mano, al ver la cuna del niño grito con todas sus fuerzas

-Harry, ven Harry por favor

El moreno corrió a toda velocidad, al llegar al cuarto de James y ver la situación, su mandíbula casi cayó al piso del asombro.