Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
LA FRIA MARGOT
A la mañana siguiente la castaña no se levanto de mejor humor, en su cabeza seguía rondando la carta del ministro.
Hermione Granger era una mujer amante de las reglas, quebrantarlas y ser descubierta era lo peor que le podía pasar, su esposo lo sabía y trato de hablar con ella
-Mira Herm, si el ministro se molesta es cosa de él.
-¿No te das cuenta de que puede despedirnos?
-No lo hará.
-¿Y cómo lo sabes?
-Por que somos buenos Aurores, porque estamos trabajando no hemos venido de paseo.
-Si claro, como si con eso pudiera comprenderlo.
-Lo hará.
-Abre los ojos Ron, le hemos estado ocultando un montón de cosas, ¿cómo crees que tome eso?
-Confía en mí, nada malo pasara.
La chica no dijo nada más y termino de atarse los zapatos para bajara a desayunar.
Después de un gran desayuno Mr. Fedlar los llevo hasta una pequeña biblioteca, sacaron todos los libros que encontraron sobre artistas de la zona, ninguno de ellos tenía un nombre que comenzara con S.
Los chicos comenzaban a desesperarse, habían pasado toda la mañana en la biblioteca y no encontraron nada.
se encontraba en una mesa cercana leyendo el periódico, Harry se acerco a él para poder hablar sobre la casa.
-Mr. Fedlar, ¿de quién era la casa?
-La casa era de la familia Mirrot, pero ellos desaparecieron hace mucho.
-¿Desaparecieron?
-Desaparecieron ó se fueron, suponemos que los magos tenebrosos ocuparon el lugar porque estaba abandonado.
Hermione caminaba por el lado de las estanterías llenas de libros, se llevaba las manos a las sienes tratando de armar el rompe cabezas que era la investigación.
Ron se estaba quedando dormido sobre un libro cuando la chica dio un grito.
-Lo tengo, ya sé que es-
Ron abrió los ojos de golpe y la miro con asombro
-¿Qué es lo que sabes Herm?- Pregunto con cara de sueño.
Ella solo sonreía mientras Harry la miraba con atención.
-¿Cuáles son las iniciares que tenemos?
-La S, una L..
-Exacto, ¿recuerdan a quien le enviaba la información Percy?
Harry se quito los lentes y abrió los ojos como una lechuza en la noche.
-Era una sigla-Murmuro el moreno.
-No sabemos si era una sigla, el nombre de una persona ó de muchas. ¿Has traído ese informe Harry?
La pregunta de la chica hizo que su moreno amigo pusiera cara de circunstancia, se rasco la cicatriz con un dedo al tiempo que respondía
-No, no he traído el informe-
-¿Cómo que no has traído el informe Harry?
-Le dejamos todo a Moody.
La castaña se dejo caer en una silla, no podía creer la mala suerte que tenían y su marido trato de aportar algo
-Bueno, Percy enviaba la información a un tal SDL ó SLD…No me acuerdo
-Esa sigla es la clave para abrir la caja.
-¿Y qué haremos?
Pregunto Harry a lo que Ron atendió
-No tenemos mucho más para hacer aquí, debemos regresar.
Regresar significaba enfrentarse al ministro, seguramente sufrirían un castigo, la castaña puso cara de terror pero su marido la animo.
Lo cierto era que ya habían investigado lo suficiente y tenían que regresar, en Inglaterra los esperaba los resultados de la investigación de Moody, de Hagrid y Tonks, quizás con eso el círculo finalmente se cerraría.
Prepararon todas sus cosas mientras salía presuroso de la posada, al llegar la noche partirían.
Fred estaba en la parte de atrás de la tienda, su hermano lo estaba despertando, el gemelo dormía en la que había sido su antigua cama, George le llevo una gran taza de café, corrió las cortinas para dejar entrar la luz del día, el chico despego los ojos con miedo, en su corazón deseaba que todo hubiera sido solo un mal sueño.
Al ver su antigua habitación se dio cuenta de que todo era real, él no estaba en el departamento que compartía con Belinda y los ojos que lo miraban no eran los de ella, sino los de su gemelo.
-Mejor te tomas el café y me cuentas que ha pasado.
Fred tomo la taza con su mano derecha y se sentó en la cama, no sabía por dónde empezar, se refregó los ojos y miro por la ventana, no era pena ó dolor lo que sentía, sino una gran decepción.
-No sé lo que pasa, es más difícil de lo que yo imagine.
-¿Qué es lo difícil?
-Me siento raro, como si ella me ocultara o se avergonzara de mí.
-¿Cómo puedes decir eso?
-Mira George, ella conoce a toda mi familia, yo solo conozco a Hermione y sus padres, ella insiste en que su madre no lo entendería y me oculta como si yo fuera un monstruo contagioso.
Su gemelo se rió ampliamente con la comparación y se dejo caer a los pies de la cama. George siempre supo que esa relación no sería fácil, pero nunca desanimo a su hermano, muy por el contrario, lo comprendía y solo quería verlo feliz.
-Mira Fred, las uniones entre magos y muggles nunca fueron fáciles, creo que debes ser compresivo con ella.
-¿Compresivo? ¿Acaso crees que no lo he sido? Yo quisiera saber quien me entiende a mí.
George se tomo el rostro y trato de hablar con paciencia, hablo con su hermano como si este fuera un niño pequeño.
-La verdad es que eres distinto, por alguna razón Belinda le teme a su madre, sin embargo se mudo contigo porque te quiere, se arriesgo, pero esto le cuesta más de lo que ella suponía, tú crees que por que ella no se lo dice a su madre no te quiere y no es así, ¿me vas a decir que a tu edad necesitas una prueba de amor? Tu estas con ella, no con ella y su madre, dale su tiempo, y si así y todo decide que no quiere hablar con su madre…Pues déjala, ¿Por qué te importa tanto conocerla?
Fred se tomo de un sorbo su café y se levanto de la cama, tomo sus pantalones de una silla y comenzó a vestirse.
-¿No vas a responderme?
-Yo…Quiero conocer a su familia porque…Bueno, quería pedirle que se casara conmigo, me parecía lógico que yo conociera a mi suegra…Pero olvídalo, ya no quiero casarme.
Su hermano se levanto de un salto y abrazo a su hermano dándole palmadas en la espalda.
-Oh Por Dios vas a casarte, cuando se entere Mamá, te felicito
Fred se lo quito de encima con brusquedad, parecía furioso.
-¿Es que no me escuchas? Te he dicho que no voy a casarme, ya no quiero.
- ¿Pero por qué? Si ayer estabas decidió a pedírselo, ¿no me digas que por esta tontería te vas a perder la oportunidad de estar con la única mujer que realmente has querido?
-Creo que ha sido un error, un grave error, sacare mis cosas de la casa de Belinda y regresare.
-¿A dónde?
-Aquí, ¿donde crees?
-No va a poder ser, yo ya me acostumbre a estar solo, me gusta, viene Sofía, se queda conmigo, ni lo sueñes.
Fred estaba tan furioso que se acerco a su gemelo mirándolo con odio.
-¿Me estás diciendo que no puedo regresar?
George se rió divertido.
-Eso mismo te digo
Respondió.
Agatha, la empleada de la tienda, llamo a la puerta del cuarto diciendo
-Lo buscan Sr. Weasley
George abrió la puerta y pregunto
-¿A cuál de los dos Srs. Weasley buscan Agatha?
La chica se quedo muda unos instantes, no sacaba los ojos del torso desnudo de Fred, luego con una sonrisa infantil dijo.
-Al Sr. Fred
Fred miro al piso, estaba seguro que era Belinda y él no estaba listo para verla.
-George, dile que no estoy.
-¿Y desde cuando soy tu elfo domestico para llevar mensajes? Sal y dile tú que no quieres verla, y si no sales la haré pasar.
Sin decirle nada mas salió del cuarto y dejo a su gemelo solo, George solo quería ayudar, conocía lo suficiente a su hermano como para darse cuenta de que estaba totalmente enamorado de la doctora muggle.
Fred se sentó en la cama y se ato los cordones de las zapatillas, maldijo a su hermano por no ayudarlo y maldijo a Belinda.
Tomo su camisa y se la abrocho de mala gana, salió de su cuarto con los ojos llenos de furia, atravesó el pasillo y paso por la sala, empujo la puerta que daba a la tienda y se quedo helado, sus pies quedaron clavados en el piso y su boca se abrió pero no salió ninguna palabra de ella.
Frente a él estaba de pie Belinda, junto a ella, una mujer de unos sesenta años, de cabello castaño y ojos pardos como su hija, tenía un peinado muy armado y su rostro era tan duro como un cuadro de la mismísimo reina de Inglaterra, sus ojos no decían nada, parecía vacía de sensaciones ó sentimientos, agarraba fuerte su cartera de cuero y apretaba los labios.
-Mamá, el es Fred. Él vive conmigo y yo lo amo, pero…Se fue anoche molesto porque yo no quería que te conociera.
George le hizo un gesto a Agatha para que salieran de la tienda, al pasar saludo a la bella doctora.
-Bueno, nosotros debemos salir, Belinda un gusto verte, Sra. Encantado.
La mujer ni siquiera miro a George, solo miraba la tienda con sus ojos fríos he inexpresivos.
Al ver que nadie decía nada, Belinda tomo la palabra.
-Bien, ya sabes cómo salir de aquí Madre, regresas al caldero y sales por la puerta. Fred, querías conocerla…Bueno espero que se diviertan.
La bella castaña acomodo su bolso en su hombro izquierdo y se giro para salir
-Belinda, espera
Dijo Fred con los pies aun clavados en el piso, pero ella no lo miro, salió de la tienda y dejo a la mujer de ojos fríos con el gemelo.
La señora dio unos pasos y miro las cosas que estaban en la vitrina y en el mostrador, luego recorrió las estanterías, parecía que nada de lo que veía la asombraba.
-Sra… ¿Yo puedo ofrecerle algo de beber?
-Cuando vino Belinda a verme esta mañana y me dijo que tenía un novio mago, pensé que era una broma, me imagine que eras algún artista de circo, luego me dijo que volabas en escoba y hacías aparecer cosas. Debo reconocer que estuve a punto de llamar a mi primo Antón, que es psiquiatra. Veo que no ha mentido, eres mago.
El gemelo trago saliva y trato de responder, pero aquella mujer lo intimidaba, no fue capaz de articular palabra alguna.
-Bueno, no creo que deba quedarme aquí. Hagamos esto rápido. ¿Cuánto quieres?
-¿Qué?
-¿Te he preguntado cuanto quieres?
-No la entiendo.
-Mira, no sé qué cosas le has inventado a mi hija, siempre fue muy inocente y no se da cuenta de que los hombres como tú la persiguen por su dinero.
-¿Dinero?
-Por favor, no hagas como que no sabes de lo que hablo, mi esposo es uno de los hombres más ricos del Reino Unido, ¿Acaso crees que eres el primero que va detrás de su fortuna?
-¿Pero de que me habla?
-Ya veo…Belinda no te lo ha dicho. Veras, mi hija es muy especial, podría trabajar en la mejor clínica del mundo pero no, disfruta trabajando en un simple hospital, una vez que se recibió rechazo nuestra ayuda y se mudo a ese pequeño apartamento que ella llama casa. Hemos tratado de casarla con alguien como ella pero se ha negado, no logra ver que es por su bien.
El gemelo tenía la cabeza embarullada, ¿de qué demonios hablaba esa mujer?, Belinda nunca le había mencionado nada de esto.
-Creo que no comprendo…
-Claro que comprendes, ella tiene dinero, mucho dinero, y heredara una fortuna, pero si se queda contigo no verá un solo centavo, hagamos esto fácil, ¿Cuánto quieres para desaparecer de la vida de mi hija?
En un segundo Fred comprendió todo, sintió tal aversión hacia esa mujer que tenía ganas de sacarla a empujones de su tienda.
-Mire Sra. Yo no tenía idea de que Belinda es millonaria y para serle franco, su dinero me importa un bledo, yo vivo muy bien y no necesito su mugroso dinero, además no me sirve, en mi mundo sus billetes no tienen ningún valor.
-No finjas conmigo, no tienes que actuar, sé muy bien que no eres un mago, eres solo un farsante que va detrás de su dinero.
A Fred le estaba saliendo humo por las orejas, tomo su varita y apunto a Margot, con un pequeño movimiento de su muñeca hizo que la cartera de la mujer saliera volando de su mano y se posara sobre el mostrador.
Margot sonrió con malicia y luego tomo su cartera,
-He visto trucos mejores en las Vegas querido, no te molestes en impresionarme, no lo conseguirás
La voz fría de la mujer resonó en la cabeza de Fred como si una bala le atravesara el cerebro.
-Quiero que salga de mi tienda y no regrese jamás.
-Y yo quiero que salgas de la vida de mi hija hoy mismo ó no veras el próximo amanecer.
-Salga o no respondo de mí.
Ella apretó con mas fuerzas su bolso y lo miro con soberbia,
-Nos volveremos a ver, yo sé negociar, solo piénsalo y dime cuanto quieres, de lo contrario, te aseguro que la pasaras muy mal.
Margot salió de la tienda dando suaves pasos, era una mujer muy elegante y parecía que nunca perdía los estribos, Fred la vio salir por la tienda mientras su corazón galopaba fuerte de la ira que sentía.
En cuanto la mujer se perdió de vista por el callejón George entro expectante en la tienda
-¿Y, que tal tu suegra?
Pregunto con voz alegre.
-Es una bruja.
-¿Bruja? Como nosotros.
-No, es una arpía, me ofreció dinero para alejarme de Belinda.
-¿Dinero? No comprendo.
-Luego te explico.
El chico se giro sobre sus talones y fue en busca de su chaqueta, salió de la tienda frente a la atenta mirada de su hermano, sin decir adiós salió y camino hecho una fiera por el callejón, en cuanto llego la salida del Caldero desapareció.
Sin importarle cuantos muggles lo podían ver, reapareció en la entrada del edificio, no se molesto en buscar la llave para abrir la puerta, tomo su varita y la puerta de entrada del edificio se abrió, subió las escaleras de dos en dos con la varita aun en la mano, apunto a la puerta del departamento y esta se abrió de par en par, entro por el comedor y fue directo al cuarto, cuando entro vio a su bella novia hecha un mar de lagrimas, Fred se fue sobre ella y tomo su rostro lloroso,
-Lo siento Belinda
le dijo con franqueza,
-No pensé que tu madre fuera así, perdóname
Ella no decía nada, solo lloraba, él la abrazo con fuerzas y se lamento,
-Lo siento de verdad, tendría que haberte escuchado, ¿por qué no me dijiste que venias de una familia adinerada, porque no me dijiste que tu madre era así?-
Belinda se limpio las lágrimas con un pañuelo mientras respondía con voz acongojada,
-Trate de decírtelo, trate de explicarte pero tenía miedo
Fred no soportaba verla así, Belinda no solo era bella, era una mujer alegre, inteligente y sumamente sensible, verla como un animal herido le destrozo el corazón al joven mago.
-No importa lo que diga tu madre, yo te amo. No me importan sus amenazas, si a ti no te importa yo estoy dispuesto a pasar el resto de mi vida contigo.
Ella se le colgó del cuello y hundió su rostro en el pecho de él,
-No me importa Fred, yo solo quiero estar contigo, pero mi madre puede ser muy cruel y no quiero verte sufrir.
Fred le acaricio el cabello, le beso la frente y la tomo del mentón obligándola a levantar el rostro, sus miradas se cruzaron y Fred sintió ese amor profundo que lo unía a ella.
-No te preocupes por ella, ya me encargare yo de hacerle entender
Le dijo suavemente el pelirrojo mago, se acerco a sus labios hinchados por el llanto y la beso. El corazón de Belinda volvió a la vida en ese mismo instante.
-Te amo Belinda, es todo lo que me importa, ya no te preocupes por tu familia, mira…Yo tengo algo para ti
Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y saco la pequeña caja con la mano temblorosa
-Ábrelo, es para ti
Belinda tomo la caja y la abrió con cuidado, al ver el hermoso anillo que contenía sonrió mientras las lágrimas dejaban de caerle de los ojos.
-Es un anillo…
-No es solo un anillo, es más que eso, yo me preguntaba si tu quisiera hacerme el honor de…De casarte con este tonto mago…
Belinda lo miro como nunca antes, se puso el anillo en el dedo y dijo sonriente,
-Si Fred, quiero casarme contigo
En Escocia los chicos tenían todo listo, Mr. Fedlar golpeo la puerta del cuarto de Harry y este le abrió.
El gordo ex Auror le entrego al moreno un sobre blanco sellado,
-Es para el ministro Ingles, solo le cuento en la carta lo valientes que han sido y lo brillantes que son
Harry sintió una punzada de felicidad en el pecho
-Muchas gracias Mr. Fedlar
El hombre se giro y bajo por las escaleras para esperar que los chicos bajaran y estuvieran listos para partir.
A las nueve en punto cenaron y luego dejaron la posada para ir camino al valle, después de caminar bastante se encontraron con la misma zapatilla que los había traído hasta Escocia.
-Muchas gracias por todo.
-No hay de que querida, cuando gusten pueden venir, todos son bienvenidos.
-Le entregare su carta al ministro, muchas gracias.
-Espero que los ayude.
Por alguna razón el gordo hombre sabía que los chicos al llegar tendrían problemas, escribió una carta explicando al ministro lo valiente que eran sus Aurores, el pelirrojo le extendió la mano y lo saludo con alegría
-Sr. Fedlar, muchas gracias
El hombre se quito el sombrero y le estiro la mano al pelirrojo
-¿Te cuesta mucho decirme Mr. Fedlar?
Ron se rió mostrando todos sus dientes
-Lo siento, muchas gracias .
Los tres magos tocaron la zapatilla y desaparecieron mientras Mr. Fedlar se quedo murmurando
-Buena suerte muchachos-
