Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.

"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA


No se pueden quejar que trabajo mas que un Elfo Domestico (hasta empleada v me han llamado buaa buaa buaa)

Foaby


EL MINISTRO DE MAGIA

El trasladador los llevo hasta la cima de la colina de donde habían partido la noche de año nuevo.

Aterrizaron suavemente pero la castaña se descompuso otra vez

-¿Qué tienes Herm?

Inquirió Ron muy preocupado. La chica se llevo las manos a la boca,

-Tengo ganas de vomitar

Dijo con cara de asco. Harry la tomo de los hombros mientras Ron hacía salir luz de su varita para iluminar el camino.

-¿Quieres que nos aparezcamos en la Madriguera?, así llegaríamos más rápido a casa-

Dijo Ron, pero la chica ya no quería volver a desaparecer, tenía la sensación que pasar por eso sería mucho peor para su malestar.

Caminaron en silencio, cada tanto el pelirrojo miraba a su mujer para ver como seguía, a pesar de la oscuridad de la noche, podía notar que su rostro estaba pálido.

Llegaron a la Madriguera y vieron desde lejos que casi todas las luces de la casa estaban apagadas, salvo la de la cocina.

-Genial, mi madre debe estar despierta y nos puede dar de comer-Murmuro Ron.
-Ron, acabas de comer.
-Lo sé Herm, pero viajar me da hambre.

A la castaña le pasaba todo lo contrario, no quería ni oler una porción de comida.

Harry llamo a la puerta y el Sr. Weasley lo recibió con su pijama a rayas,

-Chicos, que bueno que ya estén aquí

Dijo el Sr. Weasley dándole un fuerte abrazo a su yerno, luego le dio otro abrazo a su pelirrojo hijo, al ver a Hermione el hombre se asombro,

-Querida, ¿te encuentras bien?

Le murmuro al oído, la chica que no se sentía nada bien solo respondió

-En cuanto llegue a mi casa estaré bien

Pasaron a la cocina y Harry pregunto por su esposa e hijo.

-¿Ginny esta despierta?

Una voz hablo desde la escalera,

-Claro que estoy despierta Potter

Harry giro su cabeza con brusquedad, parada al pie de la escalera estaba su pelirroja esposa, vestía unos vaqueros celestes y un suéter color marrón, el moreno se levanto de la silla y fue a su encuentro, la tomo de la cintura para abrazarla y Ginny lo rodeo del cuello,

-Oh mi amor- Murmuro Harry, -Nunca pensé que te extrañaría tanto-

Sin más palabras para decir la beso con ternura. El moreno había extrañado mucho a su mujer e hijo, fue el viaje de trabajo más duro de su carrera, era la primera vez que dejaba a su hijo,

-Quiero ver a James

Le dijo a su mujer en el oído, Ginny lo abrazo mas fuerte al tiempo que respondía,

-Está dormido, vamos a casa mi amor

La pelirroja fue en busca del pequeño James y Harry se sentó nuevamente en la mesa, Molly Weasley apareció de un costado vestida con su bata rosa,

-Queridos míos, que bueno que están de regreso, ¿Tienen hambre, quieren comer algo?

Antes de que Ron pudiera decir que si, Harry ya estaba hablando,

-Gracias Molly, pero nos iremos enseguida, quiero llevara a Ginny y a James a casa
-Oh James, que niño tan bello, será un gran mago.
-Ginny me dijo en su carta que me sorprendería, ¿Qué ha pasado?
-Eso lo sabrás en cuanto llegues a casa mi amor

Ginny estaba de pie junto a la chimenea con su hijo en los brazos, el niño estaba envuelto de pies a cabeza, Harry se levanto de su silla como un rayo y fue hasta su esposa, el pequeño llevaba puesto un gorro blanco y estaba envuelto en una manta del mismo color, el moreno toco el rostro suave de su hijo, el niño pareció reconocerlo, abrió y cerró las manos mientras suspiraba,

-Ya estoy aquí mi amor

Murmuro el moreno mago, James volvió a le entrego el niño a Harry mientras ella se ponía su capa, Ron y Hermione se pusieron de pie y saludaron a los Señores Weasley para despedirse, cuando Hermione saludo a su suegra, la mujer la tomo del rostro diciendo

-¿Te encuentras bien querida?

Ella asintió con la cabeza, realmente se sentía un poco mejor.

Harry llevo a su hijo y esposa al auto y desaparecieron en el camino, Ron abrió la puerta de su auto para que su esposa subiera, cuando ambos estaban en el auto la chica vio que el pelirrojo masticaba algo,

-¿Qué comes Ron?

Él trato de tragar rápido y luego dijo,

-Me robe una manzana de la cocina, estoy muerto de hambre

Su esposa sonrió mientras el auto se ponía en marcha.

Harry conducía feliz, junto a él esta su esposa y su pequeño hijo.

-No sabes cuánto los extrañe Ginny

Ella lo miro con ternura y luego miro a su hijo,

-¿Qué es lo que pasa, cual es la sorpresa?

Quiso saber el moreno.

-En casa Harry, lo sabrás en casa

Respondió risueña la pelirroja.

Cuando llegaron a su casa la chica bajo del auto con el niño en brazos mientras Harry bajaba del auto su mochila y el bolso del bebe, entro en la casa y encendió las luces, Ginny acomodo con cuidado al niño en el sillón,

-Ven aquí Potter

El se hinco en el suelo y la miro expectante, Ginny quito la manta que envolvía al niño diciendo

-¿estás listo?

Harry se acomodo los anteojos al tiempo que respondía,

-Ya Ginny, me muero de intriga

Ella retiro con mucho cuidado el gorrito blanco que cubría la pequeña cabeza de su hijo, Harry abrió los ojos tanto que su mujer pensó que se le saldrían las pupilas de lugar,

-Míralo Harry

Dijo ella feliz, a James le había crecido el pelo, y era tan negro como el de su padre, al moreno mago se le llenaron los ojos de lagrimas, su pequeño hijo tenía cabello y parecía que le crecería en todas direcciones como a él, Harry sintió al ver a su hijo que era como verse a sí mismo, imagino que cuando él era un bebe, era así, igual a James.

El chico paso su mano suavemente por la cabeza del niño, acaricio su cabello sedoso y lo contemplo como si James fuera una obra de arte,

-Es hermoso

Dijo con la voz cortada por la emoción,

-Es hermoso porque es igual a ti

Agrego su esposa mientras acariciaba el rostro emocionado de su esposo.

-¿Pero cuando le creció así el cabello?

Quiso saber el moreno mago, su esposa tapo al pequeño con la manta blanca al tiempo que decía en voz muy baja

-Una mañana se despertó así, le creció de golpe

Ahí estaban los tres, sumidos en una emoción tan fuerte como el amor que se tenían. Harry tomo a su hijo en brazos y lo llevo hasta su cuarto, lo dejo en la cuna y lo tapo con la frazada, beso su frente y luego dejo el cuarto.

Ginny lo esperaba en su habitación, cuando él entro su cuarto vio que su esposa se estaba quitando la ropa para meterse en la cama, Harry se paro en el umbral de la puerta y se cruzo de brazos, ella que lo miraba de reojo le hablo con voz suave.

-¿Qué miras Potter?

El se quito lo anteojos y camino hacia ella,

-Te miro a ti, eres tan bella Ginny

La chica se quito toda su ropa y lo rodeo del cuello.

-Te amo Harry Potter

Le dijo mientras le besaba el cuello, el solo cerró los ojos y disfruto de ese reencuentro tan esperado por él, se quito su capa y en cuestión de segundos estaban tirados en la cama, Harry deseaba desesperadamente sentir a su esposa, besarla, nunca se había sentido tan unido a ella como ahora que tenían a James.

El moreno le hizo el amor hasta la madrugada, luego quedaron dormidos enroscados el uno con el otro.

A las cinco de la mañana el pequeño bebe lloro, tenía hambre y necesitaba un cambio de pañal, la pelirroja salto de la cama muy dormida,

-¿Quieres que vaya yo?

Murmuro dormido el moreno. Ella se coloco su bata y dijo en voz baja,

-No, duerme, además me necesita a mí, tiene hambre

Ginny salió del cuarto fue a ver a su hijo, lo tomo en sus brazos y lo apoyo en el cambiador, le cambio el pañal por uno nuevo y luego se sentó en la mecedora para alimentarlo, el niño ya no lloraba, estaba feliz de estar con su madre.

Harry llegó muy dormido hasta el cuarto de James, se paro en la puerta de entrada y miro a Ginny.

-¿Qué haces aquí? Regresa a la cama.
-Se ven preciosos…
-Tú también, regresa a la cama.

El se giro para marcharse pero se arrepintió, miro a su esposa y le hablo con voz ronca.

-Ginn, ¿tendremos más hijos verdad?

Ella lo miro con ternura y luego tomo un pequeño oso de felpa que estaba junto a la mecedora, se lo aventó con fuerza y el moreno tuvo que esconderse tras el marco de la puerta

-Dormimos tres horas por día ¿y tú quieres más niños?

El moreno mago regreso a su cama con una gran sonrisa, sabía que su esposa tenía razón, pero estaba seguro de que un futuro cercano tendrían más hijos, para Harry ser padre, era el mejor trabajo del mundo.

A la mañana siguiente Ron y Hermione llegaron muy temprano al ministerio, se metieron en su oficina y cerraron la puerta, Harry aun no había llegado.

Las cajas que consiguieron en la casa abandonada de Escocia, las dejaron muy bien guardadas en el cuarto en desuso de la planta superior de su hogar.

Antes de salir de su casa, Ron había enviado una lechuza a Moody para avisar que ya estaban de regreso.

La puerta de su oficina se abrió sin aviso, el secretario del ministro apareció por ella con una sonrisa triunfal.

-Veo que han decidido regresar. El ministro los quiere ver a los tres en quince minutos.

Ron se veía muy tranquilo, sabía que tenían que ver al ministro por lo tanto no estaba para nada sorprendido.

-Muy bien, ahí estaremos.

Hermione no decía nada, solo miraba al secretario aterrada, estaba segura de que ese sería su último día en el ministerio.

-Yo en tu lugar Ron, estaría más preocupado.

El pelirrojo se puso de pie mientras dejaba su pluma sobre un pergamino,

-Yo en su lugar, también estaría más preocupado, ahora si ya dejo salir su veneno haga el favor de salir de mi oficina

El secretario del ministro lo miro con odio,

-¿A qué te refieres Weasley?

El pelirrojo bordeo su escritorio y se apoyo en el dándole la espalda a su mujer.

-Vaya, ahora me dice Weasley. Hace tan solo unos momentos era solo Ron.
-¡No me gusta tu tono!
-Y a mí no me gusta el suyo.
-Yo soy el secretario del ministro, me debes más respeto.
-Y yo soy Auror, ahora salga de mi oficina.

El hombre se fue totalmente ofendido,

-¿Qué has hecho Ron? Ira a contarle esto al ministro-

Le reprocho la castaña tomándose el rostro.

-Eso es exactamente lo que quiero

Respondió él mientras regresaba a su escritorio.

-Pero… ¿De qué hablas?

Dijo desesperada su esposa, el chico no tuvo tiempo de responder, Harry estaba entrando en ese mismo momento y era recibido por Hermione

-Llegas tarde Harry.
-Lo siento, me quede dormido.

-Nos espera el ministro- Dijo Ron
-Oh, y bien, ¿Qué le diremos?
-Yo ya lo pensé, dejen que yo hable.
-Pero dinos Ron.

-Sí, mejor explícanos

Apoyo Harry a su amiga

-No hay tiempo, vamos.

El pelirrojo Auror salió de la oficina con aire sereno, Harry y su esposa lo siguieron sin saber muy bien lo que tenía planeado el pelirrojo, llegaron a la oficina del ministro y llamaron a la puerta, el secretario abrió la puerta y solo dijo

-Aguarden un momento

Luego volvió a cerrar la puerta. Él moreno se apoyo contra la pared

-¿Qué hace aquí el secretario? Pregunto un tanto desconcertado.
-Vino a la oficina hace un rato para avisarnos que el ministro nos esperaba, Ron no fue muy cortés con él, mi imagino que le vino con el chisme al Ministro.
-¿Qué le dijiste Ron?
-Nada malo, confía en mí.

El ministro los hizo esperar casi diez minutos, de pronto la puerta de su despacho se abrió y el secretario los hizo pasar.

Ron entro primero y saludo al ministro que tenía el rostro muy serio.

Luego Harry saludo al hombre pero la expresión de su cara no cambio, la castaña dijo

-Buenos días

El ministro ni siquiera le regreso el saludo. La chica estaba segura que era el fin de su carrera.

El secretario se paro junto al escritorio del ministro con la cara llena de felicidad, parecía que él sabía algo que los tres Aurores no sabían.

-Tomen asiento

Dijo el ministro. Ron se tiro en una silla con cara de pocos amigos,

-¿El se quedara?

Dijo en relación al secretario.

-él, es el secretario Ronald, por supuesto que se quedara

Respondió el ministro mientras sacaba unas hojas de su cajón.

-Pero nosotros necesitamos hablar en privado con Ud.
-Me temo que no están en posición de elegir Ronald.

-Pues es un asunto confidencial, usted sabe tan bien como yo que la ley dice que los Aurores solo hablan cuestiones confidenciales con el ministro.

El ministro de la magia siempre había sentido un cariño especial por sus dos jóvenes promesas, pero en ese momento estaba furioso con ellos.

-Muy bien, podremos tener una audiencia confidencial luego, ahora leeré los castigos correspondientes.
-¿Castigo? ¿Ni siquiera sabe lo que tenemos para decir y nos castigara?
-Así es.

El secretario parecía disfrutar la situación, apretaba los labios pero Harry sentía que aquel hombre estaba a punto de sonreír.

-Pues no puede castigarnos sin escucharnos, la ley dice que los Aurores pueden actuar en forma independiente si la comunidad está en peligro.

El ministro de magia se puso de pie con el rostro muy colorado, se quito su sobrero puntiagudo de la cabeza y lo apoyo con fuerza sobre su escritorio.

-¿Vas a repetirme todas las malditas leyes Weasley?

Rugió el ministro, la castaña se sobresalto y Harry bajo la vista, no sabía a donde quería llegar su amigo pero estaba seguro que esa actitud no era el camino.

-De pronto te acuerdas de las leyes- Gruño el ministro, -no te acordaste de ellas cuando decidiste llevarte a Hermione en contra de mi orden

El pelirrojo se quedo mudo, no supo que responder, él hombre tenía razón, el secretario solo asentía con la cabeza.

-Por favor Señor Ministro, debe escucharnos.
-Cállate, estoy muy decepcionado.

Harry que no tenía idea de cómo saldrían de esa situación se puso de pie, el ministro tenía razón pero estaba actuando de forma muy injusta.

-No debe hablarle así a Hermione, ella tiene razón, debe escucharnos, y esto es grave y confidencial, el secretario debe salir o de lo contrario no diremos nada

Ron se quedo helado, no sabía de dónde sacaba eso su amigo, nunca lo había visto ser tan descortés con el ministro.

-Te recuerdo Potter que estás hablando con el ministro de Magia, no con un amigo, deberías ser más respetuoso.

La castaña también se puso de pie,

-Pues Harry tiene razón, nosotros no romperíamos una regla porque si, si somos Aurores es porque tenemos criterio, de lo contrario no nos hubieran contratado.
-Estoy dudando seriamente sobre el criterio que tienen.
-Pues no pensaba eso cuando me ofreció ser una inefable.

Todos, hasta el ministro se quedaron en silencio, el hombre tenía los ojos eyectados en ira, el secretario no podía creer lo que escuchaba.

-¿Cómo te atreves a revelar algo así delante de otros Aurores?
-Por favor Señor secretario, salga y espere afuera.
-Pero…Sr. Ministro…Yo debo estar presente para el castigo…

Musito el secretario. El ministro se sentó de golpe al tiempo de que decía,

-Te he dicho que salgas

Ron miro triunfante al secretario que parecía haberse tragado un pedazo de bosta de dragón. Al salir, dio un gran portazo.

-Debe ser muy importante lo que tienen para decir, revelar algo tan secreto es un recurso desesperado. Y bien, ¿Qué propones Hermione? ¿Quieres que les haga un hechizo desmemorizante a tus compañeros para que olviden lo que acabas de decir?

La chica bajo la vista unos instantes y luego alzo los ojos con violencia.

-¡No!, no quiero que les haga perder la memoria, lo tuve que decir, usted me obligo, ahora debe escucharnos y luego nos castiga de la forma que estime conveniente.

El ministro tomo un trozo de pergamino y Harry pensó que el ministro les leería el castigo, pero para asombro de los tres le entrego el pergamino a la chica.

-Dime Hermione, ¿A qué tonto le pediste que enviara esa nota? ¿A caso crees que no reconocería tu letra?

La joven hechicera tomo el pedazo de pergamino y leyó en voz alta.

"Lamento no poder ir a trabajar, estoy muy enferma"
Atte.
Hermione Jane Granger.

-Como pudiste ser tan tonta Tonks- Se dijo mentalmente la castaña, pero fue la voz de su marido la que se escucho:
-Quisiera saber señor ministro si la noche que partimos nos hizo seguir.
-Por supuesto que no, iban en secreto a Escocia, como los voy a hacer seguir.
-Pues un hombre nos siguió.
-¿Quién los ha seguido?

Ron pateo suavemente a Harry, el moreno comprendió que de ahí en adelante, su amigo continuaría hablando.

-No lo sabemos, pero lo cierto es que nos han seguido.
-Muy bien, investigaremos eso, ahora quiero saber porque me desobedecieron.
-Hemos estado trabajando en una teoría, la vedad es que Hermione ha armado todo, ir sin ella no tenía ningún sentido.
-¿Qué teoría?
-Creemos que Percy está bajo el maleficio Imperius.
-¿Qué? No es posible. Tendrían que haberlo dicho y lo trasladábamos a un lugar de mayor seguridad.
-En ese caso no podríamos dar con el causante- intervino su esposa
-Para nosotros todo está relacionado con el Maestro, creemos que algún mago tenebroso lo ayuda desde aquí.
-¿Y saben quién es?
-El secretario tiene un primo, Thomas Rulfi. El fue un mortifago, regreso a Inglaterra hace poco y pensamos que tiene algo que ver.
-El secretario es primo de Rulfi… ¿Cómo no me lo dijo?
-Bueno, no creo que quiera perder su posición por culpa de su primo, por eso no queríamos hablar delante de él.
-¿Por qué no vinieron a verme y me contaron esto?
-No tenemos todas las pruebas, no podemos hacer acusaciones ni levantar sospechas, de hacerlo cualquier sospechoso lo notaría y ya no podríamos investigar.
El ministro medito unos segundos mientras los tres Aurores cruzaban miradas, aguardaron hasta que el hombre se decidió a hablar.
-Han desobedecido una orden ministerial, han puesto en riesgo sus vidas a causa del hermetismo con el que manejaron el asunto y Hermione ha revelado algo de lo que tiene prohibido hablar.
-Créanos que estamos trabajando muy duro para solucionar esto.
-Te creo Ron, pero el caso es que Percy es tu hermano, es lógico que quieras salvarlo diciendo que está bajo el maleficio imperius.

He leído sus informes y dan muy poca información en ellos.
-Pero…

Dijo Harry, el hombre no lo dejo seguir, levanto una mano y pidió silencio.

-No puedo dejar de castigar a Hermione-Dijo el hombre, -Tendrás tres días de suspensión sin sueldo y será anotado en tu expediente, la chica no bajo la vista, no estaba orgullosa de lo que había hecho, pero tampoco estaba arrepentida. –Ustedes dos- continuo el ministro con voz segura –Continuaran esto, les doy solo un mes más y luego llevo a Percy a juicio, saben muy bien que tenemos procesos para las investigaciones-Finalizo.

-Pero nosotros no nos demoramos por gusto, es más difícil de lo que imaginábamos.
-Lo sé, pero el consejo presiona Ron, yo soy el ministro, pero no soy el único que toma decisiones, quiero informes privados de la investigación, a diario.
- ¿A diario?
-Ustedes son tres, se las tienen que arreglar para hacerme llegar esos informes, quiero resultados y pronto.

Sin decir más se puso de pie dando a entender que la audiencia había terminado.

Antes de retirarse Harry le entrego al ministro la carta que le enviaba Mr. Fedlar. El hombre la tomo y leyó rápidamente la nota.

Mientras caminaban a su oficina la castaña murmuro

-Matare a Tonks, ¿cómo pudo enviar una nota?

Ron también le parecía extraño,

-Algo debe haber pasado
-Debemos ir a Hogwarts a buscar los informes, ahí tenemos el nombre de las iníciales. ¿Crees que con eso lograremos abrir la caja?
-Estoy segura.
-Bueno, si quieren yo puedo ir a buscar las cosas.
-De ninguna manera, yo iré, fue idea tuya llevar a Hermione, por lo tanto tu quedas acá llenado informes.

El pelirrojo se rió, su amigo tenía razón.

-Bien, y diles que vengan a casa esta noche, así sabemos que han investigado.

Harry tomo su capa y salió de la oficia. La castaña tomo los papeles y los miro con horror, tenía mucho para completar.

-Bueno, no fue tan grave…Solo me dio tres días de suspensión.
-Prefiero tres días de suspensión sin sueldo a tener que completar todo esto.

Ella se sonrió mientras su marido le echaba mano a una alta pila de pergaminos.

-¿Quieres café mi amor?

Preguntó ella. Él tomo uno de los amarillentos pergaminos y luego agrego,

-Trae una Jarra de Café y comida, tenemos para todo el día con esto

Hermione salió de la oficina para ir a la confitería, estaba en el segundo piso cuando de pronto sin aviso se sintió mal, corrió al baño más cercano, empujo la puerta de un cubículo y sin poder evitarlo…Vomito. Su estomago estaba revuelto, ya llevaba varios días de malestar,

-Tendré que ir a San Mungo- se dijo luego mientras le lavaba la cara con agua fría.