Basada en la saga de Harry Potter, todos los derechos son de J.K. Rowling y la W.B.
"El regreso de un amor" es un fic de LINITOSA
Bueno se supone que el capitulo anterior se debio subir con fecha del 25, que es el cumple de Anilec, pero no fue asi, por lo que ahora subo otro mas.
Este va a dar tema con la copia pirata, va a saltar seguramente por la ofensa cometida jajaja, (aun no pone nada y ya me estoy riendo nada mas de pensarlo jajaja), definitivamente este sera uno de los comentarios mas esperados, chias preparence para la furia de la copia pirata !!!
Foaby
EL GENIO DE RON
Los registros de los niños nacidos el dos de Junio, eran revisados minuciosamente en las oficinas secretas del ministerio. Pasado ya dos meses de la mencionada fecha, los Inefables tenían los registros de casi toda Inglaterra.
En una mesa redonda de un metro de ancho trabajaba una mujer de edad avanzada y pelo cano, era delgada y su piel era muy blanca, tomo un registro y lo miro con detenimiento, paso los dedos sobre el nota y volvió a leer,
-Dulius, no he podido dejar de pensar en lo que has dicho sobre el número infinito, el ocho, ¿Cómo averiguaremos quien de todos estos niños es el que buscamos?
Dulius que estaba trabajando en otra mesa, dejo lo que hacía y miro a la mujer con sus ojos oscuros y penetrantes,
-No lo sé todavía, pero debemos encontrarlo
Luego se dispuso a seguir con su trabajo,
-Dulius
Murmuro la mujer acercándose al moreno hombre,
-¿Qué haremos con el niño cuando lo encontremos?
Dulius remojo su pluma en el tintero y escribió unas líneas,
-Protegerlo
Dijo sin mirar a la mujer.
En otro piso un Auror Pelirrojo le enseñaba una fotografía de su preciosa hija a unos empleados de la administración,
-Es muy hermosa Ron
Decía un muchacho que llevaba un lápiz colgado en la oreja,
-Y esta es mi esposa, ¿La conoces verdad?
Decía Ron mostrándole a otro hombre la fotografía de su mujer,
-Claro que la conozco tiene a quien salir tu hija, su madre es muy bella jejeje
Ron le quito la foto de la mano y la guardo nuevamente,
-Si, muy bella
Puntualizo. Harry que estaba a unos pasos de él se reía por lo bajo, cuando los chicos de administración se alejaron, regresaron juntos a su oficina,
-¿Cuándo dejaras esos celos tontos Ron?
Inquirió el moreno, su pelirrojo amigo lo miro por el rabillo del ojo,
-Nunca
Sentenció divertido,
-¿Estas listo Harry?
Su moreno amigo asintió con la cabeza, caminaron por un pasillo y subieron por unas escaleras, llegaron a su oficina y tomaron unos informes, sin cruzar palabra, se fueron a la oficina del ministro, era una visita sin aviso, el hombre no los esperaba. Llegaron a la puerta del despacho y llamaron con dos fuertes golpes,
-Pase
Respondió la voz desde adentro, los chicos cruzaron una última mirada y entraron, el ministro se puso de pie rápidamente,
-No tengo tiempo, no me han pedido cita
Se adelanto a decir,
-Pero no sabe lo que queremos
Argumento Harry,
-Lo que sea, debe esperar
Dijo presuroso el ministro. Ron se rasco la nuca como hacía siempre que estaba nervioso o molesto,
-Yo creo que no puede esperar
Murmuro mirando los registros que llevaba en la mano, el hombre se sentó nuevamente sabiendo que sus dos Aurores no se marcharían sin ser escuchados.
-Hablen.
-Trajimos el informe completo del Maestro, quiero decir, de Narcisa.
Hasta ese momento el dúo de Aurores no tenía comunicación oficial de que el caso ya estaba en manos de los inefables, por lo tanto actuaban como si Gregorian no les hubiera dicho nada.
-Con estos informes podemos retomar su búsqueda, hemos pensando que lo mejor sería…
El ministro levanto la mano pidiendo silencio. Sabía muy bien que tarde o temprano sus Aurores vendrían a verlo por este tema y él ya no podía callar lo que tenía para decir sobre el tema.
-Muchachos, tomen asiento.
Su tono de voz cambio completamente, se paso la mano por la frente y Harry detecto en el rostro del ministro que estaba buscando las palabras adecuadas para hablar.
-El tema es que…Bueno por ahora, no seguirán en este caso.
-¿Qué quiere decir por ahora?
Pregunto el pelirrojo
-No puedo explicarlo, solo deben dejar el caso.
-No podemos dejar de buscarla, es peligrosa.
Agrego Harry a lo que el ministro contesto:
-Ya lo se, pero no ha dado señales de vida, posiblemente este muerta.
-Usted sabe muy bien que no esta muerta.
El ministro Arqueo una ceja dándole a entender al pelirrojo que su tono de voz no le gustaba.
-Tampoco podemos asegurar que siga viva.
-Por eso debemos buscarla.
Sentenció Harry
-No voy a hablar de este tema, es todo lo que tengo para decir.
-¿Cómo que no hablara de este tema?
-Ron, te recuerdo que como ministro de Magia, puedo decidir no hablar de algo con los Aurores, y este es un punto que no discutiré.
-¿Cuándo quiere discutirlo, Sr. Ministro? ¿Cuando lo invite al funeral de mi esposa?
El hombre se puso de pie violentamente, estaba tan molesto que se le temblaban las aletas de la nariz.
-¿Cómo puedes decir algo así? No estas siendo profesional, lo tomas como algo personal.
El pelirrojo también se puso de pie y se abalanzo sobre el escritorio.
-Es personal Sr. Ministro, Si hubiera secuestrado a su esposa y hubiera estado punto de matarla, ¿Cómo lo tomaría?
-Basta. Me canse de tus insolencias, suspendido. Un día de suspensión por tu falta de respeto.
El pelirrojo estuvo a punto de replicar cuando Harry lo interrumpió y hablo primero.
-No puede dejar de buscarla.
-Por un demonio Harry, no he dicho que dejaremos de buscarla, dije que ustedes no se ocuparan del caso.
-¿Por qué? Hemos trabajado incansablemente, gracias a nosotros se llevo a cabo el juicio y se supo la verdad, ¿Cómo puede apartarnos?
-Te he dicho que no lo hablare con ustedes. Ni siquiera sé por que les doy tantas explicaciones, son muy buenos en lo que hacen pero son muy jóvenes todavía, la visita termino, no tengo mas tiempo. Y tú Ron, cumplirás tu suspensión desde mañana.
El chico se giro con brusquedad y salio de la oficina dando un portazo y dejando al ministro solo con su amigo.
-Cuando deje ese genio endiablado que tiene, será un gran Auror
-Sr. Ministro. Con todo respeto, Usted sabe muy bien que él tiene razón, algo pasa y no quiere participarnos. Siempre quise ser Auror, estoy muy orgulloso de trabajar en el ministerio, pero en estos casos, dudo un poco, no se si alcanza con mis ganas de meter en la cárcel a todos los magos tenebrosos que pueda, si el ministerio no nos apoya…No es mucho lo que podemos hacer los Aurores.
Las francas palabras del moreno, hicieron que el hombre cavilara en sus intenciones, apoyo los brazos en el escritorio y Harry lo vio cansado, como si no supiera que hacer.
-Muchacho, hay cosas que no puedo decirlas, si estuvieras en mi lugar lo comprenderías, debo proteger a la comunidad, por favor confíen en mi
Harry se acomodo los anteojos y se puso de pie con elegancia,
-Usted también debería confiar en nosotros
Murmuro Harry antes de irse. Después de cerrar la puerta y dejar al ministro solo, el chico camino dando pasos lentos, sabía que Ron no se detendría y que él no lo dejaría solo en la búsqueda de Narcisa, Ron tampoco lo había dejado solo, cuando él había partido en busca de Voldemort.
El ministro se sintió impotente, Por un lado quería hablar con sus Aurores, sabía que los chicos se merecían una explicación, pero por otro lado, el silencio que guardaba, protegía el secreto mas importante de la comunidad mágica en siglos, si los inefables tenían razón, y así era siempre, debía dejar que los inefables se ocuparan de la mujer, antes de que esta encontrara al niño que los inefables esperaban desde hace mucho.
Para cuando Harry llegó a su oficina, su amigo Ron ya se estaba poniendo la capa para marcharse.
-¿Dónde vas? Tu suspensión comienza mañana.
-Creo que me tomare el día de hoy también.
-Ron, no se si haces bien en irte ahora.
-Yo creo que sí.
Harry no insistió, su amigo estaba molesto y con razón.
-Vamos a investigar por nuestra cuenta Ron, no estas solo, yo te ayudare, yo también quiero atraparla
Ron le apoyo una mano en el hombro a modo de agradecimiento y salio de la oficina, Harry se quedo en silencio unos segundos y luego camino rápidamente hasta la puerta de su oficina y la abrió de un tirón, por el pasillo se estaba alejando su amigo con las manos en los bolsillos,
-Hey, Ron, el Sábado hay partido de Quidditch, ¿Vendrás?
Ron se giro y le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, luego siguió su camino.
Ese día el muchacho solicito que conectaran su chimenea a la red Flu y por ella se fue.
Hermione estaba en la sala de su casa ordenando la sala mientras Bernice estaba sentada en su cochecito, un golpe seco llego a sus oídos y a la chica se le escapo un grito, su marido había aterrizado en la sala y estaba lleno de hollín.
-Ron, ¿Qué haces aquí tan temprano?
El chico se puso de pie limpiándose la túnica con las manos,
-Oh, solo vine por que…Que demonios, me han suspendido
Dijo el chico algo colorado, su mujer abrió los ojos muy grandes
-¿Qué?, pero ¿Por qué?
El muchacho se quito la túnica y luego se reclino sobre el cochecito,
-¿Cómo estas muñeca?
Le murmuro a Bernice, la niña movió sus brazos en todas direcciones,
-¿Quieres que te alce verdad?, déjame lavarme las manos y jugaremos un rato
Luego se giro a hacia su mujer y la tomo del rostro, le dio un largo beso en los labios manchándole todas las mejillas de hollín,
-Dime que paso Ron
-Luego, voy lavarme las manos-Respondió él.
Hermione se fue a la cocina y preparo café, para cuando el chico regreso ella lo esperaba con una taza humeante en la mano, Ron no perdió tiempo, tomo a Bernice en sus brazos y la beso en las mejillas,
-Como te quiero hija
Le decía mientras la niña reía,
-Toma el café mi amor
Dijo su esposa mientras se sentaba frente a él,
-¿Me dirás lo que paso?
Inquirió ella con apremio. El pelirrojo sorbió un poco de su café con cuidado de no derramar nada,
-Mira Herm, el ministro no quiere seguir buscando a Narcisa, Gregorian nos dijo a Harry y a mí que los inefables se ocuparan del caso, esto no puedes repetirlo Herm, nadie debe saberlo. El ministro nos aparto del caso y yo…Bueno, creo que me moleste y él me suspendió
Finalizo, su mujer lo miraba con los ojos mas intrigados que nunca, se puso de pie y miro por la ventana de su casa, se quedo contemplando el exterior como si hubiera algo interesante afuera, su cabeza trabajaba a toda velocidad, en su cabeza se repetían las preguntas,
-¿Los inefables?, ¿Que tienen que ver ellos con Narcisa?
Por mas en que su cabeza buscara una explicación coherente al tema, no la hallaba, se giro lentamente y contemplo la escena tierna de todos los días, su esposo cargando a Bernice, mirándola con un amor infinito, la niña feliz en los brazos de su padre, fresca y bella, sin saber los males que cargaba el mundo mágico, sin saber cuantas cosas preocupaban a sus padres, sin saber quien era esa mujer que tanto preocupaba a su padre.
Bernice lucia maravillosa ese día, su madre le había colocado un enterito de color salmón que en el centro del pecho tenía un enorme corazón.
Ron la miraba y su rostro se llenaba de alegría, luego giro su cabeza y vio a su esposa,
-No te preocupes Hermione, yo encontrare a Narcisa
El corazón de la hechicera dio un vuelco como si las palabras de su esposo fueran una sentencia terrible, camino hasta su marido y lo tomo de una mano,
-Ron, no quiero que la busques
El chico abrió los ojos y sacudió la cabeza
-¿Qué has dicho?
Ella bajo su mirada,
-No quiero que la busques, si los inefables están en este tema, debes dejar el caso, ya no la busques
Murmuro ella con una voz notoriamente angustiada, el pelirrojo dejo a su hija en el cochecito y luego tomo el rostro de su esposa con ambas manos, la chica seguía con la vista fija en el suelo,
-Mírame mi amor, nada malo pasara, debo encontrarla, no quiero pasar por eso otra vez, ahora tenemos a Bernice, yo no podría permitir que nada malo les ocurriera, yo se que tú sabes cosas de los inefables, el ministro quería que lo fueras, debes decirme lo que sabes
La chica parecía a punto de romper en llanto,
-Recuerda lo que dijo Moody Ron, dijo que no debía revelar nada, además se muy poco
Le respondió ella con los ojos algo humedecidos,
-Lo sé, se lo que dijo Moody, pero lo poco que sepas, puede servir de algo
Bernice hizo unos ruiditos con su garganta, el chico se giro y la miro,
-Ven acá mi vida
Le dijo a la niña mientras la sacaba del cochecito, en uno de sus brazos sostuvo a su hija y con el otro tomo de los hombros a su esposa y la abrazo,
-Hablaremos luego de esto Herm, ahora solo quiero pasar este rato agradable con las chicas mas lindas del mundo
Ron parecía un poco mas animado, ó intentaba demostrar que el hecho de que lo hubieran apartado de la investigación, no lo afectaba tanto, mientras el jugaba y hablaba con su pequeña hija, su mujer se apagaba, ella sabía que debía convencer a su esposo de no buscar a Narcisa, no quería que su esposo se entrometiera con los inefables.
Pasaron un bello día en familia, jugaron sobre la alfombra con su hija y luego a las seis de la tarde llego la hora del baño,
-Muy bien señorita, llego la hora de tu baño
Murmuro la castaña poniéndose de pie con la niña en brazos, la chica subió por la escalera y dejo a Ron en la sala, el muchacho se asomo por la ventana y vio que los Aurores que cuidaban su casa, ya no estaban, observo el campo con detenimiento, el ministerio le había quitado la seguridad, él sabia que tarde o temprano eso pasaría, no estarían toda la vida cuidando a su mujer, cerro las cortinas de mala gana y corrió por las escaleras, llego hasta el baño donde su esposa estaba desvistiendo a la niña, bañaron juntos a su hija, Bernice parecía fascinada con el agua, Ron no paraba de reír, ser padre era sin ningún lugar a dudas su mejor trabajo,
-Yo la visto mi amor, por que no preparas un té
Se apresuro a decir el pelirrojo, la chica le dio un corto beso en los labios y bajo a la cocina.
Luego de secar a la niña, Ron tomo su pañal,
-Muy bien, ahora te colocaremos el pañal, y luego…esto, mira que lindo tu pijama-
Ron podía ocuparse sin ningún problema de su hija, era un padre cariñoso, atento y capas de cuidarla y ocuparse de ella, Bernice parecía complacida de tener a su padre solo para ella, movía sus pequeños ojos y cerraba sus manitos hasta que sus puños se hacían una bolita pequeña, mientras su padre terminaba de vestirla, la niña bostezo a sus anchas,
-Oh preciosa, ¿Tienes sueño?,ven conmigo
El chico salio del baño y camino por el pasillo cantándole una canción a su hija, a los cinco minutos, la pequeña Bernice, se durmió, su padre la dejo en su cuna y la abrigo con la manta, luego bajo a la cocina.
Hermione estaba sentada en la mesa
-¿Y Bernice?
-Se durmió
Respondió su esposo mientras se sentaba junto a ella, tomo la taza de Té y se tomo un sorbo pequeño,
-Los Aurores ya no cuidan la casa
-Ya lo sé, esta mañana me di cuenta-Agrego su esposa.
-Vamos a tener que buscar otra manera de cuidar la casa.
La chica se puso de pie y tomo la varita que estaba sobre la mesada de la cocina, salio de su casa y camino varios metros, Ron salio tras ella,
-¿Qué haces Herm?
Le grito, pero la chica siguió caminando, se paro a varios metros y levanto su brazo derecho, hizo un complicado movimiento mientras mormuraba unas extrañas palabras, Ron supo que su esposa estaba creando un encantamiento de seguridad, la chica repitió la operación en los cuatros puntos que flanqueaban su casa, la castaña regreso varita en mano con el rostro colorado,
-Si esa loca se le ocurre acercarse a mi casa o a mi hija, se llevara una gran sorpresa
Ron se sonrió,
-Eres una chica muy valiente
Le dijo mientras le daba una palmada atrevida en las nalgas,
-Ven aquí
Le dijo el pelirrojo a la chica tomándola de la cintura,
-¿No es increíble?, Bernice duerme, es temprano y estamos solos
Le murmuro el pelirrojo arrinconando a su esposa contra una pared, ella le sonrió y lo rodeo del cuello, en menos de lo que pudieran darse cuenta ya se estaban besando apasionadamente, rápidamente la llevo hasta el sillón y sacando su varita del bolsillo trasero el chico apago las luces de la casa, no eran muchos los momentos que tenían para estar solos, este parecía el momento ideal, con lentitud y pasión el chico la desvistió, a los minutos, ambos estaban bajo una manta, amándose en silencio, sin hacer ruido para no despertar a la niña, sus cuerpos sedientos de amor se acariciaban y se sentían, él sabía como tocarla, como acariciarla y ella se dejaba amar, con el cuerpo algo sudado y cansado quedaron abrazados sobre el sillón,
-Te amo Herm
Ella apoyo su cabeza en el pecho de su esposo,
-Yo también te amo, no quiero que busques a Narcisa, debes dejar que el ministerio se ocupe
Ron se quedo en silencio unos momentos, luego la miro y la tomo del mentón, se miraron a los ojos y entonces él hablo,
-Sabes que no puedo dejar de buscarla, tú debes decirme lo que sabes de esos inefables y con ese indicio comenzare
La chica se sentó en el sillón y se cubrió el pecho con la manta,
-No Ron, no lo haré, es peligroso, no quiero que la busques, también creo que regresare al trabajo
Ron también se sentó,
-¿Qué has dicho?
Inquirió el muchacho con brusquedad.
-Que debo regresar al trabajo.
-Oh, ¿y que piensas hacer con nuestra hija?
-No puedo regresar ahora, pero en unos meses…
-En unos meses será igual de pequeña, mira Hermione, sé que quieres ayudar, pero alguien debe quedarse con Bernice.
-Ya lo se, estaba pensando que cuando decida regresar al trabajo, bueno…Podríamos dejarla con tu madre.
El chico salto del sillón como si se hubiera pinchado el trasero con alfileres, se coloco su pantalón con manos temblorosas.
-No puedes dejar a nuestra hija, ¿Qué clase de Madre eres?
-¿Cómo te atreves? Que trabaje no quiere decir que no la quiera ó no me importe, ¿Cómo puedes decir eso?
-Lo que quieres hacer es regresar al trabajo para vigilarme y asegurarte de que no siga a Narcisa, no puedes dejar de tener control sobre todo ¿Verdad?
-Ron, te estas pasando de la raya, me estas ofendiendo diciéndome que soy una mala madre por trabajar, me acusas de querer vigilarte como si tu fueras un niño.
-No necesitas trabajar, yo gano lo suficiente.
-Pues si sigues con esa actitud y te siguen suspendiendo, pronto no tendrás trabajo, si sigues con esa idea de no acatar las ordenes del ministerio, no pasara mucho para que te despidan Ron.
-¿Qué quieres decir?
El pelirrojo se había acercado a ella con el rostro colorado y la respiración agitada,
-Te hice una pregunta Hermione
Le repitió con los dientes apretados, la chica también salto del sillón, se envolvió con la manta y se paro frente a él,
-Te estoy diciendo que no actúas con mesura, te dejas llevar por un impulso y no te detienes a pensar
-Si me dijeras de una buena vez lo que sabes de esos malditos inefables, sería mas fácil querida
Le respondió el chico dando dos pasos hacia ella, Hermione no retrocedió, lo enfrento con la mirada encolerizada,
-Ya te lo he dicho, no se gran cosa de ellos y sabes muy bien que no digo nada por tu seguridad, sabes muy bien que no debo hablar, antes me rogaste que no hablara, ahora quieres saberlo todo, por que no te pones de acuerdo Ronald
Grito ella.
-Antes era diferente, ahora esta Bernice, yo debo protegerlas.
-¿Protegernos? Esto no lo haces para protegernos, lo haces por orgullo, por demostrar que eres capaz de atraparla.
-Cállate, no tienes idea de lo que sufrí cuando desapareciste, ¿Crees que estoy dispuesto a dejar que eso suceda de nuevo?
-No eres el único que sufrió, por si te has olvidado la que estuvo en ese cuarto sola era yo, no me hables a mi de sufrimientos Ronald, yo estaba en ese cuarto con esos locos, estaba aterrada, tenía miedo de morir, estaba embarazada y no quería morir sin decírtelo. No me hables de sufrimientos, no eres el ombligo del mundo Ronald Weasley.
Bernice comenzó a llorar, sus padres se miraban con los ojos brillantes de furia, Hermione reacciono y subió por las escaleras envuelta en la manta para ver su hija, entro en el cuarto y tomo a su hija en brazos, se sentó en la silla que estaba en el rincón y sin darse cuenta comenzó a llorar en silencio, sus lagrimas le resbalaban por la cara, a los minutos entro tímidamente su esposo,
-Solo quería saber si estaban bien
Murmuro él, su esposa se seco las lagrimas del rostro,
-¿Y dices que yo quiero tener todo bajo control?, claro que estamos bien Ronald
Al chico le cambio la cara,
-¿Vas a decirme otra ves que te asfixio?
Inquirió el muchacho levantando el tono de voz, su esposa no lo miro, paso su mano por el rostro de su hija y hablo en voz baja,
-No voy a decirte nada Ronald
El chico camino hasta ella,
-¿Cómo que no vas a decirme nada?
Replico el Auror levantando aun mas el tono de su voz, la chica se puso de pie con la niña en brazos, Ron retrocedió un paso, la mirada de su mujer estaba encendida en furia y él lo sabía, la muchacha camino hacia su esposo con Bernice a cuestas,
-No voy a permitir que me grites de esa forma delante de Bernice
Sentencio la chica, la niña llorisqueo y Ron se compungió, imagino que su grito había sobresaltado a su hija, salió del cuarto y bajo a la sala.
El día de suspensión de Ron pasó lentamente, él y su esposa apenas se dirigían la palabra, el muchacho paso casi todo el día jugando con su hija, su rostro estaba apagado, discutir con su esposa era una de las peores cosas que le podía pasar, estaba seguro que su mujer solo quería trabajar para vigilarlo, por otro lado, al nacer Bernice imagino que su esposa no regresaría al trabajo, el chico admiraba la inteligencia y valentía de su esposa, pero prefería que ella se quedara en casa.
Entre tanto Hermione estaba convencida de que su esposo se estaba comportando con poca sensatez, le parecía algo machista de parte de su esposo que le molestara la idea de que ella trabajara, ella no tenía un trabajo común, pero era lo que le gustaba y lo que sabía hacer, Hermione Granger era una chica brillante, inteligentísima, no veía complicación alguna en trabajar, estaba segura que podía ser Madre y Auror, según ella la historia estaba llena de mujeres brillantes que tuvieron hijos y seguían con sus trabajos, Ron suponía que él estaría mas tranquilo, si su esposa estaba afuera del alcance de las manos de los magos tenebrosos que con tanto ahínco ellos perseguían.
Después del medio día Bernice se durmió, Hermione se sentó en la sala a leer, su marido la observaba desde la cocina, la contemplo un largo rato, él amaba profundamente a esa mujer, pero no comprendía como alguien podía ser tan terca, él solo quería protegerla y que se quedara en casa con su hija.
Se puso de pie llevando la taza de café en la mano, se sentó sobre la mesa ratona mientras la castaña seguía leyendo, el Auror se aclaro la garganta para llamar su atención pero la chica no acuso recibo,
-Herm, yo…Lo siento, ya no quiero estar así, no lo soporto
La chica ni siquiera bajo su libro, seguía leyendo como si de pronto se hubiera vuelto sorda,
-Te estoy hablando Hermione
Dijo Ron dejando la taza en el suelo, de mala gana ella bajo el libro, lo cerro de un golpe seco y pregunto,
-¿Qué quieres Ronald?, ¿De que vas a acusarme ahora?
El pelirrojo se revolvió los cabellos,
-Yo solo quiero que sepas que te amo, por favor Hermione, solo quiero que estés con Bernice, ella te necesita-Murmuro el chico,
-Yo no he dicho que regresare al trabajo mañana, he dicho que lo haré en unos meses
Aclaro la joven como si eso diera por terminado el asunto,
-Pero Herm, en unos meses también será pequeña, mira mi amor, tú ahora eres madre, lo único de lo que quiero que te preocupes de es de nuestra hija y de nuestro hogar, deja que yo me ocupe de trabajar
La castaña se levanto del sillón con brusquedad.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué demonios es eso de que solo quieres que me ocupe de Bernice y de la casa?
-Mi amor, comprende, tú misma decías que era peligroso que los dos fuéramos Aurores.
-Cambie de opinión.
-Pero…Herm, piensa en Bernice, lo mejor es que estés en casa con ella, si tú estas en casa, con ella, será mejor.
-Mejor… ¿Para quién?, para ti será mejor.
-Mira Herm, no creo que sea bueno que una madre deje un hijo para salir a trabajar, más cuando su padre puede ocuparse de todos los gastos, ¿Por qué te angustia tanto? Mi madre siempre estuvo en casa con nosotros y siempre fue muy feliz, no veo por que tú no puedes.
Para la chica fue suficiente, estaba enfurecida, sus ojos se clavaron en la celeste mirada de su esposo,
-Yo no soy tu madre Ronald
Gruño ella. El auror se puso de pie,
-¿Que tiene de malo mi madre?
Inquirió con voz temblorosa el muchacho.
-Tu madre no tiene nada de malo, si ella quiso quedarse en su casa me parece bien, yo regresare al trabajo
Afirmo Hermione mientras su cabello se revolvía gracias a sus movimientos bruscos,
-¡Eres muy egoísta Hermione!, sabias que cuando tuviéramos hijos deberías quedarte en casa con ellos, si no quieres ser madre, no deberías haberte casado conmigo
Finalizo el pelirrojo, Hermione le hecho una mirada gélida a ese hombre que amaba, pero que en ese momento quería golpear,
-Me case contigo por que te amaba Ronald, tuvimos una hija por que así lo deseamos, no sabía que ser madre tenía condiciones, mejor dicho, nunca me expusiste tus condiciones, deberías haberlo dicho y no me hubiera casado contigo
Hermione se giro para dejar la sala pero Ron la tomo del brazo,
-Eres muy egoísta, ¿Por qué no piensa en Bernice, ella te va necesitar?
La castaña quito su brazo bruscamente y se zafo de la mano de Ron,
-Mi madre siempre trabajo, y nada malo me ha pasado
Dijo la chica elevando su tono de voz hasta hacerlo temblar,
-Si, pero seguramente a tu madre no la perseguía una bruja loca dispuesta a matarla
Replico el muchacho fuera de si. Hermione salio de la sala y lo dejo solo, subió las escaleras y regreso al rato con Bernice en brazos,
-¿A donde vas?
Inquirió Ron, la chica salio tan rápido de la casa que Ron tuvo que correr para alcanzarla, antes de que ella llegara al auto Ron ya estaba tras ella,
-Te he preguntado donde vas Hermione
Le grito su esposo, ella abrió la puerta del auto con violencia,
-No te importa a donde voy
Respondió ella,
-Pero resulta que te llevas a mi hija, por lo tanto, me dirás a donde vas
Dijo Ron muy alterado,
-Muy bien, tienes razón, es tu hija también, voy casa de Ginny, necesito hablar con alguien que me comprenda y no me grite cada ves que me mire
Luego de decir esto la chica se metió en el auto y sentó a su hija en el asiento trasero,
-Me parece muy bien que te vayas, pero no te llevaras a Bernice
Afirmo Ron, Hermione se acomodo en el asiento del conductor y asomo la cabeza por la ventanilla,
-¿Y dime, si te dejo a nuestra hija, tú vas a alimentarla?
Inquirió ella con sorna sabiendo que él no tendría respuesta para esto, sin mas, puso el auto en marcha y salio a lenta velocidad dejando a Ron solo en el medio del camino mientras anochecía sin remedio.
