Negro, negro, todo a mi alrededor es negro, no logro ver nada, sé que estoy en un lugar húmedo, pero al mismo tiempo no sé dónde estoy, es raro, tengo la sensación de que estaba haciendo algo importante, pero no sé qué es, trato de pararme, pero mi cuerpo no lo resiste, no tengo fuerza, me caigo muchas veces hasta que veo a alguien entrar por la puerta.
-buenos días Kouga, ¿Amaneciste bien? – es una chica pelirroja la que me habla, no entiendo lo que pasa.
-Y tú, ¿Quién eres? – le pregunto con una fría voz, no recuerdo nada de ella - ¿podrías decirme quién soy?
La chica palidece, su cara no comprende lo que sucede, llama a al jefe de la tribu, es un lobo viejo.
-Kouga – dice lentamente el lobo - ¿No recuerdas nada?
Pienso un momento, ¿Quién es Kouga? ¿Qué es lo que se? Trato de recordar algo, mi mente se esfuerza por pensar, pero no me viene nada a la mente, está en blanco, ni un olor, ni una cara, nada.
-No –
-Ayame – se le oye decir al viejo.
Siento un golpe en la cabeza y pierdo la razón.
Despierto poco a poco, esta vez hay un gran número de personas a mí alrededor, es otra vez el viejo lobo quien toma la palabra.
-Kouga, ese es tu nombre – se dirige a mí – esta es la tribu de los hombres lobo, uno de los clanes más fuertes que existe, hace tiempo en estas tierras nos dirigía el gran guerrero y jefe de la tribu, el señor Kouga, pero desgraciadamente en un infortunado accidente perdió la vida, por eso estas tú hoy aquí, tu que eres la reencarnación de Kouga, nos guiaras y cuidaras de nosotros, además de tomar las responsabilidades que Kouga tenía, incluyendo la boda con la señorita Ayame.
No comprendía nada, entonces ¿yo era una rencarnación? –Entonces ¿Por qué tengo esta edad? ¿Qué acaso no se supone que debería ser un niño?
Otro lobo hablo –tu llevas viviendo muchos años, pero recientemente has perdido la memoria y creíamos que debíamos decirte.
-pero, ¿Cuál es mi nombre?
-Tú no tienes nombre, seguiremos llamándote por el nombre de nuestro jefe.
Desde ese día vivía haciendo lo que los viejos querían, poco a poco perdí la esperanza en hacer lo que yo quería, sospechaba que me ocultaban cosas y que solo me usaban, no podía seguir así y ya había tomado una decisión, escaparía de la tribu.
Lo haría esa misma noche, tome mis cosas y salí hacia donde mis piernas me dirigían, no sabía a donde iba, llevaba mucho tiempo corriendo cuando vi una aldea, bien, podría pasar la noche ahí.
Hay una cabaña central, me dirijo hacia ella, entro maleducadamente y veo a una señora mayor con un parche en el ojo y a un sujeto con orejas de perro, por cierto este sujeto apestaba a hibrido. El ruido que hice al entrar los despierta, trato de no moverme, pero el hibrido se queda boquiabierto al verme.
-¿Kouga? – su cara me indica que esta asombrado.
-¿Cómo es que sabes mi nombre?
-¿de verdad eres ese Kouga?
-mira, no sé quién eres, pero necesito quedarme esta noche.
-eso es imposible, Aome te vería, ella no podría soportarlo – después de decir esto, la anciana tomo su arco y apunto a mí – ahora vete si no quieres morir
Me fui. No entendí nada de lo que paso. Pero hubo algo que llamo mi atención, el nombre que mencionaron, Aome, se me hacía muy familiar.
Desde ese día no pude dormir bien, soñaba con una mujer de cabello azabache, tenía un rostro angelical y una sonrisa que derretiría a cualquiera, ¿Quién era? ¿Quién era esa mujer? Tenía que encontrarla, como fuera.
Dos meses pasaron, vivía por mi cuenta, pero vivía bien, durante estos días había hecho respetar mi nombre y me había vuelto más fuerte, tanto que podría derrotar a esa bestia fácilmente, ¿esa bestia? ¿Quién es esa bestia? No importa, últimamente momentos así se repiten en mi mente.
Día y noche la pasaba atormentado por recuerdos falsos, rumores iban y venían, decían que ya habían derrotado a Naraku, me suena su nombre, pero no sé quién es, igual no me importa, pero su nombre me deja inquieto, también el nombre de Inuyasha, cada vez que lo escucho me da una mala sensación. De pronto como un rayo mucha información llega a mi cabeza, recuerdo todo, absolutamente todo lo que no podía saber antes, mi mente está clara, comprende todo lo que paso y todo lo que su tribu hizo, ahora no puedo esperar, tengo que ir a buscar a Aome, todo ese tiempo, ella debió de sufrir mucho, tal vez no me corresponda, pero yo le prometí que siempre iba a estar para ella.
Corro tan rápido como puedo, en menos de dos minutos estoy en su aldea, no la huelo, pero si a esa bestia, voy a donde está Inuyasha y lo saco de una patada, estaba desprevenido.
-hey bestia, ¿Qué le has hecho a Aome? –
Inuyasha está perplejo - ¿estas vivo Kouga? ¿Cómo es posible? –
-Respóndeme bestia, ¿y Aome?
-Ella se marchó a su época – dice con una voz muy seca – desde hace mucho…
No tengo tiempo de pelear con él, sé que ella viajaba por el pozo, no lo evito y llego a donde está el pozo, un poco más y la podre ver.
Su olor, es toda la pista que tengo, me conduce hasta un lugar extraño, hay muchas personas jóvenes, todos me miran raro, ¿Por qué todos están vestidos igual? Que extraño, en eso una señora que se ve vieja se acerca a mí.
-¿Eres nuevo?
-S-si – respondo, el olor de Aome es muy fuerte,
-¿En qué grupo estas? Tienes que vestirte mejor, aquí no permitimos los cosplay.
-A yo sé dónde está -¿Quién es esta señora que juzga mi vestimenta? ¿Y que es cosplay? Pienso, pero ahora no importa, sigo buscando a Aome, la veo, esta con otras que traen su misma ropa, voy a entrar, pero una pequeña plática me detiene.
-Aome, ¿Cómo vas con tu posesivo y agresivo novio?
-ah, hay veces que no lo soporto, pero también tiene su lado amable
Que quiere decir, ¿habla de Inuyasha? ¿Por qué? Se ve muy feliz, no se supone que debería estar así, creo que tendré que acercarme más a ella, pero tengo que camuflajearme, aquí ya empezaron a acosarme.
Al otro día voy un poco más formal, mínimo ya no llamo tanto la atención, aunque hay muchas chicas que me siguen desde hace rato… logro que me presenten en el mismo salón que Aome, creo que aquí a ella todavía Inuyasha no le rompe el corazón, se comporta como siempre, pero me descubre fácilmente, mi corazón palpita porque me reconoce, pero no sé si ella sabe que morí, bueno no morí pero estuve grave y toda la cosa, así que mejor le oculto la verdad.
Me siento feliz, Aome está muy contenta y su felicidad se siente, como si no supiera lo que paso…
Un día veo que un chico que intenta acosar… a Aome la está molestando, no lo puedo permitir, mi sangre hierve por mi cuerpo, inmediatamente voy y defiendo a Aome, no lo pude evitar, y aunque quisiera no lo evitaría.
Pasaron días y noches, ya no lo soportaba más, tenía que decirle todo, así que no lo pensé dos veces, corrí a su casa y a escondidas me avente por el pozo.
Lo logre, estaba del otro lado, el cielo nocturno era hermoso, las estrellas estaban en todo su esplendor, había una bella chica bailando frágilmente.
Ahora todo estaría bien.
