Capitulo V – En el festival escolar
El día siguiente llego. Así que se levanto temprano para tomar una ducha, arreglarse con ropas cómodas, optando por usar unos jeans azul oscuro, unos tennis de caminante color negro y una camisa de cuadros blancos y rojos. Luego de vestirse se fue a la cocina y preparo el desayuno para él y su prima.
–Mikasa levántate el desayuno ya esta –La llamo con voz alta mientras servía en un plato para la chica, su famoso omelette de champiñones que servía en su casa de té.
–Me voy a bañar primero, ahora voy –Respondió la chica que acaba de levantarse y entraba al baño.
–Oh~ se va enfriar –Musito suave para él, mientras se servía otro omelette en otro plato y se dispuso a desayunar.
Veinte minutos después, al terminar sus alimentos, su prima salió de la ducha, ya completamente arreglada, usando su uniforme escolar.
–Ya se enfrió tu desayuno Mikasa. –Le dijo con dureza a la joven, la cual, le ignoró tomando el plato con el omelette y lo metió al microondas por un minuto, luego al pasar ese tiempo, se sentó a desayunar tranquila.
–A veces eres muy duro, tranquilo, no estás en el ejercito Levi –Dijo la chica sumamente calmada.
–Un omelette se debe comer caliente. Estés en el ejército o no. –Le contestó refunfuñante, mientras recogía los trastes sucios y los dejaba en el fregador, agregando con el mismo tono. –Vamos a llegar tarde, apúrate.
Tras esa sentencia, la joven comió de prisa mientras él lavó los trastos, luego al paso de unos minutos ambos estuvieron listos para marcharse, tomando sus pertenencias para salir del departamento y edificio. Sin decirse mucho subieron al auto al llegar con este y así emprendieron marcha a instituto de la joven.
– ¿Y aun sigues con Eren? –Le inquirió a su prima con curiosidad, mirándole de soslayo.
–S-si. –Noto que al responderle las mejillas de su prima se sonrojaron.
–Que bueno, espero conocerlo algún día.
–Dudo que papá lo tome bien si lo llevo a una reunión familiar. Sabes como es con eso de tradiciones.
–Yo creo que debe tomarlo bien con el tiempo, es un buen muchacho con lo que me has platicado.
–Sabes que a papá no le gusta que este en una relación, dice que soy muy joven para ello. Es por eso Levi.
–Por Dios, a veces mi tío es muy anticuado.
–A veces, me dejo ir al país de mamá sola, eso no es anticuado y fue genial.
–Te dejo ir sola porque eso te convenía; conociste al otro lado de tu familia y aprendiste un idioma diferente.
–Pues si –Le resto importancia y le cuestiono. – Levi… ¿tu como estas en eso del amor?, mi tía siempre que va a tomar té a la casa, le dice a mi madre que está preocupada de que no salgas con alguien.
–Es complicado para mi esos temas Mikasa.
– ¿Así?, ¿No será que no has encontrado un buen hombre que te de duro?
–Cállate Mikasa. –Se ruborizo un poco ante las palabras de su prima.
–Por favor Levi, todos sabemos que eres gay.
–Si eso ya lo sé, pero no estoy interesado en salir con alguien de momento.
–Sabes, mi maestro de literatura es muy apuesto y creo que es gay. ¿Quieres que te lo presente?
–Claro que no, no estoy tan urgido para ello Mikasa.
–Bueno. Mi oferta queda abierta...
El resto del camino, fueron hablando de temas más triviales, para no incomodarse entre si. Tenían casi la misma personalidad introvertida y tímida, que aun siendo muy buenos amigos, además de primos, les costaban tratarlos abiertamente.
Cuando arribaron al instituto dejo a su prima en la entrada y sé fue a estacionar el vehículo en la parte de visitantes. La obra empezaba a las cuatro, aun faltaban tres horas para ello. Pero su prima tenía que estar antes para ensayar y ver todos los detalles antes del estreno. Así que no le quedaba de otra más que bajarse del auto y vagar por los alrededores.
Caminando por uno de los patios, fue curioseando en los puestos de botanas y frituras, hasta que decidió comprar una bolsita de maíz con queso y un poco de picante.
–Vaya, es popular este festival –Comento para él mientras caminaba por uno de los pasillos de tantos puestos hasta que llego al edificio principal donde lo dieron la bienvenida unas estudiantes vestidas de maid.
–Caballero le invitamos que visite nuestra casa de té en el tercer piso –Le entregaron un folleto y luego se dirigieron a otra persona.
"Genial, té en este lugar" pensó contento, una de sus fascinaciones era el té por eso tenía su propia casa de té y bueno no dudo en que le seria agradable tomar una taza de té mientras esperaba la hora de la obra de su prima.
Al llegar al tercer piso, fue guiado por jovencitas vestidas de maid, hasta el salón que fungía ese día como la casa de té. Lo habían decorado muy bien que se parecía a un salón elegante con diseño barroco, algo que le impresionó puesto que eran solo estudiantes de preparatoria.
Tomó asiento luego que le cedieron una mesa cerca de la ventana. Así tenía una vista muy agradable hacia el colorido del festival. Podía ver que había muchos juegos mecánicos, no tan grandes pero que parecían divertidos.
–Es como una feria –Dijo para sí mirando por la ventana cuando una chica rubia se le acerco y le dio el menú.
–Buenas tardes caballero, aquí tiene el menú –Se retiro la chica le dejo el menú
La chica le sorprendió, no se esperaba que le atendieran tan rápido, estaba lleno de estudiantes, padres de familia, familiares y visitantes ajenos a los estudiantes que pasaban por el lugar, ya que era un festival publico con un costo muy accesible.
"Bien ahora veamos si tienen té negro…¡EXCELENTE, Si tienen!" Pensando tranquilo y contento miraba el menú, además del té pediría un postre, desde niño siempre le habían gustado los postres que se pueden acompañar con una buena taza de té, no sabía ni el porqué pero era una afición que tenía. Siempre se ponía a jugar con tacitas de té, hacer golosinas y hacer la limpieza, pero al ser hijo de madre soltera, no hubo tanto problema con ello, su madre siempre le permitió hacer lo que quisiera mientras se sintiera feliz. Pero aún cuando creció con el cariño de una madre muy amorosa y su tío que fue un padre para él, sentía que algo le faltaba a su vida desde niño.
–Caballero, ¿listo para ordenar? –Pregunto la chica rubia al regresar.
–Ah!, si estoy listo, puedes traerme un té negro de mango y una rebanada de pay de manzana.
–Bien, enseguida le traigo su orden.
Se retiro la chica y se quedo solo de nuevo, dándose la oportunidad de fisgonear con la mirada alrededor del establecimiento. Realmente si estaba muy lleno tanto que las meseras y uno que otro mesero estaban de un lado a otro. "Debí traer folletos" pensó mientras veía una pequeña fila afuera esperando por entrar. Si hubiera traído folletos para su cafetería sabia que esos serian buenos clientes. "Ni modo" suspiro mientras volteaba a ver por la ventana, dirección a uno de los hermosos jardines que tenía el instituto. Donde se percato de algo que le extraño, hasta que distinguió que era lo que veía, una jovencita y un jovencito que se estaban besando. "El amor, es la edad de las hormonas" Pensó recargando su mentón en su mano, sin dejar de verlos, sin poder evitar manifestar un estado melancólico. En su corazón habitaba las la inquietud de encontrar a ese hombre, que según Hanji Zoe, era la alma reencarnada que buscaba su alma.
–Señor aquí tiene su orden. –Regreso la chica con su orden.
–O-oh gracias.
De nuevo la chica le había sorprendido, era tan bajita y delgada que no la escuchaba acercarse. Pero algo en esa chica le agradaba, reflejaba una personalidad amable y servicial, sería una buena mesera para su negocio, la única cosa que en ese momento le dejaba tranquilo de momento en la vida, sentía que cumplía sus sueños y podía vivir con ello.
Pensativo comió de su postre mientras bebía de su té, el cual le pareció exquisito para ser de estudiantes. Luego de terminar lo que pidió, pago la cuenta y salió tranquilo del lugar, caminando perdido por los pasillos, aun faltaban dos horas para la obra de su prima, que a pesar de ser muy joven y introvertida, poseía un gran talento para la actuación.
– ¿Ahora qué hago? –Dijo para si, sin tenerse, buscando un mapa o un itinerario de actividades y lugares que pudiera visitar durante esas dos horas.
Caminando rin rumbo y sin fijarse bien por donde iba, choco con un hombre alto, como de un metro y noventa centímetros, demasiado alto a comparación de su escasa estatura.
–Disculpe. –Se disculpo.
–No se preocupe, ¡espere!, ¿no quiere asistir al partido de voleibol?, no hay muchas personas interesadas porque se cruzo con otro horario.
–Oh por supuesto, gracias por la invitación.
–Excelente, me llamo Mike, soy el entrenador de esas chicas.
–Soy Levi Ackerman, un gusto. –Estrecho su mano con el hombre alto, sonriéndole de forma afable, le parecía muy amigable ese sujeto a pesar de su intimidante estatura.
–Un placer Levi, oye te apellidas como una alumna muy talentosa.
–Mikasa Ackerman me imagino.
–Si ella.
–Es mi prima. –Dijo seguro, sabía que su prima era muy talentosa también en los deportes, en su mayoría en cualquiera que se le presentara, así como él cuando estuvo en el colegio.
–Tú puedes ayudarme a convencerla a que entre al equipo de Voleibol, la necesitamos.
–Dudo que quiera, a ella le gusta la actuación. –Le respondió algo hosco, no le gustaba que le pidieran que hiciera eso a su querida prima, ella tenía que crecer con sus gustos y aspiraciones sin que nadie tratara de susurrarle cosas.
–Lo sé, he hablado con ella, he hablado con su profesor y ahora contigo y no podre convencerla.
–Es una lástima.
–Lo es porque es una genio en todo deporte que le presente y muchos equipos femeniles le ruegan que entre pero ella no participa.
–Como ya dije a ella le gusta la actuación.
Así fueron charlado hasta el domo deportivo, el sujeto a pesar de ser muy afable, se notaba nervioso, tal vez por el partido que se le presentaba a las estudiantes.
–Bueno toma asiento, voy por más asistentes. –Le dijo el hombre antes de retirarse, porque de verdad las gradas estaban vacías y necesitaba que apoyaran a las chicas que jugarían.
Observando a las jugadoras que calentaban, se dio cuenta de que la misma chica que le atendió en el café estaba ahí hablando con una de las jugadoras, era una chica alta, de piel canela y pecas, se veía bastante atlética.
–Vaya y están en preparatoria, que altas.
Estaba asombrado, las chicas realmente eran muy altas para su edad. Pero se asombro más cuando esa misma chica de tez morena beso en los labios a la chica rubia que era muy bajita. "Oh son pareja, son tiernas, se me hacen familiares al estar así" pensaba distraído sobre el cómo sería estar así de enamorado, hasta que empezó el partido y toda su atención se centro en ello.
Paso el tiempo y el partido término justo a tiempo para que se retirara y trasladara al auditorio donde se llevaría a cabo la obra de su prima. Le dejo un sabor de boca agradable, puesto que había ganado el equipo local, las jovencitas se habían esforzado y dieron un gran partido, muy entretenido.
Mientras se iba discreto para que el entrenador no le viera, choco con una persona, percatándose que era la enfermera que le había atendido en el hospital.
–SEÑOR, ¿Qué hace por aqui? Que sorpresa. –Dijo la mujer animada.
–Vine con mi prima. Estudia aquí.
–Vaya que curioso. Mi novio trabaja aquí, es el maestro de educación física y entrenador de muchos equipos.
"Demonios es su novia" pensó agobiado, no era que el hombre le había desagradado pero sabía que volvería insistir en que convenciera a su prima. En el momento en que quiso reaccionar para huir de ella antes de que la viera su novio, apareció el sujeto a sus espaldas.
– ¡NANABA!
– ¡MIKE!
Los dos enamorados se abrazaron muy felices, y luego voltearon a verlo.
–Nanaba, te acuerdas que te platique de la chica excepcional en deportes, el es su primo.
–Oh, me toco atenderlo ayer en la noche.
– ¿De verdad?, vaya que pequeño es el mundo.
–Vaya que si.
Antes de que siguieran balbuceando tomo la medida de retirarse o nunca salir de esos dos que parecía que querían conocerle.
–Bueno yo me retiro. La obra escolar va comenzar. –Dijo dándose media vuelta cuando el alto sujeto le puso la mano en el hombro.
–Oh vamos para alla, vamos juntos
Y sin desearlo tuvo que caminar cerca de esos dos sujetos rubios, altos y melosos que caminaban con las manos juntas. Cierta parte de él, le parecía tierno y se preguntaba que se sentiría ir de la mano de alguien, pero en sus sueños siempre estaba a punto de tocar la mano de ese hombre rubio, llamado Erwin Smith, que pasaría si le tocara la mano al hombre que tenía su alma reencarnada, ¿sentiría esa alegría de volverla a tocar?
Llegando al auditorio tomo asiento al lado del sujeto y su novia, de cierta forma también ,no se sentía solo al estar con ellos y no eran tan desagradables, algo en ellos le hacía sentir tranquilo, sentía que podía confiar en ellos.
–Esta obra fue preparada por mi mejor amigo Nana. Hoy lo conocerás.
–Oh genial.
Platicaba la pareja entre si, no podía evitar escucharlos con curiosidad, de seguro para ser una obra escolar debía ser bastante buena y para que su prima estuviera tan interesada si que debía serlo.
–Buenas tardes damas y caballeros, permítanme presentarles primero que nada al profesor que ha preparado esta obra maestra que concursara con otras escuelas para ser representada por la academia de artes. Aquí, Erwin Smith.
Cuando lo vio salir, sus ojos brillaron, era él de nuevo, ahí en el escenario, sonriendo de forma tan afable y encantador, hacia el público. "De nuevo te veo" pensó sin darse cuanta mientras sonreía anonadado.
–Mira Nana él es mi amigo. –Dijo el hombre de bigote a su novia, cosa que le hizo girar a verlos.
–Oh ayer el llego con el señor Levi al hospital, que curioso y que pequeño es el mundo. –Dijo risueña la mujer mientras le miraba.
–Así que él fue mi héroe. –Pensó en voz alta el azabache.
–Si es él, que alegría podrá agradecerle hoy mismo. –Profirió muy alegre la mujer tocando su hombro.
–Si podre agradecerle y conocerle.
En cuanto susurro, la obra comenzó y desapareció el Erwin Smith que buscaba del escenario.
