Este capitulo va dedicado a mi bella beta Marian, gracias a ella me motive a seguir.

Capítulo VI – Recuerdo

Durante toda la obra, sintió como su corazón latía a mil por hora. Ni siquiera la dramática actuación de su prima que hizo llorar a los asistentes, le provocó otra sensación que le hiciera olvidar el temor que le consumía. Pero, ¿cómo no sentir eso? Si iba a conocer al hombre que siempre habitaba en sus sueños, ese hombre con bellos ojos azules como el cielo.

Casi por terminar la obra, una llamada de un contacto suyo le hizo olvidar el agobio y temor que le carcomía el alma. Así que, con celular en mano, se levantó de su asiento para poder contestar sin molestar a los otros asistentes. Ya fuera del auditorio habló con quien le esperaba al otro lado del interphone.

– ¿Qué pasa Petra? –Cuestiono a la mujer.

–Jefe, hay problemas en la cafetería. Sé que es su día libre, pero… por favor venga, está el mismo sujeto que insiste que usted le debe… se está poniendo muy rudo y ya lastimo a Auruo.

–Maldición ¿de nuevo esta ahí? Enseguida voy. – Tras colgar, notó que las personas salían del auditorio, pues la obra había terminado. Tenía que avisarle a su prima que debía irse por un rato y luego regresaría por ella. Entonces entró de nuevo para buscarla tras bambalinas, pero justo cuando entró al backstage, vio a la pareja de rubios enamorados esperando a alguien. Y antes de acercarse a ellos, vio de nuevo al hombre de sus sueños, sonriendo mientras muchas mujeres le daban flores felicitándolo por la magnífica obra que acababa de dirigir.

"¡Ah!… es mi oportunidad de conocerlo, comprobar si es él…". Las piernas le temblaban cuando comenzó a caminar en dirección a ese hombre. Sus latidos de nuevo parecían tambores de guerra, estaba tan nervioso, que pudo sentir que la garganta se le cerraba. "Erwin…" pensó su nombre casi al llegar junto con el rubio, pero se paró en seco cuando una mujer de cabellera rubia, ojos jade y alta, se le abalanzó, abrazándolo con mucha confianza, no como todas las demás mujeres a su alrededor, ésta lo estrujaba en sus brazos, como su corazón en su pecho.

Sin desear ver más, se dio media vuelta; helado, perplejo, confundido e inexpresivo, caminó hasta salir del auditorio, frotando sus antebrazos pues sentía que la sangre se le había ido a los pies, se sentía enfermo. "Él ya tiene a alguien más… ¿Acaso llegué tarde?" pensó mientras continuaba su camino hasta su auto, en el cual, cuando llegó, se recargó por un largo momento mientras sacaba su móvil de su bolsillo y, sin poder hablar, decidía mejor enviarle un mensaje de texto a su prima, avisándole que regresaría por ella después de unas horas.

Sin darse cuenta en qué momento, se subió al auto y ya estaba conduciendo rumbo a su cafetería. Estaba tan pensativo, que estuvo a punto de atropellar a una chica que iba cruzando la calle. "IDIOTA" escucho que le grito golpeando el cofre de su auto, pero hizo caso omiso, estaba experimentando demasiadas emociones que no sabía cómo interpretar.

–Que patético soy… –Murmuro para sí, volviendo a retomar su camino después de ese casi incidente con la peatón. ¿Por qué le afectaba tanto? Buscaba justificarse a si mismo que probablemente estaba llevando eso a una obsesión insana, pues sentía que su vida había sido tan sosa, que inconscientemente buscaba hacer su vida más interesante. Pero algo le hacía sentirse triste como si hubiera visto al amor de su vida engañándole con alguien más, como si conociera a ese rubio de toda la vida, como si le quitaran un pedazo de su alma.

Sin quedarle más condujo hasta su trabajo pues tenía que ver que carajos quería ese proveedor que hace un mes seguía cobrando algo que ya había pagado. "No estoy de humor para eso" pensó bajando de su vehiculo, tomando sólo sus llaves para luego cerrar la puerta con algo de fuerza. Por lo regular cuando se sentía triste, solía manifestarse con enfado para desahogarse pues no le gustaba llorar en público.

–Buenas tardes. – Saludo a una mesera al entrar a su cafetería. Sin expresar mucho, sólo por mera cortesía.

– ¡B-buenas tardes señor! – Respondió la chica casi tirando su charola, ya que no se esperaba que su jefe llegara ese día.

Por lo regular cuando no iba a supervisar como marchaba su negocio sus empleados podían estar más tranquilos pues al ser un maniático de la limpieza y las normas para servir al cliente, siempre era un ogro sobre ellos para que dieran lo mejor cada día.

Pero ese día no tenía los ánimos para observar y mucho menos regañar a sus empleados, simplemente se dirigió a la caja donde estaban su gerente Petra, su sub gerente Auruo y el molesto proveedor.

–Buenas tardes ¿Cuál es el problema? –Cuestiono a los tres cruzándose de brazos, reflejando que no estaba de humor para eso.

–Buenas tardes señor Ackerman, que vergüenza que con falsas le hicieron venir. Pero su empleado fue el que se puso muy grosero y sólo me defendí.

–Es mentira jefe, Auruo no inició nada, éste su-señor… se comportó muy grosero conmigo y me lastimó, Auruo sólo me lo quitó de encima. –Dijo la mujer alterada, ya que no deseaba que le hiciera nada a su novio y compañero.

–Te creo Petra, tranquila, tú y Auruo encárguense de los clientes hablaré con el señor. –Después de sus palabras posó su mano en la espalda del hombre y lo guió a la cocina.

En la cocina miró al sujeto y profirió con firmeza.

–Mire ya hable con su esposa, con ella hice la compra, así que le reitero que yo ya no le debo nada. Le pido por favor que no venga a mi negocio a agredir a mis empleados.

–Bueno mi esposa dice que no le ha pagado.

–Ya le mostré el comprobante de pago que hice en el banco. Su mujer debió equivocarse así que por favor retírese. –Dijo por último perdiendo un poco la paciencia.

–Ni hablar… usted es un mentiroso y aparte levanta falsos a mi mujer.

–No, usted es el que está levantando falsos. No sé qué paso, pero ya le pagué, así que váyase ya o me veré forzado a usar la fuerza.

–¿Me está amenazando?, no le recomiendo hacer eso. –Dijo el sujeto mirando al azabache, mientras se acomodaba sus ropas.

–Nada de eso. –Se obligó a ser cortes un poco pues no quería problemas en su local.

–Bien, por el momento me retiraré, ya que veo que usted está en la negativa de pagarme. Pero si es necesario vendré todos los días por el dinero que me debe. Con permiso.

El sujeto se retiró por la puerta de enfrente, empujando a una mesera que iba con una charola con tazas. Pero gracias a las habilidades de un compañero la chica y la charola no cayeron al sueño.

–Menudo bastardo. – Dijo entre dientes molesto, girándose donde estaba su gerente.

–Petra. – Llamó a la mujer y agregó –Prepárame un té de flores, necesito calmarme.

La mujer enseguida ordenó a un chico de la cocina que le hiciera el té, mientras él salía por la puerta trasera de la cafetería a fumar un cigarrillo. Hace mucho tiempo que no se veía en la necesidad de fumar, pero el disgusto con ese hombre y su corazón atormentado hacian que su cuerpo le pidiera a gritos paz.

–No te conozco Erwin… y me provocas esto…–Melancólico susurró mirando el firmamento que comenzaba a perder su color azul y se teñía de colores carmesí.

–Siento esto familiar… –Dijo soltando el humo por su boca después de una profunda calada a su cilindro mortal. No sabía qué era, pero el ver el cielo de esos colores le hacía recordar algo que no podía definir bien, solo sentía un dolor en su pecho. "Necesito un respiro", pensó bajando la mirada al suelo, perdiéndose en las pequeñas hormigas que seguían su labor en una hilera. Con sus pensamientos perdidos en las hormigas no se percató que su gerente llegaba con su té.

–Aquí tiene su té jefe.

–Oh, gracias. – Dijo sorprendido.

–Espero que se sienta mejor con él. No es bueno que se altere en su dia libre. Bueno con permiso. –La mujer le dedico una sonrisa que le dio cierta paz después de sus palabras.

–Gracias Petra. –Agradeció a la mujer antes de dar un sorbo a su bebida.

"Esto me relajará… necesito relajarme y no atormentarme con sentimientos innecesarios." Pensó volviendo a mirar el cielo que se volvía cada vez más purpura. "Siento que algo se me olvida…" meditó por unos minutos hasta que lo recordó.

"¡OH NO, MIKASA!"

Había olvidado que tenía que recoger a su prima en la escuela, como le avisó. Solo esperaba que no se hubiera movido del sitio o ambos estarían en problemas con los padres de ella. Así que no perdió tiempo y ya conducía de nuevo hacia la escuela, marcando a su prima que no contestaba.

"Joder, mocosa contesta" con apuro condujo más rápido hasta arribar a la entrada de la escuela donde estaba su prima recargada en la pared acompañada de un chico de su misma altura. "¿Quién es ese?"

–Mikasa, lamento llegar hasta ahora tuve una emergencia. –Dijo abriendo la puerta del copiloto.

–No te preocupes entiendo. Oye… ¿te molestaría llevarnos a Eren y a mi?

Miro al chico antes de contestar, dándose cuenta que era el novio de su pequeña prima, así que accedió amable.

–Claro que no, súbanse.

Cerró la puerta del copiloto, pues ambos jóvenes se sentaron en el asiento trasero del auto, con timidez.

–Primo antes de olvidarlo te presento a Eren. –Dijo tímida la joven chica.

–Que tal Eren. Mikasa habla mucho de ti, me alegra poder conocerte. Soy Levi, me puedes decir así no hay ningún problema. –Porfirio en un tono amable para el chico pues era la primera vez que le conocía.

–U-un placer L-levi, Mikasa también me habla mucho de ti, te admira, dice que eres el mejor primo del mundo hehehe. –Notó al chico nervioso, así que no pudo evitar sonreir, recordando que su adolescencia también fue una bonita etapa de su vida.

–Eso dice, vaya me hacen sentir raro. En fin. Eren pareces un buen chico, cuida de Mikasa o te la veras conmigo, ah y por favor no hagan cosas indebidas.

– ¡LEVI! – La chica gritó apenada y luego se giró a mirar el suelo del vehículo antes de agregar en susurrante. – Eren me cuida muy bien, no tienes que amenazarlo… y no hemos hecho cosas indebidas. – Observó por el retrovisor que iban tomados de las manos.

–Tranquila solo fue una broma, sé que es bueno contigo, sino tú ya le hubieras dado una paliza. –Rió divertido y volvió a mirarlos por el retrovisor, observando que se miraron cómplices y se sonrieron con ternura.

"Jóvenes y el amor" Se alegraba que ambos fueran chicos sanos y llenos de sentimientos para darse. Cuando él estuvo a esa edad se la pasaba suspirando por un amor platónico, que no recordaba, pero que ocasionó que no tuviera novio en esa época.

Siempre al estar con su joven prima se sentía tranquilo, pues al ver la alegría de su juventud, su espíritu se renovaba. Era extraño pues desde que nació y vio su rostro adorable, supo que quería verla feliz.

Condujo en silencio por un largo rato hasta llegar a la casa de prima. Dejándola justamente en la entrada, junto con su novio.

–Mikasa dile a tus padres que lamento no pasar.

–No te preocupes Levi, entenderán.

–Bien. Eren, un gusto conocerte.

–El gusto fue mío.

–Bueno, me voy. Nos vemos Mikasa. –Al despedirse con la mano, puso su auto en marcha rumbo a su departamento.

Cuando arribó a su departamento, después de estacionar el auto y tomar las escaleras. Enseguida de entrar se quitó su calzado en la entrada y descalzo caminó hasta su cuarto y se tiró en la cama. Estaba tan cansado por tantas emociones que ni energía le quedaba para sentir hambre.

"Creo que será mejor dormir", pensó mirando el techo de su habitación, ni siquiera se molestó en cambiarse de ropas, ya que le daba igual. "Pero… ¿y si vuelvo a soñar con él?" se sentó en la cama inquieto, mordiendo su labio inferior. Temía el verle de nuevo en su subconsciente, pues no quería sentir más ese sentimiento de tristeza que comenzaba a reinar en él.

Se levantó de la cama, caminando de lado a lado, mientras peinaba su cabello hacia atrás con sus manos. "Maldición", maldecía en su cabeza, deteniendo a ver por la ventana. "Tú ya tienes a alguien más Erwin… ni siquiera te conozco, sólo te he soñado, sólo eso y me duele tanto saber que no pude lograr nada contigo, no pude conocerte, saber si eres el alma destinada para la mía". Recargó su frente en la ventana, dejando que unas lágrimas escaparan de sus ojos. "¿Lagrimas?" se sorprendió al verse llorar en el reflejo de la ventana, llevando sus dedos a su rostro para limpiar el surco de agua salada. "Duele como si te conociera, ¿qué carajos me pasa?"

– ¡AH! –Exclamó sorprendido cuando el teléfono sonó. Sorpresa que le hizo despejarse momentáneamente de esos sentimientos tan abrumadores. Al contestar el teléfono y reconocer una voz familiar su semblante cambio a uno más tranquilo.

–Isabel, ¿cómo estás? Es una sorpresa que me llames…. – se sentó en la cama con el teléfono en la mano y cerca de su oreja.

–Lo sé hace mucho que no hablo, una disculpa hermano.

–E-está bien, no te preocupes. –Su voz tembló un poco.

–Hermano, ¿Estás bien?

–Sí, sólo es un resfriado…–Mintió.

–Mas te vale que no me ocultes nada, ¡eh!

–No te oculto nada~ –No podía decir que había llorado.

–Vale no insistiré por el momento, pero enserio Levi, si tienes algo dímelo, somos casi hermanos, recuerda no secretos…

–Sí, lo sé Isabel. –Bajó la mirada, no se sentía tan cómodo en decirle que lloraba por una persona que no conocía.

–Bueno, ya es tarde y no quiero quitarte horas de sueño, que te hacen falta. Tengo una noticia para ti…

–¿Noticias? Entonces dime de que se trata.

–Bueno espero que estés sentado…pues… ¡VOY A SER MAMÁ!

–¿¡Qué, de verdad!? En hora buena Isabel, me imagino que Farlan está muy feliz.

–Lo está. Queríamos decirte en persona pero estamos ahora de viaje y no aguantamos las ganas jejeje.

–Me alegro por ustedes, van a ser una linda familia.

–Gracias, espero pronto verte enamorado de un guapo novio.

–Q-qué dices…no tengo tiempo para eso.

–TONTERIAS, estas en la perfecta edad para encontrar el amor. Asi que calla hermano y enamórate. ~Isabel ven a la cama~ Oh ya me llama Farlan, es que acá son las tres de la mañana. Me voy por ahora, te visitaré en cuanto regrese, bye.

–Bye, cuídense.

–Sí~ tu igual.

Tras colgar la llamada con su mejor amiga y hermana postiza, Isabel, se acostó boca arriba en la cama con el teléfono en el estómago. Pensativo por las palabras de la mujer, suspiró pues le parecía increíble que iba a ser madre, ya que desde niños era una niña muy intrépida y no muy femenina, a tal grado que llegó a rechazar a muchos chicos en el tiempo que estudiaron juntos. Al único que no rechazó fue a su amigo Farlan, que al parecer siempre se habían amado en secreto.

"Ellos nacieron para estar juntos", pensó llevando su brazo sobre su frente. Sentía que desde que se conocieron, sus vidas tomaron un sentido, algo que él no sentía en esos momentos, tenía un inmenso anhelo por ese alguien, que tal vez no existía y solo era alucinaciones de sus sueños.

Pensando por un largo momento, terminó por agotarse por completo y caer en el profundo sueño, que comenzó primero con una oscuridad completa hasta que todo comenzó a verse claro.

De nuevo caminaba atrás de aquella figura alta y esbelta que lo guiaba a una habitación. De nuevo lo volvía a tener cerca, envolviendo su cintura con sus fuertes brazos que lo apegaban aún más al cuerpo contrario. Volvía de nuevo a sentir que un calor abrazador le envolvía. "Levi" sin saber si le susurró o imaginó su voz, alzó la mirada para encontrarse con esa celeste mirada que podía hacer que su cuerpo se volviera ligero como una pluma. "Erwin" su nombre de nuevo estaba presente, ahí dicho por sus labios en ese sueño que era su gota de esperanza.

Ese bello hombre, sin soltarle de su agarre, le besó, haciendo vibrar cada célula de su cuerpo, ésta vez, ese beso trasmitía más sensaciones que en los anteriores sueños difusos, ¿acaso era un recuerdo? Al parecer comenzaba a recordar con mayor nitidez un suceso de su vida pasada, algo que debió ser muy importante para que marcara su alma.

–Levi… prométeme que estarás conmigo siempre~

–Lo prometo, reencarnaré para estar a tu lado las veces que sean necesarias~

–¿Cómo sabrás que soy yo?

–Erwin, no lo sé, sólo te buscaré hasta encontrarte…

–¿Cómo nos reconoceremos?

–No lo sé… te besaré, te abrazaré o haré lo que sea para que recuerdes mi amor~

El estruendoso sonido de su alarma hizo que sus parpados se abrieran de golpe. Sintiendo que el corazón se le salía del pecho, tanto que como reflejo llevo su mano a éste. Respirando agitado se sentó en la cama, aun con los ojos como platos. "Acaso… ¿Eso fue un recuerdo?", pensó antes de mirar a la ventana. "Debo recordar, buscarlo y hacer que recuerde también", determinado se levantó de la cama y se paró frente a la ventana, surrando.

–Recodaré mi amor por ti… así que por favor Erwin Smith, tú también recuérdalo, recuérdame, tenemos que cumplir nuestra promesa.

Fin del capítulo Vl

[Comentario de AnzuuEo]

Bueno, espero que les haya gustado este sexto capítulo. Dejen sus comentarios en un sensual review; si les gusto, no les gusto, sus impresiones y asi. J

Les pido una disculpa a quienes siguen mi fic, por atrasarme mucho, pero hasta ahora pude continuar (u3u). Espero ya no tardarme mucho, pues ya tengo una beta que me da con la chancla y me motiva 3 , sin ella dudo mucho que haya podido continuar, pues me dio bellos consejos.

Bueno les mando besitos (^3^)