Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, solo la satisfacción de que la gente lo lea.
Capítulo 3: Amor imposible
Piccolo y Chichi finalmente se habían confesado aquellos sentimientos ocultos que ni ellos mismos conocían. Ese día en la ciudad los había unido mucho más que antes. Piccolo no podía creer que estuviese sintiendo esto por alguien, quien lo iba a decir, la reencarnación del malvado Piccolo Dai Maho enamorado de una simple terrícola.
Pasaron los meses, y parecía que su relación cada día se volvía más y más seria. Sin embargo habían decidido no contárselo a Ox Satán, ya que seguramente desaprobaría su relación, debido a los genes del namek, que quieran que no, procedían de la familia de la maldad. Así que optaron por llevar su relación a escondidas. Generalmente aprovechaban sus salidas de entrenamiento para estar un rato juntos, y debido a los recientes acontecimientos, últimamente entrenaban muchísimo menos, ya que sinceramente ellos preferían estar mas románticos, y pasaban tardes enteras besándose apasionadamente.
Una de esas tardes como tantas otras algo cambió entre ellos, ya que después de mucha represión empezaron a sentir que aquellos besos no eran suficientes, el cuerpo les pedía algo más, y aunque ambos eran aún unos principiantes en el tema este del amor, empezaban a sentir una necesidad de sentirse más unidos y sin darse cuenta empezaron a desnudarse el uno al otro, y con aquella pasión encendida, empezaron a besarse más y más hasta que sin darse cuenta, se convirtieron en uno sólo. Empezaron a descubrirse el uno al otro, a descubrir sensaciones nuevas, nunca habían sentido nada igual. Y sin darse cuenta, el amor que sentían empezó a tornarse aún más intenso. Querían estar juntos todo el día, y por alguna extraña razón, empezaban a sentirse incómodos con el hecho de estar separados mientras estaban cerca de OxSatán. Empezaron a plantarse si de verdad debían seguir guardando aquel secreto, a decir verdad, ellos creían que quizá OxSatán no hiciera gran lío del asunto, ya que Piccolo había crecido con ellos, y había sido testigo del cambio que había tenido el namek. Y después de varios días de desidia y de casi ser atrapados con las manos en la masa, decidieron buscar un buen momento para decírselo.
- Chichi, creo que ya es tiempo de que te busquemos un esposo. Pronto cumplirás dieciocho años y ya estarás lista para casarte. - Mencionó Ox Satán una de esas noches mientras cenaban todos juntos. Chichi le dirigió una mirada al namek, creo que era el momento idóneo para contarle su secreto, aunque a Piccolo eso del matrimonio no le convencía mucho, esas extrañas costumbres le parecían un tanto extrañas, pero si eso significaba estar con Chichi toda la vida, no se opondría en darle ese gusto.
- Si Papá, yo también creo que tienes razón. - Le dijo algo sonrojada. - Papá... - Comenzó a hablar mientras su cara se ruborizaba por lo que estaba a punto de decir. - Ya he decidido con quien quiero casarme.
- ¿Enserio? ¡Que maravilla! Estaré encantado de conocer al afortunado que te tomará como esposa.
- Bueno, pues es...
- ¡No! Espera no me lo digas, ya se a quien te refieres. Es ese chico Goku, ¿No es así? Aquel que ha salvado al mundo en varias ocasiones. - Chichi se bloqueó, no esperaba que su padre fuera a decirle aquello. - Me parece que es un excelente partido para ti, creo que harían una hermosa pareja juntos. - A Piccolo se le retorció el estómago al volver a oír el nombre de Goku, ¿Qué acaso ese maldito iba a dedicarse a quitarle todo lo que el tenia? Molesto, se levantó de la mesa, no quería oír más de esa conversación, sin embargo Chichi tomó su mano, evitando que se fuera.
- Papá, lo siento pero no es Goku de quien estoy enamorada. - Piccolo se puso rojo como un tomate al oír esas palabras. Acto seguido, Chichi se levantó de su asiento, y poniéndose junto a Piccolo lo tomó de la mano.- Quiero casarme con Piccolo. Espero que me des tu bendición.
- ¡QUÉ! - Gritó rabioso OxSatán. - ¡NO! ¡TU NO VAS A CASARTE CON ESE DEMONIO! ¡TE LO PROHÍBO!
- Pero papá, nosotros nos amamos. Llevamos saliendo ya por algunos meses.
- ¡NO VOY A TOLERAR ESTO! ¡Y TU MALDITO DEMONIO! ¡QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MI HIJA EN ESE INSTANTE! - Le gritó OxSatán a Piccolo, dejándolo blanco con aquellas palabras. OxSatán siempre había sido muy amable con el, pero en esta ocasión lo miraba con un odio indescriptible.
- ¡Papá que diablos te pasa! ¡Sólo queríamos informarte sobre nuestra relación para que nos dieses tu bendición! - Gritó Chichi disgustada con el tono que había usado su padre.
- ¡No voy a darles nada!- Gritó OxSatán. - ¡Tu no vas a salir con el hijo de Piccolo Dai Maho! ¡Eso traería desgracia a nuestra familia! Además el no es un buen partido. Tu tienes que casarte con Goku, el héroe legendario, que además ya te ha prometido su mano en matrimonio y yo creo que...
- ¡GOKU NO MERECE ESTAR CON SU HIJA COMO YO! - Gritó molesto el namek. El ni siquiera ha estado con ella, nosotros hemos estado juntos, y no me parece justo que me vuelvan a comparar con mi padre! Además ..¡No tiene ningún derecho a prohibirnos nada!
- ¡Soy su padre, y tengo todo el derecho! Tiene que obedecerme, y si le digo que va a casarse con Goku, Goku será su esposo!
- ¡Eres un maldito! - Gritó Piccolo en posición de ir a atacarle. OxSatán lo miró y soltó una risa sarcástica, lo cual confundió al namek haciéndole frenar su golpe.
- ¿Ves? ¡No puedes controlar los genes que heredaste de ese malvado monstruo! ¡Estos años que te hemos dedicado no han servido de nada! ¡Sigues siendo el malvado Piccolo Dai Maho, hijo del rey de los demonios! ¡Si tanto amaras a mi hija como dices, no te atrevería a levantarme la mano!
- Que! Pero... - Intentó explicarse el angustiado namek.
- Si de verdad la amas y quieres demostrármelo, debes dejar que se case con Goku. ¿Que clase de futuro le espera con un demonio como tu? - Piccolo solo gruñó. En el fondo tenia razón, ¡El era un maldito demonio! Quizá tenía razón y no merecía estar con Chichi.
ChiChi estaba blanca sin creer lo que veían sus ojos, no podía contener sus lágrimas. Piccolo no pudo evitar voltear a ver a ChiChi, y al ver como se encontraba, pensó que lo mejor sería marcharse. Así que dio media vuelta y se fue volando, todo esto lo tenía hecho polvo. A pesar de todo lo que OxSatán había dicho, el sentía que a pesar de su procedencia el podía darle una buena vida a aquella humana. Pero... Porqué no podía darle si quiera una oportunidad? ¡Ya está! ¡Esto no se iba a quedar así! ¡Si no aceptaba por las buenas, iba a aceptarlo por las malas! Por lo que decidió que al día siguiente iba a regresar y se llevaría a Chichi lejos de allí.
Chichi discutió toda la noche con su padre, y a pesar de la terquedad de la adolescente, y tras muchas horas de discusiones, finalmente pudo convencerla de que la persona con la que debía casarse era Goku, ya era mejor para su familia y su madre no hubiese querido verla casada con el hijo de un demonio. Además, ¿Que clase de hijos tendrían? ¿Y si en algún momento aquel demonio decidía volverse malvado de nuevo? ¿De verdad sería ella capaz de elegir a un bastardo antes que a su propio padre? Finalmente con un buen bombardeo de chantaje emocional y con todo el dolor de su corazón decidió aceptar las condiciones de su padre.
A la mañana siguiente, Piccolo decidió volver a ver como estaban las cosas, por lo que cautelosamente entró al cuarto de su amada por la ventana. Y allí estaba, aún durmiendo, se notaba que había estado llorando toda la noche, ya que tenía una ojeras enormes. Piccolo se acercó lentamente a ella, y despejando la frente de la terrícola con la mano, consiguiendo que despertara. Sin embargo, Chichi dio un salto al ver que Piccolo estaba en su cuarto en aquel momento.
- Piccolo, pero.. que haces aquí! Deberías irte, como te vea alguien, mi padre te mata.
- ¡Ha!, tu sabes que el no puede conmigo, soy el hombre más fuerte de este mundo.
- Da igual, debes irte, no quiero que te vea aquí.
- ¡No me iré sin ti! - Gritó, Chichi se puso roja como un tomate ante esta afirmación. Realmente aún amaba a aquel demonio, y realmente quería ir a su lado y escapar para siempre con el. Pero después de todo lo que había hablado con su padre tenía muchas dudas. No, mejor era dejar las cosas como estaban. Ademas... no podía hacerle esto a su padre.
- Chichi, huyamos juntos. - Le dijo Piccolo acercándose a ella para besarla, pero su amada le volteó la cara.
-¿Que diablos te pasa? - Preguntó extrañado.
- Piccolo, tu y yo ya no debemos vernos más. - Chichi contestó con lágrimas en los ojos. Piccolo se quedó blanco, el estaba enamorado de ella y había sido correspondido. No sabía porque quería dejarlo ahora después de lo felices que estaban sido juntos.
- ¿Vas a seguir las ordenes de tu padre? - Dijo seriamente.
- Si, ya no nos veremos más Piccolo. - Le dijo tratando de contener sus lágrimas.
- Pero Chichi, yo se que tu también me amas, ¿Vas a dejarme después de lo que hemos pasado juntos? ¡Si dejé todo por ti! - Dijo Piccolo poniéndose nervioso.
- Es lo mejor Piccolo. Lo mejor para mi familia y para mi futuro. Además mi madre quería que me casara con un héroe, no con el hijo de un villano. He decidido que lo mejor es olvidarte Piccolo. - Dijo Chichi tristemente.
- ¿Eso soy para ti? ¿El hijo de un villano? - Dijo Piccolo exaltado dándose media vuelta. - Pensé que eras diferente. Me ves como todos los demás. Pero a pesar de todo, no me rendiré tan fácilmente. - La miró a los ojos con odio en su mirada - Dentro de un año, yo mismo me encargaré de matar a ese tal Goku. No voy a permitir que ese maldito sea tu esposo! ¡A partir de hoy voy a entrenar sin descanso hasta ver a esa sabandija bajo tierra!
- ¡No puedes hacer eso! ¡No puedes volver a ser el de antes! - le gritó Chichi llorando fuertemente.
- Soy el hijo de Piccolo Dai Maho, ¿Recuerdas? Puedo hacer lo que me venga en gana. Y he decidido que voy a retomar los planes de mi padre. - Le contestó con una mirada llena de maldad. Sin embargo ChiChi que lo conocía mejor que nadie, pudo ver que Piccolo estaba bastante nervioso y destrozado, pero se estaba conteniendo.
- Piccolo, no digas eso. Tu ya no eres el mismo de antes. - Dijo tratando de acercarse a el para abrazarlo e intentar calmarlo, pero Piccolo tomó su muñeca y empezó a estrujarla fuertemente, Chichi gimió de dolor ante tan acto.
- Nos vemos dentro de un año. ¡Y prepárate! Porque lo que hizo mi padre no se va a comparar en nada a lo que tengo planeado a hacer con este mundo. Espera y verás. - Dijo soltando su muñeca y emprendiendo el vuelo.
Continuará...
