Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, solo la satisfacción de que la gente lo lea.


Capítulo 5: La llegada de Raditz

Ya habían pasado 5 años desde aquel torneo en el que Piccolo había perdido contra Goku. Piccolo se sentía humillado al haberse visto forzado a dejar la batalla, no podía creer que no fuese capaz de derrotarlo. Sin embargo, durante esos cinco años se dedicó a entrenar sin descanso con el único fin de derrotarlo. Esta vez no iba a dejarse vencer tan fácilmente, el tenía claro lo que tenía que hacer y no iba a dejar que aquel infeliz se saliera con la suya. Y con salirse con la suya se refería tanto al hecho de haber ganado el torneo como al de haberse quedado con Chichi, aunque también le había agarrado cierto odio a aquella terrícola, después de haberle abierto su corazón, se atrevió a romperlo en mil pedazos. No, eso no se lo iba a perdonar tan fácilmente.

- ¡¿Que es este poder?! Es imposible. ¿Será Goku? - Giró Piccolo nervioso cuando sintió un ki muy poderoso acercándose hacia donde estaba entrenando. - ¡No es él! - Finalmente pudo ver que se trataba de un ser muy misterioso.

- Se que no eres Kakarotto.

- ¿Quien diablos eres tu? ¿Acaso quieres morir?- Ese individuo.. Le recordaba a alguien.. pero no podía distinguir a quien.

- Te sientes muy poderoso. Pero no eres el oponente indicado para mi.

- ¡¿Sabes con quien te están metiendo?!

- Quien sabe. - Vaya, después de aquella batalla en el torneo, parecía que nadie se acordaba de él o de su padre. ¡Eso no podía ser! ¡Este hombre debía saber de lo que era capaz! ¡Toma esto maldito!

- Que pelea tan aburrida, solamente estás levantado el polvo. - Con esto aquel sujeto tan extraño se fue volando. Pero.. ¿Qué había sido eso? después de todo lo que había entrenado y no había servido para nada! ¡Que humillación! No, esto no se va a quedar así, y sin pensarlo dos veces decidió seguirlo a ver donde se dirigía.

Ese día Goku había decidido llevar al pequeño Gohan a KameHouse para que lo conocieran sus amigos. Al llegar todos se impactaron al ver que aquel pequeño niño que habían conocido años atrás, finalmente se había convertido en un padre responsable. Bulma quedó sorprendida especialmente, ya que Goku realmente se había vuelto un hombre muy atractivo, pero ni modo, tendría que conformarse con Yamcha.

- Finalmente te he encontrado. Has crecido bastante, te reconocí con sólo verte Kakarotto. - ¿Cómo? ¿Quién era ese sujeto? ¿Porqué lo llamaba de esa forma? Encima de todo tenía cola, como el!

Piccolo había llegado poco después del sayayin. No quiso interrumpir hasta ver que planes tenía aquel sujeto. Al enterarse de que era su hermano, Piccolo sintió pánico, no, si Goku se aliaba con el, todo estaría perdido. Sin embargo, la suerte jugó a su favor al ver que parecía que se trataba de un enemigo en común, ese sujeto quería destruir la tierra para vendérsela después a unos extraterrestres. Y, aunque no apreciaba mucho este planeta no iba a permitir que aquel sujeto interfiriera en sus planes. Finalmente aquel extraño sujeto tomó al pequeño mocoso y se lo llevó como rehen. Piccolo se desesperó al oír los planes de aquellos imbéciles que intentaban planear ir a rescatar al hijo de Goku. ¿De verdad iba a ir con esa bola de ineptos? No, era hora de intervenir.

- Ustedes no podrán hacerlo. - Todos los allí presentes se asustaron, pero el pasó olímpicamente de todos ellos, no le interesaban en lo más mínimo. Si alguien debía aliarse con Goku ese era el. Aunque aquel mocoso realmente no le importaba, el necesitaba ver a aquel sujeto muerto para poder cumplir el sueño de su padre, aunque no fuese realmente algo que le motivaba mucho, pero era mejor que nada, además, ya había superado lo de Chichi y necesitaba algo nuevo a lo que aferrarse.

Goku accedió a trabajar en equipo junto a él, y juntos se dirigieron a recuperar a Gohan. Aunque aquella batalla resultó fatal, ya que Goku resultó asesinado por asegurarse de que Raditz recibiría el ataque mortal de Piccolo. ¡Por fin Goku había muerto! Aunque... todo esto aún no había terminado, ya que resultó que otros sayayins iban rumbo a la tierra a enfrentarse contra ellos y para usar las esferas del dragón. ¡Maldita sea! Ahora que pensaba que tenía el camino libre para gobernar al mundo y vengarse de Goku! Ni modo, tenía que ayudarles a revivir a ese maldito.

- Ustedes busquen las esferas del dragón, porque Kamisama no puede revivir a los muertos. Mientras tanto yo me quedaré con el hijo de Goku. Ese niño podrá obtener un gran poder si se entrena adecuadamente. - Krillin, Bulma y el maestro Roshi se espantaron ante la sola idea de que el pequeño pasara un año con aquel monstruo.

- Debemos preguntarle a su madre si lo permite. - Opina Roshi.

- ¡No hay tiempo de sentimentalismos! - Dijo Piccolo refunfuñando, tomando el niño con uno de sus brazos. - Dentro de un año iré a la casa de ustedes junto con este pequeño. Y cuando revivan a Goku díganle que estaré esperando ese momento. - Y con esto se fue volando.

Roshi, Bulma y Krillin no sabían como decírselo a ChiChi, y después de meditarlo durante un buen rato, decidieron que Krillin era el adecuado para avisarle a su madre sobre los trágicos acontecimientos, aunque no muy convencido, accedió, aunque aún no sabía como iba a contarle lo que había pasado.

Piccolo había llevado a Gohan al lugar donde pretendía entrenarlo. Ahí le mostró su poder oculto y le dijo que para entrenar adecuadamente debía dejarlo ahí 6 meses, y si lograba sobrevivir lo entrenaría en serio. El pequeño lloró a cántaros, pero a Piccolo no le importó. Sin embargo, empezó a sentir algo de culpa por haberse llevado a aquel niño sin el consentimiento de su madre. A pesar de todo, conocía bien a Chichi, y sabía que si se enteraba por otro iba a sufrir mucho. Pero.. ¿que hacía pensando en esa maldita? ¡Si debería convertir a su hijo en un miembro de la familia del mal para vengarse de ella! Pero.. ¿Porqué el hecho de pensar en ello aún le dolía? ¡Rayos! No podía dejar esto así, por lo que decidió que era mejor vengarse de ellos cuando por fin destruyeran a los sayayins. Así que tras mucho meditarlo, decidió ir a darle la noticia.

Krillin se dirigía a la montaña Paozu para darle a ChiChi las malas noticias, estaba muy nervioso porque no sabía como reaccionaría Chichi ante las nuevas circunstancias. Finalmente aparcó su coche y se dirigió sigilosamente hacia donde se encontraba la casa de la viuda, sin embargo, algo parecía fuera de lo normal... Un momento, ¡No puede ser! Piccolo estaba allí, tocando a la puerta de la esposa de su amigo. Instintivamente Krillin se escondió en el arbusto más cercano y decidió ver que pasaba allí antes de intervenir.

- ¿Si? - Chichi abrió la puerta, y al ver que se trataba de Piccolo se puso pálida. - Piccolo... ¡Eres tu! ... ¿Pero...qué haces aquí?, Goku podría llegar en cualquier momento.

- Sólo vengo a decirte que Goku ha muerto, y que pienso entrenar a tu hijo, eso es todo. - Dijo Piccolo mirándola fríamente, sin ningún tipo de consideración hacia ella. Chichi se había quedado blanca, al punto de creer que iba a desmayarse, pero trató de coger pronto la compostura para poder preguntarle bien lo que había pasado y poder entender que pasaba. - Bueno, debo irme. Adiós. - Le contestó una vez que empezó a derramar lágrimas ante la noticia.

- ¡Piccolo, no te vayas! ¡Quiero que me digas que fue lo que pasó! - Piccolo ignroró su petición, pero Chichi insistió una vez más. - Piccolo, por favor, te lo ruego, ¡Dime que pasó! - Le suplicó, jalándole la capa para evitar que se fuera. Chichi vio como momentáneamente los ojos de Piccolo se ablandaron unos segundos y sin más, le contó todo lo ocurrido, aunque de manera muy resumida. Chichi empezó a llorar desconsoladamente, hasta que la interrumpió el namek.

- Espero que entiendas el porque me estoy llevando a tu hijo. Es la única esperanza que tenemos ante estos nuevos enemigos.

- Pero... y sus estudios! ¡Mi hijo no sabe pelear! - Exclamó Chichi preocupada.

- ¡Ya basta de sentimentalismos! - Gritó para callar a la terrícola. Krillin estaba listo para atacar si se atrevía a ponerle una mano encima. - Cuidaré bien de él, si eso es lo que te preocupa.

- Esta bien, entiendo. - Dijo Chichi secándose las lágrimas y viendo que no tenía otra opción. - Se que contigo estará en buenas manos.

Krillin no sabía que demonios estaba pasando. ¿ChiChi accediendo a que Piccolo entrenase a su hijo Gohan?. No entendía nada de lo que estaba pasando, así que continuó observando ya que veía claramente que algo estaba ocurriendo fuera de lugar. La conversación entre Piccolo y Chichi continuó sin saber que Krillin se encontraba a pocos metros de ellos.

- Piccolo, ¿Porque no entrenan aquí?. Goku no estará aquí este año, si quieres puedes quedarte conmigo. - Propuso Chichi.

- ¡QUé! ¡¿Acaso quieres que me quede contigo para que no te sientas sola? ¿Estás loca? ¡¿Después de todo lo que me hiciste?! ¡Además Gohan necesita dejar de ser un niño mimando y viviendo contigo no le servirá de nada! - Gritó Piccolo enfadado y dirigiéndole una de esas miradas asesinas. En ese momento Piccolo se dio la media vuelta. - Bueno, me voy, sólo quería informarte de lo que había pasado. - Dijo a punto de emprender el vuelo, pero en ese momento, sintió como la mano cálida de ChiChi cogía la suya.

- ¡Espera no te vayas todavía! Piccolo yo aún te sigo queriendo. ¡Por favor, no te vayas, quédate conmigo, aunque sea sólo esta noche!¡No me dejes sola! - Piccolo giró la cabeza con cara de sorpresa.

Krillin no podía entender lo que estaba pasando, esto era imposible, no podía creer como alguien como Chichi pudiese hablar de esa forma con un monstruo como Piccolo, ¿De verdad lo quería? Debido a la curiosidad, Krillin no supo hacer otra cosa que seguir escuchando detrás de los arbustos.

- ¿Que me sigues queriendo? ¡No digas tonterías! ¿Me dejaste por ese cretino, no recuerdas? - Dijo Piccolo aún más molesto que antes.

- ¡No! ¡Mi padre me obligó a casarme con Goku! ¡Yo no estoy enamorada de el!... Bueno, lo estimo mucho, es una gran persona, pero no de la misma forma que te quiero a ti. No se si el me ame, pero nunca me he sentido con el como cuando estuve contigo. Además cuando nos besamos o hacemos el amor siempre pienso en ti!

- ¡Hahaha!- Rió sarcásticamente Piccolo - Todo eso ya no me interesa. Quiero que me dejes tranquilo. Ya me has hecho sufrir bastante Chichi. - Los ojos de Piccolo estaba más fríos y amenazantes que antes, pero Chichi podía ver que muy en el fondo el seguía sintiendo lo mismo por ella, si no el no habría ido a avisarle sobre su hijo.

- Me voy a entrenar a Gohan.- Dijo Piccolo alejándose de ChiChi.

ChiChi cogió a Piccolo del hombro, y bruscamente le dio la vuelta para poder ver su rostro. Y, en un ataque impulsivo, cogió su cara entre sus manos y lo beso allí mismo, dejando al Namek totalmente confuso con aquel acto.

Piccolo muy en el fondo, aún la amaba, y no supo hacer otra cosa que contestar ese beso. Puso una de sus manos en su nuca y la otra en su cadera, acercándola más a el. Hace mucho tiempo que Piccolo no sentía los labios de aquella terrícola, había olvidado lo bien que se sentía besarla, tenerla cerca, había olvidado aquella adicción que había tenido alguna vez hacia ella.

Krillin no creía que veían sus ojos, no creía esto de Chichi, y tampoco entendía como es que Piccolo guardaba este tipo de sentimientos hacia ella.

Piccolo se separó finalmente de Chichi, aunque no pudo evitar derramar una lágrima con aquel acto, ya que aquel beso había removido todo el pasado que habían vivido juntos. ¡No! Esto no puede continuar así! Por lo que decidió tomarla de los hombros para separarla de él, dando media vuelta preparándose para emprender el vuelo.

- Te traeré a Gohan una vez al mes para que veas como va progresando y puedas estar con el, pero no puedo hacer más.

- Piccolo, ¡Solo contéstame una cosa antes de que te vayas! - Gritó la terrícola a modo de exigencia.

- ¡No hay tiempo para esto Chichi! ¡Debemos ponernos a entrenar cuanto antes!

- Por favor. Sólo.. solo quiero que me digas que es lo que sientes por mi! -Gritó Chichi. Piccolo se quedó sin palabras unos instantes, ¿Y ahora que iba a decirle? Y girándose sin mirarla a los ojos le contestó.

- Yo... ya no se que es lo que siento por ti. Por eso te pido que me dejes tranquilo, tu ya tienes a Goku. -Con esta última frase emprendió el vuelo.

Continuará...