Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, solo la satisfacción de que la gente lo lea.


Capítulo 7: La Saga de Freezer

La llegada de los sayayins fue un carrusel de emociones para Piccolo, empezando por el hecho de saber que era un nameksuei. El hecho de darse cuenta de que no pertenecía al planeta Tierra le hizo entender el porqué muchas veces se sentía tan diferente a los demás. El regenerarse, su color de piel y el hecho de que sólo necesitaba agua para sobrevivir le hacía sentirse algo raro cerca de los humanos. Además.. sexualmente tampoco era igual a los demás, por un lado podía intimar con otros seres vivos, pero por otro podía reproducirse de una manera asexual. En fin, todo esto le ayudó a entenderse mejor a si mismo, y en el fondo le tranquilizaba bastante saber que no era el único de su especie.

Otra de las cosas que cambió su manera de ver la cosas fue el hecho de que sin entender muy bien sus sentimientos, no pudo evitar sacrificar su propia vida por la de aquel pequeño mocoso al que estuvo entrenando por todo un año. ¿Qué estaba pasando con el?

- ¡No se muera señor Piccolo! Mi papá vendrá pronto! ¡Porfavor! ¡No se muera! - Gritaba Gohan desesperado con los ojos llenos de lágrimas.

En ese momento Piccolo por fin entendió el hecho de que se había encariñado con aquel niño, aquel que era hijo de Chichi y su peor enemigo Goku. Sin embargo, y sin entender muy bien porque, no se arrepentía de haber sacrificado su vida por Gohan. Vaya, otra vez, sin darse cuenta, se había vinculado emocionalmente con otro ser humano.

- Gohan... he disfrutado mucho de estos seis meses de tu compañía. Has sido mi primer amigo sincero. Porfavor, no mueras Gohan. - Fueron las últimas palabras que pudo decir antes de morir. ¡Malditas emociones! Afortunadamente, Goku llegó relevarlo en la batalla y con mucho esfuerzo pudo derrotar al malvado de Vegeta, dejándole volver a su nave pero advirtiéndole que no debía acercarse nuevamente a la Tierra.

Tras la complicada batalla y con la ausencia de las semillas del ermitaño, todos acabaron siendo internados en el hospital. Y siendo francos, esos días en los que tuvo que ir a atender a su esposo fueron horribles para Chichi, a pesar de que estimaba a Goku y trataba de cuidarlo adecuadamente, en el fondo no dejaba de pensar el Piccolo. El hecho de que Gohan le hubiese contado que se había sacrificado para salvar su vida le había conmovido. Piccolo seguía siendo el mismo que conoció años atrás, eso le tranquilizaba, por un momento de verdad se había creído el cambio que tanto intentó demostrar. Goku estaba preocupado por que su esposa no estaba muy atenta con el, algo le pasaba, parecía incluso molesta, Goku pensaba que se trataba de el hecho de haber atrasado a Gohan en sus estudios, pero si el supiera lo que en realidad pasaba por su cabeza... No, el no debía enterarse. Y no es que estuviese molesta, es que el hecho de haberse reencontrado con Piccolo el último año había revivido el amor que sentía por el, y ya no se sentía cómoda al lado del hombre que su padre le había obligado a tomar como esposo. Afortunadamente, al paso de un mes, finalmente se recuperó y pudo partir directo a Namekusei. Por fin había llegado el momento de buscar las esferas y revivir a todos, incluyendo a Piccolo.

Todo estaba yendo bien, Freezer había sido derrotado y por fin todos habían revivido y vuelto a la tierra. Aunque en el momento en que le pidieron a ShenLong que revivieran a Goku y ver que el no quería volver, hizo que nuevamente Chichi se sintiera bastante decepcionada. Nuevamente se había salido con la suya, y nuevamente la había dejado sola. Gohan quiso quedarse más tiempo con Bulma, cosa que no le negó su madre, con la única condición que siguiese con sus estudios. La verdad le venía bien un tiempo solas, estaba algo deprimida y no quería que Gohan se enterara de ello, por lo que esa tarde regresó a su casa, se metió en su cama y decidió no pensar en nada por un tiempo. Sin embargo... alguien tocó a su puerta aquella noche.

- ¡Piccolo! ¿Qué haces aquí? - Preguntó Chichi, el ya había dejado claro que no quería nada con ella.

- Sólo quería saber como estabas, después de lo que ha pasado con Goku. - A pesar de todo lo que había pasado, aún estimaba mucho a aquella terrícola, y aunque quisiera negarlo, aún guardaba algo del amor que le tuvo en el pasado.

- ¿Como voy a estar? - Contestó algo molesta. - Goku otra vez se fue a entrenar a no se donde. Siempre ha preferido volverse más fuerte a estar conmigo y con su hijo. De verdad he intentado ser feliz a su lado, pero simplemente no me lo permite, siento que no soy suficiente para el. - Las lagrimas invadieron su rostro. No, ella no quería sentirse tan débil frente al hombre que amaba, y mucho menos cuando se trataba de Goku, pero.. no lo podía evitar. Se sentía tan arrepentida de lo que había hecho. Sin embargo, su llanto cesó cuando vio que el namek se había acercado a abrazarla.

- Te lo dije Chichi. Ese maldito no te merecía. Pero tu insististe en querer casarte con el. - Empezó a hablar, y después de haber estado un rato abrazándola, la tomó por los hombros y la separó de su lado, quería hablarle cara a cara. - Estas son las consecuencias de la decisión que has tomado, y debes aceptarlas. - Le miró fijamente a los ojos, la estaba regañando con la mirada.

Si, sabía que había hecho mal, sabía que no debía haber oído a su padre, sabía que tenía que haberse quedado con Piccolo. El era la persona a la que siempre había querido. Y ahora, tenerle tan cerca, no pudo evitar seguir sus impulsos y acercase a su rostro, besándolo nuevamente. Parecía que Piccolo buscaba lo mismo que ella, porque no dudó en contestarle aquel beso. La echaba mucho de menos, y en el fondo el también quería recuperar el tiempo que habían perdido hasta ahora. Y sin pensarlo dos veces, entraron en casa, y entre beso y beso se tumbaron en uno de los sofás de la entrada, entregándose sin restricciones, desde hace ya más de cinco años que no estaban juntos de esa forma.

- Piccolo, ¿Quieres quedarte conmigo esta noche? - Le preguntó mientras descansaba encima suya después de aquel pasional arrebato.

- No creo que deba hacerlo, tu aún eres esposa de Goku. Además, si Gohan volviera y nos descubre, ¿No crees que sería muy duro para el?

- Gohan no vendrá hasta dentro de unos días, quería estar unos días en Capsule Corp. Además, tu puedes sentir su presencia, ¿No es así?

- Si, pero... ¿Qué pasa con Goku?

- Te prometo que cuando vuelva hablaré con el. Ahora que por fin hay paz en el mundo, creo que es momento de explicarle lo que ha pasado, seguro lo entenderá.

- Si eso es lo que crees, entonces de acuerdo, me quedaré contigo. - Le contestó con una sonrisa, y acto seguido volvió a besarla apasionadamente.

- Piccolo, te amo. - Le dijo, una vez separándose de ella. Piccolo le contestó con otro beso, aun no quería volver a decir algo de lo que luego pudiera arrepentirse, si realmente se lo contaba a Goku, quizá podría decirle nuevamente aquellas palabras que antes le decía con tanta facilidad.

Durante el corto tiempo que Goku estuvo fuera, Piccolo se quedó en esa casa con ella, y por supuesto ChiChi no quería dejarle ir. Estos fueron de los momentos más felices para ambos, los días que Gohan no estaba los aprovecharon para descargar esos kilos de pasión que tenían acumulados hacia años de estar separados, y cuando el pequeño volvió, no le extrañó en lo más mínimo ver que convivía mucho en su casa. Al pequeño le alegraba ver que su mamá y su maestro se llevaban tan bien.

Sin embargo, un día de esos, Freezer y su padre aparecieron en la Tierra, aunque fueron derrotados fácilmente por un chico misterioso de cabello morado, el cual, más tarde mantuvo una conversación con Goku tras su llegada para explicarle los extraños sucesos que ocurrirían tres años más tarde.

Piccolo escuchó toda la conversación entre aquel chico y Goku, y finalmente se enteraron de la aparición de los androides. Todos decidieron entrenar arduamente para esta batalla y Goku inocentemente invitó a Piccolo a pasar esos tres años en su casa para conseguir un buen entrenamiento. Piccolo no sabía si aceptar, todo esto de los androides cambiaba mucho la situación, ¿Cómo iba a decirle su esposa que lo abandonaba en una situación como esta? Encima sabiendo que dentro de poco tendría una complicada enfermedad el corazón. Sin embargo, debía avisarle a Chichi que no debía decir nada, no hasta haber derrotado a los androides, se que sería difícil para ambos, pero ahora no podíamos correr ningún tipo de riesgos.

Al llegar a casa, Goku le contó todo a Chichi, y sin necesidad de que Piccolo se lo recordara, Chichi entendió que no era momento para tratar ese tipo de temas. Por lo que accedió a lo del entrenamiento, maldita sea, justo ahora tenía que pasar esto, justo ahora que ya había tomado una decisión.

Esa noche Gohan y Goku decidieron tomar un baño tras su primer entrenamiento. Piccolo aprovechó la oportunidad para hablar con Chichi acerca de los nuevos acontecimientos, no quería que Goku sospechara nada, pero tenía que saber que Chichi estaba con el en esto.

- Chichi, necesitamos hablar. - Interrumpió a la terrícola mientras lavaba los platos.

- Piccolo, ¿Qué haces aquí? No quiero que Goku nos vea juntos, no ahora, no quiero ser la causante de que su enfermedad se adelante.

- Vaya, creo hemos pensado el lo mismo. - Dijo recostándose un poco en el mueble de cocina junto a Chichi. Se había adelantado a sus palabras.

- Entonces, esto será un secreto por los próximos tres años. Cuando los androides sean derrotados, te prometo que hablaré con Goku.

- Sólo quiero que me prometas una cosa cosa. No quiero que te beses ni te acuestes con el, no se si podría soportar verle contigo ahora.

- Si, supongo que es lo correcto.. Aunque lo que me pides es complicado. No quiero que Goku sospeche.

- Si tienes que fingir, trata de que sea lo más lejos de mi. No quiero enterarme de nada de eso.- Dijo Piccolo resignado, Chichi sonrió, le gustaba ver que aún el sentía lo mismo por ella.

- Entonces, como tendré que estar tres años sin poder tocarte, me permitirías darte un beso para recordarte estos tres años? - Piccolo rió ante la petición de Chichi, sin embargo, a el le pareció una buena idea, y, poniéndose frente a ella, se lanzó a sus labios y empezó a besarla apasionadamente.

Goku estaba tomando su baño junto con Gohan mientras jugaban a ver quien aguantaba más la respiración, cuando cayó en la cuenta de se les había olvidado completamente traer el jabón. Así que decidió llamar a Chichi para que se lo acercara.

- ¡Chichi, Chichi! - Empezó a gritar, - Vaya que extraño, supongo que estará cocinando. Ahora vengo Gohan. - Salió del cubo en el cual estaba tomando el baño y caminó hacia su casa. - ¡ChiChi!... ¿Donde estás? - Preguntó mientras caminaba.

Goku empezó a rodear la casa, estaba buscando la ventana que daba a la cocina, donde supuestamente estaría ChiChi preparando la cena. Sin embargo no fue exactamente eso lo que encontró.

Piccolo y ChiChi estaban en un ataque de pasión desenfrenado. Piccolo no llevaba puesto ni su turbante ni su capa. Tenía cogida a ChiChi por la cadera con una mano, mientras le acariciaba uno de sus pechos con la otra. ChiChi tenia sus brazos al rededor de su cuello, mientras una mano acariciaba su cabeza. No notaban la presencia de Goku, estaban completamente descontrolados. Goku se quedó paralizado, no sabia como reaccionar y se quedó quieto mirando aquella desagradable escena.

Continuará...